Una cita inesperada

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahasi. Esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.


Como el sonido de mil tambores a la vez el corazón de Akane se aceleraba al ver como Ranma se le acercaba intrépidamente. El chico perseveraba en su afán de conquista mientras sus manos sobre su pecho intentaban controlar esa agotada respiración la mirada soñadora y cautivante del azabache arremetía con todo.

La menuda chica posó una mano sobre el pecho de él con el fin de detenerlo, si continuaba la escena terminaría en un beso que ella en realidad no buscaba pero que él sí.

—Yo…

—¿Tú?

—Esto no está bien —terminó de decir.

—¿Por qué? porque tu "aminovio" se fue y no puede saber lo que pasa entre tú y yo…

—Ranma —murmuró.

—Akane créeme que estoy haciendo uso de todo mi autocontrol, no siento que no te importe, si no me quieres cerca no me mires así.

—¿Así cómo? —cuestionó ella frunciendo sus labios, aquella boca tentadora que osadamente besó el día de la fiesta delante de todos.

Ranma dio un paso atrás pues no quería besarla así otra vez, quería que fuera porque ella lo deseaba.

—No sé cómo ni cuándo, solo espero que te des cuenta antes de irte que tu futuro no es allá con ese inglés.

—No tienes idea de lo que dices, solo te importa que te corresponda y estás muy equivocado.

—¿Equivocado? —el chico quedó estupefacto, de pronto ese ambiente de tensión romántica entre ambos se volvía apático.

—Lo sabes muy bien siempre lo supiste, no me quedaré en Japón mucho menos por ti.

Ranma la vio anonadado, sus palabras fueron tan frías que el calor que había sentido hace instantes se le quitó de golpe, sintió como si con un mazo le hubieran roto por completo el corazón.

—Claro, odias todo aquí pero no a mí eso lo sé —respondió apenas.

—No se trata de eso, es una decisión tomada hace mucho tiempo, mi vida está afuera de este país ni siquiera mi familia lo impedirá y aunque seamos amigos y sientas cosas por mí siempre te hablé con verdad.

—Ahora mismo no lo haces en realidad —replicó.

—Tú qué sabes, lo que yo sienta por ti es mi asunto.

—¡Y qué sientes entonces! —Exclamó ofuscado —Hablas de amistad pero es obvio que no podemos serlo, no puedo ¿tú puedes? —le increpó con urgencia.

—Lo intento —comentó ella exacerbándolo aún más.

—¿Intento? Por eso huyes cada vez que me acerco, estas cuatro semanas podríamos ser algo más, dame una oportunidad.

—¡Para qué!

—Para que cuando te vayas a Cambridge me extrañes, me extrañes tanto que no podrás pensar en él, Oliver quedará como lo que siempre fue; tú mejor amigo y nada más.

—Basta por favor, me voy, contigo no se puede —soltó ella al aire con la intención de irse.

—Bien, hazlo vete, vuelve a huir ya me estoy acostumbrando —gritó enojado.

Akane tomó sus cosas y salió de casa de los Saotome dando un portazo. Sin embargo, solo segundos después se abrió la puerta y se escuchó su nombre a viva voz…

—¡No me rendiré Akane, te lo juro!

La chica frenó de golpe su andar, le temblaban las piernas y pensó voltear pero le dio miedo y prefirió seguir derecho hacia su casa.

Ese día se pasaría la tarde recordando momentos junto a Oliver, pero también su charla con Ranma. Estaba en un dilema tan grande que no quiso salir más de su habitación, Kasumi le llevó una merienda ante su negativa a cenar.

—¿Qué sucede? —preguntó ella.

—Nada, estoy bien —respondió la menor.

—Ay Akane, si no pasara nada no estarías así ¿no crees? Es el instituto, ¿alguien te hizo daño otra vez? —cuestionaba Kasumi.

—No, nada de eso en verdad estoy bien —soltó con tono cansino.

—¿Todo salió bien con Oliver? —preguntó curiosa la mayor, si no eran los estudios entonces era el corazón, los ojos de la menor parpadearon nerviosa le decían que por ahí iba el asunto.

—En realidad… —la peli corto titubeaba —Con Oliver estamos bien, muy bien.

—Pero…

—Es que Ranma quiere que le preste atención y he sido sincera pero es muy insistente y eso me tiene complicada —respondió Akane.

Kasumi sonrió ante la disyuntiva de su hermana.

—Entonces tienes dos chicos guapos tras tus sentimientos y ¿por quién te inclinas? —preguntó.

—A Oliver lo quiero mucho, lo quiero de antes —se apresuró a decir.

—A Ranma lo conocías de antes también —repuso.

—No es lo mismo.

—Pero si te gustaba Akane ¿no lo recuerdas? —la aludida miró a todos lados como si por alguna razón hubiese olvidado aquel sentimiento, y no, no es que lo haya olvidado pero sufrió bastante al notar que él en ese entonces no la veía como ella quería y que todavía esa Akane era tan solo la chica más dotada de la clase quien le servía para ponerse al día con sus tareas.

No obstante, su hermana mayor decía la verdad. Ranma sí le gustaba a sus catorce años, pero los sentimientos cambian y él no fue muy bueno con ella, en ese entonces se comportó como un cretino aunque tuvo que pasar mucho tiempo para volverle a ver y que él se disculpara sinceramente por sus acciones del pasado.

—Ranma ahora es mi amigo —murmuró Akane pensativa.

—¿Crees que es malo sentir algo por los dos? —preguntó su hermana mayor.

—No es correcto —contestó.

—Estás muy confundida ahora, si bien quieres mucho a Oliver al parecer Ranma no te es indiferente.

—Me iré en unas semanas Kasumi, ¿qué gano con tener citas o permitirme sentir algo si no lo veré más?

La sombra de la tristeza pasó por los ojos de la mayor de los Tendo, recordar su inminente partida era algo que le dolía porque no deseaba separarse otra vez, pero era algo que no podía evitar sobre todo porque pese a todo solo quería la felicidad de su hermana menor, y si eso era en otro continente y lejos de casa estaba dispuesta a aceptarlo.

—Es un buen punto —respondió —aunque no le veo nada de malo a que tengas citas, eres muy joven esto es parte de la vida, no lo veas como algo serio es más creo que deberías disfrutar estas últimas semanas con Ranma.

—¿En serio eso crees? —cuestionó la chica y es que lo que su hermana decía no era tan descabellado.

—Por supuesto, cuando estés más adulta recordarás esto como parte de una etapa. Serán hermosas memorias Akane, no te vas a casar ni mucho menos, solo es pasar tiempo con alguien que te importa más que un amigo.

Luego de eso Kasumi se fue dejándola más pensativa que nunca, y si tenía razón y ¿solo estaba haciendo tormenta en un vaso de agua? Después de todo Oliver seguía siendo importante y tener citas no significaba que lo dejaría de querer, su viaje era impostergable.

Se levantó de la cama y bebió todo el vaso de leche que dejó su hermana sobre el escritorio, pensó en llamarle pero conociéndolo estaría enojado y prefirió abrir un libro y ponerse a estudiar.

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Al día siguiente Akane se había encontrado con una nota sobre su pupitre, luego en el casillero de sus zapatos, después sobre una caja de leche de fresa que había dejado a su lado, en la biblioteca justo donde solía sentarse; todas decían lo mismo "No me rendiré" y tampoco era que lo estuviese evitando ni nada, pero debía admitir que su perseverancia era digna de admirar.

Esa tarde cuando las clases terminaban recibía un mensaje de Oliver para saber cómo estaba, ella respondió que estaba bien y que esperaba verle pronto. El chico le devolvió el mensaje con un enorme corazón. Sin embargo, justo después de eso Akane le dijo que esas últimas semanas estaría saliendo con sus amigos y disfrutando porque no los volvería a ver, Oliver no comprendía mucho hasta que la chica le mencionó a Ranma, él también formaría parte de esos recuerdos y no supo que decir, los textos acabaron cuando Akane vio a Ranma salir de las duchas para irse a casa.

—¿Me estabas esperando? —preguntó curioso Saotome, aún caían unas gotas de su cabello húmedo.

—Pues sí —respondió ella a lo cual él la vio sorprendido.

—Creí que no me hablarías más, ya que eso de ignorar se te da muy bien Akane —replicó el joven.

—No seas majadero o me voy —soltó ella cruzándose de brazos.

—Si hasta molesta eres adorable —respondió Ranma, la chica rodó los ojos ante su comentario.

—Solo quiero decirte que podemos salir e ir a lugares juntos —mencionó.

—¿Hablas de citas? —Ella asintió —¿Tú y yo? ¿Solo los dos? ¿Románticamente? —cuestionaba insistentemente muy incrédulo.

—No sé si románticamente, pero quiero salir con todos mis amigos antes de irme —señaló borrándole la sonrisa del rostro.

—Hey, amigos no, me gustas mucho ya no te veo como una amiga Akane —pronunció.

—Bueno pero yo sí, todavía lo eres —espetó.

—¡Por un carajo! —Exclamó algo frustrado —¿Puedo tomarte de la mano? —Ella negó —¿Abrazarte viendo una película? —Volvió a negar —Besarte ¿sorpresivamente?

—¡Ranma, ni se te ocurra! —chilló por lo alto Akane robándole una sonrisa al chico.

—Está bien, me rindo por hoy pero quiero mi cita, los dos solos sin terceros y pido preferencia porque tengo un interés desalmado por ti ¿entendido?

—Eres tan fastidioso a veces… —murmuró caminando para alejarse de él.

El chico quedó fascinado, no sabía qué ni cómo pero al fin le daría chance de ganársela y eso le entusiasmó demasiado, el único pero, era que alguien más había oído aquella plática la desazón y la envidia le salían por los poros, sí, aquella chica de ojos carmesí deseaba arruinarles todo, incluso sus últimas semanas en Furinkan se encargaría de hacerle la vida imposible.

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Al día siguiente después de clases, Akane junto a Yuka fueron a una tienda a mirar vestidos de graduación, Ranma algo molesto se quedó junto a Ryoga quien le invitó a su casa a jugar una partida con su consola de video juegos.

La pequeña Tendo admiraba a su amiga quien fascinada probaba innumerables vestidos, la pecosa se veía contenta e incluso su rostro ya tenía un rosa suave, esos días grises habían quedado atrás y se sentía feliz por su amiga.

—¡Los quiero todos! —chillaba Yuka.

—Solo elige uno que ya me dio hambre —respondía Tendo.

—Pero si todavía faltas tú —replicó la colorina.

—¿Yo? No, no, no puedo yo me iré justo después de ese evento y el dinero que me queda lo tengo para el viaje —respondió muy seria.

—¡Qué dices! ¿No irás a tu graduación? —increpó su amiga.

—No lo creo, pero ya lo tenía contemplado en realidad no es importante…—iba a continuar solo que vio los ojos tristes de Yuka y eso la detuvo de ipso facto —No te pongas así, es que yo no pensaba asistir de todos modos —agregó.

—Entiendo, pero ahora tienes amigos, yo quiero verte ese día y tú solo piensas en irte lejos… sabes Akane a veces creo que eres un poco egoísta —soltó la pecosa dejándola sorprendida —Si bien te irás de este país, podrías poner un poco de tu parte para con quienes te queremos, no es agradable oír a cada momento que te irás. Es como si todo aquí estuviese mal y no es así, no lo es ¿verdad?

Las palabras sinceras de su amiga la dejaron de una pieza, estaba tan centrada en el hecho de irse que olvidó por completo lo que sus pares o familia sentían al respecto, un sentimiento amargo la embargó por completo, había sido muy insensible y quizás hasta indolente.

—Lo siento —pronunció con sus avellanas llenos de agua, Yuka con el semblante cabizbajo se acercó y tocó su hombro —En verdad, lo siento mucho —reafirmó.

—Dime una cosa Akane ¿En verdad no quieres este recuerdo en tu memoria? Será nuestra graduación, cerramos este ciclo para comenzar uno en adultez.

—De todas formas yo no podría comprarme algo… pero quizás consiga algún vestido de mi hermana —respondió.

La chica negó con vehemencia, tomó su mano y la arrastró hasta el probador indicándole un vestido que ella no se había probado, Akane comprendió y sin chistar comenzó a sacarse el uniforme y a entrar en esa pieza tan sencilla pero bonita, la tela era cómoda quizás algo corto pero sus largas y torneadas piernas se veían espectaculares.

Miró el precio en la etiqueta y valía el ticket de viaje a Cambridge, se lo iba a sacar convencida de que era una locura despilfarrar tanto dinero en un trozo de tela cuando Yuka abrió la cortina para verla, quedó asombrada de lo bella que se veía su mejor amiga.

—Wow Akane…

—Es demasiado ¿cierto? —susurró la aludida.

—No, te ves preciosa —respondió admirándola de pies a cabeza —Akane tienes muchos atributos y siempre andas con esa ropa grande, puedo entender por qué esos dos babean por ti —agregó haciendo que la chica tocara sus mejillas enrojecidas.

—No es para tanto, ya es suficiente me lo quitaré ¿sí? —la pecosa solo asintió.

Unos minutos después Akane salía del probador con el vestido en mano, se lo entregó a la vendedora quien lo envolvió sin que ella se diera cuenta, justo al salir de la tienda Yuka le puso la bolsa entre sus manos y mientras la menor de las Tendo negaba frenética su amiga le sonreía entusiasta.

—Es mi regalo, mi obsequio debes aceptarlo —decía la chica.

—No puedo, esto es mucho yo jamás podría comprarme algo así…

—Hey, los obsequios no se rechazan eso es feo y de mala educación además incluso si no deseas ir a la graduación, consérvalo —añadió la colorina tomándola del brazo.

Juntas se encaminaron hasta una heladería a disfrutar de algún postre esa tarde de compras.

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Al día siguiente dentro de los camerinos de damas una astuta Shampoo esperaba que la mayoría de sus compañeras fueran saliendo para jugarle un mal rato a su rival. Akane se encontraba lista para la clase de deporte cuando la peli lila irrumpió llamando su atención.

—Cuando pienso que volveré a verte sigues aquí Tendo —soltó con veneno.

—¿Qué deseas? —preguntó la peli corto.

—No verte más, pero tienes agallas o eres demasiado tonta —escupió al tiempo que su séquito se reía burlonamente.

—¿En verdad no te cansas de ser tan patética? Yo no deseo nada de ti, y en cuanto a tu lío de amores tampoco me interesa —replicó Akane haciéndola enojar.

La coqueta chica la empujó haciendo que la espalda de Akane chocara contra su casillero.

—¿Te crees graciosa? —increpó furiosa.

—Solo déjame en paz —pidió Akane con toda la fuerza de voluntad posible, pero notó que las amigas se le acercaban amenazantes.

—Supe que quieres pasarlo divino estas semanas que te quedan en Japón pero ¿sabes algo? No creo que lo logres —le susurró al oído, luego alzó la mano y una de las amigas le entregó una caja de leche la cual derramó sobre la cabeza de Akane empapándola por completo.

El trío de amigas se fue riendo a lo grande mientras Akane quedaba inmóvil ante su arremetida cobarde. Sin embargo, Ranma las vio salir y pudo oír un "viste su cara" entre risas molestas.

Caminó a paso apresurado en cuanto las vio girar perdiéndose en el siguiente pasillo, asomó algo curioso pero al mismo tiempo temeroso de lo que se encontraría y ahí estaba ella, la chica que lo tenía loco toda mojada en leche chocolatada mirando el suelo o quizás la punta de su tenis blancos que ahora estaban embarrados.

Entró sin siquiera preguntar se acercó lo más rápido que pudo.

—¡Akane! —ella lo miró de inmediato.

—Estoy bien —respondió pasando sus pequeñas manos por su rostro mojado de leche.

—¿Shampoo te hizo esto?

—Claro, ella y sus amigas me odian pero ya queda poco ya casi me voy —decía como mecánicamente.

—¿De qué hablas? ¡Reacciona! —pidió tomándola por sus hombros.

—Solo digo que debo aguantar un poco más y no las veré nunca más —pronunció.

—Esto no puede ser, ellas no tienen ningún derecho a tratarte así —Ranma tomó su mano y la llevó hasta la ducha, giró la llave y esperó a que el agua entibiara —Tengo una muda limpia en mi casillero, te quedará enorme pero es mejor que andar con eso ¿verdad? Akane asintió con una increíble sonrisa que lo descolocó.

¿Cómo podía sonreír siquiera en semejante situación?

—Ya regreso —dijo yéndose para ir por la ropa.

Akane puso su mano bajo el agua y lavó con cuidado su bonito rostro y cabello, luego retiró la playera que llevaba quedando solo en brasier, con cuidado limpió parte de sus hombros. Cuando cerró la llave Ranma estaba de regreso con una camiseta en su mano y con los ojos bien abiertos al darse cuenta de su imprudencia, era algo tarde ya la chica lo miró cabizbaja y pese a que era un deleite a su pupila tenerla tan expuesta todo se esfumó al ver la expresión triste de sus ojos.

El azabache extendió su mano y se volteó, ella cogió la playera y se la puso en absoluto silencio. Un minuto después sentía que algo se recargaba en su espalda, era ella, Akane tenía su rostro pegado entre sus omoplatos y sintió que el corazón se le salía por la boca, pero respiró hondamente para no verse descubierto. La oyó sollozar suavemente, luego suspirar y entonces se atrevió a entrelazar sus dedos con los suyos, la chica no opuso resistencia y después de unos breves segundos este volteó a verla encontrándose con sus orbes enrojecidos.

—No digas nada —suplicó Akane.

Ranma solo asintió y la volvió abrazar esta vez acariciando su cabeza con delicadeza. No era la primera vez que estaban en esa situación de intimidad, de silencio porque a veces solo se necesita un hombro en quien apoyarse y dejarse sostener. El chico sentía su corazón a mil, era una mezcla inexplicable de sentimientos que la menuda peli corto le provocaba, abrazarla era lo máximo pero también entendía que debía contenerla justo en ese momento de fragilidad en donde se veía tan vulnerable.

—Akane…

—¿Mmm?

—En verdad estaría así por mucho más pero si alguien nos ve, tendremos problemas —musitó a regañadientes y ella lentamente fue soltando su abrazo.

—Tienes razón, además ya quedamos ausentes en la clase de deportes —respondió.

—Qué más da, esto es más importante —replicó.

—Eres muy amable Ranma, agradezco lo que has hecho por mí…

—No digas esas cosas, por qué mejor nos ¿escapamos? —Akane le vio algo confusa —Sí, salgamos de aquí nadie notará nuestra ausencia —repuso cogiendo su mano.

—Pero ambos andamos con ropa deportiva y…

—Y te ves preciosa con ese short, sígueme —le pidió y ella se echó andar sin pensarlo mucho.

La pareja se escabulló por algunos pasillos hasta una salida que no era vigilada y en menos de lo que pensaron estaban fuera del instituto. Mientras recuperaban el aire, Akane se echaba a reír nerviosa por la hazaña que había cometido.

—¿Siempre haces esto?

—Claro que no, es la primera vez —respondió tomando su mano otra vez para llevársela de allí.

Corrieron hasta llegar a un parque que estaba más menos alejado del área escolar, se sentaron en una banca a descansar.

—Maldición, debí traer dinero —soltaba Ranma.

—Estoy cero, me vine con lo puesto.

—Vámonos a mi casa —señaló como si nada.

—¡Estás loco! Si tu mamá nos ve…

—Mi mamá no está, incluso si nos ve llegar juntos se pondrá contenta de verte —contestó el azabache.

—Está bien, tengo sed y hambre —respondió la chica más convencida al sentir su estómago gruñir.

Se levantaron y caminaron tranquilamente charlando de lo que esperaban hacer a futuro, Ranma se enteró que Akane desea estudiar algo relacionado con medicina y por su parte le comentó que todavía no tenía claro porque le gustaban muchas cosas por lo que estaría postulando a varias universidades a ver qué salía primero. También supo que estudiaría en Cambridge, y eso no le agradó del todo pero sí era inevitable pensarla lejos y cerca del inglés.

Cuando llegaron a casa efectivamente mamá Nodoka no se encontraba, tampoco su progenitor y fueron directo a la cocina a asaltar la nevera; dos vasos de leche fría y una platillo lleno de galletas de miel, especialidad de su madre, zamparon entre risas.

—Debería ir a mi casa —susurró Akane.

—¿Por qué?

—A cambiarme.

—Un rato más quédate, ya nos fugamos de la escuela todos creen que estamos allí.

—Podría llegar tu madre.

—Que no importa eso, yo asumiré la culpa.

—Que sacrificado —soltó la chica muy divertida.

—Es lo que un hombre debe hacer —aseguró.

—Bueno, todavía nos quedan como tres horas para salir —señaló ella.

—Veamos una película, tengo palomitas y sodas ¿qué dices?

La sonrisa dibujada en el rostro de Akane era un rotundo sí, luego de preparar las botanas se fueron a la sala y se acomodaron a ver una película de acción, era una cita, la primera que tenían aunque no era como se lo esperaba; sentados allí en su casa compartiendo palomitas pero el lugar era lo de menos pensó el joven, solo deseaba pasar rato con ella y lo estaba haciendo, estaban juntos y sin mirones alrededor.

Un rato después, cuando la película estaba por terminar llegaba la dueña de casa encontrándose con su hijo a punto de pasar el brazo por la espalda de Akane, aunque la escena le pareció tierna no pudo evitar preocuparse y gritó…

—¡Ranma!

La pareja se sobre saltó y el cometido romántico de Ranma se fue por el caño, se puso de pie y miró a su madre con suplicas en sus ojos las cuales fueron leídas de inmediato.

—Akane linda, me alegra verte pero ¿no se supone que deberían estar en el instituto?

—Buenas tardes señora Nodoka, disculpe el atrevimiento de venir sin avisar pero su hijo me invitó la verdad es que…

—Nos fugamos mamá —soltó el chico haciendo que Akane le viera con reprimenda.

Su madre estaba impresionada, nunca había hecho algo como eso su hijo.

—Por todos los cielos Saotome, no sabía lo apasionado que podías ser enamorado —soltó Nodoka haciendo que Akane se atorara con la palomita que tenía en su boca y Ranma se le subieran los colores al rostro de la vergüenza —Puedo entender que quieran estar juntos pero después de clases, esta vez lo dejaré pasar porque eres tú Akane —le sonreía complaciente —Ahora vayan a lavarse serviré el almuerzo —finalizó yéndose a la cocina dejándolos solos otra vez.

—Mierda —escupió Ranma.

—Tu mamá es todo un caso… crees que tú y yo —no la dejó terminar.

—Sí, sí, no lo menciones.

—No te enojes.

—No lo hago, es solo que no soy correspondido y me dio justo ahí en el orgullo —aseveró.

—Mejor me voy —musitó ella algo contrariada por el comentario de su compañero.

—No te vayas, mi mamá quiere almorzar contigo.

—Bueno no puedo hacerle desaire a tu mamá, además me escondí aquí unas horas como una criminal —soltó Akane alivianando el ambiente y ambos se echaron a reír.

La siguiente hora fue muy dispersa, si bien no le contaron a Nodoka por qué se fueron del instituto ella estaba feliz de verles juntos y comer sus sabrosos platillos. Cuando el almuerzo acabó Akane regresó a su casa acompañada de Ranma quien deseaba con todas sus fuerzas invitarla otro día a salir pero justo en la puerta estaba Yuka con Nabiki quien la miraba algo enfadada.

—Vete ya, luego te llamo —le soltó Akane antes de que se acercaran más.

—Puedo enfrentarla tu hermana no…

—No tienes idea, Nabiki pude ser muy mala a veces —el chico tragó duro pero no se dejó intimidar y la acompañó valientemente hasta la puerta de su casa.

Yuka miraba a Akane con los ojos entrecerrados y Nabiki miraba a Ranma como si le quisiera ahorcar.

—¿De dónde vienen? —preguntó la castaña.

—Podemos hablar dentro —pidió Akane.

—Lo siento amiga, yo me preocupé —soltó la pecosa.

—Lo sé, estoy bien te llamo luego ¿sí? —la colorina asintió y le entregó su mochila con sus pertenencias.

—Los dos adentro —soltó Nabiki, la pareja se miró un poco asustada y entraron detrás de ella siguiéndola hasta la sala principal.

—Nabiki lo que sucede es que tuve un mal día —la mayor la oía con suma atención —Unas chicas me derramaron leche en la cabeza —en ese momento la castaña abrió sus ojos impresionada.

—¡No puede ser! —exclamó.

—Sí, lo de siempre —se encogió de hombros —Ranma ayudó a sentirme mejor, quise irme con él y estuvimos en su casa e incluso almorzamos con su mamá —concluyó.

—¡Esto es una verdadera mierda, hasta cuándo seguirán molestándote Akane! —se movía de un lado a otro como león enjaulado.

—No te alteres, ya pasó y ya no las veré más…

—Dime ahora quién fue —exigió.

—¿Para qué?

—¿Cómo preguntas eso? —Le increpó la mayor —Les daré una lección, mocosas del demonio nunca más Akane te lo juro.

—Son solo tonteras…

—No lo evadas más, porque ya casi lo tengo ¿crees que no averigüé desde la vez anterior?

—Nabiki yo no les hago caso.

—Tu hermana tiene razón Akane —soltó Ranma entrometiéndose, la aludida lo codeó.

—Tú también lo sabes pero no los voy a presionar lo sabré tarde o temprano. Sigue cuidando a mi hermanita Saotome —soltó antes de irse, lo cual sonó a una advertencia.

—Te dije que daba miedo a veces.

—Mejor me retiro, mañana nos vemos en clases y lo de hoy no cuenta como cita ¿eh?

—Mañana —le respondió ella.

—¿Qué cosa?

—La cita, mañana por la tarde ¿paso por ti? —esa última frase le hizo estallar de felicidad.

—¡Sí! O sea no… o sea, mejor yo vengo por ti ¿no crees? —Akane soltó una carcajada ante su titubeo.

Finalmente el chico se despidió con una sonrisita en los labios que no se le borraría por lo que quedaba de día.

El día no había comenzado de la mejor forma, pero sin dudas ese chico de ojos acuosos y profundos lo había cambiado totalmente, Akane se durmió nerviosa de pensar en aquella cita, sí, no lo entendía a cabalidad pero cosas tan simple como qué vestir ya la ponían ansiosa. Y quizás en lo profundo de su corazón, comenzaba a nacer un sentimiento especial por Ranma.

Continuará…


Nota del autor

Estimado lector, gracias por seguir esta historia y esperar pacientemente cada actualización. Sinceramente las responsabilidades de la vida adulta me tienen algo inmerso y no he podido subir capítulos tan asiduamente como antes.

Estamos a puertas del final, quizás dos capítulos más…

Quedan pocas semanas en Japón, Akane le está dando chance a Ranma y a sus amistades cercanas pero ¿creen que será suficiente como para que no se vaya?

En el próximo capítulo podrán leer la cita de esta pareja y cómo van surgiendo sentimientos entre ellos.

Pd: estoy realizando un flufftober desde el 1 de octubre hasta el día 31, un capítulo diario y quiero invitarlos a leer.

Sweetsimphony._