Ropa combinada
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi. Esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
*Día 7
One shot
Como cada mañana, iba a trotar varias vueltas a la manzana ya que era mi ejercicio matutino preferido. Una vez cumplida mi meta, regresaba a casa para una ducha relajante y a desayunar antes de ir al instituto. Solo que esta mañana sería diferente, había visto sobre un poste de alumbrado público un anuncio que invitaba a participar de una carrera, el premio era increíble y muy entusiasmada arranqué el papel para llevármelo a casa.
En cuanto llegué escuché a Kasumi que tarareaba alegre en la cocina preparando el desayuno, buscaba a Ranma aunque sabía que estaría durmiendo más mi hermana me señaló que había estado en el dojo entrenando justo después de que saliera a trotar, me pareció extraño, no que se ejercitara sino que se levantara tan temprano para hacerlo. Ahora mismo estaba dándose un baño y subí las escaleras para esperarlo y contarle lo que deseaba hacer.
No obstante, un ruido extraño proveniente de adentro del baño llamó mi atención, Ranma chapoteaba al tiempo que decía «déjame no te acerques» enarqué una ceja posando mi mano en el pomo de la puerta, justo después de eso oí un maullido, uno suave pero claramente perceptible. Decidida abrí la puerta encontrándome con esa gata despreciable cerca de sus hombros, Ranma estaba dentro de la tina con mala cara, en realidad como si fuese a tener la peor indigestión de toda su vida.
—¡Pero qué carajos! —exclamé al ver como la méndiga gata se sumergía dentro para salir completamente desnuda convertida en Shampoo.
Rápidamente tomé un balde que estaba cerca dándole de lleno a Ranma en la cara dejándolo fuera de combate.
—¡Qué crees que haces! —chilló enojada viéndome con malicia.
—Eres una sinvergüenza, sabes que Ranma odia a los gatos y te aprovechas de él para luego… —mi indignación era tal que me detuve para no insultarla.
—¿Celosa Akane? No tengo la culpa de tener mejor cuerpo que tú —estiló veneno la muy engreída.
—¿Sí? Pues yo no necesito desnudarme delante de él para que voltee a verme —alcé mi respingada nariz, porque eso era cierto y ella lo sabía —Ahora vete de mi casa o te saco a patadas —pronuncié firme, no hubo necesidad.
La peli lila se largó convertida en gata y cuando Ranma despertó tenía dos marcas en la cara, el balde en medio y mi mano de una bofetada porque ¡caray! no reaccionaba.
—¿Se fue? Dime que se fue porque —mi prometido tomaba mi mano cual niño chiquito.
—Ya se fue, y ahora suéltame —indiqué yéndome de allí dejándolo solo.
Por alguna razón mi humor se había arruinado, y es que me cansaba esa situación ¿no? Verle tan indefenso y estúpido al momento de estar frente a sus "amigas" como si no tuviera fuerza de voluntad.
Así es que al llegar la noche y luego de cenar en el más absoluto de los silencios, llegaba una notificación a mi móvil, era la compra que había hecho camino a casa justo después de ver la prueba de carrera en parejas.
Ignoré por completo la mirada acérrima de mi prometido y subí a mi alcoba cansada, me dormí poco después para olvidar lo sucedido.
Al día siguiente justo fuera de mi alcoba había un paquete, lo tomé algo soñolienta, no podía ser que llegara tan rápido pensé. Tomé la caja y arranqué su envoltura viendo dos bonitas playeras en color celeste, la más grande era de hombre y llevaba una leyenda que decía «Cuidado, no estoy soltero» y la de mujer decía «Advertencia tengo novio celoso» me eché a reír porque era inevitable pensar en él y en mí, pero yo no había elegido estas playeras. Es más elegí un par en color blanco y sin mensajes porque aunque eran divertidas pensaba que a Ranma no le gustaría acompañarme a correr con ropa combinada.
De pronto el toque en mi puerta me hizo salir de mis cavilaciones, era Ranma quien venía con su típico short y una playera sin mangas.
—¿Sigues molesta? —preguntó curioso.
—No tanto ¿tú compraste esto? —alcé las playeras y este se sonrojó un poco asintiendo.
—Vi hace días que habrá una corrida y hay premios, pensé que podíamos ir juntos pero ayer no pude decírtelo porque… bueno ya sabes por qué.
—¿Dices que quieres ir conmigo y usar estas playeras combinadas? —pregunté sabiendo la respuesta, pero quería oírla de sus labios con convicción.
Mi guapo prometido se rascó los ojos luego la nuca y finalmente asintió.
—Sí, contigo quiero todo Akane —pronunció claramente.
Entonces me levanté y me desabotoné la pijama todo bajo su atenta mirada, cuando estaba a punto de sacármela le hice un gesto para que diera la vuelta, gruñó pero lo hizo. Me puse la playera y me vi en el espejo, era mi talla se veía muy bien.
Ranma volteó y se contentó de vérmela puesta, entonces hizo lo mismo solo que a diferencia de él yo no me di la vuelta, bueno verle el pecho lampiño era un goce que no solía disfrutar comúnmente. Luego se acercó hasta mí y nos vimos delante del espejo, todavía teníamos sueño pero eso no quitaba lo bien que nos veíamos con ellas puestas.
Ranma entrelazó su mano a la mía, me puso nerviosa y de pronto volteó su rostro para verme a los ojos.
—Te ves preciosa, no olvides lo que dice aquí —indicó con su dedo las palabras de su playera.
—¿Celoso? —increpé más negó rotundamente aunque eso ya lo sabía.
—Novio, yo soy tu único novio y tú eres mi única novia —recalcó inclinándose hasta dejar un tímido beso en mis labios.
El más dulce de los besos, el primero que me daba a consciencia.
Nota del autor
¡Una semana completa ya, esto me emociona!
Estoy muy agradecida de sus lecturas y mensajes, son geniales.
Sweetsimphony._
