Genialmente Ginny *******CUIDADO SPOILERS ORDER OF PHOENIX 5to. LIBRO******

Por Coralys

Clasificada PG-13

H/G R/H

*******CUIDADO SPOILERS ORDER OF PHOENIX 5to. LIBRO******

Capítulo II- La tragedia de los Weasley

*******CUIDADO SPOILERS ORDER OF PHOENIX 5to. LIBRO******

- ¿Dumbledore sabe que está aquí?

- Él lo envió y me prohibió que lo curara.

- Pero si el chico está temblando como loco...

- Molly, necesito regresar con esos muggles... me faltan algunas cosas por hacer allá y creo que olvidé los espejuelos de Harry. Además tengo que buscar sus cosas.

- Lupin, ¿qué voy a hacer con él?, por Dios, míralo está hecho un desastre. Y esos golpes, ¿quién se los dió? Yo lo siento por Dumbledore pero lo voy a curar. Hermione, cariño, prepara una poción para curar heridas. Ron, deja de mirarlo y búscale ropa limpia...Lupin, te exijo que me digas qué pasó esta noche.

- Molly, sólo te diré tres palabras: drogas, alcohol y faldas.

Con esas tres palabras todos los que se encontraban en la madriguera parecieron congelarse en el tiempo. Ron, que ya empezaba a subir las escaleras se detuvo y volvió hasta donde Lupin. De Hermione sólo se escuchó un pequeño lamento. Fred y George, quienes permanecieron callados desde que vieron llegar a Harry, empezaron a reir e intercambiar miradas maliciosas. Bill, por el contrario, se llevó las manos a la cabeza y Charlie se quedó simplemente con la boca abierta. Arthur, sin embargo, habló.

- Le tendieron una trampa- dijo.

- Eso parece, pero ya desde hace mucho él estaba mal. Se ha vuelto un muchacho rebelde y está casi irreconocible. Dumbledore no quería que viniera a la madriguera pero no le quedó otro remedio. Molly, Dumbledore no quiere que curen a Harry para que sienta el peso de sus actos y al mismo tiempo le sirva de ejemplo a tus hijos.

- A mí no me importa lo que diga Dumbledore, no lo voy a dejar en esas condiciones.

Lupin desapareció y Hermione regresó a la sala con una copa que botaba un humo azul verdoso. Harry, acostado sobre el sillón, seguía temblando descontroladamente, asimismo babeaba y murmuraba frases que nadie alcanzaba a entender. Hubo que sujetarlo entre más de tres para poder darle la poción. Pero una vez el líquido pasó por su garganta, los escalofríos, temblores y el sudor se desvanecieron. Harry volvía a la normalidad, y para su pesar no había olvidado nada de lo que había ocurrido esa noche. Sin embargo, cuando todos pensaban que ya se encontraba bien Harry gritó tan fuerte que las lechuzas de la casa huyeron al instante, malhumoradas.

-¿ Qué pasa cariño?

- ¿ Dónde está Dumbledore?, necesito hablar con él...- Harry trató de levantarse pero sus piernas se debilitaron y cayó de rodillas en el suelo. -Y ¿dónde está Lupin?, QUIERO HABLAR CON ÉL- exigió Harry molesto y entre gritos de coraje y de dolor; aún le dolían los golpes que le había dado su primo.

- Ya todo pasó, amor. Ahora te vas a dormir... Tómate esta otra poción y deja que te limpie esas heridas. .. También hay que limpiarte el cabello, está sucio... Ron, ayúdalo a quitarse esa ropa está toda mojada.

- NO, NO QUIERO. EXIJO HABLAR CON DUMBLEDORE....- repitió molesto Harry, mientras luchaba para zafarse de los brazos de Ron, Charlie y Bill que lo trataban de levantar.

- CÁLLATE HARRY... Esta poción te ayudará a dormir- intervino Hermione que se unió a la batalla empujándole el contenido de la copa en su boca.

Charlie y Bill subieron a Harry hasta el cuarto de Ron, y le cambiaron la ropa por pajamas. Casi de inmediato Harry se durmió, ante la mirada extrañamente triste de los hermanos Weasley.

Harry despertó cerca al mediodía, más debido a la calor que por falta de sueño. Aún le dolía todo el cuerpo y tenía una sensación de tristeza y vacío en el pecho... Además, se sentía avergonzado y no quería ver a nadie para evitar así las preguntas y las evasivas respuestas.

Dio un pequeño salto en la cama cuando Ron entró. La poción, aparentemente, no había hecho efecto sobre sus atormentados nervios.

- Lo siento- dijo Ron sin mirarlo, caminando directamente hasta su cama al otro lado del pequeño cuarto. - Harry, mamá dice que no te preocupes en bajar, ella te va a traer el desayuno-

- ¿ Qué pasa Ron?

- Nada- contestó y se perdió entre las sábanas con la cabeza debajo de la almohada.

- De seguro no es nada comparado con lo que me pasó a mí ayer. Pero al menos Dumbledore me sacó de Privet Drive-

- No te preocupes en contarnos Harry, ya Lupin le contó a papá y mamá y nosotros escuchamos con los audífonos extendibles... Lo siento, amigo- le confesó Ron entre sollozos.

- No es para que llores Ron, ya lo voy a superar... Me estoy acostumbrando a las desgracias-

- La verdad es que nunca te importó- le reprochó Ron mirando a Harry con enojo.

- ¿ A qué te refieres?-

- A Ginny, claro.

- ¿Qué le pasó?- preguntó Harry con aire de preocupación.

- No puede ser... ¿ No leíste las cartas que te enviamos?-

- Oh Dios, no... no pude y las guardé... las iba a leer por la noche cuando regresara de la maldita fiesta-

Ron no le contestó. Por primera vez, desde que llegó a la madriguera, Harry sintió un silencio extraño en la casa y un aire de profunda pena.

Muy preocupado Harry preguntó por Ginny, a ella era la única que no había escuchado ni visto por la noche, cuando llegó.

- Se la llevaron-

- ¿ Quiénes?-

- El ministerio-

- No entiendo-

- Papá y mamá dejaron que la gente del ministerio se la llevaran-

- Pero, ¿ Por qué?-

- Verás, la Orden del Fénix descubrió que El-que-no-debe-ser-nombrado- descifró una nueva forma de aumentar su poder... es una poción que puede hacer para obtener todo lo que desee... tu muerte, la caída del ministerio, la destrucción de nuestro mundo...-

- ...¿ Y qué tiene eso que ver con Ginny?-, interrumpió Harry, algo desconcertado.

- Ese maldito necesita la sangre, las lágrimas y el corazón de una bruja poderosa para poder hacer esa poción-

Harry lo seguía mirando sin entender.

- Harry, Ya-sabes-quién está cazando genios... y Ginny es una genio, muy poderosa, según dijo Dumbledore-

Asombrado Harry se levantó de la cama, dando algunos gemidos de dolor.

- ¿ Ginny es una genio?-

- Papá y mamá lo sabían desde que nació, pero lo mantuvieron en secreto con la esperanza de que nunca nadie se enterara y Ginny pudiera tener una vida normal-

- ¿Ella lo sabía?-

- Claro que no, se suponía que nunca jamás desarrollara sus poderes... ya sabes, los poderes de una genio-

Harry se llevó las manos a la cabeza.

- No entiendo, no entiendo Ron-

- El ministerio decidió recoger a todas las genios del mundo mágico, para evitar que Ya sabes quién las tome en su poder-

- Entonces Ginny está a salvo-

- Bueno, sí y no-

Harry levantó las manos en señal de desconcierto y volvió a la cama, esta vez quejándose un poco más fuerte mientras se tocaba el pecho adolorido.

- Quizás Hermione te pueda explicar mejor- comentó Ron con tristeza, mirándolo con la cabeza nuevamente bajo la almohada.

Como si existiera una conexión telepátetica entre Ron y ella, el sonido de la puerta volvió a asustar a Harry, e hizo su entrada Hermione con su pelo más enmarañado que nunca. Le traía el desayuno a Harry, que dejó sobre la mesa de noche. Harry ni lo miró. Tras darle una pequeña y tímida sonrisa a Harry, Hermione fue a sentarse en la cama de Ron. El pelirrojo estaba acostado boca abajo y arropado del cuello hasta arriba de los tobillos. Curiosamente hasta allí le llegaban los pantalones. Hermione puso su rostro sobre la espalda de Ron y cerró los ojos, que evidentemente también habían estado llorando. Se quedaron en silencio por unos cinco minutos hasta que Ron por fin habló.

- Hermione, Harry no entiende-

- Claro, él sólo entiende sus problemas-

-ESO NO ES CIERTO- gritó Harry en actitud defensiva.

- Harry, lo mejor que puedes hacer es QUEDARTE CALLADO, deja de gritar. Aquí no estamos para eso-

- ¿ Qué va a pasar con Ginny?-

- Dumbledore está abajo, Harry-

- Te pregunté por Ginny, no por Dumbledore- le gritó Harry enojado.

- Pero sabes qué, es curioso, él dice que no quiere hablar contigo. Está bastante enojado, sabes... Ah, si te preocupa tu situación me dijo que te dijera que no te van a expulsar, pero estás suspendido del colegio por tres semanas... Además, tendrás que asistir a un programa de rehabilitación al uso de drogas y pociones no mágicas durante esas semanas, y creo que también en el colegio-

Harry se quedó callado, indignado. ¿ Cómo no le iba a preocupar la situación de los Weasley? ¿Cómo no se iba a sentir mal por Ginny? ¿ Por qué Hermione lo trataba tan mal?

Claro -pensó- anoche había estado de fiesta, detrás de una chica mientras su más querida familia se hundía en la desesperación. Además, le había traido un nuevo problema a los Weasleys.

- Todavía no logro entender por qué te drogaste-

- Yo no me drogué Hermione, me engañaron, me mintieron- dijo Harry con la voz mucho más ronca de lo natural.

- Dumbledore dijo que también estás fumando, que estuviste en la cárcel porque te robaste y chocaste un carro, que te peleaste con tu primo-

- Yo sólo quería hacer enojar a Dumbledore-

- Pero por qué si él es una de las pocas personas que se preocupa sinceramente por tí-

- Tú no sabes Hermione-

- Yo sé que tiene que ver con Sirius, con la profesía y con tus sueños-

Harry levantó la mirada hasta los ojos de Hermione. Era raro, los tres en ese cuarto, hablando como extraños. Volvió a bajar la cabeza pero esta vez se sentía derrotado. La culpa por la muerte de Sirius volvió a rondarle el alma. Se recostó en la cama, cruzando sus brazos por su pecho. No pudo evitar dejar escapar una lágrima de coraje, de dolor, de impotencia. El peso de un nuevo cuerpo sobre la cama lo distrajo. Hermione le sonreía mientras le tomaba una mano.

-Pero no te preocupes Harry. No importa cómo te comportes o lo que hagas, Ron y yo siempre seremos tus amigos, siempre te vamos a querer... mucho, por si no lo sabías-

Harry pensó que esta vez sí iba a llorar, sintió una pelota en el centro de su garganta. Pero desapareció al escuchar las carcajadas de Ron, que se había sentado junto a Hermione. Los tres rieron tontamente.

- Hermione, te regalo mi lechuza y mi escoba pero por favor jamás le cuentes a nadie sobre la lloradera de este día-

- No quiero ni tu lechuza ni tu escoba Ron. Además, llorar no es malo-

- Cuando es un hombre sí es malo-

- Ron, si no te viera llorar por tu hermana entonces te juro pensaría que no eres hombre-

- ¿ Qué le va a pasar a Ginny?- preguntó nuevamente Harry, levantándose de la cama entre quejidos como de ancianito.

- La van a vender-

- ¿ Qué?-

- Así como los elfos domésticos, Harry, las genios también están condenadas a la esclavitud. Con la diferencia de que también son convertidas en objetos de diversión, encerradas en lámparas por años, tratadas como mascotas encadenadas a su amo, o utilizadas como ingredientes para pociones antiguas y prohibidas, como la que quiere hacer Voldemort-

- Y entonces, ¿ Por qué el Sr. y la Sra...?-

- Ellos pensaron que en realidad el ministerio la iba a proteger. Pero los muy tontos decidieron que lo mejor era venderlas. Verás, Harry, al saber los planes de Voldemort el ministerio de magia reunió a todas las genios para protegerlas. Pero las genios son brujas muy raras, sólo hay poco más de una docena en todo nuestro mundo y eso las hace muy costosas. La avaricia del ministro de magia tuvo más poder que la razón y aquí estamos, esperando lo inevitable-

- Los Weasleys no la pueden comprar, verdad; no tienen el dinero suficiente-

- Van a hacer una subasta, la próxima semana. Vendrán magos de todos lados, magos muy poderosos y ricos... magos coleccionistas... magos malvados-

- Y yo haciendo estupideces en casa de mis tíos... -

-Esto no tiene nada que ver contigo Harry. Tú debes seguir tu vida normalmente. Ginny es mi hermana y la perdí, perdí una hermana. No hay nada que podamos hacer...- lamentó Ron. Respirando hondo se levantó de la cama, caminó hasta la ventana y se detuvo allí con la mirada hacia afuera. La luz del sol le iluminaba el cabello y la cara. A Harry le pareció que su amigo había envejecido al menos veinte años.

- El sábado que viene le vamos a llevar chocolate, sus pastelillos favoritos y cerveza de mantequilla. Papá también le compró el traje nuevo que ella quería y los zapatos de taco alto... ¡Harry, nos van a dejar verla...!- exclamó con ilusión

-Voy a aprovechar esa ocasión para despedirme, porque no me pude despedir cuando se la llevaron, la semana pasada...Anoche estaba pensando que tal vez la compre un mago bueno, un mago que la quiera y que la trate bien. ¿ Qué tú crees Hermione?- dijo Ron, nuevamente entre sollozos, pero esta vez con un tono de resignación.

- Dumbledore va a intentar comprarla. Pero quizás no lo dejen participar porque él se ha mostrado en contra de la venta de genios. Se puso muy triste cuando tu papá le pidió que la adquiriera él. Así Ginny viviría en el colegio y le serviría a Dumbledore, que es un gran mago-

- Además de que está viejito y le queda poco- agregó Ron.

- Dumbledore puede durar muchos años. Además, una genio conocida sin amo es perseguida y ya sabes, cazada, por magos como Voldemort-

- ¿Dumbledore entonces no puede?-

- Ron, Dumbledore dijo que lo intentará, pero está seguro que impugnarán su oferta-

- Entonces, no hay esperanza- resolvió Harry, con tristeza.

- Todavía papá está reuniendo dinero-

- Dile que yo le doy, todo lo quiera-

-No puedes, entoncés serías tú el amo. Dumbledore dijo que por nada en el mundo dejáramos que tú te metieras en esto-

- No quería ni que te contáramos, Harry. Pero no aguantamos más y te escribimos las cartas que no leístes-

- Dumbledore dice que una genio necesita un amo poderoso y sabio que controle su poder para hacer el bien y no el mal-

-Parece que Dumbledore cree que aún eres un, cómo dijo él Ron... Ah, sí... "un niño de pañales, inconsciente y sin control sobre sí mismo". Está seguro que tú jamás controlarías una genio... Dice que ella seguramente te controlaría a tí, y como tú tampoco sabes controlar tus sueños a la larga Voldemort te poseería a tí y a tu genio-

- Sería un peligro-

- Así es Harry-

Los tres amigos se quedaron en silencio, y permanecieron en el cuarto durante toda la tarde. El desayuno de Harry había quedado en el olvido cuando la Sra. Weasley abrió la puerta y con cariño los invitó a bajar... la cena estaba lista.

(Continúa)