Estos personajes no son míos y... este no es el final, así que no se
ilusionen. Pero de veritas que ya viene...
Acto Ocho.
Sorpresas.
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Megumi mascullaba algunas maldiciones cuando llegó por la noche a su clínica. Debido a los temporales que azotaban la zona hace algunas semanas, su encargo de medicamentos e insumos para la clínica llegaron por la tarde y no en la mañana como esperaba. Afortunadamente no se presentaron emergencias, así que pudo esperar a que llegara la diligencia con las cosas, aunque a una mujer de acciones como ella, le molestaba estar sentada sin hacer nada.
Cargaba sus cajas y le dio al chico que la acompañó una propina adecuada por cargar otros paquetes. Entonces entró a la clínica para acomodar las cosas, tardándose a propósito: seguro la casa aún era un asco con Sanosuke como su único habitante durante la tarde y ella aún no quería enfrentarse a ello. Pero cuando finalmente, se decidió a entrar... vio que el piso lustrado resplandecía bajo la luz de la lamparita y su propio reflejo en él... el cuarto de baño estaba impecable, la cocina ordenada y en el cuarto que usó la noche anterior, el futón enrollado. Las toallas que había usado estaban limpias y secas, colgando aún en el patio.
-¡¡Sanosuke!!- explotó Megumi. El aludido, medio dormido en el comedor, sobre la mesa, despertó muy sobresaltado. - ¡Dónde está, dónde la tienes!!
-¿Qué?, ¿cómo? ¿cuándo?... si viene Saito me lo "hecho"... ¿ehh? ¿de qué mujer hablas, doctora zorrita? - Sanosuke algo adormilado rato después logró entender la pregunta.
-No creo que todo este orden lo hayas hecho tú, y no me gusta que entre gente extraña a una casa que está a mi cargo. No creo que tú hayas hecho el aseo, así que confiesa de una vez ¡¡dónde está ella!!-
Sanosuke se rascó la cabeza... ah, mujer regañona...
-Mira, me importa un pepino lo que creas, pero este aseo lo hice yo... me pareció que era una forma de agradecer que hayas curado tan bien mi mano y sobre todo por la... paciencia que mostraste conmigo... pensé que era lo menos que podía hacer por ti. En fin... me retiro. Ya te esperé y cuidé la casa... ¿ves que gentil soy? Podrías agradecerlo... -
Megumi estaba muy desconcertada. Sanosuke se levantó y se dirigió a la puerta de salida. Con cara de hastío.
-Sanosuke, gracias. Y disculpa el haberte gritado. Estaba algo enojada, tuve un mal día.-
Sanosuke se detuvo al oírla disculparse. Guaus, esto era nuevo... -de nada, doctora zorrita. Y no te preocupes. No puedo enojarme contigo.- Sanosuke reemprendió la marcha como si nada le importara.
-Sanosuke, ¿vendrás mañana?-
Sano se detuvo nuevamente. Y se volvió para mirar a Megumi.
-¿Por qué debiera?-
-Esto... mañana regresa Gensai y yo partiré a Aizú al día siguiente, de regreso a mi casa. Si vienes mañana podremos despedirnos.-
-Pensé que te quedarías hasta que Kenshin y Kaoru volvieran a sus cuerpos... -
-Eso es un asunto resuelto que no requiere de mi presencia. Por otra parte... sabes que aunque non quiera admitirlo, me hace algo de daño la felicidad de ellos dos. Además, en Aizú está mi casa. Debo regresar para cuidar de mi abuela y esperar a mi hermano. Me iré en la diligencia del mediodía. Está todo arreglado.-
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Yahiko y Misao jugaban animadamente con Hiko a los dados. Aoshi los observaba reír o alegar ante una derrota. Hiko pronto sacó una botella de sake. Misao iba a servirse un poco, cuando Aoshi le quitó la copa de las manos.
-Según recuerdo, Yahiko y tú esta mañana estaban bastante mal por beber anoche. Ahora tú no beberás. - Misao miró con cierta curiosidad a Aoshi ante sus palabras. Este extendió una mano y acarició la cabeza de la joven, rascándola ligeramente, sorprendido él mismo por su reacción. Yahiko se atragantó con algo que estaba masticando y Hiko levantó su perfecta ceja en un gesto de "vaya qué avance", debido a que, cuando venían conversando la noche anterior, Aoshi lo poco que dijo fue sobre la pequeña Misao y lo valiente que era. Y Hiko , suspicazmente, supuso que algo le pasaba al antiguo Okasshira con la niña, aunque de esto, nada le comentó.
-No es bueno que bebas a tu edad. Además, debes comportarte como una dama.-
Misao miraba embelesada a su señor Aoshi. ¿Una dama? ¿A él le gustaban las damas? Debía ser cierto... quizá si ella se convertía en una...
-Tiene razón, señor Aoshi. Ya no beberé. -pausa - Quisiera saber de qué están hablando Kaoru y Himura.-
-Déjalos tranquilos, pequeña. Parece ser que mi estúpido pupilo está usando la cabeza y puede que haya un avance definitivo con la señorita Kamiya. No me explico cómo puede ser tan lento con las mujeres si fue mi pupilo durante tantos años... por eso pienso que es bueno dejarlos solos. Ya mañana sabremos qué sucedió-
-Yo no entiendo mucho de estas cosas -repuso Yahiko- pero pienso como el señor Hiko. Dejémoslos solos. No es bueno que los espíes, comadreja y mejor ocúpate de tus asuntos que parece que no avanzan... -
Aoshi notó con una gotita corriendo por su frente cómo Misao atacaba al pequeño Yahiko. Hiko en tanto, se sirvió algo más de sake.
-No hay como un buen sake para acompañar la velada. Y una buena pelea para entretenerse, aunque sea entre novatos... - en ese momento, Yahiko sacó su espada de bambú de la espalda y atacó a Misao quien de dos ligeros saltos quedó fuera de su alcance, por muy poco...
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Kenshin sentía su corazón latir ante los nervios que tenía. En la habitación de Kaoru, sentados frente a frente, era tiempo de comenzar.
-Ahora me explicarás que está pasando por tu... digo, por mi cabecita, Kenshin?-
Kenshin apoyó las manos sobre su regazo. Vestía la yukata, que le cubría mucho más que la ropa destrozada después de la pelea y le daba más calor.
-Señorita Kaoru... ¿qué es lo que usted ve en mí? No creo tener mucho atractivo.-
Kaoru había escuchado la misma pregunta momentos atrás.
-Mírame, Kenshin, sin vergüenza, y dime qué es lo que ves.- repuso Kaoru.
-Veo a un hombre común, delgado y bajo, ya en edad adulta, cuya característica es tener el cabello rojizo y los ojos de un color que el común de la gente no posee. Pero además noto facciones bastante corrientes en un rostro delgado. Y esa horrible cicatriz estropeando el lado izquierdo. Nada más que eso. -
Kaoru meditó en estas palabras.
-Ahora toma esto - Kaoru le alargó un espejo. -Y dime qué es lo que ves.-
-Un rostro perfecto, unos ojos azules hermosos, un cuello delgado, un cabello que resplandece. Aquí veo belleza, señorita Kaoru. Y veo juventud. Alguien que se merece mucho más que esto.-Kenshin apuntó hacia su cuerpo.
-Kenshin... mírame nuevamente y dime qué sientes.- Kaoru esbozó su mejor sonrisa y su mirada más dulce para Kenshin, quien sintió su corazón saltar en el pecho.
-Oh... yo me siento muy... es una sensación reconfortante. -
-Bien, bien... cierra los ojos por un momento, Kenshin. -Kenshin obedeció. -Anoche soñé que caminaba por un paraje donde había mucho cerezos, que despedían sus pétalos de flores los cuales se dejaban llevar por el viento en todas direcciones. Me sentía muy tranquilo. Quizá nunca obtenga la paz que busco, pero hay momentos en que me siento muy dichoso por seguir vivo y haber conocido a mis amigos de hoy en día.- Kaoru contempló a Kenshin que seguía con los ojos cerrados, sonriendo levemente. -Dime, Kenshin... ¿qué sentiste? Ese sueño tú me lo contaste la noche anterior a que nos sucediera esto. Y yo repetí cada una de tus palabras, en el mismo orden.
-Yo... yo... me gustó mucho su voz, Señorita Kaoru. Es muy bonita. Muy calma. Esa sensación reconfortante es mucho más fuerte. Y esta cercanía.-
-Está bien, Kenshin. Eso mismo siento yo cuando te escucho hablar. Recuerda que esta voz no es mía, sino tuya. Ese cuerpo que sientes cercano a ti, es el tuyo. Cada persona te provoca sentimientos distintos. Eso que sientes ahora sólo me lo provocas tú. A mí me basta con oírte para sentirme bien. Me basta con saber que estás cerca de mí, aún si no puedo mirarte. Mi padre decía que uno se enamoraba de la esencia de las personas, que era lo único importante, porque todo lo demás se va. La apariencia física cambia continuamente, pero tu esencia, Kenshin... tu bondad... tu forma de ser... yo nunca me cansaría de ti, te veas como te veas.
"Tú hace algunas noches me comentaste que no sabías expresar el amor. Pero estoy segura que eres capaz de sentirlo. Quizá yo me equivoco. Dime... ¿piensas que me equivoco?"
Kenshin parpadeó un par de veces. Tomó las manos ásperas del pelirrojo entre las suyas y cerró los ojos nuevamente.
-Quiero descubrirlo con usted, señorita Kaoru. ¿Puedo?-
-Tenemos todo el tiempo del mundo, Kenshin... -
-Antes le pedí tiempo para sanarme e intentar iniciar una relación de pareja junto a usted. Pero esta situación... hemos hablado de cosas que antes no se pasaban por mi cabeza... siento que estoy listo para darle mis mejores sentimientos, lo poco que soy... todo lo que pueda brindarle, señorita Kaoru.
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-Hola, Katsu amigo.
Katsu observó a Sanosuke tambaleante apoyado en la puerta. Pero se le veía bastante contento. Sanosuke sacó de entre su chaqueta una bolsita con algunas piezas de plata.
-Esto es para pagar lo que te debo, Katsu.-
-¿Tú? ¿Pagarme? Esto es nuevo, Sano... pero... ¿por qué?
-Quiero recorrer el mundo. En realidad hace un rato gané mucho dinero en las apuestas y quise pagarte antes de despedirme.-
-Es decir... que te irás nuevamente. ¿Te metiste en algún nuevo lío con la policía?-
-No... en verdad, quiero conocer cosas nuevas. Esta sensación de asfixia que he comenzado a sentir aquí... pienso que necesito moverme. Conocer gente nueva.-
-Es por alguna mujer, ¿cierto?- A Katsu no le pasó inadvertido el dejo de tristeza en los ojos de Sano.
Sanosuke no podía mentir ante su amigo, casi hermano de la infancia. Sonrió en tanto cerraba los ojos.
-Sí... algo así.-
-Y ella... ¿siente lo mismo por ti?- Katsu hizo un ademán para que Sano entrara a su cuarto. Sano se acomodó sobre un sitial.
-No. En realidad, pienso que aún sigue enamorada de Kenshin.-
-¿Kenshin? ¿Acaso estás enamorado de Kaoru?
-¿Kaoru? No, amigo, aunque debo reconocer que hubo una época en que me gustaba la chiquilla. Cuando se enfada se ve muy hermosa. Pero no me refiero a ella, sino a... a la doctora zorrita.-
-¿Te refieres a quien te curó la mano?
-Sí. Pero como te digo, ella aún piensa en Kenshin. Lo ama tanto que incluso se lo dejó a la chiquilla, sabiendo que si Kenshin se llegaba a enamorar de verdad, sería de ella. Y no se equivocó.-
-Vaya, Sanosuke... esto que me cuentas sobre tu doctora es algo nuevo para mí. Yo nunca hubiera pensado que estaba enamorada de Kenshin. En fin... todo lo que te puedo decir es que deberías luchar por ella. Es una mujer solitaria... seguro que necesita compañía y si tiene que dejar a Kenshin nuevamente, debe estar más vulnerable sentimentalmente. Entonces, creo que tienes una oportunidad.-
-Olvídalo. En cuanto me ve me riñe.-
-Bueno, eso significa que al menos le provocas emociones... -
-Además, se va a Aizú... -
-Y dime... ¿conoces Aizú? Si quieres viajar podrías ir hacia allá.-
-Pero... pero... -
-Sanosuke, tú eres un hombre de acción. No perderás nada intentándolo y por el contrario, puedes ganar mucho... ve a por tu doctora... te digo esto porque yo quisiera que seas feliz, así como nuestro capitán Sagara.-
-Sí... el capitán Sagara... ¿te acuerdas de él?
-Claro, Sanosuke. Aún dibujo algunos retratos de él. Te daré uno pequeño para que lo lleves contigo a donde sea que decidas ir.-
-Gracias, amigo.-
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Misao dormía sola en una habitación. Aoshi en otra más pequeña, Hiko Seijuro junto a Yahiko en la habitación de Kenshin. Kaoru hizo una mueca de disgusto. Claro, todo el mundo tomaba posesión de su casa como si tal cosa. En algún lugar encontró un futoncito. A Misao no le agradaba el aspecto de Kaoru y Kaoru no quería que sus ojos vieran a Misao sin ropa, no fuera a ser que ese recuerdo lo pudiera tener Kenshin al regresar a su cuerpo.
Así que sin hacer ruido, corrió la puerta de su propio cuarto.
Y se sobresaltó con lo que vio.
Kenshin aún tenía el espejito y se contemplaba en él, acariciando su rostro y sonriendo. Extrañaba no ver el rostro de su señorita Kaoru, y aprovechaba estos momentos a solas.
Kaoru salió de a habitación, cerró la puerta y luego llamó a Kenshin.
-¿Puedo pasar?
Kenshin guardó el espejito disimuladamente y dijo que sí.
-Disculpa, es que todas las habitaciones están ocupadas. Dormiría en la cocina, pero Megumi dice que no debo pasar frío. Así que vengo a dormir aquí. -
Kenshin movió su futón, haciendo espacio para el que traía Kaoru quien ya traía puesta la yukata. Pronto se acomodaron y Kenshin apagó la lamparita.
-Es gracioso -repuso Kaoru - Pero últimamente hemos dormido juntos muy seguido.-
-Es cierto. Pero usted no ronca, así que es agradable. Se descansa bien con usted. Mi maestro sí ronca mucho. Y Yahiko de vez en cuando. Misao, por el contrario, se mueve mucho. Cuando dormíamos en el bosque camino a Kyoto, ella comenzaba durmiendo junto a mí y amanecía varios metros más allá.-
Kaoru se rió de los comentarios de Kenshin... así con Misao... vaya. Sería gracioso cuando Aoshi lo descubriera.
-Kenshin... -
-¿Sí...?-
-Nosotros... cuándo lo... haremos... es decir... para volver a la normalidad?
Kenshin estaba indeciso. Si por él fuera, sería en ese mismo instante, aunque Kenshin descubría que el cuerpo de Kaoru reaccionaba con cierta emoción y nada más ante ese pensamiento, a diferencia del suyo propio, que hacía evidente su deseo de tan sólo pensarlo.
-Yo... me siento algo inseguro. Es que, no lo sé... quizá debiéramos casarnos. No creo que sea correcto que entre nosotros pase "eso" sin estar casados.-
-Pero, de aquí a que nos casemos, puede pasar mucho tiempo, Kenshin... entre que me... digo, entre que yo te corteje y conseguir una cita con el sacerdote del templo y después una fecha... pueden pasar varios meses.-
-Mhhh, es cierto... entonces... podríamos ir mañana al templo a rezar para que todo salga bien y a prometer que en cuanto podamos nos casaremos. Y por la noche podríamos... hacerlo.-
Kaoru meditó en esta posibilidad y la encontró bastante buena. Ella aprovecharía de pasar al cementerio a visitar la placa conmemorativa de su padre y pedirle que esté donde esté, guíe sus pasos y que todo salga bien. Esperen un momento... Kenshin habló de casarse en dos ocasiones...
-Kenshin... en realidad tú... ¿quieres casarte conmigo? -
-Oh... estee, yo... bueno. Debo reconocer que en parte es para salir de esta situación sin deshonrarla, pero ante todo, para asegurarme que usted estará conmigo durante mucho tiempo.
-Ah, ya veo... bueno, es mejor que durmamos, ¿no?. ¿Puedo... puedo tomar tu mano?
-Claro que sí. De todos modos este cuerpo es suyo.-
-Entonces tú también recuerda que este cuerpo es tuyo. - Kaoru puso su mano sobre la de la jovencita. Estaba algo nerviosa, pero aliviada. Al día siguiente, finalmente, todo terminaría.
Tendría que hacer algunos arreglos, como enviar a Misao y compañía a dormir al dojo o a otra parte. Ante todo, no quería ser molestada cuando tuviera su encuentro con Kenshin. Y quería estar tranquila. No pensando en que alguien podría entrar a la habitación.
-Pero... me gustaría tanto volver a mi cuerpo para sentir tus manos sobre él- pensó Kaoru.- Estoy segura que en estos días he aprendido tantas cosas sobre ti que quisiera acariciarte y reconfortarte en esta primera oportunidad contigo. Quiero que sea algo bonito, quiero que sea especial, que lo disfrutes. Quiero regresar, por favor... -
-Si yo regresara a mi cuerpo, ya no perdería el tiempo buscando respuestas donde no las hay. Porque todas mis respuestas se hayan en ti, mi dulce Kaoru. Todo lo que deseo ser se condiciona en tu persona... es mi guía. Ahh, como quisiera volver a mi cuerpo para acunarla contra mí y protegerla de todo lo que le pudiera hacer daño. He aprendido tanto de ti que yo mismo me sorprendo, porque ha sido más que lo que conocí de mi Kaoru en este medio año viviendo aquí. -Kenshin cerró sus ojos y se quedó dormido.
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Misao se levantó de puntillas y se dirigió al lugar de la cocina donde la esperaba un balde de madera con agua para beber. Despertó con mucha sed, y mientras bebía, se acercó a la ventana para contemplar la luna. Después de tantos días de lluvia, era maravilloso contemplarla blanca y resplandeciente, saliendo de entre las nubes.
Sentía algo de frío, así que pensó en regresar pronto a su futoncito. Estaba temblando.
Fue cuando sintió una manta sobre sus hombros. Y reconoció enseguida el varonil aroma de Aoshi impregnada en ella. Él le había colocado la bata de levantarse cuando notó que temblaba. En verdad, él llevaba un rato en la cocina, bebiendo algo también. Cuando sintió los pasos, y sin ganas de importunar a nadie, se ocultó en las sombras de un rincón.
Entonces Misao se puso a beber cerca de la ventana, siendo envuelta por el haz de luz reflejado por la luna. Se veía tan bella. Era increíble la transformación sufrida, parecía toda una mujercita. Sus labios plenos tomando delicadamente del agua de la taza. Aoshi apretó los puños y le puso su bata sobre los hombros, evitando así las repentinas ganas que tuvo de abrazarla. Y es que desde la noche anterior no podía dejar de pensar en el cuerpecito cálido pegado junto a él. Y en lo mucho que se movía, rozándolo. Aunque fue para él una noche en vela, fue también una noche... agradable.
-Señor Aoshi... -
Los labios sonrosados abiertos en una pregunta fueron suficiente invitación para Aoshi, quien no dudó en tomarlos. Misao estaba tan sorprendida que apenas y podía pensar. Lo sentía moverse sobre ella, un sueño hecho realidad, aunque aún en sueños no tenía cómo imaginar las sensaciones que ello le provocaría al concretarse.
Cuando sintió la lengua de Aoshi entrar en ella, se olvidó de respirar... y se le cayó la taza.
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Megumi acababa de doblar su ropa y antes de dormir, dedicó unos minutos para pensar en Sanosuke.
La había sorprendido mucho con eso de asear la casa completa... y ella que pensaba que haría poco y mal. Sonrió por unos momentos... ahh, Sanosuke podía llegar a ser exasperante, pero a veces también, le caía bien.
Lástima que sea como es.
Seguramente lo iba a extrañar en Aizu. Debía reconocer que le agradaba pelear con él... se veía muy varonil cuando se enfadaba. Pero nunca había dicho palabrotas frente a ella. Un punto a favor. Al menos, con las damas, era considerado.
Y apuesto. Más interesante que Kenshin.
Kenshin...
O, bueno, él se veía muy feliz usando el cuerpo de Kaoru. Si en algún momento Megumi albergó alguna esperanza de separación entre ellos dos, sabía que con lo que había pasado y lo que tendría que suceder entre ellos, ya no quedaba ni la más mínima posibilidad, a menos que uno de los dos muriera.
Y de todo corazón, deseaba que no fuera así.
Megumi se dio la vuelta entre las mantas de su futón buscando una mejor posición para dormir y de pronto volvió a pensar en Sanosuke. El chico era menor que ella. Y ella se dio cuenta de que lo había extrañado cuando lo vio aquella tarde regresando al dojo Kamiya, aunque ahora daba lo mismo. En cuanto regresara a Aizú, no lo vería más ni tendría que soportarlo.
Pero de alguna manera, este pensamiento le daba algo de tristeza.
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Kenshin abrió los ojos ante un sonido extraño. Así que se incorporó pronto. Parecía venir de la cocina.
Cuando llegó hasta allí, vio a Misao junto con Aoshi intentando secar el piso.
-Oh, Kaoru... lo lamento, amiga... pero es que se me cayó una taza con agua. No quería perturbarte. -
A Kenshin le pareció extraño que Misao lo tratara de "Kaoru". Seguramente seguía medio dormida y no se acordaba que él usaba el cuerpo de Kaoru y que debía llamarlo por Kenshin. En fin...
-Discúlpanos, Kaoru. Nos iremos a acostar pronto. Por favor, vuelve a dormir.-
"Qué extraño" pensó Kenshin. Que Misao no se acordara, pasaba. Pero Aoshi...
Cuando llegó a la habitación, Kaoru lo llamó.
-¿Pasa algo, Kenshin?
Kenshin abrió desmesuradamente los ojos ante la voz de Kaoru. Encendió la lamparita prontamente y la acercó al rostro adormilado de la joven. Kaoru, en tanto, despertó cuando sintió algo luminoso cerca de ella, molestándola para dormir.
Kenshin, por su parte, no podía hablar.
-Kenshin, aleja eso de mí... ¿Kenshin? - Kaoru contempló el rostro de Kenshin, llevándose una mano a la boca ante la sorpresa. -¡Kenshin! ¡Eres tú! -Kaoru tomó el rostro de Kenshin entre sus manos para observarlo mejor y así terminar de convencerse de que, de alguna forma, habían regresado. -¡Kenshin, qué alegría!- Kaoru no pudo contenerse y abrazándolo, pegó su cuerpo al de Kenshin, sin pensárselo mucho.
Kenshin rodeó el talle de Kaoru, abrazándola fuertemente. Estaba tan feliz... volvía a ser él. Kaoru enterraba el rostro en el cuello de Kenshin y frotaba su mejilla contra él.
-Kenshin, regresamos... qué bien... ¿cómo habrá sucedido esto?
-No lo sé. Recuerdo que pensé en que quería regresar, antes de dormir... -
-Oh, yo también pensé lo mismo... entonces no es necesario que nosotros, mañana... ya no lo haremos, ¿verdad?-
A Kenshin no le pasó inadvertida la nota de desilusión en la voz de Kaoru. Pero era cierto. Ya no era necesario planificar una estrategia para alejar a todos de la casa Kamiya y quedarse solos.
-Lástima. Ya me había hecho ilusión. Bueno, esperaremos a casarnos, ¿no?- dijo Kaoru. Kenshin, con lo considerado que era, seguramente no se volvería a acercar a Kaoru y este pensamiento la entristeció. Kenshin se había separado de ella buscando respuestas a esta interrogante. No era apropiado tocarla ahora que no había razón para ello.
La puerta de la habitación fue corrida de improviso. Era Aoshi.
-Escuché ruidos y vine a ver si se encontraban bien.-
-Estamos bien. Sólo conversábamos. Por cierto, tengo algo que decirle- Se adelantó Kenshin.
Kaoru puso atención. No quería perderse la cara de Aoshi cuando Kenshin le dijera que habían regresado a sus cuerpos.
-Dígame, Kaoru.-
-Verá... con "Kenshin" hemos pensado que mañana es un día adecuado para intentar regresar a nuestros cuerpos. Quisiera pedirle de favor que se lleve a Misao y Yahiko a otro lugar. También al señor Hiko. Es un asunto delicado y quisiéramos privacidad.-
Kaoru abrió la boca por la sorpresa. ¿Kenshin estaba haciéndose pasar por ella? Aoshi entonces se dirigió a la jovencita, pensando lógicamente, que se dirigía al pelirrojo..
-Kenshin, espero que todo les salga bien. Así podremos ir a tomar un té por ahí para celebrar.-
-Mañana queremos ir al templo a pedir bendiciones. Después iremos al cementerio. Si gusta acompañarnos, estaremos muy complacidos- repuso Kenshin, atrayendo la atención de Aoshi, temiendo que Kaoru, de hablar, los delatara. Aoshi asintió y deseándoles buenas noches, los dejó solos.
-Kenshin... tú... mentiste. ¿por qué no le dijiste nada?
-Según recuerdo, usted tampoco me desmintió, señorita Kaoru.-
-Pero... pero... yo... -
-Señorita Kaoru... es que yo quisiera regresar a su cuerpo... como amante, si me lo permite. Con mis mejores sentimientos e intenciones, para no deshonrarla.-
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-Misao... -
La aludida estaba acostada, intentando cubrir el rubor de sus mejillas tapándose con la ropa de cama. Cuando escuchó la voz de Aoshi, le bajó la vergüenza y se cubrió la cabeza.
-Misao... perdóname... no quería asustarte, ni molestarte... por favor... mírame.-
Cuando Misao se destapó, distinguió la silueta de Aoshi muy junto a ella. Y empezó a tiritar. No de frío ni de miedo, sino de algo... de una sensación nueva para ella y sabía que eso lo provocaba él.
-Por favor, Misao... yo tenía la férrea intención de esperar a que crecieras un poco más... pero esta noche... no sé que me pasó. Prometo controlarme mejor la próxima vez y deseo saber si tendré alguna vez... alguna oportunidad contigo.
-Señor Aoshi... yo... esto es algo tan... -
-Discúlpame. Eres muy jovencita. No es justo que te aten a alguien mayor como yo. No volveré a molestarte.- Aoshi salió de la habitación, dejando a Misao con las palabras en la boca.
"Si serás tonta, Misao... se te presenta la oportunidad de tu vida en tu propia habitación y la dejas ir... estas cosas no pasan dos veces en la vida..." Misao entonces se levantó y poniéndose la bata de Aoshi sobre la yukata, corrió a la habitación de él, con toda la decisión y valentía que le permitía su corta edad.
Aoshi sintió los pasitos acercarse y se detuvo cerca de la puerta, dentro de la pieza. Cuando Misao llegó junto a él, cerró la puerta y tomando las manos de Aoshi, las guió sobre su cintura.
-Señor Aoshi... esta es mi respuesta ante sus dichos. Quiero permanecer junto a usted. Es algo que he esperado durante mucho tiempo... -
-Misao... ¿estás segura de lo que dices?-
-Señor Aoshi... recorrí todo el Japón buscándole... espero que no dude de mi palabra ante eso.- Misao sonreía ampliamente. Toda la modorra que sentía se había disipado con el beso de Aoshi. -pero quisiera que me besara nuevamente- Misao se paró de puntitas y alzó la cara hacia Aoshi.
-No sabes lo que me estás pidiendo-
Misao notó el titubeo de Aoshi. Oh, claro que ella sabía muy bien qué le estaba pidiendo a Aoshi. Así que decidió motivarlo un poco. Apegó cada centímetro de su cuerpo al de él, percibiendo en este acto, todo el calor que despedía. Aoshi entonces alzó a Misao en sus brazos y la besó con cierta fiereza... porque debía reconocer que estaba muy, pero muy hambriento de ella. Como nunca antes lo imaginó...
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Fin acto octavo. Enero 2, 2004.
Comentarios: ahora sí que ustedes me matan pero todo tiene orden lógico y explicación.
Como vuestra dulce escritora es muy distraída, se resfrió muy fuerte y acabó en la cama con 40 de temperatura la noche de año nuevo y el primero de enero. Como ayer estaba algo más lúcida, pude escribir lo que me faltaba, pero la cabeza no me dio para más. Ahora es domingo y como me interesa actualizar en las fechas, decidí cortar el capítulo y retomar mi inspiración, porque contagié a mi mamá y a una hermana, incluso a mi novio, y a parte que entre los tres me quieren matar, me tienen de esclava por enfermarlos... y yo no quería, buaaaa... y a mí nadie me cuidó... bueno, sólo mi novio, así que él tiene derecho a reclamar...
El punto es que así le hago el favorcito de alargar un acto más este fic a algunas personas que me lo pidieron... por favor, no se molesten conmigo y bueno... creo que no quedó tan mal...
Adelanto de Act. Sin Libreto... ups... la subo el lunes.
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-No, Ken, no puede ser así... yo no puedo estar con un hombre así... es que no entiendes... te drogaste, robaste... incluso mataste.
-No, no, fue un accidente, te lo juro por Dios que yo no tenía esa intención esa noche, Yuki... por favor, créeme... escucha... te estoy contando esto porque yo... -
-No lo digas, Ken... no lo menciones... yo no puedo amar a alguien así... -
Ken estaba desesperado y al borde del llanto. Él esperaba que ella lo acogiera. Siempre que él le preguntaba qué haría ella si supiera algo malo de él, Yuki decía que le concedería el beneficio de la duda y le daría otra oportunidad, que lo escucharía... pero rompió su promesa... todas las que había hecho.
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En Tokio aún había escenas por filmar, como la del regreso a casa, la historia del pescador, del doble de Yahiko y la del perro Notaro... alguien pensó seriamente en utilizar a Inuyasha para hacer de Notaro, pero a Inuyasha realmente la fama no le interesaba y en el guión no aparecía ninguna perrita. Claro que saltar sobre Sanosuke era divertido, pero... Inuyasha era demasiado grande y el pobre Akira se la pasaba en el suelo mientras el perro saltaba sobre él. Akira se daba la media vuelta como podía y lo maldecía y Kaori corría a defender a su mascota. Entonces Inuyasha saltaba sobre su falda y se instalaba cómodamente sobre ella y había que soportar los alegatos de Ken porque se ponía celoso del perro. Como esto se repitió durante tres días de grabaciones, Kaneda optó por su salud mental y buscó un perro amaestrado y sumiso. Y resultó.
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-... afortunadamente Kawada se encuentra estable, pero la explosión, con claros signos de atentado, destruyó las oficinas de este importante centro de Rehabilitación, en Kyoto. Según la policía, no se ha encontrado más evidencia sobre quienes podrían ser los responsables, aunque se sabe que la bomba no fue colocada, sino lanzada desde otro lugar. Hay seguros comprometidos que se harán cargo de la reparación... -
Ken cayó pesadamente sobre el sofá, y rápidamente tomó su decisión.
-Kaori... debo ir a Kyoto.
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-Dudo que haya alguien que quiera hacer daño a Isamu, es muy buen hombre y ha ayudado mucho a la comunidad... aunque hay algo extraño... es un mensaje que encontró la policía en el sitio desde donde se supone que se lanzó la bomba... era un papelito, escrito con tinta. Decía "Jinchuu", pero no sabemos qué signifique.
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-¿Jinchuu? -preguntó Satori con cierta alarma en sus ojos...- Kaori, Ken, Akira... podrían acompañarme... vamos donde mis padres.
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Fin resumen.
Bien, ahora a copiar y pegar una sección que tenía preparada hace días.
"Te amo" de Mer1: Este fic es uno de esos en que nuestra Kaoru se devana la sesera buscando respuestas a preguntas imposibles como si es una esposa adecuada para Kenshin o si puede competir con la belleza de Megumi. El problema radica en que la pobrecita se enferma y... hay que reconocer que se comporta de manera muy digna, esto es, sin ánimos de dar lástima a nadie, lo que en mi humilde opinión, se agradece. El asunto es que yo no me creía mucho los síntomas de Kaoru hasta que recordé que el año pasado por estas fechas me pasó exactamente lo mismo. Claro que los médicos que me atendieron no eran tan eficientes como Gensai y Megumi, así que me recetaron cualquier porquería y por poco y no la cuento... fui a parar al hospital por reacciones secundarias a un medicamento y hasta un neurocirujano me atendió... en fin... personalmente me gustó. Es un one- shot y es bien romántico. Aunque para variar Kenshin sea tan cabezota que decide confesar sus sentimientos cuando...
"Un sueño hecho realidad" de Kao-chan: Guaus... he aquí un misterio misterioso presentado en el primer capítulo por mi compatriota... verán... Kenshin y Kaoru están intentando acabar con el malo de turno y el muy maldito les lanza no sé qué hechizo, el asunto es que esa noche Kenshin la olvidará por completo. Entonces otro malo decide acabar con el gobierno y Kenshin parte a la batalla, demorándose, nada más ni nada menos que... un año en regresar, el muy cretino. Que por tonto merece que alguien se quede con su Kaoru, en fin... cuando llega al dojo, nota con sorpresa algunos cambios, como la existencia de un nuevo habitante, Kenji, un bebito de muy corta edad al que nadie le conoce el padre, solo la madre y es Kaoru... síiii!!. Bueno, ella sabe quién es el padre (y de seguro que nosotros también) pero el asunto es que ella no se lo ha comentado a nadie y no deja que nadie toque a su niño. Yahiko y Sano como siempre cargan con la parte cómica y los mejores combos de Kaoru. La gracia de este fic, es que aunque sabemos o suponemos quién es el papá de Kenji, no sabemos de qué manera sucedió todo, ya que el pobre de Kenshin ni se acuerda por el hechizo y Kaoru no le comenta nada, aunque si Kenshin no recuerda en poco tiempo más, Kaoru está decidida a largarse con un hombre que le asegura amor y un futuro bien estable. Está en progreso esta serie, y me da la impresión de que da para rato... pero Kao-chan amenaza con no terminarlo por que le llegan poquitos reviews, lo que sería una lástima porque al menos yo me quedaría con la curiosidad...
"Recuerdos del Ayer" y "Una nueva oportunidad. por JLB Inuyasha The Dog- Demon: Este chico me sorprende... revisemos... Kenshin tiene un problemita que de seguro ya le conocemos. No puede vivir si no recuerda constantemente a cierta señorita de cabellos y ojos negros que revive en su mente... esto lo confunde y le trae problemitas de indecisión. Este fic, a pesar de que trata el tema de Tomoe, lo que a veces puede ser muy depresivo en otros fics del tema, es realmente muy gracioso. Yo me reí como nunca con las aventuras diarias de nuestro héroe y sus desgracias... además, salen esas caritas que algunos hacen con las letras o signos del teclado lo que lo hace mejor... como es de esperar, algo sucede que Kenshin finalmente puede decidir lo que hacer con su vida y con Kaoru. Cien por cien recomendable...
El fic que sigue, es la continuación del primero, en que se nos muestra a Kenshin ya decidido, buscando el momento propicio para comunicar lo que le sucede a Kaoru. Yo no puedo decir más, porque sino le estropeo el misterio a JLB., pero les recomiendo ambos fics, que son muy bonitos. Creo que este chico es mexicano... y estos fics son estupendos... oh, bueno... quizá me dejo llevar por el entusiasmo... ustedes se formarán su propia opinión, que es lo que importa.
Saludos a todos ustedes. Son muy lindos, les agradezco de todo corazón el apoyo recibido y el haberme acompañado hasta aquí. Y feliz año nuevo a todos...
Por cierto... hay una persona muy especial que me mandó un mail... yo me emocioné mucho porque no habla español... creo que portugués y si estás leyendo esto, te quiero agradecer el que leas mis historias. Yo de verdad trato de usar un lenguaje neutral y pienso que si tú puedes leer y entender todo, vale la pena el esfuerzo, aunque seas sólo tú. Discúlpame por no poner tu nombre... no sé por qué no se grabó en mi disquete... en la continuación te saludaré de un modo adecuado
Asukilla: Bueno, entre Sano y Megumi, depende de él, porque debe conquistarla. Estoy seguro que de proponérselo, lograría que Megumi olvide a nuestro Kenshin. Un besote, y no te vuelvas a perder, que llegamos al final...
Naga XD: Guaus, otra compatriota... el otro día estaba haciéndome unas fichas de las personas que me envían reviews, porque me da un poco de vergüenza no saber mucho de ellas ni acordarme de donde son. ¿De qué región eres?... si escribes algo, quisiera leerlo.
Misao XH: Qué bien que tengas tu pc funcionando nuevamente. Lamento no haberte contestado antes, es que tu review aún no llegaba cuando bajé los que debía contestar. Sobre lo de publicar mi historia, no me molesta que lo hagas... tienes mi permiso y todas mis bendiciones para que te vaya bien con tus proyectos. Bien, sobre los nombres...lo siento... cuando escribo tengo todo claro de quien es quien en mi cabeza, pero supongo que no pasa a todos lo mismo, en cuyo caso acepto mi responsabilidad de no poder comunicarlo adecuadamente. De todas maneras, ya han superado esa etapa y desde este capítulo son ellos mismos, aunque... nuestro Kenshin terminó medio hentai... ¿qué pasará?
Dark Kikyo: Gracias por tus felicitaciones a "De Amor y Silencio". Estamos llegando al final, así que espero también que te guste la nueva serie que estoy preparando. Y la que subí. (Ups, esa me tiene algo nerviosa)
Gaby (hyatt: Jojojo, ya ves que pelearon los dos, así que hubo, creo yo, para todos los gustos.
Misao-19: Hola... Aoshi sama debió tomar las riendas y creo que terminará bastante bien...
Maki-san: Bueno, como te fue con tu maquiavélico plan de año nuevo? Ja, me reí una enormidad cuando releí el capítulo para escribir este. Lancé una seriecita extraña hace poco. Aparte de esa tengo un one-shot y luego viene la serie nueva, de la que ya tengo algunos capítulos. Espero que te agraden las tramas, a mí me parecen originales y que mi cabeza alcance para complacerlos a todos.
Justary: lo de la espada se me ocurrió de repente. Pensé "es lo que yo haría de pura enojada con ese cretino" aunque luego me dio penita porque pensé en todo el dinero que gastó Cho arreglándola, aunque se lo merece por ir a buscarle pelea a mi Kenshin. Si, aún lo llamo Ken... estas lagunas... glups, por suerte la otra historia está escrita desde Septiembre, así que aún no estaba muy pegada con los nombres de Actuación sin Libreto. Además de esa serie nueva, tengo otra que también está escrita, así que como ves, hay para rato con mis novelitas. Besotes, ¡muac! Por cierto, me gocé el año nuevo... fue gracioso, yo no bebo, pero tomé algo de cola de mono y pisco sour y me puse bien alegre, me reía solita y trataba a mi novio de Ken-san (es que es bajito y delgado... me lleva como por siete centímetros, ahhhh) si, la pasé bien... jejeje... aunque al día siguiente... uf, con la gripe casi me fui...
Chi2: Cortito y no final aún, pero efectivo... sí, estoy pensando seriamente en una continuación... a pesar de que pienso que terminará bien.
Paula: Oh, supongo que era por ser mi primer combate, así que lo abordé de modo cómico. Mi Kenshin... es tan seriecito, Kaoru es más explosiva, así que pensé que así pelearían estando en cuerpos cambiados...jajaja, por poco y no llego. Me agarré una amigdalitis la noche de año nuevo que me quedé sin voz por varios días (y me acordé del Kenshin de amor y silencio. ) y con 40 de fiebre no me atreví a escribir nada para no escribir tonteras... pero sobreviví y subí este nuevo capítulo. Oye, recibe un besote y mis mejores deseos en este nuevo año. A ver si nos sacamos el Kino...
Mer1: Reitero que al escribir esa escena y recordarla después, me reía mucho. Tanto que la gente me miraba y quizá pensaba que yo estaba bien loca. De hecho, me reí más cuando en el ciber, cuando leía los reviews que me llegaron, me acordé de las escenas y empecé de nuevo. Mi novio no entendía qué me pasaba y yo no podía parar... comenté otro fic tuyo. Espero que haya quedado acertado.
Gaby (hyatt: O, lo de las palabrotas... jejeje... tengo un hermano pequeño de siete años y a veces se pone bien idiota, entonces yo, pobre hermana mayor, tengo que reprenderlo y cuando no entiende, uf, me dan unas ganas de patearlo y decirle los famosas palabrotas, pero si lo hago mamá acabaría conmigo. Pensé que a Kenshin le pasaba lo mismo y ahora que lo pienso, lo encuentro bien lógico... y Saito... es tan especial... no me extrañaría que así tratara a Cho.
Oriana-dono: Siiiii, Ken-Kao son tan lindos... me gusta eso de Kenshin inseguro... creo que traté un tema similar en "Verdades a Medias"... debe ser que tengo algunos amigos que sufren del mismo complejo. Son muy seguros y felices con su aspecto hasta que se enamoran y se empiezan a cuestionar... pienso que Kaoru también lo es, aunque en otros aspectos. Bueno, sip tengo msm, y generalmente me conecto los lunes en la tarde para subir los capítulos y los sábados para bajar los reviews y contestarlos.
Rakane: Hola... oh, me siento muy feliz de que te agrade mi narración... pero ya es el final, así que me queda trabajar bien los otros para que también te agraden. Besotes.
Kirara26: oh, debo reconocer que te extrañé, aunque yo misma me reconozco distraída para dejar review. Sólo quería saludarte y desearte cosas lindas para este año. Un besote.
Acto Ocho.
Sorpresas.
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Megumi mascullaba algunas maldiciones cuando llegó por la noche a su clínica. Debido a los temporales que azotaban la zona hace algunas semanas, su encargo de medicamentos e insumos para la clínica llegaron por la tarde y no en la mañana como esperaba. Afortunadamente no se presentaron emergencias, así que pudo esperar a que llegara la diligencia con las cosas, aunque a una mujer de acciones como ella, le molestaba estar sentada sin hacer nada.
Cargaba sus cajas y le dio al chico que la acompañó una propina adecuada por cargar otros paquetes. Entonces entró a la clínica para acomodar las cosas, tardándose a propósito: seguro la casa aún era un asco con Sanosuke como su único habitante durante la tarde y ella aún no quería enfrentarse a ello. Pero cuando finalmente, se decidió a entrar... vio que el piso lustrado resplandecía bajo la luz de la lamparita y su propio reflejo en él... el cuarto de baño estaba impecable, la cocina ordenada y en el cuarto que usó la noche anterior, el futón enrollado. Las toallas que había usado estaban limpias y secas, colgando aún en el patio.
-¡¡Sanosuke!!- explotó Megumi. El aludido, medio dormido en el comedor, sobre la mesa, despertó muy sobresaltado. - ¡Dónde está, dónde la tienes!!
-¿Qué?, ¿cómo? ¿cuándo?... si viene Saito me lo "hecho"... ¿ehh? ¿de qué mujer hablas, doctora zorrita? - Sanosuke algo adormilado rato después logró entender la pregunta.
-No creo que todo este orden lo hayas hecho tú, y no me gusta que entre gente extraña a una casa que está a mi cargo. No creo que tú hayas hecho el aseo, así que confiesa de una vez ¡¡dónde está ella!!-
Sanosuke se rascó la cabeza... ah, mujer regañona...
-Mira, me importa un pepino lo que creas, pero este aseo lo hice yo... me pareció que era una forma de agradecer que hayas curado tan bien mi mano y sobre todo por la... paciencia que mostraste conmigo... pensé que era lo menos que podía hacer por ti. En fin... me retiro. Ya te esperé y cuidé la casa... ¿ves que gentil soy? Podrías agradecerlo... -
Megumi estaba muy desconcertada. Sanosuke se levantó y se dirigió a la puerta de salida. Con cara de hastío.
-Sanosuke, gracias. Y disculpa el haberte gritado. Estaba algo enojada, tuve un mal día.-
Sanosuke se detuvo al oírla disculparse. Guaus, esto era nuevo... -de nada, doctora zorrita. Y no te preocupes. No puedo enojarme contigo.- Sanosuke reemprendió la marcha como si nada le importara.
-Sanosuke, ¿vendrás mañana?-
Sano se detuvo nuevamente. Y se volvió para mirar a Megumi.
-¿Por qué debiera?-
-Esto... mañana regresa Gensai y yo partiré a Aizú al día siguiente, de regreso a mi casa. Si vienes mañana podremos despedirnos.-
-Pensé que te quedarías hasta que Kenshin y Kaoru volvieran a sus cuerpos... -
-Eso es un asunto resuelto que no requiere de mi presencia. Por otra parte... sabes que aunque non quiera admitirlo, me hace algo de daño la felicidad de ellos dos. Además, en Aizú está mi casa. Debo regresar para cuidar de mi abuela y esperar a mi hermano. Me iré en la diligencia del mediodía. Está todo arreglado.-
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Yahiko y Misao jugaban animadamente con Hiko a los dados. Aoshi los observaba reír o alegar ante una derrota. Hiko pronto sacó una botella de sake. Misao iba a servirse un poco, cuando Aoshi le quitó la copa de las manos.
-Según recuerdo, Yahiko y tú esta mañana estaban bastante mal por beber anoche. Ahora tú no beberás. - Misao miró con cierta curiosidad a Aoshi ante sus palabras. Este extendió una mano y acarició la cabeza de la joven, rascándola ligeramente, sorprendido él mismo por su reacción. Yahiko se atragantó con algo que estaba masticando y Hiko levantó su perfecta ceja en un gesto de "vaya qué avance", debido a que, cuando venían conversando la noche anterior, Aoshi lo poco que dijo fue sobre la pequeña Misao y lo valiente que era. Y Hiko , suspicazmente, supuso que algo le pasaba al antiguo Okasshira con la niña, aunque de esto, nada le comentó.
-No es bueno que bebas a tu edad. Además, debes comportarte como una dama.-
Misao miraba embelesada a su señor Aoshi. ¿Una dama? ¿A él le gustaban las damas? Debía ser cierto... quizá si ella se convertía en una...
-Tiene razón, señor Aoshi. Ya no beberé. -pausa - Quisiera saber de qué están hablando Kaoru y Himura.-
-Déjalos tranquilos, pequeña. Parece ser que mi estúpido pupilo está usando la cabeza y puede que haya un avance definitivo con la señorita Kamiya. No me explico cómo puede ser tan lento con las mujeres si fue mi pupilo durante tantos años... por eso pienso que es bueno dejarlos solos. Ya mañana sabremos qué sucedió-
-Yo no entiendo mucho de estas cosas -repuso Yahiko- pero pienso como el señor Hiko. Dejémoslos solos. No es bueno que los espíes, comadreja y mejor ocúpate de tus asuntos que parece que no avanzan... -
Aoshi notó con una gotita corriendo por su frente cómo Misao atacaba al pequeño Yahiko. Hiko en tanto, se sirvió algo más de sake.
-No hay como un buen sake para acompañar la velada. Y una buena pelea para entretenerse, aunque sea entre novatos... - en ese momento, Yahiko sacó su espada de bambú de la espalda y atacó a Misao quien de dos ligeros saltos quedó fuera de su alcance, por muy poco...
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Kenshin sentía su corazón latir ante los nervios que tenía. En la habitación de Kaoru, sentados frente a frente, era tiempo de comenzar.
-Ahora me explicarás que está pasando por tu... digo, por mi cabecita, Kenshin?-
Kenshin apoyó las manos sobre su regazo. Vestía la yukata, que le cubría mucho más que la ropa destrozada después de la pelea y le daba más calor.
-Señorita Kaoru... ¿qué es lo que usted ve en mí? No creo tener mucho atractivo.-
Kaoru había escuchado la misma pregunta momentos atrás.
-Mírame, Kenshin, sin vergüenza, y dime qué es lo que ves.- repuso Kaoru.
-Veo a un hombre común, delgado y bajo, ya en edad adulta, cuya característica es tener el cabello rojizo y los ojos de un color que el común de la gente no posee. Pero además noto facciones bastante corrientes en un rostro delgado. Y esa horrible cicatriz estropeando el lado izquierdo. Nada más que eso. -
Kaoru meditó en estas palabras.
-Ahora toma esto - Kaoru le alargó un espejo. -Y dime qué es lo que ves.-
-Un rostro perfecto, unos ojos azules hermosos, un cuello delgado, un cabello que resplandece. Aquí veo belleza, señorita Kaoru. Y veo juventud. Alguien que se merece mucho más que esto.-Kenshin apuntó hacia su cuerpo.
-Kenshin... mírame nuevamente y dime qué sientes.- Kaoru esbozó su mejor sonrisa y su mirada más dulce para Kenshin, quien sintió su corazón saltar en el pecho.
-Oh... yo me siento muy... es una sensación reconfortante. -
-Bien, bien... cierra los ojos por un momento, Kenshin. -Kenshin obedeció. -Anoche soñé que caminaba por un paraje donde había mucho cerezos, que despedían sus pétalos de flores los cuales se dejaban llevar por el viento en todas direcciones. Me sentía muy tranquilo. Quizá nunca obtenga la paz que busco, pero hay momentos en que me siento muy dichoso por seguir vivo y haber conocido a mis amigos de hoy en día.- Kaoru contempló a Kenshin que seguía con los ojos cerrados, sonriendo levemente. -Dime, Kenshin... ¿qué sentiste? Ese sueño tú me lo contaste la noche anterior a que nos sucediera esto. Y yo repetí cada una de tus palabras, en el mismo orden.
-Yo... yo... me gustó mucho su voz, Señorita Kaoru. Es muy bonita. Muy calma. Esa sensación reconfortante es mucho más fuerte. Y esta cercanía.-
-Está bien, Kenshin. Eso mismo siento yo cuando te escucho hablar. Recuerda que esta voz no es mía, sino tuya. Ese cuerpo que sientes cercano a ti, es el tuyo. Cada persona te provoca sentimientos distintos. Eso que sientes ahora sólo me lo provocas tú. A mí me basta con oírte para sentirme bien. Me basta con saber que estás cerca de mí, aún si no puedo mirarte. Mi padre decía que uno se enamoraba de la esencia de las personas, que era lo único importante, porque todo lo demás se va. La apariencia física cambia continuamente, pero tu esencia, Kenshin... tu bondad... tu forma de ser... yo nunca me cansaría de ti, te veas como te veas.
"Tú hace algunas noches me comentaste que no sabías expresar el amor. Pero estoy segura que eres capaz de sentirlo. Quizá yo me equivoco. Dime... ¿piensas que me equivoco?"
Kenshin parpadeó un par de veces. Tomó las manos ásperas del pelirrojo entre las suyas y cerró los ojos nuevamente.
-Quiero descubrirlo con usted, señorita Kaoru. ¿Puedo?-
-Tenemos todo el tiempo del mundo, Kenshin... -
-Antes le pedí tiempo para sanarme e intentar iniciar una relación de pareja junto a usted. Pero esta situación... hemos hablado de cosas que antes no se pasaban por mi cabeza... siento que estoy listo para darle mis mejores sentimientos, lo poco que soy... todo lo que pueda brindarle, señorita Kaoru.
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-Hola, Katsu amigo.
Katsu observó a Sanosuke tambaleante apoyado en la puerta. Pero se le veía bastante contento. Sanosuke sacó de entre su chaqueta una bolsita con algunas piezas de plata.
-Esto es para pagar lo que te debo, Katsu.-
-¿Tú? ¿Pagarme? Esto es nuevo, Sano... pero... ¿por qué?
-Quiero recorrer el mundo. En realidad hace un rato gané mucho dinero en las apuestas y quise pagarte antes de despedirme.-
-Es decir... que te irás nuevamente. ¿Te metiste en algún nuevo lío con la policía?-
-No... en verdad, quiero conocer cosas nuevas. Esta sensación de asfixia que he comenzado a sentir aquí... pienso que necesito moverme. Conocer gente nueva.-
-Es por alguna mujer, ¿cierto?- A Katsu no le pasó inadvertido el dejo de tristeza en los ojos de Sano.
Sanosuke no podía mentir ante su amigo, casi hermano de la infancia. Sonrió en tanto cerraba los ojos.
-Sí... algo así.-
-Y ella... ¿siente lo mismo por ti?- Katsu hizo un ademán para que Sano entrara a su cuarto. Sano se acomodó sobre un sitial.
-No. En realidad, pienso que aún sigue enamorada de Kenshin.-
-¿Kenshin? ¿Acaso estás enamorado de Kaoru?
-¿Kaoru? No, amigo, aunque debo reconocer que hubo una época en que me gustaba la chiquilla. Cuando se enfada se ve muy hermosa. Pero no me refiero a ella, sino a... a la doctora zorrita.-
-¿Te refieres a quien te curó la mano?
-Sí. Pero como te digo, ella aún piensa en Kenshin. Lo ama tanto que incluso se lo dejó a la chiquilla, sabiendo que si Kenshin se llegaba a enamorar de verdad, sería de ella. Y no se equivocó.-
-Vaya, Sanosuke... esto que me cuentas sobre tu doctora es algo nuevo para mí. Yo nunca hubiera pensado que estaba enamorada de Kenshin. En fin... todo lo que te puedo decir es que deberías luchar por ella. Es una mujer solitaria... seguro que necesita compañía y si tiene que dejar a Kenshin nuevamente, debe estar más vulnerable sentimentalmente. Entonces, creo que tienes una oportunidad.-
-Olvídalo. En cuanto me ve me riñe.-
-Bueno, eso significa que al menos le provocas emociones... -
-Además, se va a Aizú... -
-Y dime... ¿conoces Aizú? Si quieres viajar podrías ir hacia allá.-
-Pero... pero... -
-Sanosuke, tú eres un hombre de acción. No perderás nada intentándolo y por el contrario, puedes ganar mucho... ve a por tu doctora... te digo esto porque yo quisiera que seas feliz, así como nuestro capitán Sagara.-
-Sí... el capitán Sagara... ¿te acuerdas de él?
-Claro, Sanosuke. Aún dibujo algunos retratos de él. Te daré uno pequeño para que lo lleves contigo a donde sea que decidas ir.-
-Gracias, amigo.-
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Misao dormía sola en una habitación. Aoshi en otra más pequeña, Hiko Seijuro junto a Yahiko en la habitación de Kenshin. Kaoru hizo una mueca de disgusto. Claro, todo el mundo tomaba posesión de su casa como si tal cosa. En algún lugar encontró un futoncito. A Misao no le agradaba el aspecto de Kaoru y Kaoru no quería que sus ojos vieran a Misao sin ropa, no fuera a ser que ese recuerdo lo pudiera tener Kenshin al regresar a su cuerpo.
Así que sin hacer ruido, corrió la puerta de su propio cuarto.
Y se sobresaltó con lo que vio.
Kenshin aún tenía el espejito y se contemplaba en él, acariciando su rostro y sonriendo. Extrañaba no ver el rostro de su señorita Kaoru, y aprovechaba estos momentos a solas.
Kaoru salió de a habitación, cerró la puerta y luego llamó a Kenshin.
-¿Puedo pasar?
Kenshin guardó el espejito disimuladamente y dijo que sí.
-Disculpa, es que todas las habitaciones están ocupadas. Dormiría en la cocina, pero Megumi dice que no debo pasar frío. Así que vengo a dormir aquí. -
Kenshin movió su futón, haciendo espacio para el que traía Kaoru quien ya traía puesta la yukata. Pronto se acomodaron y Kenshin apagó la lamparita.
-Es gracioso -repuso Kaoru - Pero últimamente hemos dormido juntos muy seguido.-
-Es cierto. Pero usted no ronca, así que es agradable. Se descansa bien con usted. Mi maestro sí ronca mucho. Y Yahiko de vez en cuando. Misao, por el contrario, se mueve mucho. Cuando dormíamos en el bosque camino a Kyoto, ella comenzaba durmiendo junto a mí y amanecía varios metros más allá.-
Kaoru se rió de los comentarios de Kenshin... así con Misao... vaya. Sería gracioso cuando Aoshi lo descubriera.
-Kenshin... -
-¿Sí...?-
-Nosotros... cuándo lo... haremos... es decir... para volver a la normalidad?
Kenshin estaba indeciso. Si por él fuera, sería en ese mismo instante, aunque Kenshin descubría que el cuerpo de Kaoru reaccionaba con cierta emoción y nada más ante ese pensamiento, a diferencia del suyo propio, que hacía evidente su deseo de tan sólo pensarlo.
-Yo... me siento algo inseguro. Es que, no lo sé... quizá debiéramos casarnos. No creo que sea correcto que entre nosotros pase "eso" sin estar casados.-
-Pero, de aquí a que nos casemos, puede pasar mucho tiempo, Kenshin... entre que me... digo, entre que yo te corteje y conseguir una cita con el sacerdote del templo y después una fecha... pueden pasar varios meses.-
-Mhhh, es cierto... entonces... podríamos ir mañana al templo a rezar para que todo salga bien y a prometer que en cuanto podamos nos casaremos. Y por la noche podríamos... hacerlo.-
Kaoru meditó en esta posibilidad y la encontró bastante buena. Ella aprovecharía de pasar al cementerio a visitar la placa conmemorativa de su padre y pedirle que esté donde esté, guíe sus pasos y que todo salga bien. Esperen un momento... Kenshin habló de casarse en dos ocasiones...
-Kenshin... en realidad tú... ¿quieres casarte conmigo? -
-Oh... estee, yo... bueno. Debo reconocer que en parte es para salir de esta situación sin deshonrarla, pero ante todo, para asegurarme que usted estará conmigo durante mucho tiempo.
-Ah, ya veo... bueno, es mejor que durmamos, ¿no?. ¿Puedo... puedo tomar tu mano?
-Claro que sí. De todos modos este cuerpo es suyo.-
-Entonces tú también recuerda que este cuerpo es tuyo. - Kaoru puso su mano sobre la de la jovencita. Estaba algo nerviosa, pero aliviada. Al día siguiente, finalmente, todo terminaría.
Tendría que hacer algunos arreglos, como enviar a Misao y compañía a dormir al dojo o a otra parte. Ante todo, no quería ser molestada cuando tuviera su encuentro con Kenshin. Y quería estar tranquila. No pensando en que alguien podría entrar a la habitación.
-Pero... me gustaría tanto volver a mi cuerpo para sentir tus manos sobre él- pensó Kaoru.- Estoy segura que en estos días he aprendido tantas cosas sobre ti que quisiera acariciarte y reconfortarte en esta primera oportunidad contigo. Quiero que sea algo bonito, quiero que sea especial, que lo disfrutes. Quiero regresar, por favor... -
-Si yo regresara a mi cuerpo, ya no perdería el tiempo buscando respuestas donde no las hay. Porque todas mis respuestas se hayan en ti, mi dulce Kaoru. Todo lo que deseo ser se condiciona en tu persona... es mi guía. Ahh, como quisiera volver a mi cuerpo para acunarla contra mí y protegerla de todo lo que le pudiera hacer daño. He aprendido tanto de ti que yo mismo me sorprendo, porque ha sido más que lo que conocí de mi Kaoru en este medio año viviendo aquí. -Kenshin cerró sus ojos y se quedó dormido.
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Misao se levantó de puntillas y se dirigió al lugar de la cocina donde la esperaba un balde de madera con agua para beber. Despertó con mucha sed, y mientras bebía, se acercó a la ventana para contemplar la luna. Después de tantos días de lluvia, era maravilloso contemplarla blanca y resplandeciente, saliendo de entre las nubes.
Sentía algo de frío, así que pensó en regresar pronto a su futoncito. Estaba temblando.
Fue cuando sintió una manta sobre sus hombros. Y reconoció enseguida el varonil aroma de Aoshi impregnada en ella. Él le había colocado la bata de levantarse cuando notó que temblaba. En verdad, él llevaba un rato en la cocina, bebiendo algo también. Cuando sintió los pasos, y sin ganas de importunar a nadie, se ocultó en las sombras de un rincón.
Entonces Misao se puso a beber cerca de la ventana, siendo envuelta por el haz de luz reflejado por la luna. Se veía tan bella. Era increíble la transformación sufrida, parecía toda una mujercita. Sus labios plenos tomando delicadamente del agua de la taza. Aoshi apretó los puños y le puso su bata sobre los hombros, evitando así las repentinas ganas que tuvo de abrazarla. Y es que desde la noche anterior no podía dejar de pensar en el cuerpecito cálido pegado junto a él. Y en lo mucho que se movía, rozándolo. Aunque fue para él una noche en vela, fue también una noche... agradable.
-Señor Aoshi... -
Los labios sonrosados abiertos en una pregunta fueron suficiente invitación para Aoshi, quien no dudó en tomarlos. Misao estaba tan sorprendida que apenas y podía pensar. Lo sentía moverse sobre ella, un sueño hecho realidad, aunque aún en sueños no tenía cómo imaginar las sensaciones que ello le provocaría al concretarse.
Cuando sintió la lengua de Aoshi entrar en ella, se olvidó de respirar... y se le cayó la taza.
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Megumi acababa de doblar su ropa y antes de dormir, dedicó unos minutos para pensar en Sanosuke.
La había sorprendido mucho con eso de asear la casa completa... y ella que pensaba que haría poco y mal. Sonrió por unos momentos... ahh, Sanosuke podía llegar a ser exasperante, pero a veces también, le caía bien.
Lástima que sea como es.
Seguramente lo iba a extrañar en Aizu. Debía reconocer que le agradaba pelear con él... se veía muy varonil cuando se enfadaba. Pero nunca había dicho palabrotas frente a ella. Un punto a favor. Al menos, con las damas, era considerado.
Y apuesto. Más interesante que Kenshin.
Kenshin...
O, bueno, él se veía muy feliz usando el cuerpo de Kaoru. Si en algún momento Megumi albergó alguna esperanza de separación entre ellos dos, sabía que con lo que había pasado y lo que tendría que suceder entre ellos, ya no quedaba ni la más mínima posibilidad, a menos que uno de los dos muriera.
Y de todo corazón, deseaba que no fuera así.
Megumi se dio la vuelta entre las mantas de su futón buscando una mejor posición para dormir y de pronto volvió a pensar en Sanosuke. El chico era menor que ella. Y ella se dio cuenta de que lo había extrañado cuando lo vio aquella tarde regresando al dojo Kamiya, aunque ahora daba lo mismo. En cuanto regresara a Aizú, no lo vería más ni tendría que soportarlo.
Pero de alguna manera, este pensamiento le daba algo de tristeza.
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Kenshin abrió los ojos ante un sonido extraño. Así que se incorporó pronto. Parecía venir de la cocina.
Cuando llegó hasta allí, vio a Misao junto con Aoshi intentando secar el piso.
-Oh, Kaoru... lo lamento, amiga... pero es que se me cayó una taza con agua. No quería perturbarte. -
A Kenshin le pareció extraño que Misao lo tratara de "Kaoru". Seguramente seguía medio dormida y no se acordaba que él usaba el cuerpo de Kaoru y que debía llamarlo por Kenshin. En fin...
-Discúlpanos, Kaoru. Nos iremos a acostar pronto. Por favor, vuelve a dormir.-
"Qué extraño" pensó Kenshin. Que Misao no se acordara, pasaba. Pero Aoshi...
Cuando llegó a la habitación, Kaoru lo llamó.
-¿Pasa algo, Kenshin?
Kenshin abrió desmesuradamente los ojos ante la voz de Kaoru. Encendió la lamparita prontamente y la acercó al rostro adormilado de la joven. Kaoru, en tanto, despertó cuando sintió algo luminoso cerca de ella, molestándola para dormir.
Kenshin, por su parte, no podía hablar.
-Kenshin, aleja eso de mí... ¿Kenshin? - Kaoru contempló el rostro de Kenshin, llevándose una mano a la boca ante la sorpresa. -¡Kenshin! ¡Eres tú! -Kaoru tomó el rostro de Kenshin entre sus manos para observarlo mejor y así terminar de convencerse de que, de alguna forma, habían regresado. -¡Kenshin, qué alegría!- Kaoru no pudo contenerse y abrazándolo, pegó su cuerpo al de Kenshin, sin pensárselo mucho.
Kenshin rodeó el talle de Kaoru, abrazándola fuertemente. Estaba tan feliz... volvía a ser él. Kaoru enterraba el rostro en el cuello de Kenshin y frotaba su mejilla contra él.
-Kenshin, regresamos... qué bien... ¿cómo habrá sucedido esto?
-No lo sé. Recuerdo que pensé en que quería regresar, antes de dormir... -
-Oh, yo también pensé lo mismo... entonces no es necesario que nosotros, mañana... ya no lo haremos, ¿verdad?-
A Kenshin no le pasó inadvertida la nota de desilusión en la voz de Kaoru. Pero era cierto. Ya no era necesario planificar una estrategia para alejar a todos de la casa Kamiya y quedarse solos.
-Lástima. Ya me había hecho ilusión. Bueno, esperaremos a casarnos, ¿no?- dijo Kaoru. Kenshin, con lo considerado que era, seguramente no se volvería a acercar a Kaoru y este pensamiento la entristeció. Kenshin se había separado de ella buscando respuestas a esta interrogante. No era apropiado tocarla ahora que no había razón para ello.
La puerta de la habitación fue corrida de improviso. Era Aoshi.
-Escuché ruidos y vine a ver si se encontraban bien.-
-Estamos bien. Sólo conversábamos. Por cierto, tengo algo que decirle- Se adelantó Kenshin.
Kaoru puso atención. No quería perderse la cara de Aoshi cuando Kenshin le dijera que habían regresado a sus cuerpos.
-Dígame, Kaoru.-
-Verá... con "Kenshin" hemos pensado que mañana es un día adecuado para intentar regresar a nuestros cuerpos. Quisiera pedirle de favor que se lleve a Misao y Yahiko a otro lugar. También al señor Hiko. Es un asunto delicado y quisiéramos privacidad.-
Kaoru abrió la boca por la sorpresa. ¿Kenshin estaba haciéndose pasar por ella? Aoshi entonces se dirigió a la jovencita, pensando lógicamente, que se dirigía al pelirrojo..
-Kenshin, espero que todo les salga bien. Así podremos ir a tomar un té por ahí para celebrar.-
-Mañana queremos ir al templo a pedir bendiciones. Después iremos al cementerio. Si gusta acompañarnos, estaremos muy complacidos- repuso Kenshin, atrayendo la atención de Aoshi, temiendo que Kaoru, de hablar, los delatara. Aoshi asintió y deseándoles buenas noches, los dejó solos.
-Kenshin... tú... mentiste. ¿por qué no le dijiste nada?
-Según recuerdo, usted tampoco me desmintió, señorita Kaoru.-
-Pero... pero... yo... -
-Señorita Kaoru... es que yo quisiera regresar a su cuerpo... como amante, si me lo permite. Con mis mejores sentimientos e intenciones, para no deshonrarla.-
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-Misao... -
La aludida estaba acostada, intentando cubrir el rubor de sus mejillas tapándose con la ropa de cama. Cuando escuchó la voz de Aoshi, le bajó la vergüenza y se cubrió la cabeza.
-Misao... perdóname... no quería asustarte, ni molestarte... por favor... mírame.-
Cuando Misao se destapó, distinguió la silueta de Aoshi muy junto a ella. Y empezó a tiritar. No de frío ni de miedo, sino de algo... de una sensación nueva para ella y sabía que eso lo provocaba él.
-Por favor, Misao... yo tenía la férrea intención de esperar a que crecieras un poco más... pero esta noche... no sé que me pasó. Prometo controlarme mejor la próxima vez y deseo saber si tendré alguna vez... alguna oportunidad contigo.
-Señor Aoshi... yo... esto es algo tan... -
-Discúlpame. Eres muy jovencita. No es justo que te aten a alguien mayor como yo. No volveré a molestarte.- Aoshi salió de la habitación, dejando a Misao con las palabras en la boca.
"Si serás tonta, Misao... se te presenta la oportunidad de tu vida en tu propia habitación y la dejas ir... estas cosas no pasan dos veces en la vida..." Misao entonces se levantó y poniéndose la bata de Aoshi sobre la yukata, corrió a la habitación de él, con toda la decisión y valentía que le permitía su corta edad.
Aoshi sintió los pasitos acercarse y se detuvo cerca de la puerta, dentro de la pieza. Cuando Misao llegó junto a él, cerró la puerta y tomando las manos de Aoshi, las guió sobre su cintura.
-Señor Aoshi... esta es mi respuesta ante sus dichos. Quiero permanecer junto a usted. Es algo que he esperado durante mucho tiempo... -
-Misao... ¿estás segura de lo que dices?-
-Señor Aoshi... recorrí todo el Japón buscándole... espero que no dude de mi palabra ante eso.- Misao sonreía ampliamente. Toda la modorra que sentía se había disipado con el beso de Aoshi. -pero quisiera que me besara nuevamente- Misao se paró de puntitas y alzó la cara hacia Aoshi.
-No sabes lo que me estás pidiendo-
Misao notó el titubeo de Aoshi. Oh, claro que ella sabía muy bien qué le estaba pidiendo a Aoshi. Así que decidió motivarlo un poco. Apegó cada centímetro de su cuerpo al de él, percibiendo en este acto, todo el calor que despedía. Aoshi entonces alzó a Misao en sus brazos y la besó con cierta fiereza... porque debía reconocer que estaba muy, pero muy hambriento de ella. Como nunca antes lo imaginó...
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Fin acto octavo. Enero 2, 2004.
Comentarios: ahora sí que ustedes me matan pero todo tiene orden lógico y explicación.
Como vuestra dulce escritora es muy distraída, se resfrió muy fuerte y acabó en la cama con 40 de temperatura la noche de año nuevo y el primero de enero. Como ayer estaba algo más lúcida, pude escribir lo que me faltaba, pero la cabeza no me dio para más. Ahora es domingo y como me interesa actualizar en las fechas, decidí cortar el capítulo y retomar mi inspiración, porque contagié a mi mamá y a una hermana, incluso a mi novio, y a parte que entre los tres me quieren matar, me tienen de esclava por enfermarlos... y yo no quería, buaaaa... y a mí nadie me cuidó... bueno, sólo mi novio, así que él tiene derecho a reclamar...
El punto es que así le hago el favorcito de alargar un acto más este fic a algunas personas que me lo pidieron... por favor, no se molesten conmigo y bueno... creo que no quedó tan mal...
Adelanto de Act. Sin Libreto... ups... la subo el lunes.
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-No, Ken, no puede ser así... yo no puedo estar con un hombre así... es que no entiendes... te drogaste, robaste... incluso mataste.
-No, no, fue un accidente, te lo juro por Dios que yo no tenía esa intención esa noche, Yuki... por favor, créeme... escucha... te estoy contando esto porque yo... -
-No lo digas, Ken... no lo menciones... yo no puedo amar a alguien así... -
Ken estaba desesperado y al borde del llanto. Él esperaba que ella lo acogiera. Siempre que él le preguntaba qué haría ella si supiera algo malo de él, Yuki decía que le concedería el beneficio de la duda y le daría otra oportunidad, que lo escucharía... pero rompió su promesa... todas las que había hecho.
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En Tokio aún había escenas por filmar, como la del regreso a casa, la historia del pescador, del doble de Yahiko y la del perro Notaro... alguien pensó seriamente en utilizar a Inuyasha para hacer de Notaro, pero a Inuyasha realmente la fama no le interesaba y en el guión no aparecía ninguna perrita. Claro que saltar sobre Sanosuke era divertido, pero... Inuyasha era demasiado grande y el pobre Akira se la pasaba en el suelo mientras el perro saltaba sobre él. Akira se daba la media vuelta como podía y lo maldecía y Kaori corría a defender a su mascota. Entonces Inuyasha saltaba sobre su falda y se instalaba cómodamente sobre ella y había que soportar los alegatos de Ken porque se ponía celoso del perro. Como esto se repitió durante tres días de grabaciones, Kaneda optó por su salud mental y buscó un perro amaestrado y sumiso. Y resultó.
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-... afortunadamente Kawada se encuentra estable, pero la explosión, con claros signos de atentado, destruyó las oficinas de este importante centro de Rehabilitación, en Kyoto. Según la policía, no se ha encontrado más evidencia sobre quienes podrían ser los responsables, aunque se sabe que la bomba no fue colocada, sino lanzada desde otro lugar. Hay seguros comprometidos que se harán cargo de la reparación... -
Ken cayó pesadamente sobre el sofá, y rápidamente tomó su decisión.
-Kaori... debo ir a Kyoto.
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-Dudo que haya alguien que quiera hacer daño a Isamu, es muy buen hombre y ha ayudado mucho a la comunidad... aunque hay algo extraño... es un mensaje que encontró la policía en el sitio desde donde se supone que se lanzó la bomba... era un papelito, escrito con tinta. Decía "Jinchuu", pero no sabemos qué signifique.
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-¿Jinchuu? -preguntó Satori con cierta alarma en sus ojos...- Kaori, Ken, Akira... podrían acompañarme... vamos donde mis padres.
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Fin resumen.
Bien, ahora a copiar y pegar una sección que tenía preparada hace días.
"Te amo" de Mer1: Este fic es uno de esos en que nuestra Kaoru se devana la sesera buscando respuestas a preguntas imposibles como si es una esposa adecuada para Kenshin o si puede competir con la belleza de Megumi. El problema radica en que la pobrecita se enferma y... hay que reconocer que se comporta de manera muy digna, esto es, sin ánimos de dar lástima a nadie, lo que en mi humilde opinión, se agradece. El asunto es que yo no me creía mucho los síntomas de Kaoru hasta que recordé que el año pasado por estas fechas me pasó exactamente lo mismo. Claro que los médicos que me atendieron no eran tan eficientes como Gensai y Megumi, así que me recetaron cualquier porquería y por poco y no la cuento... fui a parar al hospital por reacciones secundarias a un medicamento y hasta un neurocirujano me atendió... en fin... personalmente me gustó. Es un one- shot y es bien romántico. Aunque para variar Kenshin sea tan cabezota que decide confesar sus sentimientos cuando...
"Un sueño hecho realidad" de Kao-chan: Guaus... he aquí un misterio misterioso presentado en el primer capítulo por mi compatriota... verán... Kenshin y Kaoru están intentando acabar con el malo de turno y el muy maldito les lanza no sé qué hechizo, el asunto es que esa noche Kenshin la olvidará por completo. Entonces otro malo decide acabar con el gobierno y Kenshin parte a la batalla, demorándose, nada más ni nada menos que... un año en regresar, el muy cretino. Que por tonto merece que alguien se quede con su Kaoru, en fin... cuando llega al dojo, nota con sorpresa algunos cambios, como la existencia de un nuevo habitante, Kenji, un bebito de muy corta edad al que nadie le conoce el padre, solo la madre y es Kaoru... síiii!!. Bueno, ella sabe quién es el padre (y de seguro que nosotros también) pero el asunto es que ella no se lo ha comentado a nadie y no deja que nadie toque a su niño. Yahiko y Sano como siempre cargan con la parte cómica y los mejores combos de Kaoru. La gracia de este fic, es que aunque sabemos o suponemos quién es el papá de Kenji, no sabemos de qué manera sucedió todo, ya que el pobre de Kenshin ni se acuerda por el hechizo y Kaoru no le comenta nada, aunque si Kenshin no recuerda en poco tiempo más, Kaoru está decidida a largarse con un hombre que le asegura amor y un futuro bien estable. Está en progreso esta serie, y me da la impresión de que da para rato... pero Kao-chan amenaza con no terminarlo por que le llegan poquitos reviews, lo que sería una lástima porque al menos yo me quedaría con la curiosidad...
"Recuerdos del Ayer" y "Una nueva oportunidad. por JLB Inuyasha The Dog- Demon: Este chico me sorprende... revisemos... Kenshin tiene un problemita que de seguro ya le conocemos. No puede vivir si no recuerda constantemente a cierta señorita de cabellos y ojos negros que revive en su mente... esto lo confunde y le trae problemitas de indecisión. Este fic, a pesar de que trata el tema de Tomoe, lo que a veces puede ser muy depresivo en otros fics del tema, es realmente muy gracioso. Yo me reí como nunca con las aventuras diarias de nuestro héroe y sus desgracias... además, salen esas caritas que algunos hacen con las letras o signos del teclado lo que lo hace mejor... como es de esperar, algo sucede que Kenshin finalmente puede decidir lo que hacer con su vida y con Kaoru. Cien por cien recomendable...
El fic que sigue, es la continuación del primero, en que se nos muestra a Kenshin ya decidido, buscando el momento propicio para comunicar lo que le sucede a Kaoru. Yo no puedo decir más, porque sino le estropeo el misterio a JLB., pero les recomiendo ambos fics, que son muy bonitos. Creo que este chico es mexicano... y estos fics son estupendos... oh, bueno... quizá me dejo llevar por el entusiasmo... ustedes se formarán su propia opinión, que es lo que importa.
Saludos a todos ustedes. Son muy lindos, les agradezco de todo corazón el apoyo recibido y el haberme acompañado hasta aquí. Y feliz año nuevo a todos...
Por cierto... hay una persona muy especial que me mandó un mail... yo me emocioné mucho porque no habla español... creo que portugués y si estás leyendo esto, te quiero agradecer el que leas mis historias. Yo de verdad trato de usar un lenguaje neutral y pienso que si tú puedes leer y entender todo, vale la pena el esfuerzo, aunque seas sólo tú. Discúlpame por no poner tu nombre... no sé por qué no se grabó en mi disquete... en la continuación te saludaré de un modo adecuado
Asukilla: Bueno, entre Sano y Megumi, depende de él, porque debe conquistarla. Estoy seguro que de proponérselo, lograría que Megumi olvide a nuestro Kenshin. Un besote, y no te vuelvas a perder, que llegamos al final...
Naga XD: Guaus, otra compatriota... el otro día estaba haciéndome unas fichas de las personas que me envían reviews, porque me da un poco de vergüenza no saber mucho de ellas ni acordarme de donde son. ¿De qué región eres?... si escribes algo, quisiera leerlo.
Misao XH: Qué bien que tengas tu pc funcionando nuevamente. Lamento no haberte contestado antes, es que tu review aún no llegaba cuando bajé los que debía contestar. Sobre lo de publicar mi historia, no me molesta que lo hagas... tienes mi permiso y todas mis bendiciones para que te vaya bien con tus proyectos. Bien, sobre los nombres...lo siento... cuando escribo tengo todo claro de quien es quien en mi cabeza, pero supongo que no pasa a todos lo mismo, en cuyo caso acepto mi responsabilidad de no poder comunicarlo adecuadamente. De todas maneras, ya han superado esa etapa y desde este capítulo son ellos mismos, aunque... nuestro Kenshin terminó medio hentai... ¿qué pasará?
Dark Kikyo: Gracias por tus felicitaciones a "De Amor y Silencio". Estamos llegando al final, así que espero también que te guste la nueva serie que estoy preparando. Y la que subí. (Ups, esa me tiene algo nerviosa)
Gaby (hyatt: Jojojo, ya ves que pelearon los dos, así que hubo, creo yo, para todos los gustos.
Misao-19: Hola... Aoshi sama debió tomar las riendas y creo que terminará bastante bien...
Maki-san: Bueno, como te fue con tu maquiavélico plan de año nuevo? Ja, me reí una enormidad cuando releí el capítulo para escribir este. Lancé una seriecita extraña hace poco. Aparte de esa tengo un one-shot y luego viene la serie nueva, de la que ya tengo algunos capítulos. Espero que te agraden las tramas, a mí me parecen originales y que mi cabeza alcance para complacerlos a todos.
Justary: lo de la espada se me ocurrió de repente. Pensé "es lo que yo haría de pura enojada con ese cretino" aunque luego me dio penita porque pensé en todo el dinero que gastó Cho arreglándola, aunque se lo merece por ir a buscarle pelea a mi Kenshin. Si, aún lo llamo Ken... estas lagunas... glups, por suerte la otra historia está escrita desde Septiembre, así que aún no estaba muy pegada con los nombres de Actuación sin Libreto. Además de esa serie nueva, tengo otra que también está escrita, así que como ves, hay para rato con mis novelitas. Besotes, ¡muac! Por cierto, me gocé el año nuevo... fue gracioso, yo no bebo, pero tomé algo de cola de mono y pisco sour y me puse bien alegre, me reía solita y trataba a mi novio de Ken-san (es que es bajito y delgado... me lleva como por siete centímetros, ahhhh) si, la pasé bien... jejeje... aunque al día siguiente... uf, con la gripe casi me fui...
Chi2: Cortito y no final aún, pero efectivo... sí, estoy pensando seriamente en una continuación... a pesar de que pienso que terminará bien.
Paula: Oh, supongo que era por ser mi primer combate, así que lo abordé de modo cómico. Mi Kenshin... es tan seriecito, Kaoru es más explosiva, así que pensé que así pelearían estando en cuerpos cambiados...jajaja, por poco y no llego. Me agarré una amigdalitis la noche de año nuevo que me quedé sin voz por varios días (y me acordé del Kenshin de amor y silencio. ) y con 40 de fiebre no me atreví a escribir nada para no escribir tonteras... pero sobreviví y subí este nuevo capítulo. Oye, recibe un besote y mis mejores deseos en este nuevo año. A ver si nos sacamos el Kino...
Mer1: Reitero que al escribir esa escena y recordarla después, me reía mucho. Tanto que la gente me miraba y quizá pensaba que yo estaba bien loca. De hecho, me reí más cuando en el ciber, cuando leía los reviews que me llegaron, me acordé de las escenas y empecé de nuevo. Mi novio no entendía qué me pasaba y yo no podía parar... comenté otro fic tuyo. Espero que haya quedado acertado.
Gaby (hyatt: O, lo de las palabrotas... jejeje... tengo un hermano pequeño de siete años y a veces se pone bien idiota, entonces yo, pobre hermana mayor, tengo que reprenderlo y cuando no entiende, uf, me dan unas ganas de patearlo y decirle los famosas palabrotas, pero si lo hago mamá acabaría conmigo. Pensé que a Kenshin le pasaba lo mismo y ahora que lo pienso, lo encuentro bien lógico... y Saito... es tan especial... no me extrañaría que así tratara a Cho.
Oriana-dono: Siiiii, Ken-Kao son tan lindos... me gusta eso de Kenshin inseguro... creo que traté un tema similar en "Verdades a Medias"... debe ser que tengo algunos amigos que sufren del mismo complejo. Son muy seguros y felices con su aspecto hasta que se enamoran y se empiezan a cuestionar... pienso que Kaoru también lo es, aunque en otros aspectos. Bueno, sip tengo msm, y generalmente me conecto los lunes en la tarde para subir los capítulos y los sábados para bajar los reviews y contestarlos.
Rakane: Hola... oh, me siento muy feliz de que te agrade mi narración... pero ya es el final, así que me queda trabajar bien los otros para que también te agraden. Besotes.
Kirara26: oh, debo reconocer que te extrañé, aunque yo misma me reconozco distraída para dejar review. Sólo quería saludarte y desearte cosas lindas para este año. Un besote.
