Rurouni Kenshin y sus personajes no son míos. Buaaaa!!!, bueno, supongo que
nunca me habrían quedado tan bien como a Watsuki sensei, a quien
pertenecen.
Un día dentro de Ti.
Acto dos.
Tú eres yo y yo soy tú.
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Kaoru tomó las ropas varoniles. No tenía caso usar su kimono viéndose como Kenshin, aunque claro, éste parecía mujer y bien podía pasar por una. De todas maneras, Kaoru supuso que esto a Kenshin no le haría mucha gracia, así que, aguantándose el frío, salió de la habitación para ir al baño y vestirse.
-Demonios!- exclamó, cuando se dio cuenta de que debía orinar. Le daba vergüenza hacerlo, ¿cómo diablos lo hacía Kenshin? Kaoru recordó que en más de una ocasión vio algún borracho orinando en la vía pública y notó que lo hacía de pie. El misterio era... ¡Ay, no!... Kaoru cerró los ojos y dirigió su mano por debajo de su ropa interior. El resto lo hizo su cuerpo por instinto y repetición y Kaoru se sintió aliviada, aunque no por esto, menos incómoda. Luego se lavó la cara y el cuerpo y se vistió.
Nunca había notado lo viejas que estaban las ropas de Kenshin. El gi (camisa) gastado, al menos estaba suave por el uso continuado, pero lleno de remiendos. Kaoru reconoció varios que ella misma hizo alguna vez. Se prometió que cuando volviera a su cuerpo, vería el modo de reunir dinero para comprarle a Kenshin ropa nueva. Luego peinó sus cabellos rojos y los ató en la típica coleta... pero su pelo era tan suave... Kaoru pasó una mano por ellos, acariciándolos. Encontró cerca un espejito y se contempló en él, y vio sus ojos violetas, claro, y aprovechó este momento para admirarlos sin ningún sonrojo. Entonces notó algo distinto en ellos.
Brillaban. Brillaban porque ahora reflejaban el alma alegre e inocente de Kaoru Kamiya.
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Kenshin estaba total y absolutamente nervioso. Ni siquiera se atrevía a tocarse para vestirse.
Pero le daba vergüenza. Era el cuerpo de su Kaoru... quizá si él se tocaba, ella se molestaría.
-"Bueno, pero ella ha ido al baño a... ¡oh, no!"- exclamó Kenshin... en fin, era inevitable que pasara. Incluso él tendría que ir pronto al cuarto de baño. Pero antes, a vestirse. Usaría el kimono. Pero... ¿Kaoru usaba las vendas bajo él, esas que se ponía cuando debía entrenar? Kenshin trató de recordar si Tomoe las usaba, pero siempre la vio vestida o con la yukata... no sabía qué llevaba debajo de la ropa. ¡Arggg!
Sin embargo su cuerpo se hizo cargo de la situación. Tomó su vestuario y comenzó a ponérselo de manera natural, debido a la costumbre. Pero Kenshin sintió que venía Kaoru caminando y se puso muy nervioso. Tanto que las manos comenzaron a temblarle y no pudo seguir poniéndose su ropa interior.
Kaoru observó a Kenshin inmóvil desde la puerta a medio vestir y notó su mirada de vulnerabilidad. Se acercó a él, sonriendo, para inspirarle calma. Ella también estaba nerviosa, pero algo en su interior le hizo sonreír para la jovencita que tenía enfrente.
-¿Tienes problemas con mi ropa? A mí de niña me costó mucho aprender a ponérmela. Te ayudaré.-
Kaoru se acercó a Kenshin y trató de cerrar el gi que usaba bajo su kimono, cuando Kenshin lanzó un puñetazo contra su rostro. Puñetazo que Kaoru en su nuevo cuerpo logró esquivar con gran facilidad.
-¡Lo siento, señorita Kaoru... no era mi intención... no pude contenerme!. ¡Pero es que... yo estoy viendo que un hombre se acerca a mí y siento que me da vergüenza! ¡No puedo permitir que me toque!
Kenshin tenía razón. Ella misma lo había golpeado un par de veces cuando Kenshin se propasaba y la sorprendía bañándose o a medio vestir en su habitación. Lo que le extrañó fue la facilidad con la que esquivó su golpe. Una parte de su cerebro (la que queda de Kenshin) le dijo que después de cada golpe y dejarlo KO., la señorita Kaoru se arrepentía y lo abrazaba, tratando de reanimarlo, y que este contacto bien valía la pena sufrir el golpecito, que en realidad, nunca era tan fuerte.
A su vez, Kenshin escuchaba una voz que le decía que nunca el golpe a Kenshin debía ser demasiado fuerte. Kenshin notó como a poco de lanzar el golpe, su mano se detuvo de improviso. Ella, en el fondo, nunca quería pegarle, pero no lo podía evitar. Por este descubrimiento, Kenshin sonrió.
-"Pero... un momento. Si yo puedo leer la mente o los recuerdos de la señorita Kaoru, ¿ella también puede leer los míos?.-
Kenshin y Kaoru se miraron a la vez con cierta desconfianza. ¡Cielos!, no lo podrían evitar. Y luego se sonrojaron.
-Bueno... -dijo Kaoru intentando reponerse.- recuerda que ése es mi cuerpo y lo conozco mejor que nadie, así que permíteme ayudarte a vestir.
Kaoru ni se imaginó el shock que eso le provocaría. Porque si bien era su propio cuerpo el que tenía enfrente, el cuerpo que estaba usando ahora comenzó a reaccionar. Todo su anhelo era acariciar a la jovencita frente a ella, rodearla en sus brazos y mantenerla allí. Kenshin también sentía cosas extrañas ante la cercanía de su propio cuerpo. Una especie de timidez le hizo bajar ligeramente la vista mientras Kaoru lidiaba con el lazo del obi que usaba con el kimono. Y sentía su cercanía y se sentía muy reconfortado. Se preguntó qué se sentiría ser besada por "Kenshin", pregunta que su cerebro reconoció como "frecuente". Era obvio que sus cuerpos reaccionaban, sin importar qué mente estaba dentro de ellos. Ciertamente sabían que se correspondían el uno al otro, cosa que a nivel conciente Kenshin trataba siempre de ignorar.
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Había dejado de llover durante la noche y efectivamente el patio estaba convertido en un lodazal. Kaoru observó a Kenshin ir a la cocina y sin saber por qué, comenzó a seguirlo. Kenshin llevaba una bandeja con las últimas verduras para preparar el almuerzo. Kaoru se acercó sigilosamente y comenzó a espiarlo desde las sombras. Kenshin no se había dado cuenta y comenzaba a picar unas zanahorias, claro que su nuevo cuerpo era bastante torpe en este quehacer, algo que le resultaba absolutamente nuevo. Kenshin se concentró mucho y de ese modo pudo acabar de cocinar sin mayor problema.
En tanto, Kaoru, sonreía sin darse cuenta. Se sentía muy tranquila... pero cuando Kenshin fue a salir de la cocina, inexplicablemente a su vez, Kaoru se dio la media vuelta y se alejó, sin emitir sonido alguno. Luego tomó un paño y comenzó a limpiar el pasillo... tratando de dar la impresión de que llevaba rato en ello.
-Ah, Señorita Kaoru, está limpiando... yo acabo de preparar el almuerzo. Me preguntaba a qué hora llegaría Yahiko.
-No lo sé. Dijo que seguramente pasada la tarde de hoy. Me pregunto cómo se tomará esta... "situación". Pero por lo pronto, creo que debemos ir a ver al doctor Genzai y ver el modo de regresar a nuestros respectivos cuerpos.
-Es una buena idea. Me siento muy extraño y supongo que usted salió perdiendo con el cambio de cuerpos, porque siento el suyo mucho más ligero que el mío. Como cuando yo era más joven. No me había dado cuenta de lo mal que... en fin, es mejor que regresemos, ¿verdad?.- Kenshin miro hacia el piso lustrado y entró en la casa.
Era cierto lo que decía Kenshin. Kaoru había notado el cuerpo muy pesado. Y le dolía un poco el brazo izquierdo, que se rompió durante la batalla con Enishi, aparte de molestias en la espalda, la zona que más sufría en cada combate. Y una rodilla. Tenía sus manos llenas de callos y los nudillos algo enrojecidos, debido al roce diario con la ropa que él se esmeraba tanto en lavar. Si, Megumi tenía razón. El cuerpo de Kenshin estaba muy dañado. Pero era muy fuerte. Kaoru levantó como si nada la cubeta de agua para lavarse por la mañana y aunque había trabajado mucho haciendo canaletas con una pala para despejar el agua del patio y reparado el techo, no se sentía cansada.
Pronto almorzaron. Sin duda, la comida tenía un sabor diferente. Porque si bien había cocinado Kenshin, en el cuerpo de Kaoru, esto produjo que de alguna manera el resultado fuera distinto, y no sabía nada mal...
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-Y recuerda, llámame Kenshin, a secas, como yo lo hago contigo, ¿si?
-Sí, señori... er... señor Kenshin.
Ah, maldición. Ni estando en otro cuerpo el muy tonto dejaba de imponer las distancias con el "señorita"-"señor". Kaoru suspiró y pensó que no le quedaba de otra que aceptar la situación. Pero podría divertirse a costillas de los demás en tanto no les contara lo que estaba pasando. Luego, ambos, se dirigieron caminando hacia el mercado, debían comprar víveres.
El problema surgió antes de salir. Kaoru se detuvo en el portón, algo se le estaba olvidando. Miró hacia su cinto y notó que no traía su sakabatto. Corrió hacia la casa y volvió con ella. Kenshin la miró sonriendo. Kaoru entonces lo miró y le extendió el arma.
-No, "señor Kenshin", úsela usted. Sería extraño que yo la llevara, ¿no?. Además, no sé si con este nuevo cuerpo pueda manejarla. - Kaoru se colocó el katana en el cinto y caminó hacia la ciudad, con Kenshin a su lado.
-Seguramente podría manejarla, "Kaoru", con el estilo Kamiya-Kasshin.
Kenshin sonrió ante la idea.
-Sin duda sería el mejor estilo para usar con mi espada. Un estilo de no matar con una espada que no puede hacerlo. Pienso que cuando Yahiko se haga más grande, le regalaré mi espada.
-¿De verdad?
-Sí. Recuerde que si entró a trabajar en Akabeko fue para comprarse una como ésta.- Kenshin acarició su espada y retiró la mano. -Pero últimamente las espadas que se están haciendo son de muy mala calidad... y esta es una auténtica espada de filo invertido. Pronto no podré pelear más y pienso que él es el más adecuado para usarla, porque sabrá hacerlo, usando el principio de proteger la vida que usted le enseñó.
-Es cierto, Ken... "Kaoru" -le costaba llamarlo así, pero debía acostumbrarse - pero si él no te hubiera conocido ni visto actuar, quizá esas enseñanzas no las habría asimilado tan bien como ahora, por eso tú en buena manera lo has guiado.
En el mercado Kenshin por fin vio su modo de vengarse de Kaoru. Porque siempre que iban a comprar, ella adquiría sacos y más sacos para la despensa que Kenshin debía cargar. Kenshin le había lanzado muchas indirectas para que se moderara un poco en al compra -es que pesaba mucho, en verdad- pero ella no se daba por enterada. De hecho, ir de compras es la única actividad que Kenshin odia.
-Señor- dijo Kenshin sonriendo dulcemente al vendedor- Véndame un saquito de arroz, otro de sal, pasta miso y algo de soya. - Kenshin sonrió más al comprobar que Kaoru miraba embelesada unos kimonos dos tiendas más allá. Ser mujer era algo que ella no podía evitar. Mientras, él se dedicó a seleccionar unos nabos.
-Hola, joven- dijo el dueño de la tienda de kimonos a Kaoru- ¿desea adquirir un kimono para su novia?
-¿Oro?... ¿novia?
-Sí, la jovencita Kamiya. Es muy linda ella y hay muchos jóvenes interesados, pero todos sabemos que no tienen oportunidad con usted. Aunque se dice que tiene un genio endemoniado, parece muy buena persona. Es una bella niña.- el hombre miraba hacia donde "Kaoru"hacía la compra.
-¿Niña? - "¡¿Todos me ven como una niña?!" pensó Kaoru con alarma. Eso no le hacía gracia y era lógico que Kenshin la mirara como tal si así la veían todos -... creo que Kaoru ya no es una niña. Creo que es una mujer muy guapa y que por ello es natural que tenga pretendientes, aunque espero que ninguno se acerque demasiado a ella, por su propio bien.
-Vaya- dijo el hombre - veo que ya no la trata de "señorita". Dígame... algo a cambiado en su relación?
¡Pero qué hombre tan metiche!. Y pensar que antes, cuando iba a comprarle, él no le decía nada a ella. ¡Hombres!
-Digamos que tengo a Kaoru bajo mi piel. Con eso le digo todo. Y a ella le pasa lo mismo que a mí.-
El tendero vio a los ojos violeta y se percató de que decía la verdad y se notaban bastante alegres. Generalmente el pelirrojo venía pensativo y no era dado a conversar mucho... sólo sonreía amablemente a las personas, parecía muy misterioso. El amor le hacía bien y esto alegró mucho al vendedor.
-Tenga - le dijo a Kaoru, extendiéndole una tela muy bella - Esta es una manta muy bonita, para que le regale a su novia. Se usa sobre los hombros y es muy abrigadora, especial para este invierno. Seguro que a ella le gustará.-
-Pero... no tengo con qué pagarle, señor... -dijo Kaoru, muy sorprendida.
-Cuando le regale esta manta, dígale lo que siente por ella. Hace muchos años yo perdí esa oportunidad y terminé casándome sin amor con otra. Por eso siento que usted ha dejado pasar mucho tiempo y ya es hora que se lo diga. Pero si antes de la primavera no están casados, le prometo que se la cobraré.
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Kenshin había acabado sus compras. Vio a Kaoru acercarse a él con una mantita en los brazos. A Kenshin le gustó mucho y pensó que se vería "maravillosa" con eso encima. Sin duda la parte que había quedado de Kaoru pensaba en eso.
Kaoru tomó las bolsas, sacos y cubetas con víveres y notó que apenas podía caminar sin tambalearse. Kenshin, en cambio, venía tranquilamente con su bolsita del dinero en las manos, admirando el paisaje. Ah, qué bella es la vida...
-Al menos podrías ayudarme un poco, "Kaoru".
Kenshin miró al pelirrojo y pensó en ayudarle. Pero...
-"Señor Kenshin", usted dijo que debíamos comportarnos "normales" y usted nunca me ayuda con las compras.
-Claro, tonto, si tú nunca te quejas. Y eres tan cabezota para recibir ayuda que por eso no te la ofrezco. La vez que lo hice me dijiste "no, no, todo está bien" ¡y eso que sudabas muchísimo!-
-Err... siendo así las cosas... -dijo Kenshin algo arrepentido de su venganza... era extraño escuchar su voz de Kenshin tan "a lo Kaoru". Pero era gracioso también. Kenshin estaba haciéndose de un buen sentido del humor. Tomó las cosas que supo que su cuerpo podría llevar sin mayor dificultad y sonrió a Kaoru.
-Lamento ser tan cabezota... es que... generalmente me las arreglaba yo solo... por eso me cuesta tanto pedir ayuda.-
-Vamos, "Kaoru", no te sientas mal... yo también soy porfiada... digo, "porfiado" en muchas ocasiones. Pero no me molestaría que si puedo ayudarte en algo, confíes en mí... ¿de acuerdo?
-Sí, "señor Kenshin".-
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La situación se tornaba graciosa. Llegaron a casa y Yahiko ya estaba adentro.
-Hola, Kenshin, hola fea.
-Hola, Yahiko.-sonrió Kenshin, deteniéndose ante el chico, mientras Kaoru entraba enfadada con los sacos a la cocina por como la había llamado Yahiko, pisando fuerte y sin mirarlo.
El muchacho miró sorprendido al pelirrojo. Y luego a su maestra por no haberse enfadado.
-¿Qué está pasándole a Kenshin? Se ve algo enojado... ¡Apuesto a que trataste de besuquearlo por el camino y no le gustó tu aliento!! ¡Ja, ja, ja! ¡Fea!-
Con razón Kaoru pasaba peleando con Yahiko. Kenshin no se había percatado de lo desagradable que podía ser el muchacho. Y claro, siempre pensaba que Kaoru se enojaba por nada y empezaba las peleas. ¡Estaba tan equivocado!... había llegado a pensar en alguna ocasión que ella era una neurótica... y en realidad, era una de sus razones para mostrarse algo indiferente con ella.
-¿Hablas por experiencia propia? ¿ya intentaste besar a Tsubame y se enfureció?-dijo Kenshin con el tono más dulce de la voz de Kaoru, tranquilamente.
-¡Bah!, ¡Mujeres! Ustedes no entienden lo que es ser hombre. - el chico se fue a reunir con el pelirrojo a la despensa.
A decir verdad, Kenshin lo entendía perfectamente. Cuando vivía con Tomoe, acostumbraba masticar hojitas de menta cuando ella no se daba cuenta. Por cierto, hacía poco había comenzado otra vez con esa costumbre. Comprobó que su aliento de "Kaoru" estaba bastante fresco... besar a Kaoru debía saber bien... y lo disfrutaría si pudiera volver a su cuerpo. ¿Cómo lo haría? Ya era hora de visitar a Genzai.
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-Entonces el doctor Genzai dice que estará una semana fuera. Megumi volverá mañana desde Aizú para reemplazarlo. Parece que aún no encuentra a su familia y quiere relajarse acá.- decía Yahiko a Kaoru, mientras ella acomodaba las cosas en la despensa. ¡Era maravilloso tener tanta fuerza!
Kaoru se impresionó al escuchar hablar a Yahiko en ese tono. Claro, el chico hablaba con "Kenshin" y a "Kenshin" no se le dice "feo" o "brujo". A Kenshin se le habla seriamente, como hombre. Sin duda Yahiko lo respetaba mucho e intentaba mostrarse maduro ante él, y lo conseguía.
Kenshin entró a la cocina con las pocas bolsas de la compra que traía.
-¿Dónde pongo esto, "señor Kenshin"?
-Aquí, en este mueble, "Kaoru".
¿"Señor Kenshin"?, ¿"Kaoru" a secas? Yahiko se sorprendió mucho con su manera de tratarse. ¿Qué diablos había pasado durante su ausencia con esos dos? Quizá estaban jugando. Pero él tenía algo muy importante que entregarles y no se cuestionó más la situación. Metió la mano dentro de su gi y sacó un sobre.
-Por cierto, encontré esto en la puerta. Creo que es de Sano.
Kaoru le arrebató practicamente la carta a Yahiko, quien la miraba sorprendido. Kenshin, por su parte, se acercó al pelirrojo, serenamente. Definitivamente algo no andaba bien, pensó Yahiko.
Kaoru sabía leer y escribir muy bien. Kenshin, por su parte, leía y escribía con cierta dificultad (se dice que tiene una horrible caligrafía). Pero en el momento de leer la carta, Kaoru no recordó ese detalle y leyó a los demás.
-"Hola Kenshin, hola Kaoru, hola Yahiko:
Espero que al recibo de esta carta Kenshin y Kaoru ya tengan un hijito o al menos lo hayan hecho (los aludidos se sonrojaron violentamente ante un Yahiko que no paraba de reír) si no es así, díganle al mocoso que se vaya a mi cuarto para que no los moleste.
Les quiero agradecer el que hayan intervenido a mi favor ante las autoridades. Supe hace poco que puedo volver al Japón y a decir verdad, los extraño a ustedes, a nuestros combates... no me quejo, aquí en China también me lo paso estupendamente, pero no hay lugar como la tierra natal, que es también el país del capitán Sagara. Por ello volveré. Creo que estaré por esos lados dentro de una o dos semanas. Entonces nos divertiremos mucho y celebraremos en Akabeko el reencuentro con los amigos. ¿qué les parece? Preparen el sake y llamen a Katsu. También díganle a la doctora zorrita que nos acompañe.
De su buen amigo Sano."
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Kaoru sonreía, así como los demás. Yahiko estaba sorprendido.
-¡Kenshin! ¿desde cuando lees tan bien? Nunca te había escuchado leyendo de corrido.
-¿Oro?... errr... lo que pasa es que Kaoru me enseñó, je, je, je... en estos días ha tenido un tiempito para mí-
Kenshin por su parte sonreía nervioso, con una gotita resbalando por su frente, algo avergonzado... Hiko no se preocupo de su educación en ese aspecto, pero el padre de Kaoru le brindó a su hija la mejor educación que pudo. Pensó que pronto le pediría a Kaoru que le enseñara a leer de corrido... y a escribir mejor.
En eso, una explosión que destrozó la puerta de entrada, los puso alerta y llamó su atención. Pronto los tres corrían afuera.
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-¡Je, no hay como entrar con estilo! La doctora zorrita hizo bien su trabajo curando mi puño.- Sano miraba su mano derecha con admiración. Con la mano izquierda sostenía un bolso con sus pertenencias.
-¡Sano!- exclamó Kaoru, feliz de ver nuevamente a su amigo. Por ello no lo dudó, olvidando momentáneamente que usaba el cuerpo del rurouni y corrió hacia él para abrazarlo, casi asfixiando a Sano cundo lo alcanzó. Tras ella, Kenshin y Yahiko se acercaban alegremente.
-Eh, Kenshin, suéltame... que la chiquilla se puede molestar conmigo... -decía un Sano algo avergonzado por el comportamiento de "Kenshin". -Hola, mocoso, hola, Kaoru.
Kaoru mientras se acercó a su puerta destruída... y explotó.
-¡Condenado Sanosuke, mira cómo has dejado mi puerta! ¡Si no traes dinero, tendrás que repararla tú!.-
Sanosuke y Yahiko se quedaron estáticos al escuchar al amable "Kenshin" así de furioso. Pensaron que estaba renaciendo el Hitokiri Battousai. En tanto, Kenshin se reía quedito, de la cara de esos dos. Sin duda era gracioso verse así de enojado.
-Ya, ya, para, Kenshin... la chiquilla te está pegando sus malas pulgas. Te ha estado mal influenciando, pero ya ha llegado tu buen amigo Sano para salvarte de ella.
-¡¡Pues Kaoru no es ninguna "chiquilla"! ¡Frente a mí no la vuelvas a tratar así!!. Acabamos de reparar esa puerta luego del ataque de Enishi y tú... tú... -"Kenshin" parecía a punto de llorar. ¡Había trabajado tanto para reunir el dinero y reparar su casa! ¡Y ese tonto por hacerse el gracioso venía a destrozarla!.
Kenshin se acercó a... bueno, a "Kenshin" y le sacudió ligeramente por los hombros, mientras hablaba dulcemente.
-Cálmese, "señor Kenshin". Estoy segura que pronto arreglaremos la situación. Sé que en el fondo está muy alegre por la llegada de nuestro amigo... ¿Sanosuke, vamos a tomar algo de té? Hace unos momentos Yahiko nos mostró tu carta. Seguramente "Kenshin" se puso algo nervioso con tu entrada... ya sabes, parecida a la que hizo Enishi hace algunos meses... -dijo la jovencita riendo tranquilamente, logrando calmar a "Kenshin". Yahiko y Sano se miraron totalmente confundidos. Tanto, que simplemente, se cayeron de espaldas.
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Kenshin y Kaoru habían acordado no comentarles nada de lo sucedido mientras no llegara Megumi y viera la forma de ayudarles. Mientras, se reirían a costillas de esos dos.
Sano y Yahiko recuperaban la conciencia. "Kaoru" amablemente les ofrecía té y algunos dulces que había traído del mercado. Cuando Kenshin vio los dulces, algo dentro de "ella" los hizo comprarlos. Recordó que a Kaoru le gustaban mucho. Y ahora no podía evitar llevarse algunos a la boca.
-Con permiso- Dijo Kenshin al levantarse para salir- iré a ver si su futón ya está seco, "señor Kenshin". Esta noche no lloverá y las habitaciones ya se han secado gracias al brasero que dejó por la mañana.- Kenshin salió de la pieza.
Entonces, Sano aprovechó que no estaba la chiquilla para dirigirse a "Kenshin".
-¡Vaya, Kenshin, nunca pensé que la dominaras tan pronto. No pensé que la chiquilla fuera tan sumisa. Y tú que decías que no la cambiarías y que la amabas tal cual era... hasta de "señor" te trata ahora. Por eso te admiro, amigo. Ya se ve quién lleva el hakama en esta casa.
¿Kenshin decía eso de ella? Pensándolo bien, el cambio de cuerpos no estaba tan mal, pensó Kaoru. Ojalá que el tonto de Sano dijera algo más. Se lo debía al menos, por destruir su portón.
-¿Recuerdas cuando me contaste que habías hecho un pequeño agujero en el cuarto de baño? ¿Lo ha descubierto ya la chiquilla?... -Yahiko sonrió. En verdad, él ya había descubierto el agujero y la "fea" no estaba tan mal. - Me gustaría traer a la zorrita para... bueno, tú ya sabes... je, je, espiarla.
Malditos pervertidos. Se entretenían espiándola. Y ella que pensaba que Kenshin era un angelito y que las veces que la sorprendía en el baño eran accidentales. ¡¡Con razón no le interesaba verla sin ropa, si ya se la sabía de memoria!!. Kaoru tuvo que hacer un esfuerzo considerable para no golpear a esos tres. ¡Hombres! Pero Megumi lo sabría. Eso sí.
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Kenshin preparaba el futón seco dentro de su habitación, para dormir. Había anochecido ya y hacía algo de frío. Le gustaba mucho usar el cuerpo de Kaoru, era un alivio después de cargar tanto tiempo con el suyo en mal estado. Kenshin se arrepintió de haber sido tan descuidado y no haberse cuidado más de los ataques. Se preguntó qué tan poderoso era el cuerpo de Kaoru en comparación al suyo. Encontró su sakabatto sobre un mueble... era cierto... Kaoru lo había puesto ahí luego de volver de las compras, como hacía Kenshin cuando estaba en casa. Kenshin tomó su espada y se sorprendió al notarla tan pesada. Sin embargo, pudo moverla sin mayor dificultad. Se dirigió al dojo y allí, encendió una lamparita.
Se levantó un poco el kimono y se quitó las sandalias. El dojo es siempre un lugar sagrado, por lo que dentro de él no se puede llevar calzado. Kenshin esgrimió su espada... pero algo extraño sucedió.
Comenzó a realizar ataques con gran naturalidad, combinando movimientos de la escuela Kamiya con otros de la escuela Hiten Mitsurugi, que salían muy bien. Su cuerpo estaba evidentemente, acostumbrado a ello. ¿Por qué? Era obvio que si bien cambiaron las mentes, no así las habilidades. ¿Acaso Kaoru... practicaba con ella?
Recordó una ocasión en la que Kenshin salió antes de su baño y al llegar a su habitación, notó que no estaba su espada. Cuando salió al patio, vio a Kaoru salir del dojo con ella, algo cansada. Se había puesto algo nerviosa y había dicho algo de limpiarla. Pero Kenshin no le prestó mayor atención.
Kenshin lanzó un ataque y saltó, girando en el aire. Esta Kaoru era increíble. Y él que siempre la consideró una jovencita indefensa. Claro, él había declarado muchas veces que no quería enseñar su técnica a nadie y Kaoru, con esa curiosidad natural de las mujeres y el espíritu de superación, propio de un kendoka, había intentado aprender de los movimientos de Kenshin, posiblemente buscando un perfeccionamiento para su técnica Kamiya Kasshin... debía reconocer que tenía gran habilidad si había logrado sacar esos movimientos tan solo de memoria. Su cuerpo los realizaba bien.
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Cho miraba a Saito leer unos reportes, mientras fumaba un cigarrillo. Cho se había pasado toda la mañana reuniendo la información y ahora Saito, posiblemente, le diría que era insuficiente. Siempre era lo mismo... ¡ah!. Cho no comprendía a su jefe. Hace unos meses atrás había salido a terminar su batalla con Kenshin cuando éste lo invitó a finalizar de una vez tal encuentro. Saito llegó momentos después, sin el menor rasguño.
-"Debió haberlo derrotado sin mayor problema"- pensó Cho. Pero cuando Saito reveló la verdad, ¡¡al cabeza de escoba no le había hecho gracia!!
-Simplemente yo quería pelear con Battousai, pero con quien me encontré y con quien siempre me volveré a encontrar será con Kenshin. Y a mí, no me interesa pelear con él. Fin de la historia.- había dicho Saito, tranquilamente.
Pero Cho no podía conformarse. Se prometió que algún día, cuando tuviera tiempo libre, iría al dojo Kamiya, y entonces...
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Fin acto dos. Octubre 15, 2003. Notas de Blankaoru:
En el próximo episodio: Kenshin y Kaoru son visitados por la astuta Megumi. ¿qué dicen? ¿Kaoru se vengará de ella? ¿o tendrá que salir arrancando? Y Hiko Seijuro... ¿podrá hacer algo por ellos? De pronto hasta Misao Y Aoshi se unen a la fiesta. Ustedes deciden. Sobre la fecha de actualización, creo que a partir del 24 de Octubre estará el próximo episodio. Les pido disculpas si las he confundido con los nombres de Kenshin y Kaoru.
En el manga de Kenshin se dice que tiene mala caligrafía. Sobre la escena del mercado, desgraciadamente (a mi parecer) la serie de televisión sacó muchos "momentos cotidianos", quizá por tiempo, que sí aparecen en el manga y son una delicia. En el manga se nos muestra de qué manera se gana el dinero Kaoru o lo que pasa cuando va al mercado con Kenshin... cosa que él odia. Tanto, que en un capítulo Kenshin prefiere salir con Kaoru al trabajo de ella que ir de compras. Así que en esos aspectos, yo no he inventado nada. Trataré de rescatar esas vivencias de ellos para ustedes.
Dejaré saludos a los mensajes que me hayan llegado hasta el 14 de Octubre. A los demás, les agradezco sus comentarios de antemano y nos veremos en el próximo acto.
Bunny Saito: Gracias por dejarme review. Sin duda, acaba de aparecer Saito y su fiel sirviente Cho... no pensaba meterlos en el fic, pero, teniendo Kaoru tantas habilidades que Kenshin recién comienza a descubrir... sería graciosa una batalla. Como ves, Sano y Yahiko aún no saben con certeza qué pasa, auque saben que "algo" ha pasado. Por lo de la propaganda... bueno, leeré algo que tengas terminado para incluirlo en esta sección. Besos.
Chi20: (supongo que así se escribe tu nombre) lamento no poder actualizar antes de las fechas que doy, pero es que tengo una agenda apretada. Sólo puedo escribir entre las doce y dos de la mañana cada día (cuando puedo) y debo cumplir con mis obligaciones de la uni (y levantarme a las siete). Supongo que cuando leas esto, ya estará arriba el tercer capítulo. Espero que te guste. Gracias por tu review.
Megumi Gabbbiani: Ya vez, segundo acto arriba. Espero lo disfrutes. Un abrazote enorme.
Navi: intenté hacer este capítulo un poco más largo que el anterior... sobre la idea... fue una cosa que se me ocurrió cuando caminaba hacia algún lado... me gusta que te haya agradado el principio de la historia. Yo suelo pensar que después del Jinchuu, Kenshin debía "reparar" y preparar su corazón para Kaoru, que lo espera. Yo misma tuve que preparar mi corazón para mi novio actual... aunque él pensaba que era indecisión, hasta que supo mi historia. Te envío ánimo y mucho cariño.
Jenny: Tus comentarios me animan mucho y me alegra ver tu nombre en los reviews. Te agradezco mucho el que los dejes y espero que esta nueva historia no te decepcione.
naoko lizi kinomoto: Hacía años que no escribía (salvo historias para teatro escolar en un formato y estilo muy diferente) y ha sido una sorpresa para mí utilizar este formato "prosa". Para mí es un placer escribir si hay alguien que disfrute de la historia y si te ha gustado, entonces vale la pena amanecerme... un besote.
Gaby: Ya has visto que han tenido sus problemas en el baño (y ni te imaginas los que vienen) ahora que lo pienso, la historia debiera llamarse "Una semana dentro de ti" o "Un mes dentro de ti". ¿Has pensado en cuando a Kenshin le llegue la regla? Ja, ja, ja, sé que no debiera adelantarte nada, pero se verá en el próximo capítulo.
Kaoru: Que bien que te haya interesado la trama. Espero te siga gustando aún.
Alguien (discúlpame, no recuerdo tu nombre) me instó a seguir escribiendo aún si no me llegaban reviews. Te quiero agradecer de todo corazón tu apoyo. A decir verdad, esta es mi primera historia que recibe más de 10 reviews en su primer capítulo. Por ello no me desanimaré y agradezco con todo mi ser a quienes los envían... y a quienes no por darse el trabajo de leerlo. Te envío todo el cariño del mundo. Y me gusta también la idea de este fic.
Kaoru86 Kamiya: Seguiré adelante, así deba beber mucho café para mantenerme despierta... je, je, estoy acostumbrada a dormir poco en estas fechas. Gracias por tu apoyo.
mer1: Ya sabes mi opinión respecto de tu fic. Espero leerlo pronto yo también. Quizá guste más que el mío. Ánimo, suerte y cariños. En el remoto caso que no te haya llegado mi mail, quiero decirte que para gustos hay colores y que habrá mucha gente interesada en seguir una historia alternativa a la mía. (Pero espero que no te quede mejor que la mía, je, je, je) Un beso.
Skuld Kaoru Himura: te agradezco de todo corazón el que te hayas tomado la molestia de leer mis fic cuando te lo he pedido, aún si te guste o no la historia o la situación. Espero que pronto puedas actualizar tu fic, porque a mí hasta ahora me gusta mucho. Suerte y ánimo.
Ahora a los fic. Aclaro que ya están terminados, pero son muy bonitos y desgraciadamente, tengo el nombre de una autora.
-"No te olvido": un solo capítulo nos muestra a Kenshin, diez años desde la muerte de Kaoru, regresando a su tumba y convertido nuevamente en rurouni. Él le comenta lo que siente ahora y lo mucho que la extraña. Ya saben. Léanla con sus pañuelitos desechables. Lo siento, no sé si está en este sitio. Es un fic maravilloso, con su trasfondo melancólico.
-"Haciendo reír a Aoshi": por Bunny.: veamos... este fic es bastante alegre. Todo comienza cuando Misao se autodenomina la chica que hará sonreír a nuestro sexi cubito de hielo, por una apuesta con Kaoru, y la ninja lo intenta todo... incluso tiene un libro llamado "100 maneras de hacer reír a un cubo de hielo", le cuenta chistes malos (escritos por Sano), se sube a un monociclo y acaba disfrazada de todos los personajes del Kenshin-gumi a la vez. El final... tienen que leerlo. Agradecimientos a Hibari por haber enviado los scans del manga que inspiraron a la conejita para hacer esta historia.
Hasta la próxima.
Bunny ^^ ¡Por amor al Kenshin-gumi, unamos nuestras fuerzas... Alto a la muerte de los personajes de Rurouni Kenshin!
Un día dentro de Ti.
Acto dos.
Tú eres yo y yo soy tú.
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Kaoru tomó las ropas varoniles. No tenía caso usar su kimono viéndose como Kenshin, aunque claro, éste parecía mujer y bien podía pasar por una. De todas maneras, Kaoru supuso que esto a Kenshin no le haría mucha gracia, así que, aguantándose el frío, salió de la habitación para ir al baño y vestirse.
-Demonios!- exclamó, cuando se dio cuenta de que debía orinar. Le daba vergüenza hacerlo, ¿cómo diablos lo hacía Kenshin? Kaoru recordó que en más de una ocasión vio algún borracho orinando en la vía pública y notó que lo hacía de pie. El misterio era... ¡Ay, no!... Kaoru cerró los ojos y dirigió su mano por debajo de su ropa interior. El resto lo hizo su cuerpo por instinto y repetición y Kaoru se sintió aliviada, aunque no por esto, menos incómoda. Luego se lavó la cara y el cuerpo y se vistió.
Nunca había notado lo viejas que estaban las ropas de Kenshin. El gi (camisa) gastado, al menos estaba suave por el uso continuado, pero lleno de remiendos. Kaoru reconoció varios que ella misma hizo alguna vez. Se prometió que cuando volviera a su cuerpo, vería el modo de reunir dinero para comprarle a Kenshin ropa nueva. Luego peinó sus cabellos rojos y los ató en la típica coleta... pero su pelo era tan suave... Kaoru pasó una mano por ellos, acariciándolos. Encontró cerca un espejito y se contempló en él, y vio sus ojos violetas, claro, y aprovechó este momento para admirarlos sin ningún sonrojo. Entonces notó algo distinto en ellos.
Brillaban. Brillaban porque ahora reflejaban el alma alegre e inocente de Kaoru Kamiya.
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Kenshin estaba total y absolutamente nervioso. Ni siquiera se atrevía a tocarse para vestirse.
Pero le daba vergüenza. Era el cuerpo de su Kaoru... quizá si él se tocaba, ella se molestaría.
-"Bueno, pero ella ha ido al baño a... ¡oh, no!"- exclamó Kenshin... en fin, era inevitable que pasara. Incluso él tendría que ir pronto al cuarto de baño. Pero antes, a vestirse. Usaría el kimono. Pero... ¿Kaoru usaba las vendas bajo él, esas que se ponía cuando debía entrenar? Kenshin trató de recordar si Tomoe las usaba, pero siempre la vio vestida o con la yukata... no sabía qué llevaba debajo de la ropa. ¡Arggg!
Sin embargo su cuerpo se hizo cargo de la situación. Tomó su vestuario y comenzó a ponérselo de manera natural, debido a la costumbre. Pero Kenshin sintió que venía Kaoru caminando y se puso muy nervioso. Tanto que las manos comenzaron a temblarle y no pudo seguir poniéndose su ropa interior.
Kaoru observó a Kenshin inmóvil desde la puerta a medio vestir y notó su mirada de vulnerabilidad. Se acercó a él, sonriendo, para inspirarle calma. Ella también estaba nerviosa, pero algo en su interior le hizo sonreír para la jovencita que tenía enfrente.
-¿Tienes problemas con mi ropa? A mí de niña me costó mucho aprender a ponérmela. Te ayudaré.-
Kaoru se acercó a Kenshin y trató de cerrar el gi que usaba bajo su kimono, cuando Kenshin lanzó un puñetazo contra su rostro. Puñetazo que Kaoru en su nuevo cuerpo logró esquivar con gran facilidad.
-¡Lo siento, señorita Kaoru... no era mi intención... no pude contenerme!. ¡Pero es que... yo estoy viendo que un hombre se acerca a mí y siento que me da vergüenza! ¡No puedo permitir que me toque!
Kenshin tenía razón. Ella misma lo había golpeado un par de veces cuando Kenshin se propasaba y la sorprendía bañándose o a medio vestir en su habitación. Lo que le extrañó fue la facilidad con la que esquivó su golpe. Una parte de su cerebro (la que queda de Kenshin) le dijo que después de cada golpe y dejarlo KO., la señorita Kaoru se arrepentía y lo abrazaba, tratando de reanimarlo, y que este contacto bien valía la pena sufrir el golpecito, que en realidad, nunca era tan fuerte.
A su vez, Kenshin escuchaba una voz que le decía que nunca el golpe a Kenshin debía ser demasiado fuerte. Kenshin notó como a poco de lanzar el golpe, su mano se detuvo de improviso. Ella, en el fondo, nunca quería pegarle, pero no lo podía evitar. Por este descubrimiento, Kenshin sonrió.
-"Pero... un momento. Si yo puedo leer la mente o los recuerdos de la señorita Kaoru, ¿ella también puede leer los míos?.-
Kenshin y Kaoru se miraron a la vez con cierta desconfianza. ¡Cielos!, no lo podrían evitar. Y luego se sonrojaron.
-Bueno... -dijo Kaoru intentando reponerse.- recuerda que ése es mi cuerpo y lo conozco mejor que nadie, así que permíteme ayudarte a vestir.
Kaoru ni se imaginó el shock que eso le provocaría. Porque si bien era su propio cuerpo el que tenía enfrente, el cuerpo que estaba usando ahora comenzó a reaccionar. Todo su anhelo era acariciar a la jovencita frente a ella, rodearla en sus brazos y mantenerla allí. Kenshin también sentía cosas extrañas ante la cercanía de su propio cuerpo. Una especie de timidez le hizo bajar ligeramente la vista mientras Kaoru lidiaba con el lazo del obi que usaba con el kimono. Y sentía su cercanía y se sentía muy reconfortado. Se preguntó qué se sentiría ser besada por "Kenshin", pregunta que su cerebro reconoció como "frecuente". Era obvio que sus cuerpos reaccionaban, sin importar qué mente estaba dentro de ellos. Ciertamente sabían que se correspondían el uno al otro, cosa que a nivel conciente Kenshin trataba siempre de ignorar.
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Había dejado de llover durante la noche y efectivamente el patio estaba convertido en un lodazal. Kaoru observó a Kenshin ir a la cocina y sin saber por qué, comenzó a seguirlo. Kenshin llevaba una bandeja con las últimas verduras para preparar el almuerzo. Kaoru se acercó sigilosamente y comenzó a espiarlo desde las sombras. Kenshin no se había dado cuenta y comenzaba a picar unas zanahorias, claro que su nuevo cuerpo era bastante torpe en este quehacer, algo que le resultaba absolutamente nuevo. Kenshin se concentró mucho y de ese modo pudo acabar de cocinar sin mayor problema.
En tanto, Kaoru, sonreía sin darse cuenta. Se sentía muy tranquila... pero cuando Kenshin fue a salir de la cocina, inexplicablemente a su vez, Kaoru se dio la media vuelta y se alejó, sin emitir sonido alguno. Luego tomó un paño y comenzó a limpiar el pasillo... tratando de dar la impresión de que llevaba rato en ello.
-Ah, Señorita Kaoru, está limpiando... yo acabo de preparar el almuerzo. Me preguntaba a qué hora llegaría Yahiko.
-No lo sé. Dijo que seguramente pasada la tarde de hoy. Me pregunto cómo se tomará esta... "situación". Pero por lo pronto, creo que debemos ir a ver al doctor Genzai y ver el modo de regresar a nuestros respectivos cuerpos.
-Es una buena idea. Me siento muy extraño y supongo que usted salió perdiendo con el cambio de cuerpos, porque siento el suyo mucho más ligero que el mío. Como cuando yo era más joven. No me había dado cuenta de lo mal que... en fin, es mejor que regresemos, ¿verdad?.- Kenshin miro hacia el piso lustrado y entró en la casa.
Era cierto lo que decía Kenshin. Kaoru había notado el cuerpo muy pesado. Y le dolía un poco el brazo izquierdo, que se rompió durante la batalla con Enishi, aparte de molestias en la espalda, la zona que más sufría en cada combate. Y una rodilla. Tenía sus manos llenas de callos y los nudillos algo enrojecidos, debido al roce diario con la ropa que él se esmeraba tanto en lavar. Si, Megumi tenía razón. El cuerpo de Kenshin estaba muy dañado. Pero era muy fuerte. Kaoru levantó como si nada la cubeta de agua para lavarse por la mañana y aunque había trabajado mucho haciendo canaletas con una pala para despejar el agua del patio y reparado el techo, no se sentía cansada.
Pronto almorzaron. Sin duda, la comida tenía un sabor diferente. Porque si bien había cocinado Kenshin, en el cuerpo de Kaoru, esto produjo que de alguna manera el resultado fuera distinto, y no sabía nada mal...
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-Y recuerda, llámame Kenshin, a secas, como yo lo hago contigo, ¿si?
-Sí, señori... er... señor Kenshin.
Ah, maldición. Ni estando en otro cuerpo el muy tonto dejaba de imponer las distancias con el "señorita"-"señor". Kaoru suspiró y pensó que no le quedaba de otra que aceptar la situación. Pero podría divertirse a costillas de los demás en tanto no les contara lo que estaba pasando. Luego, ambos, se dirigieron caminando hacia el mercado, debían comprar víveres.
El problema surgió antes de salir. Kaoru se detuvo en el portón, algo se le estaba olvidando. Miró hacia su cinto y notó que no traía su sakabatto. Corrió hacia la casa y volvió con ella. Kenshin la miró sonriendo. Kaoru entonces lo miró y le extendió el arma.
-No, "señor Kenshin", úsela usted. Sería extraño que yo la llevara, ¿no?. Además, no sé si con este nuevo cuerpo pueda manejarla. - Kaoru se colocó el katana en el cinto y caminó hacia la ciudad, con Kenshin a su lado.
-Seguramente podría manejarla, "Kaoru", con el estilo Kamiya-Kasshin.
Kenshin sonrió ante la idea.
-Sin duda sería el mejor estilo para usar con mi espada. Un estilo de no matar con una espada que no puede hacerlo. Pienso que cuando Yahiko se haga más grande, le regalaré mi espada.
-¿De verdad?
-Sí. Recuerde que si entró a trabajar en Akabeko fue para comprarse una como ésta.- Kenshin acarició su espada y retiró la mano. -Pero últimamente las espadas que se están haciendo son de muy mala calidad... y esta es una auténtica espada de filo invertido. Pronto no podré pelear más y pienso que él es el más adecuado para usarla, porque sabrá hacerlo, usando el principio de proteger la vida que usted le enseñó.
-Es cierto, Ken... "Kaoru" -le costaba llamarlo así, pero debía acostumbrarse - pero si él no te hubiera conocido ni visto actuar, quizá esas enseñanzas no las habría asimilado tan bien como ahora, por eso tú en buena manera lo has guiado.
En el mercado Kenshin por fin vio su modo de vengarse de Kaoru. Porque siempre que iban a comprar, ella adquiría sacos y más sacos para la despensa que Kenshin debía cargar. Kenshin le había lanzado muchas indirectas para que se moderara un poco en al compra -es que pesaba mucho, en verdad- pero ella no se daba por enterada. De hecho, ir de compras es la única actividad que Kenshin odia.
-Señor- dijo Kenshin sonriendo dulcemente al vendedor- Véndame un saquito de arroz, otro de sal, pasta miso y algo de soya. - Kenshin sonrió más al comprobar que Kaoru miraba embelesada unos kimonos dos tiendas más allá. Ser mujer era algo que ella no podía evitar. Mientras, él se dedicó a seleccionar unos nabos.
-Hola, joven- dijo el dueño de la tienda de kimonos a Kaoru- ¿desea adquirir un kimono para su novia?
-¿Oro?... ¿novia?
-Sí, la jovencita Kamiya. Es muy linda ella y hay muchos jóvenes interesados, pero todos sabemos que no tienen oportunidad con usted. Aunque se dice que tiene un genio endemoniado, parece muy buena persona. Es una bella niña.- el hombre miraba hacia donde "Kaoru"hacía la compra.
-¿Niña? - "¡¿Todos me ven como una niña?!" pensó Kaoru con alarma. Eso no le hacía gracia y era lógico que Kenshin la mirara como tal si así la veían todos -... creo que Kaoru ya no es una niña. Creo que es una mujer muy guapa y que por ello es natural que tenga pretendientes, aunque espero que ninguno se acerque demasiado a ella, por su propio bien.
-Vaya- dijo el hombre - veo que ya no la trata de "señorita". Dígame... algo a cambiado en su relación?
¡Pero qué hombre tan metiche!. Y pensar que antes, cuando iba a comprarle, él no le decía nada a ella. ¡Hombres!
-Digamos que tengo a Kaoru bajo mi piel. Con eso le digo todo. Y a ella le pasa lo mismo que a mí.-
El tendero vio a los ojos violeta y se percató de que decía la verdad y se notaban bastante alegres. Generalmente el pelirrojo venía pensativo y no era dado a conversar mucho... sólo sonreía amablemente a las personas, parecía muy misterioso. El amor le hacía bien y esto alegró mucho al vendedor.
-Tenga - le dijo a Kaoru, extendiéndole una tela muy bella - Esta es una manta muy bonita, para que le regale a su novia. Se usa sobre los hombros y es muy abrigadora, especial para este invierno. Seguro que a ella le gustará.-
-Pero... no tengo con qué pagarle, señor... -dijo Kaoru, muy sorprendida.
-Cuando le regale esta manta, dígale lo que siente por ella. Hace muchos años yo perdí esa oportunidad y terminé casándome sin amor con otra. Por eso siento que usted ha dejado pasar mucho tiempo y ya es hora que se lo diga. Pero si antes de la primavera no están casados, le prometo que se la cobraré.
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Kenshin había acabado sus compras. Vio a Kaoru acercarse a él con una mantita en los brazos. A Kenshin le gustó mucho y pensó que se vería "maravillosa" con eso encima. Sin duda la parte que había quedado de Kaoru pensaba en eso.
Kaoru tomó las bolsas, sacos y cubetas con víveres y notó que apenas podía caminar sin tambalearse. Kenshin, en cambio, venía tranquilamente con su bolsita del dinero en las manos, admirando el paisaje. Ah, qué bella es la vida...
-Al menos podrías ayudarme un poco, "Kaoru".
Kenshin miró al pelirrojo y pensó en ayudarle. Pero...
-"Señor Kenshin", usted dijo que debíamos comportarnos "normales" y usted nunca me ayuda con las compras.
-Claro, tonto, si tú nunca te quejas. Y eres tan cabezota para recibir ayuda que por eso no te la ofrezco. La vez que lo hice me dijiste "no, no, todo está bien" ¡y eso que sudabas muchísimo!-
-Err... siendo así las cosas... -dijo Kenshin algo arrepentido de su venganza... era extraño escuchar su voz de Kenshin tan "a lo Kaoru". Pero era gracioso también. Kenshin estaba haciéndose de un buen sentido del humor. Tomó las cosas que supo que su cuerpo podría llevar sin mayor dificultad y sonrió a Kaoru.
-Lamento ser tan cabezota... es que... generalmente me las arreglaba yo solo... por eso me cuesta tanto pedir ayuda.-
-Vamos, "Kaoru", no te sientas mal... yo también soy porfiada... digo, "porfiado" en muchas ocasiones. Pero no me molestaría que si puedo ayudarte en algo, confíes en mí... ¿de acuerdo?
-Sí, "señor Kenshin".-
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La situación se tornaba graciosa. Llegaron a casa y Yahiko ya estaba adentro.
-Hola, Kenshin, hola fea.
-Hola, Yahiko.-sonrió Kenshin, deteniéndose ante el chico, mientras Kaoru entraba enfadada con los sacos a la cocina por como la había llamado Yahiko, pisando fuerte y sin mirarlo.
El muchacho miró sorprendido al pelirrojo. Y luego a su maestra por no haberse enfadado.
-¿Qué está pasándole a Kenshin? Se ve algo enojado... ¡Apuesto a que trataste de besuquearlo por el camino y no le gustó tu aliento!! ¡Ja, ja, ja! ¡Fea!-
Con razón Kaoru pasaba peleando con Yahiko. Kenshin no se había percatado de lo desagradable que podía ser el muchacho. Y claro, siempre pensaba que Kaoru se enojaba por nada y empezaba las peleas. ¡Estaba tan equivocado!... había llegado a pensar en alguna ocasión que ella era una neurótica... y en realidad, era una de sus razones para mostrarse algo indiferente con ella.
-¿Hablas por experiencia propia? ¿ya intentaste besar a Tsubame y se enfureció?-dijo Kenshin con el tono más dulce de la voz de Kaoru, tranquilamente.
-¡Bah!, ¡Mujeres! Ustedes no entienden lo que es ser hombre. - el chico se fue a reunir con el pelirrojo a la despensa.
A decir verdad, Kenshin lo entendía perfectamente. Cuando vivía con Tomoe, acostumbraba masticar hojitas de menta cuando ella no se daba cuenta. Por cierto, hacía poco había comenzado otra vez con esa costumbre. Comprobó que su aliento de "Kaoru" estaba bastante fresco... besar a Kaoru debía saber bien... y lo disfrutaría si pudiera volver a su cuerpo. ¿Cómo lo haría? Ya era hora de visitar a Genzai.
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-Entonces el doctor Genzai dice que estará una semana fuera. Megumi volverá mañana desde Aizú para reemplazarlo. Parece que aún no encuentra a su familia y quiere relajarse acá.- decía Yahiko a Kaoru, mientras ella acomodaba las cosas en la despensa. ¡Era maravilloso tener tanta fuerza!
Kaoru se impresionó al escuchar hablar a Yahiko en ese tono. Claro, el chico hablaba con "Kenshin" y a "Kenshin" no se le dice "feo" o "brujo". A Kenshin se le habla seriamente, como hombre. Sin duda Yahiko lo respetaba mucho e intentaba mostrarse maduro ante él, y lo conseguía.
Kenshin entró a la cocina con las pocas bolsas de la compra que traía.
-¿Dónde pongo esto, "señor Kenshin"?
-Aquí, en este mueble, "Kaoru".
¿"Señor Kenshin"?, ¿"Kaoru" a secas? Yahiko se sorprendió mucho con su manera de tratarse. ¿Qué diablos había pasado durante su ausencia con esos dos? Quizá estaban jugando. Pero él tenía algo muy importante que entregarles y no se cuestionó más la situación. Metió la mano dentro de su gi y sacó un sobre.
-Por cierto, encontré esto en la puerta. Creo que es de Sano.
Kaoru le arrebató practicamente la carta a Yahiko, quien la miraba sorprendido. Kenshin, por su parte, se acercó al pelirrojo, serenamente. Definitivamente algo no andaba bien, pensó Yahiko.
Kaoru sabía leer y escribir muy bien. Kenshin, por su parte, leía y escribía con cierta dificultad (se dice que tiene una horrible caligrafía). Pero en el momento de leer la carta, Kaoru no recordó ese detalle y leyó a los demás.
-"Hola Kenshin, hola Kaoru, hola Yahiko:
Espero que al recibo de esta carta Kenshin y Kaoru ya tengan un hijito o al menos lo hayan hecho (los aludidos se sonrojaron violentamente ante un Yahiko que no paraba de reír) si no es así, díganle al mocoso que se vaya a mi cuarto para que no los moleste.
Les quiero agradecer el que hayan intervenido a mi favor ante las autoridades. Supe hace poco que puedo volver al Japón y a decir verdad, los extraño a ustedes, a nuestros combates... no me quejo, aquí en China también me lo paso estupendamente, pero no hay lugar como la tierra natal, que es también el país del capitán Sagara. Por ello volveré. Creo que estaré por esos lados dentro de una o dos semanas. Entonces nos divertiremos mucho y celebraremos en Akabeko el reencuentro con los amigos. ¿qué les parece? Preparen el sake y llamen a Katsu. También díganle a la doctora zorrita que nos acompañe.
De su buen amigo Sano."
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Kaoru sonreía, así como los demás. Yahiko estaba sorprendido.
-¡Kenshin! ¿desde cuando lees tan bien? Nunca te había escuchado leyendo de corrido.
-¿Oro?... errr... lo que pasa es que Kaoru me enseñó, je, je, je... en estos días ha tenido un tiempito para mí-
Kenshin por su parte sonreía nervioso, con una gotita resbalando por su frente, algo avergonzado... Hiko no se preocupo de su educación en ese aspecto, pero el padre de Kaoru le brindó a su hija la mejor educación que pudo. Pensó que pronto le pediría a Kaoru que le enseñara a leer de corrido... y a escribir mejor.
En eso, una explosión que destrozó la puerta de entrada, los puso alerta y llamó su atención. Pronto los tres corrían afuera.
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-¡Je, no hay como entrar con estilo! La doctora zorrita hizo bien su trabajo curando mi puño.- Sano miraba su mano derecha con admiración. Con la mano izquierda sostenía un bolso con sus pertenencias.
-¡Sano!- exclamó Kaoru, feliz de ver nuevamente a su amigo. Por ello no lo dudó, olvidando momentáneamente que usaba el cuerpo del rurouni y corrió hacia él para abrazarlo, casi asfixiando a Sano cundo lo alcanzó. Tras ella, Kenshin y Yahiko se acercaban alegremente.
-Eh, Kenshin, suéltame... que la chiquilla se puede molestar conmigo... -decía un Sano algo avergonzado por el comportamiento de "Kenshin". -Hola, mocoso, hola, Kaoru.
Kaoru mientras se acercó a su puerta destruída... y explotó.
-¡Condenado Sanosuke, mira cómo has dejado mi puerta! ¡Si no traes dinero, tendrás que repararla tú!.-
Sanosuke y Yahiko se quedaron estáticos al escuchar al amable "Kenshin" así de furioso. Pensaron que estaba renaciendo el Hitokiri Battousai. En tanto, Kenshin se reía quedito, de la cara de esos dos. Sin duda era gracioso verse así de enojado.
-Ya, ya, para, Kenshin... la chiquilla te está pegando sus malas pulgas. Te ha estado mal influenciando, pero ya ha llegado tu buen amigo Sano para salvarte de ella.
-¡¡Pues Kaoru no es ninguna "chiquilla"! ¡Frente a mí no la vuelvas a tratar así!!. Acabamos de reparar esa puerta luego del ataque de Enishi y tú... tú... -"Kenshin" parecía a punto de llorar. ¡Había trabajado tanto para reunir el dinero y reparar su casa! ¡Y ese tonto por hacerse el gracioso venía a destrozarla!.
Kenshin se acercó a... bueno, a "Kenshin" y le sacudió ligeramente por los hombros, mientras hablaba dulcemente.
-Cálmese, "señor Kenshin". Estoy segura que pronto arreglaremos la situación. Sé que en el fondo está muy alegre por la llegada de nuestro amigo... ¿Sanosuke, vamos a tomar algo de té? Hace unos momentos Yahiko nos mostró tu carta. Seguramente "Kenshin" se puso algo nervioso con tu entrada... ya sabes, parecida a la que hizo Enishi hace algunos meses... -dijo la jovencita riendo tranquilamente, logrando calmar a "Kenshin". Yahiko y Sano se miraron totalmente confundidos. Tanto, que simplemente, se cayeron de espaldas.
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Kenshin y Kaoru habían acordado no comentarles nada de lo sucedido mientras no llegara Megumi y viera la forma de ayudarles. Mientras, se reirían a costillas de esos dos.
Sano y Yahiko recuperaban la conciencia. "Kaoru" amablemente les ofrecía té y algunos dulces que había traído del mercado. Cuando Kenshin vio los dulces, algo dentro de "ella" los hizo comprarlos. Recordó que a Kaoru le gustaban mucho. Y ahora no podía evitar llevarse algunos a la boca.
-Con permiso- Dijo Kenshin al levantarse para salir- iré a ver si su futón ya está seco, "señor Kenshin". Esta noche no lloverá y las habitaciones ya se han secado gracias al brasero que dejó por la mañana.- Kenshin salió de la pieza.
Entonces, Sano aprovechó que no estaba la chiquilla para dirigirse a "Kenshin".
-¡Vaya, Kenshin, nunca pensé que la dominaras tan pronto. No pensé que la chiquilla fuera tan sumisa. Y tú que decías que no la cambiarías y que la amabas tal cual era... hasta de "señor" te trata ahora. Por eso te admiro, amigo. Ya se ve quién lleva el hakama en esta casa.
¿Kenshin decía eso de ella? Pensándolo bien, el cambio de cuerpos no estaba tan mal, pensó Kaoru. Ojalá que el tonto de Sano dijera algo más. Se lo debía al menos, por destruir su portón.
-¿Recuerdas cuando me contaste que habías hecho un pequeño agujero en el cuarto de baño? ¿Lo ha descubierto ya la chiquilla?... -Yahiko sonrió. En verdad, él ya había descubierto el agujero y la "fea" no estaba tan mal. - Me gustaría traer a la zorrita para... bueno, tú ya sabes... je, je, espiarla.
Malditos pervertidos. Se entretenían espiándola. Y ella que pensaba que Kenshin era un angelito y que las veces que la sorprendía en el baño eran accidentales. ¡¡Con razón no le interesaba verla sin ropa, si ya se la sabía de memoria!!. Kaoru tuvo que hacer un esfuerzo considerable para no golpear a esos tres. ¡Hombres! Pero Megumi lo sabría. Eso sí.
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Kenshin preparaba el futón seco dentro de su habitación, para dormir. Había anochecido ya y hacía algo de frío. Le gustaba mucho usar el cuerpo de Kaoru, era un alivio después de cargar tanto tiempo con el suyo en mal estado. Kenshin se arrepintió de haber sido tan descuidado y no haberse cuidado más de los ataques. Se preguntó qué tan poderoso era el cuerpo de Kaoru en comparación al suyo. Encontró su sakabatto sobre un mueble... era cierto... Kaoru lo había puesto ahí luego de volver de las compras, como hacía Kenshin cuando estaba en casa. Kenshin tomó su espada y se sorprendió al notarla tan pesada. Sin embargo, pudo moverla sin mayor dificultad. Se dirigió al dojo y allí, encendió una lamparita.
Se levantó un poco el kimono y se quitó las sandalias. El dojo es siempre un lugar sagrado, por lo que dentro de él no se puede llevar calzado. Kenshin esgrimió su espada... pero algo extraño sucedió.
Comenzó a realizar ataques con gran naturalidad, combinando movimientos de la escuela Kamiya con otros de la escuela Hiten Mitsurugi, que salían muy bien. Su cuerpo estaba evidentemente, acostumbrado a ello. ¿Por qué? Era obvio que si bien cambiaron las mentes, no así las habilidades. ¿Acaso Kaoru... practicaba con ella?
Recordó una ocasión en la que Kenshin salió antes de su baño y al llegar a su habitación, notó que no estaba su espada. Cuando salió al patio, vio a Kaoru salir del dojo con ella, algo cansada. Se había puesto algo nerviosa y había dicho algo de limpiarla. Pero Kenshin no le prestó mayor atención.
Kenshin lanzó un ataque y saltó, girando en el aire. Esta Kaoru era increíble. Y él que siempre la consideró una jovencita indefensa. Claro, él había declarado muchas veces que no quería enseñar su técnica a nadie y Kaoru, con esa curiosidad natural de las mujeres y el espíritu de superación, propio de un kendoka, había intentado aprender de los movimientos de Kenshin, posiblemente buscando un perfeccionamiento para su técnica Kamiya Kasshin... debía reconocer que tenía gran habilidad si había logrado sacar esos movimientos tan solo de memoria. Su cuerpo los realizaba bien.
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Cho miraba a Saito leer unos reportes, mientras fumaba un cigarrillo. Cho se había pasado toda la mañana reuniendo la información y ahora Saito, posiblemente, le diría que era insuficiente. Siempre era lo mismo... ¡ah!. Cho no comprendía a su jefe. Hace unos meses atrás había salido a terminar su batalla con Kenshin cuando éste lo invitó a finalizar de una vez tal encuentro. Saito llegó momentos después, sin el menor rasguño.
-"Debió haberlo derrotado sin mayor problema"- pensó Cho. Pero cuando Saito reveló la verdad, ¡¡al cabeza de escoba no le había hecho gracia!!
-Simplemente yo quería pelear con Battousai, pero con quien me encontré y con quien siempre me volveré a encontrar será con Kenshin. Y a mí, no me interesa pelear con él. Fin de la historia.- había dicho Saito, tranquilamente.
Pero Cho no podía conformarse. Se prometió que algún día, cuando tuviera tiempo libre, iría al dojo Kamiya, y entonces...
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Fin acto dos. Octubre 15, 2003. Notas de Blankaoru:
En el próximo episodio: Kenshin y Kaoru son visitados por la astuta Megumi. ¿qué dicen? ¿Kaoru se vengará de ella? ¿o tendrá que salir arrancando? Y Hiko Seijuro... ¿podrá hacer algo por ellos? De pronto hasta Misao Y Aoshi se unen a la fiesta. Ustedes deciden. Sobre la fecha de actualización, creo que a partir del 24 de Octubre estará el próximo episodio. Les pido disculpas si las he confundido con los nombres de Kenshin y Kaoru.
En el manga de Kenshin se dice que tiene mala caligrafía. Sobre la escena del mercado, desgraciadamente (a mi parecer) la serie de televisión sacó muchos "momentos cotidianos", quizá por tiempo, que sí aparecen en el manga y son una delicia. En el manga se nos muestra de qué manera se gana el dinero Kaoru o lo que pasa cuando va al mercado con Kenshin... cosa que él odia. Tanto, que en un capítulo Kenshin prefiere salir con Kaoru al trabajo de ella que ir de compras. Así que en esos aspectos, yo no he inventado nada. Trataré de rescatar esas vivencias de ellos para ustedes.
Dejaré saludos a los mensajes que me hayan llegado hasta el 14 de Octubre. A los demás, les agradezco sus comentarios de antemano y nos veremos en el próximo acto.
Bunny Saito: Gracias por dejarme review. Sin duda, acaba de aparecer Saito y su fiel sirviente Cho... no pensaba meterlos en el fic, pero, teniendo Kaoru tantas habilidades que Kenshin recién comienza a descubrir... sería graciosa una batalla. Como ves, Sano y Yahiko aún no saben con certeza qué pasa, auque saben que "algo" ha pasado. Por lo de la propaganda... bueno, leeré algo que tengas terminado para incluirlo en esta sección. Besos.
Chi20: (supongo que así se escribe tu nombre) lamento no poder actualizar antes de las fechas que doy, pero es que tengo una agenda apretada. Sólo puedo escribir entre las doce y dos de la mañana cada día (cuando puedo) y debo cumplir con mis obligaciones de la uni (y levantarme a las siete). Supongo que cuando leas esto, ya estará arriba el tercer capítulo. Espero que te guste. Gracias por tu review.
Megumi Gabbbiani: Ya vez, segundo acto arriba. Espero lo disfrutes. Un abrazote enorme.
Navi: intenté hacer este capítulo un poco más largo que el anterior... sobre la idea... fue una cosa que se me ocurrió cuando caminaba hacia algún lado... me gusta que te haya agradado el principio de la historia. Yo suelo pensar que después del Jinchuu, Kenshin debía "reparar" y preparar su corazón para Kaoru, que lo espera. Yo misma tuve que preparar mi corazón para mi novio actual... aunque él pensaba que era indecisión, hasta que supo mi historia. Te envío ánimo y mucho cariño.
Jenny: Tus comentarios me animan mucho y me alegra ver tu nombre en los reviews. Te agradezco mucho el que los dejes y espero que esta nueva historia no te decepcione.
naoko lizi kinomoto: Hacía años que no escribía (salvo historias para teatro escolar en un formato y estilo muy diferente) y ha sido una sorpresa para mí utilizar este formato "prosa". Para mí es un placer escribir si hay alguien que disfrute de la historia y si te ha gustado, entonces vale la pena amanecerme... un besote.
Gaby: Ya has visto que han tenido sus problemas en el baño (y ni te imaginas los que vienen) ahora que lo pienso, la historia debiera llamarse "Una semana dentro de ti" o "Un mes dentro de ti". ¿Has pensado en cuando a Kenshin le llegue la regla? Ja, ja, ja, sé que no debiera adelantarte nada, pero se verá en el próximo capítulo.
Kaoru: Que bien que te haya interesado la trama. Espero te siga gustando aún.
Alguien (discúlpame, no recuerdo tu nombre) me instó a seguir escribiendo aún si no me llegaban reviews. Te quiero agradecer de todo corazón tu apoyo. A decir verdad, esta es mi primera historia que recibe más de 10 reviews en su primer capítulo. Por ello no me desanimaré y agradezco con todo mi ser a quienes los envían... y a quienes no por darse el trabajo de leerlo. Te envío todo el cariño del mundo. Y me gusta también la idea de este fic.
Kaoru86 Kamiya: Seguiré adelante, así deba beber mucho café para mantenerme despierta... je, je, estoy acostumbrada a dormir poco en estas fechas. Gracias por tu apoyo.
mer1: Ya sabes mi opinión respecto de tu fic. Espero leerlo pronto yo también. Quizá guste más que el mío. Ánimo, suerte y cariños. En el remoto caso que no te haya llegado mi mail, quiero decirte que para gustos hay colores y que habrá mucha gente interesada en seguir una historia alternativa a la mía. (Pero espero que no te quede mejor que la mía, je, je, je) Un beso.
Skuld Kaoru Himura: te agradezco de todo corazón el que te hayas tomado la molestia de leer mis fic cuando te lo he pedido, aún si te guste o no la historia o la situación. Espero que pronto puedas actualizar tu fic, porque a mí hasta ahora me gusta mucho. Suerte y ánimo.
Ahora a los fic. Aclaro que ya están terminados, pero son muy bonitos y desgraciadamente, tengo el nombre de una autora.
-"No te olvido": un solo capítulo nos muestra a Kenshin, diez años desde la muerte de Kaoru, regresando a su tumba y convertido nuevamente en rurouni. Él le comenta lo que siente ahora y lo mucho que la extraña. Ya saben. Léanla con sus pañuelitos desechables. Lo siento, no sé si está en este sitio. Es un fic maravilloso, con su trasfondo melancólico.
-"Haciendo reír a Aoshi": por Bunny.: veamos... este fic es bastante alegre. Todo comienza cuando Misao se autodenomina la chica que hará sonreír a nuestro sexi cubito de hielo, por una apuesta con Kaoru, y la ninja lo intenta todo... incluso tiene un libro llamado "100 maneras de hacer reír a un cubo de hielo", le cuenta chistes malos (escritos por Sano), se sube a un monociclo y acaba disfrazada de todos los personajes del Kenshin-gumi a la vez. El final... tienen que leerlo. Agradecimientos a Hibari por haber enviado los scans del manga que inspiraron a la conejita para hacer esta historia.
Hasta la próxima.
Bunny ^^ ¡Por amor al Kenshin-gumi, unamos nuestras fuerzas... Alto a la muerte de los personajes de Rurouni Kenshin!
