Faberry Week 2022: DAY 2 – Covid-19
Summary: Amor en tiempos del Covid-19, cuando ocurre lo peor, lo normal es guardar distancia, Rachel hizo todo lo contrario. Faberry. One Shoot.
Descargo de responsabilidad: no poseo derecho alguno sobre el show y/o sus personajes, sólo la de esta historia que tiene perfecto sentido en mi cabeza y en todo aquel o aquella que decida compartirla conmigo.
Love in times of Covid-19
Rachel de 5 años y Quinn de 4 años…
- Waohhh ¡ - exclamó una muy pequeña Quinn Fabray en su primer día de Kínder al ver a la nueva niña entrar al patio de recreo y desplazarse, presentándose con todos en su aula, dueña del lugar, una mini diva en potencia, toda una delicia.
Ella le dedicó una muy bella sonrisa y el corazón de Quinn empezó a latir como loco, ella pensando que se iba a salir por su boca, porque tanta belleza no podía ser real.
- Hola soy Rachel Berry y tienes el honor de conocerme – se presentó la pequeñita en una miniatura perfecta de lo que sería su vestimenta años posteriores, una chompa con un reno en medio, una falda a cuadros, unas botas rosadas y una bincha del mismo color. Rachel le tendió la mano a Quinn que estaba sentada en la grama con su osito casi olvidado frente a ella al estar cegada por la presencia, de lo que ella creyó era un ángel que acaba de salir de la chimenea y que ha corrido por el bosque, si un indicio de hojas en su cabello era muestra de aquello.
- Hasta su voz es linda – pensó la pequeña Quinn.
Rachel frunció el ceño al Quinn no moverse – Hey, dije ¿Estás bien? Pareces que estás encantada, oh, ¿Estás encantada? – preguntó susurrando fuerte, causando risas en los adultos que le oyeron – hey – repitió empujando con su manito el hombro de Quinn.
- Soy Quinn Fabay y vas a ser mi esposa ¡ - soltó de sopetón, muy rojita al darse cuenta que lo había dicho y no pensado como debía haber sido, ella abrió grande sus ojitos por la sorpresa, escuchando a su maestra y auxiliar que le rodeaba, arrullar la escena y a sus compañeros reírse.
- Sí claro – asintió Rachel igual de sonrojada a lo hermosa de ser Quinn – te pareces a un león – añadió luego al Quinn tener todos sus risos dorados por todas partes, producto del ejercicio que había hecho al estar corriendo con sus amigos.
- Es mía, no la toques ¡ - gritó Finn, muy bello él desde su lugar jugando a construir castillos de arena junto a Puck, ambos con short y polos manga corta, producto del calor del verano.
- Nadie es de nadie, no somos cosas ¡ - gritó Brittany más allá cerca al corral de patos bebes con Santana en su vestido rojo y vincha con cuernos imitando a su ídolo del momento, quien volteó y puso su mirada más fiera para quien la contradijera, nadie lo hizo.
- Ella es Satanás, no la provoques ¡ - susurró Jacob a Rachel muy fuerte a su pesar.
- ¿Qué dijiste niño? A él ¡ - gritó la pequeña latina en lo que empezó a corretearlo y Finn y Puck seguirla para atraparlo en lo que Jacob gritaba sin saber de diversión o de terror al ella alcanzarlo.
- Sanny ¡ - Brittany corría detrás riendo, mientras su maestra negaba con la cabeza e iba hacia esa dirección para que no pase nada más que el susto que iban a darle.
Rachel volvió a tocar el hombro de Quinn para preguntarle cómo se llamaba.
- Ahhhhhh ¡ - gritó Quinn al pensar que, si un ángel le tocaba, ella podía quemarse, ya que pensaba que los ángeles son lo más puro del mundo entero, según había aprendido a su corta edad.
Rachel la miró confundida.
- Rara – murmuró Stefany, quien desde ese momento o antes incluso, se definió a sí misma como su némesis.
…
Seis años después:
- ¿Rach?
- ¿Sí Quinn?
- Serás mi esposa.
- Ni tenemos edad para casarnos.
- No importa, creceremos y serás mi esposa – dictó la pequeñita con toda seguridad, Rachel le dedicó una sonrisa tierna, antes de coger su bandeja del almuerzo y caminar para comer hacia su mejor amigo, Fred, un niño con lentes y fanático de las ardillas.
Quinn confundida se fue a comer con su grupo de amigas, una especie de atletas y porristas.
- ¿Qué estoy haciendo mal Britt? - preguntó al ella ser de lo más inteligente que había conocido.
- Nada mi Quinn, come y cambiemos de tema que ahí viene Stefany – soltó al ver que ella y sus dos amigas el seguían, ellas siendo una pequeña mierda y Brittany sin saber cómo si Quinn era tan inteligente, podía considerar a Stefany como su amiga y más cuando ante ella era un amor y a sus espaldas era una hija de puta.
- Talvez no lo sepa – se dijo para sus adentros al mirar a Quinn cada vez más confundida.
Al día siguiente Quinn sabría que Rachel se iba a mudar al otro lado del país por un acenso de sus padres – por eso me sonreía así, me dijo adiós – sollozando en su cama replicaba con Judy sobándole su espalda y Russell que no entendía nada.
- Llora por su amiguita, amor – acotó Judy cuando Quinn quiso contarle que era más que su amiga.
Russell la castigó por llorar por un "Berry" – son escoria pura, mejor que la basura se saque sola ¡- soltó riendo, en lo que Judy tuvo que taparle la boca a su hija para que no le replique a su padre.
Y si bien puede le salvara de un castigo muy fuerte incluso físico, Quinn igual hizo sentir con su mirada a su mamá, que Rachel no era nada de lo que decía su papá.
- Amor, aún eres mi bebé – le dijo su mami acariciando su carita y limpiando sus lágrimas con el dorso de su mano y sus besos, a su niña ahora recostada de espaldas en su cama – y cuanto deseo que sigas así, lejos de todos los paradigmas y estereotipos de ésta sociedad amor.
- ¿Qué? – preguntó al no entender.
Ya años después entendería a lo que se refería su madre: homofobia, asesinatos de odio, discriminación, racismo, entre otras cosas que no deberían existir.
…
2019, el año más terrible de la historia para muchos milenials, sin embargo, para Quinn había iniciado maravilloso, ella con sus 18 años, tenía a su niña de 2 años en casa esperándole a ese final de día escolar y para gran sorpresa suya Rachel había regresado a finales del año anterior, con lo que iba a ingresar en ese su último año, al mismo High School que ella.
Quinn estaba muy feliz porque podrían compartir más tiempo y Rachel darse cuenta que se iban a casar y ser muy felices.
Rachel estaba hermosísima y en pose de diva total.
- Mierda – susurró Quinn mirándole desde su locker con gran sonrisa y esa promesa que tenía tan clara impresa en su mente y corazón de algún día formar una familia con su Rachel. Quinn le miraba sonriente hasta que vio a un atleta acercársele con un granizado en la mano – oh no, ni se te ocurra ¡ - gritó cogiéndole fuerte la muñeca logrando el batido se voltee a su brazo, sobre su chamarra del equipo y parte al brazo de la misma Quinn.
- Te vas a enterar ¡ – murmuró con rabia el atleta acercándosele mucho a Quinn.
- ¿A sí? No seré porrista, pero sigo siendo una Fabray y más perra que nunca ¡ - en igual tono le respondió ella y un par de atletas que le conocían más, apartaron al chico de mala gana, que era nuevo y no conocía que Quinn mandaba en el instituto, con o sin su uniforme de porrista – y que sepan todos, Rachel no es un objetivo, está fuera de los límites ¡ - gritó en el pasillo y varios a mala gana murmuraron "que sí" – y que será mi esposa – le dijo ya en tono más tranquilo y varios rieron.
- Quinn ¡ - se quejó la diva tomando la mano de Quinn y arrastrándola a un baño, con bromas y risotadas de por medio en el ambiente, que si Rachel no hubiera tenido un buen agarre en Quinn, ella se les hubiese ido encima.
Ya dentro del baño, al Quinn tener un polo manga cero, se salvó de embarrarse la ropa, por lo que fue muy fácil limpiarse.
- ¿Puedes parar ya? – pidió recostando su espalda en el lavado con ambas manos cruzadas sobre su pecho.
- ¿De asearme? – preguntó divertida.
- No, de decir que te casarás conmigo.
- Me casaré contigo Rachel, es un hecho – Quinn soltó muy segura de sus sentimientos, al ella amarle recién le vio, amor a primera vista.
- No, ya basta ¡Tengo novio Quinn ¡- se desesperó Rachel - está bien que me quieras, que seamos amigas, que nos conozcamos de años.
- Desde chiquitas… - sonrió Quinn cerrando el grifo al jarabe estar fuera de sus manos.
- Quinn concéntrate – le pidió y Quinn sonrió, Rachel estuvo a nada de arrullarle de lo hermosa que estaba, pero decidió ponerse seria y seguir – todos los días se burlan de Finn por lo que tú dices.
- Hoy es el primer día que interactuamos, pasaste todo tu verano con él - explicó como diciéndole de que estaba hablando.
- Lo pasé porque es mi novio Quinn.
Ellas discutieron, Quinn hablándole con paciencia para que vea que compaginaban perfecto, Rachel en negación – sólo déjame en paz – soltó al final dejando a Quinn como un leoncito mojado – está en negación – soltó luego Quinn pensando que talvez Rachel no se había dado cuenta de su amor, con lo que decidió tenía que darse cuenta.
…
Ese año a pesar de lo que creía Quinn iba a ser maravilloso, resultó fatal… dos meses después, estalló la gran pandemia CoVid-19, el gobierno decía, mascarillas, distancia social, medicamentos paliativos ya que no había inyecciones de nada y se desconocía todo, los hospitales estaban a reventar.
¿Qué se hacía en su instituto?
Todo lo contrario.
Todos los estudiantes seguían asistiendo como si nada, como si fueran inmortales. Quinn seguía teniendo detalles con Rachel para demostrarle lo felices que serían juntas, Finn estaba hasta el hartazgo, con lo que, sin importarle fuera una mujer, organizó un susto, que un compañero suyo le diera una paliza.
Cosa que resultó a medias.
Ambos salieron mal parados, el chico en igual o peor condición que Quinn – mi papá fue Russell, ¿Crees que puedes vencerme con ello, hijo de puta? – le preguntó levantándose del suelo, ambos habiendo estado peleando un jueves por la noche, en un parque con mal alumbrado.
Quinn se levantó, escupió su diente y sangre, mirando al tipo que seguía cogiendo sus partes nobles y llorando en el suelo, ambos con barro, sangre y bajo la incipiente llovizna.
- ¿Por qué no la dejas y ya? – preguntó el chico con la nariz rota desde el piso.
- Porque la amo, es para mí y yo para ella, no me alejaré nunca de ella, sólo cuando ella misma me lo pida y eso no ha pasado.
El chico la miró raro pensando que, si sólo eso bastaba para alejarse, Rachel misma podía cortarle y así se hubiera evitado esa paliza, ya para cuando iba a decir algo – mierda – se asustó poniéndose de pie como pudo echó a correr hacia la otra dirección.
- ¿Eh? – preguntó Quinn girando hacia esa dirección – ouchhh – gritó al recibir tremendo bofetón que la tumbó al piso.
- Finn me contó, que uno de sus compañeros te citó aquí, carajo Quinn, ¿Si él no pudo detenerlo, crees que tú puedes?¡ - gritó enojada con ambas manos en su cintura, en lo que Finn se pintaba como un héroe y Quinn una buscapleitos, Rachel dijo muchas cosas, Quinn no escuchó ninguna, al estar enfocada en cada cosa que decía o hacía Rachel y con qué pasión lo hacía.
Más azotada y enamorada imposible.
- Ahora ponte de pie, vamos al hospital – soltó bajo gemidos de Quinn al levantarla – no te quejes que te lo mereces – añadió renegando en lo que Quinn sostenía su costilla, al parecer muy magullada o una fractura fina al menos, si el dolor era indicativo de aquello.
Rachel la llevó y la dejó ahí teniendo que retirarse al uno de sus padres interceptarla y pedirle se fuera, sin notar que dejaban a Quinn ahí.
Su padre más preocupado por el CoVid y lo contagioso que era.
…
- Ese fue mi error – pensaría luego Rachel al notar que con el pasar de los días, faltando uno para cumplir una semana, Quinn no regresaba al aula.
De pronto todo fue muy claro para Rachel, las pequeñas cosas, atenciones, sonrisas robadas, las flores deslizadas en su casillero, las pequeñas notas de Quinn para ella, todo desapareció de golpe con ella.
Ese día todo fue muy monótono, clases repetitivas, docentes sin pasión, gente metiéndose con ella al Quinn no estar ahí y su novio riéndose de ello - ¿Qué? Es gracioso Rach – decía él con esa sonrisa que ella pensó en un primer momento lo hacía lucir encantador pero que después ya carecía de aquello.
…
Pasó el fin de semana, lunes por la tarde en clase de aritmética, cuando la mierda se puso real al director hablar por el micrófono a todo el alumnado – las clases se cancelan por el día de hoy y el de mañana, se dará un comunicado oficial pronto, lamento informar el lamentable fallecimiento por Covid-19 de…
Rachel soltó a gritar antes de que el director lo anunciase para luego correr al estacionamiento a por su auto.
- No sabía que Rachel fuera amigo de Isaac ¿Tu sí? – preguntó Mercedes a Tina que negó con la cabeza.
El chico que había dado una paliza a Quinn había muerto y no por la paliza, sino porque al ir al mismo hospital que Quinn, se contagió del CoVid – joder Quinn, joder ¡ - exclamó asustada llamando a sus padres para obtener respuesta, obteniendo una sí, no la que deseaba.
- Rachel aléjate de ella si está infectada, ¿Entiendes? Hija… - ella cortó la llamada al obviamente no hacer aquello.
Quinn fue a la casa de los Fabray y no la encontró ahí, llamó a Frannie con lo que averiguó estaba en la ciudad cuidando a Beth, Rachel siguió llamando a cuantos contactos pudo, ninguno le dio un destino, por lo que ya sin indicios, se puso a pensar dónde podría estar Quinn – la casa del lago – replicó recordando una de las tantas conversaciones que había tenido desde siempre, al ella ser amigas que, si bien se distanciaron, lograron reconectar luego.
Rachel se la jugó y lo consiguió, logró dar con la dirección, mirando lo hermosa que era la casa, todo el segundo piso era de vidrios, de esos que se ven desde dentro y no de afuera y a la par que son resistentes por lo que no se rompen fácilmente.
Rachel vio que a un lado había marcas de llantas, pero ningún auto – debe de ser su mamá – acotó tocando la puerta pero nadie atendió, más cuando escuchó un golpe fuerte dentro, corrió hacia el segundo piso sin pensarlo – mierda Quinn – soltó al ver que Quinn se había caído de la cama y estaba sobre la alfombra con un semblante de lo más pálido, su nariz roja, sus mejillas muy rojas, con fiebre y temblando – ayyy mi Quinn – soltó con mucha aprehensión en el corazón envolviéndola en un abrazo, mientras Quinn trataba de empujarle hacia atrás.
- Te vas a contagiar – replicó apenas con un hilo de voz, con ello encogiéndosele el corazón a Rachel.
- No me importa, no te voy a dejar – añadió besando su frente comprobando que sí, Quinn tenía fiebre – debí suponerlo – añadió con ambas manos cogiendo su carita enterneciéndose por la mirada que le dedicó ella – si con una gripe te mueres, debí imaginar que con Covid si no me equivoco – Quinn asintió, eso era – debías estar así de mal.
Demás está decir que Judy Fabray se asustó mucho cuando la vio ahí, abrazando a su niña y ella con un traje hermético y si ella se enojó, sus padres más a la gravedad del asunto y al ser Leroy doctor igual que Judy.
- ¿Qué hacemos? – discutían los adultos en sus trajes a su lado.
- No hay nada que hacer – acotó Rachel ayudando a levantar a Quinn que estaba en pijamas a su cama – no me iré de su lado, si el Covid es tan contagioso como dicen, ya lo tengo también, por lo que nos dejan juntas o nos dejan juntas – propuso decidida y sus papás gimieron al ver la decisión y conocer la terquedad de su niña.
Rachel se quedó junto a Quinn, decidiendo entre los tres adultos que iban a turnarse para cuidarlas, a la par de sus empleos, ellos sorprendiéndose al pasar los días, Quinn parecía empeorar antes de mejorar, pero Rachel no, con lo que con varios estudios de por medio, se determinó que Rachel si bien se contagió de Covid, no le hizo ningún efecto, asintomática, dijeron ambos doctores.
…
- Eres hermosa – susurró Quinn con los ojos somnolientos.
- Tú también – replicó Rachel acariciando su carita, Quinn recostada y cubierta con mantas al sentir escalofríos y Rachel sentada a su lado. Quinn le dedicó una tierna sonrisa, una que dio mucha curiosidad a Rachel por lo que se inclinó a por un beso.
- Noo – gimió Quiinn - puedo soportar tu desprecio, pero no tu caridad – añadió derramando una lágrima, emocionada por tenerla junto a ella, pero creyendo que era así por imposición y eso se dio cuenta Rachel.
- ¿Pero qué dices? – preguntó – Lucy Quinn Fabray, mírame, mírame – repitió al ella no hacerlo, cogiendo con ambas manos su carita, ambas se sostuvieron la mirada – si me inclino por un beso – sonrojada soltó y Quinn sonrió más bello si cabe ante esa visión y Rachel al ver a Quinn así, también – si lo hago – siguió – es porque lo siento, es porque lo quiero, es porque a todos estos años estar lejos de mí en varios lugares, nunca estuviste lejos de mí, tus cartas, tus detalles, el imaginarte sonriente, pero esa semana que si estuviste lejos y sin noticia tuya, me hizo entender, que no quiero una vida sin ti.
- ¿Por mis detalles? – preguntó levantando su ceja.
- Nooo gilipollas – soltó volteando los ojos, Quinn rió por lo nerviosa que estaba – por ti, por ser tú, por tu presencia. Siempre estuviste ahí que te volviste invisible, pero al no estar, lo noté, ¿Eso tiene sentido? – preguntó y Quinn asintió gimiendo luego ante el dolor de cabeza que tenía, Rachel besó su cabecita, aspirando el olor de su shampoo, sonriendo contra su cuero cabelludo al recordar lo adorable que lució Quinn al dejarse lavar el cabello por ella - tú lo supiste todo el tiempo, que yo te gustaba – Quinn asintió mirándole tiernamente, claro que le gustaba, la amaba, pero no quería decírselo aún no se vaya a asustar, aunque Rachel ya lo sabía, ya que lo había oído decírselo a Brittany un día – tú también me gustas…
- Pero Finn.
- Pero tenía miedo, estar con Finn era más fácil, él es lindo y muy bueno, pero no es tú, al igual que tú no eres él…
Quinn se confundió un poco porque le dolía la cabeza y no podía seguir el hilo de sus pensamientos, Rachel se lo explicó nuevamente y siguió – dos papas gay en una ciudad conservadora y yo bisexual ¿Cómo crees que hubiera sido mi trato al crecer? Tenía miedo Quinn – añadió recordando el maltrato.
Quinn abrió sus brazos para cobijarle, Lima-Ohio sí que era una ciudad aprehensiva, si Russell la repudió y expulsó de su casa al quedarse embarazada con 16 años, si ella hubiera llevado a una novia a su casa, la hubiera matado a golpes, estaba segura, menos mal, su mamá lo corrió de la casa y la aceptó como tal. Por lo que pensó el miedo de Rachel no estaba fuera de lugar, aun teniendo padres fabulosos como eran los suyos.
- Entonces ¿Si te gusto? – preguntó en un susurro yendo obviamente a lo importante, Rachel se limpió una lágrima con su mano, se reincorporó y la miró tiernamente.
- Claro que me gustas, siempre me has gustado, sólo que yo pensaba que era platónico – respondió Rachel.
- Hmmm – murmuró Quinn mirando sus labios - ¿Pensabas? Averígualo – la desafió y Rachel con gran sonrisa dijo que sí, inclinándose a por su beso.
Un delicioso beso que confirmó lo que ya sabían ambas.
- Si serás mi esposa entonces, yeiii – susurró Quinn emocionada con lágrimas derramadas por su carita, Rachel rió adorablemente, ambas con la frente apegada, llorando en igual estado que su Quinn.
- Rayos en lo que me metí – susurró divertida y a por otro beso.
Y los adultos que estaban por fuera escuchando todo gimieron pensando que, si antes hubiera la mínima posibilidad de alejarlas, ahora sería imposible, "alejarlas" en cuanto al tema CoVid-19, que por lo otro no quería hacerlo, ambas eran un sol para la otra.
Amor en movimiento.
Fin.
