Harry Potter le pertenece a JK Rowling.
Pareja: Tom Ryddel Sr y Merope Gaunt.
Capítulo 8: Caricias en el Cabello.
Merope observó a través de la ventana, pudo notar que Tom su vecino estaba paseando con su amiga Cecilia, usaba siempre su caballo para salir. Aprovechaba los momentos en los cuales su padre y hermano dormían en sus habitaciones para poder ver a su amor secreto desde la lejanía.
Acarició su rostro lleno de ceniza, abrazando con fuerza la escoba que usaba para limpiar la cocina.
Quizás un día el la vería a ella, Merope aún guardaba los vestidos que pertenecían a su madre, tal vez solo necesitaba quitarle el polvo, remendarlos un poco así tendría algo bonito que ponerse.
Podría aprovechar parte de las madrugadas cuando ellos no podían reprocharle ni negarle nada.
Aprovechó aquellos días a la luz de las velas que le regalaban los vecinos que le tenían lástima, para arreglar aquel vestido que su madre nunca estrenó, pero ahora ella lo usaría.
Estaba un poco percudido, roto del área de la falda y ya no podía distinguir los colores de los adornos pero estaba segura que lograría hacerlo ver más presentable para lograr llamar la atención de Tom. El único de la familia Riddle que no solía ser cruel con ella.
Muy de vez en cuando notaba su presencia o eso quería creer ella, porque ninguno de los otros vecinos volteaban a verlos con más que lástima.
Le daba alegría saber que al menos algo de su madre seguía con ella. Cuando finalmente estuvo listo su vestido nuevo, comenzó a planear en que día podía acercársele a Tom y mostrarse ante el, no como la hija del loco del pueblo si como lo que ella era, una chica.
Morfín solía burlarse de ella y Sorvolo solamente estaba interesado en comer y en qué no se relacionaran con los muggles, en recordar la grandeza que alguna vez tuvieron.
Pero ella quería ser solo Merope. La chica que buscaba que su primer amor le devuelva una sonrisa sincera en el rostro que no sea burlona como la suele observar Cecilia.
Se anima finalmente para acercarse un día que lo ve arreglar el jardín de la madre de él. Simplemente aprovecha la situación, logró guardar algunas tinajas con agua para poder bañarse, lucir impecable ante su vecino.
En el baúl de su madre también habían pinturas pero las mismas ya estaban secas por haber permanecido muchos años guardadas, tal vez pueda derretir un poco de las mismas con agua que le sobre o rozar su dedo sobre la misma.
Quizás pueda peinar su cabello con sus dedos para desenredar su cabello que es negro y no gris como todo el mundo piensa que es, llevaba demasiada ceniza en el mismo, pensándolo bien su color de cabello es bonito.
Aunque no quede desenredando del todo.
Se acerca al joven Tom quién está agachado separando las flores en el suelo. Parece ser que solo eso hará eso, ya que quien estaba blandiendo la tierra lleno de lodo es el jardinero de la familia.
Merope saluda a Tom con su mano, el se levanta del suelo inclinando su cabeza a manera de respuesta.
Y Merope sonrió al notar que el le había devuelto el saludo. Se acercó a ella diciéndole:
-Me gusta el color de tu cabello. -Acarició levemente la coronilla de su cabeza para finalmente agregar- Tu vestido está algo anticuado pero te queda muy bien.
Le había dicho que le gustaba su cabello y su vestido. La sensación cálida en su pecho permaneció dentro de su corazón los siguientes días en los cuales seguía observándole por la ventana.
-¡Ya deja de mirar a ese muggle asqueroso! ¡Merope es tarde y no hemos comido nada! Morfín reclamó sentado en una de las dos sillas de madera que aún funcionaba.
Merope se dirigió a la pequeña estufa que contenía el estofado que había cocinado, aún estaba caliente pero sabía que su hermano no se serviría por su cuenta, su padre estaba presente también.
Mientras servía los dos platos, ya que ella siempre comía sola en el rincón sonriendo pensando de nuevo en Tom y más al llegar a sentir de nueva cuenta en su cabeza la caricia en el cabello que el le hizo y que ella jamás sería capaz de olvidar.
Podia ser el inicio de una amistad con el joven.
Acarició su cabello como alguna vez lo hizo el, imaginando que algún día ella lo haría con él, con sus hijos y los hijos de sus hijos.
Eso le gustaba imaginar a Merope. Ella sería una madre amorosa con sus pequeños niños.
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Merope sonríe finalmente se ha casado con Tom, tal y como se prometió un día, acaricia la cabeza de su esposo que duerme junto a ella, su mano reposa en su vientre al saber que está embarazada y tendrán un hijo.
Quiere recordar para siempre este momento donde se siente feliz, porque él su querido Tom está con ella. Mañana el irá a trabajar mientras ella le preparara su comida. Que el tocará de nuevamente sus cabellos como aquella vez cuando conquistó su corazón.
Y quiere soñar que algún día acariciará a su futuro hijo o hija. Espera que él siempre este con ella, que le entienda en esta nueva parte de su vida. Que ambos disfruten mucho a su futuro bebé.
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Merope tiene en sus brazos a su bebé, tan hermoso, tan pequeño, tan suyo. Es tan hermoso, espera que se parezca a su padre, que de ella no heredé nada más que el color del cabello, a penas logra besarlo en sus mejillas, en su frente y en cabeza. Es lo único que puede hacer, no se puede mover con plenitud. A penas puede darle un poco del inmenso amor que siente por él, desde que supo que venía en camino, hasta este momento el cual finalmente lo tiene en sus brazos deseando que el momento dure para la eternidad.
-Su nombre es Tom Sorvolo Ryddel. Siguió acariciando su pequeña cabeza mientras empezaba a quedarse dormida.
Ella solo quería ser feliz junto a su familia.
