Capítulo XV: De la sartén al fuego

Una vez que colocaron los dos "Emblemas" de los Hermanos Kite en el furgón, terminado el desenganche, finalmente pudieron subirse a la misma y partir de allí. En uno de los altoparlantes comenzó a escucharse la voz de un hombre, grabada, mecánica, la cual anunciaba que aquel tren partiría en cuatro minutos. Todos ya estaban dentro y listos, Jim fue hasta la cabina del conductor y de ahí procedió a sentarse, tomando el mando del subterráneo y de ahí emprender el viaje hacia el Sur de Raccoon City. Para ellos, la pesadilla iba a terminar, serían libres, ya no tendrían que escapar de los zombies, aquellos sapos con enorme boca y garras afiladas, así como también de otras aberraciones creadas por "Umbrella". Ya podían sentir el dulce canto de la libertad en sus oídos, hablándoles, susurrando palabras de que todo estaría bien, que el Futuro les estaba deparando a la vuelta de la esquina.

- Muy bien.- Anunció Jim, mientras que veía la señal en uno de los paneles de afuera, dando la orden de salida.- Que sea lo que Dios quiera.- Lanzó una plegaria, un juramento e invocó a la buena suerte. Bajó la palanca y con ello fue cerrando las puertas corredizas, así como también moviendo la formación hacia el túnel que iba para abajo. Las luces se encendieron, los rieles estaban electrificados y con ello también el vehículo, así que emprendieron el viaje.- ¡Jajaja, funciona, nos vamos de aquí, amigos!.- Les anunció el moreno con toda emoción en su voz.

Festejaron, habían burlado a la Muerte misma. El tren se fue internando, poco a poco y con el aumento de la velocidad que éste poseía en sus motores, en aquella oscuridad, siendo iluminado el camino gracias a los faroles que tenía enfrente.

Sin embargo, al momento de meterse en el interior del ya citado lugar, una enorme criatura emergió y con ello fue avanzando hacia donde estaban yendo. La misma hacía temblar la estructura, el techo cedía, caían escombros que golpeaban el techo mismo y de ahí iba hacia ellos, persiguiendo a los fugados.

- ¡¿Qué es eso?!.- Se preguntó Kevin, mirando por una de las ventanas.

- Una garrapata.- Le dijo David.- Pero mucho más grande. Debe de ser la "Reina".- Advirtió con tono frío el plomero.

- ¡Jim, acelera más o terminaremos bajo los escombros!.- Pidió el policía y el otro asintió, subiendo la velocidad del metro.

La "Reina Garrapata" se movía con torpeza, debido a su gran tamaño, con cada movimiento efectuado llevaba a que fueran cayendo más escombros, polvo y restos de la estructura que cubrían los túneles. La formación seguía su ruta asignada, no pensaba en rendirse aquella monstruosidad, estaba más que lista para cumplir con su cometido. Si ya había acabado con las vidas de otras personas, dentro de la estación, ¿por qué no volver a hacerlo?. Era "divertido" para ella, gozaba verlos sufrir, ya saboreaba su sufrimiento. Era como si estuviera con un "juguete" entre sus patas, sin embargo, el mismo ofrecía resistencia y cuando notó el aumento de la velocidad en la máquina, ésta lanzó un feroz bramido que hizo retumbar todo el lugar.

Si éste iba a fugarse, entonces también haría lo mismo. Se puso en cuatro patas y fue en su persecución, corriendo a más no poder. Sus patas rasgaban las paredes, caían restos de acero, hierro, las tuberías de agua y gas saltaban por doquier. Era como estar en medio de un bombardeo, fuera naval, aéreo o de Artillería. Todo volaba por los aires, lanzado con tal ferocidad que era imposible saber si estaban vivos o no. Las luces que cubrían las paredes del túnel también fueron "presa fácil" de la "Reina", la cual terminó por tirarlas abajo, cual árboles al ser talados por un leñador para tener madera durante el Invierno del Norte.

George vio de que ella cosa no se rendía, así que fue hasta su botiquín de primeros auxilios y extrajo el mechero junto a una bomba molotov armada desde la huida de ellos del "J´s Bar".

- ¡Wow, tranquilo, "John Rambo"!.- Le detuvo Kevin.

- ¡No nos queda otra opción, tengo que hacerlo!.- Sostuvo el peli negro cuando sintieron otro temblor.- No nos dejará en paz, además, a esta velocidad, de seguro, podremos escapar antes de que todo colapse.- Apuntó y viendo de que las otras alternativas estaban fuera de lugar, recibió la "aprobación" del policía castaño.


En las vías, la "Reina Garrapata" continuaba destruyendo con todo a su paso. Detrás suyo quedaban ruinas, escombros, densas columnas de polvo que iban del blanco al gris, tóxico. Podía haber sustancias peligrosas como Asbesto flotando en el aire, gas natural, proveniente de las tuberías que estaban estallando, una tras otra, como si fueran cohetes en la víspera del Año Nuevo. En un momento dado, el tren tomó una curva, siguiendo su itinerario hasta que, de pronto, la criatura quedó atrapada en una de las arcadas de acero. El olor a ese material, antes citado, impregnaba el aire y se filtraba por las fosas nasales, provocando que causara algún desmayo para aquel que estuviera allí.

Aún así, la aberración consiguió destruir su "prisión" y de ahí se lanzó, nuevamente, hacia ellos.


- ¡AHORA!.- Ordenó Cindy, mientras que George encendía la "Bomba Molotov" y ésta era lanzada hacia donde estaba.


El proyectil casero dio en el blanco, golpeó el suelo y de ahí comenzaron a elevarse unas leguas ígneas, provocando que se convirtiera, aquel lugar, en un auténtico Infierno. Las mismas atraparon a la "Reina Garrapata", cubriéndola por completo, chamuscando su cuerpo entero, mientras que intentaba escapar a las mismas. No lo logró y con ello terminó por colapsar contra una de las "Vigas Centrales" que conformaban el armazón del túnel, provocando su posterior derrumbe y el fuego que iba hasta la estación que dejaron atrás, haciendo estallar todo en su interior, incluyendo a los zombies.


George vio las últimas ascuas arder, mientras que se alejaban de la deflagración, además de un intenso olor a carne quemada. El médico volvió para adentro, evitando no vomitar y de ahí tomó asiento.

- Ya está, se terminó.- Anunció Cindy.- Nos hemos salvado.

- Aún no hemos salido de la urbe, amiga.- Advirtió Mark, mientras que recargaba su arma reglamentaria.- Apenas hemos tomado al toro por las astas. Aún nos quedan otros peligros en el camino.

- Es verdad.- Reconoció Jim, ya que él era optimista pero, esta vez, veía que todavía les quedaba un largo camino por recorrer.-

- ¿Cuánto falta para llegar al final del camino?.- Se acercó Alyssa a la cabina del conductor, mientras que el moreno revisaba el tramo que estaban recorriendo, así como también la velocidad y que los motores, circuitos y otras partes siguieran en buen funcionamiento.

- Todavía un largo tramo pero reza a todos los Dioses de que el camino esté despejado de obstáculos. Ya no podremos volver al Centro de la Ciudad.- Respondió el chico, viendo que todo había colapsado en aquella devastadora explosión.

El tren continuaba con su marcha por el túnel, solitario, vacío, frío, uno que calaba hondo en los huesos. Lo único que podían hacer era esperar. David fue hasta Yoko y notó de que la muchacha abría los ojos, viendo al plomero cerca suyo.

- Hey, buenos días, "Princesa".- Le saludó el joven a la estudiante nipona.

- ¿David? ¿Qué...?.- Se preguntó ella, levantándose con dificultad. La saliva de aquella criatura se había secado y con ello intentó ponerse de pie, sin embargo, el cansancio reciente la había dejado debilitada hasta ahora.

- Wow, wow, tranquila, no tan rápido.- Le detuvo a la muchacha, volviéndola a recostar en el asiento.- Te lo explicaré todo.

Ella asintió, le parecía todo tan raro. ¿Cuándo había llegado hasta aquel tren en funcionamiento? ¿Era un sueño lo que estaba viviendo?. Imposible de descifrar para aquella chica, la cual había sufrido y casi era devorada por ese monstruo.

- Solo recuerdo haber perdido el conocimiento al momento de que aquel "sapo" comenzó a tragarme. Era horrible, todo era un manto rojo, como si fuera una "bolsa" su estómago y de ahí sentía como me iba empujando hasta llegar al final. Solo podía patear pero era en vano hasta que, de golpe, todo se detuvo y sentí que era expulsada hacia afuera. Luego quedé inconsciente por toda la conmoción sufrida.- Contó ella sobre ese acontecimiento sumamente aterrador.

- Bueno, después de que te pasó eso, corrimos hasta la estación del subterráneo, para refugiarnos y encontramos esta formación, que ahora funciona, aunque hubo mucho combate. Nos enfrentamos a los zombies y también a unas garrapatas gigantes, ahora nos dirigimos hacia el Sur de Raccoon City, con el fin de encontrar una salida.- Añadió David.- Por ahora vamos bien, nos estamos alejando del peligro pero éste seguirá tras nosotros, así que hay que estar preparados.


Por su parte, Jim estaba al mando del subterráneo, el cual avanzaba a pasos agigantados, como una bestia impaciente por llegar a su guarida, dejando atrás de sí un camino de oscuridad, penumbra y desolación. Aún funcionaban las luces en ese tramo, así que podrían hacer una parada en alguna estación cercana para descansar. Sin embargo, la posibilidad que tenían duro poco, bajando un poco la velocidad, el rubio miró hacia el frente, topándose con una impresionante horda de zombies. Éstos vieron el tren y se acercaron, torpemente, hacia las puertas y ventanas, poniendo sus manos sobre el cristal, en un vano intento por quebrarlas y así entrar.

David tomó su navaja y comenzó a apuñalar a los enemigos en la cabeza, quitándolos de encima. Mark y Kevin pasaron a las armas de melé junto a Alyssa, George y Cindy, mientras que Jim volvía a subirle la velocidad al tren para salir de allí. Mientras que esto sucedía, notó que había un enorme camión estrellado contra el acceso que daba a la estación, por lo que los zombies podían haber tomado ese camino para invadirla. Uno de ellos fue hasta la ventana del conductor y trató de romperla pero no pudo.

- Lo siento, amigo: Sin boletos, no hay servicio.- Respondió Jim y aceleró, sacando a sus amigos de allí.- Tranquilos, no habrá paradas. Ni en broma.- Juró, ya que hacerlo podía significar una muerte atroz y terrible frente a los muertos vivientes.

Atrás quedó la estación, los enemigos, algunos habían acabado muertos por las armas de cuerpo a cuerpo, su sangre estaba en las mismas, goteando contra el suelo. La formación continuaba con su viaje sin interrupciones y de ahí pasaron a otro túnel más, igual que sus anteriores "hermanos" con la esperanza de encontrar una vía de escape de allí.

- Muy bien, estamos llegando a "Benjamin Franklin", nos quedan cuatro más: Albert Einstein, Thomas Alva Edison, Presidente Theodore Roosevelt y General Douglas MacArthur, allí termina el recorrido.- Les anunció Jim, consultando el mapa que estaba en la parte superior de las puertas corredizas.


El tren siguió con su ruta, avanzando a toda velocidad, sin detenerse en las otras estaciones, a pesar de que éstas ofrecían seguridad y finalmente llegaron hasta la última parada, "General Douglas MacArthur", el nombre de aquel Comandante del "Teatro de Operaciones en el Pacífico" durante la Segunda Guerra Mundial y que también estuvo metido en la "Guerra de Corea". Ante ellos se abría un camino hacia las escaleras pero no había presencia enemiga, todo estaba en calma, por lo que Jim detuvo la formación, se llevó las llaves que había usado antes y con ello pusieron rumbo hacia las calles para ver si estaban a salvo o no.


El Sur de Raccoon City daba con una serie de edificios, casas y negocios. Barrios de clase media y alta, pero también había quedado la "huella" de los zombies que pasaron por allí: Autos chocados, volcados, en llamas, incendios por doquier, cuerpos de ambos "bandos" desperdigados por todas partes, así como también casquillos y armas que quedaron atrás por la retirada efectuada por el "U.B.C.S".

- Allí puedo ver el "Hospital General".- Avistó George aquel enorme edificio, el cual seguía encendido con sus luces hasta que, de golpe, las mismas se apagaron y una explosión demolió su interior, colapsando bajo una nube de escombros, polvo y desolación. El médico se quedó helado al contemplar la caída del complejo sanitario.

- ¿Oyeron eso?.- Preguntó Kevin.

- Sí...- El peli negro se dio la vuelta, pálido.- Algo...Algo pasó...en el "Hospital General".- Dio aquel aviso.-

- ¿George?.- Se acercó Cindy hasta él, tomando sus manos.

- El hospital...ha desaparecido...fue demolido.- Comunicó esa información.

- Déjame ver.- Pidió Alyssa y enfocó su mirada hacia el Norte, justo en donde se alzaba, todavía, una columna de polvo.- Tiene razón.

- Pudo ser una explosión interna.- Dio Mark su teoría.

- No lo sé, pero sea lo que sea que haya pasado allí, será mejor que nos larguemos ya mismo.- Sugirió Kevin.- Vaya uno a saber qué clase de otras cosas puedan ocurrir aquí.- Advirtió el joven y estaba en lo cierto.


Mientras tanto, a unas calles hacia el Oeste del Centro de la Ciudad, una mujer de tez morena, cabello castaño, ojos marrones, vestía una falda negra con zapatos del mismo color y una blusa amarilla con una "Tarjeta de Identidad" unida a la misma, estaba forcejeando con un hombre de cabello negro, bien peinado, lentes oscuros, uniforme del "U.S.S" ("Servicio de Seguridad de Umbrella") junto al chaleco anti-balas y botas militares, así como también llevaba una escopeta en sus manos.

- ¡Déjeme!.- Bramó la afro-americana.

- ¡No, es muy peligroso para que vaya allí!.- Le negó el paso aquel sujeto de origen Hispano y tez blanca.

- ¡Dejé algo muy importante en los Laboratorios, tengo que volver!. Solo deme unos minutos.- Pidió, como último recado. El joven miró su reloj, sincronizando al mismo.

- De acuerdo, pero si no está aquí en el plazo estimado, me iré sin usted.- Advirtió el hombre y ella partió, a toda velocidad, para ir hasta ese punto. Acto seguido, se puso en contacto, vía auricular, con uno de sus hombres.- Arnold, ¿me recibes? ¿Cómo va la "limpieza"?.- Preguntó al Comandante.


En la autopista que daba a la zona Oeste del Centro de Raccoon City, un hombre de unos 39-40, aproximadamente, semi-calvo y vistiendo el uniforme del "U.B.C.S" ("Servicio Anti-Contaminación Biológica de Umbrella") se encontraba parapetada con su rifle de francotirador, a la espera de que algún zombie apareciera para poder volarle la cabeza. Detrás suyo se encontraba otro sujeto, uno de cabello y bigote negro, además de vestir todo un conjunto de ropas del mismo color, notándose su rango como uno Ejecutivo muy importante de la Corporación médica. A pesar de su posición, se lo notaba muy nervioso, ya que caminaba de un lado para el otro, cerca de donde se hallaba el otro.

- "Todo listo, Comandante, hemos colocado los explosivos alrededor de la calle a la autopista".- Le informó uno de los Soldados del 2*Batallón del "U.B.C.S", a través de su comunicador.

- Recibido: Procedan a terminar con las labores de "limpieza" de esta área. Si ven civiles, sáquenlos inmediatamente.- Respondió el hombre, mientras que daba las nuevas órdenes y era oído por el otro sujeto.

- Esto no está bien, no, no lo está. Todo esto nunca debió suceder.- Decía entre susurros, rascándose la cabeza con desesperación, siendo oído por el otro.

- Oye, ¿te quieres calmar?.- Le pidió con tono gélido.- Esto, para mi grupo y yo ha sido pan comido.- Respondió, viendo de que no había tenido bajas.

- No es eso, me refiero a otra cosa: El "Paquete" ha desaparecido. No lo entiendo, ¿por qué no responden los del Batallón del Comandante Rodríguez?.- Se cuestionaba así mismo el hombre de cabello y bigote negro.

- Si tanto te pone nervioso que eso haya desaparecido, mejor llámalo o ¿qué? ¿Vas a esperar a que llegue "El Palomo Mensajero" de Hanna-Barbera?.- Le lanzó ese cómico pero ácido "resultado", una broma que le cayó mal al empresario.

- "Horda en camino, Comandante".- Alertó otro Soldado y éstos se prepararon para abrir fuego, exterminando a las criaturas que avanzaban hacia ellos y de ahí Arnold se posicionaba con su rifle de francotirador, abatiendo a todo enemigo que se interpusiera en su camino y anotando las bajas en su "Marcador".

- 10, 11, 12, 13, 14...- Contaba los zombies que iban cayendo por las balas de aquella poderosa arma y una sonrisa se dibujaba en su rostro, cosa que al empresario no le parecía bien que se estuvieran "divirtiendo" en un momento de máxima tensión.

Fue entonces que, con la luz de los faroles dando sobre sus lentes, dio un paso al frente.

- ¡Espero que sepas que te estás jugando tu rango militar y el salario! ¡No olvides de quiénes son los que te lo pagan!.- Exclamó éste con furia pero al interrumpir a Arnold, éste se volteó, rifle cargado a sus hombros y de ahí le apuntaba.- Oh, espera, tranquilo, tranquilo, solo era un decir, no te lo tomes tan a pecho.- Pidió clemencia pero cuando disparó, la bala le rozó el rostro, terminando por enterrarse en la cabeza de un zombie que estaba a las espaldas del peli negro.

- 15.- Contó el semi-calvo su nueva baja.- Ahora escuche, Señor Tommy Nielsen, si su preciado "cargamento" aparece, nos deberán recompensar a nosotros, ya que estamos poniendo el culo para salvarles a ustedes del desastre que se han mandado. Ahora, si no le molesta, déjeme hacer mi trabajo.- Ordenó con autoridad y regresó a su función.- Soldados, quiero que despejen toda la zona del "Hotel Apple Inn", evacuen a los civiles que puedan y también rodeen la misma con minas anti-personales para que vuelven esos podridos por los aires.

- "A sus órdenes, Mi Comandante".- Acató el "Líder de Escuadrón" las directivas que les dieron, luego miró a Nielsen.- Y estén alertas por si ven el "Paquete" de nuestro amigo Tommy, de lo contrario, tendrá un ataque de ansiedad.-

No se dijo nada más y partieron para cumplir con las órdenes.


De vuelta con el grupo, éstos estaban caminando por las desoladas calles, salvo por la presencia de algunos zombies que rondaban por allí hasta que, gracias a Yoko, descubrieron un lugar donde poder refugiarse del peligro. Se trataba de un edificio de "Umbrella", parecía que había gente, ya que sus luces estaban encendidas, por lo que fueron hasta allí y abrieron las puertas, internándose en la "Sala Principal", donde un muchacho rubio, lentes y con el uniforme de científico se encontraba trabajando en la computadora portátil que tenía consigo, alertado de su presencia.

- ¡¿Quién...?!. Ufff, gracias a Dios de que son supervivientes.- Se alegró tras el susto dado.- ¡Yoko, ¿qué tal?!.- Le saludó aquel joven.

- ¡Carter!.- Se alegró ella de verlo y se dieron un fuerte abrazo.- ¡Amigos, vengan!.- Les llamó para que pudieran ponerse a salvo en el interior del edificio.


[Bueno, bueno, aquí es donde los caminos se unen. ¿Qué les deparará en aquella instalación de "Umbrella"? ¿Cuál es la máxima preocupación de Tommy Nielsen?. Eso lo veremos más adelante.

Por su preguntan, tanto Carter, los Comandantes Rodríguez, Arnold y Tommy Nielsen pertenecen al escenario "End of The Road" del "Resident Evil: Outbreak File 2", el más difícil de todos ellos.

Mando saludos y agradecimientos para MontrealSoldier/Ontario Militar y Luís Carlos.

Cuídense, amigos y buen comienzo de día Martes de mi parte.].