Buenas Noches Señor de Ojos Azules
Capítulo 15
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- ¿Tú... tú también lo sabes? - Ranma tartamudeó; a penas la noche anterior, había estado tan enojado con su padre como para golpearlo hasta cansarse y jamás volverlo a ver, pero ahora (no sabía si era por las explicaciones que había dejado entre ver Happosai en la reunión del dojo) sentía unas ganas inmensas de hacer un agujero en la duela de la habitación y meter la cabeza como si fuese un avestruz de la vergüenza que sentía al saber que su padre estaba enterado de su "empleo" anterior.
Genma suspiró y asistió con la cabeza sin despegar su vista de él. No era una mirada de reproche y sin embargo Ranma bajó la cabeza sin saber que hacer, como si fuera un niño de cinco años a punto de ser regañado por hacer una travesura que causó grandes problemas, pero a gran escala.
- Perdóname Ranma. - La presencia de Genma se posó al lado de su hijo y él levantó los ojos sorprendido.
- Pero... - El joven sin entender intentó hablar.
- Si no los hubiera dejado desprotegidos tú no hubieras tenido que entrar en "eso" ... - puso su mano sobre el hombro de Ranma y dejó caer su frente sobre ella.
- Pa-papá... - susurró sin saber que decir, nunca le había pasado por la cabeza culpar a Genma por el camino que había tomado, si por la mentira, pero no por SU decisión.
- Te juro que hice todo lo que pude para regresar rápido, para no dejarlos tanto tiempo solos... - dio una inspiración larga. - realmente siento tanto no haber estado, que cargaras solo con la enfermedad de tu madre.
- ¿Lo sabías? ¿Sabías que mamá había enfermado? - dijo en forma de pregunta, pero en realidad solo estaba analizando en voz alta y otra gran duda surgió y se resolvió en su mente. - ¿Fuiste tú? ¿Tu pagaste la cirugía?
- Conseguí lo más pronto que pude una parte del dinero, cuando el maestro se enteró, contribuyó con la parte que faltaba. - aclaró
- En realidad fue Soun, pero él no sabe para que pagó. - dijo el señor. - Genma no sabía si debía pedirme ayuda con eso, una cantidad tan grande podía traer sospechas, de todas formas, decidí cargar con esa responsabilidad al pedírselo a Soun; pusimos a tu nombre el dinero en una cuenta de ahorros que fue incrementándose durante meses para no llamar la atención, fue fácil sacar a tu nombre un crédito después.
- Gracias. - fue la única palabra que salió de los labios del muchacho soltando un aire contenido que no sabía que tenía. Sin meditarlo mucho, una de sus manos se posó sobre el hombro de Genma. ¡Al diablo todo! ¡Qué su padre hubiera salvado a su madre lo valía todo!
- Siempre intenté estar al pendiente de ustedes y me dolió mucho no poder salvarte de involucrarte con Kanazawa.
- ¿Sabes de él? - Saotome se separó de su hijo.
- Créeme Ranma, tan pronto tenga tiempo, yo mismo me ocuparé de ese imbécil. Nadie se mete con los Saotome. - El pecho de Ranma comenzó a ser inestable, su padre, no solo no lo estaba juzgando, lo estaba liberando de alguna forma de sus propias culpas y protegiéndolo.
- Debes contarnos la historia completa Ranma. - pidió Happosai, y el chico supo que había llegado el momento que el viejo había advertido en la oficina de Tendo el día anterior, seguramente también esperaba escuchar la parte donde se involucraba Akane. Por eso estaban allí tan temprano, el sol siquiera había salido cuando lo despertaron para hablar y agradecía enormemente que solo estuvieran Genma y Happosai, no hubiera sabido que hacer si hubiese estado allí Soun o Akane.
Asistiendo un poco con la cabeza, tomó un respiro mientras veía como su padre se acomodaba a su lado, como si estuviera dándole apoyo emocional y a Ranma además, le pareció que él conocía la historia completa pero no preguntó.
- Hace ya casi un año, estaba desesperado por la salud de mamá, no sabía que hacer, las cuentas del hospital se juntaban en el buzón y fue cuando recibí la visita de un viejo amigo de la infancia, hablamos como dos ancianos, la vida no había sido fácil para ninguno de los dos, pero dijo que él quería empezar de nuevo en otro lugar, que necesitaba alejarse, después de la muerte de sus padres ya no tenía nada que hacer ahí; fue entonces que me ofreció quedarme con su empleo, dijo que era bien pagado y era "eventual". Acepté de inmediato después de escuchar tan solo de cuanto sería la primera paga, además podría seguir pasando tiempo con mamá. - él apretó los puños ante el recuerdo.
- ¿Quién es ese chico? - preguntó el maestro.
- Se llama Hibiki Ryoga. - contestó Ranma casi escupiendo el nombre. - Tal vez lo haya visto antes, trabajaba en la casa Tendo como elemento de seguridad. Según Akane, él llegó con la nueva agencia que contrató Soun luego de su secuestro. - El maestro asistió, recordaba alguna que otra vez ver a un chico joven de seguridad detrás de Akane.
- ¿Tú le contaste a Akane quien era él? - Genma habló
- No, no quería que fuera a cometer una indiscreción que pusiera en peligro su vida, de todas formas, ella se enteró por su cuenta, durante su secuestro con Taro. - Ambos hombres asistieron, esa historia la sabían por el propio Taro. - Intenté alejarlo de la casa Tendo varias veces, pero no podía ser tan drástico, de lo contrario él me delataría a mí.
- ¿Qué pasó luego?
- Debo reconocer que Ryoga desde la primera vez que mencionó ese empleo dijo que era algo "no tan decente", fui un idiota al pensar que era algún empleo de vendedor de seguros o algo relacionado a prestamistas... Casi un mes después me dijo que ya todo estaba arreglado y esta vez mencionó que era un trabajo "poco ético".
- ¿Qué quieres decir con poco ético? - preguntó Ranma al subir al auto de Ryoga
- Lo único que te puedo decir es que te van a pagar muy bien, y para alguien como tú le va a ser muy fácil. - Dijo arrancando el auto
- Pero... - Ranma abrochó su cinturón dejando la palabra en el aire, no podía echarse atrás, no cuando la imagen de su madre postrada en una cama de esa misma mañana la tenía grabada a fuego en la cabeza.
- Debí pedir más explicaciones, pero no pude. - dijo perdido en sus recuerdos.
- No te vas a echar atrás, ¿verdad? - preguntó Ryoga cuando estacionó el auto junto a otro que desentonaba por lo lujoso con la casilla que parecía abandonada en medio del bosque, luego de conducir casi una hora desde la casa de los Saotome.
- No, claro que no. - dijo de inmediato pensando en su madre. - Pero... - detuvo a su amigo antes de que bajara del vehículo. - No voy a tener que matar a nadie, ¿cierto? - dijo en broma "riendo" para romper la tensión que se había formado y para confirmar de forma indirecta y estúpida que no era nada ilegal.
- Claro que no... - Ryoga se había puesto muy serio, demasiado para el gusto de Ranma.
- Fui un imbécil al no ver que él hablaba de forma literal.
- Toma. - dijo de pronto Ryoga al quitarse de improviso la pañoleta que usaba de bandana.
- ¿Y para...
- ¡Póntela ya! Que tape la mayor parte de tu cara - exigió con una expresión entre culpable y desesperada en el rostro, y Ranma obedeció más que por la orden, por la extraña risa que se oía de fondo en aquel lugar. Ahora si estaba seguro de que había hecho mal en ir. Amarró con más fuerza de la necesaria la pañoleta sobre su rostro, tratando de controlar los nervios repitiéndose mentalmente que no podía ser tan malo, Ryoga no era mala persona ¿verdad?
- ¿Y tú? ¿No usarás nada? - preguntó asustado.
- Ya es tarde para mí.
- ¿Quién? - se oyó que contestaban de manera mal humorada desde adentro
- Buta y compañía. - la puerta se abrió inmediatamente ante la mención de su nombre clave.
- Hasta que te apareces Hibiki. - Dijo el hombre al abrir. - ¿Este es el nuevo?
- Cuando lo apruebe el jefe. - Ryoga entró a paso rápido a la casa seguido de Ranma.
- ¿Y que con esa "máscara"? - se burló el de la entrada.
- Él prefiere mantenerse con "bajo perfil" - aclaró
El espacio era reducido, solo había una mesa de madera, algunas sillas, una hielera en un rincón alejado y un bote de basura que parecía se iba a desbordar en cualquier momento.
- Jefe. - dijo Hibiki para anunciar su llegada. - Me sorprendió que nos citara aquí, pensé que sería en su oficina.
- No. - le restó importancia mientras sostenía su puro en los labios y contaba unos fajos de dinero. - Tenía asuntos pendientes aquí.
- ¡Aléjense de mí! - una voz resonó en el fondo de la cabaña con angustia. - ¡Por favor! ¡Por favor! - suplicó el individuo. Ranma quería huir, pero de la impresión sus piernas estaban rígidas, además al analizar más su entorno, se dio cuenta que, sobre la mesa, junto al dinero había una pistola y el hombre detrás del que llamaban jefe, llevaba también un arma sin disimulo. Inmediatamente la palabra mafiosos pasó por su cabeza.
- ¿Este es el hombre que te suplirá? - dijo el hombre rechoncho sin dejar de contar su dinero.
- Así es jefe.
- ¿Nombre? - preguntó sin interés.
- Le gusta que le digan... - Ryoga pensó rápido y completó. - Sombra.
Kanazawa ahora si levantó la mirada curioso, viendo así que además del apodo, el susodicho traía cubierta la cara.
- ¿Cual es tú nombre? - preguntó con tono enfadado, el hombre no se iba a andar con bromas.
- So-sombra... - contestó casi por reflejo cuando lo que en realidad quería era correr, si lo hacía, ¿le dispararían por la espalda?
- Descúbrete la cara. - azotó las manos en la mesa poniéndose de pie.
- Él es extremadamente bueno en lo que hace. - interfirió Ryoga. - Es incluso mejor que yo. Pude llegar a un trato con él... usted me entiende, ¿Verdad?
Kanazawa se calmó, aun dudaba, pero le llamaba mucho la atención que alguien fuese mejor que Hibiki, y si Buta ya había llegado a un acuerdo con este mercenario, era mejor para él, así no tendría que pagarle más.
- De acuerdo Hibiki... - dijo con recelo. - Pero espero que tengas bien presente el trato que hicimos. - Tomó su arma y la paseó por la cara de Ryoga. - Eres libre si tu remplazo puede hacer tu trabajo, en el momento que este me falle, te mueres tú. - apuntó directamente a la frente de Ranma. - Y también él. Bienvenido, Sombra.
- Te usó como comodín para salvarse él... - dijo casi con cuidado Happosai y Ranma asistió. – Cuando sucedió aquello del secuestro de Akane... Soun tenía una fuerte sospecha de que había un soplón dentro de su casa. Este tal Ryoga, ¿Hay posibilidad de que sea este chico? - expresó haciendo de cierta manera un intermedio en el relato.
- También he pensado en ello e igualmente pienso que tuvo que haber habido un informante, alguien muy cercano a la familia, porque cuando tuve oportunidad de tratar de cerca con todo lo relacionado a los Tendo, me di cuenta que el señor Soun es muy hermético en cuanto a su vida privada. - Lo pensó un poco más y agregó. - incluso recuerdo que en mi contrato ni siquiera aparecía el nombre de Akane a pesar de que ella era a quien entrenaría, mientras que, para la información del secuestro, Kanazawa me dio todos los datos personales de ella, la escuela a la que asistía, fotografía, dirección e incluso un pequeño plano de la propiedad y localización de la mayoría de las cámaras de seguridad. Alguien debió de haberle dado esa información, pero, no creo que fuese Ryoga, yo me ocupe de investigar, y efectivamente, él llegó con la nueva agencia de seguridad a la casa, antes de eso, creo que él no tenía la menor idea de que ella existiera.
- Todo esto hay que decírselo a Soun, tiene que saber que sus conjeturas eran correctas y tomar medidas... incluso pudiese ser su propio asistente... - mencionó Happosai y Ranma tenía cara de espanto, no quería enfrentarse aún a Tendo.
- Tranquilo, será después de que tú hables con Akane, pero tienes que hacerlo pronto. - Genma añadió. - Síguenos contando.
Antes de continuar, Ranma tomó aire.
- Kanazawa entonces me asignó mi primera misión y supe de qué se trataba el... - primero su expresión denotó furia, luego resignación y vergüenza. - el maldito empleo. No volví a saber nada de Ryoga.
- De verdad lo siento hijo. - habló Genma una vez más
- Al final de todo... - habló Ranma agachando la cabeza. - Yo elegí ese camino, no puedo evadir mi responsabilidad de esa decisión.
- ¿Cuándo conociste a Akane? - el aguijonazo de aquella pregunta hecha por el viejo hizo que Ranma se llevara las manos a la cara, tallándola con frustración.
- Kanazawa quería secuestrar al señor Tendo, pero él estaba fuera de su alcance, además él sabía que solo tenía tres hijas quienes no podrían disponer de su dinero. Así que... él decidió... que yo le llevara a Akane.
- Dios, ¿Por qué lo hiciste muchacho? - Reprochó el maestro como si esa decisión le doliera a él mismo.
- No tenía otra opci... - su voz se quebró y enterró la cara entre sus rodillas. Ambos hombres tuvieron la consideración de quedarse callados durante algún tiempo, mientras veían como intentaba tranquilizarse.
- Está bien Ranma. - su padre le palmeó la espalda y tras unos segundos más, Ranma por fin levantó la cara y siguió contando.
- Mamá estaba muy mal y ... - respiró hondo antes de decir. - y lo hice, la saqué de la mansión y la dejé en manos de los hombres de Kanazawa. Pero les juro. - Ranma declaró con fuerza. - Desde que la entregué cuidé de ella, era demasiado joven, yo nunca llevé ahí a nadie así, sé que va a sonar a excusa, pero al total de 7 victimas que llevé antes, sabía que eran personas corruptas, sin valores, personas que... - respiró tratando de tranquilizarse, pues ahora de nada servían sus justificaciones.
- Tranquilo Ranma... ¿Qué más pasó?
- La cuidé lo más que pude, en alguna ocasión la dejé sin protección y aunque no pasó a mayores, hasta hoy me arrepiento de esos errores. Hablábamos todos los días y ella me contaba de su vida y yo lo más que podía de la mía. Un día decidieron venderla a un comprador que no era su padre, fue cuando decidí liberarla. - cerró los ojos rememorando ese día.
- ¿El heredero de los Kuno, cierto? - preguntó Happosai mientras intercambiaba una mirada sombría con Genma y aclaró. - Taro confirmó su nombre. - Ranma supo entonces, que las conjeturas de Akane habían sido correctas, luego se lo diría.
- Entonces la salvaste de aquello. - Aseveró Saotome haciendo que olvidara por ahora el tema de los Kuno.
- La dejé en las cercanías de una comisaría y vigilé hasta que la recogió el señor Tendo. - suspiró. - Días después a eso, me avisaron que la cirugía de mamá estaba pagada y tan pronto estuvo mejorándose, vendimos todo y nos cambiamos a Osaka.
- ¿Qué pasó con Kanazawa?
- No lo sé... nunca supo mi identidad y fui muy meticuloso al cuidar cada detalle de nuestra huida. Supongo que habrá tratado de localizarme, tal vez aún lo esté intentando...
Ranma siguió contando los detalles de la mudanza y la solicitud del trabajo en el dojo, mencionó su ignorancia sobre la marca TDSports, y el posterior trato con el asistente de Tendo. Contó sobre el primer encuentro que tuvo con Akane al salvarla del ataque a la limosina.
- Fue cuando supe que se trataba de ella. - Ranma se pasó por las manos por la cara. - Si hubiese sabido antes que se trataba de ella, no hubiera aceptado el trabajo, ahora creo que fue lo mejor después de todo este tiempo, pero en ese momento no, aunque deseaba verla con todas mis fuerzas, no consideraba que fuera, incluso ahora, ser digno de acercarme a ella.
Relató la forma en que fueron "presentados" al siguiente día y lo que pasó en su primer encuentro "formal".
- Ella sabe quién soy. - declaró para sorpresa de los dos hombres. - No sé cómo me reconoció.
- Es el destino. - Habló Happosai. - Aunque también puede ser por la percepción de energías, si bien Akane no ha obtenido ninguna técnica, poco antes de la muerte de su madre, Soun había comenzado a entrenarla, tal vez una pequeña parte de su potencial se hubiese despertado y al crear un lazo tan fuerte contigo... - él pareció pensarlo. - No lo descarto.
- Entonces la situación no es tan difícil como me había comentado maestro. - Genma dijo. - Si estaba preocupado por futuros problemas entre los dos herederos relacionados al secuestro podemos descartarlo.
- Es que... - habló Ranma casi en un susurro. - Ella sabe que soy el sujeto que cuidó, alimentó y platicó con ella, pero, ella no sabe que... - su voz se volvió un susurro inaudible, solo sus labios se movían sin emitir sonido.
- ¿Qué pasa hijo?
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Soun se levantó por al menos un vaso de agua, no tenía despertador, pero estaba tan acostumbrado a levantarse regularmente a esa hora para viajar que sin remedio sus ojos se habían abierto por si solos.
Al salir de su habitación vio la luz encendida del dormitorio de Akane, realmente quería poder hacer algo con los traumas que su hija cargaba, pero se sentía tan inexperto y tan alejado de ella, además de que últimamente Akane había marcado una gran distancia entre ellos, que sentía que, si justo ahora intentaba algo con ella, su hija simplemente se daría la vuelta y lo dejaría hablando solo.
La señora Matsubara, perdón, Saotome, le había dicho que aún estaba a tiempo de acercarse, pero no se sentía capaz.
Caminó al dormitorio de su hija y asomó la cabeza, se veía tan pacifica dormida. Sin dudarlo entró, acomodó un poco las cobijas y acarició su cabello. En estos últimos días se había dado cuenta que por más que Akane se pareciera a Noriko físicamente, era muy diferente a ella en personalidad, tenía un carácter fuerte y tenaz, cosa que probablemente la había sacado viva de sus experiencias con delincuentes.
- Hija... perdona... - su frase quedó suspendida cuando escuchó un conjunto de voces en la aún oscuridad de la casa. Retuvo el impulso de apagar el foco al salir de la habitación a sabiendas de que Akane odiaba la oscuridad y cruzó el pasillo hasta la habitación de los Saotome.
- Ranma... - oyó al maestro Happosai incitar al muchacho a hablar.
- Ella no sabe que fui yo. - hizo un espacio para aspirar con fuerza, sintiendo que sus pulmones quemaban. - no sabe que fui yo el malnacido que la sacó de su casa. Que por mi culpa cayó en manos de esos desgraciados.
Un estremecimiento recorrió la columna vertebral de Soun, presintiendo la siguiente información.
- No tengo valor para decirle a Akane que fui yo quien la secuestró... - Soun se dio la vuelta, no necesitaba escuchar más.
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- Akane... - Escuchó que la llamaba el maestro aquella mañana, Rápidamente se terminó de cerrar el gi de entrenamiento, el viejo era agradable, le tenía un aprecio real, pero también sabía de su afición a las acciones pervertidas.
- Adelante. - Habló apenas estuvo lista.
- Antes de que bajes a la práctica... debo hablar contigo seriamente. - La chica notó que en sus manos llevaba una bolsa de terciopelo y lo observó curiosa mientras el hombre tomaba asiento y la abría frente a sus ojos. – tengo una misión para ti.
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Más tarde, Akane se encontraba en el dojo frente a Soun, no estaba segura de que era lo que procedería, pero estaba atenta a cualquier cosa.
- Akane, respira hondo y retén el aire en tu estómago. - Eso sonaba raro, pero después de haber entrenado con Ranma los últimos meses sabía a qué se refería Soun.
En el dojo solo estaban Happosai, Soun y Akane, para hacer efectivas en ella dos técnicas básicas del pergamino. Tendo estaba muy preocupado, el maestro le había pedido que el mismo ejecutara la activación y solo por no volver a ver la mirada de decepción de Akane había accedido, además de que, si lo hacía directamente el maestro, era como si Akane fuese una alumna más de Happosai, no de la rama Tendo, y peor aún, porque tras descubrir quién era Matsubara realmente, era como si fuese otra seguidora de la rama de Saotome.
El hombre de la cabellera, se concentró, hizo las tres posiciones básicas en las que se basaban las metáforas del maestro, luego hizo unos cuantos movimientos más y surgió una pequeña chispa entre sus manos que fue haciéndose más y más grande. Estando a casi 2 metros de distancia de Akane flexionó las rodillas y se movió hacia ella como si fuera a atacarla.
La palma derecha de Soun impactó contra el abdomen de Akane y la bola de energía centellante entró en el cuerpo de la joven. Akane sintió que se sofocaba, pero más allá de eso, nada significativo, sorprendiéndose entonces cuando el maestro dijo que la primera técnica estaba lista.
Soun repitió el procedimiento, sin embargo, esta vez impactó sobre su pecho con la palma izquierda y el segundo proceso estaba concluido.
- ¿Eso es todo? - preguntó Akane, no se sentía diferente.
- Por ahora, sí. Ahora, tienes más velocidad y más fuerza. - dijo el viejo.
Mientras Akane sonreía y hablaba con el maestro, Soun estaba más sorprendido que su propia hija, y eso era por el hecho de que ella, había afrontado el proceso sin miedo alguno, en ningún momento cerró los ojos asustada por sus movimientos, tampoco se tambaleó su cuerpo al recibir el golpe de sus palmas, al parecer Akane era más fuerte de lo que alguna vez pensó de una niña que solo llevaba unos meses de entrenamiento.
- ¡Oye Ranma! - gritó el maestro. - Ya que no dejas de espiar, entra al dojo por favor.
- No estoy espiando. - dijo al correr la mampara y entrar al lugar "malhumorado". - Él está espiando. - Señaló a su padre que entró tras él.
- Me parece conveniente que tengas un enfrentamiento con tu prometida. - El viejo maestro alzó su pipa dando la orden mientras ambos se ponían de un color rojo intenso por el comentario.
- ¿Pe-pelear con Akane? - nervioso la señaló con el dedo índice como si la menospreciara. - No está a mi nivel, solo la lastimaría.
- Idiota... - masculló la muchacha y Soun puso los ojos como platos ante la grosería de los labios de su hija, jamás la había escuchado hablar así.
- ¡Oh bueno! eso es obvio, tampoco quiero que te sobrepases, pero digamos que quiero medir las técnicas que acabamos de activar en ella.
- Te podrías llevar una sorpresa. - ella se puso en posición de ataque y Ranma sonrió confiado.
- De acuerdo. Hagámoslo rápido que ya quiero desayunar.
- Me voy a desquitar de todas las veces que no quisiste combatir conmigo. - Resentida le advirtió, que fuera su maestro, no significaba que Ranma alguna vez hubiera querido pelear con ella en serio.
Al conteo de tres, Akane se movió hacia él y en poco tiempo le había atestado un puñetazo en el estómago que mandó a Ranma a una esquina del dojo.
- ¡Marimacho! - se quejó levantándose de un salto, no había esperado que ella mejorara más del doble sus capacidades.
- ¡Eso te pasa por lento! - dijo sacándole la lengua.
- jajaja vaya, vaya... - Happosai rio por lo alto.
- ¡Solo fue porque me descuidé!
- Genma. - Lo llamó el maestro haciéndole una señal con la cabeza.
Genma se movió rápido, los presentes apenas captaron que hacía los tres movimientos básicos y otros tantos con sus manos, luego impactó a su hijo, su mano izquierda sobre su derecha y ésta impactando sobre el corazón de Ranma. El joven cayó hasta el suelo sosteniéndose sobre el lugar afectado, un dolor punzante atravesando su pecho y extendiéndose por su cuerpo imposibilitándole el movimiento.
- ¡Ranma! - Akane intentó correr hasta él, pero su padre la alcanzó a tomar de la espalda del gi de entrenamiento que portaba y se lo impidió.
- ¿Q... - musitó con dificultad cuando pudo apoyar uno de sus pies sobre la duela, la otra rodilla continuaba en el suelo. - ¿Qué... demonios?
- Felicidades Ranma, has alcanzado la tercera técnica. - Lo felicitó Happosai. - La técnica de manejo de energía.
Ranma se levantó lentamente aún sin entender realmente que pasaba.
- Ya podías usar la energía para atacar, pero ahora podrás hacerlo a gran escala. - Explicó su padre con una sonrisa en su rostro.
- Pe... pero... - se miró las manos desconcertado.
- Genma te enseñará algunos ataques para que comiences a dominarte, ten cuidado con tus emociones o harás explotar todo.
- ¡¿Pero de que rayos... - el chico no alcanzó a completar su frase enojado por haberlo atacado sin previo aviso y sin querer una bola de energía abandonó su cuerpo haciendo un hoyo en el suelo. La risa de Happosai resonó de nuevo por el lugar, y Genma se acercó a su hijo que estaba perplejo y le palmeó el hombro con una sonrisa orgullosa. Ranma se miró sorprendido la palma de la mano, anteriormente una pequeña bola le costaba mucho esfuerzo realizarla, y ahora era como si fuese lo más sencillo del mundo.
- Disculpen, hay alguien tocando la puerta. - Apareció de pronto Tofu quien hasta entonces había estado preparando el desayuno.
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En la propiedad que no había sido utilizada en muchos años, ahora había trece personas. Las presentaciones se hicieron de manera resumida pero concisa. Todos eran aliados y algunos tenían técnicas del pergamino activas.
El primero en llegar fue un joven llamado Genji Heita, aquel muchacho tenía casi 27 y durante algunos años se había esforzado arduamente para encajar como heredero, pero solo había sido compatible con una técnica del pergamino.
Luego, casi a medio día, habían aparecido dos chicas, Natsume y Kurumi, dos hermanas; la menor, Kurumi, tenía la edad de Ranma y Natsume era dos años mayor. Habían sido entrenadas por Happosai que sin problemas había activado en ellas 3 técnicas del pergamino, pero el resto habían sido completamente incompatibles.
El cuarto en llegar fue un hombre tal vez más joven que Soun y Genma llamado Rakkyosai, que al parecer era un viejo amigo del maestro a quien Happosai había tomado como conejillo de indias cuando apenas estaba experimentando con algunas técnicas del pergamino, de las cuales solo la de reserva de energía había funcionado, quedándose con esa apariencia.
La quinta persona en aparecer fue un anciano de nombre Chingensai, quien se había unido al clan únicamente por su amistad con Happosai, en él no estaba activa ninguna técnica del pergamino.
Luego apareció un chico que se había convertido en aliado de Genma en sus días de espía con la intención de vengar sus propósitos personales. Tenía 25 años y aunque tenía su propio estilo de combate, Saotome lo había adiestrado bien durante algunos años. Ryu Kumon.
- Ahora que estamos todos reunidos... - comenzó el maestro. - Es hora de terminar todo esto donde comenzó. Necesitamos un plan.
El clan permaneció en el dojo Tendo menos de 24 horas, solo lo suficiente para trazar un plan, abastecerse de lo necesario y conocerse lo indispensable para enfrentarse a lo que les esperaba.
Aquella noche cuando todos habían sido acomodados en las habitaciones disponibles para descansar y todo estaba en silencio, Ranma entró apresurado al dojo, luego a la cocina e incluso revisó silenciosamente la recamara de Soun, pero Akane no estaba en ningún lado. Estaba por salir de la casa, cuando un ruido curioso llamó su atención.
Regresó desde el genkan hasta asomar su cabeza bajo la escalera, había una puertilla abierta.
- ¡¿Qué demonios pasa contigo Akane?! - susurró enojado al verla salir de la escotilla que conectaba hacia el sótano de la casa. Quitó sin cuidado una gran caja que obstruía a la muchacha para que terminara de salir y la tomó del brazo sacándola por fin. - ¡¿Porque rayos saliste de tu habitación sin avisar?!
- ¡Oye, ten cuidao' con efo'! - reclamó lo mejor que pudo, ya que llevaba una pequeña linterna en la boca, y por lo bajo para no despertar a nadie. - Tenía que aprovechar nuestra estancia, no sé si vamos a volver aquí. - dijo guardándose la linterna en el bolsillo del pijama.
- ¿Aprovechar? ¿De qué hablas? - preguntó curioso y un poco más calmado al ver que ella estaba bien y ahora se inclinaba a levantar la polvorienta caja del piso. - ¿Qué es eso?
- Ven. - declaró antes de guiarlos hasta el dojo, era el único lugar apartado que estaba segura podría encender la luz sin que nadie más lo notara.
Al entrar al dojo, uno frente al otro y la caja en medio de ellos, Akane explicó.
- Antes de que mamá muriera, mi relación con Soun era muy diferente, ¿Sabes? - agachó la cabeza. - Creo que hasta era su favorita porque era la única que practicaba artes marciales. - Ranma no quiso interrumpirla, no sabía que decir que sonara correcto. Akane finalmente suspiró y siguió. - El punto es que, poco antes del accidente donde mamá murió, me trajo a este lugar, supongo que había suprimido el recuerdo luego de tantas cosas y tantos años.
- Lo llamaste "El original Dojo Tendo"
- Ajá. - Akane asistió. - él lo llamó así, no recuerdo muy bien todo lo que me dijo, pero creo que este fue el primer lugar que pudo comprar y lo hizo para poder casarse con mamá. Creo que incluso... mencionó algo sobre que mamá pasó el embarazo de Kasumi aquí, antes de mudarnos a donde ahora vivimos. Fuera de eso no recuerdo mucho a excepción de que me hizo prometer que no le diría a nadie que habíamos venido o siquiera mencionar que existía.
- Supongo que para ese entonces ya planeaban usarlo de cuartel del clan, ¿No crees?
- Si, también pienso eso. - Ella se quedó mirando la caja por largo tiempo.
- ¿Qué hay dentro? - preguntó al ver el debate interno de la chica.
- Mmm... no lo sé. Es decir... - ella no sabía cómo explicarse, así que comenzó a intentarlo. - Cuando mamá murió, Soun sacó todas sus cosas de la casa, no hay absolutamente nada de ella en la mansión a excepción de la pintura en el despacho de él. - Ranma tuvo una imagen mental de la oficina de Tendo - Y... esto va a sonar muy tonto. - El muchacho se movió posicionándose a un lado de la joven al notar el largo silencio tras esas palabras.
- Tal vez, pero prometo no reírme. - aclaró tocándole el hombro y ella se relajó ante la pequeña broma.
- Empezó a darme vueltas en la cabeza que tal vez este fuera el lugar donde trajo sus cosas.
- ¿Porqué?
- ¿Viste el pato de mi puerta? - el asistió. - Ese adorno estaba en casa, en la puerta de mi cuarto cuando era niña, luego papá mandó quitarlos, no quería ver nada de ella, solo dejó la imagen en su oficina y esa ni siquiera es una fotografía.
- Entonces...
- No sé si voy a tener la oportunidad de regresar aquí luego de la batalla a la que vamos, incluso para que el maestro esté preocupado... no se si regresemos con...
- No digas esas cosas. - la interrumpió. - Pase lo que pase yo me voy a asegurar de que regreses sana y salva a casa. - Le tomó de las manos. Sus miradas se quedaron conectadas por algunos segundos hasta que Ranma rompió el contacto nervioso y volvió a su lugar original, frente a la caja y a ella.
- Bien, la cosa es que... - sacó el aire retenido. - Esperé a que todos se durmieran para comprobar si tenía razón o no. Encontré la escotilla hacia el sótano y ¡Bingo! - con nervios acarició la caja. - está lleno de sus cosas, hay ropa, muebles, cajas y cajas de ella. No hay luz allá abajo y todas las cajas son grandes y pesadas, solo pude sacar esta, no sé qué haya exactamente, puede que sea algo relevante o solo basura, pero no pude evitar la tentación.
- Ábrela. - pidió cuando ella alejó las manos y bajó la cabeza.
- No sé si... quiera... ¡Es decir si quiero! - aclaró. - pero han pasado tantos años. - ¿Qué tal y... lo que yo recuerdo de ella ya está distorsionado y todo es diferente? A veces siento que la he olvidado, creo que ya ni siquiera recuerdo su rostro nítidamente y... - su voz se cortó. Ranma apartó la vista, no quería verla llorar, pero cuando sus hombros comenzaron a moverse copiosamente no pudo evitarlo. - ya no me acuerdo de su aroma. - lloró más fuerte. Ni siquiera cuando le contó el accidente de auto había llorado y ahora sonaba tan triste. - O su voz... hay veces que sueño con la canción que solía cantarme, pero... ya no... no estoy segura de que sea su voz o alguna otra voz con la que mi cerebro supla esa memoria. - y volvió a llorar más fuerte.
- A- Akane... - él se hincó a su espalda y la abrazó desde atrás rodeándola a la altura de los hombros. - Me pasaba lo mismo con papá, y yo era más grande de lo que tú eras cuando se fue tu madre. Pero apuesto que, aunque olvidaras todo nunca dejarías de amarla y eso es suficiente. - Akane recargó su espalda contra él y tras minutos y minutos de llorar terminó siendo acurrucada sobre el regazo de su prometido.
Ranma se tomó con calma su labor, acariciando uno de sus brazos para confortarla mientras su cabeza descansaba sobre la femenina. Probablemente habían sido años en los que la chica se había reprimido y no iba a interrumpirla.
- ¿Quieres abrirla ahora? - preguntó luego de un buen rato, cuando sintió que se calmaba. Akane asistió y se separó de él, yendo a sentarse de nuevo frente a la caja. - ¿Quieres que te de privacidad? - se levantó dispuesto a irse.
- No. - casi asustada volteó a verlo. - Quédate. - Él lo hizo, sentándose junto a ella.
El olor de papeles viejos llenó las fosas nasales de ambos jóvenes, dentro de la caja se veían algunas carpetas y papelería suelta. Akane sacó uno a uno sin detenerse. Habían pólizas de seguros a nombre de la mujer, certificados de estudios, algunos reconocimientos sobre cursos de cocina, su cartilla de seguridad social. También encontró el acta de nacimiento, un cuadernillo de notas que al parecer era un recetario de su puño y letra, un viejo pasaporte y un tarjetero con plásticos bancarios. Hasta el fondo, había una delgada cartera, dentro de ella, además de dinero en efectivo, estaba la última identificación de la difunta mujer, tres fotografías, una de cada una de sus hijas y un chicle de menta que ya no parecía consumible.
Cada tanto los ojos de Akane lagrimeaban y abrazó cada cosa que encontró.
- Te pareces mucho a ella. - mencionó Ranma al sostener el viejo pasaporte. - Y la pintura del despacho de tu padre no le hace justicia, era muy bonita.
- ¿Crees que soy bonita? - preguntó viéndolo con curiosidad.
- Digamos que tú eres como su versión "pirata" - dijo para molestarla.
- Grosero. - Akane le arrojó la caja vacía.
La jovencita Tendo, esa noche se quedó tanto tiempo viendo aquellas pertenencias, que en algún momento el cansancio la venció y se quedó dormida con ellas en las manos. Ranma sabía que esto debía ser secreto, por algo ella había esperado hasta que todos se durmieran, así que guardó todo nuevamente y regresó la caja al sótano. Volvió por Akane y la cargó, la llevó hasta su habitación, y con extremo cuidado de no despertar a las otras dos jóvenes que se habían instalado allí, la colocó sobre la cama. Miró alrededor y encontró la mochila que habían comprado para Akane con cosas esenciales para el viaje.
- Un pequeño recuerdo. - Y con una sonrisa metió en un pequeño compartimento el plástico. Se retiró feliz con su "travesura", no sabía cuánto tardaría Akane en encontrar la identificación de Tendo Noriko, pero cuando lo hiciera, se pondría tan contenta. Al salir del dormitorio la imaginó saltando y riendo, festejando tener esa pequeña tarjeta, luego pararía en seco deduciendo quien era el responsable, iría hasta él y... Ranma sacudió la cabeza, no podía ni imaginar nada romántico con ella hasta que no le confesara la verdad. Entonces se retiró a dormir.
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Tras una semana de viaje de incognito el clan de Happosai y los aliados a este se encontraban viajando en barco hacia las Islas Senkaku. Algunas pistas que habían reunido, apuntaban a que en el lugar se encontrarían y tendrían que combatir con los otros clanes.
Akane suspiró recargada contra el barandal del barco, la brisa marina le daba en el rostro y en general se sentía tranquila. Algunas veces le parecía irreal todo lo que había pasado en tan poco tiempo. Algunos metros más allá, Ranma estaba sentado con Genma y parecían estar discutiendo acaloradamente, aunque en realidad, había descubierto que esa era su forma más recurrente de mejorar su relación padre - hijo.
- Ranma... - suspiró y volvió su mirada nuevamente al mar, si en algún momento pensó que, al convertirse en prometidos, habría un acercamiento, se había equivocado, incluso tenía la sensación de que cada vez compartían menos tiempo. Últimamente Soun, aunque seguía siendo tan frío como siempre, había comenzado a guiar sus entrenamientos mientras que Ranma se concentraba en los suyos y eso había provocado que redujeran considerablemente las ocasiones para estar juntos y a solas. Por otro lado, con tanta gente aparecida recientemente había entablado amistad con la mayoría y eso la hacía feliz.
- ¿Todo bien? - Oyó preguntar a su lado, no se percató de la cercanía de Tofu hasta ese momento.
- Si... - habló con amabilidad frotando uno de sus brazos.
- Sabes Akane, hace tiempo que quiero conversar contigo seriamente. Creo que es tiempo de limar asperezas entre nosotros, quisiera que volviéramos a ser tan cercanos como antes.
- Eres mi cuñado, claro que somos cercanos. - Aludió de inmediato sin poder evitar del todo un tono seco en su voz.
- Sabes a lo que me refiero. - Dando un suspiro comenzó. - Siento MUCHO no haberte dicho que iba a pedir mi traslado a Londres. - La chica lo miró de reojo, antes de mirar al lado contrario, como si fuera un tema sin importancia cuando en realidad había sentido un aguijonazo en el corazón. - Debí habértelo dicho desde que...
- Desde que comenzaste a pensarlo, o cuando te lo autorizaron, incluso hubiese estado bien comentarlo cuando me pediste ayuda para pedirle matrimonio a mi hermana, hubiera sido un "lindo detalle". - dijo con tono de voz neutro.
Akane terminó de arreglar su cabello y alisó el caro vestido amarillo (idea de Nabiki para la ocasión), Tofu había organizado una cena para anunciar su compromiso oficial con Kasumi; hace dos semanas entre los dos habían planeado una bonita pero elegante cena en un privado en el Sky Restaurant y su hermana había accedido inmediatamente.
Tofu había confirmado la asistencia de su padre, quien se iba a tomar una noche libre para la ocasión, así que eso también la ponía feliz, la última vez que lo vio había sido hace seis meses.
Salió presurosa de su habitación y bajó las escaleras con premura, faltaban diez minutos para las 19:00hrs. y seguro su padre ya estaría por aparecer.
- ¿Cómo me veo? - preguntó a su nana con entusiasmo antes de entrar al comedor.
- Perfecta mi niña. - Akane pintó una sonrisa en su rostro e hizo un asistimiento de gratitud a la mujer. - Además, por si quieres saber, hoy cociné algo "especial" - dijo Makoto en tono jocoso, eso significaba que era comida exenta de todas las reglas nutrimentales de Soun. Akane sonrió con un gesto que denotaba la "travesura".
- Akane, podemos hablar. - la llamó su cuñado tomándola del hombro antes de que entrara al comedor. Se notaba excesivamente nervioso y la chica supuso sería por el evento que acontecería en algunos momentos. Asistió enternecida, Tofu era como su hermano mayor, no había forma de que Soun dijera que no. Antes de seguirlo miró como Kasumi enseñaba con orgullo el anillo de compromiso a su futura suegra.
El médico no la llevó muy lejos, solo hasta la estancia frente a la puerta principal, ya que no había mucho tiempo, solo faltaba de llegar el señor Tendo y fuera de eso, todos los invitados ya estaban en el comedor, las hermanas Tendo, la señora Ono, el maestro Happosai, tres miembros activos de las empresas de Soun y dos compañeros médicos de Tofu.
- Akane... yo debo decirte esto antes que inicie la cena... - titubeó. - Si no te lo digo mi conciencia no me dejará en paz.
- Qué pasa hermano. - Akane lo había empezado a llamar así desde hace años, además de ser por afecto, en verdad ella quería que terminara felizmente casado con su hermana mayor.
- ¿Recuerdas que te comenté que quería tomar una dirección especializada en traumatología? - se rascó la cabeza sin mirarla.
- ¿No me digas que te la autorizaron? - emocionada preguntó. - ¿El Dr. Mashima ya decidió jubilarse? - dedujo dispuesta a felicitarlo, Tofu le había expresado su anhelo por ocupar la dirección de Traumatología en el hospital donde trabajaba, desde hace un año su jefe directo tenía la idea de retirarse por su edad, pero no concretaba nada.
- No, en realidad, viendo que el Dr. Mashima no se decidía, decidí postular en una vacante de otro hospital. - habló con cuidado.
- Pero entonces, ¿Si es eso? ¡Te dieron una dirección de traumatología! - se lanzó a abrazarlo. Su cara mostró confusión cuando él la apartó y la sostuvo de los hombros, su actitud era completamente seria.
- Si, me dieron una dirección en un hospital muy prestigioso... - el hombre hizo un gesto de negación con la cabeza ante la iniciativa de Akane de emocionarse nuevamente. - En... en el extranjero. - Ella se quedó paralizada. - Me avisaron hace poco.
Tras algunos segundos de análisis por parte de ella, preguntó.
- ¿Tú lo solicitaste? - el asistió silenciosamente. - ¿En el extranjero? - el volvió a mover la cabeza afirmativo. - Eso debió haber sido hace meses. - dijo seria.
- Hace medio año. - confirmó.
- ¿Cuándo supiste que te ibas?
- Hace un mes...
- ¿En dónde es? - preguntó, la palabra "extranjero" abarcaba mucho espacio y el miedo comenzó a recorrerle el cuerpo cuando comprendió que el sorpresivo matrimonio era para poder llevarse a su hermana.
- Londres.
- Pe...
- Buenas noches. - Dijo con formalidad el asistente de su padre al abrir la puerta y tras el entraba Soun.
- ¿Ya todos están en el comedor? - preguntó a Kurosawa, el mayordomo, que apareció apurado en el lugar recibió su maletín y le siguió el paso.
- Si señor, ya todo está listo. - abrió la puerta de entrada al comedor.
- Te veo a las 20:00hrs en punto en el despacho Shimakura. - ordenó y el asistente se retiró.
- Akane, Tofu, ¿No piensan entrar? - dijo impaciente antes de entrar en el lugar. Tofu miró por donde se había ido el señor Tendo, luego a Akane, quien ahora tenía los ojos acuosos esperando una explicación, de nuevo miró la puerta del comedor y nuevamente a la joven, hizo una inclinación de disculpa y siguió a su suegro.
- En verdad lo siento Akane... - dijo en un suspiro.
- No te preocupes... – habló exhalando el aire restándole importancia.
- También quiero disculparme en nombre de Kasumi. - Ella volteó a mirarlo ahora si confundida. - Ella no se ha estado comportando muy amable contigo, es solo que ha estado bajo mucha presión y...
- Lo sé... Kasumi suele "echar los problemas bajo la alfombra" es su manera de afrontar todo lo que le desagrada, no te voy a decir que no me duele, pero, ciertamente, ya me acostumbré.
- Lo he notado. - él volteó a ver el horizonte y habló más que nada como si estuviera pensando en voz alta. - En verdad Akane, yo no supe de tu secuestro hasta que regresamos a Japón. De haberlo sabido, habríamos venido de inmediato. - La chica sonrió sinceramente.
- Gracias. - se recargó nuevamente contra la barandilla. Con aquello las cosas entre los dos comenzaron a fluir nuevamente.
- Oye Akane... - dijo luego de un buen rato, habían estado hablando de todo y de nada. - Pasa "algo" en especial con Ranma, tu nuevo prometido.
- ¡Cállate Tofu! - sonrojada le golpeó el hombro.
- Akane... - se rio sobándose el lugar. - No dije nada malo. Solo que se nota que se llevan muy bien. - agregó tranquilo.
- Lo contrataron para que fuera mi entrenador, teníamos que llevarnos bien. - nerviosa siguió mirando el mar.
- Pero, yo que te conozco bastante... puedo notar que es más que eso.
- Tofu... - dijo con tono de desagrado para que la dejara en paz.
- No estoy diciendo que estés enamorada, ¿O sí? - preguntó levantando una ceja con un poco de burla.
- Cla... claro que no. - más roja que antes le dio completamente la espalda a su cuñado.
- Pero son cercanos, ¿Cierto? Parece como si se conocieran de toda la vida. Incluso pudiera ponerme un poco celoso. - dijo jugando.
- Estas loco. - sonrió girándose para verlo nuevamente. - Pero supongo que si prometes no volverme a ocultar cosas, podría declararte, y solo para tu tranquilidad, como mi cuñado favorito. - Tofu soltó una larga carcajada.
- Soy el único que tienes Akane.
- Uno nunca sabe. Que tal y uno de estos días le aparece un pretendiente a Nabiki que me caiga mejor que tú, con el que pueda platicar más que contigo y que no me regañe tanto como tú. Inmediatamente le diría "Hermano" y haríamos una alianza para derrocar la dictadura de la dieta nutricional de Soun y ver películas de acción.
- Para empezar. Nabiki nunca presentaría en casa a un pretendiente; número dos, de los que han intentado algo con ella que tú has conocido, ninguno te ha caído bien, te suena Tatewaki Kuno. - dijo con repudio, a estas alturas el médico también sabía de sus intentos por capturarla.
- Ni me lo menciones.
- Tres, alguien con quien puedas hablar más que conmigo, no creo, las personas te aburren con facilidad a menos que sean cercanas a ti. Cinco, te regaño cuando es necesario, ni más ni menos, lo sabes, de hecho, siempre te defendí de Kasumi cuando era justo e incluso de tu papá. - Akane sonrió con nostalgia, era cierto, Tofu era el único que se atrevía a contradecir a Kasumi cuando le decía que se comportara como una señorita al verla en juegos rudos, e incluso plantarse ante Soun cuando tuvo edad suficiente, para que tuviera más consideración con ella. Como aquella vez que Soun había querido mandarla a un internado a sus diez años, Tofu, que había ido únicamente de visita luego de pasarse meses en la universidad, terminó dos horas en el teléfono convenciendo al señor Tendo de lo contrario al verla llorar desconsolada.
- Bien, te concederé ese punto. - habló como si le hiciera un favor.
- Por otro lado, sabes que es por tu bien el comer sanamente.
- Médico tenías que ser. - rodó los ojos. - Además eso es ser cínico, a Kasumi si la dejas comer e incluso cocinarte lo que se le da la gana. - el hombre mostró una sonrisa apenada.
- Bien, te concederé ese punto. - repitió la frase de ella. - Pero sobre las películas, no creo que haya nadie que aguante 7 horas seguidas tus maratones.
- En... - fue su única silaba, dispuesta a contestar que Ranma si podría, pero luego recordó que Ranma aguantarí lo mucho 2 películas, luego se aburriría diciendo algo como que él podía hacerlo mejor que el protagonista y pondría alguna película de terror solo por el puro gusto de verla sufrir, lo cual había hecho en más de una ocasión en la que se quedaron en vela porque ninguno de los dos podía dormir y él era aún responsable de su seguridad. - Tal vez...
- Entonces...
- Bien, si, eres mi cuñado favorito. Como un hermano. - declaró viéndolo con una sonrisa. Tofu le pasó el brazo por los hombros y recargó su cabeza en la de ella.
- No sabes lo feliz que eso me pone Akane. - habló con sinceridad, sabiendo que con ello en verdad ella lo perdonaba, hace tanto que no lo llamaba así.
A lo lejos Ranma comenzó a ser golpeado con más regularidad, se había enfrascado en una pelea con su padre y ya no estaba nada concentrado.
- ¿Puedo preguntarte algo? - Ono se separó de ella luego del emotivo momento.
- Supongo.
- ¿Desde cuándo llamas Soun a tu padre?
- Mmm... - ella lo pensó con detenimiento, la verdad le había salido tan natural llamarlo por su nombre y tan poco cómodo decirle papá, que le parecía como si lo hubiese hecho siempre. - Algunos meses, ¿Por qué?
- Te he oído haciéndolo constantemente y no creo que sea muy agradable para él que...
- Escucha. - lo interrumpió poniéndose a la defensiva. - Estoy tratando de lidiar con mis propios sentimientos, han pasado tantas cosas que no sé cómo sentirme respecto a él, a veces siento que le doy igual, al otro que me detesta y al siguiente que hace algo bueno por mi porque lo está obligando el maestro. Ya no puedo... - su voz se apagó, no sabía cómo explicar exactamente las emociones en relación a su padre.
- Solo digo que... - la tomó de las manos. - Este viaje podría ser una buena oportunidad para que se acerquen el uno al otro, incluso te está ayudando con tu entrenamiento, ¿cierto? - le recordó.
- Es decir que yo vaya tras de él como siempre. - respondió enojada, incluso soltándose de él. - Para que estés enterado, los entrenamientos no fueron su idea, y tampoco hablamos más allá de lo estrictamente necesario.
- No, ambos, solo dale la oportunidad de acercarse nuevamente y date la oportunidad de mostrarle que Akane es una chica única y fuerte.
- Pero... - su frase quedó incompleta cuando unos brazos rodearon su cuello y alguien se montó a su espalda.
- ¡Akane! ¡¿Ya viste?! - la chica emocionada preguntó sin respirar entre cada oración.
- ¿Qué... qué cosa? - cuestionó sorprendida, sobre todo porque, aunque era agradable, no terminaba de asimilar la cercanía con la que la trataba Kurumi.
- ¡Hay delfines! ¡Vamos tienes que verlos! - enseguida la jaló llevándosela de ahí.
Tofu se quedó mirando el espacio por donde se iba Akane.
- ¿Te dijo algo en especial? - Preguntó Soun al acercarse a su yerno.
- Nada que no supiéramos, ¿Por qué le interesa tanto la relación entre Akane y Ranma? ¿Es para asegurarse que se lleven bien por el compromiso entre ellos? - preguntó con curiosidad.
- No en realidad. - Tendo se dio la vuelta para ir a otro lugar a pensar en solitario.
- En cualquier caso. - Tofu habló antes de que se fuera. - Creo que él es una buena influencia para ella, la he visto sonreír más que de costumbre, la veo con más seguridad en sí misma y él parece dispuesto a protegerla más allá de todo.
- Supongo... - dijo en un tono curioso y comenzó a retirarse.
- Señor Soun. - Él se detuvo. - Solo se lo voy a decir una vez, luego haré como si no hubiese dicho nada porque probablemente esto le moleste y además si insisto termine dañando más la situación. - Tendo volteó a mirarlo curioso.
- ¿A qué te refieres? - inquirió.
- Está a punto de perder a Akane. - Abrió los ojos más que sorprendido mientras veía a su yerno avanzar hasta posicionarse hombro con hombro, cada uno en sentido contrario, sin mirarse. - O comienza a actuar con ella de manera al menos fraternal, o ella va a terminar por odiarlo. - Luego, se retiró.
Justo a la puesta de sol, la tripulación observó por fin las costas de la isla más grande del conjunto de tierras Senkaku. El lugar lucía muy tranquilo, pero el ambiente era tenso. Happosai los condujo a un punto que el consideró "seguro" e instalaron el campamento, luego, desapareció y nadie hizo preguntas.
- Hay que dividirnos las labores para poder descansar rápido. - habló el viejo Chingensai. - Si todos están de acuerdo, me parece que hay que dividirnos en grupos, que nunca nadie se quede solo por cualquier situación. - aceptada la propuesta, otro habló.
- ¿Dos o tres personas? - Rakkyosai propuso.
- Kurumi y yo iremos a buscar frutas o vegetales. Plantas comestibles en general. - habló Natsume tomando la idea y se movilizó con su hermana, quien no le quedó de otra que seguirla.
- Iré a cazar. - dijo Ryu
- Voy contigo. - se añadió Genji
- Necesitamos agua, buscaré alguna fuente de agua dulce. - habló Tofu. recogiendo algunas bolsas plegables para agua.
- Necesitarás entonces más manos para eso. Iré contigo. - dijo Rakkyosai. - Tú, chico, acompáñanos. - Señaló a Taro.
- ¿Y por qué yo? - arisco contestó sin despegar su espalda de un árbol.
- Uy, no te vayas a lastimar. - se burló ya que la situación física del chico casi estaba superada. Taro dando un bufido los siguió.
- Yo iré por madera, ¿me ayudas Ranma? - Genma habló y el joven le dio una mirada rápida Akane, quien hizo contacto visual igualmente, antes de asistir y seguirlo sin decir nada.
- Mientras tanto iré a revisar los alrededores para identificar puntos de guardia del campamento. Voy por el franco izquierdo, ¿Revisas el derecho Soun? - Chingensai dijo.
- ¿Y Akane? - preguntó de manera obvia, para hacer notar que no quería que se quedara sola.
- Linda Akane, ¿Puedes quedarte aquí en el campamento para no descuidarlo? Estaremos en los alrededores, en teoría no estarás sola. - recalcó más para Soun que para la chica.
- Claro. Aprovecharé para acomodar algunas cosas por aquí. - Sin más, el señor Tendo tuvo que movilizarse.
La chica suspiró mirando alrededor. Decidió traer algunas piedras y hacer una formación para contener la fogata, también se ocupó de buscar los implementos necesarios para hacer la comida y finalmente, viendo su tiempo libre, revisó su tienda de campaña y se quedó ahí sentada sin más que hacer.
- Akane. - la llamó con cuidado y casi al instante ella asomó la cabeza desde la tienda.
- ¿No ibas a ir por leña con tu padre?
- Nos separamos y lo perdí de vista. - Akane lo miraba con cara de que sabía que mentía. En realidad, Genma había insistido en que esta era una buena oportunidad para que hablara con ella a solas. - ¿Cómo vas con tus horas de sueño? - preguntó de la nada, esquivando el tema, caminando hasta sentarse en un montículo elevado algunos metros más allá del campamento, donde los últimos rayos del sol caían sobre ellos.
- Pues ya sabes que la obscuridad no es mi ambiente ideal, estás últimas noches Natsume y Kurumi hacen que no me sienta sola o con miedo, pero, no sé... no me llega el sueño del todo, además estoy un poco ansiosa. - Habló cuando por fin estuvo sentada a su lado.
- Si, yo igual. - El silencio se extendió; la verdad es que Akane se quedó callada ante las constantes respiraciones profundas de Ranma, como si estuviera teniendo una batalla interna y en cualquier momento fuese a hablar, así que esperó a que él tomara la iniciativa. - Te... ten-tengo algo que decirte. - dijo luego de casi diez minutos y la chica por inercia le tomó la mano.
Durante toda la semana anterior, su padre y el maestro lo habían estado presionando para que hablara con ella, y tenían la boca llena de razón, mientras más pronto Akane supiera la verdad sería mejor, además, "No tenemos garantía de salir con vida", había dicho Genma antes de llegar a la isla, "¿Podrías llevar eso en tu conciencia?"
- Pues dime.
- Solo prome... - El joven volvió a callarse, no podía pedirle una promesa de perdonarlo, tampoco de entendimiento, nada garantizaba que ella no lo mandara al demonio, pero ya no podía esperar más.
- Sabes que puedes decirme cualquier cosa, Ranma. - dijo amable, pero ambos sabían que comenzaba a perder la paciencia.
- Es... es sobre... el secuestro. - se armó de valor. Akane suspiró mientras asistía, ya se lo venía imaginando. - Yo... es decir tú sabes que... me refiero a que nos conocimos porque yo... - ni siquiera podía pronunciar las palabras, decir algo como "yo te alimentaba y cuidaba en tu secuestro" era repugnante, además, imaginarla gritándole algo como "¡Por qué no me ayudaste antes?! ¡¿Por qué tuviste que esperar todo ese tiempo incluso cuando viste que me hicieron cosas horribles?!" era algo que lo hacía sentir como una miserable cucaracha, y si ella llegaba a recriminárselo, que lo merecía, sabía que se sentiría aún peor.
- Creo que ambos habíamos estado evitando este tema, ¿Cierto? - habló al notar que él se quedaba callado. Akane suspiró nuevamente, para ella era difícil hablar de ello no solo por lo horrible que había sido, sino también por la vergüenza que le generaba saber que Ranma la había visto en ese estado tan deplorable.
- Yo... - se preparó mentalmente. - yo era parte de... "eso" - su voz apagándose a cada silaba y sin embargo ella lo había escuchado, o tal vez no, pero Akane sabía de lo que hablaba.
- Lo sé... - Dijo mirando la puesta de sol mientras apretaba su mano. - Lo sé Ranma.
- Es que necesito explicarte porqué estaba metido en... - La soltó, ¿Acaso Akane sería así de considerada si supiera la verdad? se puso de pie y dio varias vueltas, pateó algunas rocas. - metido en esa mierda. - terminó estrellando su puño en un árbol cercano.
- Me lo imagino... - él la miró con sorpresa. - Tú madre habla mucho. - Sonrió afable y el asistió, sus palabras de alguna forma lo tranquilizaron un poco.
- No sabía que hacer... - murmuró Ranma hincándose frente a ella. - yo no... - su respiración se agitó intentando explicarse. Akane sin decir nada, se hincó igual que él, muy cerca, tanto que solo hizo falta inclinarse para recargar su frente en la del muchacho mientras le tomaba por las mejillas.
- Dímelo Ranma, está bien si me lo dices. - declaró con convicción.
- A... Akane... - susurró tomándola de las mejillas también, ¡Cuantas ganas tenía de besarla! ¿Sería profano si la besara sin haberle dicho la verdad? ¡Estaba tan cerca!
Sin más, Ranma quitó la vista de los ojos de ella, le tomó las manos y las alejó de su rostro, separándolos por fin. La chica bajó la mirada desilusionada, era la segunda vez que Ranma evitaba...
- ¡Akane! - se oyó la voz de su padre gritando a lo lejos y tuvieron que regresar al campamento.
Esa noche, las trece personas del clan cenaron amenamente, mientras más convivían mejor se llevaban, aunque eran muy diferentes, tenían algo en común, la soledad, todos con escaza o nula familia, además rodeados de personas que no compartían su afición más grande: las artes marciales. Al finalizar Happosai habló con optimismo, pues dijo haber localizado en la isla al otro clan chino llamado la "Dinastía Musk" y también al neutro, "Nekonron", y tenía planes para entablar alianzas con ambos. No mucho después de eso, todos se retiraron a dormir.
A mitad de la madrugada, Ranma daba vueltas y vueltas en su saco de dormir mientras oía los ronquidos de Genma, se preguntaba si debería levantarse y hablar con Akane, estaba casi seguro de que ella estaría despierta, o al menos solo dormitando y quería terminar la conversación de esa tarde.
A penas el joven de ojos azules iba a levantarse cuando el grito de Genii, quien hacía guardia, resonó en la penumbra.
- ¡Nos están atacando! ¡Todos levan... - quedó en el aire su frase.
Inmediatamente todos salieron de sus casas de campaña solo para encontrarse directo con los ataques del clan Amazona. Rápidamente, al tiempo que esquivaba los golpes, de mínimo, cuatro mujeres, buscó preocupado con la vista a su prometida.
Para sorpresa de Ranma y los presentes en general, Akane comenzó a defenderse de manera decente. Sin embargo, mientras más pasaba el tiempo, más contrincantes, en su mayoría mujeres, aparecían a atacar.
- ¡Akane! - gritó al ver que era alcanzada por una patada en el abdomen que la mandaba a la distancia, dificultándole a cada segundo, cada vez más localizarla. De una patada mandó a volar a dos, y de una braseada, estrelló a las otras dos; solo alcanzó a hacer ademán de correr hacia ella cuando...
- ¡No! - Una chica de cabello largo morado apareció y se paró frente a él - ¡Tu oponente es Shampoo, Ranma! - le impidió el paso a punta de ataques. El joven notó que el nivel de combate de esta contrincante era en consideración más elevado.
Más allá, la batalla se extendía entre los intrusos y los del clan de Happosai y desgraciadamente, eran considerablemente más elementos de los atacantes que de ellos, tanto así que los superaban considerablemente.
Para la desgracia de Ranma, la joven ya no estaba por más que la buscaba con la mirada, todos se movían constantemente, alcanzaba a ver a Tofu peleando a duras penas contra otros 2 y más allá a Natsume esquivando a otros tantos. Miró al lado contrario y Taro mantenía batalla contra varios sujetos mientras que a sus espaldas Rakkyosai hacía lo propio, pero nada de Akane.
- ¡Tu atención! - le reclamó Shampoo atestándole un golpe en el tórax.
"¡No!" le pareció escuchar la voz de Akane sin identificar la procedencia.
- ¡Estoy harto! - Desesperado, explotó, se podría decir que, literalmente. Su cuerpo arrojó una energía lo suficientemente fuerte para, no solo golpear, sino arrojar lejos a su contrincante y otros tantos cercanos a él, dejándola desmayada. Sin embargo, Ranma cayó al suelo agotado, sus piernas no le respondían.
- ¡Vamos! - se oyó gritar a alguien y los que aún quedaban en pie del bando contrario se echaron en hombros a los ya caídos, una mujer de muy baja estatura se puso a la chica que peleaba contra Ranma, ahora inconsciente a la espalda y dijo.
- Un placer conocerte, prometido. - Ranma quedó extrañado ante aquello y pudo jurar que escuchó una carcajada, luego agregó. - ¡Tráiganlo! - en ese instante algunos otros peleadores del contra - bando, se fueron sobre Ranma y lo tomaron de los brazos.
- ¡Suéltenme! - aunque las piernas no le respondieran lo suficiente y los brazos los sintiera sin fuerzas, tuvo la fuerza suficiente para soltarse.
- ¡Maldición! - gritó una, de las que lo acababan de soltar en lo que probablemente era chino. - ¡Me quebró el brazo! - El joven no entendió lo que decía, pero entendía que se estaba quejando.
- ¡Noquéalo y tráiganlo Ran! - ordeno la figura pequeña. Enseguida, se le vinieron encima, al menos, otras siete figuras, queriendo sujetarlo.
- ¡Déjenme EN PAZ! - dijo sacando de sí otra explosión de energía que dejó en el piso a todas las que lo rodeaban, quedó de rodillas sobre el suelo, a penas con un hilo de conciencia que se mantenía con el único objetivo de localizar a Akane en su radar de vista, ya no podía moverse. Había gastado su energía.
- ¡Rin! - gritó alguien levantando a una de las figuras del piso. Cologne torció el gesto, no podía arriesgar de nuevo a sus seguidores.
- ¡Vámonos! - ordenó por fin
Los intrusos se fueron lo más rápido que pudieron, "¡Ranma!" se escuchó que alguien llamaba al chico, pero esto no fue suficiente para mantenerlo con conciencia.
.-.-.
Ranma se levantó de un salto, inmediatamente cayó de sentón de nuevo en su saco de dormir, estaba terriblemente mareado y como si hubiera corrido sin descanso durante los últimos tres días.
- ¿Cómo te encuentras Ranma? - A su lado derecho encontró a su padre.
- Bi-bien... - se sostuvo la cabeza. - ¿Y Akane? ¿Dónde está Akane? - Apuró a su padre a contestar, Genma suspiró preparándose para la reacción de su hijo.
- Se la llevaron.
- ¡¿Cómo que se la llevaron?! ¡¿Y no hicieron nada?! - Se levantó a duras penas.
- No pudimos hacer nada. - habló tratando de no perder la calma
- ¡¿Cómo es posible qué... - Ranma se abalanzó sobre él y lo tomó de la solapa del gi que portaba el hombre.
- Contrólate Ranma.
- ¡Había más de diez peleadores! ¡Todos...
- ¡Siéntate! - ordenó empujándolo. - ¡¿Cuantas veces te dije durante estos últimos entrenamientos que aprendieras a controlar tu temperamento?!
- Pe... - trató de decir, pero no lo dejó.
- ¡Happosai y yo te repetimos una y otra vez que era vital que controlaras tu energía de manera adecuada! ¡Y a la primera de cambio dejas salir una explosión que, aunque alcanzó en mayor parte a los que nos atacaban, también alcanzó a los nuestros! - Ranma la miró sin saber que decir. - ¡Y no conforme con eso dejaste salir una segunda explosión! Fue una suerte que a nosotros solo nos diera un rozón. Aun así, sacaste a todos de balanza, imagina que hubiera pasado si alguien de los nuestros hubiese estado cerca de ti, incluida Akane. - El señor Saotome tomó un respiro. - O si hubieses estado solo, las amazonas solo hubiesen tenido que esperar algunos segundos antes de que cayeras rendido por tu propia cuenta. Te hubiesen atrapado igual.
- Fue mi culpa... - miró al piso avergonzado. - ¡Fue mi maldita culpa!
- No es momento de recriminarse Ranma.
- Si por mi culpa Akane... si ella mu...
- Escucha. - Lo interrumpió tomándolo por los hombros para que alejara esas ideas. - Tenemos un plan.
- ¿Un plan para ir por ella? ¡Hay que ir lo más pronto posible! - intentó levantarse de nuevo.
- No.
- ¿No? ¡¿Pero de que hablas?! ¡Ellas querían matarla! ¡Estamos perdiendo tiempo! - Genma lo retuvo sentado.
- Cálmate. ¿Qué no has aprendido nada? - Ranma trató de respirar. - Estuvimos hablando y dedujimos que no la matarán, no aún, ella es la garantía de que tú irás a rescatarla, las amazonas no la quieren a ella, te quieren a ti. La chica que estaba peleando contra ti, la de cabello morado, seguro estaba probando que realmente fueras un digno esposo, ella es la nieta y heredera de Cologne. Cologne era la vieja de estatura baja que lideraba. - Ranma asistió procesando la información.
- Entonces... ¿Qué vamos a hacer? - preguntó tratando de mantener la mente fría.
- Esperar a que el maestro regrese, dijo que iba a poner a funcionar su plan para que nos apoyé el clan de los Musk.
- Oye Saotome... - Soun asomó la cabeza dispuesto a hablar con genma, al ver a Ranma despierto su semblante cambió. - ¿Estás contento con lo que hiciste Ranma? - preguntó con furia Tendo.
- Yo no quería... perdóneme señor Tendo. Le juro que recuperaremos a Akane.
Soun se alejó, Ranma apenas se sostenía en pie y aun así se fue tras de él, prácticamente rogándole perdón por su descuido. Genma a estas alturas no sabía quién estaba más preocupado, si su hijo o su viejo amigo.
.-.-.-.-.
- ¡Pero abuela! - reclamó Shampoo.
- No, aún no es tiempo. Vas a tener que esperar para matarla si queremos que aparezca tu prometido. - dijo en chino posando su mirada sobre una Akane amarrada que ni aún con el cuerpo golpeado bajaba la vista. La vieja no sabía si la chica las entendía, pero probablemente lo estaría sospechando.
- Akane, ¿Cierto? - se acercó a ella, ni siquiera tenía que inclinarse, pues la señora con esa pequeña altura no lo necesitaba.
- Ya lo sabe, no crea que no las recuerdo. - dijo desafiante.
- Percibo en ti una energía diferente a la de hace una semana niña. - le tomó por el mentón intentando intimidarla, aunque por dentro, Cologne sentía un poco de envidia. Cuando conoció a Akane, no percibió nada especial en ella y esperaba que fueran patrañas lo de Happosai de tener también una heredera mujer, en especial, después de comprobar con sus propios ojos lo fuerte que era Saotome Ranma, el prometido de Shampoo.
- Por supuesto, soy miembro del legado más poderoso de artes marciales, ahora lo sé.
- Eres muy altanera. - dijo en burla apretando sus dedos en el joven rostro mientras le "sonreía". - Te crees demasiado.
- Soy la heredera del legado Musabetsu Kakuto Ryu, no me creo, soy mucho. - habló con alteza. Enseguida recibió una fuerte bofetada de la mujer, pero ni eso quitó la mirada de altanería de Akane.
- Para que recuerdes tu lugar. - habló dándole la espalda.
- ¡Ranma y yo heredaremos el legado juntos! ¡Mi clan vendrá por mí y las amazonas tendrán que tragarse su derrota! - le gritó enfurecida, además de haber adquirido más seguridad al descubrir lo del legado y que todo un clan la trataran como una verdadera artista marcial, la chica siempre había tenido un carácter fuerte e impulsivo.
Shampoo fue hasta ella y le proporcionó una patada a la altura de las costillas que la hizo barrer el piso varios metros.
- Shampoo, se va a encargar de cerrar esa gran boca. No puedo matar ahora, pero nadie dice que no poder darte lección.
El resto de amazonas que habían sido llevadas a tierras Senkaku miraba la escena desventajada con burla. Mousse por su lado, no estaba seguro de que fuera un buen plan, al menos para sus propios propósitos.
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- ¿Va a sobrevivir? - Preguntó Happosai mientras guiaba a su clan por la isla, necesitaban moverse de posición luego del ataque, además, había acordado encontrarse con sus próximos aliados, o eso esperaba.
- Está delicado, pero espero que sí. - Dijo Tofu, en el ataque habían herido de gravedad a Genji dejándolo fuera de combate mientras vigilaba el campamento y había perdido mucha sangre.
- Les pedí de favor a Ryu y a Taro que fueran a dejarlo a la embarcación y dejaran bien camuflado el barco, esperemos que no lo encuentren. - Dijo Chingensai
- Lo dejamos lo mejor cubierto que se pudo. - aclaró Ryu.
- Bien, es mejor así. - Dijo Happosai al abrirse paso en algunos matorrales. Pasando los arbustos, la mayoría, por no decir todos, entraron en tensión, en el lugar, que era una especie de claro, había siete personas esperando por ellos, que igualmente se notaron en tensión.
Las once personas se posicionaron frente a los otros tres, el maestro adelantó un paso y a su vez, el líder de los otros también adelantó un paso.
- Espero que lo que me dijiste esta mañana no sea mentira Happosai. - Lo señaló el hombre. - Aunque aún si fuera cierto, es muy raro que alguien de tu gente conozca el paradero de la Kai sui fu.
- Por supuesto que no, no miento. Se llama Akane, y es la única que conoce el paradero de la tetera. Como te dije antes, las amazonas la capturaron, así que nos viene bien unir fuerzas, yo recupero a la chica y me encargo de que ella te diga el paradero de la Kai sui fu.
- De acuerdo. - Habló, se notaba que no confiaba en el viejo.
- Pero Herb... - intentó hablar uno de los otros hombres.
- Mint. - advirtió para que guardara silencio. - Una última cosa, ¿Cómo puedo estar seguro que cuando rescatemos a la chica no nos traicionarán?
- Tienes mi palabra, mientras no intenten traicionarnos ustedes, nosotros mantendremos esta tregua; será tan corta como un suspiro o tan larga como la eternidad si así lo decides, Herb.
- De acuerdo. - Con aquello se pactó la paz implícita entre estos clanes.
Herb dio la vuelta e inmediatamente sus allegados lo siguieron, seguido a esto lo hizo el clan de Happosai.
- Maestro, ¿A qué se refiere a que Akane tiene la tetera? ¿Qué tetera? - Preguntó Soun en voz baja.
- Yo mismo se la di a ella, una tetera que cayó por "accidente" en mi poder. Planeaba tarde o temprano hacer esta alianza, yo no podía tenerla porque tengo "mis puntos débiles" - dijo refiriéndose al filtrado de información que les dio a las amazonas. - No me iba a arriesgar, mi primera opción era dársela a uno de ustedes dos. - habló señalando con la cabeza a Soun y a Genma. - Pero Genma es mi informante, y constantemente está en situaciones peligrosas para conseguir la información, si algo le llegase a pasar jamás sabríamos de su paradero, mientras que tú Soun, eres de mente frágil si se trata de Akane, en estos momentos ya hubieras entregado el objeto con tal de que te dieran apoyo y hay una posibilidad de que te hubiesen traicionado. Luego, mis opciones fueron o Ranma o Akane, y ciertamente Ranma tiene el mismo problema que tú Soun. Akane era la única confiable. Así que le di la tetera, le pedí que la escondiera en un lugar que ni yo supiera y le ordené hacer un pacto de silencio sobre eso.
- Pero, ¿Qué pasará si Herb nos traiciona de todas formas? - Rencoroso con el hombre, Ranma se acercó al pequeño viejo, a estas alturas su energía ya se había restablecido y se sentía lo suficientemente bien para golpear al maestro por poner a la chica en esa situación.
- Claro que no, ¿no oíste el trato?, como sea que hayan resultado las cosas ahora ellos están de nuestro lado, no se van a arriesgar a perder la Kai sui fu.
- ¿Y porque les importaría más esa tetera que el pergamino de las técnicas de poder Happy? - Chingensai habló con cuidado de no ser escuchado por el otro grupo que no se había detenido a prestarles atención.
- Genma. - Mencionó a su discípulo con la intensión de que él les explicara mientras adelantaba el paso y hablaba con Herb.
- Ellos son de la Dinastía Musk. - Dijo Saotome. - Llevan siglos buscando la tetera, aún más ahora que Herb está en problemas, una enfermedad que se dice, solo se cura con el té hervido en la tetera; por otro lado, más que querer nuestro pergamino, solo se unieron a esta lucha para exterminar la mínima posibilidad de que el clan Amazona sea más fuerte que ellos o que intenten dominarlos e invadir sus territorios, así que si tienen que elegir prefieren mil veces la Kai sui fu.
- ¿Tú sabías que el maestro se la había dado a Akane? - preguntó Tendo frunciendo el ceño.
- No, yo solo soy encargado de llevarle la información, lo demás lo decide el maestro por su cuenta. - habló suspirando.
Los del clan Musk se detuvieron tras una formación de piedras donde aparentemente habían dejado sus pertenencias.
- Estuvimos triangulando posiciones. - Habló Herb. - Aproximadamente a menos de un kilómetro de aquí se encuentran posicionados el clan de los neutros. Podemos aprovechar y vencerlos de una vez.
- Si, sé dónde están posicionados. - Herb lo miró con suspicacia. - En realidad, planeaba hacer una alianza con ellos también, claro, si tú estás de acuerdo. - "aclaró"
- El clan de los Siete Dioses nunca ha sido afín a hacer tratos con nosotros. - dijo seriamente Herb. - Y sinceramente a nosotros también nos enferma su "rectitud" - hizo comillas con sus manos. - Creo que vas a tener que elegir entre ellos o nosotros.
- Yo me encargo de eso. - dijo con confianza, la tetera era una razón muy poderosa para que Herb continuara apoyando al clan Musabetsu.
- Entonces tu sabrás lo que haces, pero, si los eliges a ellos, probablemente maten a la chica antes de que los convenzas de atacar directamente a las Amazonas. De hecho, a menos que ellas tengan una razón de peso, seguramente en estos instantes ella podría estar muerta. - comentó con el afán de que Happosai no incluyera al tercer clan.
Ranma hizo ademan de moverse hacia Herb, Genma inmediatamente lo detuvo y negó con la cabeza, atacar no resolvería nada, al contrario, solo generaría problemas.
- Ella estará bien. - Dijo seriamente, esperando no equivocarse en sus deducciones. - La pregunta es para usted, señor Herb, ¿quiere recuperar la tetera? Digo, no es como si fuese de vida o muerte, ¿O sí? - Los dos aliados del mencionado se tensaron ante la sorpresa de que ese viejecillo conociera el problema de su amo, el resto de presentes solo miraron con atención la escena. Tras un silencio muy largo mientras se miraban fijamente, el joven líder. habló.
- Haz entonces lo que quieras viejo. - Le dio la espalda y se sentó en una de las piedras, Happosai reprimió un suspiro de alivio viendo como el líder de los Musk, aceptaba la alianza. Apresuradamente saltó dirigiéndose a la localización del otro clan mientras los suyos esperaban una vez más.
.-.-.-.-.
- Señora. - La llamó una chica recién llegada, la anciana solo hizo un gesto con la cabeza en señal de estarla escuchando pues seguía viendo con gracia como su nieta desquitaba su frustración sobre la heredera de Happosai. - Estaba vigilando la guardia del clan de los Siete como usted lo ordenó, apareció el viejo Happosai.
Cologne inmediatamente volteó a verla con seriedad, eliminando así cualquier rastro de gracia de su rostro.
- ¿Peleaban?
- No señora, estaban hablando, si no me equivoco... - hizo una pequeña pausa. - haciendo una tregua.
- ¿Una tregua? ¿Cómo llegaste a esa conclusión? - la tomó por el brazo y la apartó del resto, no quería esparcir la noticia antes de tomar una decisión.
- Hablaban en japonés... - dijo un poco intimidada, pues no dominaba del todo el idioma. - Pero nunca atacaron al viejo y me pareció escuchar algo sobre una alianza y algo sobre un pergamino de la Fortuna.
- Maldita sea. - maldijo en voz alta, sabía exactamente lo que significaba. El clan de los Siete Dioses había estado buscando desde hace siglos la mitad faltante del pergamino de la Fortuna. No podía creer que Happosai lo hubiese encontrado, ¡Era una maldita desgracia! los Siete harían lo que sea con tal de encontrar ese pergamino de su pueblo, incluso tomar partido en una guerra cuando se suponía que eran un clan neutro.
- Y hay otra cosa. - La mujer a penas la escuchó ya que las risas del resto de amazonas ocupaban el ambiente viendo la "pelea" de Shampoo contra Akane.
- Dímelo de una vez. - Nada podía ser peor, ¿verdad?
- Creo... que el viejo también tiene al clan de los Musk de su lado.
- ¡Mierda! - se oyó el grito de dolor de Shampoo desde el lugar de la "pelea", expresando sin querer, el alarido que Cologne hubiese querido dar al enterarse de tan terrible noticia.
Cologne se movió rápido, abriéndose paso entre la multitud de jóvenes que ahora guardaba silencio ante la sorpresa. Entonces vio la escena. De la cantidad de golpes que la chica de pelo morado le había proporcionado a Akane, las sogas que la ataban, por fin se habían aflojado lo suficiente para que la japonesa se liberara y proporcionara un puñetazo sorpresa a su bisnieta, a juzgar por la sangre, la vieja deducía que mínimamente, le había roto la nariz.
- ¡Pagar caro por lastimar hermana! - gritó Rin, una de las gemelas, hermanas consanguíneas de Shampoo, mientras que Shampoo intentaba acomodarse el tabique. Cologne estaba consciente que no era honorable que alguien interviniera, pero, ¿Quién se enteraría de esta "pequeña" chapuza?
- ¡Alto! - la voz de Mousse resonó deteniendo a la chica que se disponía a atacar a Akane. Había tenido tiempo de pensar que era lo que le convenía y lo que no, así que por más amor que le tuviera a Shampoo no podía seguir actuando ciegamente, en ese sentido, ayudar a Shampoo, era una sentencia de que ella se casara con otro, no lo permitiría mientras estuviera en sus manos. - Shampoo tiene que hacerlo sola o Tendo podría reclamar una revancha y quitarle a su prometido. - declaró con convicción.
Cologne resopló, ella misma había instruido a Mousse desde niño como su plan B por si nunca encontraba un candidato que pudiera heredar las técnicas de su pergamino, por ello, el muchacho no solo conocía de ida y vuelta cada recoveco de las leyes amazonas, sino que las hacía cumplir al pie de la letra. La verdad nunca pensó que eso fuese un inconveniente hasta ahora.
- ¡Pero... - iba a replicar la joven cuando Shampoo habló.
- ¡Ser pelea de Shampoo! - gritó con orgullo al tiempo que lograba enderezar el hueso de su nariz y se levantaba del suelo.
A Akane le costaba sostenerse en pie, pero ahora que había logrado liberarse, no iba a desaprovechar la oportunidad, incluso si al final Shampoo lograba matarla, que era muy probable a este ritmo, ella daría hasta la última gota de su esfuerzo.
- Maldita niña. - Habló despectiva mientras se volvía a acercar a ella lentamente. - ¿De verdad creer que poder contra Shampoo? ¡Shampoo es una guerrera de clase alta! ¡Akane Tendo ser una basura! - se lanzó sobre ella, pero Akane estaba tan fúrica y tan concentrada, mientras que Shampoo padecía del mal del exceso de confianza, que no esperó que la joven la esquivara en el último instante y menos que le atestara un golpe en la boca del estómago que la dejó de rodillas sobre el suelo, sin una sola gota de aire.
- Tal vez... - Akane se hincó a su lado levantándole la barbilla con el dedo índice para que la viera al rostro. - tú seas una guerrera con mucho entrenamiento, pero así me mates… te voy a dar, al menos, un solo golpe que recuerdes toda la vida. - Y aprovechando que aún no se recuperaba ni del golpe ni de la impresión, le atestó un derechazo en la mejilla izquierda.
Shampoo barrió el suelo. En cada uno de los golpes que había dado Akane iba lo último de sus fuerzas, no sabía cuanto más iba a aguantar, pero al menos esa tal Shampoo, "prometida de su prometido", se iba enterar quien era Akane Tendo.
La chica de cabello corto se levantó también del suelo viendo que Shampoo igual se recomponía del golpe y adoptó una pose de pelea.
- Señora... – llamó a Cologne su informante, la vieja observaba con frustración la escena, y aunque la voz de la informante no sonaba tan fuerte, si sonaba desesperada. – Estoy casi segura que se van a movilizar en nuestra dirección. – La chica se veía preocupada y la anciana, quitó la vista del combate de Shampoo para concentrarse en su próximo movimiento.
Suponiendo que ella se enfrentara a Happosai (lo cual era lo más probable por la rivalidad que tenían) y que en el mejor de los casos tuvieran el mismo poder de pelea, eso significaba que no estaría disponible para enfrentar a los otros dos líderes, ¿qué pasaría con el resto de amazonas que había traído a la isla? ninguna de ellas, incluso hablando de Shampoo quien era su heredera directa y tenía en si misma tres técnicas de su pergamino, podría hacerle frente a ninguno de los líderes de los otros dos clanes. Kirin el líder del clan neutro, si ya estaba metido en la guerra, no se iba a rendir hasta cumplir con lo que Happosai le hubiese pedido a cambio de entregarle el pergamino de la Fortuna; por otro lado, Herb, el líder de los Musk, si se había aliado con el viejo, sus razones tendría y era capaz de despellejar a cada amazona que se interpusiera en su camino.
- Oye bien niña tonta. - Shampoo levantó la cabeza de Akane por el cabello, la batalla entre las jovencitas estaba por concluir. - Nunca podrías ser mejor que Shampoo. - Enseguida le pateó el abdomen. Akane contuvo un alarido de dolor, y un quejido más cuando la amazona le soltó la cabeza y esta impactó contra el suelo, al parecer la energía de la muchacha se había agotado completamente y estaba medio inconsciente.
- Shampoo, es suficiente. - La llamó Cologne
- Pero abuela... - se quejó. La anciana iba a hablar cuando Akane, con su último gramo de conciencia, alcanzó a colgarse del largo cabello de la amazona.
- ¡Dejar! - fue lo único que alcanzó a gritar antes de que Akane, con bastante saña, lograra bajarla a su altura, llevar su mano izquierda a su rostro y enterrarle las uñas, dejándoselas marcadas en la mitad del rostro. - ¡Infeliz! - gritó en chino furiosa, liberándose; le habría regresado el favor de no ser porque Mousse la tomó de la cintura y la alejó de la inconsciente chica.
- La abuela ha dado una orden. - aguantó sosteniéndola hasta que Cologne le gritó la orden de nuevo.
- No puedes perder el control de esa manera Shampoo. - La sostuvo por el brazo. - Eres mi mano derecha, tienes que mantener la cordura en todo momento, ya habrá tiempo para que te desquites.
Shampoo se quedó quieta por fin y respiró hondo, le temblaba la quijada del enojo y tenía ganas de al menos escupir el cuerpo de la de pelo azul; se puso la mano sobre los arañazos y recordó que, eso no era lo más grave, la nariz le dolía como nunca en la vida y estaba hincándosele como si dentro trajera un globo.
- He tomado una decisión. - Dijo la señora, dándole un golpe certero con el dedo en el puente de la nariz, terminando de acomodar el hueso roto. Tras una mueca de dolor y tragarse una nueva maldición, contestó.
- ¿Qué decisión abuela?
- Nos vamos a retirar. - Tanto Shampoo como Mousse abrieron los ojos con sorpresa, no esperaban que Cologne se retirara, peor aún sin haber peleado. - Me duele reconocer que nos superan en fuerza y...
- Abuela. - La interrumpió con indignación. - Estoy segura de que superamos a todos los bandos en número, podemos organizarnos y...
- Silencio Shampoo, no te estoy preguntando, no voy a arriesgarme a una derrota. Así que regresaremos a la aldea, Happosai vendrá inmediatamente por el pergamino y le tenderemos una emboscada, a él y a todos los que lo acompañen, no podrán vencer al pueblo completo, además, el prometido vendrá tras la chica y también lo apresaremos con facilidad con la ayuda de todos.
.-.-.-.-.
- ¡Corran! ¡Corran más rápido! - Ordenó Happosai a los suyos, mientras que los otros líderes hacían lo propio con su equipo, al llegar al lugar donde supuestamente estaba el punto de amazonas, no había nada, solo un lugar con indicios de haber estado ocupado, pero nada más, al parecer habían tardado más de lo debido.
Todos corrieron a lo más que daban sus piernas, sus esperanzas estaban puestas en alcanzar al clan amazona antes de que emprendieran la huida, ir a atacarlas en china podría resultar una misión suicida.
Al llegar a la costa, lo único que alcanzaron a ver muy, muy, muy a la distancia, fue un punto que estaban seguros era la embarcación de la tribu.
Ranma se dejó caer en la orilla de la playa golpeando la arena áspera.
- ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! - gritó hasta que le quemaron los pulmones. De pronto sintió que era jalado bruscamente por la camisa y era arrojado hacia adelante.
- Levántate idiota. - Le dijo Taro. - Pareces un niño haciendo un berrinche. - habló mientras tomaba otro rumbo por la playa. - Hay que movilizarnos.
- Vamos Ranma. - Le tendió una mano Genma, cuando se hubo levantado, el hombre caminó hasta Soun y le palmeó el hombro al ver que tampoco reaccionaba, solo miraba el horizonte. - Iremos por ella. Lo vamos a lograr.
- ¡Por supuesto que sí! - gritó Kurumi y su hermana asistió seriamente antes de seguir el rumbo por el que todo el clan caminaba, hacia su propia embarcación.
Happosai miró como todos los suyos, sin necesidad de pedirlo, caminaban en busca de la embarcación, todos con esperanzas de encontrar a la chica, no solo por la guerra o por el pergamino, era como si una orden de guerreros fuera a buscar a su princesa, ante el pensamiento sonrió antes de girarse hacía Herb y Kirin.
- Caballeros, nosotros vamos a seguir hasta las últimas consecuencias, son libres de tomar su decisión. - Entonces se fue con su clan.
Herb, miró a los suyos y sin más siguieron a Happosai, y en honor a la verdad, no les importaba cortar algunas cuantas cabezas amazonas si eso significaba recuperar la tetera perdida.
Kirin miró a los otros seis que lo acompañaban con duda.
- No me parece justo obligarlos a ir a una guerra solo para que Happosai nos entregue el pergamino. - Habló el líder.
- Señor Kirin, lo más importante para nosotros es su felicidad, si debemos morir en el intento, lo haremos. - habló su mano derecha.
- Gracias Ebiten, pero...
- Iremos señor. - habló Monlon, la única chica de los Siete y los demás sin duda asistieron con una sonrisa, todos estaban dispuestos a ir a la guerra por su señor. Sin más fueron tras Happosai también.
.-.-.-.-.
Poco más de 24 horas después, Cologne se sentía más que tranquila al ver por fin las costas de su país natal. Las horas anteriores había estado encerrada con Akane en un camarote tratando de percibir mediante la energía, las técnicas que portaba la chica sobre si, todo con el propósito de sacar, si era posible, algo de información del pergamino de Happosai, ya fuese el tipo de energía, sus puntos fuertes o débiles, y si de mera suerte, podía robarle de alguna forma las técnicas a la chica. Incluso, aunque conocía su pergamino al derecho y al revés, le había dado una releída por si encontraba algún detalle que pudiera ayudarla a su propósito y había hecho unos intentos de prueba con la chica, pero nada había funcionado.
Esas horas encerrada, apenas había comido siquiera, y alguna que otra vez había caído dormida. A Cologne no le gustaba dormir realmente, porque muchas de las veces soñaba con su pasado, y en esta ocasión en específico, soñó con aquel tiempo cuando conoció a Happosai, cuando eran unos adolescentes; el día en que se juraron amor y se separaron; los días que pasó esperándolo en las orillas del pueblo amazona para que pidiera su mano, y tras dos años, lo mucho que sufrió cuando la comprometieron con otro hombre que pudo vencerla precisamente por su falta de entrenamiento, todo por creer en las promesas de un muchacho sin chiste.
La segunda vez que se quedó dormida, soñó de nuevo con Happosai, pero no con el adolescente, sino con él adulto, el hombre con el que había vivido un tórrido romance, con el que creyó que por fin podría ser feliz. Estaba casada en ese entonces, sí, pero era un matrimonio tormentoso por el asco que siempre le produjo su esposo y los fallidos embarazos que no quisieron retenerse en su vientre por más que le rezó al cielo. La anciana que veía las costas chinas a la lejanía, cerró los ojos tratando de olvidar ese sueño, más bien pesadilla, pero lo único que logró fue recordar la humillante manera que las líderes amazonas de aquel entonces la habían no solo alejado de Happosai, sino ofrecido a un "cónyuge auxiliar" de baja categoría como castigo por su infidelidad; y Cologne sabía, que lo que las amazonas habían hecho con ella no era por su falta hacia su matrimonio, era por con quien lo había realizado, prefiriendo que engendrara a una guerrera de baja categoría con aquel hombre en lugar del bebé de un "extranjero mediocre" como llamaban a Happosai; por supuesto, su esposo de aquel entonces, había estado de acuerdo de recurrir a ese recurso ya que él le achacaban la culpa de sus estados de gravidez perdidos. De todas maneras, después de quedar embarazada y el posterior alumbramiento, la habían seguido señalando por traer un varón al mundo, y no es que no amara a su primer y único hijo, pero... para ser redimida necesitaba a una mujercita. Lo único que no lamentaba de esos años, fue la "repentina muerte" de su marido.
También sin poder evitarlo recordó aquellos tiempos en los que habían encontrado el pergamino, cuando en verdad estaba decidida a escapar junto con su bebé e irse con Happosai, huir para siempre de las amazonas y todas esas reglas que en ese momento le parecían absurdas, ¡Qué ridícula! ¡¿Cómo se me fue a ocurrir eso?!, se recriminó, había sido tan tonta, ahora mismo veía como una bendición que la matriarca de ese entonces hubiera descubierto su plan y le hubiera escondido a su bebé hasta que se le pasó esa absurda idea.
La embarcación arribó sin contratiempos entrada la madrugada, por lo que la costa estaba completamente sola.
Cologne fue al camarote donde Akane seguía inconsciente, ¡Que débil!, pensó viéndola con reproche, ni que Shampoo la hubiera golpeado "tanto", una pequeña sonrisa escapó de sus labios. Recogió sus pocas pertenencias y salió dándole la orden a Mousse que se encargara de traerla, el joven obedeció enseguida.
El grupo de amazonas bajaron en completo silencio. Cologne dio un suspiro viendo como Mousse a pesar de llevar el cuerpo laxo de la extranjera envuelto en un saco, que seguro era de papas, intentaba seguirle el ritmo a Shampoo. Ah... suspiró, mi preciosa y adorada Shampoo, con solo verla, olvidaba el dolor de los días pasados. Su "fallida" línea sanguínea que solo había engendrado varones; el momento en que le confesó en desesperación a las amazonas que tenía un pergamino con la esperanza de que ellas descifraran más de lo que ella había descubierto en esos años, todo con la intención de fortalecer a su familia al verlos morir jóvenes al igual que a muchos más de la tribu con aquella extraña enfermedad que azotó y se estableció a vivir con ellos en la aldea durante varios cientos de años; la indicación amazona para traer el pergamino de Happosai con la creencia de que al unirlos encontrarían la manera de aplicar las técnicas en cualquier persona y fortalecer la raza amazona... Maldito seas viejo, pensó con rencor, Deseo que algún día sufras al ver perecer a todos los que amas, con desmedido resentimiento apretó el bastón en sus manos al recordar la manera en que Happosai le había negado el pergamino aun cuando decía amarla, sin dejarle explicarle lo que pasaba en su tribu, tachándola de ser una marioneta de su pueblo.
De pronto, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando una fuerte luz iluminó el área completa por donde pasaba la tribu, todos sobre saltados tomaron posiciones de ataque.
- Mala, mala, mala viejecita. - Se oyó una voz burlonamente condescendiente de varón fuerte y clara, en algún lugar debían de haber parlantes escondidos, pero no alcanzaba a verlos. - ¿Pero cómo pudo siquiera pasarle por la cabeza que se escaparía de nuestras manos?
Cologne torció los labios, ¿Quién se creía ese idiota para si quiera pensar que podría enfrentarse de manera directa a un grupo de amazonas?
- ¡A sus... - no alcanzó a terminar de gritar la orden a sus subordinados de atacar, la voz de varón resonó cubriendo la suya por completo.
- Disparen. - Se oyó por los parlantes en un tono frio, son emoción alguna.
Los gritos de los amazonas se vieron amortiguados por la exageración de estruendos de bala, era obvio que no solo los doblaban en cantidad, sino que habían estado esperándolos con alevosía y ventaja.
Cologne se tiró al piso luego de que una bala le diera en el brazo izquierdo, se movió arrastrándose buscando a su nieta y la visualizó a unos metros más allá tratando de cubrirse la cabeza. Tan pronto estuvo cerca de ella comenzó a lanzar bolas de energía con sus manos, intentando defender a los suyos, aunque realmente era una apuesta difícil de acertar, la luz que los rodeaba hacía imposible que vislumbrara de donde venían exactamente las balas.
- Alto amigos. - se escuchó por las bocinas.
- Reduce tu energía a lo mínimo Shampoo. - Le susurró a su nieta. - Que crean que realmente estás muerta. - Ambas se quedaron estáticas entre la multitud de cuerpos inertes. Cologne estaba dispuesta dar su vida por la de Shampoo, la única que había sobrevivido de su línea sanguínea, su única descendiente directa luego de una larga, muy larga lista de varones, nunca se arrepentiría de separarla a temprana edad de su madre biológica cuando esta volvió a unirse con otro hombre y tuvo más hijas. Shampoo era su tesoro.
- ¡Qué sorpresa encontrarnos justo aquí amiga Cologne! - apareció por fin el hombre que había orquestado aquel ataque.
- ¡Maldito seas! - la vieja se levantó sosteniéndose el brazo herido, aunque en realidad no le afectaba tanto como aparentaba. - ¡¿Qué rayos quieres?! ¡¿No se supone que no te interesaba en lo más mínimo el poder?!
- No, no, no, no querida. - dijo chistando entre labios, sonriendo cínicamente mientras se acercaba a ella. - Yo dije que me no interesaba la guerra, porque como puedes notar. - miró a su alrededor los cuerpos. - es muy aburrido. Sobre el poder, sabes que me interesa si tiene que ver con el poder monetario y para conseguir eso, tienes que dominar a tus rivales si se convierten en un problema. Por eso estoy aquí, he recibido muchos informes de la actividad empresarial de las amazonas en japón, ¡Qué mal se han portado al incursionar en mercados que no les corresponden!
- Solo mátala de una vez, padre. - a las espaldas del hombre, Cologne visualizó a la hija del líder del segundo clan japones.
- Espera Kochi. - la tranquilizó con paciencia. - Primero quiero hablar con ella.
- ¿Y acaso ella quiso hablar cuando su sirviente atentó contra la vida de mi hermano? - Habló dramáticamente. - ¡Mátala ya padre! - hizo un berrinche.
- La paciencia es una virtud nena. - intentó tranquilizarla. - Como sea, ese no es el motivo por el que estemos aquí hoy, solo vine por el dichoso pergamino de las amazonas y nos iremos, ahora que lo pienso, pude haberlo solicitado primero antes de matar a todos tus amiguitos, ¿Cierto? ¡Pero que tontuelo fui! - se recriminó. - Bueno, que se le va a hacer, lo hecho, hecho está, dame por favor el pergamino querida.
- ¿Qué te hace pensar que te lo daré, Kuno? - la vieja de la nada, sacó su bastón, lo apuntó al suelo y se impulsó hacia el aire, de un gran salto había salido del área de emboscada y corrió a esconderse, demostrando que su herida no le afectaba en lo más mínimo.
- ¡Maldición! ¡Vayan tras ella inútiles! ¡No dejen que escape! - gritó el hombre y enseguida más de 70 matones rompieron la formación segura tras los reflectores para ir tras Cologne. - Vámonos Kochi, hay que resguardarnos. - Le ofreció cortésmente el brazo y ella lo tomó. Luego caminaron con tranquilidad como si pasearan por la plaza.
- Honorable padre, eres tan sabio. - Halagó. - ¿Qué va a pasar cuando tú no te puedas ocupar de este legado? ¿Por fin le revelarás el secreto a mi hermano?
- No, no lo creo Kochi; Tachi no es como nosotros, es un genio de los negocios, basta con ver cómo han crecido nuestras empresas a nivel internacional, pero, no tiene madera para las permutas del bajo mundo. Basta con ver como perdió la cabeza con esa chica... como se llamaba... - intentó recordar.
- Akane Tendo. - Dijo Kodachi con una mueca de desagrado.
- Esa niña. Por su causa, descuidó todos los negocios y ciertamente no me preocupa, un día se recompondrá y arreglará todo, pero en lo referente a la mafia, un solo error te cuesta la vida. - confirmó el hombre al llegar a la zona donde los esperaba un helicóptero de lujo que había permanecido escondido. - ¿Me preguntó si las amazonas lograrían matarla? Esa era la razón por la que frenaron el avance de Tachi, ¿No es así?
- Si, pero no creo que hayan siquiera logrado atraparla. - dijo la joven subiendo a la aeronave. - Cologne demostró ser una inepta.
- Tienes razón cariño, eres muy inteligente, por eso es que tú eres la única que podrá heredar el liderazgo de este clan, porque eres igual a mí. - Le acarició la cabeza con amor. - Deja que Tachi juegue al empresario y con todas las muchachas que quiera, tú serás la cabecilla del clan Kuno. - Y el helicóptero despegó.
Shampoo se levantó del suelo al ver que no había peligro, revisó uno a uno los cuerpos de las amazonas confirmando los decesos y lloró amargamente cuando encontró el de una de sus hermanas sin vida, por otro lado, Ran estaba muy mal, así que, cortando un trozo de tela del pantalón de la joven, le hizo un torniquete para que resistiera hasta llegar a la aldea. Fuera de ella, solo encontró a dos mujeres más con vida. Tan enfurecida y dolida estaba por este golpe a los suyos que se limpió las lágrimas de su hinchado rostro y se fue a seguir y ayudar a su abuela.
La joven amazona tan metida estaba en su labor de venganza que nunca reparó en que ni el cuerpo de Mousse ni el de la extranjera, estaban por ningún lado.
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- Akane... - suspiró Ranma recargado en la barandilla del barco. - Donde quiera que estés, mantente fuerte, mantente viva. Voy a ir por ti y te juro que ya nada nos va a volver a separar.
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Nunca en la vida Akane se había sentido tan mal físicamente, no había parte de su cuerpo que no estuviera golpeada y estaba más que segura que su pierna izquierda estaba rota. Cuando el hombre la dejó caer en el suelo de madera, se contuvo para no dejar caer ni una sola lágrima, él debía seguir pensando que estaba inconsciente hasta que encontrara la oportunidad de escapar. No sabía porque este chico, Mousse, la había alejado del resto de amazonas, pero aprovecharía cualquier ocasión con tal de salir viva de ello.
Los sacos que la envolvían se habían movido lo suficiente para husmear un poco con el ojo que aún le quedaba sano, alcanzó a notar que estaban en un cuarto, se imaginó sería de motel por la cama de madera un poco roída y mantas feas, además de una tenue luz fluorescente que se colaba por la ventana al cuarto, este a su vez, apenas se iluminaba por la lámpara de buro.
Vio a Mousse buscar entre las telas de su túnica, luego de encontrar lo que parecía un celular básico, buscó entre sus contactos y marcó desde el teléfono de la habitación, esperó nervioso a que contestaran.
- Habla Mousse, no preguntes nada, solo escucha. El día que buscábamos a la chica me pareció verte entre el tumulto de autos, aún trabajas en eso, ¿verdad? - esperó respuesta. - Porque si no es así, no me sirves. Colgaré. - algo dijo el interlocutor que evitó que Mousse colgara. - De acuerdo... - no parecía convencido. - Mira, tengo a la chica.
- No puede ser... de nuevo... ¿De nuevo van a intentar venderme? - reprimió las lágrimas.
- Si la quieres, deberás venir por ella a más tardar mañana a las 15:00hrs. - Akane contuvo La respiración mientras oía la especificación a donde la iría a recoger, luego colgó.
Vio al joven recostarse en la rígida cama, se notaba que no estaba realmente durmiendo y si lo hacía, estaba en un sueño muy ligero, si intentaba escapar ahora, ninguno de sus esfuerzos valdría la pena, ni la pelea con Shampoo, ni la burla que le había hecho a Cologne. Definitivamente debía esperar más.
El cansancio comenzó a vencerla, y no solo el cansancio, se sospechaba cayendo en la inconciencia debido a la nula energía en su cuerpo, el dolor y las heridas. Sin más, como si fuese una frase de automotivación, movió sus labios como si realmente hablara, pero sin sonido alguno.
- Buenas noches... señor... de... o...jo...s - entonces su cerebro se apagó.
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ACLARACIONES
- El nombre clave de Ryoga "Buta" significa cerdo en japonés.
- Rakkyosai es un personaje exclusivo del manga, amigo de Happosai. En el manga tiene apariencia de niño, pero en esta historia es un adulto para fines de este fic.
- Chingensai es otro personaje de la serie amigo de Happosai.
- Por si estaban con el pendiente, el Sky Restaurant si existe, está en Tokyo y tiene excelentes vistas de la ciudad.
- Para esta historia, aclaro, aunque no sé si sea realmente relevante mencionarlo, Tofu tiene aproximadamente 10 años más que Akane. Y si parece un poco raro debido a los comentarios de Soun sobre su creencia de que Tofu esperaría por Akane para casarse con ella, es porque en Japón son muy comunes los matrimonios con mucha diferencia de edad.
- La verdad, desconozco, si hay delfines en el mar de China, que es donde están las islas Senkaku, solo fueron usados como un recurso de esta historia xD.
- Las entradas a los sótanos de las casas japonesas, regularmente están escondidas dentro de otros armarios, solo por si les da curiosidad; igualmente las escotillas hacia los áticos.
- La Dinastía Musk aparecen solamente en el manga, vol 24. Son artistas marciales que han perfeccionado sus técnicas heredando (de manera un poco turbia ⌐_⌐) el poder de los animales salvajes y, por cierto, se podría decir, que son un patriarcado, una cosa contraria a las amazonas. Si alguien no ha leído esa parte del manga, Herb es hombre, solo que tiene la misma maldición que Ranma y se queda atascado en su forma de chica hasta encontrar y usar la tetera Kai sui fu.
- Por si no los recuerdan, Kirin es el líder de los Siete Dioses Artistas Marciales de la Suerte, en total son 7. Ellos aparecen en la película "Nekonron dai-keseen! okite-yaburi no gekito hen". Bishamonte; Daihakusei y Daikakusei; Uu, Monlon, Ebiten y el líder Kirin.
- Kochi, es la forma cariñosa en la que Kuno (padre) llama a Kodachi, por cierto, por más que busqué, no encontré el nombre de pila de este personaje. Por otro lado, el apodo de Tatewaki es Tachi, pero dudo que eso no lo sepan.
N/A
Hola, soy yo de nuevo xD. Pues que les digo, para variar, ya quedó esto, otra vez, muy largo, otro 3 en 1 para mi gusto.
Ahora sí aparecieron los 5 clanes: Musabetsu, Amazona, Musk, Siete Dioses y Kuno. Siendo sincera, espero haberlos sorprendido con este último clan, hubiera sido un desperdicio no usar a la familia Kuno.
Sobre Herb, de la dinastía Musk, la verdad la idea era dejarlo con su problema original, estar atrapado en el cuerpo de mujer, pero al final decidí que no, ya que, si Ranma no tiene su maldición, no le vi caso.
Sobre los Siete Dioses, ellos originalmente iban a ser el segundo clan chino, pero me pareció mejor así, y aprovechando la fantasía de Happosai de la película donde dice que se robó el pergamino por la paz mundial, pues de ahí se quedó la idea de que fuese el clan neutro.
También ya está descrita la difícil vida de Cologne y los detalles de porqué odia a "Happy".
Ahora sí, ya me voy, no sin antes agradecer a todos los lectores, en especial a:
- Roxbonita,x27
- Yoshibala
- YokoLyn
- D-Infinity
- Juany Nodoka
- Nita-chan84
- Grace
- Arianne Luna
- Benani0125
- gatopicaro831
- Adriana Flores
- Lelek An3li
- Bealtr
- Andrea-saturno
- Rowenstar,art
- SARITANIMELOVE (x2)
- Pao Vedder
- Psicggg (x3)
- Sury (x2)
- Akanita87 (x2)
- Akai27
- Chechy14
- Kris de Andromeda
- Iwaya sum (x2)
- erikaleizquierdo
- BaybyFace
Gracias de nuevo y sobre todo gracias por los comentarios por lo de las historias que quité, voy a considerar seriamente hacerles un remake y resubirlas. Los quiero mucho a todos. De este lado del ciber-mundo, AkaneMiiya.
