Deseo de una Campeona
parte V
(Ash y Cynthia)
—¡Estuvo delicioso!
—¡Ha sido uno de los mejores desayunos que he probado! ¡Ni siquiera los platillos de Siebold llegan a ser tan exquisitos!
Diantha y Cynthia quedaron fascinadas con el desayuno que le fue servido. Esperaban un desayuno sencillo y casero, pero lo que recibieron fue casi una caricia del paraíso hecha comida.
—Me alegra que les haya encantado—dijo Delia en un tono tranquilo mientras veía como su hijo terminaba con el último bocado de sus huevos estrellados—. Aunque mi hijo fue de mucha ayuda. Es uno de los pocos talentos que se niega a explotar.
—¡Pero por qué no lo haces! —exclamó la rubia de tal forma que golpeó la mesa sin que se percatara de ello—. ¡Te conocí hace tiempo y nunca me comentaste sobre esta habilidad tuya! ¡Hasta dormiste en mi casa de Unova!
Aquel comentario que salió del calor del momento tomó por sorpresa a ambas mujeres. Desconocían por completo aquella anécdota y por el rostro rojo del azabache, podían confirmar que existía un tanto de verdad de ella.
—¡No lo digas así! ¡Pueden malinterpretar tus palabras!—dijo Ash en un tono casi apenado. Sólo hasta ese momento entendió porque la abuela de Cynthia le comentó sobre la prohibición de comer dulces a su nieta—. Hablemos de esto luego, después de todo tú...
—¡Quiero explicaciones! —nadie supo en que instante esto se volvió una discusión de pareja, pero el rostro molesto de Cynthia les indicaba que no se encontraba para juegos—. Y más vale que me expliques a detalle porque nunca me has cocinado algo.
—Está muerto—susurraron tanto la campeona de Kalos como su madre.
—Y-Yo...
—Quiero respuestas, Ashy-boy...
—Finalmente ha terminado la liga de campeones... Nunca esperé que Ash venciera a Lionel.
—Ese chico siempre ha tenido algo especial, después de todo ha sido el único en derrotar a Brandon.
Lejos del complejo de hoteles se encontraba el centro de coordinación de la Liga Pokémon en dónde el presidente de la Liga Pokémon y varios entrenadores destacados comentaban el resultado de la final de hace unos días en donde el hasta ese momento invicto Lionel fue derrotado por el trotamundos de Pueblo Paleta.
Entre los entrenadores destacaban varios miembros del As del Frente de Batalla de Kanto. Eran contados los entrenadores sus derrotaron a Brandon en su momento, pero para ellos el chico de cabellera desordenada hizo honor a su logro al derrotar a otro invicto.
—Y pensar que Cynthia nunca logró vencerme y ese chico Ash sí—comentó el dueño de la pirámide de batalla y el cual poseía a varios legendarios en poder—. Ese chico en verdad tiene algo especial y no me refiero a su forma tan surreal de combatir.
—Siempre supe que Ash lograría grandes cosas, pero el derrotar a Lionel tras años reteniendo el título sólo tras ser campeón de Alola habla mucho de él—agregó el dueño del Frente de Batalla.
—Una joya única entre muchas, pero aún así esperaba que Cynthia se llevara la victoria tras años de experiencia como campeona—aquel comentario provino de otra amiga de la ex campeona, Caitlyn.
—Es porque no has conocido a Ash de la misma forma que nosotros—declaró Scott—. Por años he visto el progreso de este chico desde el final de la Liga Hoenn. Al principio pensé que era otro entrenador estrella que ganaría un campeonato y ya, pero con el tiempo y por los relatos del viejo Oak supe de inmediato que me encontraba ante una joya que brillaría más que las otras.
—¿Cómo? ¿Acaso él...?
—Él ha visto más legendarios de los que hemos llegado a ver en nuestras vidas, posee al menos varios Pokémon cuyas estadísticas están fuera de lo ordinario únicamente cuando están en combate—las palabras de Scott llamaron la atención de los demás entrenadores que se encontraban presentes—. Aún es joven, le falta mucho por aprender, pero cuando él adquiera ese conocimiento, ni un entrenador como Tobías podrá frenarlo. A diferencia de nosotros, los vínculos de Ash con sus Pokémon son irreales.
Era la primera vez en mucho tiempo que Caitlyn guardaba silencio tras una charla con el máximo promotor del Frente de Batalla. En el pasado escuchó rumores sobre un entrenador tan único y en palabras de la propia Cynthia, alguien que despertaba su curiosidad alentándola a seguir mejorando.
—Ahora entiendo porque ella le tenía tanta estima—susurró la mujer de cabellos color miel—. Pero por qué ella buscó el retiro... ¿Qué fue tan importante que la orilló a tomar dicha decisión sabiendo la reacción de las personas que tanto la admiran?
—Eso se debe a que mi nieta nunca vivió su infancia como debe ser.
—¡Esa voz...! —en ese momento los ojos de Caitlyn se encontraron con la mujer que instruyó a la ex campeona de Sinnoh en todo lo relacionado a la arqueología—. ¡Profesora Carolina!
—Ha pasado un tiempo. Me alegra que ustedes disfrutaran del espectáculo que otorgó mi nieta en compañía de ese chico Ash.
Todos y cada uno de los entrenadores conocía muy bien el renombre que Cynthia tenía en la Liga Pokémon de Sinnoh, pero sólo aquellos centrados en la investigación Pokémon eran capaces de reconocer el trabajo de alguien como Carolina. Ella no sólo era una arqueóloga de alto perfíl, sino que además fue la tutora de la rubia desde que era una niña siendo también la quien le impulsó a seguir un viaje Pokémon.
—Jamás creí vivir lo suficiente como para ver a Lionel derrotado. No cabe duda que ese chico Ash es una joya única digno de llevar el título de Maestro Pokémon a futuro.
—Profesora Carolina, pero que hay de...
—Caitlyn, yo crié a mi pequeña y sé cuáles son sus puntos fuertes como débiles. Durante su combate ella experimentó finalmente esas emociones que por mucho tiempo intentó suprimir para llevarse la victoria—dijo Carolina a la vez que tomaba asiento entre Scott y el Señor Goodshow.
—Ya veo, así que esa fue la razón por la que destacó al final—sólo hasta ese momento el presidente de la Liga Pokémon notó dicho cambio en su antigua campeona—. Se puede decir que tu nieta maduró antes de tiempo, buscando siempre irse por las estadísticas antes de entender el significado del mundo Pokémon.
—Esa fue la razón de su derrota a manos de Ash—declaró Carolina mientras veía en una laptop la repetición del combate entre su pequeña y el campeón de Alola—. Según Samuel, era muy poco probable que ella perdiera, pero incluso yo sé cuando mi dulce nieta flaqueó... Por eso se quería retirar.
Cada uno de los presentes guardó silencio. Sólo hasta ese momento lograron entender la razón que orilló a la ex campeona de Sinnoh a tomar una decisión tan radical con respecto a su carrera.
Muchos llegaron a conocerla en persona. Sabían perfectamente que ella era alguien muy madura desde joven, pero sólo unos cuántos conocían muy bien las raíces de la campeona más joven en obtener su puesto. Incluso Caitlyn, quien logró entablar una dulce amistad con Cynthia dudaba a estas alturas que la conociera en verdad.
—Es probable que Ash sepa en dónde se encuentra mi niña, así que no se preocupen por ella—dijo Carolina rompiendo así el silencio que se había formado—. Aunque tal vez si debería preocuparme, después de todo ella se porta como una niña pequeña cuando la invitan a comer helado.
—¡Es cierto! ¡Cynthia se vuelve toda una niña con el helado! —agregó la amiga de la ex campeona entre risas recordando las filas interminables que se formaban cuando ambas iban por un helado.
Todos soltaron una risa ante esto. Sin duda aquello debía ser un gran espectáculo para muchas personas, aunque para otras era el mismo infierno.
—¡Achú!
—¿Alguien pensando en ti? ¿Acaso es Ash?
—¡No digas eso!
En la habitación de Ash el ambiente era muy distinto al que uno se imagina. Existía una especie de calma similar al de un hogar el cual lograba alegrar el corazón de ambas entrenadoras las cuales ya tenían lista la mayoría de sus cosas para el viaje de regreso a casa.
—Después de ese interrogatorio, dudo que él no piense en ti a cada momento del día—comentó la actriz con alegría.
—Se lo merece, jamás me comentó que sabía cocinar—dijo la pequeña campeona con recelo—. Pero también me siento feliz por ese detalle.
Esto llamó la atención de la oriunda de Kalos.
—Hasta donde conozco, creo que tú eres la primera a la que le prepara un detalle como ese—sus palabras pronto surtieron efecto en el rubia quien de inmediato alzó su mirada con un brillo lleno de emoción—. Sé que Ash hace todo esto por ti, pero lo poco que llegué a conocerlo en Kalos me dio la impresión de un joven muy distinto al que tú llegaste a conocer en su momento. Puedo decir con certeza que existe algo entre ustedes, una especie de lazo que los une a ambos y que se demuestra en sus acciones.
Las mejillas de Cynthia se tornaron rojas contrastando con su pálida piel. Parecía que Diantha siempre daba en el clavo para hacerla sentir como una joven enamorada al pensar en el chico de Pueblo Paleta.
—Sólo somos amigos...
—Y nunca dije lo contrario—sin precio aviso, Diantha tomó las manos de su amiga quien se sobresaltó un poco por ello—. Escúchame bien, esta oportunidad que tienes es única. Cualquier persona daría todo por tener la posibilidad de vivir este sueño.
Esta es tu oportunidad de vivir el mundo Pokémon que has añorado durante todos estos años. Tómala y no sólo busques vivir con aquello que no lograste, sino que también trata de buscar vivir una nueva versión de ti, una que siempre tendrá a alguien que la va a querer de forma sincera como lo hace Ash—finalizó, soltando así las manos de la menor.
Los ojos de Cynthia siempre lograban reflejar lo que su alma sentía. Esta no era la excepción. Por años se imaginó cómo sería volver a ser joven y disfrutar la vida como lo había hecho Ash hasta ese momento.
Ese sueño parecía estar más cerca tras el deseo de Jirachi, pero lo que ella no quería era ver más allá de lo que su mente le dejaba.
No era tonta, sabía de antemano que su corazón disfrutó la compañía del joven de cabellos alborotados desde el primer momento en que cruzaron caminos. Sin embargo, esa extraña calidez se transformó en algo más que por mucho tiempo intentó ignorar hasta aquel triste combate en el que aquel misterioso entrenador lo sacó de la Liga Sinnoh.
Intentó bajar desde su palco para intentar animarlo, pero su "madurez" le gritó que lo dejara solo después de eso. Esa ocasión pudo acercarse a él como tanto había buscado, tuvo muchas ocasiones en las que estuvo a solas con él tratando de entender lo que su corazón sentía al estar a su lado.
—¿Por qué estoy llorando ahora? No es justo que llore cuando he sido muy egoísta.
—Cynthia...
—En Unova quería huir de mis problemas en esa tonta casa de verano... Quería alejarme del mundo y llorar a solas, pero él tuvo que llegar... Tenía que estar ahí.
—Es cuando te diste cuenta de lo feliz que eras estando a su lado, ¿No es así?
—Sí... Es por eso que soy una maldita egoísta.
—¡No quiero que vuelvas a decirte de esa forma jovencita!
Ambas entrenadoras quedaron en silencio tras escuchar la voz de la señora Ketchum resonar a través de toda la habitación.
—No eres egoísta, al contrario, siempre has sido una mujer maravillosa—dijo Delia de manera más calmada, pero firme—. Lo que sucedió en esa conferencia no es tu culpa, tu decisión de retirarte es sólo tuya y de nadie más.
—Pero...
—Escucha, sólo escucha—interrumpió la castaña mientras se acercaba a la pequeña de ojos grisáceos—. Desconozco por completo tu relación con mi hijo, no sé si lo amas y tal deseo nació de ese sueño que por años has intentado hacer realidad; pero lo único que sé en mi experiencia como madre del campeón de Alola es que no puedes rendirte, siempre lo debes dar todo hasta el final.
Sí tú sueño es viajar con mi hijo, adelante, hazlo sin importar lo que la gente opine al respecto. Al final solo tu sabrás si esa decisión fue la mejor o la peor que has tomado, pero para ello debes realizar lo que tú corazón tanto anhela—expresó Delia antes de tomar las pequeñas manos de la campeona acariciándolas con delicadeza.
—Todos han sido tan buenos conmigo y yo sólo he llorado... —una vez más el corazón de Cynthia se encontraba agradecido por la calidez que la señora Ketchum transmitía a través de sus gestos.
Por instinto, y sin darse cuenta, terminó saltando a los brazos de la castaña quien se sorprendió por dicha acción. Dentro del corazón de la pequeña ex campeona se encontraba un viejo sentimiento que por muchos años quedó resguardado bajo un muro que el mismo Ash comenzó a quebrar.
Esta acción no era de un agradecimiento a un amigo. La forma en que Cynthia abrazaba a la madre del nuevo campeón era más similar a la de una hija buscando el calor de su madre.
—Aquí estoy... Saca todo lo que tienes dentro.
—Al fin llegaste Ash...
—Ha pasado mucho tiempo Profesora Carolina.
Tanto Ash como Pikachu se encontraban lejos del complejo de hotelero. El Centro Pokémon siempre era una excelente zona para charlar con amigos o colegas, y en esta ocasión, era un buen sitio para poder conversar con la mujer que crío a una de las mejores entrenadoras del mundo.
—Y dime Ash... —dijo la mayor con un tono alegre—. ¿Cómo está mi pequeña nieta?
