ADVERTENCIA: CONTENIDO EXPLICITO +18

Capítulo 8

INUYASHA

—¿Por qué no estás usando bragas? —Gruño mientras tira sus pantalones cortos al piso. Odio la idea de ella caminando sin nada bajo sus pantalones cortos. Son una capa menos entre ella y otros hombres.

—¿Bragas? Esas son para la clase privilegiada —explota hacia mí, a pesar de que sé que está ansiosa por mi toque. La calmo.

—Quítate el top. Quiero mirar tus tetas mientras como tú coño —le gruño. Todavía estoy un poco nervioso.

Me tomó horas encontrarla, y ahora aquí está frente a mí y mi corazón finalmente comienza a calmarse. Mi cuerpo está adolorido y mi pene está más allá de la ayuda en este punto, pero mi alma está en paz ahora que estoy con ella otra vez. Siento que puedo respirar sabiendo de nuevo que ella está bien y puedo estar junto a ella para asegurarme de que se quede de esa manera.

La miro, así como ella lo hace cuando le pregunto, aunque su insolente pequeño mentón me desafía. Maldita sea, quiero darle la vuelta y azotar su culo hasta este rojo. Pero el olor de su coño es demasiado bueno, y se me hace agua la boca por saborearla. Me muero de hambre por ella.

—Todo esto es mío ahora —digo, mirando su coño desnudo, con sus labios rosados y húmedos. Me inclino y presiono mis labios, dando un beso suave.

—Tú no me posees —responde, pero sale más como una pregunta.

—Estoy a punto de —digo mientras abro mi boca sobre su coño y pruebo el cielo.

Mis manos se mueven debajo de su culo y la saco del colchón así puedo darme un festín con todo lo que tiene para darme. Su dulce néctar cubre mis labios y barbilla mientras hago una comida de ella.

—Este coño es mío —digo, recordándole a quién pertenece. — ¿Me has oído?

—¡Sí! —grita, cuando mi lengua se abre paso entre sus pliegues y en su estrecha abertura.

Lamo mi camino hasta su clítoris. Es duro y pulsante mendigando por atención. Cuando paso los dientes sobre el, un interruptor dentro de ella voltea y ella grita mi nombre. Ella agarra mi pelo y lo mantiene apretado mientras sus caderas se balancean contra mi boca y ella me folla la cara. Ella está tomando su propio placer y yo saboreándolo. Ella puede usarme y tomar lo que quiera mientras ella siga haciendo esos pequeños sonidos que hacen que mi polla gotee semen.

Bebo en ella mientras le agarro del culo y miro fijamente sus grandes tetas. Se mueven mientras la como y me pone la polla aún más dura.

Nunca antes había probado algo tan bueno, y creo que podría eyacular solo comiéndola. Tarareo mi aprecio por eso y las vibraciones viajan por su sexo. Su cuerpo está tensionado por la espera de correrse, y se sacude con anticipación.

—Inuyasha —se queja, y sus ojos se abren para mirarme.

—Shh. Te tengo, nena —digo, sabiendo que está por romperse en un millón de piezas.

Con un golpe firme de mi lengua y una lamida contra su clítoris, ella se rompe completamente. Su espalda se arquea y gime en voz alta mientras se corre para mí.

Saber que soy el primer hombre en hacerla correrse hace que mi polla esté imposiblemente más dura. Quiero ser el primero y el único. Por siempre.