Harry Potter le pertenece a JK Rowling.
Pareja: Remus Lupin y Nymphadora Lupin.
Mención: Teddy Lupin y Victorie Weasley.
Capitulo 7: Ropa Combinada.
Remus Lupin sonrió al ver la camisa que tenía puesta el día de hoy. De color azul oscuro. Mismo color que tenían Dora y su pequeño hijo Teddy. Su pequeño hijo acababa de nacer, estaba feliz que no fuera un licántropo como él.
En ese momento solo importaba su pequeña familia. Era un domingo familiar así que dejó de lado los pensamientos sobre otros temas que en ese momento perdían interés.
Dora lo tomó de la mano mientras el pequeño Teddy iba acostado en una carriola, decidieron que irían a caminar al parque. Más tarde irían a almorzar con Harry Potter, el padrino de su bebé.
Se sentaron en una banca mientras veían a los magos pasar, a muchos les gustaba llevar a sus hijos a comer un helado, a jugar entre los árboles, a descansar entre las sombras de los mismos.
Algunos los más atrevidos jugaban con el agua del pequeño estanque que adornaba la plaza del parque. Teddy se quedó dormido en los brazos de su padre, quien le dio un tierno beso en su cabecita, el pequeño sonrió en sueños mientras su cabello cambió de color negro a azul. Eso significaba que estaba feliz.
Amaba a su hijo, a su esposa, estaba agradecido por la segunda oportunidad que le estaba dando la vida porque ahora tenía una familia.
Dora y Teddy era todo lo que necesitaba.
-¿Sabes? Me gusta como te queda el color azul. Le dijo ella sonriendo mientras le daba un beso en la mejilla a su amado.
-A ti te gustan todos los colores Dora. Aunque se que tienes predilección por el color rosa.
-No lo negaré. Recuerdo la primera vez que combinamos nuestros colores.
-En nuestra primera cita. Fue casualidad jamás pensé que usuraríamos los dos una chaqueta negra con camisa y blusa roja respectivamente.
-Fue uno de los días más bellos de mi vida. Creí que jamás me corresponderías y miramos ahora.
Remus sonrió con complicidad debía reconocer que tenía mucho miedo de herir tanto a Dora cómo a su hijo, que el naciera con su condición.
Le agradecía a la vida que no fuera así.
-Mira Dora por allá están vendiendo helados. ¡Vamos a traer uno! Teddy aún está dormido. Acurrucó a su bebé mientras lo dejaba en la carriola verificando que durmiera en ella.
-El último en llegar paga.
-¡Oye! Aprovechas que estoy llevando a nuestro hijo.
Dora corrió llegando primero a la venta mientras pedía un helado de fresa para ella y uno de vainilla para Remus. Había bromeado con él, pagó sus helados, regresó con él mientras se sentaban en una banca del parque.
Remus sabía que estarían bien era lo más importante, después de tantos años solo al final estaba rodeado de sus seres queridos. Esperaba algún día darle todo lo necesario a ambos. Los dos eran su motor, su esperanza, lo más querido para él. El no cometería los mismos errores de su padre.
Dora sonrió mientras observaba a su hijo, el fruto de su amor por Remus, ese pequeño bebé le recordaba que su amor había sido más fuerte que la adversidad.
Aunque les quedaba mucho por que luchar, tenía la esperanza que Teddy crecería en un mundo mejor. Le hablaría mucho de su abuelo Edward y sabía que su madre Andrómeda era feliz con la llegada de su primer nieto.
Teniendo a Harry como su padrino su pequeño Teddy estaría bien, sabía que él lo cuidaría y velaría por el tal y como lo hizo Sirius en algún momento de su vida.
Un fotógrafo les ofreció sus servicios y decidieron tomarse una foto de aquel alegre momento.
-¡Sonrían!
Remus sostenía a su pequeño hijo mientras Dora estaba recostada en su hombro tomando la mano del pequeño bebé, se veía como los dos sonreían a la cámara para luego voltearse a ver entre ellos sonriendo por haber tenido un hermoso día como familia mientras a su pequeño hijo el cabello le cambiaba de color, de aquella manera demostraba sus emociones, el pequeño Teddy estaba feliz, aunque en ese momento no pudiera recordarlo todo.
-Espero tengamos más días tan maravillosos como estos.
-Se que los tendremos, Remus. Te quiero querido.
-Y yo los quiero a los dos, Dora. Gracias por este día perfecto a su lado. Ya es tarde debemos darnos prisa, Harry nos está esperando.
-Tienes razón, vamos.
El fotógrafo les entregó la fotografía a la familia esperando algún día volverlos a ver. Se veían tan felices en la misma sonriendo a la cámara teniendo una vida tan pacífica mientras combinaban los colores de sus vestuarios.
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Años después Teddy atesoraria aquella fotografía que guardaba en su habitación junto a su mesita de noche. Tan preciada para él.
Era el mejor de los recuerdos que tenía de sus padres, el reconocimiento al ser dos héroes de guerra le orgullecía pero amaba más la sonrisa sincera que adornaba sus rostros.
Vestía una camisa amarilla del mismo color que llevaba su prometida Victorie. Sonrió al saber que sus padres también combinaron sus colores alguna vez, el sabía que los dos sea donde fuere que se encontraran estarían muy orgullosos de su hijo.
A ellos también les gustaba combinar sus ropas con los colores, sobre todo cuando Teddy usaba su habilidad metamorfomago para cambiar el color de su cabello. Y este día también usaría el color azul de nuevo, siempre sería su favorito porque le recordaba a sus padres que lo amaban tanto, sobre todo esa tarde perfecta que pasaron juntos y que la fotografía plasmó a plenitud la alegría de ser solo ellos tres en aquel instante que quedó plasmado para la eternidad, que aunque pasarán los años no se borraría de su corazón.
Era una promesa, para su familia.
-¡Teddy! ¿Nos vamos? Le llamó su querida Victorie.
-Vamos.
Se tomaron de la mano saludaron a todos los presentes, porque ahora eran ellos los que combinarían los colores de ahora en adelante.
