CAPITULO No 17

Tiempo Actual – Cuatro meses del fin de la guerra

Dos meses habían pasado desde que Shihōin Yoruichi había tomado los cargos de su exalumna, aquellos cargos que le pertenecían por tradición y que hace más de un siglo había tirado sin miramientos huyendo del Seireitei y la Sociedad de almas junto a Urahara Kisuke y otros más que habían sido inculpados tomándolos como traidores, eso ya era un cuento casi olvidado para algunos dado los recientes acontecimientos, lo cierto es que esos meses que había pasado desde que retomo los cargos habían sido difíciles para la morena, en sus primeras dos semanas no pasaba una noche que no despertara abruptamente por los sueños o más bien recuerdos pasados que había compartido con Soi Fong, también estaba el hecho de haberse enfrascado en una búsqueda personal para entender como sucedió la muerte de su pequeña abeja.

Shunsui y Retsu intuyeron que eso no sería saludable, pero la morena fue insistente y en ese punto el comandante general cedió con la promesa de que la morena lo dejara todo por la paz si llegaba a una conclusión que le diera satisfacción. Por su parte Kyoraku había pedido a Okikiba estar pendiente y vigilante de la capitán del segundo escuadrón de manera que ella no se diese cuenta, ya que luego de un mes como Gundanchō y capitana de la segunda escuadra habían empezado a circular ciertos rumores que de alguna manera le pusieron alerta. Ciertamente los rumores eran pan de cada día entre los escuadrones y de alguna manera del segundo escuadrón siempre venían los más jugosos por la misma naturaleza secreta del mismo. Los primeros rumores le parecieron cosas simpáticas y quizá exageradas, luego fue su misma teniente Nanao quien le menciono sobre los rumores que de pronto se volvieron más recurrentes, los rumores eran sobre Yoruichi Shihōin y la manera en que "había cambiado".

Okikiba ciertamente le había mencionado que como cosa extraña Shihōin Yoruichi no parecía a la que todos conocían, para ampliar el asunto le informo que esta no salía de su escuadrón ni en su tiempo libre, no parecía fraternizar mucho con otros capitanes y que estaba implantando mano dura en su escuadrón, que muchos en sus filas hasta le comparaba con Soi Fong aunque eso nadie lo diría audiblemente o lo comentaría en alguna reunión del escuadrón, porque de alguna manera Yoruichi Shihōin ya no era aquella noble sonriente amable y hasta servía de salvoconducto para que su antigua capitana les permitiese más descanso de sus entrenamientos y tareas. Cuando Kyoraku pensó que hasta ahí llegaba el informe Okikiba carraspeo para proseguir con lo que sería la cereza en el pastel, ya que según observo Shihōin-dono se había vuelto partidaria del castigo físico con sus subalternos, haciendo recordar a Soi Fong y como así había iniciado su mandato como capitana y Gundanchō para luego crear esa fama que todos conocían.

Con ese último dato el teniente termino su informe dejando a Shunsui pensativo, había tratado de mantener un ojo en Yoruichi pues no quería más problemas ya que su nombramiento había causado cierto revuelo, aun así podía entender un poco la situación por lo que significó el final de la guerra para la morena con la muerte de Soi Fong, realmente el dolor era algo que podía hacer cambiar radicalmente a una persona, más cuando este se llevaba en silencio, no podía entender que de alguna manera la historia se repitiera entre las capitanas del segundo escuadrón que estaban tan relacionadas la una con la otra, cosa que no todos podrían entender o saber. Ahora caía en cuenta por qué la morena pidió libertad de decisión en su escuadrón para que nadie interfiriera, realmente él no iba interferir y no deseaba hacerlo, pero por experiencia sabía que si no interfería las cosas se saldrían de control porque en su tiempo nadie dijo nada con los métodos de Soi Fong y así como lo señalo Jūshirō luego de la invasión Ryoka y el regreso de Yoruichi al saber que la joven se había recluido en sus oficinas soltó la sabia frase "eso quebraría a cualquiera"

Por el mismo bienestar de Yoruichi y de todos lo mejor era hablar con ella, pero aun así dudaba, era cierto que Soi Fong los primeros treinta años de ser capitana fue de cuidado por sus métodos crueles, el carácter explosivo, la frialdad en el trato con los demás y su cinismo. Aceptaba que en ese tiempo eso le era un tanto divertido y siempre decía "la niña solo muestra que tiene carácter" Por supuesto que él no se metería en ese asunto, ya que era partidario de dejar ser y no molestar a los demás, además Ukitake y Retsu ya se habían preocupado lo suficiente por ese asunto sin ningún buen resultado más bien solo habían logrado que la chica se encerrara más en sí misma, pero recordó que hubo algo que le hizo replantearse ese dicho, aunque al final de alguna manera las cosas resultaron bien mostrando matices interesantes y como era su costumbre opto por dejar que las aguas siguieran su curso, rio un poco para sí mismo, quizá con Yoruichi también debía de aplicar ese mismo plan de no acción.

**********************Flash Back******************

Shunsui Kyoraku capitán del octavo escuadrón siempre fue uno de los capitanes más despreocupados del Gotei 13, su vestimenta era reflejo de eso ya que sobre su Haori llevaba una capa color rosa con diseño de flores sin olvidar que era amante de beber sake y pocas veces se le miraba trabajando en su escuadrón. Sus oficiales sentados eran quienes hacían la mayor parte del trabajo de oficina, ya que desde que su Teniente Lisa Yadōmaru había sido parte del grupo que se sentenció a muerte y huyeron de la Sociedad de Almas él no había nombrado a nadie, según los rumores esperaba que la joven Ise Nanao se graduara de la academia para darle el puesto de teniente mientras malgastaba sus fines de semana en borracheras donde terminaba lamentando que su Lisa-chan no estuviese ahí, todo se desarrollaba en las afueras del Seireitei a la vez que había noches que terminaba con alguna mujer que le hacía pasar un buen momento, pero un día una de esas chicas fue un problema.

Shunsui le había comentado a su buen amigo Ukitake el asunto que había escalado y según el peliblanco si seguía podía ser un problema mayor. El problema con una chica, en si ella era bonita, joven y de alguna manera el capitán del octavo además de la paga por sus atenciones algunas veces le hacía pequeños regalos, en otras ocasiones le ayudaba con cosas para su casa ya que según sabia vivía con su madre al oeste del Rungokai, La señora supo que el Shinigami que frecuentaba a su hija era noble y con eso pensó que obligarlo a casarse con su hija y así asegurar su futuro. Jūshirō le aconsejo terminar con esa situación. Dos semanas después la joven apareció en el octavo escuadrón buscando a Shunsui muy afligida para pedir ayuda.

Entonces le conto todo lo sucedido no sin antes aclarar que no deseaba perjudicarle que su madre se enteró que además de ser un capitán del Gotei era un noble, su madre le planteo salir de la pobreza y que ya no tendría que trabajar en esos bares de mala muerte. Shunsui entendió el asunto, pero no sabía en que debía ayudarle. Al momento conto que dos noches atrás un grupo de enmascarados comandados por una chica irrumpieron en su casa llevándose a su mamá arrestada acusándola de cometer un delito contra un noble y capitán del Gotei. Shunsui no tuvo que saber más de eso, sabía exactamente de quien se trataba y lo único que no entendía es como esa chiquilla había sabido del asunto.

Pidió a la chica que regresara a su casa que el resolvería el asunto para que su madre quedase libre y fue con Ukitake para contarle lo sucedido, este le recomendó ser prudente a la vez que se ofreció a acompañarlo. Cuando los dos se dirigían al segundo para pedirle que soltara a la señora fue sorprendió pues la peli azul aterrizo a su lado con seriedad, uno de sus subalternos había informado de la visita de la hija de la mujer apresada. Shunsui pidió sacar a la señora ya que no había cometido ningún delito que perseguir, la capitana del segundo escuadrón le refuto alegando que esa mujer había planeado embaucar a un noble que era un capitán del Gotei 13, Además comento que unos días en el agujero de gusanos le daría una buena lección para pensar dos veces en querer aprovecharse de un tonto noble que no sabe mantener sus pantalones.

Ese había sido un pequeño insulto que molesto al peli castaño, pero eso no fue algo que le afectara como el pensar lo que esa niña podía hacerle a esa pobre mujer dado a su fama. Ukitake como siempre jugo de mediador y Soi Fong con una sonrisa acepto dejar libre a la señora, diciéndole que no se preocupara por el asunto pues seguramente aprendería la lección porque ella misma se iba a encargar de eso, con esas palabras dichas se marchó dejando a los dos capitanes solos dando por finalizado todo. Dos días después Shunsui fue a buscar a la joven a donde vivía con la sorpresa que se había marchado del lugar, los vecinos le comentaron que cuando la madre había regresado junto a una Shinigami empezaron a empacar todo y vendieron la casa para buscar un nuevo lugar.

La noticia le cayó como un balde de agua fría y su cerebro le recordó la frase que Soi había dicho "que ella misma se iba a encargar" en su mente imagino que siendo como era la capitana de cruel les había amenazado para que dejaran su hogar. Apretó su puño y fue con rapidez al Seireitei para decirle un par de cosas a esa mocosa. No sabía si había sido suerte o cosa del destino, pero cuando llego al segundo escuadrón fue recibido por la peli azul que daba órdenes al teniente. Cuando vio al capitán del octavo se detuvo preguntando cual era el honor, Kyoraku no perdió tiempo y pregunto que había hecho para que esas pobres mujeres huyeran vendiendo su casa, que, si les había amenazado, Soi sonrió de una manera extraña "deberías decir gracias que se resolvió el problema y ahora si me disculpa he sido convocada por el comandante en jefe" dicho eso se marchó dejando a Shunsui molesto como pocas veces sucedía.

No le sirvió esperar que esa reunión terminara ya que según los rumores Yamamoto había enviado a Soi Fong a una misión y no sabían cuando regresaría, Kyōraku ocupo ese tiempo en buscar a la chica para asegurarle que nada les sucedería si volvían a su casa, tardo tres días en encontrarlas y cuando iba hablar la joven llamada Myu interrumpió para explicar lo sucedido desde que su madre regreso con la joven Shinigami que le había apresado, según Myu la Shinigami le aconsejo dejar esa vida diciéndole que al oeste del Rungokai había trabajo honrado donde podía tener una nueva vida sin que nadie supiera a que se dedicaba antes, que se consiguiera un esposo. Ella al instante tomo ese consejo para bien porque de alguna manera ser dama de compañía no era un trabajo de ensueño y de alguna manera no espero que alguien le diese una salida de esa mala vida.

Decir que Shunsui Kyoraku se sorprendió fue decir poco, no podía creer que esa chiquilla en el fondo tenía su corazoncito, eso era esperanzador dado que hasta su mejor amigo Jūshirō se había dado por vencido de hacerle cambiar en sus actitudes, hasta Retsu había preferido dejarla ser y quizá no se había equivocado, lo mejor para él era dejar el asunto por la paz. Tal vez en un futuro con el tiempo la joven Fong encontraría la manera de encontrar sosiego y sanara el dolor y amargura de la traición de su capitana y ex Sempai.

*******************Fin Flash Back******************


En esos dos meses la capitana y comandante hizo su propia investigación de los hechos suscitados en la guerra, por supuesto que todo había quedado claro en los informes de cada capitán y en las reuniones en el primer escuadrón cuando se hizo un balance y valoración de lo sucedido en la guerra, pero la morena no se sentía satisfecha ya que aún recordaba las conversaciones que tuvo con Retsu recién terminada la guerra donde había dicho que Soi no había tenido que pensar dos veces en sacrificarse por ella. Ciertamente eso era algo que le molestaba porque de alguna manera no había una razón válida para tal sacrificio, ciertamente se unió a la lucha y había terminado mal herida, pero eso no significaba que podía a morir.

Yoruichi había escuchado las grabaciones de cada reunión y leído cada transcripción de los eventos, hablo con el capitán del décimo y con Kuchiki nuevamente para ver si no habían pasado nada por alto, fue varias veces con Unohana para saber si Soi había dicho algo para pensar en tirar su vida por protegerle, la Kempachi le advirtió por enésima vez dejar las cosas por la paz que siguiera adelante y ante la insistencia y terquedad de la morena que no ceso en su cuestionamiento, termino por contarle aquella tonta pesadilla que Soi Fong había tenido días antes de que la guerra iniciara y como entreno para volverse más fuerte con ese propósito en su mente, aunque le recalcó que solo había sido una pesadilla sin fundamento pudo ser más fuerte el temor infundado de que algo terrible sucediera con la vigésimo segunda líder del clan Shihōin.

Después de esa última charla Yoruichi dejo el asunto por la paz según Retsu que de alguna manera había informado a Shunsui sobre el asunto, el comandante en jefe tenía cierta vigilancia para la capitana del segundo escuadrón tratando de evitar que esta metiese la pata de alguna manera ya que según Shunsui los sentimientos pueden ser un poco volátiles dado como todo había sucedido en los meses pasados. Lo cierto es que Yoruichi creía haber entendido todo bien, esa pesadilla había sido en cierta manera una carga para Soi Fong y ese temor de alguna manera alimento ese deseo que siempre tuvo por protegerle y dar su vida, fue un trago muy amargo entenderlo y aceptarlo, porque en el momento en que Soi Fong le declaro su amor posiblemente ya tenía muy firme la decisión de sacrificarse.

Conociéndole en otras circunstancias Soi Fong jamás hubiese revelado sus verdaderos sentimientos a sabiendas que pudiese ser algo contraproducente para el clan Shihōin y a ella misma, para su propio clan y para el futuro linaje de su familia. Fue un trago amargo para la morena llegar a esa conclusión, ya que de alguna manera Soi nunca espero o pensó que ella podría corresponder a sus sentimientos o se sentiría de la misma manera, quizá nunca espero tal cosa y era completamente normal ya que siempre de alguna manera supo cuál era su lugar como miembro del Gotei y miembro del clan Fong, la realidad era de que habían muchas cosas que las separaban de alguna manera y como Kūkaku decía Soi jamás hubiese hecho algo que te pusiera en una mala situación, ahora ella debía vivir con eso, saber que Soi le amaba tanto para guardar silencio y mantener ese amor oculto solo por cuidar de ella, si tan solo hubiese sabido que ella le correspondía o sentía lo mismo, ¿las cosas serían diferentes? Quizá eso nunca lo sabría y debía vivir con eso.


Ōmaeda teniente del segundo escuadrón se encontraba sentado en su escritorio muy concentrado haciendo papeleo y no era un mal chiste o algo fuera de lugar él sabía cuáles eran sus responsabilidades que de ahora en adelante no iba a poder hacerse el tonto como lo hacían antes. Había pasado ya dos meses desde que Shihōin Yoruichi había retomado los títulos que por derecho le pertenecía, eso era lo que su padre le había dicho la primera noche que regreso a su casa familiar, junto con el sabio y muy serio consejo que aun persistía en su mente "no creas que ella será fácil de llevar, debes estar muy alerta cuando este cerca, sobre todo hacer lo que ella diga sin quejas" Lo cierto es que eso había sido un consejo de vida que su padre le había dado, si todos creían que Yoruichi Shihōin seguiría siendo esa mujer que vagaba despreocupada, sonriente y juguetona que incordiaba a Soi Fong taichō estaban muy equivocados.

Él lo había presentido después de esas reuniones que asistió en la primera división, le había visto ir contra su propio amigo y luego defenderse de las dudas de otros más, para volver a tomarla contra Urahara Kisuke. El primer mes había sido totalmente estresante, fue como caminar entre hielo delgado y no sabías donde ibas a caer. Había aprendido por las buenas y las malas, un poco más por las malas, pero no era el único Sato el octavo asiento había sido disciplinado al sugerir en un informe que Miyuki Suzumi un Shinigami que fungía como décimo séptimo asiento tenía ciertos privilegios al no haber estado en el campo de batalla como los demás en la guerra contra los Quincys, según pensaba esos privilegios habían sido otorgados Soi Fong y eso fue todo un lio que aun recordaba y que se grabó en su mente como un Homonka en su cuerpo esperando el segundo golpe.

*************************Flash Back************************

Yoruichi había convocado a Miyuki Suzumi a la brevedad posible y no defraudo, justo llego antes de un minuto, justo en la oficina se encontraba Sato el octavo asiento y Ōmaeda que a su vista parecía muy nervioso. El informe del octavo asiento lanzaba ciertas aseveraciones que además de enfadar a la morena le pusieron celosa. El tipo había señalado en un informe que Soi Fong otorgaba ciertos privilegios al décimo séptimo asiento insinuando que algo había entre ellas y eso le había sentado mal.

Shihōin taichō estoy a sus órdenes — dijo la Shinigami poniéndose de rodillas con su cabeza inclinada y puño en su pecho como dictaba la costumbre.

La morena le miro seria y le examino con detenimiento, no era tan alta, bajo el uniforme no parecía poseer una figura demasiado femenina como era la costumbre en los escasos miembros del Onmitsukidō y la segunda división, sus ojos eran negros y parecía ser de tez blanca — quiero verte, quita tu mascara — ordeno.

Ōmaeda le miro rápidamente — taichō, las reglas — señalo ganándose una mirada molesta de la morena.

Sato y Ōmaeda, salgan — ordeno al instante y estos hicieron caso inmediatamente.

Miyuki suspiro y rápidamente quito su máscara dejando mostrar su rostro a cabalidad, la morena al instante le miro era de tez blanca como había pensado, ojos negros y peli negro entrecortado que le llegaba a la altura de la nuca, su nariz era pequeña pero un poco torcida, posiblemente ganada en algún enfrentamiento — hay una acusación que pesa sobre ti, una que deja entrever que tenías algún tipo de privilegio otorgado por la antigua capitana, por lo cual no estuviste en el campo de batalla como todos los demás.

La pelinegra que había bajado su rostro lo alzo con sorpresa e hizo una extraña mueca según la morena — no sé si es un privilegio el obedecer las órdenes del Gundanchō al pie de la letra cuando lo único que deseaba era luchar contra el enemigo junto a mis camaradas.

Yoruichi frunció el ceño — explícate — ordeno.

Soy el décimo séptimo asiento, las instrucciones dadas por el Gundanchō fueron que todos los mayores al décimo tenían que encontrarse en el campo de batalla y se suponía que yo estaría ahí, pero la comandante me dio una asignación especial que a su parecer solo podría darlo a alguien de confianza — informo y nota la curiosidad en la capitana.

Estás diciendo que tú eras alguien de confianza, ¿más que su teniente? — Pregunto a sabiendas que esa era un cuestionamiento totalmente estúpido, quien confiaría algo tan importante a Ōmaeda — ¿qué debías hacer? — Cuestiono.

Miyuki suspiro — un miembro de la familia Fong acababa de convertirse en padre, la capitana me pidió ir y cuidar de esa familia junto a su casa — explico — creo que es su primo en segundo grado, su casa se encuentra al final de los terrenos del complejo Fong.

¿Cómo es que te ganaste tal confianza? — Cuestiono la morena, no cabía duda en que decía la verdad, ella sabía todo lo referente a las familias nobles afiliadas a la suya y todo lo que sucedía, sabían cuántos niños, adultos, mujeres y hombres pertenecían a cada clan, las distribuciones de casas en los complejos familiares, tenían las estadísticas de cada nacimiento y deceso. Ciertamente el primo en segundo grado de Soi Fong había tenido su primogénito casi al mismo tiempo que había estallado la guerra.

La pelinegra suspiro eso era algo clasificado y personal quizá un poco vergonzoso, pero por la cara de la morena no había más que decir la verdad — fue hace seiscientos años, estaba de guardia en las afueras de la oficina, apenas llevaba tres décadas en el escuadrón, entonces de la nada apareció la capitana extrañamente se veía contrariada y no era para menos, había encontrado una chica desnuda en su dormitorio — informo, noto la confusión en Shihōin taichō y trato de explicar — la chica evidentemente se encontraba borracha y se había colado en su dormitorio, al parecer quería... ya sabe, así que fui y la saque a rastras de su dormitorio — suspiro — desde ese día fue como si la capitana hubiese encontrado alguien confiable para hacer asignaciones de carácter personal, así como cosas insignificantes del mundo de los vivos, como ir por ropas, accesorios.

Yoruichi parpadeo ante la información, en otra ocasión y tiempo atrás hubiese reído de esa anécdota sobre una chica desnuda queriendo hacerle pasar un buen momento a Soi Fong, pero ahora no era así, es más sintió que su molestia se había acrecentado y sus celos crecieron — ¿qué sucedió con esa chica? — Pregunto.

Fue dada de baja por conducta inapropiada — respondió la pelinegra.

La morena le miro seria — Ōmaeda te hará una prueba de capacidades mañana ya que no puedo contribuir a los chismes sobre un trato preferencial — señalo — cúbrete.

Al instante la chica hizo como se le había ordenado — ¿algo más que desee saber Gundanchō? — Pregunto con respeto, en este punto no le importaba hacer pruebas pues tenía experiencia y según la antigua Gundanchō podía subir de asiento cuando hubiese un vacante y en este tiempo por desgracia había demasiadas.

Yoruichi negó — Ōmaeda, Sato — llamo al instante — ponte de pie Miyuki.

La chica hizo como se le ordenaba, sin ninguna objeción esperando el momento que le dejaran marchar. El octavo asiento y teniente aparecieron con rostros serios y de pronto en un borrón la capitana se había movido para darle una patada en su pierna haciéndole caer en un golpe sordo en el piso y siendo mantenido ahí por la pierna de la morena presionado su cuello — ¡taichō! — Grito le teniente sorprendido.

No interfieras Ōmaeda — ordeno la morena y presiono más su pie — ¿por qué lanzaste esas acusaciones sobre el décimo séptimo asiento? — Pregunto — ¿acaso temes que tu lesión sea impedimento para mantener tu posición? — Cuestiono seria.

El octavo asiento bufo — no es justo que ella ande por ahí tan fresca cuando muchos murieron, yo obtuve una lesión que no sana por completo — se quejó — este es el Onmitsukidō y todos somos iguales.

La morena presiono más su pie — te estas mostrando débil Sato — acuso la capitana, ciertamente no era el primer Shinigami que resentía heridas de guerra, en su tiempo Soi había perdido su brazo en la guerra de invierno y entreno para acostumbrarse a la perdida, fue una suerte que luego de tanto insistir aceptara la ayuda de Inoue y no comprendía porque sus subalternos se mostraban débiles ante eso — estarás a prueba de ahora en adelante — advirtió — espero cambies de actitud, porque cada quien es responsable de sus fracasos y éxitos— se movió hacia el otro lado dejando al Shinigami en el suelo y soltando un suspiro cansino — pueden irse, recuerden lo que le he dicho.

Miyuki asintió respetuosa y se marchó, Sato tardo un momento en ponerse de pie y salió del lugar, Ōmaeda se quedó ahí soltando un suspiro de alivio pensando que algunos en el escuadrón no entendían que no debían tentar a la capitana con tonterías, Yoruichi Shihōin ya no era aquella noble sonriente, juguetona que podía dejar pasar algunas faltas.

********************** Fin Flash Back********************

Ciertamente el teniente había soportado algunos malos tratos de su recién nombrada capitana, golpes, castigos, regaños y cuando pensó que tal vez podría ser relevado o degradado de su cargo por lo que la morena se quejaba de la incompetencia de su parte eso nunca sucedió. Aun así, él había aprendido a leer a su comandante que no resultó ser un lindo gatito y lo cierto es que de alguna manera estaba superando con creces a Soi Fong porque a diferencia de su antigua capitana, la morena no amenazaba y mostraba su enojo, simplemente lanzaba el castigo y de alguna manera casi siempre era físico, si antes con Soi Fong todos tenían cuidado de su carácter, con Yoruichi algunos no sabían cuándo, dónde y cómo ella actuaria. Solo una cosa sabía Ōmaeda, que tenía mala suerte ya que las dos capitanas que había tenido tenían un carácter volátil.


En el palacio de Rey alma las cosas marchaban a pasos lentos, Ichibē pasaba la mayor parte del tiempo con el Rey luego de que todo había estado en completa reconstrucción ya que cuando el rey por fin despertó aun debía recuperarse por completo con descanso y meditación. Había sido un poco vergonzoso para los miembros del escuadrón cero el que no fue capaz de detener a Yhwach cuando su única tarea era proteger al Rey y en eso habían fallado. Pero la vergüenza fue sobrepasada al enterarse de que aquellos 3 jóvenes capitanes habían sido quienes derrotaron el enemigo salvando al rey, sociedad de alma, el mundo viviente y hueco mundo de su aniquilación no sin haber tenido bajas, al final el Gotei no solo cumplido con proteger la Sociedad de Almas y mantener el balance entre los mundos si no que hizo el trabajo del escuadrón cero.

Ichibē les había contado todo el asunto luego de despertar de su curación completa, todo se lo debían a Kirio y la suerte de haber sido asesinados en esa jaula de Reiatsu que la peli lila había fabricado para el enemigo, ya que esa estructura de energía mantuvo los últimos vestigios de Reiatsu de cada uno de los miembros de escuadrón y cuando Ichibē fue traído a la vida por Byakuya, en ese momento él se quedó haciendo los arreglos para poder traerlos de vuelta mientras la guerra iniciaba su final. Ciertamente Osho había colocado a cada uno de sus compañeros en las aguas termales de Tenjirō, el lugar que había sido el único que no había sido destruido en su totalidad porque se encontraba resguardado en una dimensión de bolsillo hecha a través de Kidō. Cuando pudo ver que todos ya se encontraban en las aguas pudo sentir ese poder ya conocido, los tres capitanes se encontraban luchando y usando sus nuevas técnicas.

Ichibē reconocía que había puesto una enorme carga en esos jóvenes, que eso tal vez no sería suficiente para derrotar al enemigo, pero de pronto lo percibió y se alarmo. Soi Fong estaba incrementando su poder en la técnica sobrepasando no solo el nivel normal que le había advertido no pasar, más bien sentía que estaba poniendo su energía vital en juego. Pronto sintió una enorme explosión de Reiatsus combinados que supo distinguir como el de Kuchiki y Shaolin que se expandía proporcionalmente. Con eso salió con dirección hacia donde había salido todo ese poder, al llegar noto que había una enorme pared de hielo que protegía el interior y se derrita poco a poco, hizo un agujero para ingresar y vio que el joven Hitsugaya se encontraba cerca de la pared de hielo tras otra barrera de hielo y Kidō fue a ver si aún vivía, luego noto a Byakuya más adelante casi en dirección opuesta que parecía medio inconsciente y se acercó para verificar que se encontraba con vida y por suerte lo estaba como el capitán del décimo.

Inspecciono más el lugar y vio a un Yhwach en sus últimos momentos, sintió como su poder era una mezcla de Reiatsus entre el alma Rey, la mano derecha y el del propio Quincy. Miro alrededor y noto lo que parecía una barrera de hielo y también sintió Kidō, siendo un experto maestro en Kidō la desactivo, así como derritió el hielo y vio que ahí se encontraba el cuerpo visiblemente herido del Rey entremezclado con su mano derecha, volvió su mirada al Quincy y supo que debía rescatar los últimos vestigios de energía para con eso ayudar a la recuperación de Rey Alma. Tomo un poco de tiempo, concentración y Kidō prohibido y aun así sabía que con eso podía asegurar la existencia del Rey, con ello solo le restaría esperar que el descanso y el rey mismo hicieran su trabajo en la recuperación completa.

Luego de eso volvió su vista inspeccionando el lugar con la certeza de que encontraría a la capitana del segundo escuadrón, pero lo noto ahí unos metros junto a la barrera de donde encontró al rey, esa pequeña energía residual que se esfumo en el aire. Fue ahí que lo supo, Shaolin murió en el esfuerzo conjunto por ganar la batalla y por mucho que era extraña la situación de cómo su cuerpo desapareció no encontraba más explicación de que ciertamente su existencia llego a su fin. Ante la duda volvió inspeccionar el lugar y no encontró nada, ¿Cómo era posible que no había cuerpo? Cuando era sabido que el cuerpo de un Shinigami se descomponía en el tiempo de una semana y desaparecía todo rastro de su existencia espiritual tres meses después de su muerte, por eso mismo no entendía porque no había un cuerpo para enterrar y darle honor por lo que había hecho en vida como capitana y comandante suprema del Onmitsukidō.

Ichibē suspiro por ahora era mejor encargarse de los sobrevivientes luego inspeccionaría con más detenimiento lo que había sucedido, al momento uso Kūkanten'i el Kidō prohibido de desplazamiento de espacio para trasladar a Byakuya Kuchiki y Tōshirō Hitsugaya a la cuarta división, a la vez que transportaba al Rey Alma a un salón especial que de alguna manera ya había preparado para que se recuperara. Fue así que el regordete Shinigami jefe del escuadrón cero inició con la ardua tarea de poner en orden el palacio real, a su vez que trato de encontrar la explicación al asunto de la capitana del segundo escuadrón del cual no encontró. Esperaba que cuando el Rey por fin se recuperara por completo arrojara una luz a la situación. Claro que lo había hecho casi un mes después de que la guerra había terminado, por suerte sus compañeros también se habían recuperado unas dos semanas antes unos más pronto que otros y se enteraron de todo lo que había ocurrido.

Una semana después Ichibē recibió el informe del Gotei con respecto a lo sucedido al final de la Guerra contra los Quincys, ahí no solo detallaba los hechos narrados por los capitanes que presenciaron el final, también había una larga lista que informaba los caídos, heridos y perdidas que había dejado ese conflicto. Así como el informe de los nuevos capitanes, tenientes y el detalle de escuadrones que aún estaban pendientes de nombrar oficiales a cargo. También recibió un censo sobre la población noble que por el buen manejo del Onmitsukidō no había tenido ningún deceso, en conclusión, el Gotei habría sobrevivido, así como la Sociedad de alamas y ahora solo les restaba reconstruir por completo. Ahora quedaba saber lo que el Rey alma tendría que decir y siendo este benevolente solo tuvo palabras de comprensión ante la falta de capacidad de su guardia real, así como también sorprendió a todos con el asunto de la capitana del segundo escuadrón que lo quisieran o no era un caso extraño.


Lo cierto era que esos dos meses pasados Ōetsu seguía investigando la situación de Suzumebachi esa alma de espada era un enigma o simplemente era tan necia y temperamental que solo hacia un berrinche aferrándose al mundo espiritual, sabia su ubicación desde que inició su inventario de Asuchi y Zanpakutōs, admitía que eso no ayudaba ya que el Reiatsu de Shihōin de alguna manera podía ser un canal de energía para que esa Zanpakutō aún se mantuviese viva. Lo extraño es que desde la última vez que sintió un vestigio de energía de su parte no había ninguna otra más, no sabía con certeza si era por decisión propia o solo estaba guardando esa poca energía vital residual. Había discutido con Kirio del asunto y con Shutara que extrañamente estaba muy interesada en el tema, aunque no le agradaba el hecho de que Shihōin Yoruichi portara esa espada.

También había discutido con Ichibē sobre ir e investigar de su propia mano, pero este se negó categóricamente alegando que eso podía dar ideas que algo estaba sucediendo con la muerte de la capitana del segundo escuadrón y no era conveniente luego de que días después se enteraron que la princesa del clan Shihōin y vigésima segunda líder había retomado los títulos que hace más de cien años había desestimado, en estas instancias temían que podría haber ciertos problemas con los nobles. Pero Ōetsu Nimaiya era un poco necio y había intentado dos veces más que se le diese la oportunidad de investigar a fondo la última vez hasta prometió que sería discreto. Ichibē cerro el asunto de tajo con la promesa que si en un futuro se poda hacer esa investigación el sería el primero en saber y se encargaría de todo.

Shutara algunas veces en la hora del té que compartía con Kirio charlaban con respecto a Shaolin Fong, lo cierto es que todos habían especulado sobre lo que había dicho el Rey Alma al decir que injustamente alguien había interferido para que Yoruichi no fuese quien también luchara con Yhwach y para todos solo había una persona, Kisuke Urahara quien era amigo de infancia de la princesa del clan Shihōin. No importaba mucho las razones para que de alguna manera aprovechara la relación entre los clanes a sabiendas que cualquier Fong servía con su vida misma al líder del noble clan Shihōin y por ende proteger a su amiga de toda la vida que antes había salvado la vida de él y otros más.

Senjumaru que antes había quedado fascinada por las habilidades de la princesa de la casa Shihōin y auguraba que elevaría a su clan a alturas que ningún líder antes había logrado, reconoció que Shaolin Fong o como era su nombre clave que adopto al ingresar al Onmitsukidō Soi Fong había encontrado la manera de meterse en esa fría y dura persona de la cual la gran tejedora lo era, quizá era esa historia de superación de que una joven venida de la baja nobleza tomara los títulos que solo eran para los descendientes directos de la noble casa Shihōin, venida de lo más bajo del Onmitsukidō y que con determinación fue ascendiendo a la vez que llamo la atención de su capitán para que la tomase como alumna y le entrenada personalmente enseñando algunas técnicas secretas del clan Shihōin, luego el haber descubierto por su propia cuenta la técnica secreta Shunkō, quizá todo eso fue un factor.

Lo cierto es que para Kirio la joven Soi Fong de alguna manera era un poco parecida a su compañera y amiga, siempre serias cumplidoras de su deber sin titubeos. Además de que Senjumaru Shutara había sido de las primeras capitanas del Segundo escuadrón y Onmitsukidō, no era ajena a la disciplina, las reglas nobles y restrictivas que formaban parte del escuadrón que poseía muchas divisiones en su interior y que a la vez era odiado por sus secretismos, por ser considerados asesinos brutales y Shinigamis que vendían a sus mismo compañeros, lo cierto es que les gustara o no el segundo escuadrón y Onmitsukidō se regía por reglas especiales que venían desde la formación del Gotei y otras que dictaba la cámara de los 46, reglas que les daba el derecho de castigar, juzgar y asesinar según fuese el crimen.

La peli lila aun en este tiempo no entendía cómo es que de alguna manera el Rey Alma desde su recuperación había cambiado un poco en su actitud con respecto a cosas que antes catalogaba como sin importancia, como entender los sentimientos o acciones de una persona del mundo viviente o Shinigami. Porque eso era todo el meollo de que en un abrupto o arrebato decidiese que aprovecharía las circunstancias que se habían dado en la "muerte de Soi Fong" muerte entre comillas ya que al final no lo estaba, si se ponían a buscar algún tipo de explicación que pudiesen dar para poder entender lo más cercano para explicar sería decir que está en el limbo y que había una alta posibilidad de que pudiese traerse de vuelta, aunque con eso seguramente se abría una abanico amplio de posibilidades en lo que pudiese ocurrir en la Sociedad de Almas, específicamente en el Gotei 13.


Estaban a los seis meses del final de la guerra y Tenjirō Kirinji había sido convocado por el rey ahí se le asignó una misión muy especial el cual le había tenido ocupado durante dos días en los cuales no había salido de su palacio, lo más extraño fue que pudieron visualizar que este se encontraba construyendo algo junto a la entrada de sus aposentos, un poco alejado de las aguas termales. Pero si eso era algo curioso lo era más esos días en que Osho parecía desaparecer del palacio por cierto espacio de tiempo, no es que les estuviese vigilando o que era prohibido abandonar el palacio, más bien solo podía abandonar el lugar si había alguna misión o asignación fuera y eso era lo extraño, ¿Dónde más podría ir si no era la Sociedad de Almas? Shutara y Kirio eran las que habían notado todo eso ya que Ōetsu estaba ocupado con eso de que se habían graduado alumnos de la academia Shinō y debía estar listo para hacer el balance de Asuchi que serían propiedad de cada graduado.

Era un día extraño cuando Ichibē apareció del lado norte del palacio, Kirio fue quien le vio atravesar el lugar para llegar con rapidez a la sala donde el Rey Alma se mantenía, su abrupto también fue notado por Shutara. Pero ya ingresando en la sala del rey el regordete Shinigami no salió por el espacio de tres horas. Luego de eso todos fueron convocados a una reunión de urgencia. Como era costumbre el escuadrón cero se encontraba en completo silencio esperando en sus sillas el momento en que el Rey iniciara con la reunión y el motivo de la misma, notaron que Ichibē parecía exhausto y a la vez con una expresión contenida entre alegría y dudas.

— Mi apreciada guardia real — saludo el Rey con seriedad, ante su aparición el escuadrón inclino su rostro en señal de respeto y sumisión — ha pasado tanto tiempo desde que dije que rompería una de mis reglas solo para poder traer de vuelta a Shaolin Fong que la tarea fue ciertamente difícil, Ichibē explicara la situación y como vamos a proceder al respecto.

El monje se asintió serio— me imagino que debieron darse cuenta que en este tiempo he estado ausentándome del palacio por momentos.

— Creímos que posiblemente tenías tareas que cumplir — Señalo Shutara.

El Shinigami barbudo sonrío levemente — el rey se dio la tarea de tomar un poco de su tiempo para buscar el cuerpo de Soi Fong y no fue fácil buscarle ya que de alguna manera no posee ningún Reiatsu que nos pudiese conducir hacia ella.

— ¿Entonces como la encontraron? — Cuestiono Ōetsu visiblemente curioso.

Ichibē sonrío levemente — como comenté cuando despertaron e informe lo sucedido, recuerdan que les hablé sobre una energía residual que desapareció.

— Lo recuerdo — confirmo Kirio — también recuerdo que dijiste que no era Reiatsu y que como desapareció tan rápido no tuviste tiempo de verificar que era.

— Ciertamente dije eso, hasta Shutara me acompaño a esa ubicación para ver si encontraba algo, cosa que fue inútil — explico el barbudo — pero el Rey fue quien resolvió ese enigma.

Kirinji movió su palillo de un lado a otro — ¿que era al final? — Cuestiono.

— Era resto de la técnica Jikū Uzu — indico — a partir de ese hecho fue más fácil para el Rey buscar el cuerpo de Soi Fong ya que si lo único que quedo como residuo fue la energía empleada en la técnica, especulando un poco seguramente el uso poder más allá de lo permitido hizo que al final la técnica se saliera de control y esta actuara como un portal para su usuaria llevándole a un tiempo-espacio indeterminado.

Ante la explicación hubo un momento de silencio que seguramente era para que todos asimilaran lo dicho y entendieran lo que había sucedido, aunque todo pareció ser una hipótesis, Kirio lo pensó — estas diciendo que la técnica funciono como lo hace el Kidō al hacer una dimensión de bolsillo.

Ichibē sonrío — creo que tu explicación es mejor que la mía, pero ciertamente la idea es la misma — apunto — esas salidas han sido para ir y buscar en dimensiones de bolsillo y hasta este día por fin tuve éxito.

Shutara dejo salir un poco de aire de sus pulmones — estas diciendo que la has encontrado.

— Si, la encontré — afirmo Ichibē — ahora debemos de empezar con los planes de traer de vuelta su cuerpo porque no será fácil, Tenjirō ha fabricado una cámara especial para su recuperación paulatina ya que ha pasado un tiempo considerable, no teníamos idea donde y como las encontraríamos — suspiro — donde la encontré es un lugar muy frio y por este hecho su cuerpo se congelo.

Tenjirō asintió en entendimiento — pensando en eso es que construí una cámara que cubriera muchas posibilidades y una de ellas era el congelamiento, de alguna manera es una suerte que fuese de esa manera ya que hay una alta posibilidad de que su cuerpo y órganos se preservaran sin daño, en todo caso si lo tuviese yo mismo podría curarlos de antemano.

— Mañana iré por el cuerpo — informo Ichibē — Tenjirō me acompañará para que antes le haga un diagnóstico de primera mano y cuando regresemos, tengamos una idea de cómo se hará para su completa recuperación.

Shutara se enderezo en su silla curiosa — ¿qué pasara cuando se recupere por completo? — Pregunto — ¿volverá al Gotei 13?, ¿cómo es que explicaremos a todos su regreso de la muerte? — Tenía tantas preguntas y posibilidades.

— El propósito desde el principio fue que viviese esa vida que entrego para salvarnos del enemigo — dijo de manera ceremoniosa el Rey aun cuando al final de esa sentencia una leve sonrisa dejo entrever — lo que ella decida hacer después es parte de su libre albedrío.

Todos sonrieron ante la respuesta del Rey, de alguna manera comulgaban con la idea de que la joven capitana no mereció morir en esa guerra, más cuando el Rey indico que alguien había movido las situaciones de manera inteligente y conveniente para que el destino que se había trazado desde el nacimiento de la vigésimo segunda líder del clan Shihōin fuese cambiado y quien fungía en el pasado como su guardaespaldas saltara al campo de batalla tomando el lugar que debió ocupar Shihōin Yoruichi y quien en el fondo de su alma había decidido entregar su vida a cambio de que ella viviese. Entonces en el momento que Soi Fong volviese de la muerte y por consiguiente a la Sociedad de almas al final sería un inconveniente para esa persona que creyó ser más inteligente que todos para salirse con la suya y eso sería digno de ver.

Ichibē suspiro — será mejor que vayamos cada quien a nuestros aposentos a descansar ya que mañana será un día importante además el tiempo de ida y vuelta hacia la dimensión tarda entre tres a cuatro semanas — informo — cuando ya tengamos a Soi Fong con nosotros y según el diagnóstico de Kirinji pensaremos cual será nuestro plan de acción.

Todos asintieron y se despidieron del Rey con respeto, Ichibē estaba listo para irse, pero el Rey tenía algo que decir — he intentado vislumbrar lo que sucederá a futuro con el regreso de Soi Fong, pero me ha sido imposible — afirmo un tanto serio — creo que mucho depende de las decisiones que ella tome y las de aquellos que la rodean.

Ichibē asintió y suspiro — con respecto a las consecuencias de la intervención, ¿ha cambiado algo? — Pregunto.

El Rey Alma sonrío un poco divertido — extrañamente eso se mantiene y no ha cambiado, eso no debe preocuparnos ya que como lo dije en ese entonces algunas consecuencias pueden ser para bien por mucho que no lo parezca al principio.

El regordete Shinigami suspiro aliviado, así como al principio había confiado en las palabras del Rey de que su intervención no sería una catástrofe o una desgracia, no se preocuparía más que hallar la forma de responder a todos esos cuestionamientos que lanzo Shutara, una cosa era segura la vida siguió para todos y el que de pronto alguien volviese de la muerte seguramente que causaría uno que otro alboroto — me despido mi señor — se despido Ichibē con una inclinación.

El Rey asintió y le vio marcharse, sonrío al pensar en lo que hablo con su guardia. Lo había notado estos días que cada uno a su manera fue afectado en el conflicto con Yhwach, lo cierto era que desde hace siglos estaban aislados casi por completos y se hacían compañía ellos mismos, pero esta guerra de alguna manera los acerco un poco al Gotei que lo quisieran o no había sido el lugar de donde los habían escogido para ser su guardia. Tener privilegios más allá de los comunes dejando atrás una vida terrenal era solo un recuerdo casi borroso ellos. Pero esos tres capitanes siendo jóvenes con una vida por delante les hicieron recordar sobre la amistad, familia, el amor, el compartir la vida, hijos, en conclusión, el afamado ciclo de vida que consiste en nacimiento, crecimiento, adultez, reproducción, vejez y muerte. Sonrió para sí mismo, era mejor descansar quizá en su sueño podría por fin vislumbrar lo que el futuro traería para Soi Fong.


Habían transcurrido seis meses del final de la guerra contra los Quincys y aun había lugares en reconstrucción por todo el Seireitei, pero, así como en el mundo viviente el dinero era un factor importante y de eso la familia de Ōmaeda tenía suficiente, la familia Shihōin quiso aportar como un acto de buena voluntad para su jefe del clan por lo que la segunda división se encontraba en un 95% reconstruido, solo faltaban pequeños detalles que seguramente serian resueltos pronto. La cuarta división fue de los primeros escuadrones completamente funcionales y reconstruidos, otro que se encontraban muy cerca de su total reconstrucción era el sexto, los demás aun podían tener un poco más de trabajo y estaban casi en un 75% reconstruidos ya que tenían mucho personal a su disposición y muchos nobles habían donado materiales, dinero y obreros.

La academia Shinō había terminado de graduar a los estudiantes que interrumpieron sus estudios por motivo de la guerra y ahora muchos estaban buscando ser ubicados en un escuadrón según un estudio de habilidades al que se sometían al final de su graduación, otros se decantaron por la admiración a algunos capitanes o escuadrones. Otros por los últimos acontecimientos en la última guerra, muchos sabían que el segundo escuadrón y Onmitsukidō había sido mermado casi a la mitad, sin olvidar que ahora la capitana era la cabeza de clan Shihōin. Por obvias razones algunos nobles deseaban ingresar y otros más por todas esas historias que algunos Shinigamis narraban en sus borracheras y en sus lecciones sobre la recién guerra.

Era un hecho fehaciente que quien había acabado con Yhwach había sido la capitana de la segunda división con la ayuda de los capitanes de la décima y sexta escuadra, desde ahí se tejían historias de como Zaraki lucho contra muchos Quincys derrotándolos y como Komamura se volvió humano como último recurso para derrotar al enemigo dando así su vida, cada historia adornada, plasmada como un acto heroico y fantástico que elevaba la moral a quienes escucharan. Pero para todos aquellos que las habían vivido en carne propia todo el derramamiento de sangre no había tal cosa. Solo honor, sacrificio y valentía, también hubo una cuota de miedo, dolor y perdidas. La misma Yoruichi había decidido evitar bares, restaurantes o más bien hacer vida social fuera de sus deberes, porque odiaba escuchar todas esas historias fantásticas contadas alrededor del sake y amigos, dejando a un lado el respeto por todos aquellos que habían luchado, sacrificado y perecido en esa sangrienta guerra.

En la tierra las cosas eran mucho más normales y llevaderas, los chicos habían seguido sus vidas como si nada de peligro hubiese pasado, el hecho de que no participaron tan activamente en la última guerra había sido un factor, Ichigo tuvo poca participación y para su pesar no pudo ayudar y solo le resto ver como al final de la guerra, la sociedad de almas había sido destruida casi por completo, así como enterarse de la muerte de amigos y conocidos. Ishida por otro lado si había participado y aunque Kurosaki pensó amargamente que lo había hecho del otro lado, no fue de esa manera ya que al final supieron la verdad sobre su participación.

Kisuke podía recordar que en su primera visita casi después de recuperarse en el cuarto escuadrón se le asignó la tarea de trasladar a Ishida Uryū al mundo viviente para que siguiera su recuperación que iba a paso lento. Isane Kotetsu la ahora capitana del cuarto escuadrón en ese entonces había informado al capitán comandante las circunstancias en el que el Quincy había parecido en las puertas de su escuadrón, según habían informado los guardias asignados del Onmitsukidō, el informe indicaba que el joven apareció en el lugar trasladado por el Senkaimon privado de la familia Kuchiki, siendo más específicos uno de los guardias señalo que parecía ser el que ocupaba el capitán del sexto escuadrón Kuchiki Byakuya, una hora antes de que la guerra terminara y el enemigo por fin fuese derrotado.

Según ese mismo informe cuando se abrió el Senkaimon el joven cayo inconsciente al piso, ensangrentado y con señales visibles de haber estado en el campo de batalla o en algún enfrentamiento a muerte. El tercer asiento Yamada fue encargado de atenderlo, aunque hizo más allá de sus esfuerzos y capacidades el Quincy parecía haber caído en una especie de coma ante la gravedad de sus heridas y recomendaba que fuese atendido con métodos humanos. Su padre Ryūken Ishida le recibió en su hospital y lo puso en tratamiento con urgencia, de alguna manera este pensaba que su hijo no sobreviviría y en ese momento conto a Kisuke las razones de porque Uryū se había unido a los Quincys, lo cierto es que al final lo único que había querido era vengar a su madre de alguna manera, ayudar a su modo a sus amigos y aliados.

El tendedero había pasado por la casa de Ichigo para darle un breve resumen de lo sucedido en la guerra. Luego de los malos momentos, lamentos por las pérdidas de amigos Shinigamis el peli naranja se consoló en que por fin todo estaría en paz y con eso en mente siguieron sus vidas, Kisuke intuyo que de alguna manera Kurosaki, Inoue y Chad le habían contagiado esa actitud de ayudar y proteger a sus amigos sin importar fuesen Arrancars o Shinigamis al siempre orgulloso Quincy. Una semana más tarde Kisuke regreso del Seireitei muy serio según Tessai y no era para menos, las cosas habían cambiado de alguna manera sin saber entenderlo, Yoruichi Shihōin su amiga y cómplice de toda la vida y el habían tenido diferencias que le resultaban irreconciliables dejando un gran abismo se había interpuesto y los había separado.

Luego de pasado un mes de su retorno pensó que había sido bueno tomar distancia, así como le alegro ver que los chicos estaban ya pensando en sus vidas como humanos ya que estaban por graduarse y ahora debían pensar a futuro como en que estudiar en la Universidad y esas cosas que los humanos hacían como trabajar, tener pareja, casarse y tener hijos. Ichigo había ido a la sociedad de almas dos veces luego de la ceremonia a los caídos, desde ahí cada quien en su mundo inicio con lo que sería volver cada uno a sus vidas, Hiyori, Love habían vuelto a la tierra ya que de ninguna manera para la rubia deseaba volver al Gotei, había pasado más de un siglo siendo libre en su actuar y según sus propias palabras no lo dejaría por nada, Love por su parte había abierto un centro de enseñanzas de defensa personal, estaba muy apegado a ese trabajo y sus alumnos que también desestimo volver a la sociedad de almas aun cuando los dos visitaban a sus amigo de vez en cuando.

Kisuke visito el Seireitei dos meses después de su última discusión con la morena, en ese punto entendía que para Yoruichi volver al segundo escuadrón fue una importante decisión y que el cómo amigo debía haberle apoyado olvidando sus propios anhelos, lo cierto es que espero que la morena volviese al mundo de los vivos, para que todo siguiese como hace casi un siglo en que la morena en su forma de gato descansaba en su porche y con eso él estaba feliz, reconoció que quizá de alguna manera ya había sentado cabeza y en este punto el tendedero pensó que debía hacer lo mismo. Un día en que tenía que llevar algo que requerían en el doceavo escuadrón, aprovecho de ir y visitar el segundo escuadrón para pedir una sincera disculpa a su amiga por su falta de empatía y comprensión, señalando que entendía que solo ella era la mujer adecuada para retomar los cargos y que él debía haberle apoyado como siempre.

Yoruichi acepto las disculpas y de alguna manera su amistad se reestableció, aunque Kisuke sabía que no por completo pues debía con el tiempo trabajar en ello, también noto que su amiga había cambiado más que antes y eso era otro factor que debía considerar, él era un genio y siempre tenía un plan para cada problema. La morena sabía que era mucho más fácil tener a Kisuke de su lado que apartarlo sin saber qué es lo que su amigo hacía, no fuese que se metiese en problemas como sucedió hace más de un siglo, además era consiente que este hacia lo posible para unir ese puente que el mismo dinamitado, ciertamente prefería estar en buenos términos con el tendedero, al final eran amigos de infancia y habían pasado por mucho juntos. Aun con todo eso a favor jamás olvidaría ese último episodio donde el rubio se puso renuente que tomara sus antiguos títulos como si tuviese el derecho de decir algo al respecto, olvidando que ella era Shihōin Yoruichi, vigésima segundo líder del clan Shihōin y hasta ahora no había nadie que le ordenaba que hacer o no hacer.


El día de ayer Yoruichi había recibido la lista de reclutas recién salidos de la academia de los cuales según el estudio de habilidades les había colocado en su escuadrón y otros nobles que deseaban pertenecer a ese escuadrón por honor. Revisando no pudo evitar ver algunos apellidos nobles, Shihōin, Kira, hasta había uno perteneciente a la familia Tsunayashiro y por supuesto que no podían faltar los Fong. No cabía duda que las tradiciones eran difíciles de romper aun en este tiempo, pero no se iba a dejar llevar por lo que decían los expedientes, si de verdad deseaban ser parte del Onmitsukidō y segundo escuadrón debían mostrar capacidad más allá de un papel, tradición o un apellido. Aun así, le extraño ver tantos Fong en esa lista, tenía conocimiento desde que Soi Fong fue la cabeza del clan ya no tenían la obligación de ingresar al Onmitsukidō como lo era hace cien años

Según había hablado con la cabeza del clan Fong cuando este se presentó a dar sus respetos para honrar la alianza Fong-Shihōin, mostro una carta donde se expresaba la voluntad de la novena cabeza del clan, Shaolin o como se auto nombró Soi Fong en honor a su abuela, dando su beneplácito para que el tomara su cargo como cabeza aun cuando era el segundo hijo de su casa. Este había explicado que su prima logro que las reglas y tradiciones familiares fuesen más flexibles con respecto al servicio obligatorio al Onmitsukidō, había abierto la posibilidad de que fuesen a otros escuadrones y hasta ese día había algunos del clan dispersos en el cuarto, sexto, octavo y quinto. Algo que simplemente era una utopía en tiempos pasados, la morena quedo admirada y hasta se sintió orgullosa de que su abeja hiciera eso por su clan.

Por ese motivo este día iba con dirección al centro de entrenamiento privado, ahí vería a los prospectos para segunda división y Onmitsukidō de primera mano. Había pedido al tercer y cuarto asiento su colaboración junto a un grupo de Shinigamis veteranos, así mismo tendría a Ōmaeda para que hicieran el trabajo duro. Ella observaría como se desarrollaría todo y haría algunas preguntas si le parecía necesario, al final del día terminaría con el discurso de bienvenida a los nuevos reclutas que pasaran sus pruebas que no eran sencillas como en otros escuadrones.

Fue hecho de esta manera y todo el día se pasó entre pruebas individuales y grupales de destrezas en Kidō, Hohō, Hakuda y Zanjutsu. Sin olvidar las físicas normales que eran de resistencia, natación, detección y ocultación de Reiatsu, en si el día seria largo. Como lo esperaba o suponía no todos los reclutas estaban en condiciones óptimas para su escuadrón y el Onmitsukidō, ella fue descartando los primeros en las primeras horas de la tarde, aun cuando era muy pronto los que estaban decididos a quedarse pusieron más empeño al ver que Shihōin Yoruichi podía ser más estricta de lo que comentaban sobre la fama de Soi Fong taichō. De los 30 nuevos reclutas fueron despachados 12, algunos que pudieron ser rechazados pusieron mucho esfuerzo y al final del día lo vieron recompensado con su admisión.

— Bienvenidos al segundo escuadrón y Onmitsukidō — felicito la morena con seriedad en su voz — como pueden notar esta no es una tarea fácil y mucho menos satisfactoria, el asesinato limpio y silencioso, la persecución, estar ocultos de los demás y en las sombras es nuestro oficio — señalo — Shunpo, Kidō, Hohō, Hakuda y Zanjutsu son habilidades que se deben manejar arriba de la media, el secretismo es una obligación y habrá otras cosas más que irán aprendiendo en todo el tiempo de su formación.

— ¡Si Gundanchō! — Gritaron en respuesta y la morena suspiro.

— Pueden retirarse y por favor sean menos formales, ha sido un día cansado — pidió seria, dando media vuelta para salir hacia la mansión, hoy tenía una cena familiar.

— Menos formales — comento alguien sin entender a lo que se refería en el pequeño grupo — ¿cómo sama? — Cuestiono otro.

No vieron cómo fue que sucedió, pero Yoruichi estaba casi frente a ellos con sus ojos centellantes en furia y su Reiatsu elevándose — no digas eso.

Ōmaeda instintivamente se movió para colocarse frente a ella al notar como estaba afectando el poder de su capitana a los nuevos reclutas — taichō, son reclutas y ellos no saben — dijo tratando de ponerse como escudo, aun cuando en el fondo temía esa mirada dorada.

La morena pareció reaccionar y retrocedió su Reiatsu inmediatamente — diles, no quiero volver a escucharlo de nadie — con esa última indicación dio todo por terminado buscando la salida.

El regordete suspiro — si taichō — respondió mientras secaba el sudor de su frente, dio media vuelta y noto como algunos reclutas estaban casi de rodillas afectados por esa presión espiritual — deben saber que hay algunas reglas especiales que todos obedecen en el escuadrón — trato de explicar — nunca se refieran a nadie con el honorifico sama, nadie tiene permiso de ir al sector este del escuadrón ya que esa área es privada, hay otras más que sus instructores comunicaran — señalo Ōmaeda — vayan a sus áreas de descanso, el oficial afuera les indicara el camino.

El fukutaichō los vio marcharse y soltó un largo suspiro, hace un tiempo que no sucedía ese tipo de episodios con su capitana. El primero fue unas tres semanas después de que Shihōin taichō había tomado su cargo, esa tarde tenía una reunión con los ancianos de su clan y en su prisa por llegar a tiempo había dejado sobre el escritorio las dos Zanpakutō que cargaba con ella, Ōmaeda no era tan tonto y había pasado tantos años siendo atacado por Soi Fong y su Zanpakutō que podía reconocer a Suzumebachi en cualquier parte, no entendía porque la morena la cargaba como si fuera de ella junto a la suya propia, lleno de curiosidad se acercó a mirarle más de cerca. Tenía que saber si era verdad que con la muerte de su portador se convertían en solo un Asuchi (espada sin nombre). Lo que no espero es que la morena regresara y no encontrara la espada en su lugar y en sus regordetas manos, claro que se armó un escándalo por eso, aun hasta hoy le daba escalofríos recordar esa mirada fría y dorada de su taichō.

Si la mayoría creía que Soi Fong era una persona cruel, despiadada, mala y sin corazón hoy fácilmente podía de cambiar de opinión. Yoruichi Shihōin realmente daba miedo en ciertas ocasiones, podría llegar a ser más cruel y fría que su antecesora. La otra vez el problema fue por las asignaciones del papeleo y los informes, en todo el tiempo que Soi Fong fue capitana era quien hacia la mayor parte de ese trabajo y hasta algunos informes que le correspondía hacer al fukutaichō. Obviamente Yoruichi odiaba esa parte de ser capitana y aunque hizo su trabajo, el problema llego cuando algunos informes nunca se hicieron y se fueron acumulando en sus dos meses de haber tomado el cargo dado que Ōmaeda pensó que la morena se había encargado, así como Soi los hacía por costumbre. En el momento de los reclamos, explicaciones y aclaraciones Marechiyo había lloriqueado en su defensa diciendo de manera poco inteligente de que Soi Fong era quien hacia esos informes. Eso fue un detonante para la furia desatada de su nueva taichō que no se tomó para bien la frase de: "pero, Soi Fong taichō hacia ese informe"

Todos reconocieron que había una ley no dicha y no escrita que todos debían cumplir por el bien común y propio del escuadrón. "No mencionar a Soi Fong frente Shihōin taichō, No utilizar el honorifico Sama y No preguntar porque su taichō carga dos Zanpakutō" Ōmaeda volvió a suspirar de forma melancólica. Cuando Yoruichi fue nombrada capitana pensó que buscaría otro teniente, pero para sorpresa de todos y propia decidió mantenerlo en el cargo, algunas veces pensaba que era un castigo por su propia falta de capacidad y valentía, al no apoyar a su taichō hasta el final cuando mucho otros si lo hicieron. Pero en momentos como estos en que Shihōin taichō perdía el control se daba cuenta que era el único que podía frenarle y que en fondo comprendía lo que sucedía.

Hace más de cien años Soi Fong taichō tuvo que tomar el lugar de su capitán y comandante, soportar el vituperio de los nobles y sobre todo cargar con el dolor de la traición de Yoruichi Shihōin no solo para Gotei, también al propio escuadrón, a ella misma quien fue su alumna, aun recordaba como su padre le dijo eso cuando iba a tomar su cargo de teniente. Ahora Shihōin taichō había tomado el lugar de su alumna, sabiendo que no pudo hacer nada para salvarle de la muerte en la guerra, debía vivir con ese dolor y su propio remordimiento. Esperaba que no tardara un siglo en sobreponerse, porque sabía que no podría soportar otro siglo con una capitana cruel y sin corazón.


Yoruichi no tardó en llegar a la mansión Shihōin, aceptaba que aún le hervía la sangre por ese desagradable momento, por todos esos recuerdos que vinieron a su mente al escuchar el honorifico, reconocía que su reacción había sido exagerada, posiblemente había asustado un poco a sus nuevos reclutas y el rostro lívido de Ōmaeda le dio mucho que pensar, si fuese otra la ocasión se hubiese reído de todo el problema. Pero ya habían pasado seis meses del fin de la guerra y aun resentía cierto descontrol, reconocía que había cierta ventaja en que Ōmaeda siguiera con el cargo de teniente ya que de alguna manera entendió un poco la relación cercana entre ella y Soi Fong a tal grado que pudo identificar algunas cosas que no debían hacer o decir en el escuadrón. Realmente Soi de alguna manera logro hacer de ese tonto alguien muy diligente a pesar de sus muchos fallos, había cosas rescatables en ese regordete amante de los bocadillos y frituras, de algún modo era un poco confortante saber que no se había equivocado en mantenerlo como teniente.

Frunció el ceño al notar un Reiatsu conocido de Kisuke, no sabía si sentir curiosidad, incomodidad o simplemente dejarse llevar, aunque ya desde hace un mes las cosas con Kisuke habían mejorado pues él se mostraba abierto y era poco más comprensivo que de alguna manera su amistad se había fortalecido, no como lo había sido hace siglos, pero ciertamente ya no chocaban en puntos de vista. Pero tenerlo de invitado en su casa era extraño, más ahora que las cosas con su clan no eran las mejores desde hace dos meses, pues la tenían hasta el hastió con sus incansables exigencias de matrimonio, lo peor de todo era que su padre no le ayudaba a calmar a los ancianos, desde hace un mes había tomado una actitud un tanto peculiar al tratar de venderle la idea de ceder un poco a las exigencias y eso era como la gota que derramo el vaso en su última reunión oficial.

La cena se llevó con total calma, al inicio se llevaron a cabo los saludos y después de eso la comida fue servida, Urahara comentaba sobre lo que estaba sucediendo en el mundo de los vivos con Ichigo y los demás que habían retomado más su vida normal luego de la última guerra en la que el Shinigami sustituto fue dejado de lado. Yoruichi le había visto en los informes, sabía que después de la ceremonia de conmemoración el peli naranja había regresado dos veces y la última fue hace un mes para visitar a Rukia y Renji, también a otros segadores que conocía, pero en general fue por todo un día, pero después de eso no había vuelto a venir. Luego de eso siguieron con la charla ya que cuando el tendedero pregunto a su amiga como le iba en su escuadrón, esta fue breve y concisa sobre su trabajo en el segundo escuadrón y atender sus responsabilidades en el clan.

La morena podía notar como Yūshirō se mostraba un poco incómodo por la visita, su padre parecía en cierta manera neutral y su madre se encontraba enfocada en la cena y que todo no se saliera de cause recordando su última visita. Una hora después habían terminado y Shiro había invitado a su despacho a su hija y Kisuke para charlar de cosas más serias, tomar una pequeña copa de sake para relajarse. Para sorpresa de los dos reunidos la morena declino y pidió le llevaran té aduciendo que luego de su día en el escuadrón le sentaba mejor, entonces fue ahí donde comenzó lo que sería el inicio de su martirio, puesto que su padre no tardo mucho para sacar a la luz la charla sobre algunos nobles que se habían comprometido y aquellas jóvenes que iban a ser desposadas, su hija le miro seria y sin expresión en sus ojos, eso según la morena era algo totalmente privado para exponerlo frente a Kisuke por muy amigo que fuera, después de esa breve charla todo se fue inminentemente por la borda.

Kisuke noto la indisposición de su amiga, pero pregunto lo obvio — imagino que el clan presiona a Yoruichi con ese asunto — señalo cauteloso.

Shiro resoplo — he hecho todo a mi alcance para que esas exigencias se frenen un poco, pero en este punto es imposible, después de la última guerra temen que algo más pueda ocurrirte más ahora que retomaste los títulos — miro a su hija serio — es algo que no entiendes hija, pero hago lo posible por respetar tus deseos.

La morena puso los ojos — ¿realmente estamos hablando de eso? — Cuestiono seria incomoda de ventilar ese asunto y harta de la misma cantaleta de su padre.

— Yoruichi tiene razón, eso es algo privado y familiar — señalo Urahara.

Shiro resoplo — solo estoy diciendo que intento respetar nuestro trato y sobre todo tus deseos, aunque no lo parezca lo que más deseo y quiero es tu felicidad.

— ¿Crees que imponiéndome un matrimonio seré feliz? — Pregunto molesta — estoy más que segura que el clan Kuchiki no está obligando a Byakuya que busque una esposa de manera apresurada.

— El aún es joven y tiene tiempo de sobra — apunto Shiro un poco molesto.

Kisuke noto que la morena estaba llegando al límite y todo se iría al traste — vamos a calmarnos un momento — pidió conciliadoramente — Yoruichi, hace casi un año me sorprendiste con tu decisión de volver a liderar tu clan aun sabiendo que eventualmente tendrías que verte obligada a un casamiento — señalo — sé que en algún punto pensabas que tendrías que ceder al matrimonio por mucho que odias esa imposición y creo que tu padre aquí presente está tratando de ver cómo podrían llegar a un acuerdo que sea beneficioso para todas las partes.

La morena soltó un suspiro cansino, maldijo a Kisuke y su manera de plantear las cosas porque en todo tenía razón con la diferencia que de la persona que era hace casi un año era tan diferente a quien era ahora, ciertamente había cosas que nadie entendería y menos deseaba que lo supieran, este asunto del matrimonio ahora le resultaba no conveniente dado a sus propios sentimientos que ahora eran un factor — hija — llamo Shiro con un poco más de calma, había notado como el semblante de Yoruichi parecía entre agotado y apesadumbrado — no es mi deseo obligarte hacer algo que no quieres y deseas, pero en este tiempo hay cosas que deben cumplirse y hacerse por mucho que no quisiéramos.

Hubo un momento de silencio un tanto reflexivo y la morena puso los ojos sabiendo que posiblemente su padre algo tenía en mente por la simple elección del tema y sus constantes insistencias los días pasados, si era sincera consigo estaba cansada de luchar contra la corriente y tratar de mantenerse de pie cuando sentía que todo dentro de ella se había roto, luchar contra de los viejos del consejo, las tradiciones nobles y contra su padre era ciertamente cansado y en este punto no tenía la resistencia del pasado — ¿qué es lo que tienes en mente? — Cuestiono — no creo que hables del tema sin tener algo en mente.

Shiro sonrío y miro hacia el tendedero que pareció cauteloso ante lo que podía significar todo el asunto — entiendo que aún no quieras casarte, pero eso no significa que puedas buscar un prospecto con el que puedas comprometerte y con eso dar una esperanza de un próximo casamiento, estoy seguro que eso será suficiente para detener las prisas de los ancianos — sugirió — mientras estés "comprometida" puedes buscar quien sería la persona más acorde a tus deseos y con la cual podrías convivir o pueda que por algún milagro del destino encuentres a esa persona especial, después de un tiempo si lo deseas podrás romper el compromiso ya existente.

La morena frunció el ceño ante ese plan poco ortodoxo, que no parecía conveniente a largo plazo y que le resultaba contraproducente para ella — ¿crees que cualquier idiota dejaría perder la oportunidad de terminar casado con la vigésima segunda cabeza del clan Shihōin? — Cuestiono de forma sarcástica — nadie puede ser tan tonto para prestarse a una pantomima de esa clase sin querer salir beneficiado de algún modo y no estoy dispuesta a soportar a un idiota con aires de conquistador.

— Pueda que no se necesite ser un arribista convenenciero — dijo Shiro — más bien se necesitaría alguien de confianza que sepa sobre lo delicado de la situación, que esté dispuesto a ayudar y ser una ayuda para ti por simple amistad — señalo mirando hacia el tendedero que parpadeo ante esa última frase — por eso mismo invite a Urahara Kisuke esta noche.

Yoruichi parpadeo para luego ponerse de pie raudamente entendiendo lo que su padre planeaba y de alguna manera el solo pensarlo le revolvió el estómago — no — dijo de una vez de forma tajante, no podía creer el plan que tenía en mente y le molesto sobre todo entender que Kisuke tal vez se estaba prestando para eso.

— Hija no hay nadie más adecuado, es tu amigo desde la infancia y en tu juventud tiraste todo por la borda para brindarle ayuda — apunto serio — seguro querrá ayudar en este infortunio — dijo mirando hacia el tendedero que parecía un poco perdido en todo el asunto — ¿ayudarías a mi hija en esto Kisuke-kun?

Urahara Kisuke miro hacia la morena, pudo notar con facilidad que no se encontraba de acuerdo con esa idea por mucho que se le planteaba lo que podría ser una ruta de escape a la pronta obligación de matrimonio de su clan, sabia a ciencia cierta que había algo no le terminaba de convencer — no hare algo que Yoruichi no quiera hacer por mucho que me sentiría honrado de ayudar a una amiga a quien le debo mi vida.

Shiro soltó un bufido pensando que ese idiota no podía ser ayuda para convencer a su hija, la morena pareció confundida y a la vez agradecía que Kisuke tomara en cuenta su deseo. Por mucho que desde un tiempo tuviesen algunas diferencias y distintas maneras de ver las cosas sentía que podía confiar en ese idiota, quizá su padre tenía un buen punto en todo ese lio y en este momento estaba harta de correr, sintiéndose herida en su corazón y alma, todo el tiempo que tuvo que retener ese dolor que tensaba su cuerpo y que había disminuido su espíritu luchador, reconocía que no podía luchar más y quizá con la ayuda de Kisuke podría tomar un respiro de la presión familiar — bien — dijo suavemente, como un susurro de alguien que aceptaba la derrota.

Urahara y Shiro le miraron sorprendidos — ¿aceptas el plan? — Cuestiono dudoso el tendedero.

La morena suspiro y asintió levemente — eso dije, pero te advierto que no quiero que se haga público o corra la noticia por todo el Seireitei — advirtió a su padre — diles a los ancianos que hay un prospecto y un posible compromiso a futuro — miro hacia el rubio que se notaba un poco nervioso y hasta incrédulo ante su aceptación — gracias por tu ayuda Kisuke, solo les pido que no se emocionen con el asunto y recuerden que esto no es serio y mucho menos algo escrito en piedra.

Shiro sonrío — por supuesto hija — acepto y miro hacia el tendero — Urahara-san es lo suficiente inteligente para no confundir la situación, aunque en este punto debemos hablar sobre los términos del futuro compromiso, por mucho que todo sea una mentira tenemos que mostrar a los familiares cierta veracidad, lo bueno de esto es que ustedes tienen cierta historia dado que se escaparon juntos al mundo de los vivos.

La morena puso los ojos — realmente no me interesa hablar de esos detalles y menos extenderme en ese tema, pero si lo crees necesario háblalo con Kisuke que podría de ser de más ayuda que yo — sugirió — además, debo regresar al escuadrón.

— Pero es fin de semana y se supone que lo pasas con la familia — apunto Shiro.

Yoruichi se detuvo en la puerta del despacho — hoy llegaron unos nuevos reclutas y no confió en la capacidad de Marechiyo para su primer entrenamiento — informo — es deber del Gundanchō y capitán velar porque los nuevos elementos sean aptos.

Con esas últimas palabras se marchó sin dar más explicaciones, Shiro escucho que parecía despedirse de Minako y volteo para ver a Kisuke que permanecía serio y en silencio — ¿porque no dijiste nada? — Cuestiono recriminatoriamente.

Kisuke bajo un poco su rostro — Shihōin-san, con Yoruichi se debe ir paso a paso y el que aceptara la idea fue un paso muy grande para ella — indico con cierta calma — si seguía insistiendo con ese tema podría retractarse.

— Aun así, acepto con todas sus reservas — apunto el moreno esperanzado— ahora todo dependerá de ti, la conoces y eso debe bastar para que no hagas al tonto.

Kisuke carraspeo — porque le conozco bien entiendo que debemos ir con cuidado y no apresurarnos — aconsejo — su hija no es la misma de hace cien años y en todo este tiempo nunca me ha visto más que como un amigo y compañero de lucha, será difícil que me vea de otra manera, aunque no imposible.

Shiro sonrío orgulloso — sé que es mucha mujer para ti, pero recuerda que hace cien años abandono todo por salvarte y eso debe significar algo.

El tendedero asintió ante esa verdad innegable, pero aun recordaba que hace unos meses la misma Yoruichi le había lanzado en cara que no lo había hecho solo por salvar su culo flaco si no que a todos los demás con él. Entonces comprendía que eso no era algo concluyente o un factor importante, al final su amiga siempre se lanzaba de lleno por lo que le parecía justo según su convicción, no por mostrar sus sentimientos que a decir verdad casi nunca mostraba y eso era un gran obstáculo, ¿cómo conquistar una mujer que parece no comulgar con su corazón? Bueno, era un genio así que algo se le iba a ocurrir en el camino, de eso estaba seguro porque tampoco tendría competencia y en quien podía pensar en que sería un obstáculo para sus planes de conquista ya había pasado a mejor vida, además no era un obstáculo en sí.

— Sera mejor regresar al mundo viviente — dijo con calma — empezare a hacer planes para acercarme un poco más a Yoruichi — indico — como hemos quedado antes vendré cada quince días a compartir la cena familiar.

Shiro suspiro un poco resignado de saber que ahora vería más seguido a ese tipo — sí, lo que sea mejor para ti — dijo con seriedad, le vio abrir el Senkaimon para marcharse y este cerro sus ojos un momento, aun dudaba de que fuese un excelente plan, pero era lo único que se le había ocurrido en la urgencia del momento y que había dado buenos resultados.

Sonrió satisfecho ya que por fin había logrado que su hija dejara su necedad y aceptara casarse, aun cuando fuera con ese tipo insufrible. Ahora solo debía de darle la noticia a su esposa esperando que lo tomara con calma y no fuese un problema entre ellos ya que de alguna manera desde que había finalizado la guerra su lado maternal se volvió más fuerte con su hija, y cada vez que el tema de matrimonio salía a flote insistía en que no era bueno empujar a su hija a un matrimonio con tanto caos en el Gotei y la Sociedad de Almas.


Los días transcurrieron en la Sociedad de Almas, el Gotei 13 alcanzo cierta normalidad luego la destrucción que trajo la guerra, aún tenían lugares que se encontraban en sus obras finales, pero en su mayoría había vuelto hacer lo que era antes, así como también se construyeron nuevos lugares como la tumba que se construyó para Jūshirō Ukitake cerca del treceavo escuadrón y el monumento a los héroes caídos que algunos nobles se les ocurrió levantar apoyados por central 46. La estructura era circular como un muro en el que grabaron los nombres de Shinigamis que habían perecido en la guerra, con un área especial donde se encontraban los nombres de capitanes y tenientes, había pequeñas bancas alrededor y en el centro al interior levantaron dos fuentes donde en una ardía un fuego que no se apagaba y a su lado una de agua que fluía una y otra vez. De noche el lugar se adornaba con luces que venían de unos faros esparcidos estratégicamente por el lugar.

Por otro lado, los ancianos del clan Shihōin se mostraron satisfechos al enterarse por Shiro que la princesa del clan y vigésima segunda líder por fin consideraba dar un paso de buena voluntad para un futuro compromiso, según el patriarca alguien cercano que no era noble se encontraba cortejándola y ella no había rechazado esos avances. Aun así, pidió y advirtió no hacer tanta algarabía al respecto para que no se retractara, así como también recomendó no hacerlo público más bien sugirió permitir que el sujeto en cuestión hiciera su tarea de convencerle para comprometerse y por fin llegar al matrimonio.