Caricias en el cabello

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi. Esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

*Día 8

Historia AU


Tan fuerte y de carácter imponente, dulce como las primera flores de primavera aunque enojada era como una tormenta en altamar. Solo que ahora se veía tan frágil, tan serena sobre mi hombro. Estábamos viendo un programa de televisión y su respiración acompasada llamó mi atención, la miré de soslayo y vi sus mejillas coloradas.

¿Era la cercanía o quizás fiebre? Llevé mi mano libre hasta su frente y ardía.

¡Diablos! Me removí para cogerla entre mis brazos, estábamos solos pues todos habían salido de compras así es que me tocaría cuidarla. Subí las escaleras con ella aferrada a mi pecho, su pequeño rostro se acurrucaba en el recoveco de mi cuello y eso me gustaba pues nunca habíamos estado así de cerca.

Una vez la deposité sobre su cama con sumo cuidado le quité las pantuflas y la cubrí con la colcha que guardaba en su closet. Fui por compresas frías y agua fresca para darle la medicina en cuanto abriera un ojo, ella dormía plácidamente aunque a veces se quejaba levemente. Estuve una hora cambiando y mojando una pequeña toalla para poder bajar su fiebre, cuando el rojo de sus pómulos comenzó a bajar sentí mucho alivio.

Seguramente se enfermó por salir a buscar a ese cerdo libidinoso, justo ayer llovía y el muy condenado desapareció luego de verme, sabía que le daría una paliza. Pero ya verá cuando lo vea, no le perdonaré esto, Akane no debería sentirse enferma por su culpa.

De pronto mi prometida se removió pudiendo oír mi nombre en sus labios…

—Estoy aquí Akane, solo descansa —murmuré tomando su pequeña mano entre las mías.

Era tan bonita, su melena despeinada sobre la almohada y esas espesas pestañas que abanicaba cada que abría esos cremosos ojos color de avellana. Sin poder evitarlo mis dedos se enredaron entre las hebras de su cabello en una constante caricia que no había probado jamás, era un contacto suave y sutil. Agradecía que ella no lo notase, es probable que me enviara al infierno pero justo ahora podía oír su respirar más sereno que nunca.

La fiebre había cedido.

Estuve varios minutos así, y entonces me detuve volviendo a mi realidad. Sin embargo, ella se despertó, me vio fijamente justo antes de que pudiese sacar mi mano de su cabello.

—Yo…

Iba a disculparme más ella alzó su mano y acarició mi barbilla.

—Gracias —musitó con sus ojos algo hinchados y sus labios enrojecidos.

—¿Por qué? —pregunté curioso.

—Por cuidarme con tanto amor —pronunció tomando mi mano entre la suyas.

Y bueno nunca imaginé que una simple caricia me acercaría más a su corazón.


Nota del autor

Creo que este drabble fue lo más dulce hasta ahora.

Gracias por leer, por apoyar mi flufftober.

Sweetsimphony._