Acto siete.

Confrontación.

---------

Cho miraba a Kenshin y a Kaoru directamente a los ojos. Percibió algo extraño en ambos, pero no le dio importancia y extendió su espada, apuntando al pelirrojo.

Kaoru dirigió su mano instintivamente a su cinto y se percató de que no traía su sakabattou. De hecho, sentía que no le venía ahora que estaba ella dentro, aunque su cuerpo extrañaba el peso y el roce en la cadera de la funda metálica. Observó a Kenshin que la miraba preocupado.

-Mira, Battousai... esta vez sí tendremos un encuentro justo, así que ve a por tu espada y yo aquí me quedaré con la chica un momento... -

Cho se quedó callado cuando vio que la joven salía corriendo al dojo y en cambio el pelirrojo se quedaba impávido junto a él...

-Veo que no le agradas a las mujeres - se rió el pelirrojo.

Cho tenía entendido que Kenshin era bastante serio y respetuoso y ese comentario le pareció fuera de lugar. Pero claro, era amigo del cabeza de gallo... lógico... algo de sus malos modos se le pegaron.

Kenshin pronto regresó con la sakabattou. El problema ahora era decidir quien iba a pelear...

Porque la mente de Kenshin no estaba en su cuerpo al que podía estropear tranquilamente en un combate. Tenía el hermoso y juvenil cuerpo de su señorita Kaoru y no quería que resultara lastimado. Kaoru, por su parte, quería que Kenshin peleara usando su cuerpo... ella se sabía muy fuerte y a una herida que no fuera mortal ella no le tenía miedo.

Cho se aburrió de mirar a la parejita que ya lo tenía mareado con tantos murmullos. Al final, pensando en cómo estimular a Battousai, se lanzó contra la mujer.

-¡¡¡Sé que si te ataco a ti, ese tonto de Battousai despierta!!!

Cho no se esperaba la reacción de la joven de cabellos negros. Desenvainó la Sakabattou que aún portaba, a una velocidad rápida, bastante más lento que Battousai, pero igual de efectiva para detener el golpe de Cho. Kenshin, a su vez, quedó maravillado, una vez más, con las habilidades que descubría del cuerpo de Kaoru y se preparó para atacar.

Había que reconocer que Cho peleaba mejor que la última vez y Kenshin pensó en que debido a trabajar para Saito, éste le exigía perfeccionar sus técnicas. Pero además, Cho ponía lo mejor de sí, para no perder contra una mujer. Las espadas chocaron en varias ocasiones y ambos contendores se movían abarcando todo el patio. Kenshin miraba atentamente a los ojos de Cho, previendo cada golpe... no deseaba salir herido, no ahora. Bloqueaba cada golpe con gran efectividad. Cho se cansó del jueguito y sacó una espada que a Kenshin le trajo malos recuerdos.

-Me costó mucho rescatarla de entre los escombros, Battousai, pero la probaremos en la suave piel de tu mujer. Es la Mujenjin de Shishio. Mira este filo perfecto... - Cho se abalanzó contra "Kaoru", con la clara intención de desgarrar sus ropas. Kenshin conocía demasiado bien esa espada y esforzó su olfato para detectar el olor a pólvora que se supone, era parte de una técnica que Shishio usaba con esa espada para provocar una explosión en el enemigo. Pero en este cuerpo, su olfato no estaba muy entrenado...

-¡Kenshin, huele a pólvora! - Gritó Kaoru, olvidando que debía llamar a Kenshin como "Señorita Kaoru" ante un extraño como Cho. Hasta su nariz llegó ese aroma que le causó cierta conmoción y supo que esa información era vital para Kenshin.

Y no se equivocó.

-¡Jajajajaja! ¡¿Estás desvariando, Battousai, qué hablas en tercera persona?! No importa lo que digas, ella nunca podrá... -

Kenshin movió su espada de manera que lograra hacer deslizar el filo de la Mujenjin sobre el guante de Cho antes de lo que éste había previsto. Luego Kenshin saltó hacia atrás, evitando quemarse con la explosión.

El pobre Cho quedó tirado en el piso durante unos momentos... esto era ilógico... la mujer de Battousai no había presenciado el combate con Shishio, así que a menos que Battousai le haya contado con un excesivo lujo de detalles, era imposible que conociera la técnica como para poder anticiparse a ella. Había desestimado a Kamiya... la muchachita era hábil y hermosa. Incluso le estaba resultando placentero pelear con ella, que iba en serio, no como Battousai que decía bobadas de proteger a quién sabe quiénes. Y es que Kenshin estaba demasiado ocupado en proteger el nuevo cuerpo que en debatir con un sujeto que sabía de antemano que no lo entendería. Lo mejor era tratar de vencerlo pronto...

Kaoru, en tanto, sonreía. Su cuerpo aguantaba muy bien. A pesar del ejercicio, Kenshin respiraba de un modo normal. No agotado como en una situación similar usando el cuerpo propio. Pero había que comprenderlo. Era un cuerpo dañado.

Kenshin, por su parte, sentía una ligereza única. Si bien sus golpes no eran tan fuertes, su agilidad estaba por sobre lo que él mismo esperaba. Recordó su época de juventud... en fin... Cho se estaba levantando.

Cho miró con extrañeza a la chica Kamiya. Si ella era tan fuerte... ¿por qué no se defendió de Enishi cuando pudo?... bueno, en realidad bien poco se podía hacer con esa espadita de madera que solía portar, ante una real. Cho se hizo de una espada pequeña y se lanzó contra la joven.

El cambio de arma fue benéfica para Cho. Había penetrado en el espacio vital de Kamiya y ésta no se podía defender con su espada. Rápidamente tomó a Kenshin por la cintura... Kenshin comenzó a retorcerse desesperado pero Cho era en exceso fuerte en comparación al cuerpo femenino y la sakabattou demasiado grande para intentar defenderse de algo tan cercano...

Un puñetazo dejó a Cho, nuevamente en el suelo.

-Vuelves a tocarle un pelo a "Kaoru" y te mueres- dijo el pelirrojo al caído con una voz que parecía venir desde el infierno. Cho pensó que finalmente había despertado a Battousai y esa idea le gustó más. Ya presumiría de ello ante Saito... pero algo lo desconcertó. El enano de una patada lo hizo moverse por lo menos cinco metros.

La furia de Kaoru ante la agresión con evidentes connotaciones sexuales estaba sacando la fuerza oculta que alguna vez la locura de Kenshin al convertirse en Battousai. Kaoru quería seguir castigando a Cho, pero se detuvo cuando de alguna manera, Cho desenrolló su Espada de Filo Delgado y le apuntó.

Cho estaba frente a Himura y Kamiya. El primero estaba más cerca de él... Kaoru buscó afanosamente en sus recuerdos corporales qué pasaba con esa espada. Una voz sonó dentro de ella.

-No se debe esquivar en el último momento...

Kenshin veía la escena en cámara lenta... Cho apuntando a Kaoru y lanzándole un golpe con la espada, mientras ésta no sabía con certeza hacia donde escapar. Finalmente el instinto de Kendoka, unido a la experiencia corporal lograron que el escape fuese efectivo. Kenshin sabía que Kaoru moriría de todas maneras si era herida mortalmente, aún en ese cuerpo, y Kenshin no quería que esto pasara. Así que sin darse mucha cuenta el cómo, llegó hasta el lado de Cho y le dio con el codo en plena cara, así como en el templo cuando combatieron. El codo femenino quedó algo resentido y Kenshin pronto notó que le temblaba la mano... pero Cho, después de recibir tantos codazos de Saito en la cara ya estaba acostumbrado y aunque se desestabilizó un poco, pronto se repuso y lanzó el filo de su espada contra Kamiya, logrando rasgar buena parte de su hakama azul... jeje... y se le veía buena parte de las piernas a través de las rasgaduras de la tela y un leve hilillo de sangre, constancia de que había resultado herida. Kenshin se dio cuenta de ello cuando sintió el viento helado sobre la piel y la cálida sangre manando. Trató de esgrimir su sakabattou, pero curiosamente y alarmado, no la encontró.

Cuando miró hacia Cho, vio como un rayo rojizo lo hacía papilla con la espada.

-¡Maldito pervertido, aprovechado, libidinoso, te dije que si le tocabas un pelo más te morías, cerdo asqueroso!!!- Kenshin observaba a Kaoru sostener a Cho del cuello mientras le daba con la espada sobre la cabeza, igual como cuando peleaba con Yahiko. Y esbozando una sonrisa de resignación, una gotita se deslizó por su cabeza de cabellos oscuros.

Cho, completamente atontado, no sabía de cuando acá que el Battousai fuera tan celoso con la chiquilla, -aunque había que reconocer que estaba buena-, nunca se lo imaginó haciendo ese tipo de reclamaciones a otro hombre. Usualmente esas palabras las usaban las mujeres molestas, pero como sea, Cho debía escapar, porque no creía que su cabeza aguantara mucho rato cerrada con tanto golpe, así que no le dio más vueltas al asunto.

Pero el enano cicatrizado no lo soltaba y cuando Cho se puso en pie, -no sé cómo- y trató de recoger su espada de Filo Estrecho, Kaoru se le montó en la espalda y siguió castigándolo a espadazo limpio y tirándole del cabello.

-¡QUIERO QUE TE VAYAS DE UNA MALDITA VEZ DE AQUÍ, PORQUE SI NO TE HAGO RECAG"#$%$ SAPO CU%$$, Y POBRE DE TI QUE VUELVAS A MIRAR A MÍ KAORU PORQUE ELLA ES MÍA Y YO LA PROTEGERÉ DE LIBIDINOSOS COMO TÚ! - posteriormente Kaoru mencionó a toda la familia de Cho, incluyendo ascendencia y descendencia...

Kenshin debía reconocer esas palabrotas las pensó mucho la primera vez que peleó con Cho Y éste amenazaba con matar a Iori. De hecho, Ken pensaba en muchas palabrotas cuando peleaba contra cualquiera, aunque no las decía porque se imponía su lado razonable y sabía que siendo amable aún con el enemigo podía cambiar su mentalidad. Kaoru, en cambio, estaba sorprendida. Ella no conocía tantas palabrotas y las que ahora brotaban de su boca la sonrojaban levemente, pero no se cansaba de pronunciarlas. Cho en tanto, estático, no atinaba a nada, salvo moverse para intentar hacer caer al pelirrojo de su espalda, pero Kaoru estaba firmemente agarrada de su cuello y su cabello. Cho finalmente se acercó a un árbol y aplastó a Kaoru contra él.

Kaoru vio el túnel de luz cuando la espalda de Cho hizo una dolorosa presión entre las piernas masculinas. Sus ojitos violetas llegaron a ponerse blancos y un montón de lágrimas asomaron a ellos. Posteriormente el pelirrojo se vio en el piso con los ojos en espiral.

Kenshin, por un momento, agradeció no estar en su cuerpo.

Pero no perdió el tiempo. Recogió su sakabattou que Kaoru en algún momento soltó y se acercó a Cho.

-Vete de aquí, Cho... no me interesa seguir peleando contigo... ya no existe Battousai y esta estúpida pelea no tiene sentido.-

-Claro que la tiene, chiquilla... probar el Filo Delgado de mi espada... ahora verás... ¿ y mi espada?- Cho trataba de recordar en qué momento la perdió. Cuando notó que Battousai no estaba inconsciente bajo el árbol como él esperaba, tuvo un terrible presentimiento...

¡Crak! ¡Crrrr! ¡Crsh!

Kaoru se había levantado silenciosamente y de alguna manera controló su absolutamente alterado ki. Cogió la espada de Cho sin que éste se percatara y corrió al patio trasero. Extendió la espada en el suelo y tomó la roca más enorme que encontró en el lugar. Como se le hacía livianita, sonrió aún en su furia, y la arrojó contra el acero pulido y perfecto... y repitió la operación hasta que sintió a Cho tras de ella.

Cho no podía creerlo. Su maravillosa espada... su sueño hecho realidad estaba completamente doblada, trizada en varias partes... con unos abollones espantosos... del pulido acero no quedaba nada...

Kenshin, en tanto, se rió de lo que estaba sucediendo... nunca se había divertido tanto en un combate. Pero Cho estaba perdiendo la razón y sin perder tiempo tomó la punta de su espada que aún no estaba tan mal y amenazó con rebanar el cuello del pelirrojo, a quien tomó del gi y lo elevó a por lo menos un metro del suelo. Kaoru no se quedó quieta e intentó golpearlo en la entrepierna, pero Cho traía protector, y antes de rebanarle el cuello, comenzó a abofetear a Battousai por el daño a su maravilla.

Kenshin alarmado corrió hacia ellos, pero una sombra oscura pasó junto a él.

La sombra se materializó junto a Cho.

Y le dio un golpe fuertísimo en la cara.

Éste se repuso y palideció al reconocer a su... ¡jefe!

-Sabía que eras estúpido, Cho, pero nunca pensé que tanto... -

-Pero jefe... estoy peleando con Battousai... estoy matándolo... -

Saito observó con cierto desdén al pelirrojo que lo miraba desafiante. Esto le pareció extraño, pero el asunto es que Cho...

-Imbécil... para empezar, Battousai no existe desde que Himura completó su entrenamiento. Para seguir, Himura es un civil, como cualquier otro, que posee cierta inmunidad para portar espadas por sus servicios a la policía. Y como civil, merece la protección de la policía ante cualquier persona que lo agreda gratuitamente en su casa, en cuyo caso esa persona debe ser apresada por intento de asesinato... ¡Eres estúpido o te haces! ¡¡Eso resulta obvio!!-

-Pero la chiquilla me atacó y él trató de matarme... -

-No justifiques lo injustificable, Cho. Dudo que la chiquilla pueda hacerte mucho daño, aunque si lo hiciera, yo debería despedirte a ti por incapaz y contratarla a ella... sobre Himura, no me engañes diciendo que te trataba de matar porque dado su código moral eso es imposible. Este tipo no mata ni a las hormigas y va a acabar a un inepto como tú... aunque le haría un favor a la humanidad.- replicó Saito encendiendo un cigarrillo. Kenshin en tanto, miraba con cara de niña buena a Saito quien incluso llegó a sentir algo de ternura por la muchacha y ganas de acariciarle el cabello, pero se contuvo. Kaoru, en tanto, aguantaba la risa a duras penas.

-Pero... mi espada de Filo Delgado... - Cho sentía ganas de llorar.

-Es problema tuyo. Oye, Himura... ¿quieres poner una demanda contra este tipo?-

Kaoru se tentó de hacer que Cho se pudriera en la cárcel, pero sabía que eso no le gustaría a Kenshin, así que respondió que no. Ya bastante había hecho inutilizando su espada.

-Muy bien. Me retiro, hay trabajo qué hacer.

-Saito... -Preguntó Kenshin - por cierto... ¿qué hace usted aquí?-

-Oh, supe que Shinomori habitaba aquí, y necesito cierta información. Dile que pase mañana por mi oficina.

-Está bien.

Saito se despidió con la mano para irse tranquilamente, cuando notó el estado de la espada de Cho.

-Vaya, Himura... veo que tu técnica de combate sigue a buen nivel como para dejar esa arma en ese estado. ¿Se trata de una nueva técnica?-

-Se... se podría decir que sí- repuso Kaoru. - Una técnica de golpes sucesivos-

-Bueno, me da lo mismo, no tengo interés en pelear con nadie que no sea Battousai. Adiós. Recuerda, chiquilla, darle mi recado a Shinomori.

-Sí, señor Saito.

Cho salió cabizbajo del lugar. Seguro que Saito no le creería ni una palabra acerca del singular combate que vivió. De hecho, se lo contó con lujos de detalles al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente del siguiente, pero Saito sólo se burlaba.

-Definitivamente, debo contratar a Kamiya. Ahora tú, vuelve a trabajar.

-------------

-Es primera vez que debo curar sólo un rasguño, Kenshin. Usualmente te hieren mucho.-

Kaoru terminaba de limpiar el rasguño en la blanca pierna. Estaba sentada junto a Kenshin en el comedor.

-Pero esta vez no me podía dejar herir porque es su cuerpo, señorita Kaoru.-

-¿Ah, si? Y si cuidas tanto mi cuerpo... ¿por qué no te dedicas a cuidar más el tuyo? A fin de cuentas, en cuanto regresemos, tú debieras hacerte cargo de él... -

-Yo... lo que pasa es que yo... Señorita Kaoru, sucede que... es decir... -

-Mira... en realidad no importa porque tú casi no peleas ahora último y Saito tiene razón, la policía debe velar por nuestra seguridad. Además... ven aquí... - Kenshin se acercó a Kaoru y se permitió el ser envuelta en sus brazos.- Mira, el tiempo pasa... no puedes volver atrás y deshacer lo que hiciste... quizá antes te dejabas herir a propósito creyendo que era lo justo por el daño causado, pero... si piensas que necesitas tu cuerpo en buen estado para seguir ayudando, debes cuidarte más, amor.-esta palabra hizo que Kenshin pestañeara sorprendido un par de veces, para Kaoru fluyó tan natural que ni cuenta se dio - No permitiré que te hieran de nuevo y si es necesario permanecer aquí para lograrlo, lo haré, Kenshin. Ahora no existe espadachín alguno a tu nivel, así que no se justifica que te hieran o te dejes herir. Ante todo eres una persona muy buena y justa y tienes todo el derecho a vivir en paz, como los demás. -

-Pero no es justo que yo siga tan feliz y la gente que perdió por mi culpa a sus... -

-Kenshin... sabes que el tiempo pasa y cura las heridas... sabes que aunque mi padre también murió asesinado en la guerra, no guardo rencor contra sus agresores o el bando enemigo, porque... así es la guerra. Todos pelean por lo que creen justo y aunque las ideas cambien... lo que te quiero decir es que quizá la gente que perdió a alguien bajo tu espada ya ni piense en eso. Enishi era una excepción y ya ves que ahora, él también en algún lugar está en paz.

-Me gustaría pensar así señorita Kaoru... de verdad que lo intento. -

-No importa, Kenshin... ahora no estás solo. Me tienes a mí, a tus amigos... todos cuidaremos que dentro de lo posible, tú también seas feliz.

Kenshin se recostó en el pecho masculino. Como hacía frío, se cubrieron con una manta, frente al braserito que despedía un dulce aroma por algo que Kaoru echó en él. Luego conversaron de varias cosas. Eso, hasta que la puerta fue corrida de improviso.

-¡¡¡¡Hola!!!! ¡Estamos en casa!-

-Bah, no tienes que ser tan gritona, Misao- replicó Yahiko. Pronto se escuchó el ruido de una cabeza siendo golpeada.

Misao pronto apareció ante Kenshin y Kaoru peleando con Yahiko. Y se quedaron paralizados.

Hiko, en tanto, alzó una ceja. Shinomori se ruborizó tenuemente y se preguntó si debiera tapar los ojitos castos de Misao.

Porque lo que veían eran a Himura con Kamiya sentada frente a él, con su espalda pegada al pecho. En realidad, esto era lo que se adivinaba bajo la manta que los cubría. Kenshin había sacado sus piernas desnudas (después de que terminara con una hakama muy corta) para acercarlas al braserito, y como estaban muy despeinados por la pelea... los demás suponían que no tenían nada puesto debajo de la manta...

Yahiko explotó.

-¡Mala maestra, te aprovechaste del indefenso Kenshin para hacerle quizá qué cosas!!

-¡¡Kaoru, nunca pensé esto de ti!!- dijo Misao.

-¡Pero de qué diablos están hablando ustedes!- dijo enfadada Kaoru, levantándose de improviso, haciendo que Misao se tapara los ojos. Misao escuchó un suspiro de alivio generalizado y se atrevió a mirar... a Kaoru y Kenshin completamente vestidos... salvo la hakama destrozada de Kenshin.- ... es que tenemos muchas cosas que contarles... -dijo Kaoru, mientras se dedicaba a contar las aventuras del día.

Kenshin se dedicó a observar al resto del grupo que reía o reclamaba por no haber estado y haberse perdido la pelea. Pero su vista no dejaba de posarse en el pelirrojo. Y se dedicó a observarse detenidamente.

El cabello rojizo que caía en desorden sobre su rostro. Un rostro perfecto sólo en el lado derecho. Sus ojos tenían una forma almendrada y estaban rodeados de pestañas muy espesas. Bajo el gi se adivinaba la musculatura aún siendo tan delgado. Kenshin se preguntó qué le resultaba a Kaoru tan atractivo de sí, y a decir verdad, no dio con la respuesta.

Se preguntó nuevamente si después del encuentro que deberían tener para regresar a sus cuerpos, si cuando pasara el tiempo, ella aún quisiese estar con él. Se preguntó si sería capaz de responder adecuadamente como hombre. Si a ella le gustase... ¿y si se decepcionaba? Kenshin notó que ya tenía algunas arruguitas en torno a los ojos... ¿Y si en un tiempo más estaba tan acabado que su poco atractivo ya no existiera?

-Señorita Kaoru... dígame realmente... ¿qué es lo que ve en mí?-

Todos enmudecieron ante tal pregunta. Incluso Kenshin no estaba muy seguro de haber hablado o solo pensado, pero se quedó quieto, esperando una respuesta...

Aoshi sacó a todos discretamente a jugar algo a alguna habitación.

-Quiero saber, señorita Kaoru... de verdad... ¿por qué yo?-

Kaoru miró a los azules ojos. Tendría que hablar con la verdad, ¿no? Kenshin tendría que escucharla, ya que quería saberlo, le gustase o no.

----------

Fin acto séptimo. Diciembre 29, 2003.

----------

Notas de Blankaoru.

Guaaaaa!! Otro capítulo corto en comparación a los demás. Parece que el otro va a ser muy grande, porque es el último. No sé si salió bien la batalla... a decir verdad, es la primera que escribo así que, ¡no sean duros conmigo!.

Bueno, como sea, les quiero desear buen año nuevo y cosas buenitas para ustedes. Me apuré mucho con este episodio. Mis padres decidieron que mis vacaciones serían estar a su completa disposición y ahora resulta que ¡tengo menos tiempo que en la universidad! Pero supongo que es cosa de adaptarme. Ah, padres...

En fin... saludos a los reviews... estoy apurada de tiempo, ahhh, espero responder apropiadamente.

Justary: No sé qué tan bien se demostraron las aptitudes, pero hice lo posible. Quizá pudo haber pelado más... (me refiero a su cuerpo, claro)

Maki-san: Bueno... supongo que este episodio sale en la tarde o anochecer. En fin, que ya va. Parece que aquí también lo dejé en una parte interesante. Ya sabes, Actuación sin Libreto se actualiza junto con este, debido a que sí aprecio mi vida. Naoko lizi Kinomoto: Gracias por tus saludos y ya ves que Kaoru ha descubierto que los hombres también pueden sufrir algo de dolor... me reí mucho haciendo esa escena, aunque ahora que lo pienso, soy algo sádica con mis personajes. Como que los encuentros más a fondo se vienen para el gran final... chaito...

Paula: (Paumaki).: Oh, bueno... sobre lo de ser pava, creo que nadie me habría ganado a mí a mis catorce. Era una tipa muy acomplejada por las cosas más increíbles y creo que hace muy poco que me relajé... aunque ahora último también me la paso en los fanfics. ¿Así que eres chilena? ¡Felices vacaciones! Y aprovéchalas. Después de entrar a la universidad, las vacaciones son solo tiempo sin libros -luego te ponen a trabajar en lo que sea por el vil dinero- espero que no te decepcione la pelea... yo... no sé si quedó bien. Me siento insegura.

Rinsita: Gracias Penélope por tu review. Las escenas Ken/Kaoru son de mis favoritas e intento comprenderlos, no sé si acertaré, pero parece que sí. Que tengas lindo Año Nuevo.

Oriana-dono: Deseo concedido, señorita.

Mer1: Jojojo, me encanta comentar fics, más si es de gente que lee los míos... si escribes algo nuevo, aquí tendrá su espacio. Veré qué más encuentro tuyo.

Midori: Qué bueno que te divierta. Ese es el fin de mi trabajo. Gracias por escribirme.

Kirara26: ya tengo una parte del doujinshi dibujado, el guión corregido y adaptado y estoy practicando con las tintas. Sobre el en portugués, veré si puedo pasártelo pronto. Aoshi ES un terrón de azúcar, así que resulta tierno en cualquier parte que lo pongas, como en dejavú, ahh, es que me encanta... glups... o Aoshi Peluche, quedé chalada con esas historias, no sé... también me gustaría hablar contigo, espero hacerlo pronto, me pareces alguien muy interesante. Por cierto, no te acomplejes por tus reviws, me hacen feliz. Muy feliz... Un abrazote enorme, un besote y Feliz Año Nuevo.

Dark Kikyo: Besos, besos y besos. Gracias por tus halagos.

Gaby (hyatt : La pelea no fue tan terrible después de todo...

Misao-19: Oh, en el próximo episodio veremos qué sucede con ellos. Mándame buenas energías para hacer un final feliz. Y si quieres aportar (como fanática de Aoshi Misao Número 1 creo que tienes derecho) no me opongo.

----------

De "un full monty en Aoiya"

Y-Yukiko-Y: Jejeje, no es necesario ser fanáticos de Aoshi para babear por él. Imagínate el problema que tuve yo... tenía que imaginar muy bien el escenario y el modo para narrarlo bien y acabé con una seria anemia y una deshidratación... uf... algo similar a Kenshin bailando sexi para Kaoru...espero que tu pc no se estropee por el río...

De "De Amor y Silencio"

Selene Silverymoon: Me parece curioso el haber hecho llorar a algunas personas, porque no se me pasó por la mente. Por eso le intenté dar un final feliz. Es también una de mis historias favoritas. Me gustó mucho.

Kirara26: Sobre mi cama, Kenshin está sentado en el porche del dojo mirándome con sus lindos ojitos, ahhhh, rodeado por algo de nieve. Trato de que no sea "empalagoso" el fic porque de lo contrario me da como cosita en el estómago y un poco de vergüenza... sobre lo del msm, ya sabes, dispongo de un tiempo verdaderamente escaso. Pero trataré de conectarme un día con tiempo. Por cierto... ¡amo a mi Kenshin artesano! De verdad, siento que me quedó muy lindo... quiero uno así para mí. Es curioso, pero siempre que escribo, en varias de mis historias pongo a protagonistas varones que son artesanos... y yo que estudio para en parte, ser uno de ellos. Que te vaya bonito por estos días y que DEJAVU (lo siento, no recuerdo si está bien escrito) sea prontamente actualizada.

Misao-19: Guaus... Misao, no quería hacerte llorar... a nadie en realidad... de verdad, ni yo sé qué pasó... quería que quedara tiernucho y sentimental pero parece que se me pasó la mano, aunque a juzgar por las reacciones fue para bien. Tu frase final me gustó mucho y la estoy usando de firma, espero que no te moleste. Y seguiré escribiendo. Así aprovecho de pulir mi estilo antes de editar algo... por cierto... se viene una sorpresa para mediados de Enero.

Justary: Gracias, amo a Kenshin y Kaoru y quiero lo mejor y más bonito para ellos. Gracias por tu apoyo. Pasé una linda navidad y espero que este nuevo Año sea mejor que el que se va. Y para ti también.

Kaoru86 Kamiya: Suerte y ánimo para ti también. Creo que escribiré hasta que muera y si Dios me lo permite, espero que sea por harto, harto tiempo.

Mer1: Siiiii, y eso que dudé entre dejarlo mudito o todo un parlanchín. Pero me gusta eso que se entiendan con gestos, así que lo dejé en un término medio... es super lindo, ¿verdad? Como que mi novio se está poniendo celoso...

JLB Inuyasha the Dog-Demon: Oh, bueno, tus halagos son algo extraños, pero efectivos, porque acabo con mi buena sonrisita de oreja a oreja... me alegra que seas un fiel lector, porque cuando escribo, tengo nombres en mi cabeza de personas que me apoyan y eso hace que a mi trabajo le dedique más tiempo y entrega.

Gaby (hyatt: A mí también me parece muy tierno. Pero no creas que todo sale de mi imaginación. Hay algunas experiencias personales, así que con algo de suerte, podrías vivir cosas que se describen allí. Porque siento que el mayor encanto de una historia radica en que pienses que algo así te puede suceder... quizá me equivoque, no lo sé... ah...