Harry Potter le pertenece a JK Rowling.
Pareja: Frank Longbottom y Alice Longbottom.
Capítulo 9: Entrelazar Los Dedos.
Unidas. Desde hacía mucho tiempo atrás sus manos se hallaban unidas, entrelazadas para tranquilizarse uno al otro.
Desde que estuvieron frente a frente la primera vez, hasta ese momento donde se graduaron de Hogwarts. A Alice le gustaba tomar de la mano a Frank. Recordaba que la primera vez que sus manos se enlazaron fue cuando tomaron el mismo libro en la clase de pociones ambos Gryffindor, ambos a penas unos niños.
Al final Frank le cedió el libro a ella. La segunda vez que se enlazaron las manos fue cuando se conocieron abiertamente, Lily Evans fue quien los presentó, ambas eran buenas amigas, y Frank era parte de la casa.
-Mucho gusto soy Frank.
-El gusto es mío, soy Alice.
Y así fueron dándose más momentos donde se tomaron de la mano.
La tercera vez fue cuando a Frank le dio miedo subirse a su escoba para participar en la práctica para entrar al equipo de Quidditch.
-¿Saben que? ¡Olvídenlo! ¡No me subiré a esa cosa!
-¡Vamos Frank! Tú puedes.
La cuarta vez fue cuando Alice salió disparada de la clase de pociones al equivocarse con la poción que estaba trabajando. Lily cayó a un lado del escritorio mientras que Alice cayó hasta la puerta. Severus ayudó a Lily a ponerse de pie mientras que a ella le ayudo Frank.
-¡Lily! ¿Estás bien? Preguntó Severus sin dejar de ayudarle.
-Lo estoy, gracias Sev. Sonrió ante su mejor amigo
-¡Alice! ¿Estás herida? ¿Te llevó a la enfermería?
-Gracias por tu ayuda Frank.
Las dos fueron llevadas a la enfermería para curar las heridas que tenían en su piel por el golpe que se dieron.
La quinta vez que se tomaron de la mano fue cuando fueron al baile de navidad juntos. Bailaron y bailaron en la pista mientras todos los demás seguían el ritmo de la música.
-Te ves muy linda está noche.
-Tú te ves muy elegante.
La sexta vez que se tomaron de las manos fue cuando aceptaron que estaban enamorados uno del otro, cuando por fin se hicieron novios. Cuando todos los presentes los veían sonreír por finalmente estar juntos en público.
-Alice, ¿Quieres ser mi novia?
-Si Frank, si quiero ser tu novia.
La séptima vez que sus manos se enlazaron fue en su graduación por fin habían terminado sus estudios mágicos y podían comenzar a seguir su vida de adultos. Habían tomado la misma decisión, se unirían a la orden del Fénix, los dos sabían que debían hacer lo correcto y luchar para proteger sus ideales.
La Octava vez que se tomaron de las manos fue cuando asistieron a la boda de James Potter y Lily Evans. Se veían tan felices juntos, tal y como ellos lo eran en aquel momento.
-La próxima boda será la nuestra Alice.
-¿Qué dices Frank?
-Alice, ¿Te casarías conmigo?
Sus ojos se llenaron de lágrimas de felicidad, abrazó a quien en ese momento se volvía su prometido, le dio un tierno beso en los labios. A pesar de todo estaba feliz de finalmente estar con el amor de su vida.
La novena vez que enlazaron sus manos fue cuando se casaron. Alice vestía de novia su blanco vestido y el maquillaje ligero que llevaba puesto la hacía lucir muy hermosa. Frank deseaba recordar para siempre aquel momento.
Alice sonrió porque ahora se convertía en Alice Longbottom, era finalmente la esposa de Frank. Solo le importaba ser feliz a su lado mientras protegían a los que tanto querían.
La Décima vez que se tomaron de la mano fue cuando Alice le dijo a Frank que estaba embarazada. Un hijo, un bebé, tendrían un pequeño jugando en la casa, habría alguien que llenaría de luz sus vidas, alguien que era amando en este momento, alguien que seguiría siendo amado al nacer.
Después de la décima vez se perdió la cuenta de cuántas veces más se tomaron de las manos, el 30 de julio de 1980 nació su único hijo Neville. Alice lo estrechó contra su pecho al fin su bebé estaba con ellos, lo cuidarían, protegerían de todos los peligros del mundo.
El fin de semana lo llevarían con Augusta, la madre de Frank ya que ellos debían hacer guardia nocturna y no podían cuidar de su pequeño hijo, se despidieron de él, sin imaginar que no estarían presentes en su vida como tanto habían querido.
Bellatrix, Rodolphus y Rabastan Lestrange los atacaron aquella noche, Alice sabía que no saldrían bien de esta misión. Frank solo lamentó que así fuera el final. Ambos lucharon pero no fue suficiente. Se tomaron de las manos esperando el final, era la única forma de tranquilizarse. Ya no había nada más que pudieran hacer ante ellos.
Solo querían llevarse juntos el recuerdo del otro. Sabían que Neville estaría bien. Augusta lo iba a cuidar y amar, tal vez no como ellos, pero el bebé no quedaría desprotegido.
Aunque han pasado años aún se toman de las manos. Aunque ella ha dejado de ser Alice y el ha dejado de ser Frank.
Aún se cuidan el uno al otro aunque hallan momentos donde no se reconocen, aunque han perdido la noción del tiempo, de los meses, de los años.
Aún se sienten tranquilos, seguros y reconfortados al rozar sus dedos, al estrechar sus manos, aunque están tan lejos el uno del otro en sus memorias, a pesar de los años aún sienten la calidez de sus años felices, aún sienten en lo más profundo de su ser que siguen siendo los dos niños de once años que se conocieron por medio de aquel libro que fue su primer contacto.
Aún siguen siendo los mismos pero también son tan diferentes. Aún Frank ama a Alice y Alice aún ama a Frank, aunque por instantes lo olviden, el amor que se tienen seguirá siendo parte de ellos por la eternidad. Al igual que su amor por Neville. El único hijo que tuvieron juntos, quien es un héroe de guerra.
El que está orgulloso de ser hijo de los aurores Longbottom.
