Genialmente Ginny- Capítulo 7

*** Contiene spoilers OOP****

Aún abrazados dentro de un estrecho armario, Harry y Ginny abrieron los ojos y se miraron por largo rato.

- Creo que ya debieron haberse desaparecido de todo este lugar-

- No lo creo Harry, pueden estar esperando allá afuera a que salgamos-

- Pero siento que los pies se me entumecieron-

- Sí, y ya me siento asfixiada. Harry, alguna vez te han dicho que tienes mal aliento mañanero-

- Pues me lo acaban de decir-

- Ja,ja,ja... lo siento, es broma-

Ambos se miraron por largo rato hasta que Harry movió una de sus manos, de la cintura de Ginny hasta su rostro. Lo acarició por un rato y acercándose lentamente puso sus labios sobre los suyos. Ella no se resistió, sino que le respondió abriendo sus labios... invitándolo a hacer de aquel tierno beso uno de mayor pasión.

¡¡¡¡¡¡BANG!!!!!

- ¿ Qué fue eso?

- Parece que alguien quiere derribar la puerta

- Harry- se lamentó Ginny abrazándolo con mayor fuerza

- Shhh, Ginny... nos pueden escuchar

Los golpes contra la puerta de aquella cabaña continuaron. Era de mañana, las 7:00 u 8:00 quizás. Para estar en un bosque a penas se escuchaba el sonido de algún ave. El armario estaba oscuro, pero Harry sentía cómo el pecho se le comprimía aún más al pensar que no tendrían escapatoria. Se preguntó cómo pudo ser tan tonto de quedarse allí y no huir a la primera luz del día. Lo recordó casi de inmediato... ella estaba dormida entre sus brazos, y simplemente no la pudo despertar. Aquella debilidad por la pequeña pelirroja le empezaba a preocupar, ¿ cómo la iba a ayudar y a proteger si ella le cegaba sus pensamientos más coherentes?... como los de la pasada noche.

Otro fuerte golpe hizo retumbar la ya destartalada cabaña. La puerta que él y Ginny habían asegurado con mesas y un poquito de magia parecía haber sido insuficiente para mantenerlos seguros. Al menos fue así por el día anterior cuando planificaron mil formas de huir de ese bosque sin ser atrapados, aunque finalmente optaron por la decisión más simple y difícil a la vez. En ese momento ambos pensaron que sería la forma más inteligente de proceder, ya no la buscarían... ella podría vivir en paz con sus padres y hermanos. Pero ahora, ahora, Harry pensaba que la decisión fue incorrecta. Que Dumbledore tenía razón al decir que Harry era inmaduro, que no pensaba y actuaba por sus impulsos... él era el peligro para Ginny. Ahora no sólo la atraparían sino que también la matarían... y ella confió en él. Le costó varias horas pero por fin ella confió en él.

Ginny sintió el piso rechinar con cada paso que daba aquel intruso. Con cada paso ella sentía cómo su corazón se comprimía y una solitaria lágrima rodó sobre su rostro apenas iluminado por una fina luz que se colaba por la rendija de la puerta. Por semanas sintió ese mismo dolor en su corazón, alejada de su familia y amigos. Pero había una esperanza, la que le había brindado Dumbledore. Pero ahora era diferente. Él le había llenado de ilusión el alma y ella le había creído de corazón. ¿ Cómo dos tontos estudiantes de magia iban a poder luchar contra este tenebroso mal? A pesar de las débiles esperanzas que guardaba antes, en aquel momento se sentía preparada para el sacrificio, si fuera necesario. Pero ahora era distinto, ahora no quería que le arrebataran la vida que él le había devuelto. Se sentía frágil... insegura.

Los pasos se escuchaban cada vez más fuertes, y hasta las tablas del piso se movían con el peso del enemigo. No tenían escapatoria. Ella sintió que Harry la abrazó más y más fuerte, sus rostros estaban pegados, ambos mirando hacia la puerta. De pronto una luz los cegó y una fría risa invadió la paz que ambos habían creado.

- Vaya, vaya... mira a quiénes tenemos aquí. Dos lindos tortolitos- dijo con voz ronca un mago que Harry pudo reconocer casi de inmediato... el profesor Severus Snape.

- ¿ Usted?

- Señor Potter, tiene 30 segundos para vestirse y huir de aquí-

- Yo no me voy sin Ginny-

- La señorita Weasley se queda conmigo. Hay muchos magos tenebrosos en busca de ella. El profesor Dumbledore me ha enviado para que la ayude a escapar-.

- No le creo-

- Me importa un comino si me cree o no-

- ¿ Qué piensa hacer con ella?-

- Dadas las circunstancias... Debo llevarla de regreso con el profesor Dumbledore antes de que me vean los demás, en especial su amo-

- Y Harry, ¿ qué pasará con él?-

- Sólo puedo llevarme a usted, si nos ven podré decir que la atrapé y que me he convertido en su nuevo amo-

- Yo no me voy sin Harry-

- Y yo no me voy sin Ginny-

El profesor Snape los miró seriamente a ambos.

- Sr. Potter, usted siempre tan terco como su padre. Y usted Srta. Weasley, pensé que era más inteligente... Potter es el peor amo que ha podido encontrar. Sin embargo, aún el Sr. Malfoy tiene poder sobre usted, si no sale del bosque él la atrapará y por venganza la asesinará.

- Al menos ya no podrán hacer su estúpida poción.

- Si no es usted será otra, Weasley... pero ahora eso ya no importa. Potter salga de inmediato y yo me la llevo a ella.

- ¡NO!

Unos gritos y pasos se escucharon acercarse a la cabaña.

- Ya es tarde, están aquí. Prepárese para morir jovencita. Y tú, Potter... terminarás como terminó tu padre por ser tan terco...

- ¡ESTÁN AQUÍ!!!!- gritó la voz de otro mago, ¿sería Goyle?

- Excelente trabajo Snape, nos tomó un tiempo pero al fin los hemos conseguido-

- Ya ella no sirve maestro-

- Ya veo, no importa... será un excelente alimento para mi Nagini. Veo que la acompaña alguien mucho más especial, más importante-

- ¿ Qué pasó aquí?- preguntó un joven pálido, alto, de cabello casi rubio claro... era Draco Malfoy.

En medio de la cabaña estaba Draco, Voldemort y un grupo de mortífagos. Al otro lado seguían abrazados, pero de pie un Harry que sólo vestía sus jeans y Ginny que se cubría con la camisa de Harry. Justo en el medio continuaba Snape... en el justo medio entre el mal y el bien.

- Estás muerta Weasley-

- Tú eres el que está muerto, Malfoy-

- ¡ Cállense! -gritó el mago más tenebroso de la historia. Aunque por unos instantes la tensión entre Harry y Draco había superado el aire de maldad que emanaba de su simple presencia en el lugar.

En la discusión Harry se había separado de Ginny pero ésta lo buscó con sus manos para acercarlo más a ella.

- Eso es Srta. Weasley, disfrute su calor unos segundos más porque no habrá otra noche para ustedes dos-

Harry sintió el deseo de matar a Voldemort... ese era su destino, ¿ o no? Pues entonces este sería el momento ideal de matar o morir. Pero algo muy fuerte se lo impedía... primero tenía que salvarla antes de caer ante su más grande enemigo.

- Harry, déjame ir y huye-

- No, tú eres la que va a salir de aquí-

- No hay salida posible-

- Entonces moriremos juntos-

- Pero, no deseo que mueras aquí-

Los demás miraban con recelo a los dos jóvenes que sin decir palabras parecían mantener una íntima conversación.

- ¡ Suficiente!- gritó Voldemort y con su varita hizo aparecer una sogas que amarraron a la pequeña genio.

- Es hora de divertirnos con...- comentó maliciosamente Malfoy pero un golpe en el rostro lo hizo callar. Cayó al suelo y junto a él Harry que ciego de la ira le golpeaba la cara y el estómago. Pero una corriente invadió el cuerpo de Harry, una corriente que ya había conocido antes. La maldición cruciatus. Sabían de quién venía dirigida. Reconoció las risas como las de Voldemort, de los mortífagos; y los gritos y el llanto de Ginny. Nunca antes había sentido un dolor tan penetrante, tan agobiante.

- ¡ Basta!

Aquella voz también le era conocida para Harry... pero simplemente no lo podía creer.

- Algún problema Severus

- Maestro...yo...

- Tal parece que has desarrollado instintos paternales por tus alumnos-

- Es sólo una estúpida deuda que tuve con su padre...

- ¿ Qué tuviste o que tienes?

Voldemort dirigió entonces su varita hacia Snape quien no palideció ni por un instante.

- La tuve... es sólo lo que usted mencionó maestro... una estúpida conexión entre alumno y profesor, nada más... prosiga-

- Tengo mis dudas sobre a quién le debes lealtad, Severus

Snape a penas había abierto la boca para responder cuando una serie de maldiciones se escucharon venir desde afuera de la cabaña.

- ¡ Vaya, vaya... no creo haber invitado a tanta gente a mi casa!- gritó desde afuera un mago que Harry rápido supo era el profesor Lupin... Ya se lo sospechaba, que esa cabaña era la de un hombre lobo... muebles destruidos, marcas de las garras en la paredes, mordidas en las mesas y un colchón lleno de pelos.

Otra oleada de luces entró a la cabaña. Algunos mortífagos yacían en el suelo inconcientes pero otros ya habían respondido con sendas maldiciones más. Aún en el suelo, como pudo, Harry se arrastró hasta donde estaba Ginny, recostada sobre la pared... aún envuelta en las sogas.

- Siento mucho que nada haya sido como te prometí que sería, Gin.

Harry trató de soltarla pero fue inútil. Los pedazos de madera de las paredes caían por todos lados. Lord Voldemort se había alejado de los demás y caminaba acercándose a ellos, apuntándoles con su varita. Harry abrazó fuerte a Ginny, como pudo... y por última vez la beso en los labios. De pronto ocurrió algo más inesperado, una figura se interpuso entre ellos y Voldemort.

- Harry, quiero que termine esta lucha.

- Y yo sólo deseo volver a la madriguera contigo.

Ambos se miraron, Ginny le sonrió y cerró sus ojos. Al abrirlos se escucharon más gritos, pero esta vez eran diferentes.

- ¡ Ginny... mamá, Ginny ha vuelto!!!!

- ¡ Está viva!

- ¡ Mi calabacita ha regresado con vida!!!!

- Y mira con quién llegó Fred

- Oh, oh... problemas para el cuatro ojos.

- ¡ Harry, dónde te habías metido... Dumbledore está muy enfadado!

- Harry tienes cinco segundos para soltar a mi hermana y explicar por qué están los dos abrazados y casi desnudos... qué diablos le hiciste a mi hermanita pequeña

Harry miró a Ron, a Hermione, a sus hermanos y a sus padres. Luego miró a Ginny que le sonreía pícaramente, aunque no dejaba de sollozar.

- Ese fue tu deseo amo, hemos regresado a la Madriguera.

( Ok. Me senté a escribir esto en menos de una hora. Puede que haya errores tanto de contenido como de ortografía, pero me da igual. Deseo que les guste, aunque sea un poco. Saludos desde Puerto Rico)