Disclaimer: Esta historia está inspirada, en parte, en el universo de Harry Potter de J.K Rowling. Salvo algún que otro personaje de mi invención, todos los ambientes, personajes, argumentos, hechizos y todo lo reconocible pertenece a la autora, yo solo los tomo los mezclo y agrego cosas.

-o-

"¡Ah, Romeo, Romeo!, ¿Por qué eres Romeo? Niega a tu padre y rechaza tu nombre, o, si no, júrame tu amor y ya nunca seré una Capuleto."

Romeo y Julieta – William Shakespeare

-o-

Capítulo 12: El bien mayor -Parte 1.

1 de mayo de 1945, Berlín - Alemania.

Huir de aquel sótano, donde habían aparecido, había sido una de las cosas más complicadas que habían hecho desde que inició la misión. Draco aun no estaba en plena forma debido a su encarcelamiento en Salem pero quedarse en un sitio, que sería bombardeado en pocas horas, era una locura que ninguno estaba dispuesto a cometer.

Christopher tenía un conocimiento básico de alemán y había escrito Goebbels claramente en sus apuntes. Este dato les había permitido saber que el Alphwyn los arrojaría directamente en uno de los peores sitios que podrían encontrar durante la Segunda Guerra Mundial muggle. Aparecer en el sótano de un alto mando nazi era apenas más placentero que haberlo hecho en medio de un campo de concentración o incluso en las costas de Normandía durante el día D.

Por ser hija de muggles y por haber leído la suficiente cantidad de libros, Hermione sabía que Goebbels se suicidaría esa noche en su sótano, junto a su esposa y seis hijos, mientras las tropas rusas bombardean la ciudad. No estaban completamente seguros de que hora era pero no debía faltar mucho tiempo para que el político alemán bajara. Así que tenían que ponerse en marcha de una vez.

Ellos solo se detuvieron en ese sitio el tiempo necesario para cambiar sus ropas puritanas, por otras más modernas, y se escabulleron por las escaleras hacia la planta superior de la casa donde debieron confundir a un cachorro para que no alertara a los durmientes sobre su presencia allí. La mansión alemana era una suerte de fortaleza pero no representaba mayores obstáculos para dos magos entrenados. Un par de alohomoras fueron suficientes para abrir todas y cada una de las puertas que hallaron durante su huida.

Por precaución, ambos llevaban hechizos de glamour esta vez. Sabían que probablemente tendrían que actuar como miembros de uno u otro bando si se encontraban con alguien en plena huida. Sin el glamour, Draco pasaría desapercibido entre los alemanes que apoyaban el régimen de Adolf Hitler; mientras que sería visto como un sospechoso si se encontraban con algún soldado inglés o ruso. Con Hermione pasaría exactamente lo mismo pero en sentido contrario. Su tez dorada y su cabello oscuro serian un faro que la delataría ante cualquier soldado alemán.

Intentaron salir de la casa lo más rápido posible pero tuvieron que evadir a varios soldados alemanes que hacían guardia en la entrada de la mansión de Goebbels. Afortunadamente la residencia estaba ubicada en las afueras de Berlín y huir de la ciudad hacia el campo fue bastante más sencillo de lo que preveían. El régimen Nazi estaba herido de muerte y los soldados del eje estaban más preocupados en esconderse de los aliados que pronto asediarían la capital, que en controlar a dos magos que corrían por la ciudad durante la madrugada.

Mientras corrían, Draco y Hermione pudieron ver una enorme flota de aviones que sobrevolaba la ciudad y comenzaban a dejar caer sus bombas sobre Berlín. Cuando la primera bomba hizo blanco sobre el ayuntamiento, Draco no pudo evitar recordar la batalla de Hogwarts. Solo que esta batalla parecía ser mucho más injusta. Según sabia, los ataques de Voldemort jamás fueron así de masivos. O al menos eso creía él.

- ¿Qué diablos es eso Hermione?

- Bombas. Debemos movernos, Draco. Las bombas suelen traer metralla y si cae alguna cerca de nosotros, saldremos heridos. Sigue corriendo, no te detengas.

Draco había estudiado en profundidad lo que sucedió en el mundo mágico en esa época pero, sinceramente, no se había detenido demasiado en las implicancias de lo sucedido en el mundo muggle. El duelo más grande de todos los tiempos había sucedido en esa época, ¿a quien podía importarle lo que sucedía fuera del mundo mágico?

La verdad era que lo ocurrido en el mundo mágico había sido importante pero su escala era incomparable con una guerra mundial. En esa guerra casi todas las naciones se habían visto afectadas directa o indirectamente y eran millones las vidas que se habían perdido en el camino, solo por la ambición desmedida de unos pocos e ideales raciales ilogicos.

- Hermione, necesito descansar un segundo. ¿Hay, por Merlín, un sitio seguro donde podamos recuperar el aire?

Draco estaba bastante pálido. Llevaban mucho tiempo corriendo entre la maleza y él tenía más de un día sin comer. Hermione estaba segura de que su estancia en la alcaidía de Salem había sido de todo menos agradable y era completamente normal que pidiese un instante de paz para recuperarse.

- ¿Qué tienes?

- Para empezar, creo que tengo un par de costillas rotas. También tengo hambre y huelo como los mil demonios. No quiero morir por culpa de una de esas cosas voladoras pero si me caigo en algún barranco a causa de esta oscuridad, estoy seguro de que moriré igualmente.

Tenía razón. Estaban avanzando a tientas entre los pastizales, en el afán de alejarse lo más posible de la ciudad. Ellos ni siquiera se habían molestado en hacer el hechizo de inmanencia para encontrar a Harvey, pues estaban cada vez más convencidos de que no lo encontrarían porque las ventanas eran independientes.

- Podemos encontrar algún bunker o intentar llegar al mundo mágico.

- Voto por el mundo mágico. Aquí la maleza intenta matarme y los mosquitos están haciéndose un festín con mi trasero…

- Bien, ¿tienes idea de donde está el mundo mágico alemán?

La maldición sonó demasiado alta y Hermione tuvo que tapar su boca para que no atrajese enemigos con sus improperios. Ellos estaban en medio de una ciudad sitiada por tierra y cielo; en el epicentro de una guerra muggle y sin la más mínima idea de cómo entrar al mundo mágico alemán.

- ¿Crees que podríamos aparecernos en la Francia mágica? Mi familia tenía propiedades que podría abrir porque tengo sangre Malfoy y se cómo llegar porque estuve varias veces allí.

- ¿En medio de una guerra? Grindenwald también está activo en esta época, Draco. Las apariciones en sitios mágicos deben estar controladas por uno u otro bando. Tendríamos todos los ministerios sobre nosotros antes de que nos diésemos cuenta.

Hermione alzó su cabeza por encima de la maleza y comenzó a observar a su alrededor. Ella solo vio un destartalado granero a unos quinientos metros de su ubicación y hacia allí se dirigieron. Cuando llegaron urgió a Draco para que entrase y allí, entre ambos, lanzaron cuanto hechizo de protección se les ocurrió. Solo esperaban aquella cosa no colapsara sobre ellos o que una bomba cayera sobre sus cabezas mientras dormían. Decidieron que no armarían la tienda, pues tenían la sospecha de que no podrían quedarse demasiado tiempo en ese sitio.

Luego de un rápido brackium emendo, Draco pudo volver a respirar con normalidad. Hermione había reparado sus costillas y después de eso él pudo lanzarse a sí mismo una serie de hechizos de higiene personal. Una vez que fueron atendidas las necesidades básicas, y de seguridad, ellos pudieron dedicarse a investigar su refugio.

Para fortuna de los jóvenes magos, dentro del antiguo granero muggle había un auto Volkswagen del año 1937 y Hermione no tardó demasiado en encenderlo, para sorpresa propia y de Draco. Al parecer, el granero no estaba tan destartalado como creían y en su interior contenía armas, provisiones y una vía de escape con el tanque lleno de gasolina.

- Bueno, Granger, ¿eres una caja de sorpresas, no?

Dijo orgulloso de su compañera, aunque no entendía muy bien porque. Hermione sonrió ante esas palabras pero esa alegría jamás llegó a su mirada. Como bien supo Draco después, el viejo auto había removido recuerdos muy dolorosos y profundos para ella.

- Mi padre, él es fanático de los coches antiguos y siempre quiso un hijo varón para enseñarle todo lo que sabía sobre ellos. Cuando se hizo obvio que yo sería su única hija, él me enseño todo a mí. Pasé todos mis veranos de Hogwarts aprendiendo sobre automóviles antiguos.

Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas al recordar a su padre. Ellos estaban bien, en Australia, pero seguía siendo duro recordar que no podría volver a verlos jamás. Luchaba por contener su angustia pero perdió la batalla cuando Draco la abrazó.

Estoy seguro de que ellos estarían orgullosos de ti. Sé que no te recuerdan pero algún día encontrarás la cura y les contarás que condujiste uno de esos armatostes en plena guerra mundial. Serás una especie de heroína para ellos cuando sepan todo lo que has logrado.

"También eres mi heroína", quiso decir pero lo evitó. Hermione sonrió un poco a causa de eso pero enseguida lo reprendió al recordar el reglamento.

Sabes que no podré decirles nada de nuestras misiones aunque quiera. Además, los medimagos han dicho que es imposible revertir mi hechizo desmemorizante.

Draco tomó su rostro y limpió las lágrimas que caían de sus ojos con los pulgares. Luego besó su nariz con inusitada ternura.

Eso es porque has dejado la cura de tus padres en manos de los medimagos. Eres la mente más brillante de casi toda la historia. - Hermione quiso protestar pero no la dejó. - Shhh, estuvimos en Egipto, Grecia y otros sitios. Créeme, eres la mente más brillante y seguramente tu podrías curarlos si te lo propusieras. Solo es cuestión de que creas en ti misma…

¿en serio lo crees?

Hermione hipó y eso causó le gracia a Draco.

No es lo que yo crea, Hermione. Es lo que tu creas. Pero si quieres saberlo, yo creo en ti. Si alguien puede hacer lo que sea que se proponga, esa eres tú.

Draco casi cae hacia atrás cuando Hermione se colgó de él. El ímpetu de la bruja lo sorprendió. Sus palabras la habían abrumado de tal forma que todos sus sentimientos amenazaban por desbordarse y volverse palabras. Palabras que sin duda la pondrían en problemas. No era el momento ni el lugar para confesar lo que sentía por él.

Sentí tanto terror cuando me enteré que los inquisidores te habían arrestado…

Solo la besó. Él ya había dicho demasiado esa noche y si le confesaba que había sentido miedo de morir sin volver a verla, dejándola sola y tan lejos de casa, seguramente terminaría diciendo que sus sentimientos eran mucho más profundos de lo que deberían ser.

Aquel beso se volvió ardiente mucho más rápido de lo que debería y pronto Draco tuvo a Hermione empotrada contra el capot del auto, mientras intentaba subir su falda con desesperación. La reciente huida, sus sentimientos apenas descubiertos, la adrenalina del peligro y muchas cosas más hacían que sus besos fueran frenéticos. Sentía que moriría si no podía volver a unirse a ella y eso no le permitió darse cuenta de que Hermione no parecía estar en la misma sintonía.

para… para… Draco…para

Se alejó como si ella le hubiera lanzado un expelliarmus. No sabía qué era lo que había salido mal pero no se quedaría cerca de la bruja para que lo hechice, por lo que sea que ella creía que él había hecho.

¿Qué sucede?

Esto está mal. Estamos solo a siete días de volver a casa. Solo falta una semana para volver a la realidad que conocemos y seguir con esto hará que todo sea mucho más complicado después.

El granero solo tenía una ventana y desde allí podían observar los fogonazos de las bombas cayendo sobre Berlín, mientras el sol se elevaba en el horizonte. Si no fuera porque allí afuera había gente muriendo, el espectáculo de luces que se formaba dentro del granero hubiese sido hermoso. Ambos habían estado hambrientos cuando llegaron a esa realidad pero ahora tenían un peso sobre sus estómagos y un nudo en sus gargantas que les impediría ingerir cualquier cosa.

¡maldita sea!

Draco pateó la rueda del automóvil y luego tomó su costado. El brusco movimiento había hecho que el dolor de su torso volviera, a pesar de que había reparado las costillas rotas. Tiempo después sospecharía que no era a causa de la tortura en Salem, sino de las palabras de Hermione. La verdad que tan desesperadamente había intentado evadir se había hecho presente y él solo quería olvidarla.

Hermione comenzó a llorar. Llevaban casi seis meses en aquella misión y haber cruzado la línea que separaba lo estrictamente profesional a lo carnal, había hecho un lío en sus mentes y corazones. La ira de Draco la hería profundamente, no estaba segura de si se debía al hecho de que había frenado sus intenciones sexuales o de algo más.

Lo siento…

Draco, antes furioso, compuso un gesto de dolor y se sentó en el capot del auto justo junto a ella. Luego estiró su mano, atrapó la de ella y la besó. Eso tranquilizó a Hermione. Él no parecía estar enojado por su actitud.

No debes pedir perdón por ser la única aquí con más de dos neuronas funcionando…

En ese momento no fue necesario que ninguno dijera lo que sentían. Los sentimientos causados por inminente separación se habían hecho presentes y probablemente ya no habría marcha atrás. Hermione comenzó a llorar en silencio. Mientras Draco buscaba su camino entre sus prendas, ella sintió la urgente necesidad de decirle todo lo que sentía estando con él y fue en ese instante que una parte de su cerebro se activó diciendo lo imposible de aquellos sentimientos.

Vas a casarte…

Draco no supo si aquello era una afirmación o una pregunta. Daba igual, porque era un hecho. La espada de Damocles pendía sobre su cabeza y era cuestión de tiempo antes de que cayera.

Supongo que sí. Lucius me dio un ultimátum antes de iniciar la misión. Él quiere desheredarme si no cumplo con su voluntad. Soy el último Malfoy y él es muy capaz de dilapidar la herencia con tal de que ni yo ni el ministerio la obtengamos cuando muera.

No podía comprenderlo. No cabía en su mente el hecho de que alguien pudiese amenazar así a su hijo, solo porque no cumple su voluntad.

¿Por qué es así?

Creo que lo diferente lo aterra. Ningún Malfoy, hasta que nací, había trabajado en algo que no fueran las empresas familiares. Me gusta ser Inefable y él lo odia. Así que, como castigo, ha elegido mí esposa…

Hermione sintió dolor empático por Draco. Debía ser horrible que su propio padre te obligase a elegir entre tu vocación y tu vida privada. Él parecía haber nacido para ser inefable, privarlo de lo que lo motivaba tanto era un crimen.

¿Cómo es ella?

Cuando las palabras salieron de su boca y comprendió lo que dijo, era demasiado tarde.

¿Daphne?

Hermione asintió. Fingir demencia o desviar el tema no haría que las circunstancias de ambos cambiaran. A demás jamás lo engañaría, había hablado y no podía echarse atrás.

Ella… ella es la jodida perfecta prometida sangre pura.

Sus palabras fueron como un golpe en su estomago. Él acababa de quitarle casi todo el aire.

Eso es bueno, ¿no?

Para ser sincero, no lo sé…

El nudo en la garganta de Hermione creció aún más. Por supuesto que ella era lo que él siempre quiso. Era preciosa, rica y sangre pura. Como siempre supo, sus sentimientos no tenían sentido. Cuando quitó su mano de entre las suyas, Draco supo que sus palabras la habían herido. Debería callar, aprovechar ese alejamiento y tratar de seguir en esa misión pero alejado sentimentalmente de ella.

A quien engaño. Es perfecta, es la mujer que cualquier pomposo idiota querría. Es hermosa, callada, sumisa, complaciente. Jamás alza su voz. No discute conmigo y seguramente me daría perfectos niños sangre pura que serian criados bajo los mismos estándares que mi madre usó para mí. Incluso serian bonitos…

No entendía. Le estaba diciendo que Daphne era la mujer perfecta pero no había ni una pizca de anhelo en su voz. Eso la confundió y un inoportuno ápice de esperanza comenzó a crecer en su pecho. Debía contenerlo o el golpe de gracia dolería aun más.

Entonces es genial. - compuso una mueca que intentó ser una sonrisa pero falló. - Debes estar contento por ello.

No, no. Estoy condenado a elegir entre mí trabajo o casarme con una mujer que no quiero, solo por la herencia que decenas de generaciones se esforzaron por reunir. Soy uno de los pocos que quedan de los sagrados 28. Si Lucius me quita el apellido, todo ese legado se pierde. Sé que no es el mejor de los legados pero es lo que soy…

No eres solo un apellido, Draco.

Ambos hablaban sin mirarse. Solo observaban el amanecer y la caída de las bombas sobre Berlín, a través de la ventana. Hermione quería decirle que él no solo era un Malfoy. Él era un hombre protector, fuerte y con honor. En Macedonia había demostrado ser un guerrero letal y, sobre todo, leal. Y cuando estuvieron en Uppsala había sido el más abnegado de los sanadores amateurs.

Es lo que fui criado para ser. El apellido y la sangre por encima de cualquier cosa, incluso de mis deseos. Pensaba que estaría bien con eso pero luego descubrí que no estoy dispuesto a renunciar a ser un inefable y me dieron a elegir entre una mujer escogida por mí padre o la ruina. Pensé que la decisión era sencilla pero…

¿Pero?

Quiso decir que ahora tenía más dudas que al principio. Su elección ya no era entre un matrimonio arreglado y su trabajo, ahora ella se agregaba a la ecuación y volvía las cosas mucho más complicadas. El amor de su vida, la fortuna de su familia o su trabajo de ensueño. Cualquier otro hombre tendría un colapso mental si tuviera que elegir como él.

Nada… ignórame.

Ambos suspiraron. El hambre y el cansancio que tuvieran al llegar al granero habían desaparecido, igual que la lujuria de un momento antes.

¿Crees que podremos ser amigos al salir de aquí?

Se encogió de hombros. Lo que él quisiera o creyera estaba más allá de sus elecciones y decirlo en voz alta solo causaría más incomodidad entre ellos.

tendremos que intentarlo. Somos jodidamente buenos en este trabajo y, a menos que alguien pida un traslado o renuncie, no nos van a separar.

Has tomado una enorme manía de tener razón siempre y no estoy segura de si eso es bueno o malo.

Draco lanzó una carcajada triste y se giró hacia ella, ignorando la ventana por primera vez desde que comenzaron a conversar. Ahora estaban frente a frente y volvían a unir sus manos.

Llevo décadas intentando ser mejor que tu y no fue hasta ahora que comencé a superarte. Supongo que tu influencia es favorable y eso hizo que mi sentido común se activase y ahora consiga que me des la razón.

Esta vez ella si se rió de verdad. Jamás pensó que podría congeniar con Draco Malfoy y mucho menos sentir lo que ahora sentía por él.

mmm, no te acostumbres, Malfoy. Soy más de las que les gusta tener la razón que darla.

Por toda respuesta Draco sonrió y soltó su mano para poder abrazarla, al poner el brazo izquierdo sobre su hombro y acercarla a él. Estaban muy tristes. Sentían una tristeza de luto. Lo que tenían estaba muriendo, no porque ellos quisieran, sino porque tenían el deber de matarlo.

¿Qué haremos hasta que el Alphwyn se active? Me encantaría ver el duelo entre Grindelwald y Dumbledore pero sé que eso sería peligroso.

Me encantaría verlo, pero también me resulta tentador tener un momento de paz. Esta misión es más intensa de lo que pensé. Solo quiero dormir segura de que no despertaré siendo un fantasma o algo así.

¿si sabes que estás deseando paz en uno de los momentos más violentos de la historia?

Hermione suspiró.

Lo sé, no tiene sentido…

Permanecieron por una hora más en completo silencio, observando el humo en Berlín y los aviones rusos que bombardeaban la ciudad sin clemencia.

Tengo una idea. Sera muy peligroso pero hemos hecho cosas aún peores y si sale como planeo, podrías tener tus días de paz y yo ser espectador del suceso más importante de la historia de la magia…

Draco había roto el silencio que se había instalado entre ellos y hablaba entusiasmado. Incluso estaba contento y Hermione no tuvo corazón como para interrumpir su explosión de buen humor.

¿Romperíamos muchas reglas?

mmmm, casi todas…

Cuando él sonreía de aquella forma, ella era capaz de saltar de un risco. Esa sonrisa ladina que Draco tenía era su debilidad.

al diablo. ¿Qué tienes en mente?

Salió disparado y comenzó a revolver la estantería más cercana hasta que dio con una cuchara de aspecto ruinoso y oxidado.

Vayamos a Austria. Veamos el maldito mejor duelo de toda la historia. Será exactamente dentro de una semana y podríamos obtener asientos en primera fila...

¿Quieres hacer un traslador?

piénsalo, como inefables sabemos hacerlos en caso de emergencia. Nadie se enterará si solo nos movemos entre sitios muggles o deshabitados. Serían unas vacaciones hasta el duelo…

¿y si nos descubren?

Yo no voy a delatarte. ¿Tú me delatarías?

En ese momento, él la tomó de la cintura y comenzó a hablar casi rozando sus labios.

Podemos hacer un juramento inquebrantable si te pone nerviosa romper las reglas…

Los labios de Hermione temblaron pero no fue capaz de articular una sola oración. Los ojos grises de Draco la miraban con tal intensidad que todas sus funciones mentales habían quedado reducidas a enviar órdenes a su cuerpo de inhalar y exhalar aire, aunque esa tampoco estaba en su máxima capacidad.

Por favor, preciosa… No me niegues esto.

Ninguno sabía si seguían hablando del viaje a Austria o de la fuerte tensión que había vuelto a crecer entre ellos. El bombardeo sobre Berlín se había detenido completamente un par de minutos antes así que ellos podían sentir los latidos del corazón del otro.

No lo haré. No puedo, realmente no puedo.

Estaban en medio de una guerra y sabían que en cualquier instante un nuevo bombardeo podría iniciar pero no les importaba. Habían caído en la cuenta de que lo que tenían estaba destinado a fracasar pero la necesidad que tenían, el uno del otro, rozaba casi la adicción y ya no podían separarse.

Draco volvió a recostarla sobre el capot del coche pero esta vez sin la urgencia anterior. Estaba desesperado por estar en su interior pero no quería romper ese instante que tenían. No sabía si volvería a unirse a ella alguna vez y no podía darse el lujo de hacer aquello con prisa.

Suavemente subió la falda tubo marrón que ella usaba y acarició sus muslos mientras la besaba con hambre renovada. La amaba, por Merlín que lo hacía, y saber que no podía vivir ese sentimiento era suficiente para ponerlo de rodillas ante ella y suplicar que acabase con su miseria pero antes le haría el amor una última vez.

Cuando dio con el borde de su ropa interior, comenzó a deslizarlo mientras Hermione cooperaba al separarse de su asiento y darle la libertad de movimiento que necesitaba. Usualmente le quitaría la braga rápidamente o la apartaría de su camino pero ahora quería tomarse el tiempo de bajarlas delicadamente por sus piernas.

Al llegar a los muslos, el largo de sus brazos le impidió seguir bajando la prenda interior y decidió arrodillarse frente a ella, luego de morder sus labios una última vez.

me tienes a tus pies, Granger.

Ella sonrió y movió sus pies para salir de la diminuta prenda moderna y luego se inclinó para tomar el rostro de Draco con sus manos e invitarlo a incorporarse para volver a besarlo. Aquello era lo más parecido a una declaración de amor que obtendría de él.

no es precisamente a mis pies que te quiero, Malfoy.

¿Dónde entonces?

"Junto a mí, el resto de mi vida…", quiso decir pero sabía que no era correcto hacerlo.

Dentro mío, para empezar…

Con movimientos expertos apartó la camisa blanca que ella usaba y corrió sus sostén para tener acceso a sus senos. Mientras los besaba, lamia y mordía usó su mano para llevarla al orgasmo. Solo después de eso le permitió tocarlo.

Hermione no fue tan ceremoniosa como él. Besó su cuello y clavícula con devoción mientras luchaba con el cinturón de gruesa hebilla que se había puesto. Una vez que liberó su erección, la tomó entre sus manos y comenzó aquel movimiento de vaivén que, había aprendido, volvía loco a Draco.

Te necesito…

Lo dijeron al unísono. Ambos se necesitaban. Ahora, mientras tenían sexo, y siempre. Porque sin querer habían cruzado una línea que no debían cruzar y que los condenaba a ambos a ese dolor que los dominaba cada vez que pensaban que esa aventura estaba muy cerca de terminar.

-o-

Dato 1: Joseph Goebbels fue el ministro de propaganda Nazi y uno de los colaboradores más cercanos de Adolf Hitler. Se suicidó el 1 de mayo de 1945.

Dato 2: No estoy segura de que sea Austria el sitio del duelo entre Dumbledore y Grindenwald pero aquí asumiremos que fue ahí y lo veremos en el próximo capítulo.

Dato 3: Las canciones de este capítulo son Arrancacorazones de attaque 77, Ojos marrones de Lasso y All i wanna do is make love to you de Halestorm.

-o-

N.a: Fin del capítulo 12. Sé que llevo mucho tiempo sin publicar. Espero que me perdonen o al menos sigan del otro lado. Estuve sin inspiración y todo lo que escribía me parecía un completo fiasco así que decidí no publicar nada en vez de hacer algo incoherente o que no tuviera que ver con el espíritu de la historia. Quisiera creer que la inspiración ha vuelto y que volveremos a la programación habitual pero en caso de que no sea así, sepan que volveré y terminaré la historia aunque me demore más de lo pensado. Sin más, ¡HASTA LA PROXIMA!