Llegamos :D
Me lo paso muy bien escribiendo de él.
Este capítulo y el siguiente estarán enlazados (Sí, ya sé que me contradigo xD).
Mala estrella.
Irremediable, cagarla, es algo que viene con el espíritu maldito de un Crush. Es algo arraigado que siempre llega de tu mano y se muestra cuando menos quieres que pase. Es la llamada maldición.
Sin embargo, hay un porcentaje muy bajo de que estas cosas pasen. Suelen ser más problemas de una gran imaginación que otra cosa. Porque de suceder, ya sería tener una grandísima mala suerte.
Y ese es el problema de Naruto Uzumaki: nació bajo una muy mala estrella.
¿Por qué? Porque nadie en todo el instituto había provocado que su Crush besara a otra persona. Y no una cualquiera, no. Sasuke Uchiha debía de ser el condenado ladrón del primer beso que él deseaba conseguir —esperaba no robar, pero de una cosa a otra…—, anhelaba, que soñaba babeando la almohada o jugando con la maceta de su tía —si la fregona estaba ocupada, claro—.
Y no sólo su malestar mental era el que revolvía una y otra vez la escena. Sakura Haruno solía recordárselo siempre con el rechinar de sus dientes y miradas furiosas.
¿Por qué ella podía recordárselo? Bueno, su primera idea fue no acudir a clases, pero Jiraiya lo sacó a patadas —no literalmente, claro—, de su casa para que acudiera a clases y dejara de empapar la almohada con lágrimas o despertarlos con gritos en la noche. (En realidad, ellos estaban preocupados por él, pero ya le conocían de sobra). Después, quiso esquivar a Shikamaru y su condenada buena intención —de dormir en un lugar caliente, claro—, y fue arrastrado hasta el aula.
Y ahí fue imposible escaparse, porque, claramente, el rumor había corrido como la pólvora. Sakura ya lo sabía. Ino estaba seguro que fue la primera en enterarse gracias a Sai —que seguro que hasta foto llegó a tomar el muy condenado—, y desde ahí, el rumor fue espantosamente rápido.
Aunque a él le preocupaba más Hinata.
Kiba estaba sentado en su escritorio hablando con Shino y Choûji, quien levantó una mano regordeta al verlos.
—Hinata y Sasuke están en el despacho del director —anunció—. Y nuestro tutor está con ellos, por eso la clase no ha comenzado.
—Genial —masculló Shikamaru bostezando—. Podré do… ¡AUGH!
Naruto lo había agarrado directamente del cuello para tirar de él hacia fuera. Luego, pegó mucho su nariz contra la de él.
—¿CÓMO QUE VAN A EXPULSARLE?
Shikamaru tardó en comprender que, como siempre, Naruto se había creado una historia equivocada acerca de la situación y que estaba a punto de arrastrarle con él.
—No van a…
—¡Es culpa mía! ¡MÍA! —repitió como si una vez no fuera suficientemente claro—. ¡No pueden expulsarles por algo así!
—Dudo que…
—¡Fui yo! ¡Lo confieso!
Antes de que pudiera pararle, Naruto había echado a correr por los pasillos en dirección al despacho del director. Shikamaru se golpeó la frente, incrédulo.
—Tanta energía gastada para nada —siseó decidiendo seguirle.
Naruto abrió la puerta sin llamar si quiera y se plantó frente a la mesa del director.
—¡Fue culpa mía!
—Naruto —nombró Kakashi aferrándolo del codo—. Mejor retírate antes que…
—¡Que no! —se revolvió él justo cuando Shikamaru entraba—. ¡No fueron ellos! Yo empujé a Hinata y…
Calló al notar que tanto Hinata como Sasuke le miraban sin comprender, aguantando unos folios entre las manos.
—Será mejor que volváis a la clase, Kakashi —ordenó el director severo—. Fingiré que no he visto esto.
—Gracias —susurró mordaz Kakashi tirando de Naruto hacia fuera, quien les miraba sin comprender. Una vez fuera, el profesor suspiró—. Naruto. ¿De qué iba eso de "fui yo"? —cuestionó.
Naruto balbuceó sin poder esclarecer nada.
—No es nada —intervino Sasuke irritado—. Tiene demasiados pájaros en la cabeza, como siempre.
Naruto levantó el puño en molestia, pero eso ayudó a que olvidara su causa y comenzara a pelearse, al menos en voz, con Sasuke. —Kakashi, por supuesto, desconoce que los motivos que mueven a Naruto a estar tan enfadado con el Uchiha es el robo del primero beso de Hinata—. Hinata los siguió con el ceño fruncido, callado.
Una vez entraron en la clase, se percató de que el resto de la clase estaba algo alborotada, más que Naruto, si podía decir.
—Anda, sentaros. Que voy a explicaros un nuevo acontecimiento.
—¿Un acontecimiento? —cuestionó Naruto.
—Sí, Naruto. Antes de que entraras en el despacho en plan poeta que entrega su alma, estábamos reunidos con el director para esclarecer el asunto de vuestra ganancia.
—¿Ganancia? —cuestionó Kiba.
—Sí. Vuestro comportamiento fue integral, quitando ciertas preguntas de otro grupo que no nos atañe, así que os han concedido un pequeño viaje.
—¿Es por la clase de sexualidad? —indagó Sai.
Kakashi levantó el dedo índice hacia él.
—Exactamente. Los chicos que efectuaron preguntas muy… ¿estúpidas? Bueno, esos, no han ganado el premio, así que, dado vuestro buen comportamiento, os ha tocado el premio.
—¡Qué sorpresa! —exclamó Ino—. Aunque supongo que las chicas no estábamos en la duda. ¿Verdad?
—Es correcto —confirmó Kakashi encogiéndose de hombros—. Aunque igualmente, gracias por comportaros.
Kiba se puso en pie señalándose burlón.
—Eah, ya me podéis dar gracias.
Aunque en realidad, el comportamiento "suave" y "educado" fue el shock en que todos se encontraban tras el accidente entre Sasuke y Hinata. —Hemos de llamarlo accidente o al prota le da algo, claro, pero esto ayudó mucho a que Rin se sintiera orgulloso de ellos y votara por la clase—.
—Mejor siéntate Kiba —ordenó Kakashi algo impaciente.
—¿Y a dónde vamos? —cuestionó Choûji.
Kiba volvió a ponerse en pie.
—¿Un puti…?
Para su suerte, Shino le cubrió la boca antes de que Kakashi decidiera que tenía suficiente de él por hoy. Y acababa de comenzar el día.
—Hinata os explicará las cosas. Sasuke y él están al mando de todo —puntualizó—. Y me da igual lo muy amigos que seáis, si echáis tierra sobre su trabajo, no vendréis.
Naruto se sentó muy erguido en su sitio, mirando fijamente a los otros dos. Hasta Shikamaru estaba sorprendido con su rectitud. Sin embargo, parecía bastante tenso y no era difícil imaginar qué estaba pensando y a cuenta de qué.
Que Sasuke y Hinata, casualmente —y de verdad era casual—, fueran elegidos para ese trabajo, era como darle una doble bofetada. Probablemente, la loca idea de que ambos quedaban bien juntos debía de rondarle la cabeza.
—Bueno, chicos —comenzó Hinata—. Kakashi ya ha explicado el motivo, ahora me queda informaros cuando, dónde y demás cosas. Ya sabéis, un rollo.
Sasuke gruñó como si afirmara esa idea, pero para la clase no era así. Incluso Naruto parecía emocionado con ello y luchaba por no descontrolarse.
De cierta forma, eso fue gracioso, así que se quedó observando con disfrute cuánto aguantaría.
—En resumidas —dijo Hinata—. Las hojas que os da Sasuke son los premisos paternos, y estas que os doy yo, lo necesario a llevar. Vamos a unas fuentes termales, así que no será muy movida la cosa.
—Excepto porque tenemos que estudiar a unos zorros dándose amor —protestó Kiba con su panfleto ya en la mano.
—A ver —protestó Hinata ante su queja—. Somos estudiantes. ¿Qué podemos esperar? No seas quisquilloso, Kiba.
Y como un perrito obediente, el chico obedeció a regañadientes.
Cuando Sasuke llegó a su altura estampó el papel en la cara de Naruto sin ningún miramiento.
—¡Maldito Teme! —exclamó este, finalmente, estallando—. ¡Me has hecho daño!
Sasuke clavó impávido la mirada en él.
—¿Y?
—¿Cómo que "y"? —cuestionó apretando el papel entre sus dedos a riesgo de romperlo.
—Naruto —recomendó aferrándolo de la muñeca.
Se soltó bruscamente y avanzó más hacia Sasuke, quien no se movía, recibiendo el ataque perfectamente. Sin embargo, antes de que Naruto pudiera controlarse, fue otra cara la que apareció frente a su puño.
Y sí, querido lector, como ya dijimos, Naruto Uzumaki había nacido bajo una mala estrella. Horrible. Cruel.
Su Crush acababa de recibir el golpe, en toda la mejilla, con su puño cerrado.
Hubo muchos momentos en los que Naruto Uzumaki se imaginó tocar la nívea piel de Hinata. Muchos, claramente, indecentes bajo la mente de un adolescente. Pero jamás se imagino que sería de esa forma.
El pánico lo atormentó en ese momento, indeciso sobre qué hacer. Sintió deseos de llorar, porque acababa de cavar su propia tumba.
—¡Naruto, maldito! —exclamó Kiba apareciendo enseguida—. ¡Qué te has…!
Hinata levantó una mano para acallarle.
—Por favor. Si os peleáis, perderemos la oportunidad de viajar. Así que nada de disputas.
—¿Cómo puedes decir eso tan tranquilo cuando te sangra la nariz? —cuestionó Ino levantándose—. Se ha pasado tres pueblos al golpearte.
Sasuke actuó antes que él, que continuaba tan tieso como las estatuas de una catedral. Tiró de Hinata hacia el exterior y ambos abandonaron la clase. El silencio volvió a reinar, esa vez, más incómodo que nunca.
—Naruto, no has… —farfulló Shikamaru sin saber cómo diablos consolarlo.
Esperaba que Hinata fuera lo suficiente bondadoso como para perdonarle, porque si no, entonces sí que acababa de matarse sólo.
—Shikamaru —dijo repentinamente—. Por favor, lleva mis cosas luego a casa. Dile al viejo que volveré, pero…
Shikamaru asintió y le soltó al darse cuenta que lo había aferrado del brazo.
A veces, Naruto necesitaba más echar a correr y desfogarse para pensar correctamente.
Esperaba que esa vez funcionara.
—¿Qué diablos pasa con Naruto estos días? —cuestionó Kiba malhumorado—. Pareciera que siempre la toma con Hinata, joder.
Shikamaru negó con la cabeza.
—Sólo tiene mala estrella.
Continuará en… "Buena estrella".
