Saintober 2022 - Día 8
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Prompt: Belleza
Pareja: Sorrento x Isaak
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BELLEZA
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Isaak estaba sentado en la habitacion privada del pilar del Atlántico sumido en sus profundas reflexiones mientras la bella música de flauta llenaba todo el lugar. "Badinerie", una de las piezas más hermosas de Johann Sebastian Bach, era interpretada magistralmente por su bello compañero quien movía sus dedos y soplaba en el cuerpo de la flauta de forma increíble.
El joven finlandés observó a Sorrento detenidamente más embelesado por su apariencia que por su ejecución en la flauta, de hecho, la música en general nunca había sido de su agrado, cosa que el marino de Siren sabía bien, no obstante eso no era un impedimento para dedicar cierto tiempo de sus días a practicar incansablemente, a perfeccionar su técnica para poder impresionar a reyes y emperadores.
A personas como el Emperador Poseidón de quien Sorrento se había expresado bellamente en su momento. Un joven salido de una corte imperial al que solo le hacían falta los hermosos cortesanos vestidos elegantemente mientras que, maestros como Mozart o Bach, interpretaban música hipnótica. Esas fueron las palabras del marino en su momento y, aunque Isaak había desarrollado cierto gusto por la música, la realidad era que sus ojos siempre se posaban en Sorrento dejando lo demás a un lado.
—¿Otra vez fantaseabas con interpretar para un Rey? —preguntó el marino del Ártico con calma sin quitar sus ojos del chico austriaco.
—Vaya… me conoces bien pese a que no ha pasado mucho desde que nos vimos por primera vez en el salón del trono —Sorrento le dedicó una mirada afectuosa dejando la flauta en su estuche—. Espero tener la oportunidad en el futuro. Claro, eso si salimos vivos de la guerra santa que está por desatarse —añadió con cierto pesar.
—Vamos, no seas pesimista. Bien dijiste que confiabas en el dragón marino y su capacidad estratégica, ¿por qué piensas que no saldremos vivos de esto? —Isaak se puso de pie acercándose a él con pasos lentos mientras que Sorrento lanzaba un largo suspiro.
—Confío en la estratégia más que en la mente maestra. Creo que él sabe lo que hace pero no significa que tenga fé ciega en él.
—Es un personaje retorcido, Sorrento. Tengo fé en las capacidades de todos nosotros menos en las suyas —indicó observando a Sorrento fijamente.
—Escucha… ¿Podríamos no hablar de Kanon? —Sorrento lo miro dibujando una sonrisa discreta— Mejor hablemos de otras cosas. Cuéntame un poco sobre ti.
—¿Qué quisieras que te diga? —la repentina petición del joven puso nervioso al kraken cuyo corazón comenzó a latir con un poco más de intensidad.
Sorrento tomó asiento en una de las bonitas sillas que había en la habitación señalando a Isaak la silla contigua para que tomara asiento a su lado.
—Pues no hay mucho qué decir… —Isaak evitó la mirada risueña y curiosa que Sorrento le dedicaba— Mi vida no estuvo llena de encantos ni lujos.
—Lo dices como si yo fuera el hijo de un noble —respondió sonriendo tímidamente.
—No, pero está clara la diferencia entre nosotros.
—Vamos Isaak, eso no es importante. Quizás ayer éramos diferentes pero hoy estamos en el mismo bando y del mismo lado.
—Lo sé, disculpa.
—¿Qué le sucedió a tu ojo? —Sorrento señaló el ojo tuerto y la cicatriz que lo acompañaba atravesando la piel de Isaak de arriba abajo— Me había apenado preguntar… lo siento, si no quieres hablar de eso.
—No te preocupes. Imagino que mi cicatriz llama tu atención por lo grotesca que es.
—Por supuesto que no —respondió Sorrento deslizando su mano para tocar la cicatriz con cuidado para recorrerla lentamente.
Gesto que aceleró el corazón y la respiración de Isaak quien dio un leve respingo al sentir el tacto de su bello colega.
—Yo creo que es hermosa y te pregunté por ella para saber más sobre ti —el joven de cabellos lilas regresó a su posición en la silla mientras que Isaak tomaba un poco de aire antes de dar inicio a su relato.
—Hará unos cuantos meses que mi compañero de entrenamiento hizo una tontería…
Así narró cómo logró rescatar a Hyoga de una fuerte corriente marina usual en los mares del norte, esa hazaña le costó uno de sus ojos así como su futuro ya que, apenas logró rescatar a su amigo, fue arrastrado por la corriente mar adentro hasta llegar al templo de Atlantis por razones misteriosas.
—Al igual que yo… —se dijo Sorrento— Sabes, yo también llegué al templo bajo condiciones extrañas. Apenas llegué a la ciudad indicada por la divinidad que me llevó hasta Noruega.
—Tenemos eso en común —añadió sonriendo mientras observaba a Sorrento con complicidad.
—Tu cicatriz es bella —le dijo al fin— y me gusta tanto como me gustas tu.
—¿De verdad?
Sorrento no añadió más tomando el rostro de su amigo con una mano para aproximarlo a él y besarlo por un largo rato mientras Isaak correspondía el beso lo más que podía sintiéndose en el cielo. Sorrento le gustaba mucho, al inicio le agradaba poco ya que su fanatismo por la música le desesperaba así como el ruido que hacía con su flauta, no obstante, con el paso del tiempo logró acostumbrarse a las notas, al Badinerie de Bach y otros compositores que eran los favoritos de Sorrento.
Creía que ya conocía suficiente de su amigo como para reconocer que también le gustaba aunque le costara expresarlo debido a su carácter.
—¿Y yo te gusto? —pregunto Sorrento con delicadeza observándolo con intensidad.
—Me cuesta encontrar las palabras, pero creo que deberías saber la respuesta. No le habría correspondido el beso a nadie más.
Isaak tomo la iniciativa incrementando la intensidad del beso, de esa forma le haría saber a Sorrento sus sentimientos y lo que deseaba que sucediera después de la guerra Santa. No obstante, nada de eso importaba ya que unos momentos después el jovencito austriaco cuidaba que la puerta de la habitación estuviera cerrada para poder compartir unos momentos más íntimos con su bello acompañante.
—No te lo había dicho —decía Isaak girándose sobre el colchón buscando los ojos de su amante—, pero creo que tu música es muy bella. Serás un gran compositor dentro de muy poco tiempo.
—Bueno eso sí… —comenzó a decir tímidamente.
—Sobrevivirás a la guerra —afirmó sumamente convencido de sus palabras.
—Isaak…
—Yo creo que saldrás vivo de esto y harás tus sueños realidad. Solo espero que, en algún momento, consideres componer una pieza que lleve mi nombre —finalizó sonriente.
—¿Una pieza solamente? No amor mio, te compondré una opera completa —respondió dejando un beso más largo mientras ambos se unían en un cálido abrazo por más tiempo del que disponían.
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FIN
