Capítulo 5

Moviendo la verdad

Al día siguiente, y tras otra búsqueda infructuosa por parte de Anja tratando de encontrar algo con lo que ayudar a Ruben, volvieron a recibir la visita de Milena, trayendo entonces consigo las ansiadas medicinas.

-¡Medicinas! ¡Muchas gracias, Milena! ¿Dónde las has conseguido?

-¡Ha sido un golpe de suerte! Gracias a las retransmisiones de radio de Malik mucha gente fue a por un camión del ejército grazni averiado y arramplaron con todo, repartiendo todos los suministros entre la población ¿no te enteraste?

-Ah, no, justamente ayer no escuché la radio…

-Lo cierto es que si no hubiera sido por él nadie se hubiera enterado. Aunque bueno, ahora que tienes lo que necesitas ¿te pensarás lo que te dije?

Ante eso Anja se quedó callada, sin saber muy bien qué pensar; tras toda una noche buscando y sin encontrar apenas gran cosa, estaba cansada y no tenía el cuerpo como para ponerse a decidir al respecto. Tenía las medicinas, que era lo que contaba, y ahora Ruben iba a ponerse bien. Pero abandonar así sin más la casa de su abuelo era algo que la asustaba, puesto que dejaría una gran parte de su vida atrás.

-Déjame pensármelo un poco más, por favor. En cuanto Ruben esté mejor, consideraré marcharme, pero hasta entonces prefiero quedarme. Después de todo es la casa de mi abuelo y he vivido mucho tiempo aquí, compréndelo…

-Está bien, está bien, en dos días volveré para ver si ya has tomado una decisión.

-Gracias, Milena…

La mujer se marchó y, una vez sola, Anja se permitió el lujo de soltar un hondo suspiro mientras pensaba.

Tal vez sí que pudieran estar mejor en el museo, después de todo era mucho más céntrico y estaba más cerca de otros lugares que desde las barriadas del sur, donde ella vivía. Cuando salía por la noche debía de acercarse a la ciudad para rebuscar en lugares concretos, y el sólo hacer eso le tomaba mucho más tiempo del que luego invertía en estar rebuscando como tal, volviendo a casa con el tiempo muy justo antes de que amaneciera y bastante cansada debido a ello. Quizás sí que les pudiera salir a cuenta mudarse al museo. Pero por otro lado pensaba en el arte de su abuelo en la casa en la que estaba, y algo se la revolvía por dentro, y no precisamente por el constante hambre que sentía desde hacía ya tiempo.

Aun así aparcó sus pensamientos y se dirigió al granero con las medicinas, poniendo al corriente a reshiram mientras éste le ayudaba a enderezar al chico para que se las pudiera tomar con un poco de agua; por suerte estaba consciente y pudo poner un poco de su parte, recostándose después y sintiéndose un poco mejor con el solo hecho de tomárselas.

-Gracias… por todo lo que has hecho por mí, Anja… no tenías por qué hacerlo y aun así lo hiciste…

-Hice lo que debía, no te preocupes. Ahora descansa, estarás mejor muy pronto.

El chico se volvió a dormir enseguida y, tras eso, reshiram comentó.

-No pareces muy convencida de irte…

-¿Tanto se me nota? Sé que puede que nos vaya mejor allí, pero… abandonar la casa de mi abuelo… se me hace bola el solo pensarlo.

-Lo entiendo, después de todo has tenido una vida aquí. Aunque el museo puede ser un buen lugar donde proteger y guardar el arte de tu abuelo-murmuró el dragón, observando el cajón lleno donde lo guardaban todo.

-Sí… de momento prefiero esperar a que Ruben mejore, luego ya decidiré. Estoy muy cansada, necesito dormir…

-Duerme entonces, no te preocupes.

La chica se recostó a su lado en otra cama que hizo para ella y enseguida se durmió. Por su parte reshiram dejó pasar el tiempo, pensando en todo lo que Anja le contó e ignorando a sus tripas rugiendo.

Todavía le pesaba el hecho de estar parado sin hacer nada al tiempo que una guerra se sucedía a su alrededor. El sonido apagado de disparos y bombas cayendo en la distancia le taladraban el cerebro y le hacían desear que se detuvieran de una vez. Más de una vez se había visto tentado de levantarse e intervenir, aunque eso supusiera contravenir los deseos de Anja. ¿Sería capaz de hacer algo así? Siempre había ayudado a todo aquel que demostrara verdad a luchar por ella, pero nunca antes se había visto en una situación así, y se sentía más perdido e inútil que nunca. ¿Lucharía por sí mismo en vez de por los demás? ¿Sería capaz de hacer algo así?

Fue entonces cuando, llevado por un impulso irrefrenable, se levantó y se marchó, no sin antes dejar un poco de lumbre allí para que Ruben y Anja no se helaran, y echó a volar bajo el amparo de las sombras de la noche y la nieve que seguía cayendo.

El frío era intenso, pero aun así lo ignoró mientras volaba hacia el centro de la ciudad, el cual se levantaba a duras penas y con múltiples edificios dañados a la vista; en uno de ellos en obras, pudo ver desde donde estaba un rayo láser saliendo de uno de los pisos más altos que iba en dirección hacia un parque cercano, disparando de seguido. Reshiram giró la cabeza y vio a alguien cayendo fulminado junto a una mujer que corría por su vida. El ceño del dragón se frunció, cada vez más furioso, y sin pensárselo siquiera aceleró en dirección al edificio, esperando a que el francotirador volviera a apuntar. En cuanto volvió a ver el rayo láser pudo ubicar al interfecto y, sin dudarlo, se lanzó hacia él encendiendo su cola y rasgando el aire, preparando al mismo tiempo un lanzallamas con el que peinó todo el piso. El francotirador sin embargo lo vio venir y se apartó a tiempo, sin creerse lo que veían sus ojos.

-¡¿Qué demonios?! ¡Muere maldita bestia del averno!

Ésta vez el rayo láser apuntó hacia reshiram, sin embargo el dragón se protegió a tiempo y la bala rebotó, contraatacando inmediatamente después con un rápido pulso dragón que estalló cerca de allí y desestabilizó al tirador, el cual se tambaleó y acabó cayendo al vacío. Por un momento el dragón quiso dejar que se estampara contra el suelo, pero enseguida sus ojos brillaron con fuerza y lo sostuvo con psíquico antes de que eso sucediera. Lo dejó en el suelo al tiempo que lo soltaba y aterrizaba junto a él con cara de pocos amigos, el tirador se hizo una bolita en el suelo al tiempo que mascullaba.

-Por favor… por favor, no me devores…

-No te voy a devorar. Quiero que vayas hasta tu superior y le digas que detenga sus ataques o seguiré viniendo todas las noches aquí a detener a quien haga falta. No seguiré tolerando que esto continúe. Ahora largo de aquí antes de que me lo piense mejor-le espetó el dragón, con dureza.

El tirador asintió muerto de miedo y salió corriendo de allí, sin recuperar su arma siquiera. Reshiram la cogió con psíquico y dobló el cañón, dejándola inservible, y voló hacia el parque, localizando a la mujer que corría antes dentro de un invernadero. Al verle se quedó muda, como si no se creyera del todo lo que veía, pero él se apresuró a calmarla.

-No te preocupes, me he encargado de él, no voy a hacerte daño…

-Eres… eres…

-Sí, lo sé, soy un dragón, un dragón muy cansado y muy enfadado, no voy a permitir que se siga atacando a la gente de forma indiscriminada.

-Es un milagro…

-Tampoco es para tanto. ¿Cuál es tu nombre?

-Ah… Esma…

-Vale, Esma, ponte a salvo, y si ves a alguien no te pares, simplemente corre hasta que llegues a un lugar seguro. Procuraré que esta guerra no dure más tiempo del necesario.

-Gracias… gracias, deberías ponerte en contacto con el ejército rebelde, necesitan tu ayuda para ganar terreno…

-Veré lo que puedo hacer, por ahora prefiero no llamar demasiado la atención, ya he dado un toque a quien esté detrás del ejército grazni, esto es entre él y yo.

Y, tras esas palabras, el dragón volvió a volar y se marchó de allí, dejando atrás a una Esma aún no del todo segura de si lo que había visto y oído era real. Aun así podía notar como una nueva esperanza nacía en su agitado corazón, murmurando de seguido.

-Malik no me va a creer…


-Así que otra vez con estos cuentos…

-¡No son cuentos, mi coronel, un dragón blanco y de ojos azules me atacó y me pidió que le dijera que acabaría con esta guerra! ¡De verdad, no le miento!

Markov respiró lentamente antes de decir o hacer nada. No estaba para tonterías, pero lo de ese momento superaba todas sus expectativas. Ya era la segunda vez que le venían con lo del dragón, una vez el chiste hacía gracia, pero dos veces comenzaba a cansar. ¿Qué faltaría para rematarlo?

-Olev, eres de los mejores tiradores de tu sección, no me gustaría tener que… darte de baja por tonterías. Dime lo que verdaderamente pasó.

-¡No le miento, mi coronel, de verdad, eso es exactamente lo que pasó, lo juro!

El coronel bufó, comenzando a perder la paciencia y expresándolo como tal sacando su arma secundaria con actitud amenazante.

-No estoy para perder el tiempo con necedades, soldado. Hable ahora o afronte las consecuencias de su insubordinación.

-¡No, por favor, mi coronel, debe creerme, jamás le mentiría!

-Sigue diciendo eso aun a pesar de ser del todo ridículo. Hable ahora o esto acabará muy pronto-musitó Markov, apuntándole a la cabeza.

El tirador, temblando como un flan y con lágrimas en los ojos, le miró fijamente sin saber muy bien qué más decir, pensando en una salida casi imposible. Finalmente cerró los ojos y suspiró, al tiempo que musitaba.

-Lo siento, mi coronel… el frío me hacía delirar, veía y oía cosas… no estaba en mis cabales…

Los ojos del coronel se entrecerraron, mirándole fijamente y dudando por un instante si apretar el gatillo o no. En ese momento bajó el arma, y al ver esto, el soldado se relajó.

-Oh, gracias mi coronel, mil gracias por…

Sin embargo no tuvo tiempo de seguir, puesto que Markov le disparó acto seguido, cayendo al suelo fulminado y tiñéndolo de sangre. El coronel se guardó el arma, al tiempo que mascullaba.

-Aquí está pasando algo extraño. Si fueran fuerzas extranjeras dudo mucho que se tomaran tantas molestias. Quiero que lleguen hasta el fondo de este asunto ¿me han entendido? que no me tengan que obligar a desperdiciar munición así.

-Sí, señor.


A la mañana siguiente Ruben despertó sintiéndose mucho mejor, lo que fue una alegría tanto para Anja como para reshiram. El chico se veía con más color y con fuerzas renovadas, aunque aún tosía un poco.

-Gracias… gracias por todo, de verdad, si no fuera por vosotros estaría muerto…

-No ha sido nada. Toma, come un poco, te vendrá bien para que te sigas recuperando-murmuró Anja, dándole un cuenco con más sopa de verduras y carne.

Mientras el chico comía, la chica cogió la radio al tiempo que comentaba.

-A ver si hay alguna novedad acerca de la guerra…

Movió el dial hasta que finalmente dio con una frecuencia buena, comenzando entonces a sonar una voz que les era familiar.

-Buenos días, Pogoren, tengo buenas noticias que seguramente alegrarán a más de uno. Desde que inició la guerra todos nos hemos preguntado por qué la comunidad internacional no ha hecho nada por evitarla, y más de uno nos hemos quejado al respecto. Pensábamos que no había nada que hacer, sin embargo hoy nace una nueva esperanza, algo que nos puede ayudar a detener éste horrible conflicto entre hermanos. Pido absoluta discreción, señoras y señores, puesto que no nos interesa que el ejército grazni se entere antes de tiempo, pero todo apunta a que nos van a ayudar a detener esta guerra nuestra. Por ahora prefiero no entrar en más detalles para no provocar demasiado revuelo, pero me atrevo a poner la mano en el fuego al respecto. No estamos solos. Os ha hablado Malik. Buena suerte a todos.

Una vez que la transmisión finalizó, hubo un breve y un tanto denso silencio entre los tres. Anja miró a la radio y luego a reshiram, el cual se la sostuvo sin ningún ápice de duda en su rostro. Ruben se quedó callado, inseguro de si hablar o no, pero comprendiendo enseguida la situación. Finalmente la chica se pronunció.

-¿Para qué anunciar algo así sin tener garantías de que hay ayuda? A no ser… que no quiera hacerlo por las implicaciones… o porque hay algo más.

Por su parte reshiram no dijo nada, esperando de alguna manera que se lo dijera, dándole otro motivo más a la chica para dudar, casi confirmándoselo. Finalmente ella inquirió.

-¿Cuándo ha sido?

-Anoche.

-¿Qué hiciste?

-Salvar a una mujer de un francotirador. Lo mandé a que le diera un mensaje a su superior de mi parte.

Anja dejó escapar un suspiro, respirando entrecortadamente y un gesto duro grabado en su rostro. Reshiram quiso opinar al respecto.

-Comprendo tu enfado, pero no podía quedarme más tiempo quieto sin hacer nada. Conozco más que nadie las consecuencias desgarradoras de la guerra, y si puedo evitar que más sangre inocente sea derramada, no vacilaré.

La chica no dijo nada al menos al principio, pensando a toda velocidad. En un momento dado, inquirió.

-¿Te vio alguien más al volver?

-No, me aseguré de ello.

-Ya…

Otro silencio algo más denso e incómodo que antes se asentó entre ellos, en ese momento Ruben comentó dirigiéndose a Anja.

-No es por ser desconsiderado, pero si quieres mi modesta opinión, no veo con malos ojos que reshiram quiera ayudarnos. Quiero decir, si hay algo o alguien aquí que pueda detener esta guerra, es él…

-Ya lo sé, pero ¿a costa de qué? Por supuesto que él podría detener la guerra, y seguramente no tenga problemas a la hora de defenderse, pero ¿dónde quedamos nosotros? Somos personas normales y corrientes, Ruben. Nos meten un tiro, matándonos en el proceso, y a nadie más le importaría.

-A mí sí-comentó reshiram en ese momento.

-¿Ah, sí? pues no lo parece exponiéndote y exponiéndonos de esa forma…

-Pero fue él quien salió, no nosotros, aquí estamos a salvo…-murmuró Ruben.

-Por ahora, pero ¿quién te dice que más adelante nos puedan localizar? No es precisamente pequeño…

Antes de que el chico o el propio dragón pudieran decir algo, la chica se levantó y se dirigió a la puerta con gesto molesto. Aun y con todo, reshiram murmuró.

-Anja, lo siento si te he ofendido de alguna manera, pero compréndelo, no quiero quedarme al margen sabiendo que puedo ayudar a parar esta guerra. Esa es la verdad…

Por un instante el dragón se sorprendió a sí mismo al darse cuenta de sus propias palabras. Normalmente eso era algo que diría al pertinente héroe o heroína que estuviera guiando, sin embargo se lo había dicho a sí mismo, dejándole ciertamente intrigado y, por otro lado, lleno de dudas al respecto.

Por su parte Anja suspiró de nuevo, negando con la cabeza, y murmurando de seguido.

-Yo… no sé qué pensar ni cómo sentirme. Quiero estar sola.

Y, tras esas palabras, salió del granero en dirección hacia la casa. Reshiram agachó la cabeza, sintiéndose un poco mal al respecto, y sin saber muy bien qué más decir que no hubiera dicho ya. Ruben, al verle así, murmuró.

-No te sientas mal, entiendo tu frustración, si fuera tú seguramente estaría igual y trataría de hacer bien las cosas.

-Ya, pero aun así… se supone que debo guiarla y escucharla, pero siento que tal vez no era la candidata ideal que yo esperaba. Ahora me da la sensación de que estoy solo de nuevo.

Las palabras del dragón se quedaron ahí, flotando en el aire, al tiempo que Ruben se quedaba callado, sopesando una respuesta que no tardó mucho en llegar.

-Bueno, no puedo hablar por ella, después de todo apenas la conozco más allá de lo que he visto el poco tiempo que llevo aquí con vosotros. Pero si me lo preguntas a mí, creo que sólo está confundida. Es normal pensar en uno mismo cuando hay peligros que amenazan tu vida constantemente. Dala tiempo, quizás se lo piense mejor.

-Sí… será mejor que no salga ésta noche.

Y, con ese pensamiento, el dragón guardó silencio, notando el granero un poco más frío que antes. Una tenue luz salía de una de las ventanas del piso de arriba de la casa, al tiempo que un hilillo de humo blanco salía de la chimenea.


Malik se recostó sobre la silla y se encendió otro cigarro, más nervioso de lo habitual. Aún no sabía muy bien cómo decir lo que tenía que decir sin que le tacharan de loco o algo peor. Ya lo había hablado con Esma, y los dos coincidieron en que debían ser prudentes, al menos al principio. Si bien no la creyó a pies juntillas al principio, enseguida supo que su mujer no tendría ninguna razón para mentirle, y mucho menos con algo así que los atañía a todos. Si realmente había una posibilidad real de parar esa guerra, era más que bienvenida, independientemente de su forma o tamaño. Antes de que pudiera dar otra calada, se encontró con que el cigarro se le había terminado, quedándose sólo con el filtro.

-Oh, dita sea… ¡Esma, haz más cigarros!

Sin embargo recordó que su mujer estaba arriba durmiendo después de toda la noche en vela buscando noticias, por lo que no le quedó otra que hacérselos él. Fue a levantarse cuando, de repente, algo sonó en la radio, concretamente una voz que le era familiar.

-Por favor ¿me oye alguien? Se la han llevado, no está, se la han llevado…

-¿Adam?-inquirió Malik.

Dejó estar su adicción a la nicotina para ponerse de nuevo los cascos y contactar con él.

-¿Adam? ¿Ha ocurrido algo, está bien?

-¿Malik? Oh, por dios, tiene que ayudarme, es mi hija…

-¿Cómo está, ha ocurrido algo? ¿Les llegaron las medicinas?

-¡Sí, el otro día llegó el mercader y pude hacer un trato con él, pero ahora mi hija no está, ha desaparecido!

-¿¡Qué?! ¿¡Qué ha pasado?!

-¡No lo sé, estuve toda la noche en vela por ella, llevaba varios días sin dormir, el sueño debió vencerme, pero en cuanto me desperté no estaba, alguien se la ha llevado!

-No puede ser…

-¡Pues es así, se la han llevado, no está, no está!-musitó Adam, al borde del colapso.

-Espere, espere, tiene que haber alguna explicación… ¿alguien más sabía de ustedes, algún familiar o conocido? Es lo único que se me ocurre dadas las circunstancias…

Adam permaneció en silencio por unos momentos hasta que finalmente habló.

-Mi hermano… el cabrón de mi hermano… quería usar a mi hija para salir de aquí aprovechando el corredor humanitario que iban abrir, pero eso era antes del bombardeo de la semana pasada… tiene que haber sido él… sí, tiene que ser él…

-Pero no hay programado ningún corredor humanitario ahora…

-¿¡Y qué importa?! ¡Ha sido él! ¡Me va a oír, voy a recuperar a mi hija aunque sea lo último que haga!

-¡Adam, espere un momento! ¡Adam!

Sin embargo sus llamados no fueron escuchados, puesto que para entonces el aludido ya no estaba allí. Malik se quitó los cascos, preocupado por lo que Adam pudiera hacer. Había veces que el ser humano era capaz de cualquier cosa con tal de recuperar lo que era suyo. Y eso era quizás lo peor de todo.


¡Por fin, I'm back, biches! XDDD ahora en serio, ya siento la tardanza, entre que ando ahora trabajando de nuevo, aún no estoy del todo asentado por tema de mudanzas y demás menesteres, no encontraba un momento para sentarme a escribir, además, me ha costado bastante decidir qué dirección tomar para con esta historia en concreto, pero finalmente por fin tengo algo. Como habréis podido ver, ésta vez reshiram tendrá problemas a la hora de relacionarse con la supuesta nueva heroína de la verdad, cosa que repercutirá en él y le hará ver su propia vida desde otra perspectiva. Y es que la misma historia y los propios personajes me lo piden, especialmente reshiram, y no sólo por no volver a repetir los mismos conceptos ya vistos en los anteriores crossovers una vez más, sino por una simple cuestión de desarrollo y transformación de la trama. Después de éste crossover vendrá uno más y la historia principal terminará, así que quiero partir de ahí, teniendo en cuenta todo lo visto y vivido hasta ahora. Seguiré escribiendo mientras la inspiración aguante y no de mucho la lata, ahora que he encarrilado de nuevo la historia no creo que haya mucho problema, así que todo bien en ese aspecto.

Y nada más de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!