Genialmente Ginny- Capítulo 3 *******CUIDADO SPOILERS ORDER OF PHOENIX 5to. LIBRO******
El vacío de Harry *******CUIDADO SPOILERS ORDER OF PHOENIX 5to. LIBRO******
Clasificada PG-13
*******CUIDADO SPOILERS ORDER OF PHOENIX 5to. LIBRO******
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Después de la cena, Harry decidió irse a la cama temprano. No podía seguir viendo a los Weasley sufrir de aquella manera. En la mesa hubo un silencio casi sepulcral que sólo Hermione se atrevió a romper al pedir, delicadamente, que le pasaran un poco de sal. La cena fue realmente un evento protocolar, ya que en realidad nadie comió completamente... tal vez él y Hermione se aventuraron a probar la ensalada de papa.
El silencio los acompañó en la sala, mientras bebían el té o café. Pero Harry deseó volver al silencio cuando la Sra. Weasley abrió un álbum de retratos y comenzó a recordar las travesuras que había hecho Ginny en cada uno de los momentos fotografiados.
- Aquí está vestidita de ángel frente al árbol de Navidad, ¿ recuerdas Arthur? ... Tan traviesa, a la mañana siguiente encontramos todos los regalos abiertos... y ella escondidita entre las cajas y las envolturas-
- Es que más que un ángel era una diablilla, mamá- comentó Fred.
- ¡Jamás vuelvas a decir eso, Fred. Jamás vuelvas a hablar de Ginny en pasado, como si ya no existiera!- gritó la Sra. Weasley.
- ¿Han sabido algo de ella?- preguntó Harry, con temor.
En ese momento el Sr. Weasley comenzó a llorar, como Harry nunca antes había visto llorar a un hombre. La Sra. Weasley cerró el álbum y salió corriendo al cuarto seguida por su esposo. Los gemelos tomaron sus escobas y salieron afuera, seguidos por Bill y Charles. Ron, que había permanecido sentado, caminó hasta la chimenea y se quedó allí, de pie y con la cabeza agachada. Los Weasleys estaban derrotados, Harry lo pudo sentir. Abatido por el resultado de su erróneo comentario, Harry hizo lo propio y subió tristemente las escaleras -y como había hecho Ron en la mañana- se escondió debajo de las sábanas con la cabeza cubierta por la almohada.
A las 3:00 de la mañana se despertó sobresaltado. Había visto a Ginny, en sus sueños, encerrada en una gran jaula de barrotes, siendo azotada por una bruja alta y de expresión malévola. La vio llorar como llora un bebé abandonado, con verdadero sentimiento; y así también la escuchó llamar a sus padres con desesperación. Aquello era demasiado para él, ¿ sería un sueño u otras de sus visiones? El sufrimiento, que había sentido en la casa de sus tíos, no se comparaba en nada con el doloroso vacío que sentía ahora en la madriguera. Se quedó sentado en la cama toda la madrugada, sin poder dormir. Cuando comenzó a amanecer bajó a la cocina, sabía que esa mañana nadie iba a hacer el desayuno. Así que tomó un poco de cereal y jugo... El estómago le urgía algún alimento. No sabía si era por el contagio de la pena, o porque realmente le dolía profundamente la ausencia de Ginny, pero lloró amargamente cada vez que se llevaba una cucharada del cereal a la boca, y no podía evitar que los sorbos del jugo se le fueran por la nariz, cada vez que sollozaba.
Una hora después se escuchó un ruido frente a la chimenea. Harry, extrañado, caminó hasta la sala y se encontró frente a frente con Dumbledore. Se miraron por varios minutos, ambos con los rostros enojados hasta que por fin Dumbledore habló. La paz con la que Dumbledore hablaba antes había desaparecido por completo de él... se veía cansado, como si estuviera enfermo o también derrotado.
- ¿ Qué piensas Harry? ¿ Por qué tanto odio?-
- Usted no me ha dicho toda la verdad-.
- ¿ A qué verdad te refieres?-
- A la profesía, a mi vida, al por qué soy yo el elegido-
- Aún no estás preparado para saberlo todo-
- ¿ Por qué? ¿ Quién se cree usted que es para decidir por mí?
- Ahora mismo soy tu tutor, el encargado de tu cuidado-
- Y la mejor forma de protegerme es ocultándome información, muy inteligente... que otro lo haga por usted, ¿ verdad?-
Dumbledore se quedó callado nuevamente, con sus ojos fijos en los de Harry.
- Siéntate Harry. No te lo puedo contar todo, pero trataré de aclarar algunas cosas- agregó más calmado, resignado.
Dumbledore no habló de inmediato, pasaron varios minutos hasta que por fin le dirigió la mirada a Harry.
- Tal vez te deba decir que Tom te quiere muerto no sólo para evitar que la profesía se cumpla, sino porque... Harry, tus tíos no son los únicos parientes que te quedan con vida... Tom también es tu pariente, lejano, pero pariente al fin-
Harry lo escuchaba atentamente. Por alguna extraña razón nada de lo que le decía lo sorprendía o le afectaba en lo absoluto.
- Eres más rico de lo que jamás te podrías imaginar, Harry. Tu poder - o el de tus antepasados- no sólo se basaba en dinero o posesiones. Vienes de una línea de magos muy poderosos, los Potter. Al principio tus antepasados eran magos de la realeza... reyes entre los magos y brujas. Pero la era de la realeza acabó y dio paso al gobierno actual, concentrado en el ministerio de magia. Sin embargo, el poder de los Potter se mantuvo a través de sus actos heroicos... la mayoría se volvieron aurores- ¿ Me sigues, Harry?-
Harry afirmó con la cabeza.
- Pero la riqueza de los Potter, que una vez fue admirada por todos los magos, también se convirtió en la destrucción de toda la familia. Tus antepasados fueron perseguidos y asesinados para robarles sus fortunas, sus castillos y posesiones, pero sobretodo, para eliminar el poder mágico que poseían-.
Dumbledore hizo una pausa, respiró hondo y continuó.
- Los Potter que sobrevivían se casaron con otras familias o con muggles. Otros, sin embargo tuvieron hijos fuera del matrimonio. Por ejemplo, Cecilia Potter tuvo una vez amoríos con Salazar Slytherin -según dicen- y la hija de Godric Gryffindor, Dayanara, fue la mujer más amada de Jeremy Potter. De los amoríos de Salazar hubo una línea de magos malvados, pero uno se destacó sobre los demás... te puedes imaginar quién.
- Claro que esos Slytherin no fueron reconocidos como tal hasta mucho más tarde... cuando se supo la verdad. Ellos nunca llevaron el apellido de Slytherin, porque Cecilia había abandonado a sus hijos cuando Salazar la dejó. Todos llevaron apellidos diferentes. Incluso siglos después se supo que la madre de Tom -que era una Timberland- venía de esa línea genealógica perdida de Slytherin y Potter. Su apellido nunca fue importante hasta que se casó con un Riddle... y a partir de ahí empezamos a descubrir la relación que había entre el hijo de un Riddle y el pequeño hijo de James.
- Te dije que no estabas preparado para saber la verdad- le dijo Dumbledore a Harry, mirándolo sobre los espejuelos cuando notó que Harry se rascaba la cabeza y fruncía la frente.
- Dayanara nunca se casó con Jeremy, pero él reconoció al pequeño como su hijo. De ahí salieron muchos Potter maravillosos. Yo conocí al final de su vida a Richard Potter, tu tatarabuelo y a Octavio Potter, tu bisabuelo, y a tu abuelo James Potter. Claro, fui muy amigo de tu padre, James y así es como llegamos hasta tí.-
- No está de más decir que sólo la línea de descendencia de Jeremy Potter y Dayanara Gryffindor fue la única que sobrevivió a lo que una vez alguien llamó la cacería de los Potter. Cada vez que un mago mataba a un Potter se apoderaba de sus riquezas y de sus poderes mágicos. Tú eres el único Potter que queda, y Tom es el único descendiente de Cecilia y Salazar que aún respira. A él le conviene tu muerte no sólo para lograr dominar al mundo mágico... su guerra también está basada en recuperar el poder que una vez tuvieron los Potter. Tú mueres, Harry, y Tom se proclamará rey de magos... un todopoderoso-
Cuando Dumbledore terminó de hablar Harry sintió deseos de vomitar. Deseó no haber escuchado ni una palabra de lo que había dicho. Irónicamente, a pesar de todo lo que le había contado, Harry no podía evitar sentir un fuerte enojo... ya no tanto odio... por el viejo mago que tenía frente a él. Se levantó del sillón y caminó hasta la ventana de la cocina. Miró a los gnomos correr por el jardín, trató de respirar el aire fresco pero el pecho se le llenó de más angustia. Volvió a mirar a Dumbledore antes de hablarle.
- Quiero usar cada centavo de esa fortuna en recuperar a Ginny... de todo lo que me dijo es lo único que me importa-.
Dumbledore lo miró con el rostro apenado.
- No puedes Harry. No puedes usar tu fortuna hasta cumplir los 18 años. Por Ginny ofrecerán miles de galeones. No tienes tanto en Gringotts-
Harry se quedó callado, no tuvo fuerzas para hablar. Dumbledore volvió a bajar la mirada.
- El caso de la Srta. Weasley es uno perdido... Tom enviará a sus mortífagos para que la compren, no importa el precio... El ministerio está feliz-
- ¿ Feliz, pero por qué?
- El ministerio obtendrá una fortuna por la venta de todas estas genios- Harry cambió la vista... una oleada de odio se apoderó de él. Pensó por unos minutos sobre todo lo que Dumbledore le había contado... Ahora sí le dolía la cabeza.
- Dumbledore, ¿por qué soy yo el elegido?
- Te lo acabo decir, Harry; te lo acabo de decir-
Y sin más Dumbledore desapareció.
****
Llegó el día de la subasta y el ánimo de los Weasley parecía haber mejorado un poco, dado el hecho de que podrían ver a Ginny aunque fuera de lejos.
Después de hablar con Dumbledore, Harry se sintió mucho peor. Saber que estaba emparentado con Voldemort no era solamente trágico sino vergonzoso. No le mencionó a nadie lo que había hablado con Dumbledore... bueno, lo que él le dijo.
Harry no podía creer lo estúpido que había sido. Tuvo a Dumbledore de frente para cuestionarle muchas otras cosas, incluso esa historia tan complicada que le contó. Harry supo que su cerebro no funcionaba bien porque pasaron dos días hasta que finalmente se percató de algo muy importante que Dumbledore le dijo: él era un descendiente de Godric Gryffindor. Por eso era el elegido. Probablemente el heredero de Slytherin debía enfrentrarse al heredero de Gryffindor, su enemigo. Pero, ¿sería él el heredero de Gryffindor?
Harry había escuchado claramente el relato de Dumbledore pero su preocupación mayor, en aquel momento, eran los Weasley y Ginny. Ellos seguían controlando su mente y sentimientos, Por eso, en vez de analizar más aquellos datos, se sumió en un pensamiento aun más desagradable: ¿ Quién comprará a Ginny? y ? Qué pasará con ella?
Sus pensamientos fueron interrumpidos por Ron, quien parado frente a la puerta de su habitación le indicó que tenían que marcharse... había llegado el momento.
(Continúa)
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Después de la cena, Harry decidió irse a la cama temprano. No podía seguir viendo a los Weasley sufrir de aquella manera. En la mesa hubo un silencio casi sepulcral que sólo Hermione se atrevió a romper al pedir, delicadamente, que le pasaran un poco de sal. La cena fue realmente un evento protocolar, ya que en realidad nadie comió completamente... tal vez él y Hermione se aventuraron a probar la ensalada de papa.
El silencio los acompañó en la sala, mientras bebían el té o café. Pero Harry deseó volver al silencio cuando la Sra. Weasley abrió un álbum de retratos y comenzó a recordar las travesuras que había hecho Ginny en cada uno de los momentos fotografiados.
- Aquí está vestidita de ángel frente al árbol de Navidad, ¿ recuerdas Arthur? ... Tan traviesa, a la mañana siguiente encontramos todos los regalos abiertos... y ella escondidita entre las cajas y las envolturas-
- Es que más que un ángel era una diablilla, mamá- comentó Fred.
- ¡Jamás vuelvas a decir eso, Fred. Jamás vuelvas a hablar de Ginny en pasado, como si ya no existiera!- gritó la Sra. Weasley.
- ¿Han sabido algo de ella?- preguntó Harry, con temor.
En ese momento el Sr. Weasley comenzó a llorar, como Harry nunca antes había visto llorar a un hombre. La Sra. Weasley cerró el álbum y salió corriendo al cuarto seguida por su esposo. Los gemelos tomaron sus escobas y salieron afuera, seguidos por Bill y Charles. Ron, que había permanecido sentado, caminó hasta la chimenea y se quedó allí, de pie y con la cabeza agachada. Los Weasleys estaban derrotados, Harry lo pudo sentir. Abatido por el resultado de su erróneo comentario, Harry hizo lo propio y subió tristemente las escaleras -y como había hecho Ron en la mañana- se escondió debajo de las sábanas con la cabeza cubierta por la almohada.
A las 3:00 de la mañana se despertó sobresaltado. Había visto a Ginny, en sus sueños, encerrada en una gran jaula de barrotes, siendo azotada por una bruja alta y de expresión malévola. La vio llorar como llora un bebé abandonado, con verdadero sentimiento; y así también la escuchó llamar a sus padres con desesperación. Aquello era demasiado para él, ¿ sería un sueño u otras de sus visiones? El sufrimiento, que había sentido en la casa de sus tíos, no se comparaba en nada con el doloroso vacío que sentía ahora en la madriguera. Se quedó sentado en la cama toda la madrugada, sin poder dormir. Cuando comenzó a amanecer bajó a la cocina, sabía que esa mañana nadie iba a hacer el desayuno. Así que tomó un poco de cereal y jugo... El estómago le urgía algún alimento. No sabía si era por el contagio de la pena, o porque realmente le dolía profundamente la ausencia de Ginny, pero lloró amargamente cada vez que se llevaba una cucharada del cereal a la boca, y no podía evitar que los sorbos del jugo se le fueran por la nariz, cada vez que sollozaba.
Una hora después se escuchó un ruido frente a la chimenea. Harry, extrañado, caminó hasta la sala y se encontró frente a frente con Dumbledore. Se miraron por varios minutos, ambos con los rostros enojados hasta que por fin Dumbledore habló. La paz con la que Dumbledore hablaba antes había desaparecido por completo de él... se veía cansado, como si estuviera enfermo o también derrotado.
- ¿ Qué piensas Harry? ¿ Por qué tanto odio?-
- Usted no me ha dicho toda la verdad-.
- ¿ A qué verdad te refieres?-
- A la profesía, a mi vida, al por qué soy yo el elegido-
- Aún no estás preparado para saberlo todo-
- ¿ Por qué? ¿ Quién se cree usted que es para decidir por mí?
- Ahora mismo soy tu tutor, el encargado de tu cuidado-
- Y la mejor forma de protegerme es ocultándome información, muy inteligente... que otro lo haga por usted, ¿ verdad?-
Dumbledore se quedó callado nuevamente, con sus ojos fijos en los de Harry.
- Siéntate Harry. No te lo puedo contar todo, pero trataré de aclarar algunas cosas- agregó más calmado, resignado.
Dumbledore no habló de inmediato, pasaron varios minutos hasta que por fin le dirigió la mirada a Harry.
- Tal vez te deba decir que Tom te quiere muerto no sólo para evitar que la profesía se cumpla, sino porque... Harry, tus tíos no son los únicos parientes que te quedan con vida... Tom también es tu pariente, lejano, pero pariente al fin-
Harry lo escuchaba atentamente. Por alguna extraña razón nada de lo que le decía lo sorprendía o le afectaba en lo absoluto.
- Eres más rico de lo que jamás te podrías imaginar, Harry. Tu poder - o el de tus antepasados- no sólo se basaba en dinero o posesiones. Vienes de una línea de magos muy poderosos, los Potter. Al principio tus antepasados eran magos de la realeza... reyes entre los magos y brujas. Pero la era de la realeza acabó y dio paso al gobierno actual, concentrado en el ministerio de magia. Sin embargo, el poder de los Potter se mantuvo a través de sus actos heroicos... la mayoría se volvieron aurores- ¿ Me sigues, Harry?-
Harry afirmó con la cabeza.
- Pero la riqueza de los Potter, que una vez fue admirada por todos los magos, también se convirtió en la destrucción de toda la familia. Tus antepasados fueron perseguidos y asesinados para robarles sus fortunas, sus castillos y posesiones, pero sobretodo, para eliminar el poder mágico que poseían-.
Dumbledore hizo una pausa, respiró hondo y continuó.
- Los Potter que sobrevivían se casaron con otras familias o con muggles. Otros, sin embargo tuvieron hijos fuera del matrimonio. Por ejemplo, Cecilia Potter tuvo una vez amoríos con Salazar Slytherin -según dicen- y la hija de Godric Gryffindor, Dayanara, fue la mujer más amada de Jeremy Potter. De los amoríos de Salazar hubo una línea de magos malvados, pero uno se destacó sobre los demás... te puedes imaginar quién.
- Claro que esos Slytherin no fueron reconocidos como tal hasta mucho más tarde... cuando se supo la verdad. Ellos nunca llevaron el apellido de Slytherin, porque Cecilia había abandonado a sus hijos cuando Salazar la dejó. Todos llevaron apellidos diferentes. Incluso siglos después se supo que la madre de Tom -que era una Timberland- venía de esa línea genealógica perdida de Slytherin y Potter. Su apellido nunca fue importante hasta que se casó con un Riddle... y a partir de ahí empezamos a descubrir la relación que había entre el hijo de un Riddle y el pequeño hijo de James.
- Te dije que no estabas preparado para saber la verdad- le dijo Dumbledore a Harry, mirándolo sobre los espejuelos cuando notó que Harry se rascaba la cabeza y fruncía la frente.
- Dayanara nunca se casó con Jeremy, pero él reconoció al pequeño como su hijo. De ahí salieron muchos Potter maravillosos. Yo conocí al final de su vida a Richard Potter, tu tatarabuelo y a Octavio Potter, tu bisabuelo, y a tu abuelo James Potter. Claro, fui muy amigo de tu padre, James y así es como llegamos hasta tí.-
- No está de más decir que sólo la línea de descendencia de Jeremy Potter y Dayanara Gryffindor fue la única que sobrevivió a lo que una vez alguien llamó la cacería de los Potter. Cada vez que un mago mataba a un Potter se apoderaba de sus riquezas y de sus poderes mágicos. Tú eres el único Potter que queda, y Tom es el único descendiente de Cecilia y Salazar que aún respira. A él le conviene tu muerte no sólo para lograr dominar al mundo mágico... su guerra también está basada en recuperar el poder que una vez tuvieron los Potter. Tú mueres, Harry, y Tom se proclamará rey de magos... un todopoderoso-
Cuando Dumbledore terminó de hablar Harry sintió deseos de vomitar. Deseó no haber escuchado ni una palabra de lo que había dicho. Irónicamente, a pesar de todo lo que le había contado, Harry no podía evitar sentir un fuerte enojo... ya no tanto odio... por el viejo mago que tenía frente a él. Se levantó del sillón y caminó hasta la ventana de la cocina. Miró a los gnomos correr por el jardín, trató de respirar el aire fresco pero el pecho se le llenó de más angustia. Volvió a mirar a Dumbledore antes de hablarle.
- Quiero usar cada centavo de esa fortuna en recuperar a Ginny... de todo lo que me dijo es lo único que me importa-.
Dumbledore lo miró con el rostro apenado.
- No puedes Harry. No puedes usar tu fortuna hasta cumplir los 18 años. Por Ginny ofrecerán miles de galeones. No tienes tanto en Gringotts-
Harry se quedó callado, no tuvo fuerzas para hablar. Dumbledore volvió a bajar la mirada.
- El caso de la Srta. Weasley es uno perdido... Tom enviará a sus mortífagos para que la compren, no importa el precio... El ministerio está feliz-
- ¿ Feliz, pero por qué?
- El ministerio obtendrá una fortuna por la venta de todas estas genios- Harry cambió la vista... una oleada de odio se apoderó de él. Pensó por unos minutos sobre todo lo que Dumbledore le había contado... Ahora sí le dolía la cabeza.
- Dumbledore, ¿por qué soy yo el elegido?
- Te lo acabo decir, Harry; te lo acabo de decir-
Y sin más Dumbledore desapareció.
****
Llegó el día de la subasta y el ánimo de los Weasley parecía haber mejorado un poco, dado el hecho de que podrían ver a Ginny aunque fuera de lejos.
Después de hablar con Dumbledore, Harry se sintió mucho peor. Saber que estaba emparentado con Voldemort no era solamente trágico sino vergonzoso. No le mencionó a nadie lo que había hablado con Dumbledore... bueno, lo que él le dijo.
Harry no podía creer lo estúpido que había sido. Tuvo a Dumbledore de frente para cuestionarle muchas otras cosas, incluso esa historia tan complicada que le contó. Harry supo que su cerebro no funcionaba bien porque pasaron dos días hasta que finalmente se percató de algo muy importante que Dumbledore le dijo: él era un descendiente de Godric Gryffindor. Por eso era el elegido. Probablemente el heredero de Slytherin debía enfrentrarse al heredero de Gryffindor, su enemigo. Pero, ¿sería él el heredero de Gryffindor?
Harry había escuchado claramente el relato de Dumbledore pero su preocupación mayor, en aquel momento, eran los Weasley y Ginny. Ellos seguían controlando su mente y sentimientos, Por eso, en vez de analizar más aquellos datos, se sumió en un pensamiento aun más desagradable: ¿ Quién comprará a Ginny? y ? Qué pasará con ella?
Sus pensamientos fueron interrumpidos por Ron, quien parado frente a la puerta de su habitación le indicó que tenían que marcharse... había llegado el momento.
(Continúa)
