Número 12 de Grimmauld Place.

Draco observó como la casa se hizo visible frente a él lentamente.

Carraspeó y caminó subiendo los escalones de la manera más lenta y refinada que le fue posible, pues desde que aceptó el empleo un día antes, no había dejado de sentirse nervioso. No sabía qué esperar de Potter y su hija, pero lo que principalmente lo tenía así era el hecho de que podía ser despedido incluso antes de poner un pie dentro de aquella casa.

Llamó una vez, esperó un par de segundos y después la puerta fue abierta.

No le sorprendió ver del otro lado a Hermione Granger. Lo que sí lo sorprendió fue la naturalidad con que le saludó; le dirigió un hola y ni siquiera dudó en hacerlo entrar a la casa, de la cual no tuvo tiempo de apreciar ─aunque sí se percató de la impecable remodelación─, pues la bruja caminó apresurada por el vestíbulo y él tuvo que perseguirla dando pasos apresurados.

— Malfoy, qué bueno que ya estás aquí, tengo una reunión en veinte minutos y ni siquiera me he arreglado... —ella se acomodó el cabello en un chongo y caminó en dirección a las escaleras—. Espero que la señorita Astoria ya te haya explicado lo más general. ─Draco asintió a pesar de que ella no lo estaba mirando─. Sígueme, por favor.

Ambos subieron las escaleras hasta llegar al segundo piso de la casa.

— Esta será tu habitación, está junto a la de Lily.

─ Ella es...

La castaña asintió.

— Es la hija de Harry. En esta hoja está la lista de su horario y todo lo que debes hacer durante el día. Además de un poco de información extra que posiblemente necesitarás.

Draco tomó el papel y de reojo observó palabras al azar; ducha, siesta de la tarde y almuerzo fueron algunas de las palabras leídas, también había una relacionada con citas médicas.

— Y qué hay de Po...

— A Harry no le gusta que le molesten. Él duerme y trabaja en el tercer piso, prácticamente vive en el tercer piso, pero no debes preocuparte por nada, Kreacher es quien se encarga de todo lo relacionado con él, así que te pido, por favor, no vayas allí. Nunca.

Draco asintió mientras se hacía infinidad de preguntas en la cabeza.

— Lily ahora está en su siesta del medio día, cuando despierte podrás presentarte con ella, no tendrás problemas pues ya sabe que vendrías. ¿Dónde dejé mis zapatillas? —Miró a su alrededor antes de conjurarlas.

— ¿No tienes problemas con que yo sea el nuevo niñero?

Hermione sonrió.

— Claro que no. Aunque... Estás a prueba. Si Lily está a gusto contigo te contrataré de manera permanente, pero si no, tendrás que buscar otro empleo. Me voy, se agotó el tiempo, esta es la dirección de mi red flu y también mi número de teléfono celular, si necesitas algo no dudes en llamarme y recuerda, no vayas al tercer piso por nada del mundo, ¿de acuerdo?

Ella se fue antes de que Draco pudiera contestar algo.

o

— ¿Tú eres el Señor Malfoy? —Una hermosa niña pelirroja lo miraba fijamente con sus impresionantes ojos verdes abiertos de par en par. Draco no pudo evitar pensar en Potter, tenía exactamente el mismo tono de ojos, luego pensó en la chica Weasley, su hija irradiaba esa misma energía dulce y atrevida que ella poseía, de inmediato sacudió la cabeza.

Concéntrate, Draco, se ordenó, lo primordial en ese momento era interactuar con la menor. Sabía que Astoria había mentido un poco para que fuera aceptado, le dijo a Granger que era bueno con los niños, pero la realidad es que no tenía experiencia con menores, por eso estaba nervioso y no sabía exactamente qué hacer.

— Draco, está bien si me llamas Draco.

— Me llamo Lilian Potter, pero puedes llamarme Lily.

— Mucho gusto, Lily.

Ella sonrió suavemente, él correspondió.

— En el horario que Granger me entregó dice que después de la siesta del medio día llevas tres horas de estudio...

Lily hizo una mueca.

─ ¿No podemos dejarlo para después?

Pensó en sí mismo de niño, tratando de hacer exactamente lo mismo, evadir las responsabilidades.

─ No, tu tía especificó un horario y lo cumpliremos.

La pelirroja hizo una mueca, pero no se quejó.

─ Vamos...

Draco tardó cinco minutos en encontrar el aula de clases. Mientras buscaba se dio cuenta que la niña estaba muy seria, incluso parecía triste; no supo deducir si eso era normal o un signo de alerta.

De pronto se recordó a sí mismo de niño, sonreía cuando era feliz, pero la mayor parte del tiempo mantenía esa misma expresión, negando mentalmente pensó que sería mejor comenzar con las clases y conforme avanzara el tiempo determinaría si era pertinente hablar con Granger al respecto.

─ Me comentaron que has hecho magia accidental. ─Lily asintió─. ¿Cómo te sientes al respecto?

Permaneció en silencio varios minutos. Ya que ella todavía no lo conocía, Draco decidió darle tiempo.

─ Tía Hermione dice que es normal. Y tío Ron aplaudió mucho cuando estábamos cenando y sin querer hice volar la ensalada.

─ ¿Y tú cómo te sentiste?

─ Asustada. No quiero lastimar a alguien.

El rubio frunció el ceño.

─ Oye, tranquila, la magia accidental, tal como dice Granger, es muy normal, todos pasamos por eso en algún momento de nuestra infancia.

─ ¿A ti también te pasó?

─ Por supuesto, muchas veces. ¿Sabes por qué ocurre eso?

─ No sé controlar mi magia.

─ Es correcto, pero yo estoy aquí, así que no debes preocuparte, yo te enseñaré a controlarla. ¿Qué te parece eso?

Lily sonrió. Le sonrió cálidamente. Era una sonrisa genuina.

En ese instante, Draco quedó flechado por la pequeña pelirroja. Muchos pensarían que era estúpido, pero le recordaba a sí mismo cuando era joven.

o

─ Lily, apresúrate a terminar tu desayuno.

La niña removió el tenedor entre sus verduras, pero no comió nada.

─ Lily, si pierdes más tiempo tendré que reducirte el horario de juego.

La pequeña pelirroja gimió e hizo una mueca.

─ ¿Por qué te cuesta tanto comer?

Llevaba una semana viviendo en la casa de Potter ─a quien, por cierto, no había visto, a pesar de que Granger aseguraba que estaba allí─, así que, el desayuno, la comida y cena, eran momentos de suma intensidad sin otro adulto que respaldara a Draco. Lily siempre engullía la comida con desgano y nunca se la terminaba, lo cual le preocupaba en exceso.

─ ¿Tú sabes por qué papá ya no come conmigo? Se lo he preguntado a la tía Mione y al tío Ron, pero siempre responden lo mismo, que tiene mucho trabajo, antes era el jefe de los aurores, tenía más responsabilidades y aun así siempre comía con... ─la pequeña se quedó en silencio, mirando hacia un punto fijo en la pared.

─ ¿Con quién? ─preguntó mirando fijamente a la pequeña. Ella se encogió de hombros─. Lily... ─llamó sutilmente, luego se arrepintió, era mejor no presionar demasiado, después de todo la confianza no se forja en una semana y no quería obligarla a decir algo que no quería por su insistencia.

Como era de esperarse, ella no dijo nada. Lo cual provocó que la preocupación de Draco aumentara. La pelirroja continuó sin comer adecuadamente y cuando pasaron más días, decidió hablarlo con Granger.

─ ¡Oh! Bueno, ella está pasando por una situación delicada, como sabes, hace un año que perdió a su madre y aunque ha estado asistiendo a terapia, el avance no es significativo. Ella necesita el apoyo de su padre, pero...

─ No tienes que decirlo, puedo intuirlo. No he visto a Potter desde que llegué aquí y es obvio que su hija lo extraña.

Hermione asintió constatando que sus palabras eran verídicas.

Bufó. Por alguna razón, la confirmación de la castaña hizo que se sintiera muy molesto.

─ Malfoy, él no tiene la culpa. También ha estado lidiando con sus propios problemas. Si, Lily perdió a su madre, pero él perdió a su esposa. Alguien a quien amaba mucho.

Draco sonrió con los labios apretados.

─ Si, supongo que tienes razón. ─La respuesta que emitió fue sólo para que dejara de justificar a Potter. Él podía entender que Potter estuviera sufriendo el duelo de perder a alguien que amaba, pero tenía a alguien a su lado que necesitaba más de su atención que una persona muerta. Por alguna razón, la situación de Lily le hacía pensar en sí mismo y en lo solo que estuvo cuando fue niño. Es por eso que no podía perdonar a Potter por mantener abandonada a su propia hija.

─ Perfecto, entonces me voy. Mañana habrá reunión en casa de los Weasley, nos llevaremos a Lily, por lo que tienes el día libre, puedes salir si gustas.

Draco agradeció por el ofrecimiento anotando mentalmente que aceptaría la propuesta de Dennis para ir a comer algo a Londres muggle, y se despidió de Granger. Luego fue a la habitación de Lily y la miró por un momento mientras dormía.

─ Oye, dormilona, es hora despertar ─dijo suavemente mientras le quitaba el cabello de la cara.

Lily gimió y se removió sin abrir los ojos.

─ Despierta, vamos a desayunar.

─ No quiero ─respondió. Continuaba con los ojos cerrados, pero Draco sabía que ya había despertado completamente.

─ ¿No quieres despertar o no quieres desayunar? ─preguntó sonriendo.

─ No quiero desayunar.

Abrió los ojos, los cuales se veían tristes.

─ ¿Qué pasa, muñeca?

─ Soñé con mamá. ─Fue muy sincera con sus palabras.

Draco no esperaba aquella confesión, no tenía idea de cómo lidiar con una situación así, pero tenía que hacerlo, tenía que intentar consolarla. Seguramente no le iba a ser tan difícil, pues él mismo había perdido a Narcissa no hace mucho.

─ ¿Quieres hablar sobre eso? ─No sabía si Lily hablaría sobre un tema tan delicado con él, pero sería bueno si se desahogaba, de lo contrario, tendría que buscar otra alternativa.

Sorpresivamente, la pequeña asintió.

─ Estábamos en un partido de quidditch. Ella siempre nos daba boletos, a mi papá y a mí. Y en mi sueño, nos dio boletos para un partido. Papá y yo estábamos allí, mirando a mi mamá. Ella estaba volando en su escoba, pensé que mi sueño era real porque era igual que cuando íbamos a los partidos.

La pequeña comenzó a llorar. Y Draco escuchó con atención a la menor mientras le limpiaba las lágrimas. Era muy notable el abandono de Potter y la ira dentro de él comenzó a emerger. No podía permitir que Lily pasara lo que él, cuando ambos padres estaban fuera o encerrados ─su padre en el despacho y su madre con sus amigas─ y apenas si le prestaban atención. Si bien, la situación de Potter no era ni siquiera cercana, el abandono era abandono y no podía permitir tal cosa.

─ Extraño a mamá y también a papá. Me gustaría que él desayunara con nosotros, como hacía cuando estaba mamá y que seamos tan felices como antes, pero papá está triste y no puede estar conmigo por eso.

─ Sabes qué ─dijo no pudiendo soportar más la situación─. Iré a verlo. Voy a ir a hablar con él.

─ Pero dijo tía Mione...

─ Ya lo sé, que no podemos ir al tercer piso, pero si tu padre está tan ocupado cómo dice, tendrá que tomarse el tiempo para compartir contigo. No te preocupes, vuelvo en un momento.

Abrigó cariñosamente a la niña y le dio un beso en la frente, ella le sonrió como respuesta. Luego subió al tercer piso, aunque cuando llegó al corredor, ya no estuvo tan seguro de lo que estaba haciendo.

Respiró profundamente y luego asintió. Esto lo hacía por Lily, aunque perdiera su trabajo. No importaba, iba a hablar con Potter a como diera lugar.

─ Kreacher ─llamó.

El elfo apareció inmediatamente presentándose con una gran reverencia y halagos.

─ ¿En qué le puede servir Kreacher, amo Malfoy?

El rubio resopló, hace tiempo no se encontraba con un elfo doméstico y le incomodaba un poco que lo tratara tan solícitamente.

─ Necesito que me indiques cuál es la habitación de Potter.

Kreacher lo miró con asombro contenido y se retorció las manos.

─ Amo Malfoy, al amo Harry no le gusta que...

─ Ya sé, no le gusta que lo molesten cuando está ocupado, no me importa, dime cuál es su habitación.

El elfo tardó en responder, pero al final tuvo que hacerlo.

Draco caminó directamente hacia la puerta indicada y tocó suavemente, sólo lo suficientemente fuerte para que fuera escuchado, pero no para sonar insistente o enojado.

No hubo respuesta alguna, así que volvió a hacerlo, esta vez un poco más fuerte. Continuó sin recibir respuesta.

En eso escuchó un ruido al fondo del pasillo, giró la cabeza por instinto y se dirigió hacia allá. La puerta estaba entreabierta, miró por la rendija notando que se trataba de una biblioteca, la gran cantidad de libros fue la evidencia.

Abrió suavemente, mirando atentamente para ver si Potter se encontraba por allí. No lo vislumbró a primera vista, así que se adentró al lugar; dio un par de pasos antes de que sintiera una presencia a su lado.

Giró la cabeza y jadeó asustando al ver a Potter.

— ¡LARGO! ¡FUERA DE AQUÍ! —Potter gritó en seguida, su voz era tan fuerte que Draco no se detuvo a pensar en nada, simplemente salió huyendo directamente al segundo piso, dónde había dejado a Lily acostada.

Se sentó junto a ella, con el corazón acelerado y pensando en lo que acababa de ver. Potter no parecía el mismo, lo recordaba tan tranquilo, tan sonriente, principalmente amable; y ahora no quedaba nada de eso. La forma en que había gritado había hecho más que intimidarlo, la manera en que se movió por la biblioteca como si fuera un espectro de la oscuridad, su esencia incluso era aterradora, todo era tan diferente al Harry Potter que conoció en su infancia y al Jefe de Aurores en el que se convirtió en su edad adulta. Sin embargo, lo que más lo sorprendió fue ver su rostro, la visión de media cara desfigurada por una evidente maldición.

Draco estaba muy perturbado y con miles de preguntas rondando por su mente.


Gracias por seguir esta historia, déjame saber si quieres un capítulo adelantado, antes del próximo sábado.