Su regreso al laboratorio fue cuanto menos curioso, todos estaban confundidos de porque había desaparecido unos días del trabajo, era más común que desapareciera de cualquier otro lugar. También, el hecho de que al final alguien fuera despedido, no dio más detalles que un "órdenes del rey", cosa que solo encendió mas la curiosidad del resto de trabajadores, sin embargo, tenían otras cosas que atender y más trabajo para repartir. Gaster revisó su oficina, para fortuna, no había rastro del olor de las feromonas y el cuarto había estado cerrado desde que se había ido ya que tenía las llaves con él.
Decidió por el momento no levantar sospechas de su investigación personal, trabajaría entrada la noche cuando todos se retiraran y pudiera moverse por las salas sin ningún imprevisto. Pasada una hora de la salida de todos se movilizo hasta la parte de químicos, siendo sincero, no tenía idea de donde empezar así que tendría mucho tiempo en ello, tal vez no dormiría como otras ocasiones.
—Veo que sus hábitos no cambian doctor.
—"¿Su majestad?" —miró detrás suya cuando sintió esa voz ligeramente seria.
—Bueno, veo que has olvidado algo importante.
Dicho esto, levantó un poco su capa para descubrir al pequeño esqueleto, dormido en uno de sus brazos, el científico observó solo unos segundos antes de sentirse bastante mal, cierto, había llevado a Papyrus con Asgore para sus nuevas clases de cocina.
—"Cielos, realmente lo siento su majestad," —extiende los brazos y toma con cuidado a su esqueleto —"he tenido muchas cosas en la cabeza, hemos tenido que arreglar todos los horarios y tengo mucho trabajo atrasado."
—Imagine que esto podría pasar, así que lo traeré a la hora de salida desde ahora.
—"No es necesario, iré por él, lo prometo." —lo mira avergonzado, Sans seguramente no este feliz de que olvidara a su hermano.
—No me molesta venir, además, me aseguro de que regreses a casa y te quedes allí de esta forma también —sonrío levemente.
—"Ah…" —lo miró por unos momentos —"majestad, ¿sugirió que lleve a Papyrus con usted para poder tenerme vigilado?"
—Oh, claro que no, realmente disfruto tener a alguien a quien enseñar.
Gaster simplemente suspiró, bueno, era la palabra de su rey, no podía dudar de él, quizá solo se le ocurrió porque no fue a buscarlo, al menos era lo que elegía creer.
—"Supongo que es justo" —acomodó a Papyrus contra él —"debería ir con el barquero."
—Los acompaño —mira tranquilo al pequeño esqueleto dormir sin problema.
—"¿Vendrá hasta Snowdin con nosotros majestad?"
—Bueno, podría pasar a saludar a Sans, su trabajo como centinela debe ser agotador.
—"Si…" —miró a otro lado, sabía de los pequeños escapes de Sans en horario de trabajo, pero no iba a delatarlo, era bueno que ganará dinero por su cuenta.
Sin mucho más que decir, salieron del laboratorio, yendo al pequeño puerto al sur de Hotland, el barquero, como si de un adivino se tratara, ya estaba esperando su llegada. Se sentaron con cuidado de no mover demasiado el bote, aunque el pequeño esqueleto no parecía notar nada de nada, se preguntaba seriamente si aprender cocina realmente era tan agotador.
—Parece pensativo doctor. —Lo mira divertido.
—"¿Las clases de cocina han sido tan intensas? Realmente parece demasiado."
—Oh, de hecho, estuvo "entrenando" con mi pequeña pupila, Undyne.
—"La pequeña joven pez, creo recordarla."
—Si, ella esta empeñada en… ser parte de la guardia real, más que eso, quiere ser la capitana y entrena duro por ello.
—"Ella parece bastante enérgica, seguramente se ha llevado bien con Papyrus."
—Oh sí, Papyrus tiene una buena técnica de huesos, ¿le has enseñado?
— … —Asiente y suspira por lo bajo —"Quiero estar seguro que sabrá defenderse, nunca se esta lo suficientemente seguro de lo que pasara."
—Oh… —mira un poco el agua —tienes razón en ello, de todos modos espero que la oportunidad de usarlas fuera de entrenamientos nunca llegue.
—"No me gustaría haberlo entrenado en vano pero siendo realistas, seguramente sea lo mejor que nunca tenga que pelear."
—Es muy pequeño para eso, no necesita cargar con esa responsabilidad.
—"Le ha dicho lo mismo a su pupila ¿verdad?"
—Ella está realmente determinada a convertirse en capitana, no creo poder detenerla así que la entrenare adecuadamente.
—"Por favor no se lastime en un futuro"
—Oh, lo tendré en cuenta, pero pasará un largo tiempo antes de que logre hacerme un rasguño —sonrió divertido.
Gaster solo suspiro con una sonrisa pequeña dibujada, es cierto que un niño monstruo no iba a poder llegar a hacerle absolutamente nada pero quien dice en unos cincuenta o cien años, quizá en menos tiempo si la joven era lo bastante habilidosa para el combate. Cuando quiso darse cuenta del tiempo que se quedo pensando ya podía sentir el aire invernal de Snowdin, salió del barco cuando su majestad le extendió la mano para ayudarlo.
Camino un poco lento para poder estar con su majestad un tiempo más, aunque seguramente lo vería cada vez que Papyrus fuera a verle y acordaron que iría al menos tres veces a la semana para que dejara sus hábitos de hacer la comida con un sabor indescriptible.
—"Prometo ir a buscarlo la siguiente vez" —hizo una suave reverencia antes de tomar las llaves con la mano libre y abrir la puerta.
—Claro —negó con la cabeza, sabía que no iba a pasar.
Gaster miró de reojo a su majestad antes de entrar.
—"¿Quiere pasar a ver a Sans?"
—¡Oh! Por supuesto —sonríe contento antes de ingresar a la casa.
El lugar se podría decir que estaba relativamente limpio, no ordenado, pero si impecable, quizá la habitación de los esqueletos no lo estarían tanto pero no miraría eso; Asgore pudo notar un bulto mal envuelto encima del sillón de la sala, parece que había llegado tarde para saludar.
—"Parece que tendrá que ser en otra ocasión majestad."
—Eso me temo, bueno, al menos ver que esta bien es suficiente.
—"Le diré que paso por aquí."
—Bien, bueno, procura de descansar tu también, ¿de acuerdo?
—"Lo haré su majestad."
Se despidió de Asgore en la puerta, mirando como se iba alejando desde la puerta, suspiró por lo bajo, podría aprovechar otros momentos para estar juntos, pero de momento eso no iba a pasar.
—¿Todo bien doc? —Se oye desde atrás de él.
—"¿Estabas despierto?"
—De hecho si, solo descansaba mis ojos.
—"Como digas" —niega suave —"Podrías haber saludado a su majestad al menos."
—Oh, si, pensé en ello pero habría preguntado porque volvió a acompañarte hasta casa doc.
—"Quizá… me retrase un poco en ir a buscar a Papyrus" —Suspira mientras mira a otro lado.
—Sería más fácil decir que "quizá" lo olvidaste —lo mira con los ojos negros.
—"No volverá a pasar" —mantuvo la mirada en cualquier punto —"fue un día complicado, aunque no es excusa…"
—Realmente no has cambiado nada, era similar conmigo —suspira —¿sabes? Lo haces bastante difícil.
—"Lo sé, hemos hablado de ello Sans y estoy consciente de que puedo estar repitiendo los mismos errores"
—Al menos con Papyrus intentas estar más en su vida, aunque fracases en ello cuando te metes demasiado en el trabajo.
—"Intentare estar más atento, sabes que mi trabajo no es fácil."
—Ser padre tampoco lo es, menos aún estando solo doc, siempre me pregunto que pasaba por tu cabeza cuando decidiste tenernos.
—"Cuando Papyrus sea mayor lo hablare con los dos, te lo dije."
—No vas a poder huir de esto por siempre doc.
—"No estoy huyendo, ahora, si me disculpas, debo dejar a Papyrus en su cuarto."
Subió las escaleras para ir a dejar al pequeño en su cama, realmente tenía que haber sido un día agotador para que pudiera dormir sin sus cuentos del conejito, lo arropó con cuidado y suspiró con desgana, Sans tenía razón en cuestionar sus decisiones con respecto a tener una familia, después de todo nunca dejo su trabajo de lado y a él lo tuvo mayormente en el laboratorio, cuidando su salud y vida los primeros años, casi todo lo había aprendido allí, incluso fue un poco difícil hacer que se quedara en Snowdin cuando empezó a crear a Papyrus.
Sus motivos, por más egoístas que fueran, no eran un tema para hablarlo uno a uno, quería que los dos lo supieran a su respectivo tiempo.
Habían pasado ya unos cuantos meses, no llevaba la cuenta de ellos, había estado muchas veces intentando tener un suero o algo similar para detener el celo, aunque tenía otras prioridades que lo mantenían aún más ocupado, además estaba el tema de las amalgamas que seguían ocultas en el sótano, para fortuna o desgracia, solo llamaban a Alphys por ello.
Esperaba que pudiera aguantar la presión al menos hasta tener una cura.
Soltó un largo suspiro, había hecho todo tipo de pruebas, de varios sectores, tanto químicos como de maquinaria, sin olvidar la magia de las almas y la determinación, realmente no daba a basto con todo incluso aunque se tomara días enteros para adelantar. Claro que no lo hacía demasiado seguido, por lo general tenía que llevar a Papyrus con su majestad y traerlo de regreso a casa, menos seguido que al inicio pero seguía haciéndolo al menos una vez a la semana. Al menos su pequeño esqueleto aprendió a no ponerle brillos no comestibles después de dos meses, aunque estaba empezando a sospechar que quizá no llegaba la magia adecuada a sus ojos puesto que no podía leer con facilidad las etiquetas pequeñas.
Un mal de familia al parecer.
—D-Doctor Gaster —tocó suave la puerta.
—Oh, adelante —ni siquiera quito la vista de sus papeles.
—Ah, sabía que a-aún no se había ido.
—"¿Ha pasado algo?"
—N-No, d-de hecho todo esta yendo normal —mira a todos lados nerviosa —e-es s-solo que, bueno… h-he revisado el inventario del laboratorio y-y-y…
—"¿Falta algo?" —dejo de leer unos momentos.
—¡N-No! N-No es eso… d-de hecho, b-bueno… h-hay más químicos de lo que hay escrito en los registros y-y t-también hay muchas muestras de plantas…
Gaster finalmente levantó la vista de los papeles, serio como de costumbre, pero sus ojos brillando en magia delataban que estaba inquieto por el pequeño descubrimiento de su ayudante. Creía que había estado ocultando bien su investigación personal, quizá la fatiga lo hizo descuidado esta vez.
—"¿Alguien más sabe de esto?"
—N-No, no se lo he comentando a nadie.
—"Bien, no digas nada de ello."
—P-Pero ¿e-esto n-no va contra las restricciones d-del laboratorio?
—"Alphys." —Se llevo la mano entre las cuencas, resoplando resignado. —"Esos químicos, sueros y muestras de plantas son míos."
—¿S-Suyos? P-Pero ¿por qué? U-Usted es muy estricto con las restricciones.
—"Es una investigación personal, es… complicado."
—¿T-Tiene algo que v-ver con los libros nuevos?
—"¿Has visto los libros?" —se tenso un momento.
—Y-Y-Yo l-lo siento, e-estaba buscando informes archivados y-y l-los encontré ocultos debajo, u-usted estaba dormido en el sillón y-y… ¡ah! ¡l-lo siento de verdad! —se cubrió la cara casi hiperventilando.
El científico lejos de sentir enojo por lo sucedido estaba tan o más avergonzado de que descubrieran lo que estaba en esos libros que la propia Alphys.
—"Bueno, ahora que lo sabes no vale la pena ocultarlo."
—¿E-Eh? —lo mira entre sus dedos.
—"Por como reaccionas, veo que leíste sobre el celo de los monstruos jefe, es decir, el mío."
—A-Ah sí… l-leí de ello p-pero…¿p-por qué le interesa de repente?
—"Bueno, no se si es que los esqueletos tenemos un celo muy tardío o que pero he comenzado a tenerlos, de hecho… me ha dado dos veces en un lapso de un año."
—E-Entonces el olor dulce q-que se filtraba en el laboratorio…
—"Era yo… ah, simplemente entre en pánico y me encerré el mayor tiempo posible, era la segunda vez y no sabía como controlarlo."
—E-Entonces usted desapareció unos días esa vez…
—"Su majestad se dio cuenta de que algo no iba bien o solo quería ver si estaba yendo a descansar a casa, aún no lo sé."
—¿E-El rey?
—"Cuido que nadie se acercara mientras mi celo pasaba, no estaba en condiciones de hacerlo por mí mismo" —sintió parte de su magia subir a su cara de solo recordarlo —"él se ocupó de ello."
—¿S-Se o-ocupo de ello?
Gaster se dio cuenta de lo que había dicho demasiado tarde como para rectificar, miró a la pequeña lagarto hiperventilar de verdad, con la cara roja y pareciendo echar humo mientras daba rienda suelta a su imaginación.
Por experiencia sabía que tenía demasiada.
—"Te pido que no imagines cosas indebidas" —uso su portapapeles para darle un pequeño golpe en la cabeza. —"Solo me mantuvo en su cuarto recluido mientras él dormía en el sofá, venía a verme cuando era hora de comer y eso es todo" —desvió la mirada apenado, bueno, podría haber sido así pero él tuvo que abrir la boca e incitarlo a mucho más que la primera vez que lo cuido.
Tampoco es que la primera vez fuera solo cuidados básicos, pero intentaría llevarse eso a la tumba si le era posible, después de todo no quería que la gente hablara de él a sus espaldas de que estaba intentando algo con su majestad de una forma demasiado… ni siquiera quería pensar en ello.
—E-Entiendo que debe ser una molestia e-eso de tener celo…
—"Bueno, los síntomas parece que varían según el tipo de monstruo, creo."
—¿N-No esta seguro doctor?
—"Me gustaría decir que si, pero solo tengo información general y mi propia experiencia que es muy amateur."
—S-Si no l-le molesta podría ser de ayuda, e-en lo que sea.
—"Ya tienes suficiente con que lidiar Alphys, pero lo tendré en mente."
—L-Lo entiendo d-doctor.
Observó unos momentos sus acciones, ese movimiento nervioso de manos y la cabeza agachada, ella seguramente tenía esa imperiosa necesidad de sentirse útil e intentar no fracasar de nuevo. Lo sentía muy familiar.
—"De hecho, quizá tenga que mover mi investigación al sótano, necesitare un par de manos extra para eso."
—¡O-Oh! ¿P-Puedo empezar con ello? ¡S-Seré cuidadosa d-doctor!
Él solo decidió asentir, aprobando su ayuda.
Sin darse cuenta, otro mes había pasado, sus estudios en el sótano eran casi diarios, tanto que incluso apenas terminaba con todo lo que tenía en el laboratorio se internaba a seguir con sus avances, tenía algunas muestras de las flores doradas para experimentar, su suero era peligroso para usarlo pero sus propiedades hacían que fuera una buena planta para pruebas mágicas futuras, investigaría más a fondo cuando resolviera sus problemas primero.
"Se me acaba el tiempo, incluso estoy sintiendo a mi magia comenzar a desestabilizarse estos últimos días, no quiero depender de su majestad para esto otra vez." Pensó con desgana mientras miraba los resultados.
Dio un salto de golpe al oír la alarma sonar por todo el sótano, lo que faltaba. Tomó su teléfono y subió usando un atajo, llegando con bastante dificultad arriba, bien, eso ya no era una opción para hacer seguido, con suerte podría hacerlo dos veces más. Todos en el laboratorio parecían alterados, aterrados más bien, lo que hizo que su sentido de alerta se disparara al instante, yendo directo a ver las cámaras donde Alphys miraba con miedo la escena.
Un humano.
Sus ojos se encendieron con horror al ver que era hostil, muy hostil, su ropa estaba cubierta de polvo y aún estaba de camino a Snowdin, ni siquiera se paro a pensar y solo activo la alarma en los altavoces de la zona para sacar a tanto monstruo como fuera posible de su camino. Todo indicaba que pasaría los rompecabezas sin demasiado esfuerzo, tenía que ganar tiempo de donde fuera, sacó el teléfono de su bolsillo y se lo entregó en las manos a Alphys.
—"Llama a Sans y haz que lleve a Papyrus y cuanto monstruo posible a las zonas de contención."
—¡¿E-Eh?! P-Pero doctor ¿q-qué piensa hacer?
—"Ganar tiempo, haz que el aviso llegue a su majestad."
—¡Doctor Gaster!
Lejos de querer oír cualquier llamado de atención, salió del laboratorio sin mirar atrás ni un momento, fue rápidamente al sur para subir al barco y llegar lo antes posible a Snowdin, incluso así tenerlo preparado en el puerto del pueblo para llevarse a Sans y a todos los niños que pudieran.
Apenas tocaron tierra de nuevo, salió disparado hacía el poblado, manteniendo la esperanza de que el humano no hubiese llegado antes que él.
—¡SANS! ¡PAPYRUS! —Gritó al llegar a casa, asustando al pequeño esqueleto que estaba en la sala jugando.
—¡Nyeh! ¿Papá? —levantó el pequeño cubo de Rubik que traía consigo.
—Ah, ¿Sans no ha llegado? —miró rápidamente por la sala, sin encontrar rastro del esqueleto mayor.
—Dijo que me quedara en casa hasta que volviera por mí, que lo haría cuando las sirenas dejaran de sonar.
—Oh no… no, no… —negó con la cabeza, Sans era un centinela después de todo.
Habría dado lo que fuera para que justo ese día fuera uno de los que se escapara del trabajo.
—Nyeh, ¿qué son las alarmas? ¿Viene otro terremoto?
—Ah, no, es… solo es peligro ¿entiendes? —se agachó para tomarlo de sus pequeños hombros. —Algo peligroso esta pasando, iré por tu hermano y los dos irán a esconderse juntos, espera por él tal como te dijo y por nada salgas de casa.
Acarició suave su cabeza y se enderezo para salir de la casa, cerrando la puerta con llave, solo por si acaso. Pudo notar que la mayoría de las casas estaban cerradas, el bar de Grillby también, ahí estaba uno de los refugios en caso de emergencia, salió del poblado luego de comprobar muy por encima que no había rastro de ningún monstruo en la zona, esperaba llegar antes de que Sans se cansara de esquivar, él no era un peleador, solo era un monstruo muy ágil.
Paso los rompecabezas sin mucha demora, encontrando a Doggo caminando a cuatro patas, arrastrándose y palpando todo lo que tenía delante mientras otro monstruo canino intentaba guiarlo lejos del peligro. Solo pudo escuchar que otro monstruo estaba peleando con el chico que había llegado, Gaster apretó los dientes e intento ir más rápido de lo que ya detuvo un momento al oír un estruendo, como el ruido de un trueno, pero mucho más concentrando en un punto, luego otro y otro, si su suposición era correcta, el humano debía estar causando ese alboroto, no tardo mucho más en llegar a la fuente del sonido y a la pelea que estaba pasando. Ver a Sans esquivando y como en cada turno se hacía más y más difícil solo lo hizo meterse en la pelea cuando su esqueleto parecía haberse medio dormido en medio combate.
Un zumbido invadió su cabeza y un dolor agudo, intenso e instantáneo inundo todos sus sentidos, un lado de su pecho se tiño de rojo, una costilla destrozada en solo una fracción de segundo y había perdido mucha más vida de lo que podría haber calculado por el impacto.
—Doc… ¿qué haces aquí? —aquello había despertado por completo al esqueleto menor.
—"¿Tú qué crees? Ve a casa y lleva a Papyrus a un lugar seguro, ahora."
—¿Estás loco? Acaba de perforarte el maldito pecho.
—¡DIJE AHORA! ¡LARGO! —grito con los ojos encendidos.
— … —miró como el chico parecía hacer algo con su arma mientras ellos hablaban. —Simplemente, no te mueras G. — Luego de ello Sans solo desapareció.
—Ahora… vamos a jugar un juego humano, si quieres pelear… tendrás que encontrarme y atraparme primero. —Escupió a un costado, enderezándose lo mejor posible antes de darse media vuelta y huir del lugar.
No es que fuera muy veloz para correr, pero esperaba ser más rápido que un niño humano, mantenía un ojo detrás suya, asegurándose de que el chico lo siguiera, levantando cuando viera necesario una barrera de huesos para escudarse. Escuchar el crujir de la barricada solo hacía estremecer su cuerpo, sabía que otro proyectil podría ser peligroso, aparte de que perdía vida de forma pausada cuando daba cierta cantidad de pasos, así que cada centímetro extra que consiguiera era una valiosa ventaja; al menos eso pensaba antes de que una de las cargas del arma rozara su cara, no tenía más alternativa que predecir, calcular y esquivar mientras activaba los rompecabezas justo detrás de él, eso le daría un escaso pero valioso tiempo para dejar que cualquier monstruo que aún estuviera fuera se escondiera.
—Ugh… —se llevó la mano a la herida.
Ahora que tenía unos segundos para poder pensar, el dolor volvió de forma punzante, los movimientos involuntarios de sus costillas por el esfuerzo físico solo hizo que su sufrimiento fuera mucho peor, sin embargo, no era tiempo de lamentaciones o similar en ese momento.
Aún tenía un largo camino al castillo.
Si tenía suerte, no perdería de vista al humano en Waterfall, necesitaba que estuviera lejos pero lo suficientemente cerca para no perdiera el interés en la persecución; después de todo los humanos seguían viéndolos como un juego.
Llegó a la parte donde necesitaban plantas para cruzar, saltó y destruyó las que ya estaban colocadas, solo para darle frustración al humano, provocarlo no era la mejor idea pero eso le aseguraba que lo tendría detrás incluso si se adelantaba un poco de más. Saltó de lo más alto del puente para terminar aterrizando en una montaña del basurero, no era la caída más suave pero si el camino más rápido, de entre las cosas que había entre los desperdicios recogió lo que parecía ser una barra de metal oxidada bastante larga, si en algún momento lo alcanzaba no sabía si podría confiar en su magia.
Escuchó el ruido del chapoteo en el agua muy cerca de donde se encontraba, no esperaba que el humano fuese a seguirlo por aquí; caminó apresurado por el agua entre las pilas de desechos mientras miraba detrás suya la silueta de lo que parecía el sombrero que el humano llevaba, apenas piso tierra comenzó la carrera de nuevo, llevando al chico al pequeño laberinto de caminos del río más brillantes de Waterfall, saltando secciones que el chico, por su tamaño, no podría saltar.
Y este al parecer, enojado por esa pequeña trampa en el juego, disparo al frente tantas veces como le permitía su arma.
—¡Agh…! —se llevó la mano al brazo.
Un golpe crítico atravesó su barrera y había llegado a astillar su brazo dominante. Sin embargo no fue suficiente para soltar la barra de metal que llevaba consigo, continuo corriendo, ahora por desgracia, se sentía más como una cacería que como una carrera.
Y él, era la presa.
Con algo de dificultad, logró llegar de regreso a Hotland y encerrarse unos momentos en el laboratorio, fue lo más rápido que podía a las computadores y activó las barreras eléctricas para que el chico solo siguiera un camino, necesitaba llevarlo con Asgore sin darle oportunidad de matar a otro inocente. Se sujeto de nuevo el brazo, se sentía como una quemadura, el arma del humano era nueva, lo más parecido a lo que podía recordarle era a los cañones que se usaron en la guerra, solo que versión pequeña, y disparaba una punta de metal, no era tan puntiaguda como una flecha pero aún así tenía bastante potencia para compensar.
"Tengo que atravesar todo Hotland con él detrás y todavía me queda todo New Home, ni siquiera se si es seguro ir por el núcleo, ¿qué tal si una de esas cosas perfora la maquinaria?" Negó varias veces con la cabeza, no era momento de pensar en lo que podía pasar, si era necesario protegería el núcleo con su vida.
Tomó de la mesa un par de fideos en barra y los devoró para recuperar un porcentaje de su hp mientras iba a la puerta de atrás, escuchando ya los pasos sobre las baldosas del laboratorio, cubrió los disparos con huesos antes de emprender el viaje por todo Hotland, aun recordaba como hacer de memoria los rompecabezas así que podría tomar de nuevo ventaja; se elevó por los aire gracias a los respiraderos con el chico siguiendo sus pasos, había optado por intentar alcanzarlo para resolver las trampas de los monstruos, Gaster resopló y continuó su camino, aunque ahora los pasos empezaban a doler, además del cansancio por estar en carrera con apenas segundos para descansar.
Cuando llegó al ascensor decidió tomar unos de sus atajos para llegar al piso al momento, escupió más magia y sintió como las heridas ardían, solo le quedaba una vez más, y no sabía cuanta distancia podía ser. Arrastró los pies, caminando tan rápido como le permitía su cuerpo, empezaba a tener problemas para mantenerse y apenas estaba cerca de la entrada del hotel MTT. Respiró hondo y trato de volver a tomar el ritmo acelerado.
Al menos eso intento.
El zumbido en su cabeza volvió y esta vez cayó de cara al suelo, con un dolor horrendo en su pierna derecha, se inclinó del lado sano y apenas logró ponerse de pie con ayuda de la barra, ahora por su pierna hasta el piso se comenzaba a deslizar aquel líquido rojo, ya no podría correr. Su respiración se volvió más agitada y pesada mientras volteaba cojeando a ver al humano, ¿cómo es que tenía tanta resistencia? Vio como alzó el arma que tenía en la mano y rápidamente levantó una fila de huesos para protegerse, por alguna razón el chico tenía predisposición a disparar solo al lado derecho así que lo hacía un poco predecible; tosió de repente, notando su magia inestable de nuevo, no podía pasar ahora, su celo estaba empezando a dar síntomas.
Y de nuevo, ese zumbido que inundaba su cabeza cuando un disparo llegaba a él, pero esta vez era ensordecedor y aún más doloroso que los anteriores.
Luego de ello, solo veía negro por su lado derecho
.Llevó su mano a la cara, ahogando el grito que quería dar debido al nuevo impacto, apretó con fuerza los dientes mientras el aire escapaba por los costados, ya no podía huir, no podía defenderse… no había salida. Su barra de vida estaba casi al completo negra, no tenía nada con que curarse y su magia ya no era una opción para ello, levantó la vista con el ojo sano para ver al chico con la mirada fija en él, mientras parecía estar haciendo algo con su arma de nuevo.
No había forma de que pudiera aguantar otro impacto.
