Acto Seis
No podemos
Kaoru había recuperado hacía poco la conciencia. Megumi, a duras penas, podía contener las sonrisitas que se le escapaban de cuando en cuando mientras atendía al pelirrojo, pensando en la suerte de Kaoru, quien vería su sueño hecho realidad. Mientras, Kenshin en su cuerpo femenino, no decía nada, aunque el leve rubor lo delataba lo suficiente, ante la doctora y el Onniwabanshuu.
La lluvia había amainado lo suficiente, por lo que Megumi decidió irse a la clínica: Debía atender muy temprano, por lo que lo ideal era dormir allá. Regresó al comedor para despedirse de todos, pero...
Yahiko, como es su costumbre después de comer y beber como si no hubiera futuro, vomitaba sin poderlo remediar, junto a Misao, en alguna parte del patio. Sanosuke y Hiko, abrazados, entonaban con una voz lamentable, cánticos de alabanza por el oscuro final del malvado Shishio y viva el Hiten Mitsurugi Ryu, la escuela sin igual. Salud por las mujeres bellas, el sake, y la paz del Japón. Por Watsuki, y por lo que sea, la gracia era brindar un poco más.
Yahiko y Misao regresaron del patio aliviados y hasta concientes. La borrachera se había disipado ya.
-Me retiro, chicos. Hasta mañana.
-¿Han terminado ya de hablar Kaoru y los demás? - preguntó la pequeña. Demasiado impaciente por saber si sanarían sus amigos.
-No te preocupes. Ahora depende de ellos si quieren regresar a sus respectivos cuerpos. Pero será mejor que Aoshi te lo explique, dado que es tu tutor y sabrá si es adecuado que lo sepas.
-¿Qué cosa?
-Nada, niña, nada.
-¿Volllveran a shusss cuerposss...? ¡Salud por eso, Hiko amigo!!- alzó su copita Sanosuke, vaciándola con gran eficiencia.
Pero Hiko se levantó de su cojín (o sitial) y se acercó a Megumi.
-La acompañaré hasta su clínica. No creo que mi estúpido pupilo esté en condiciones de proteger a nadie.
-Yo también iré- apareció Aoshi ante todos.- Realmente es una noche oscura y no dudo que el señor Hiko pueda protegerla, pero... no conoce la ciudad.
Hiko encontró razón en las palabras de Aoshi y no discutió el punto. Iban saliendo cuando alguien más se unió al grupo.
-¡¿Por qué siempre me dejan atrás?! ¿Por qué creen que soy un inútil? ¡Denme una oportunidad!! ¡Muerte a Saitoh! - dijo Sanosuke antes de desplomarse prácticamente sobre Aoshi, quien, ayudado de Hiko, evitó que cayera. Iban a devolverlo a la casa cuando empezaron a caer más gotitas.
-No lloverá aún, pero sí muy pronto. No tenemos tiempo de devolverlo. Vamos, señorita Megumi. Permítame su maletín. Debemos llegar ya hasta su clínica.
Cantando sobre la lluvia y el final del hombre que quiso vengar la muerte de su hermana, Sanosuke siguió, durante el camino, su particular fiesta.
-Estos chicos de hoy, no saben beber, realmente- dijo Hiko.
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Misao apuró otra botella de sake, enfadada porque Aoshi se había largado con la doctora Zorrita. Kaoru la miraba sin poder detenerla.
-Misao querida, no sigas bebiendo. Mañana te sentirás mal- decía Kaoru. Era tan extraño intentar que su voz de Kenshin sonara cariñosa. Pero cuando le dijo a Kenshin que detuviera a Misao con palabras dulces, para que Misao escuchara su voz y se detuviera, Kenshin tartamudeaba tanto que finamente optó por quedarse callado. Porque le era difícil no llamar a Misao de "San" en vez de "Chan", que era lo que hacía Kaoru.
-¿Ah, sí? ¡Pues entonces tú dime qué es eso que te dijo Aoshi y que no me puedes contar! ¡Quiero saberlo! ¡No soy una niña, sino toda una mujer!-
Kaoru suspiró en tanto se sonrojaba bajo el flequillo rojizo que ocultaba su mirada. Ella también quería ser una mujer, y ahora que debía serlo en otro plano, uno que antes, sinceramente, no se le había pasado por la cabeza, para colmo, utilizando otro cuerpo, no sabía realmente qué hacer. No quería hacerlo. Le daba mucha vergüenza.
-Misao, por favor, sé razonable.
-¡Soy razonable, ya tengo diecisiete años!!
Una gotita se deslizó por el femenino rostro de Kenshin. Ciertamente no se podía ser razonable con tanto sake en el cuerpo. Yahiko al menos, dormía, aunque en una posición muy graciosa, pero estaba tranquilito. Misao daba la lata.
-Ahora no entenderás nada de lo que te digamos. Pero cuando amanezca podremos explicarte y tú entenderlo. Si hubieras dejado de beber cuando la señorita Kaoru te lo pidió, ya sabrías qué es lo que pasa.
Misao reaccionó ante la firme voz de su amiga, y debido a la borrachera no recordaba que era Kenshin realmente quien hablaba.
-Me iré a dormir. Buenas noches.
Misao entró pacíficamente a su habitación y se dejó caer sobre el futón. Se durmió de inmediato y no supo más de sí.
Kaoru, entonces, miró con cariño a su discípulo dormido en un rincón. Era pequeño, ¡pero tan fuerte!. Lo alzó en brazos y se lo llevó a dormir seguro y calientito a otra habitación, seguidos por Kenshin, quien regresó pronto al comedor para limpiar. Kaoru, entonces, apareció tras él.
-Kenshin...
-¿Sí, Señorita Kaoru?
-¿Tú crees que, realmente esa sea... la única opción? Es que yo... no lo sé.
Kenshin sintió su corazón encogerse ante la duda del pelirrojo. Era lógico que ella estuviera avergonzada. Pero algo más pasó por la mente de Kenshin. Su cuerpo. Tan lleno de cicatrices, delgado... quizá resultaba repugnante de mirar... quizá ya no era un cuerpo destinado al amor... Quizá esa sería su única oportunidad...
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Megumi miró realmente fastidiada al bulto depositado sobre la entrada de su clínica. Maldito Sanosuke, debió quedarse en la China, molestando allá a la gente y no aquí, donde ella tenía cosas realmente útiles que hacer por la mañana. Hiko y Aoshi se habían ido ya hacía un buen rato. Sano se había desplomado sobre el tatami y no pudo levantarse nunca más. L a parte "Megumi" de Megumi, le decía que lo mejor era arrastrar a ese tonto hacia fuera y esperar que la corriente lo arrastrara hasta el río, del río al mar y del mar, de vuelta a China. Pero la parte "doctora", le decía que debía moverlo hasta alguna habitación y cerrar con llave. Después de lavar su cuerpo y vestir una yukata, Megumi se dirigió al cuerpo inmóvil del muchacho y con cierta dificultad, lo arrastró hacia la habitación del doctor, por las piernas.
Cuando hizo esto, la camisa de Sano quedó en el piso.
-Eres tan apuesto como tonto, cabeza de gallo- musitó Megumi admirando el torso de él.- es una lástima que no intentes hacer algo más de provecho que vivir a expensas de los demás. Realmente no eres buen partido para nadie, aunque seas tan guapo.
Sano despertó lo suficiente como para seguir cantando. Pero su canción inquietó un poco a Megumi.
-Tan hermosa... que quiero tocarte, quiero besarte... que seas mi mujer... y ese cabello, enredarlo entre mis dedos... bajo la luna llena... seremos uno solo... mi amada Me... - Sano finalmente se quedó bien dormido y lo que siguió, fueron sonoros ronquidos.
Megumi, fastidiada, corrió la puerta con fuerza. ¡Estúpido cabeza de gallo! Ella tenía que trabajar. No soñar con noches de luna llena. No podía permitírselo. No señor.
Y sin embargo, muy a su pesar, una parte de su corazón, lo anhelaba.
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Hiko salió primero del baño, así que escogió habitación y pronto se quedó dormido como un tronco. Ni hablar de ir a dormir con su estúpido pupilo habitando el cuerpo de Kamiya, aunque fuese un deleite visual por la mañana. Pero tampoco quería dormir junto al cuerpo del pelirrojo. Tampoco junto a la chiquilla que olía tan fuerte a sake.
La mejor opción era el chico moreno.
Aoshi salió cansado por el viaje y la caminata apresurada de vuelta al dojo Kamiya. Había que reconocer que cuando Hiko no fanfarroneaba, era una compañía agradable, con historias inteligentes que contar.
Cuando abrió la puerta de su habitación, el olor a sake casi lo empuja hacia atrás. Pero se repuso y comenzó a inspeccionar.
Misao había bebido. ¡Pequeña loca! ¡Él la dejaba sola un rato y se ponía a beber!. Eso no era una buena educación. Aoshi, más que nunca, se lamentó el haberse perdido su edad entre los doce y los dieciséis.
Pero a partir de ahora, cuidaría que se comportara adecuadamente. Sí señor.
Aoshi se acomodó en el futón cercano a ella y se quedó dormido. Pronto despertó cuando sintió que Misao se levantaba, seguramente para ir al baño. La chica salió del cuarto y volvió rato después. Tanto rato que él llegó a temer que se hubiera caído dentro del pozo.
Misao dio algunos pasos tambaleantes, ¡tenía el estómago tan revuelto! Perdió la conciencia mientras caía, luego de haber tropezado con algo.
Aoshi cerró los brazos en torno al talle delgado de Misao. Ella dormía, esto lo supo por su respiración rítmica y tranquila. Este hecho enfadó más a Aoshi. Iba a sacudirla para despertarla y enrostrarle su descuido e irresponsabilidad. ¿Y si él fuera otro tipo de hombre?, ¡podría aprovecharse de ella! ¡Era una mujercita, debía cuidarse de eso! Por Dios, Misao, no puedes descuidarte tanto, aún en casa ajena.
Pero Aoshi sintió los labios de Misao sobre su cuello. Y esto le produjo reacciones inesperadas. Era tan suavecita, pero... como sea, su ira se disipó tan pronto como un cálido sentimiento se apoderaba de su ser.
Estaba remeciéndola y Misao finalmente despertó. Justo cuando Aoshi, sorprendido por sus reacciones, se detenía.
-¿Que... qué pasa, abuelito?
Una oleada de ternura reemplazó aquella otra cosa que estaba sintiendo, al oír su tono de voz inocente e infantil. Aoshi se aclaró la garganta y acomodó mejor a Misao a su costado, ya dormida nuevamente. No importaba qué tan descuidada fuera ella. Él la protegería.
Así como cuando ella creó una burbuja de alegría a su alrededor cuando él, encerrado en su silencio buscaba respuestas, él la encerraría en la burbuja cálida de su abrazo, aunque no se diera cuenta.
Hasta que tuviera una edad adecuada para...
-Nada, pequeña. Nada. Duerme tranquila.
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Misao y Yahiko bebían té y comían algo livianito que había preparado Kenshin para ellos. Tenían el estómago imposible. Kaoru los miraba divertida, escuchándoles repetir que nunca más. Aoshi, también desayunaba. Hiko disfrutaba de un baño matutino.
Misao fue devuelta a su cama en cuanto las aves comenzaron a trinar, anunciando el nuevo día. Aoshi se encontraba a una distancia exageradamente prudente de ella cuando despertó.
La jovencita no se dio cuenta de nada. En cambio él, de muchas cosas.
Como lo mucho que se movía la chica en la noche, lo parlanchina que podía aún dormida, llegar a ser... y lo perfectamente bien que caía en su abrazo. Ahhh...
Ejem.
-Gracias, Himura. Sí. Un poco más de té.
Kaoru miraba a Misao beber de a sorbitos de su taza, con la vista baja. Claro, ahora le bajaba la timidez. Pero debía animarla, así que hizo una buena invitación, a Aoshi.
-Señor Aoshi, le agradezco su colaboración en este asunto y su discreción. Pero además, si no tiene más que hacer en Kyoto, nos complacería que se quedara unos días en mi casa. Como unas vacaciones.
Misao observó a Aoshi de reojo. Que acepte, que acepte.
-Gracias por su invitación. Pero depende de Misao. Si ella no quiere volver aún a Kyoto, me quedaré aquí y así regresamos juntos... - Misao sonrió ampliamente hasta que Aoshi agregó -... ya que tendré que cuidar que su comportamiento no sea tan escandaloso como ayer noche. Por lo demás, espero que no le moleste si me hago cargo de algunos gastos. No deseo ser una carga.
Misao llegaba a brillar del rubor. Pero, mientras bebía su té, estaba feliz. Demasiado.
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Megumi quedó desocupada por la tarde, que coincidía con su día libre. Se encaminó a la habitación para saber si Sanosuke había revivido. Pero antes pasó al baño y luego al cuarto de baño para asearse adecuadamente.
Y casi se desmayó al ver lo que vio.
Ese imbécil se había bañado. Eso Megumi lo supo cuando vio el piso cubierto de agua, las mantas para secarse regadas por el piso y los utensilios de baño en el más absoluto desorden.
-Esto como médico no lo puedo tolerar. - replicó en tanto llegaba a tiritar de la rabia. Encaminándose a paso decidido por la casa, llegó a la habitación en la que dejó a Sanosuke, corriendo la puerta de improviso.
-¡¡SAGARA SANOSUKE!!
Sanosuke se dio la vuelta sin pensárselo demasiado. Pero cuando Megumi notó su estado completo de desnudez, se enfadó aún más, si es que podía estarlo.
-¡¡¡Y ENCIMA UN COCHINO PERVERTIDO!!!-
Sanosuke, mareado y asustado -nunca había escuchado palabrotas tan fuertes salir de la boca de una mujer tan bella- intentó cubrirse como pudo con su camisa, en tanto se subía los pantalones. Megumi no cesaba en su ataque.
-¡Desobligado, borracho y desordenado. Dudo que haya algún otro defecto que ya no tengas tú!.
-Ya te he dicho que lo siento, zorrita, de verdad, no era mi intención... mira, limpiaré tu cuarto de baño y seguimos siendo amigos. ¿ te parece?
Pero Megumi se encaminaba a la salida con su bolso de mano.
-Volveré en una hora. Espero que entonces sí esté bien limpio.
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Cho miró a Saito con sorpresa.
-Ya te lo he dicho. Tómate el día. Tu trabajo ha sido aceptable.
Cho, mientras salía del cuartel, pensaba en la mejor manera de pasar su día. ¿Una geisha? ¿O ir a comer y beber a destajo? ¿ O una prostituta?
Una mujer pasó frente a él. Era muy hermosa y le resultaba conocida. Ahh, la doctora, la amiga del grupo de Kenshin.
Kenshin.
Cho recordó sus ganas de tener algo de acción y una buena pelea. Afortunadamente, sabía que Kenshin debía seguir por esos lados. No creía que fuera a abandonar a la chica Kamiya.
Regresó a su cuartucho de alguna parte de Tokio y acarició su nueva adquisición. Le había costado mucho dar con alguien que pudiera repararla (y ni hablar del dinero), pero allí estaba. Su maravillosa Espada de filo Delgado. (NdB: Creo que esta es la traducción más acertada que he logrado encontrar)
Luego, con su tesoro cuidadosamente enrollado en torno a su cintura, y oculta, se encaminó al dojo Kamiya.
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Hiko divertido, observaba a Kenshin buscándose alguna ocupación. Como llovía, un poquito, no podía lavar ropa. Había que reconocer que le quedaba mucho mejor ese cuerpo de mujer con sus ocupaciones habituales.
-Incluso diría que lo disfrutas.-musitó.
Kenshin lo miró curioso. No entendía de qué hablaba. Mientras secaba el piso del dojo debido a una nueva gotera, en cuatro patas, Hiko entretenía su mirada, sin que Kenshin fuera conciente de ello.
Pero Kaoru, que venía entrando, si lo supo. Y se colocó entre Hiko y su mejor campo visual.
-Señor Hiko, los demás se van al mercado. ¿Desea acompañarles? Así podría conocer mejor la ciudad. Luego almorzarán en Akabeko. Me quedo, pues tengo cosas que hacer.
Hiko afirmó prontamente para seguir con su entretención hasta que un leve cosquilleo en la base del cuello le advirtió de que corría cierto peligro. Pronto se encaminaba a la ciudad con el resto.
Era cierto que los ojos de su pupilo ya no podían tornarse dorados. Pero brillaban, bajo el alma de Kaoru, de un modo peligroso, demasiado amenazante.
Así que se levantó, diciendo que se iba a preparar para salir. Kaoru, al notar que todos habían salido, aprovechó para acercarse a Kenshin, que tomaba la cubeta y el paño de limpieza.
-Kenshin, te rogaría que fueras más cuidadoso con mi cuerpo.-
Kenshin la miró también curioso. ¿Por qué en ese día todos le hablaban en código?
-¿Perdón, señorita Kaoru?-
-Verás... lo que pasa es que... -Kaoru topó sus ojos con la mirada transparente y profunda de la joven frente a ella. Su cabello en desorden debido al trabajo del día y el rubor en las mejillas, le daban una apariencia... bastante sexi. Muy juvenil con sus ropas de Kendoka, que por cierto, Kenshin había descubierto más cómodas para usar. Y a pesar de sus intenciones, el cuerpo masculino comenzó a reaccionar.
Era una sensación tan fuerte, que Kaoru apenas podía controlarse.
-Dame, yo llevaré la cubeta.
Kaoru fue a tomar la cubeta, pero al rozar la mano cálida de la joven...
-Por Dios, Kenshin ¿por qué me haces esto?- musitaba Kaoru en tanto abrazaba a Kenshin, quien dejó caer la cubeta y el paño. Afortunadamente la primera no se volcó.
-¿Qué...? no sé de qué me habla... -
Pero el corazón de Kenshin comenzó a latir fuertemente bajo su pecho femenino. A Kaoru, en tanto, le sucedía lo mismo.
-¿Cómo eres capaz?, Kenshin, dime... ¿cómo puedes controlarlo?
Así que ella ya lo había descubierto. Kenshin sonrió. Pero luego advirtió el peligro de tales acciones. E intentó separase de Kaoru. Pero ésta la tenía fuertemente sujeta.
-No te soltaré, Kenshin. No esta vez. Este cuerpo no escapará esta vez. Sabremos de una vez qué pasaría realmente si tú no te detuvieras, si te dejaras llevar... -
Kenshin se revolvía entre los brazos del pelirrojo y una verdad inaceptable antes para él se hizo patente. La fuerza brutal de su pasión. Tanto la reprimía, más fuerte se hacía. Kenshin sabía perfectamente lo que su cuerpo era capaz de hacer. Ahora, su mente le decía que debía intentar controlar a su cuerpo, pero no sabía como. Y el cuerpo de Kaoru no quería luchar. Y se quedó quieta en su abrazo.
Bajando sus labios hasta los de la chica, pronto cerró sus ojos, pues no quería mirar hacia su propio rostro. Kaoru entonces decidió dejarse llevar por sus sensaciones, tan poderosas que una parte de ella se asustó. Pero no se iba a detener. Tenía, ante todo, que saber, con certeza, qué sentía Kenshin por ella. Al menos a nivel corporal.
Su boca se movía lentamente sobre los labios entreabiertos del cuerpo que ahora Kenshin usaba, para iniciar un ritmo más frenético. Apoyándola contra la pared, se dedicó a explorar esa boca que tan bien sabía para su nuevo cuerpo. Besándola, deslizando la lengua sobre ella y dentro de ella, Kaoru era incapaz de detenerse a pensar. En tanto, Kenshin respondía los besos como mejor podía, sintiéndose torpe, pero guiando sus movimientos con la experiencia guardada en un rincón de su mente. Se apegaba de modo sugestivo al hombre frente a sí, y éste, de algún modo, perdía la razón.
Ambos se preguntaron cómo es que en el pasado pudieron reprimir tanto aquellas emociones, esas acciones cuyas consecuencias no querían cuestionar. No lo hacían para salir del apuro en el que se encontraban. No. Ahora eran ellos mismos, curiosamente, alcanzando ese nivel en el cuerpo del otro.
Los suaves senos bajo la tela que los aprisionaba fueron palpados y disfrutados por Kaoru quien había olvidado que ella era una mujer. Le parecía tan natural acariciar esa parte del cuerpo bajo ella, y era tan agradable. Si lo hacía con cuidado, sabía que Kenshin lo disfrutaría. A veces antes del periodo, Kaoru tendía a masajear sus pechos adoloridos e hinchados, descubriendo cierto placer en esto. Por eso sabía, exactamente, cómo hacerlo.
Y la respuesta se la dio un débil gemido.
Pero Kenshin no se mantenía pasivamente recibiendo caricia y besos. Participaba activamente de ellos y qué mejor modo que acariciar su torso, reconfortándole. Sus hombros duros, su espalda cuya piel irregular debido a la cantidad de heridas recibidas, contra todo lo que él pudo pensar y temer, no resultaba repugnante. Por el contrario. Su cuerpo femenino tenía presupuestado encontrarse en algún momento con ellas y sinceramente su tacto lo disfrutaba. Kenshin entonces supo que cuando Kaoru decía que lo había aceptado, hablaba en todo el sentido de la palabra. Y esto lo tranquilizó. Y le hizo desear ser capaz de darle más.
Las camisas de ambos se encontraban en el suelo, bajo ellos dos. Kenshin se sorprendió al notar lo bien que su cuerpo recibía el peso masculino... sin duda las caderas eran fuertes y su espalda. El cabello rojizo que caía sobre los hombros de Kaoru llegaba hasta él, produciéndole cosquillas en el cuello y el pecho, lo que lo hacía sonreír. Y pronto, los dos reían.
-Kenshin, esto me parece, verdaderamente, tan bonito. ¿Por qué lo reprimías?- dijo Kaoru, depositando besos sobre el torso cubierto aún de la joven.
-Por que no quería asustarle.
-Pero no estoy asustada...
-Sé que allí no lo está. Pero aquí dentro, una parte suya tiene miedo, porque no sabe cómo continuar.
-Pero tú sabes cómo continuar, ¿verdad? Yo aquí lo sé.
-Pero yo... Kaoru... siempre he pensado que se merece un bello y cómodo lecho. No el piso de un dojo. Mi Kaoru... sólo merece lo mejor, no esto... no esto...
Kaoru se detuvo, mirando a los ojos azules. Kenshin tenía razón. Pero ella no quería detenerse. No ahora... y sin embargo...
-Entonces yo... me detengo, ¿verdad? ¿Quieres que me detenga?
-Es tan diferente estando aquí, Kaoru. Realmente estoy asustado. Yo no imaginaba lo que usted podría sentir, pero no me equivocaba en mis suposiciones.
-No quiero que te asustes. Estoy segura que tú no querrías asustarme. Entonces yo tampoco quiero asustarte. Ven aquí.
Kaoru se sentó, atrayendo a Kenshin sobre su torso. Sentados, semidesnudos, no sentían el frío.
-Pero es algo muy bello. Kenshin... no sabía que podía llegar a ser así. En tus recuerdos, veo que es algo muy bonito. Pero tus recuerdos son tristes... ya no puedo estar celosa de Tomoe, pero, ya que esto sucederá tarde o temprano entre nosotros, quiero que para ti no sea un recuerdo triste. De verdad.
-Nunca ha sido para mí un recuerdo triste, Kaoru. Ni lo será. Es, Kaoru, lo mejor que me ha pasado en todos estos años.
Kaoru a regañadientes en su interior, tomó su camisa roja, notando su cuerpo cubierto de un leve sudor. Se vistió y ayudó a Kenshin a hacer lo mismo.
-Tienes razón, Kenshin. Entre nosotros debe ser especial. Tú también mereces lo mejor. Buscaremos un lugar bonito, ¿si?
Salían sonrientes y sonrojados del dojo, cuando la aparición de Cho les sorprendió.
-Hola, Himura Kenshin. He venido a retarte a un duelo a muerte.
Estas palabras hicieron que definitivamente, se les borrara la sonrisa del rostro a Kenshin y a Kaoru.
En un sentido práctico, habían perdido la oportunidad.
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Fin Acto seis. Diciembre 19, 2003
Notas de Blankaoru:
Hola...!!!!!
Blankis está happy porque las vacaciones inician. Happy happy, joy joy. Resultó un capítulo para todos los gustos. Y creo que en ese sentido, quedó bastante decente.
No tengo mucho que agregar, salvo que la actualización será dentro de una semanita. Así que entre tanto cuídense, y los amigos que ya están de vacaciones de verano en esta parte del mundo, ¡qué las disfruten!
Y ante todo, ¡¡¡¡feliz navidad!!!
Revisando otros fics.
"La visita de Mes", por Mer: Veamos. Hasta ahora son dos capítulos, unidos por el hecho de cómo se las arreglan estando con la regla las damas de Rurouni Kenshin. Un día, y a un año de que Misao sufriera las consecuencias del periodo menstrual por primera vez, (hablo de la segunda entrega) todos deciden ir a un lindo lago que mi pelirrojo favorito descubrió en sus días de vagabundo. Yo me imagino que es un lago como esos que salen en Ranma, porque las mujeres se bañan primero y por la noche, los hombres, y al día siguiente, gracias a la mente perversa de la autora, todos amanecen cambiados. Ahora bien. Los únicos que no parecen tener problemas con el cambio son Tokio y Saito, mujer y marido, que se saben de memoria el cuerpo del otro. Pero... ¿y los demás? Es un capítulo muy, muy extenso y entretenidísimo, salvo que al final nuestra Kaoru hace algo realmente tonto. Que lo disfruten.
"Un full Monty en... Aoiya" de Blankaoru: Especial dedicado a los fans de A/M, se sitúa algunas semanas tras el full Monty en Akabeko, cuando Misao cree que está sola en casa e imagina que baila para Aoshi, inconsciente de que él... ¡está disfrutando el espectáculo!. Final Feliz y una Misao algo avergonzada, pero con un lindo futuro.
Guaaaaa, lo lamento, pero bajé algunas historias fics de otras personas y con tanto ajetreo de finalización de año escolar, las perdí, así que tendré que bajarlas nuevamente para volver a comentarlas. Esto de no tener internet en casa...
Pero les puedo recomendar que sigan atentamente el fic de Bunny, sobre las inconformidades deL Kenshin-gumi, ya que en el próximo episodio ella colocará los comentarios de ustedes como fans, así que pueden desquitarse sobre algún fic o proclamar a su personaje favorito, para que le dejen muchos reviews. Por cierto... me arrepiento mucho de no haber tenido tiempo antes para dejarle uno... bajé esta historia recién ayer... Buaaaaa!!!!
Saludos, saluditos, saludotes.
Por cierto, en el próximo episodio, saludaré a quienes me dejen reviews en la nueva entrega.
Midori: Hola!!! Espero que hayas leído el capítulo cinco para enterarte de por qué suceden estas cosas en pleno siglo diecinueve... jojojo. Gracias por tus felicitaciones. Realmente. Y por los dos reviews.
Gaby (Hyatt: Claro que da vergüenza, pero en este momento, ambos se han olvidado un poco de ella, aunque no dudo que más tarde les dé la suficiente como para trabarlos.
Paumaki: En el caso que no lo hayas leído aún, aquí va un resumen del fic, más arriba. Me alegra la existencia el que cada capítulo mejore que el anterior. Y sobre las escenas especiales, ahora que lo recuerdo, yo leía de esas en las novelas "JAZMÍN", "Deseo" o "Bianca" (no sé si las has visto en tu país o las conoces, pero sé que andan dando vueltas por toda América) desde los trece años y jamás deformaron mi criterio. Así que no creo que las que yo escribo causen efectos nocivos en la población jovencita. Sólo puedo decir que todo debe hacerse responsablemente... no puedo evitar decirlo, pero, he visto lo que ha sido de amigas mías que han sido madres solteras muy jovencitas. No dudo que haya chicas felices, pero otras, realmente, las han visto negras...
Kirara26: Por el contrario, me encantan tus mensajes. Curiosamente este capítulo me salió muy variadito, creo yo. Creo que hay entretención para todos. Por otra parte, resulta que mi numero favorito es nueve, que viene de la suma del cuatro y el cinco, jijiji, sólo como un dato freack de Blankaoru. Sobre la incomodidad de Misao, parece que a Hiko le pasa lo mismo, aunque luego ve la forma de sacarle provecho... pero no será como el Umeda de Actuación sin Libreto. Este Hiko sólo desea entretener la visual. Tengo un doujinshi gracioso, el de Kaoru y Akane que comenté en el otro fic. Si quieres, después te lo comparto.
Alys: Y en una semana más, el otro. Besotes.
Oriana-dono: Volverán, volverán. Pero todo a su tiempo. Si no hago algo por lo demás personajes parejas antes de terminar el fic, estoy segura que me harán papilla en el fic de Bunny.
KaOrA-FGV-16: Aoshi es tan bueno para encontrarle lógica a lo ilógico... por eso ha de tener tantas fans. Vamos a ver ahora que hacen Kenshin y Kaoru con esas respuestas...
Misao_HX : Gracias por recomendarme al resto de tu mundo, eres muy amable. Que te gusten los demás episodios. Nos acercamos al final... y que te haya sorprendido el Actuación sin Libreto, que aún da para largo. (y eso que originalmente no tenía más de diez episodios pauteados). Por cierto, un ciber besote a tus hermanos y amigos... desde alguna parte de Chile.
Justary: ¡¡Hola de nuevo!!. No te preocupes, ahora que descubrí esto de los fics y el hacer mis más locos sueños realidad en vuestras mentes, no creo que deje de escribir durante mucho tiempo. Por cierto, ya estoy preparando la entrega que seguirá a esta, para estrenar un nuevo año... así que locas aventuras aseguradas...
Kaoru86 Kamiya: Hola, espero que estés bien por allá. Creo que estás en invierno, ¿verdad? Ojalá no haga tanto frío, con esto de los cambios climáticos, el asunto está algo impredecible... asusta ver las noticias de la tele, cuando alguien tiene nuevos conocidos y amigos por allí. Bueno, veamos si pueden lograrlo en capítulos posteriores. Ahora los dejé en un embrollo, así que Kenshin y Kaoru tendrán esta semana para reflexionar al respecto... aunque en la historia sean dos segundos antes del primer ataque.
Smcg2: JUA JUA JUA, aquí lo tienes. Pórtese bien y disfrute la vida en tanto subo el otro. Besos.
NagaXD: hehe, espero que esta vez también haya valido la pena. Cuídate.
Aome: Seguiré, aunque se me eche a perder el ventilador, sí señor... las vacaciones frente al pc me parecen maravillosas...
Un enorme abrazo a todos ustedes. Nos leemos el 29. Recuerden que se acerca el final...
No podemos
Kaoru había recuperado hacía poco la conciencia. Megumi, a duras penas, podía contener las sonrisitas que se le escapaban de cuando en cuando mientras atendía al pelirrojo, pensando en la suerte de Kaoru, quien vería su sueño hecho realidad. Mientras, Kenshin en su cuerpo femenino, no decía nada, aunque el leve rubor lo delataba lo suficiente, ante la doctora y el Onniwabanshuu.
La lluvia había amainado lo suficiente, por lo que Megumi decidió irse a la clínica: Debía atender muy temprano, por lo que lo ideal era dormir allá. Regresó al comedor para despedirse de todos, pero...
Yahiko, como es su costumbre después de comer y beber como si no hubiera futuro, vomitaba sin poderlo remediar, junto a Misao, en alguna parte del patio. Sanosuke y Hiko, abrazados, entonaban con una voz lamentable, cánticos de alabanza por el oscuro final del malvado Shishio y viva el Hiten Mitsurugi Ryu, la escuela sin igual. Salud por las mujeres bellas, el sake, y la paz del Japón. Por Watsuki, y por lo que sea, la gracia era brindar un poco más.
Yahiko y Misao regresaron del patio aliviados y hasta concientes. La borrachera se había disipado ya.
-Me retiro, chicos. Hasta mañana.
-¿Han terminado ya de hablar Kaoru y los demás? - preguntó la pequeña. Demasiado impaciente por saber si sanarían sus amigos.
-No te preocupes. Ahora depende de ellos si quieren regresar a sus respectivos cuerpos. Pero será mejor que Aoshi te lo explique, dado que es tu tutor y sabrá si es adecuado que lo sepas.
-¿Qué cosa?
-Nada, niña, nada.
-¿Volllveran a shusss cuerposss...? ¡Salud por eso, Hiko amigo!!- alzó su copita Sanosuke, vaciándola con gran eficiencia.
Pero Hiko se levantó de su cojín (o sitial) y se acercó a Megumi.
-La acompañaré hasta su clínica. No creo que mi estúpido pupilo esté en condiciones de proteger a nadie.
-Yo también iré- apareció Aoshi ante todos.- Realmente es una noche oscura y no dudo que el señor Hiko pueda protegerla, pero... no conoce la ciudad.
Hiko encontró razón en las palabras de Aoshi y no discutió el punto. Iban saliendo cuando alguien más se unió al grupo.
-¡¿Por qué siempre me dejan atrás?! ¿Por qué creen que soy un inútil? ¡Denme una oportunidad!! ¡Muerte a Saitoh! - dijo Sanosuke antes de desplomarse prácticamente sobre Aoshi, quien, ayudado de Hiko, evitó que cayera. Iban a devolverlo a la casa cuando empezaron a caer más gotitas.
-No lloverá aún, pero sí muy pronto. No tenemos tiempo de devolverlo. Vamos, señorita Megumi. Permítame su maletín. Debemos llegar ya hasta su clínica.
Cantando sobre la lluvia y el final del hombre que quiso vengar la muerte de su hermana, Sanosuke siguió, durante el camino, su particular fiesta.
-Estos chicos de hoy, no saben beber, realmente- dijo Hiko.
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Misao apuró otra botella de sake, enfadada porque Aoshi se había largado con la doctora Zorrita. Kaoru la miraba sin poder detenerla.
-Misao querida, no sigas bebiendo. Mañana te sentirás mal- decía Kaoru. Era tan extraño intentar que su voz de Kenshin sonara cariñosa. Pero cuando le dijo a Kenshin que detuviera a Misao con palabras dulces, para que Misao escuchara su voz y se detuviera, Kenshin tartamudeaba tanto que finamente optó por quedarse callado. Porque le era difícil no llamar a Misao de "San" en vez de "Chan", que era lo que hacía Kaoru.
-¿Ah, sí? ¡Pues entonces tú dime qué es eso que te dijo Aoshi y que no me puedes contar! ¡Quiero saberlo! ¡No soy una niña, sino toda una mujer!-
Kaoru suspiró en tanto se sonrojaba bajo el flequillo rojizo que ocultaba su mirada. Ella también quería ser una mujer, y ahora que debía serlo en otro plano, uno que antes, sinceramente, no se le había pasado por la cabeza, para colmo, utilizando otro cuerpo, no sabía realmente qué hacer. No quería hacerlo. Le daba mucha vergüenza.
-Misao, por favor, sé razonable.
-¡Soy razonable, ya tengo diecisiete años!!
Una gotita se deslizó por el femenino rostro de Kenshin. Ciertamente no se podía ser razonable con tanto sake en el cuerpo. Yahiko al menos, dormía, aunque en una posición muy graciosa, pero estaba tranquilito. Misao daba la lata.
-Ahora no entenderás nada de lo que te digamos. Pero cuando amanezca podremos explicarte y tú entenderlo. Si hubieras dejado de beber cuando la señorita Kaoru te lo pidió, ya sabrías qué es lo que pasa.
Misao reaccionó ante la firme voz de su amiga, y debido a la borrachera no recordaba que era Kenshin realmente quien hablaba.
-Me iré a dormir. Buenas noches.
Misao entró pacíficamente a su habitación y se dejó caer sobre el futón. Se durmió de inmediato y no supo más de sí.
Kaoru, entonces, miró con cariño a su discípulo dormido en un rincón. Era pequeño, ¡pero tan fuerte!. Lo alzó en brazos y se lo llevó a dormir seguro y calientito a otra habitación, seguidos por Kenshin, quien regresó pronto al comedor para limpiar. Kaoru, entonces, apareció tras él.
-Kenshin...
-¿Sí, Señorita Kaoru?
-¿Tú crees que, realmente esa sea... la única opción? Es que yo... no lo sé.
Kenshin sintió su corazón encogerse ante la duda del pelirrojo. Era lógico que ella estuviera avergonzada. Pero algo más pasó por la mente de Kenshin. Su cuerpo. Tan lleno de cicatrices, delgado... quizá resultaba repugnante de mirar... quizá ya no era un cuerpo destinado al amor... Quizá esa sería su única oportunidad...
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Megumi miró realmente fastidiada al bulto depositado sobre la entrada de su clínica. Maldito Sanosuke, debió quedarse en la China, molestando allá a la gente y no aquí, donde ella tenía cosas realmente útiles que hacer por la mañana. Hiko y Aoshi se habían ido ya hacía un buen rato. Sano se había desplomado sobre el tatami y no pudo levantarse nunca más. L a parte "Megumi" de Megumi, le decía que lo mejor era arrastrar a ese tonto hacia fuera y esperar que la corriente lo arrastrara hasta el río, del río al mar y del mar, de vuelta a China. Pero la parte "doctora", le decía que debía moverlo hasta alguna habitación y cerrar con llave. Después de lavar su cuerpo y vestir una yukata, Megumi se dirigió al cuerpo inmóvil del muchacho y con cierta dificultad, lo arrastró hacia la habitación del doctor, por las piernas.
Cuando hizo esto, la camisa de Sano quedó en el piso.
-Eres tan apuesto como tonto, cabeza de gallo- musitó Megumi admirando el torso de él.- es una lástima que no intentes hacer algo más de provecho que vivir a expensas de los demás. Realmente no eres buen partido para nadie, aunque seas tan guapo.
Sano despertó lo suficiente como para seguir cantando. Pero su canción inquietó un poco a Megumi.
-Tan hermosa... que quiero tocarte, quiero besarte... que seas mi mujer... y ese cabello, enredarlo entre mis dedos... bajo la luna llena... seremos uno solo... mi amada Me... - Sano finalmente se quedó bien dormido y lo que siguió, fueron sonoros ronquidos.
Megumi, fastidiada, corrió la puerta con fuerza. ¡Estúpido cabeza de gallo! Ella tenía que trabajar. No soñar con noches de luna llena. No podía permitírselo. No señor.
Y sin embargo, muy a su pesar, una parte de su corazón, lo anhelaba.
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Hiko salió primero del baño, así que escogió habitación y pronto se quedó dormido como un tronco. Ni hablar de ir a dormir con su estúpido pupilo habitando el cuerpo de Kamiya, aunque fuese un deleite visual por la mañana. Pero tampoco quería dormir junto al cuerpo del pelirrojo. Tampoco junto a la chiquilla que olía tan fuerte a sake.
La mejor opción era el chico moreno.
Aoshi salió cansado por el viaje y la caminata apresurada de vuelta al dojo Kamiya. Había que reconocer que cuando Hiko no fanfarroneaba, era una compañía agradable, con historias inteligentes que contar.
Cuando abrió la puerta de su habitación, el olor a sake casi lo empuja hacia atrás. Pero se repuso y comenzó a inspeccionar.
Misao había bebido. ¡Pequeña loca! ¡Él la dejaba sola un rato y se ponía a beber!. Eso no era una buena educación. Aoshi, más que nunca, se lamentó el haberse perdido su edad entre los doce y los dieciséis.
Pero a partir de ahora, cuidaría que se comportara adecuadamente. Sí señor.
Aoshi se acomodó en el futón cercano a ella y se quedó dormido. Pronto despertó cuando sintió que Misao se levantaba, seguramente para ir al baño. La chica salió del cuarto y volvió rato después. Tanto rato que él llegó a temer que se hubiera caído dentro del pozo.
Misao dio algunos pasos tambaleantes, ¡tenía el estómago tan revuelto! Perdió la conciencia mientras caía, luego de haber tropezado con algo.
Aoshi cerró los brazos en torno al talle delgado de Misao. Ella dormía, esto lo supo por su respiración rítmica y tranquila. Este hecho enfadó más a Aoshi. Iba a sacudirla para despertarla y enrostrarle su descuido e irresponsabilidad. ¿Y si él fuera otro tipo de hombre?, ¡podría aprovecharse de ella! ¡Era una mujercita, debía cuidarse de eso! Por Dios, Misao, no puedes descuidarte tanto, aún en casa ajena.
Pero Aoshi sintió los labios de Misao sobre su cuello. Y esto le produjo reacciones inesperadas. Era tan suavecita, pero... como sea, su ira se disipó tan pronto como un cálido sentimiento se apoderaba de su ser.
Estaba remeciéndola y Misao finalmente despertó. Justo cuando Aoshi, sorprendido por sus reacciones, se detenía.
-¿Que... qué pasa, abuelito?
Una oleada de ternura reemplazó aquella otra cosa que estaba sintiendo, al oír su tono de voz inocente e infantil. Aoshi se aclaró la garganta y acomodó mejor a Misao a su costado, ya dormida nuevamente. No importaba qué tan descuidada fuera ella. Él la protegería.
Así como cuando ella creó una burbuja de alegría a su alrededor cuando él, encerrado en su silencio buscaba respuestas, él la encerraría en la burbuja cálida de su abrazo, aunque no se diera cuenta.
Hasta que tuviera una edad adecuada para...
-Nada, pequeña. Nada. Duerme tranquila.
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Misao y Yahiko bebían té y comían algo livianito que había preparado Kenshin para ellos. Tenían el estómago imposible. Kaoru los miraba divertida, escuchándoles repetir que nunca más. Aoshi, también desayunaba. Hiko disfrutaba de un baño matutino.
Misao fue devuelta a su cama en cuanto las aves comenzaron a trinar, anunciando el nuevo día. Aoshi se encontraba a una distancia exageradamente prudente de ella cuando despertó.
La jovencita no se dio cuenta de nada. En cambio él, de muchas cosas.
Como lo mucho que se movía la chica en la noche, lo parlanchina que podía aún dormida, llegar a ser... y lo perfectamente bien que caía en su abrazo. Ahhh...
Ejem.
-Gracias, Himura. Sí. Un poco más de té.
Kaoru miraba a Misao beber de a sorbitos de su taza, con la vista baja. Claro, ahora le bajaba la timidez. Pero debía animarla, así que hizo una buena invitación, a Aoshi.
-Señor Aoshi, le agradezco su colaboración en este asunto y su discreción. Pero además, si no tiene más que hacer en Kyoto, nos complacería que se quedara unos días en mi casa. Como unas vacaciones.
Misao observó a Aoshi de reojo. Que acepte, que acepte.
-Gracias por su invitación. Pero depende de Misao. Si ella no quiere volver aún a Kyoto, me quedaré aquí y así regresamos juntos... - Misao sonrió ampliamente hasta que Aoshi agregó -... ya que tendré que cuidar que su comportamiento no sea tan escandaloso como ayer noche. Por lo demás, espero que no le moleste si me hago cargo de algunos gastos. No deseo ser una carga.
Misao llegaba a brillar del rubor. Pero, mientras bebía su té, estaba feliz. Demasiado.
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Megumi quedó desocupada por la tarde, que coincidía con su día libre. Se encaminó a la habitación para saber si Sanosuke había revivido. Pero antes pasó al baño y luego al cuarto de baño para asearse adecuadamente.
Y casi se desmayó al ver lo que vio.
Ese imbécil se había bañado. Eso Megumi lo supo cuando vio el piso cubierto de agua, las mantas para secarse regadas por el piso y los utensilios de baño en el más absoluto desorden.
-Esto como médico no lo puedo tolerar. - replicó en tanto llegaba a tiritar de la rabia. Encaminándose a paso decidido por la casa, llegó a la habitación en la que dejó a Sanosuke, corriendo la puerta de improviso.
-¡¡SAGARA SANOSUKE!!
Sanosuke se dio la vuelta sin pensárselo demasiado. Pero cuando Megumi notó su estado completo de desnudez, se enfadó aún más, si es que podía estarlo.
-¡¡¡Y ENCIMA UN COCHINO PERVERTIDO!!!-
Sanosuke, mareado y asustado -nunca había escuchado palabrotas tan fuertes salir de la boca de una mujer tan bella- intentó cubrirse como pudo con su camisa, en tanto se subía los pantalones. Megumi no cesaba en su ataque.
-¡Desobligado, borracho y desordenado. Dudo que haya algún otro defecto que ya no tengas tú!.
-Ya te he dicho que lo siento, zorrita, de verdad, no era mi intención... mira, limpiaré tu cuarto de baño y seguimos siendo amigos. ¿ te parece?
Pero Megumi se encaminaba a la salida con su bolso de mano.
-Volveré en una hora. Espero que entonces sí esté bien limpio.
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Cho miró a Saito con sorpresa.
-Ya te lo he dicho. Tómate el día. Tu trabajo ha sido aceptable.
Cho, mientras salía del cuartel, pensaba en la mejor manera de pasar su día. ¿Una geisha? ¿O ir a comer y beber a destajo? ¿ O una prostituta?
Una mujer pasó frente a él. Era muy hermosa y le resultaba conocida. Ahh, la doctora, la amiga del grupo de Kenshin.
Kenshin.
Cho recordó sus ganas de tener algo de acción y una buena pelea. Afortunadamente, sabía que Kenshin debía seguir por esos lados. No creía que fuera a abandonar a la chica Kamiya.
Regresó a su cuartucho de alguna parte de Tokio y acarició su nueva adquisición. Le había costado mucho dar con alguien que pudiera repararla (y ni hablar del dinero), pero allí estaba. Su maravillosa Espada de filo Delgado. (NdB: Creo que esta es la traducción más acertada que he logrado encontrar)
Luego, con su tesoro cuidadosamente enrollado en torno a su cintura, y oculta, se encaminó al dojo Kamiya.
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Hiko divertido, observaba a Kenshin buscándose alguna ocupación. Como llovía, un poquito, no podía lavar ropa. Había que reconocer que le quedaba mucho mejor ese cuerpo de mujer con sus ocupaciones habituales.
-Incluso diría que lo disfrutas.-musitó.
Kenshin lo miró curioso. No entendía de qué hablaba. Mientras secaba el piso del dojo debido a una nueva gotera, en cuatro patas, Hiko entretenía su mirada, sin que Kenshin fuera conciente de ello.
Pero Kaoru, que venía entrando, si lo supo. Y se colocó entre Hiko y su mejor campo visual.
-Señor Hiko, los demás se van al mercado. ¿Desea acompañarles? Así podría conocer mejor la ciudad. Luego almorzarán en Akabeko. Me quedo, pues tengo cosas que hacer.
Hiko afirmó prontamente para seguir con su entretención hasta que un leve cosquilleo en la base del cuello le advirtió de que corría cierto peligro. Pronto se encaminaba a la ciudad con el resto.
Era cierto que los ojos de su pupilo ya no podían tornarse dorados. Pero brillaban, bajo el alma de Kaoru, de un modo peligroso, demasiado amenazante.
Así que se levantó, diciendo que se iba a preparar para salir. Kaoru, al notar que todos habían salido, aprovechó para acercarse a Kenshin, que tomaba la cubeta y el paño de limpieza.
-Kenshin, te rogaría que fueras más cuidadoso con mi cuerpo.-
Kenshin la miró también curioso. ¿Por qué en ese día todos le hablaban en código?
-¿Perdón, señorita Kaoru?-
-Verás... lo que pasa es que... -Kaoru topó sus ojos con la mirada transparente y profunda de la joven frente a ella. Su cabello en desorden debido al trabajo del día y el rubor en las mejillas, le daban una apariencia... bastante sexi. Muy juvenil con sus ropas de Kendoka, que por cierto, Kenshin había descubierto más cómodas para usar. Y a pesar de sus intenciones, el cuerpo masculino comenzó a reaccionar.
Era una sensación tan fuerte, que Kaoru apenas podía controlarse.
-Dame, yo llevaré la cubeta.
Kaoru fue a tomar la cubeta, pero al rozar la mano cálida de la joven...
-Por Dios, Kenshin ¿por qué me haces esto?- musitaba Kaoru en tanto abrazaba a Kenshin, quien dejó caer la cubeta y el paño. Afortunadamente la primera no se volcó.
-¿Qué...? no sé de qué me habla... -
Pero el corazón de Kenshin comenzó a latir fuertemente bajo su pecho femenino. A Kaoru, en tanto, le sucedía lo mismo.
-¿Cómo eres capaz?, Kenshin, dime... ¿cómo puedes controlarlo?
Así que ella ya lo había descubierto. Kenshin sonrió. Pero luego advirtió el peligro de tales acciones. E intentó separase de Kaoru. Pero ésta la tenía fuertemente sujeta.
-No te soltaré, Kenshin. No esta vez. Este cuerpo no escapará esta vez. Sabremos de una vez qué pasaría realmente si tú no te detuvieras, si te dejaras llevar... -
Kenshin se revolvía entre los brazos del pelirrojo y una verdad inaceptable antes para él se hizo patente. La fuerza brutal de su pasión. Tanto la reprimía, más fuerte se hacía. Kenshin sabía perfectamente lo que su cuerpo era capaz de hacer. Ahora, su mente le decía que debía intentar controlar a su cuerpo, pero no sabía como. Y el cuerpo de Kaoru no quería luchar. Y se quedó quieta en su abrazo.
Bajando sus labios hasta los de la chica, pronto cerró sus ojos, pues no quería mirar hacia su propio rostro. Kaoru entonces decidió dejarse llevar por sus sensaciones, tan poderosas que una parte de ella se asustó. Pero no se iba a detener. Tenía, ante todo, que saber, con certeza, qué sentía Kenshin por ella. Al menos a nivel corporal.
Su boca se movía lentamente sobre los labios entreabiertos del cuerpo que ahora Kenshin usaba, para iniciar un ritmo más frenético. Apoyándola contra la pared, se dedicó a explorar esa boca que tan bien sabía para su nuevo cuerpo. Besándola, deslizando la lengua sobre ella y dentro de ella, Kaoru era incapaz de detenerse a pensar. En tanto, Kenshin respondía los besos como mejor podía, sintiéndose torpe, pero guiando sus movimientos con la experiencia guardada en un rincón de su mente. Se apegaba de modo sugestivo al hombre frente a sí, y éste, de algún modo, perdía la razón.
Ambos se preguntaron cómo es que en el pasado pudieron reprimir tanto aquellas emociones, esas acciones cuyas consecuencias no querían cuestionar. No lo hacían para salir del apuro en el que se encontraban. No. Ahora eran ellos mismos, curiosamente, alcanzando ese nivel en el cuerpo del otro.
Los suaves senos bajo la tela que los aprisionaba fueron palpados y disfrutados por Kaoru quien había olvidado que ella era una mujer. Le parecía tan natural acariciar esa parte del cuerpo bajo ella, y era tan agradable. Si lo hacía con cuidado, sabía que Kenshin lo disfrutaría. A veces antes del periodo, Kaoru tendía a masajear sus pechos adoloridos e hinchados, descubriendo cierto placer en esto. Por eso sabía, exactamente, cómo hacerlo.
Y la respuesta se la dio un débil gemido.
Pero Kenshin no se mantenía pasivamente recibiendo caricia y besos. Participaba activamente de ellos y qué mejor modo que acariciar su torso, reconfortándole. Sus hombros duros, su espalda cuya piel irregular debido a la cantidad de heridas recibidas, contra todo lo que él pudo pensar y temer, no resultaba repugnante. Por el contrario. Su cuerpo femenino tenía presupuestado encontrarse en algún momento con ellas y sinceramente su tacto lo disfrutaba. Kenshin entonces supo que cuando Kaoru decía que lo había aceptado, hablaba en todo el sentido de la palabra. Y esto lo tranquilizó. Y le hizo desear ser capaz de darle más.
Las camisas de ambos se encontraban en el suelo, bajo ellos dos. Kenshin se sorprendió al notar lo bien que su cuerpo recibía el peso masculino... sin duda las caderas eran fuertes y su espalda. El cabello rojizo que caía sobre los hombros de Kaoru llegaba hasta él, produciéndole cosquillas en el cuello y el pecho, lo que lo hacía sonreír. Y pronto, los dos reían.
-Kenshin, esto me parece, verdaderamente, tan bonito. ¿Por qué lo reprimías?- dijo Kaoru, depositando besos sobre el torso cubierto aún de la joven.
-Por que no quería asustarle.
-Pero no estoy asustada...
-Sé que allí no lo está. Pero aquí dentro, una parte suya tiene miedo, porque no sabe cómo continuar.
-Pero tú sabes cómo continuar, ¿verdad? Yo aquí lo sé.
-Pero yo... Kaoru... siempre he pensado que se merece un bello y cómodo lecho. No el piso de un dojo. Mi Kaoru... sólo merece lo mejor, no esto... no esto...
Kaoru se detuvo, mirando a los ojos azules. Kenshin tenía razón. Pero ella no quería detenerse. No ahora... y sin embargo...
-Entonces yo... me detengo, ¿verdad? ¿Quieres que me detenga?
-Es tan diferente estando aquí, Kaoru. Realmente estoy asustado. Yo no imaginaba lo que usted podría sentir, pero no me equivocaba en mis suposiciones.
-No quiero que te asustes. Estoy segura que tú no querrías asustarme. Entonces yo tampoco quiero asustarte. Ven aquí.
Kaoru se sentó, atrayendo a Kenshin sobre su torso. Sentados, semidesnudos, no sentían el frío.
-Pero es algo muy bello. Kenshin... no sabía que podía llegar a ser así. En tus recuerdos, veo que es algo muy bonito. Pero tus recuerdos son tristes... ya no puedo estar celosa de Tomoe, pero, ya que esto sucederá tarde o temprano entre nosotros, quiero que para ti no sea un recuerdo triste. De verdad.
-Nunca ha sido para mí un recuerdo triste, Kaoru. Ni lo será. Es, Kaoru, lo mejor que me ha pasado en todos estos años.
Kaoru a regañadientes en su interior, tomó su camisa roja, notando su cuerpo cubierto de un leve sudor. Se vistió y ayudó a Kenshin a hacer lo mismo.
-Tienes razón, Kenshin. Entre nosotros debe ser especial. Tú también mereces lo mejor. Buscaremos un lugar bonito, ¿si?
Salían sonrientes y sonrojados del dojo, cuando la aparición de Cho les sorprendió.
-Hola, Himura Kenshin. He venido a retarte a un duelo a muerte.
Estas palabras hicieron que definitivamente, se les borrara la sonrisa del rostro a Kenshin y a Kaoru.
En un sentido práctico, habían perdido la oportunidad.
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Fin Acto seis. Diciembre 19, 2003
Notas de Blankaoru:
Hola...!!!!!
Blankis está happy porque las vacaciones inician. Happy happy, joy joy. Resultó un capítulo para todos los gustos. Y creo que en ese sentido, quedó bastante decente.
No tengo mucho que agregar, salvo que la actualización será dentro de una semanita. Así que entre tanto cuídense, y los amigos que ya están de vacaciones de verano en esta parte del mundo, ¡qué las disfruten!
Y ante todo, ¡¡¡¡feliz navidad!!!
Revisando otros fics.
"La visita de Mes", por Mer: Veamos. Hasta ahora son dos capítulos, unidos por el hecho de cómo se las arreglan estando con la regla las damas de Rurouni Kenshin. Un día, y a un año de que Misao sufriera las consecuencias del periodo menstrual por primera vez, (hablo de la segunda entrega) todos deciden ir a un lindo lago que mi pelirrojo favorito descubrió en sus días de vagabundo. Yo me imagino que es un lago como esos que salen en Ranma, porque las mujeres se bañan primero y por la noche, los hombres, y al día siguiente, gracias a la mente perversa de la autora, todos amanecen cambiados. Ahora bien. Los únicos que no parecen tener problemas con el cambio son Tokio y Saito, mujer y marido, que se saben de memoria el cuerpo del otro. Pero... ¿y los demás? Es un capítulo muy, muy extenso y entretenidísimo, salvo que al final nuestra Kaoru hace algo realmente tonto. Que lo disfruten.
"Un full Monty en... Aoiya" de Blankaoru: Especial dedicado a los fans de A/M, se sitúa algunas semanas tras el full Monty en Akabeko, cuando Misao cree que está sola en casa e imagina que baila para Aoshi, inconsciente de que él... ¡está disfrutando el espectáculo!. Final Feliz y una Misao algo avergonzada, pero con un lindo futuro.
Guaaaaa, lo lamento, pero bajé algunas historias fics de otras personas y con tanto ajetreo de finalización de año escolar, las perdí, así que tendré que bajarlas nuevamente para volver a comentarlas. Esto de no tener internet en casa...
Pero les puedo recomendar que sigan atentamente el fic de Bunny, sobre las inconformidades deL Kenshin-gumi, ya que en el próximo episodio ella colocará los comentarios de ustedes como fans, así que pueden desquitarse sobre algún fic o proclamar a su personaje favorito, para que le dejen muchos reviews. Por cierto... me arrepiento mucho de no haber tenido tiempo antes para dejarle uno... bajé esta historia recién ayer... Buaaaaa!!!!
Saludos, saluditos, saludotes.
Por cierto, en el próximo episodio, saludaré a quienes me dejen reviews en la nueva entrega.
Midori: Hola!!! Espero que hayas leído el capítulo cinco para enterarte de por qué suceden estas cosas en pleno siglo diecinueve... jojojo. Gracias por tus felicitaciones. Realmente. Y por los dos reviews.
Gaby (Hyatt: Claro que da vergüenza, pero en este momento, ambos se han olvidado un poco de ella, aunque no dudo que más tarde les dé la suficiente como para trabarlos.
Paumaki: En el caso que no lo hayas leído aún, aquí va un resumen del fic, más arriba. Me alegra la existencia el que cada capítulo mejore que el anterior. Y sobre las escenas especiales, ahora que lo recuerdo, yo leía de esas en las novelas "JAZMÍN", "Deseo" o "Bianca" (no sé si las has visto en tu país o las conoces, pero sé que andan dando vueltas por toda América) desde los trece años y jamás deformaron mi criterio. Así que no creo que las que yo escribo causen efectos nocivos en la población jovencita. Sólo puedo decir que todo debe hacerse responsablemente... no puedo evitar decirlo, pero, he visto lo que ha sido de amigas mías que han sido madres solteras muy jovencitas. No dudo que haya chicas felices, pero otras, realmente, las han visto negras...
Kirara26: Por el contrario, me encantan tus mensajes. Curiosamente este capítulo me salió muy variadito, creo yo. Creo que hay entretención para todos. Por otra parte, resulta que mi numero favorito es nueve, que viene de la suma del cuatro y el cinco, jijiji, sólo como un dato freack de Blankaoru. Sobre la incomodidad de Misao, parece que a Hiko le pasa lo mismo, aunque luego ve la forma de sacarle provecho... pero no será como el Umeda de Actuación sin Libreto. Este Hiko sólo desea entretener la visual. Tengo un doujinshi gracioso, el de Kaoru y Akane que comenté en el otro fic. Si quieres, después te lo comparto.
Alys: Y en una semana más, el otro. Besotes.
Oriana-dono: Volverán, volverán. Pero todo a su tiempo. Si no hago algo por lo demás personajes parejas antes de terminar el fic, estoy segura que me harán papilla en el fic de Bunny.
KaOrA-FGV-16: Aoshi es tan bueno para encontrarle lógica a lo ilógico... por eso ha de tener tantas fans. Vamos a ver ahora que hacen Kenshin y Kaoru con esas respuestas...
Misao_HX : Gracias por recomendarme al resto de tu mundo, eres muy amable. Que te gusten los demás episodios. Nos acercamos al final... y que te haya sorprendido el Actuación sin Libreto, que aún da para largo. (y eso que originalmente no tenía más de diez episodios pauteados). Por cierto, un ciber besote a tus hermanos y amigos... desde alguna parte de Chile.
Justary: ¡¡Hola de nuevo!!. No te preocupes, ahora que descubrí esto de los fics y el hacer mis más locos sueños realidad en vuestras mentes, no creo que deje de escribir durante mucho tiempo. Por cierto, ya estoy preparando la entrega que seguirá a esta, para estrenar un nuevo año... así que locas aventuras aseguradas...
Kaoru86 Kamiya: Hola, espero que estés bien por allá. Creo que estás en invierno, ¿verdad? Ojalá no haga tanto frío, con esto de los cambios climáticos, el asunto está algo impredecible... asusta ver las noticias de la tele, cuando alguien tiene nuevos conocidos y amigos por allí. Bueno, veamos si pueden lograrlo en capítulos posteriores. Ahora los dejé en un embrollo, así que Kenshin y Kaoru tendrán esta semana para reflexionar al respecto... aunque en la historia sean dos segundos antes del primer ataque.
Smcg2: JUA JUA JUA, aquí lo tienes. Pórtese bien y disfrute la vida en tanto subo el otro. Besos.
NagaXD: hehe, espero que esta vez también haya valido la pena. Cuídate.
Aome: Seguiré, aunque se me eche a perder el ventilador, sí señor... las vacaciones frente al pc me parecen maravillosas...
Un enorme abrazo a todos ustedes. Nos leemos el 29. Recuerden que se acerca el final...
