Entrelazar los dedos

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi. Esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

*Día 9

Historia AU / One shot


Conforme caminábamos podía sentir lo tenso que iba Ranma a mi lado, el pasillo del instituto se hacía largo y sabíamos lo que nos esperaba; un castigo.

¿Por qué? pues resultó que un maestro nos encontró en la peor circunstancia posible.

—Todo estará bien —murmuré, pero él me vio con el ceño fruncido.

—Deberíamos irnos ¿Por qué debería dar explicaciones? —susurró cabreado.

Entonces el maestro que iba unos metros más adelante frenó su andar y volteó a vernos con muy mala cara.

—Silencio jóvenes, están en aprietos —soltó llevando su dedo hasta su boca.

En cuanto llegamos a la oficina el director nos miró de pies a cabeza.

—¿Qué hacían exactamente? —preguntó en voz alta.

—Solo charlábamos —respondí.

—¿Es eso cierto señor Saotome? —inquirió el director.

—Lo es, pero no entiendo cuál es el problema —se defendió mi prometido.

—Pues las muestras de cariño están prohibidas dentro del estabelecimiento, ese es el problema —atacó el hombre golpeando de forma exasperante su bolígrafo de color azul sobre el escritorio.

Mi prometido bufó más molesto que antes, giró para verme como esperando a que dijera algo y decidí intervenir.

—Lo que sucede es que… —el hombre me interrumpió.

—Todo mundo sabe que son prometidos, pero no en este sitio jóvenes aquí solo son compañeros.

—¡Por favor! —Exclamó Ranma haciendo puño sus manos —No hable de nuestra vida privada, eso a usted no le incumbe —agregó firme perdiendo la paciencia.

—¡Óyeme jovencito! No estás en tu casa —repuso la máxima autoridad dentro de Furinkan.

—Tampoco es mi padre, y nuestros progenitores aprueban nuestra relación ¿no entiendo qué tiene de malo lo que hicimos? ¡Vamos Akane, no hicimos nada malo!

Y tenía razón, no habíamos hecho nada malo en realidad.

—Pero pudieron y eso sería romper las normas del pudor y la decencia —pronunció el director más enojado que nunca.

—Está usted muy equivocado —arremetí —Es más, saca conclusiones apresuradas ya que estábamos en el patio a vista y paciencia de todo mundo, nadie dijo nada. Pero el maestro nos tiene en su lista negra, por eso estamos ahora aquí —espeté molesta.

—Bueno pero veo que ambos saben contestar muy bien —se entrometió el maestro —no los escuche, yo los vi, iban caminando como si nada tomados de la mano muy acaramelados —acusó como si eso fuese un crimen.

Y así fue, Ranma me llevaba de la mano porque llevábamos unos meses aceptando al fin nuestro amor. Y como cualquier pareja de enamorados siempre íbamos con los dedos entrelazados.

—No es aceptable, debo poner un castigo ejemplar —arremetió el director.

Y ya que iban en dirección a las duchas, tendrán que asearlas por completo. La señorita Tendo se encargará del camerino de las damas y tú jovencito de los varones.

Ranma volteó a verme y pude ver la sonrisa que se le dibujaba en el rostro, pues eso no era un castigo, pero si él lo consideraba así no había nada que pudiera decir para hacerlo cambiar de opinión.

Con resignación salimos de la oficina en dirección a las duchas, ambos íbamos con nuestro equipo de deportes, short y playera.

—¿Ya se te pasó la indignación? —pregunté con alivio mientras caminábamos.

—Claro que sí, ese viejo ridículo cree que ese "castigo" nos hará meditar en nuestra conducta "poco decorosa" —chasqueó la lengua y se echó a reír con las manos detrás de su nuca.

—No te burles, sé que no era para tanto pero quizás deberíamos tener más cuidado —agregué.

—No dejaré de tomar tu mano porque a él no le gusta, no me alejaré de ti por la opinión de personas que no valen ni medio yen.

—¡Uy que romántico! —esbocé sacándole la lengua, nos separamos al entrar cada quien al camerino respectivo.

Mis compañeras ya se habían ido, estaba sola y debía comenzar a limpiar. Suspiré pesadamente comenzando a ordenar un poco el lugar, no pasó mucho tiempo quizás unos quince minutos cuando sentí que la puerta se abría, no presté mucha atención cuando sentí que unas enormes manos me abrazaban por detrás atrapando mi vientre.

Iba a chillar asustada pero uno de sus dedos se fue hasta mis labios.

—Solo yo podría acercarme tanto Akane —pronunció enchinándome la piel, recordándome que tenía razón, nadie se atrevería siquiera a tocarme como lo hacía ahora mismo él.

Voltee a verle y este me tomó con fuerza arrinconándome dentro de una de las tantas duchas.

—¿Qué haces? —pregunté bajito, con el corazón a mil.

—Vine a ayudarle a mi novia ¿No te has duchado cierto? —cuestionó de pronto a lo cual negué.

—Vamos hacerlo juntos — guiñó un ojo robándome un beso.

—Alguien podría entrar —supliqué apenas audible, sus besos se repartían por mi cuello, estaba perdida.

—Entonces no importa que pasemos al siguiente nivel sino que ¿no nos vean? —cuestionó haciendo que pasara saliva, me había atrapado.

—Es que… yo, eh —no sabía qué decir.

—Eres una boba cuando te pones nerviosa —agregó besando la punta de mi nariz —Sigo creyendo que no podemos desaprovechar esta ocasión —gruñó cerca de mi oído.

De pronto el ruido de la puerta nos alertó, pero Ranma era rápido y solo corrió la cortina al tiempo que abría la llave del agua caliente haciendo que la ducha nos mojara a ambos.

Las voces de algunas chicas se podían oír fuera.

Mi exigente prometido le urgía mi atención, tomó mis manos colocándolas por arriba de mi cabeza, con su cuerpo humedecido recargado sobre el mío. Lo miré llena de deseo, no podía negarlo. Se acercó como tantas veces para robarme el aliento, era nuestro primer beso así de mojados, justo ahí debajo de esa lluvia tibia y por supuesto con nuestros dedos entrelazados.


Nota del autor

Estimado lector, un poco de ternura mezclado con el deseo de esa joven pareja y un montón de hormonas a full. Finalmente ¿Qué tiene de malo ir de la mano con la persona que amas?

Gracias por leer, recibo con aprecio cada uno de sus review.

Sweetsimphony._