Renuncia del traductor: Declaro a todos que Harry Potter y todo su genial universo pertenece a J. K. Rowling, a las distintas editoriales que lo han publicado y a los estudios Warner Bros. Por tanto, no son obra mía, ni tampoco lo es este fanfic que publicó a continuación -cuya autoría es de Calanor-, pues tan solo he realizado su traducción del inglés al español.
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HARRY POTTER Y EL TÍTERE DEL TIEMPO
Escrita por Calanor y traducida por Johan Kira Expelliarmus
Capitulo Decimonoveno (19º)
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El Gran Comedor estaba tan ruidoso como en cualquier cena. Aquello cambió cuando una bandada de lechuzas se precipitaron hacia los estudiantes, para entregarles una edición especial de El Profeta.
ALBUS DUMBLEDORE, ACUSADO DE HOSTIGAMIENTO CONTRA MUGGLES
¿HIPÓCRITA O EMBUSTERO?
"No me esperaba esto." -pensó Draco cuando leyó el artículo correspondiente a la sesión del Wizengamot de hoy.
Un silencio conmocionado se expandía hacia los alrededores de aquellos que tenían ejemplares en sus manos, mientras cada vez más estudiantes se daban cuenta de lo que estaba sucediendo, aunque pronto los gritos de incredulidad y las discusiones en voz alta quebraron el silencio. La mayoría de los profesores se retiraron rápidamente, dejando sola a una aparentemente confundida (y no del todo sobria) Sybill Trelawney, para que supervisará a los estudiantes.
Habiendo terminado de leer el artículo, Draco pasó el periódico a los demás en la mesa y se reclinó en su asiento, mirando al techo. El hecho de que Dumbledore fuese acusado por hostigar a muggles sacudiría todo el mundo mágico. Quienquiera que haya preparado esos cargos era un auténtico genio... un genio con una vena maligna de varias millas de ancho.
Los detalles publicados eran escasos en este momento, pero por lo que Draco podía decir, los cargos eran completamente ciertos. Los Dursley habían sido acosados por una avalancha de cartas de admisión a Hogwarts durante varios días cuando Harry estaba a punto de cumplir once años. No importaba que no hubieran dejado que Harry las leyera -ni él ni ellos tenían forma de responder-. Habría sido comprensible dos o tres intentos antes de enviar a alguien a revisar qué pasaba, pero la gran cantidad de cartas era una señal de que alguien lo había hecho deliberadamente para hostigar y contrariar a los muggles... algo que era considerado ilegal gracias a que el propio Dumbledore había hecho todo lo posible para que así fuera.
Esta vía de ataque era algo que Draco honestamente no había considerado. Los Dursley no solo eran muggles, sino que eran seres humanos horribles; en resumen, eran menos que escoria. ¿A quién le importaba que algún mago hubiera sido malo con ellos?
"El hecho de que los Dursley sean completamente despreciables hará mitigar un poco el escándalo." -juzgó él-. "Pero al final, está será una de las acusaciones más dañinas que podrían haberse formulado contra el anciano."
Dumbledore siempre se había presentado a sí mismo como un defensor de los derechos de los muggles. Si se pudiera probar que había participado en el abuso a muggles, dañaría su carrera política más que cualquier otra cosa que se haya mencionado en los últimos meses. La hipocresía no era algo que el público admirara.
"Me pregunto por qué no hizo nada para encubrirlo."
Por otra parte, tal vez lo había hecho. Harry nunca había hablado de los detalles de su vida con los Dursley. Era poco probable que los Dursley interactuaran alguna vez con el mundo mágico. Incluso si eso sucediera, era poco probable que saliera a la luz un incidente tan específico.
"¿Crees que tratarán de meter a Dumbledore en Azkaban?" -preguntó un Ravenclaw desde el fondo de la mesa.
"No seas ridículo. Es Dumbledore; ellos no pueden hacer eso."
"¿Quieres decir que se saldrá con la suya solo porque él es Dumbledore?"
"¿Qué se supone que quieres decir con eso? Por supuesto que él no hizo eso; ¡Es Dumbledore!"
"¡Eso no significa que no lo haya hecho!"
Las discusiones se estaban volviendo bastante acaloradas, pensó Draco. Era interesante observar la distribución de las diferentes opiniones. Hace un año casi nadie habría creído la validez de los cargos. Ahora, tras la campaña de difamación del año pasado, que duraba desde hacía meses, las cosas eran diferentes. Era difícil obtener una lectura clara, pero parecía que una considerable mayoría del alumnado creía realmente más en el Ministerio que en Dumbledore.
Draco giró la cabeza cuando escuchó un fuerte estruendo por encima del ruido de las discusiones. Venía de la mesa de Gryffindor. Aparentemente, alguien había golpeado al prefecto de séptimo curso, Percy Weasley, en la cara, causando que cayera sobre la mesa.
La situación se intensificó rápidamente. Sin una supervisión efectiva (Trelawney estaba boquiabierta como un pez) nadie pudo controlar los ánimos, y los prefectos no estaban a la altura. Los puños volaron y los alimentos se usaron como proyectiles. El Gran Comedor descendió al caos.
Un tirón en la manga de Draco hizo que se concentrará en su amiga Morag, que estaba a su lado. "¿Sí?"
"Agachate."
Draco no trató de pensar, solo actuó. Un momento después, un pastel voló por el espacio que su cabeza acababa de dejar libre. Poco después, los hechizos comenzaron a lanzarse. Draco, dándose cuenta de la gravedad de la situación, ahora se escondió debajo de la mesa, arrastrando a Morag y a Stephen con él.
"Creo que deberíamos irnos." -dijo Draco.
"¡No me digas!" -respondió Stephen, con su voz llena de sarcasmo mientras se limpiaba la salsa de la cara.
Se arrastraron por debajo de la mesa, y así el trío logró evitar ser atacado o golpeado por disparos perdidos. Desgraciadamente, tenían que cruzar a campo abierto para llegar hasta la puerta. Un huevo duro salpicó la espalda de Stephen mientras un medio pollo rebotó en el brazo que Draco había levantado apresuradamente. Morag esquivó un hechizo marrón rosado y se agachó justo cuando un pudin pasaba volando sin que fuera golpeada. Luego salieron por la puerta e inmediatamente se giraron hacia un lado para salir de la línea de fuego.
Draco se detuvo y observó cuidadosamente alrededor de la esquina hacia el pasillo. La lucha continuaba sin parar, pero un flujo constante de estudiantes escapaba. Vio a Ginny escondida debajo de la mesa del personal junto a Neville y Hermione. No había forma de que salieran por el pasillo.
"Al menos nadie parece estar usando hechizos peligrosos de verdad."
Entonces vio a su hermana, a Daphne, a la hermana de ésta y a las gemelas Carrow tratando de dirigirse hacia la salida. Por desgracia, Peeves se había unido a la refriega y las estaba bombardeando con varios alimentos, impidiendo su progreso.
"No bajo mis narices." -pensó Draco. Mirando alrededor, vio a un estudiante de primer año que acababa de salir del comedor con un plato de avena.
"Disculpame, me quedo con eso." -dijo cuando se lo quitó de las manos al chico.
"¡Oye, quería comérmelo!" -gritó el niño, pero Draco había dejado de prestarle atención. En cambio, apuntó y lanzo el cuenco a Peeves, golpeando al poltergeist justo en el rostro. Eso resulto ser distracción más que suficiente para que el grupo de chicas dejara atrás el caos del Gran Comedor.
Todas tenían trozos de comida adheridos a ellas, pero afortunadamente no parecían haber sido golpeadas por ningún hechizo.
"Gracias por la ayuda, hermano."
"No hay de qué." -respondió él mientras se giraba hacia Daphne, asegurándose de que su novia se encontraba bien-. "¿Estás bien?"
"He estado mejor." -dijo Daphne mientras se quitaba pedazos de comida de su túnica.
Ahora que sus amigos estaban a salvo, Draco volvió su atención a su entorno. Docenas de estudiantes se arremolinaban frente al Gran Comedor, aparentemente sin saber qué hacer.
"¿Alguien ha informado a los profesores?" -preguntó Draco en voz alta. Hubo algunos murmullos y miradas indecisas. Parecía como si nadie hubiera hecho nada-. "Entonces iré yo."
"Te acompaño." -dijo Daphne.
No les tomó mucho tiempo a los dos llegar a la sala de profesores. Dos gárgolas custodiaban la entrada. Draco se dirigió a ellas. "Hay una emergencia. Necesito hablar con un profesor."
Al principio no pareció haber reacción alguna. Entonces la puerta se abrió, revelando a McGonagall. Estaba a punto de decir algo cuando notó la apariencia de ambos y se detuvo en seco. "¡Señor Malfoy! ¡Señorita Greengrass! ¿Qué les pasó?"
"Hay una pelea en el Gran Comedor, profesora. Todos estaban discutiendo, alguien comenzó a golpear y de repente todos se estaban peleando, lanzando comida y hechizos." -explicó Draco apresuradamente.
La boca de McGonagall se estrechó tanto hasta formar una línea. Parecía estar muy enfadada. "Gracias por traer esto a mi atención. Por favor, regresen a sus dormitorios de inmediato. Declararé un toque de queda."
Entonces se dio la vuelta y llamó a los otros profesores. Unos segundos después, el grupo de adultos se marchó hacia el Gran Comedor. Draco y Daphne los vieron irse.
"No es el comienzo más prometedor para el nuevo año." -remarcó Daphne.
"Oh, yo no diría eso." -entonces Draco pausó-. "Tienes pepino en el pelo, sabes."
Daphne se pasó los dedos por el cabello, tratando sin éxito de quitarse el ofensivo trozo de verdura. "Puaj. Ni siquiera me gusta el pepino."
"Déjamelo a mi." -Draco desenredó el pepino del cabello de Daphne antes de llevárselo a la boca-. "Necesita aliño."
Eso hizo reír a Daphne. "Si tú lo dices." -ella soltó un suspiro-. "Regresemos a nuestros dormitorios. Necesito una ducha."
El resto del día pasó bastante rápido. Flitwick le dio a toda la casa Ravenclaw un discurso sobre lo decepcionado que estaba. Como nadie podía decir quién realmente había comenzado la trifulca, toda la escuela fue castigada. Toque de queda durante una semana: los estudiantes serían escoltados por maestros o prefectos de clase en clase; fuera de eso, estaba prohibido dejar las salas comunes; y las visitas a Hogsmeade fueron canceladas por un mes entero.
Dado que el clima se había vuelto absolutamente horrible con tormentas de nieve casi a diario, a Draco en realidad no le importó demasiado la última parte. Lo más fastidioso era estar encerrado en la sala común. Los alumnos de quinto curso obtendrían sus TIMOs en unos pocos meses, y los de séptimo curso preparaban sus EXTASIS, lo que significaba que estaban estudiando mucho y no apreciaban ninguna interrupción, por poca o muy ruidosa que fuese.
Aún así, la pelea de todos contra todos hizo reflexionar a Draco. Por lo que él podía decir, habían sido los partidarios incondicionales de Dumbledore quienes lanzaron el primer golpe ya que ya no les quedaban más argumentos. Hace unos meses, todo el mundo se habría reído de los cargos. Ahora eran una clara minoría. Por supuesto, el alumnado no era representativo del mundo mágico en general.
El cargo de hostigamiento agravado contra muggles solo conllevaba el pago de una considerable multa, no una sentencia de prisión, pero, en efecto, seguía siendo un acto criminal. Pasase lo que pasase, todo el mundo sería capaz de golpear a Dumbledore en la cabeza con eso para siempre.
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"Sé lo que ha hecho. El delito conlleva una sentencia de un año en Azkaban... como mínimo."
La voz era apenas un susurro. "No, Azkaban no. Otra vez no..."
Amelia Bones observó al enorme hombre colapsar sobre si mismo. Ella mantuvo su rostro inexpresivo, pero sentía cierta lástima por el hombre. Por otro lado, se lo había buscado.
"Señor Hagrid, Dudley Dursley era un niño. Un niño bastante desagradable tal vez, pero sigue siendo un niño."
"Pero era solo..."
"¿Sólo qué? ¿Sólo un muggle, señor Hagrid?"
"¡NO! Sólo era una cola de cerdo."
"Porque hizo una chapuza de hechizo. Ambos sabemos perfectamente que tenía la intención de transformar al niño en un cerdo."
Hagrid comenzó a tartamudear incoherencias.
"Señor Hagrid, a pesar de lo repugnante que es esta forma de hostigamiento a muggles, solo conlleva una multa. El asunto pertinente es que usó deliberadamente la magia, algo que tiene prohibido hacer. Si es llevado ante el Wizengamot, acabará seguro en Azkaban." -ella le dejo angustiarse por unos segundos más-. "Estoy preparada para ofrecerle un trato."
Las facciones del semigigante se torcieron por la sorpresa, para pasar a continuación por la ira. "¡No!" -se levantó de la silla-. "No le diré nada que pueda retorcer contra el Director. Gran hombre, Dumbledore."
"Guardé silencio." -las palabras chasquearon como un látigo y Hagrid inmediatamente volvió a sentarse-. "Harry me suplicó en su nombre. De otra forma, no estaría haciendo esto." -ella juntó sus manos-. "Ahora, quédese en silencio y escuche. Como Jefa del Departamento de Seguridad Mágica, estoy autorizada a manejar casos como el suyo sin involucrar al Wizengamot. Hay suficientes precedentes de ello. En lugar de enviarle a prisión, le permitiré firmar una confesión y entonces cumplirá cinco años de trabajo al servicio del Ministerio de Magia... fuera de Gran Bretaña."
"Pero..."
"Dije que permaneciera en silencio. Tenemos noticias de la Confederación Africana de Reinos Mágicos. El rey Djedhor acaba de ascender al trono. Gran Bretaña enviará una delegación y varios obsequios, al igual que los demás países europeos. Se sabe que Djedhor tiene un gran interés por las criaturas mágicas peligrosas. Por lo tanto, habrá muchos animales mágicos entre los regalos. Si acepta, le enviaremos a trabajar en la colección de animales de Djedhor durante cinco años, cuidando de las bestias procedentes de Europa. Después de pasado ese tiempo, será libre de decidir qué hacer con su vida."
Amelia observó atentamente el rostro de Hagrid. La plétora de emociones que luchaban entre sí era un espectáculo digno de ver. Quería ir allí, pero también quería quedarse en Hogwarts. El semigigante era totalmente incapaz de mantener sus pensamientos en secreto... o cualquier otra cosa. Sin embargo, estaba claro que a él no la apreciaba para nada. Teniendo en cuenta su adoración de héroe por Dumbledore, eso era de esperar.
"El palo y la zanahoria. Nunca falla."
En realidad, un juicio ante el Wizengamot hubiera servido mucho mejor a los objetivos de Amelia. Podría haber sido usado para dañar aún más a Dumbledore. Esta oferta fue únicamente para ganarse a Harry de buena gana. El niño veía a Hagrid como a un amigo y Amelia no quería alinearlo en su contra. No podía pasar por alto el crimen cometido porque sus aliados no se lo permitirían, pero podía justificar enviar a Hagrid fuera del país en vez de mandarlo preso a Azkaban.
Harry se había mantenido en silencio sobre esa parte de su introducción al mundo mágico durante su entrevista, pero los Dursley no se habían quedado precisamente callados cuando fueron interrogados expresamente. Inicialmente esta anécdota se les había escapado (a nadie realmente le importaban tanto los muggles, mucho menos los despreciables), pero cuando Amelia revisó todas las transcripciones a la luz del plan de Dolores de acusar a Dumbledore de hostigamiento a muggles, la anécdota volvió a surgir. Durante las vacaciones, había vuelto a interrogar a Harry y a él se le escapó este detalle.
Una vez que el chico se dio cuenta de la gravedad de la situación, le suplicó que Hagrid fuera perdonado. Este era un compromiso aceptable. Significaba un peón menos a disposición de Dumbledore. El anciano no tenía muchos contactos en África y toda comunicación tendría que pasar por la embajada británica.
Finalmente, Hagrid tomó una decisión, luciendo descontento pero resignado. "Cogeré su oferta, ¡qué Merlín le maldiga!"
"Excelente. Pondremos el trato por escrito de inmediato. Tiene hasta el próximo mes para poner sus asuntos en orden."
Una vez que Hagrid se marchó, Amelia se permitió sacar una pequeña sonrisa. Ahora sólo tenía que salir bien el juicio.
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"¿Los que estén a favor de absolver al acusado de todos los cargos?" -preguntó Cornelius Fudge.
Lucius Malfoy contó rápidamente. Había más manos levantadas de las que esperaba, aunque el número era bastante pequeño en general. Parecía que algunas personas eran completamente imposibles de convencer sin importar las pruebas que hubiese.
"¿Y los que estén a favor de la condena?"
Lucius levantó la mano junto con un buen número de otras personas. De nuevo contó rápidamente. Luego tuvo que reprimir una sonrisa. Había funcionado.
"Creo que el resultado está claro. Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, este tribunal lo encuentra culpable de hostigamiento agravado contra muggles. Deberá pagar una multa de mil galeones. Tiene una semana para pagar la suma total."
Dumbledore trató de preservar la dignidad que tenía, pero no tuvo mucho éxito en su empeño. Lucius no escuchó sus palabras; observaba al Wizengamot y a otras personas presentes. La mayoría de los presentes no parecía inclinada a creerse las disculpas de Dumbledore, no en esta ocasión.
"Cayó en su propia trampa."
Era casi increíble. El propio Dumbledore había liderado los esfuerzos para promulgar las estrictas leyes actuales con respecto al hostigamiento contra los muggles. Que el mismo las ignorase tan descaradamente decía algunas cosas interesantes sobre su sinceridad en general. Y confirmaba la pésima opinión que Lucius tenía del viejo idiota santurrón.
La parte dispositiva de la ley establecía que incluso los efectos accidentales podrían ser considerados como hostigamiento contra los muggles. Aunque el hecho de que se mandará una carta el primer día, otra en el segundo día, tres cartas en el tercer día, doce en el cuarto día, veinticuatro en el quinto día, y alrededor de un centenar en el sexto día difícilmente podría llamarse accidental. Luego, cuando los Dursley huyeron, se envió otro centenar de cartas. Solo al octavo día fue enviado alguien para reunirse con ellos personalmente. Ese periodo prolongado de acoso automáticamente convirtió un cargo normal en uno agravado, lo que significaba que la multa sería mucho más dura... y, de paso, le impondría antecedentes penales a Dumbledore.
Para hacer el caso aún más blindado, Dumbledore, como director, era responsable de todo el correo oficial de Hogwarts y no se podía escapar de esos cargos como lo había hecho con los otros sucesos relacionados con la crianza de Harry.
Finalmente, Dumbledore terminó su extensa disculpa.
Fudge se aclaró la garganta. "Gracias por este... discurso esclarecedor, Jefe Warlock. ¿Alguien más tiene algún asunto que presentar ante el Wizengamot antes de que terminemos la sesión?"
"Es hora del siguiente acto."
Lucius asintió hacia Lord Partington. El hombre le asintió y entonces se levantó.
"El Wizengamot concede la palabra a Lord Partington."
"Propongo una moción para destituir a Albus Dumbledore de sus cargos de Jefe Warlock y de su presencia en el Wizengamot. Un criminal no tiene cabida entre nosotros. Cito la ley del Wizengamot procedente de 1829, sección dos, subsección veintisiete: Ningún criminal convicto puede ocupar cargo alguno en el Wizengamot durante los diez años posteriores a su condena."
Eso creó otro alboroto. La vieja ley en cuestión seguía efectivamente vigente, según los registros, pero en realidad eso importaba relativamente poco. Si un número suficiente de miembros del Wizengamot optaba por ignorar una ley, no se podía hacer nada para hacerla cumplir. La legalidad importaba, pero el poder importaba más.
Se habían puesto muchas cosas alocadas por escrito, pero cualquiera que confiara únicamente en los escritos experimentaría una sorpresa bastante desagradable. La historia del mago que se imaginaba a sí mismo como el heredero de los Fundadores y de tres docenas de Casas todavía provocaba numerosas carcajadas más de un siglo después de cuando ocurrió. El pobre tonto había tratado de reclamar las tres cuartas partes de todos los escaños del Wizengamot debido a algunas lagunas legales en las leyes de sucesión. Por supuesto, él fue objeto de burla general en la sala. Según consta, había estado clamando "¡Hogwarts y Gran Bretaña son míos por derecho!" hasta el día de su muerte, para gran divertimento de sus contemporáneos.
Se llamó a votación. Esta votación no fue tan desigual como la de la condena, pero Lucius y sus aliados lograron una cómoda mayoría.
"Muy bien. Señor Dumbledore, por la presente queda destituido de su cargo de Jefe Warlock. Le agradecemos sus muchos años de servicio y le deseamos buena suerte en sus proyectos futuros." -dijo Fudge, con una sonrisa falsa.
En general, fue un muy mal día para ser Albus Dumbledore.
Una vez que concluyó la sesión del Wizengamot, Lucius acompañó a Archibald Nott y Liam Greengrass para celebrar la ocasión en privado, en la mansión Greengrass.
"¡Por nuestro éxito!"
"Eso salió bien. Ya era hora de que el viejo tonto fuera expulsado." -dijo Lucius después de unos segundos de beber en silencio.
"Estoy de acuerdo, pero no nos apresuremos. Dumbledore ha caído, pero aún no está derrotado. Podría regresar en unos años. Sin embargo, vamos por el buen camino." -advirtió Archibald.
Liam tomó un sorbo de su vaso. "¿Hay alguna posibilidad de echarle como director?"
"Sólo si pudiéramos conseguir la mayoría de los miembros del Consejo Escolar. ¿Cuáles son las probabilidades de eso?"
Lucius hizo una mueca leve. No le gustaba que le recordarán su paso por el Consejo Escolar. "Eso es poco probable. Casi todos en el Consejo son amigos cercanos de Dumbledore. Se han contentado con dejarle dirigir Hogwarts como le plazca durante décadas. La condena penal no cambiará las cosas. Necesitaríamos un incidente mucho más grande, relacionado con la escuela, que la serie de ataques del año pasado para poder siquiera presionarles."
"Mmm." -Greengrass tamborileó con los dedos sobre la mesa-. "¿Podríamos organizar algo con los dementores? Estarán en Hogwarts por algún tiempo. Todavía no hay rastro de Black por ningún lado."
"Sería demasiado arriesgado. Apenas son controlables en el mejor de los casos. Muchas de nuestras familias tienen hijos en Hogwarts." -dijo Archibald-. "Tal vez podríamos usar el Torneo de los Tres Magos. Parece que Crouch se está saliendo con la suya al restablecerlo. Todo tipo de cosas altamente vergonzosas podrían suceder durante un juego tan peligroso, ¿no es así?"
Los tres hombres compartieron sonrisas crueles.
Archibald vació su vaso y lo volvió a rellenar. "Con Dumbledore apartado, el mayor obstáculo en el camino hacia una sociedad mejor se ha ido. Necesitaremos unos meses antes de que podamos hacer algún movimiento. Lucius, eres el que está más familiarizado con las piezas clave en el Ministerio. ¿Cuál es tu impresión de la situación del gobierno?"
"Fudge es un junco débil. Confía en mí y se doblegará mientras se le permita seguir siendo ministro y nada adverso suceda en la percepción pública. Ahora, Umbridge es un asunto diferente. Hace un año, habría dicho que ella haría lo que sea con tal de conseguir más poder, para ella y el Ministerio. Ahora no estoy tan seguro. Que se haya aliado con Amelia ha cambiado las cosas. Las dos están en una estrecha alianza. Juntas tienen el Ministerio en sus garras y no lo soltarán. La facción de Dumbledore sigue ahí, pero cada vez más disminuida. Crocuh conserva cierta influencia, pero no demasiada."
"¿Deberíamos comenzar los preparativos para eliminar a Bones o a Umbridge?" -cuestionó Liam.
"No lo creo. Amelia sigue las reglas. Es una carca con respecto a las leyes, pero no interferirá mientras usemos medios legales." -respondió Archibald.
Lucius asintió. "Estoy de acuerdo. Se puede razonar con ella y está dispuesta a cooperar. Sin su ayuda, nos habría llevado años expulsar a Dumbledore. Umbridge no se opondrá a ninguna de nuestras políticas mientras el poder de la burocracia permanezca intacto."
"Entonces podremos ocuparnos de ella en un momento posterior." -decidió Archibald-. "La situación del Wizengamot está mejor de lo que era, pero aún no es la ideal. Con un poco de suerte, algunos miembros seguidores de Dumbledore renunciarán en protesta por su destitución, aunque no creo que las probabilidades de que eso suceda sean altas."
"Siempre podríamos eliminar a algunos de ellos a través de... medios más directos." -propuso Liam.
El Lord Nott, entrado en años, le dirigió a Liam una mirada de reproche. "Eso sería muy imbécil. No queremos muertes sospechosas en este momento. Además, con Greyback y su manada muertos, el asesinato profesional se ha vuelto bastante más difícil de adquirir. No es que lamente la muerte de esa bestia rabiosa. Su ataque al padre de Lucius ha demostrado acertadamente que era incontrolable. Más bien, le digo adiós y hasta nunca."
Lucius permaneció en silencio, pero Liam no estaba listo para dejar tranquilo el tema. "El siciliano está disponible para trabajos en Gran Bretaña."
"Y cobra un ojo de la cara por sus servicios. Además, no está alineado ideológicamente con nosotros. Demasiado arriesgado."
"Siempre nos queda la señora Zabini."
"En estos días, ella lo está haciendo solo para sus propios motivos personales, no es que nadie pueda probar nada. No quiero más contacto con esa víbora si puedo evitarlo. Hay otros, pero son aficionados. Matones, no asesinos."
"Podríamos hacerlo nosotros mismos."
Archibald golpeó la mesa con la mano. "Deja de decir tonterías, Liam. La violencia sería contraproducente. Crea riesgos que no necesitamos. Ya tenemos más poder que cuando el Señor Tenebroso nos dirigía. El tiempo está de nuestro lado. Con nuestras riquezas podemos promover a los candidatos adecuados para el Wizengamot. Uno por uno serán reemplazados. Nuestra influencia en el Ministerio está aumentando. Cuanto más tengamos, más rápido ira todo. Sólo tenemos que esperar."
Liam optó por no responder, pero retrocedió. Lucius trató de entablar una conversación. No estaba teniendo mucho éxito. Finalmente, Archibald se despidió.
Una vez que se marchó, Liam carraspeó. "Archibald es demasiado cauteloso."
"Se está haciendo viejo, ¿qué esperabas?" -dijo Lucius.
"Un poco más de entusiasmo por la causa. Eso es lo que esperaba." -vació su vaso y lo estrelló contra la mesa-. "Si Archibald se saliera con la suya, dentro de veinte años seguiremos trabajando desde las sombras. Estoy harto de esperar. Deberíamos tomar el poder ahora. Los sangre sucia y los traidores a la sangre se arrastran por todas partes, ensuciandolo todo. Deberíamos matar a algunos para poner hincapié en ello."
Lucius estaba inclinado a estar de acuerdo con él, pero eso era demasiado incluso para su gusto. "No seas ridículo. Dumbledore aún está ahí. Le darían la bienvenida en un abrir y cerrar de ojos si se habla siquiera de un nuevo Señor Oscuro. ¿Acaso quieres enfrentarte a él en combate?" -él sonrió-. "Por supuesto, una vez que se le haya despojado de todo poder, las cosas serían diferentes."
"Correcto, tienes razón. Me he dejado llevar." -pasaron unos pocos minutos en un agradable silencio antes de que Liam hablase de nuevo-. "Algunos de los veteranos están planeando una pequeña salida durante la Copa Mundial de Quidditch, solo para recordarles a todos que todavía estamos aquí. Nada peligroso, solo una demostración de fuerza. ¿Estás interesado?"
Lucius se inclinó hacia delante. "Cuéntame más."
Liam se encogió de hombros. "No hay mucho que hacer. Sacar el viejo atuendo, desfilar durante unos minutos y luego desaparecernos. Sin asesinatos, solo pequeños daños a la propiedad. Eso debería asustar a todos, pero no debería causar nada que obstaculice nuestra agenda."
"Cuenta conmigo." -extrañaba los viejos tiempos. Bueno, en realidad, parte de los viejos tiempos. Había algunas cosas malas que trataba de no recordar.
Era bastante tarde cuando Lucius regresó a casa, con su buen humor restaurado. Todo había ido según lo planeado. Dumbledore había sido destituido y él había abierto una pequeña brecha entre Archibald y Liam. Considerándolo todo, era un buen día para ser Lucius Malfoy.
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La vida era aburrida, pensó Aquila. Estar encerrada en las mazmorras durante una semana no había sido nada divertido. Después de la batalla masiva en el Gran Comedor, el estado de ánimo general estaba más bien apagado, aunque hubo algunas fanfarronadas. Teniendo en cuenta la actitud general de los Slytherin con respecto a Dumbledore, nadie creía en la inocencia del anciano.
El resto de enero tampoco había sido muy interesante. Nieve, más nieve y ¿había mencionado nieve? Los únicos eventos destacados habían sido el juicio a Dumbledore y la partida de Hagrid. El anciano había sido sentenciado a una fuerte multa y había sido destituido como Jefe Warlock, aunque permanecía como Director. Hagrid había dejado Hogwarts a finales de enero con una despedida llena de lagrimas. Se dirigía a África.
"Al menos allí hace más calor."
Wilhemina Grubbly-Plank era la nueva profesora de Cuidado de Criaturas Mágicas. Draco y Daphne opinaban que ella era mucho mejor maestra que Hagrid. Al no haber tenido ningún contacto digno de mención ni con Hagrid ni con la nueva maestra, Aquila realmente no tenía una opinión propia al respecto.
"Por otro lado, estoy bastante segura de que Hagrid es el responsable de la colonia de acromantulas que hay en el bosque."
Era imposible que Hagrid no supiera sobre ellas, ya que como guardabosques de Hogwarts tenía como deber el cuidar el Bosque Prohibido. Él era del tipo de persona que no haría nada con las arañas a pesar del peligro que representaban para la población estudiantil. A Aquila en realidad no le importaba. Desde el año pasado había salido a cazar en secreto en varias ocasiones. Las acromantulas eran una buena presa y nadie las echaría de menos. En realidad, ella estaba realizando un servicio público. Incluso ella tenía un acuerdo silencioso con los centauros para limpiar las secuelas de sus cacerías, al menos si interpretaba las señales correctamente.
Desafortunadamente, con toda la nieve que obstruía el bosque, no podía salir. Los ventisqueros eran más grandes que ella. Eso era doblemente lamentable porque dudaba que encontrase otra oportunidad cuando se contratara a un guardabosques más diligente.
"Aburrido, aburrido, aburrido."
Se acercaba San Valentín y no había nada que hacer. El trabajo escolar le resultaba fácil. Socialmente no sucedía gran cosa. Ella era, sin duda, la líder de los Slytherin de su curso, ayudada por el hecho de que no había otros descendientes de familias prominentes. La relación de su hermano con Daphne parecía deslizarse lentamente hacia una simple amistad sin que ninguna de las partes se diera realmente cuenta de ello.
Con respecto al asunto de los secretos de Draco, no había logrado hacer ningún progreso al respecto. Tanto él como Ginny se habían empeñado y se negaban a darle información alguna. Era una experiencia un tanto novedosa para Aquila el no conseguir algo si se esforzaba lo suficiente. No lo disfrutó mucho.
Incluso el pasatiempo favorito de Aquila de burlarse sutilmente de Pansy Parkinson había perdido su atractivo. Pelear una batalla de ingenio con alguien desarmado le parecía antideportivo. La mitad del tiempo, la niña más mayor ni siquiera se daba cuenta de que Aquila la estaba atacando.
"Voy a dar un paseo." -anunció ella-. "Vosotras dos, quedaos aquí."
Sus dos secuaces compartieron una mirada. "Si tú lo dices."
Aquila puso los ojos en blanco. "Sí, lo digo."
Era obra de su padre, estaba segura. Las gemelas Flora y Hestia Carrow habían sido amigas suyas desde hacía años, pero últimamente la seguían constantemente a instancias de su familia. Aparentemente, su padre pensó que podría necesitar esbirros o algo así. Aquila lo encontraba muy molesto.
Aquila estaba a punto de abandonar la zona de las mazmorras cuando se encontró cara a cara con otro Slytherin.
"Malfoy."
"Nott."
"¿Deambulando sin tus escoltas? Qué valiente por tu parte. Un Gryffindor ruin podría atacarte en cualquier momento."
"Pueden intentarlo. Veo que también dejaste atrás a tus secuaces."
"A veces una dama necesita su privacidad."
"Cierto, cierto. Puede ser bastante molesto. Al menos tu conseguiste un par a juego."
"Y también son de mucha mejor calidad."
Theo se encogió de hombros. "Uno tiene que arreglárselas con lo que tiene. Deberías evitar el cuarto piso. Los gemelos Weasley y su amigo Jordan están haciendo algo por ahí."
"Gracias por la advertencia." -dijo Aquila cortésmente antes de continuar su camino.
Su destino era un pequeño patio al borde de Hogwarts. Las paredes mantenían alejada la mayor parte de la nieve y del viento. El frío punzante hacia que fuera de las estancia fuese incómoda, aunque no era como si gran parte del interior del castillo fuera mucho más cálido.
Aquila se sentó en la rama de un árbol blanco marchito que alguien había plantado aquí años y años atrás, mirando las nubes en lo alto. Le gustaba visitar este lugar para pensar o simplemente para tener un poco de tiempo a solas.
Theo había sido bastante amable con ella durante las últimas semanas. A ella no le agradaba especialmente, pero tampoco le disgustaba. Daphne no podía soportarlo por alguna razón. Tal vez tenía algo que ver con el hecho de que Theo era algo así como un líder de los estudiantes menores de Slytherin, e incluso los de cursos superiores lo escuchaban hasta cierto punto. Daphne, como miembro de una rama menor de la Casa Greengrass, tenía que tratarlo bien, quisiera o no.
En verdad, Aquila pensó que Theo era bastante inadecuado como líder a pesar de su inteligencia. Por naturaleza, él era solitario y estaba incómodo con la atención pública. Por desgracia, él tenía pocas opciones. Su padre, que era el jefe de la Casa Nott y el miembro senior del triunvirato que lideraba la coalición purista de sangre, lo convertía en importante en sus círculos. Había muchas expectativas sobre él.
"Supongo que Theo interpreta bastante bien su papel, dadas las circunstancias."
Era algo con lo que Aquila estaba muy familiarizada. Todos esperaban cosas de ella. Sus padres, su abuelo, sus maestros, sus compañeros de curso, el público, e incluso la mayoría de sus amistades, todos tenían sus expectativas. Solo Draco, Ginny y, hasta cierto punto, Daphne se interesaban realmente en quien era ella realmente. La tía Cassiopeia también había hecho eso, pero hacía mucho tiempo que había muerto.
De repente, una sombra oscura pasó por encima de las nubes y una ola de desesperación y miseria se apoderó de Aquila. Metiendo la mano en el bolsillo, sacó uno de los dulces de verano que su hermano había creado y se lo metió en la boca. Inmediatamente, aquellos sentimientos oscuros retrocedieron.
"Se están volviendo cada vez más audaces."
Aquila había notado que los dementores estaban sobrepasando los límites establecidos para ellos, acercándose al castillo más de lo que les estaba permitido. Eso le preocupaba bastante. Después de todo, no le podía disparar a un dementor ni con un hechizo ni con su ballesta y esperar lograr algo. Esos malditos seres eran indestructibles.
"Debería hablar con Draco al respecto."
Su hermano sabría qué hacer, si es que había algo que pudieran hacer.
Diez minutos después, Aquila tuvo suficiente aire fresco para el día y volvió a entrar. Justo cuando pasaba por una intersección, escuchó dos pares de pisadas que venían hacia ella.
"Espero que esos no sean los gemelos Weasley. Estoy cerca del cuarto piso."
No queriendo arriesgarse a una reunión, Aquila abrió la siguiente puerta disponible y entró en la habitación a la que daba acceso, cerrando la puerta tras de sí. Estaba llena de muebles antiguos y mucho polvo. Se dio la vuelta, se arrodilló y miró por el ojo de la cerradura, tratando de ver a la gente que venía hacia ella.
Eran su hermano y Ginny. Los dos no la notaron. Se detuvieron en la pared opuesta a la habitación en la que ella se escondía. Discutían algo, pero hablaban en una voz tan baja que ella no entendía las palabras. Entonces Ginny tiró de un candelabro cercano, girándolo casi noventa grados. El muro se abrió, revelando una pequeña escalera. Los dos desaparecieron por las escaleras y la pared se cerró trás ellos.
"¿Por qué los dos están escabulléndose juntos? Ginny conoce demasiados secretos. Me pregunto..."
¿Podría ser que su hermano tuviera algo con Ginny?
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Rita Skeeter no estaba teniendo un buen día. De hecho, no estaba teniendo un buen mes. El clamor alrededor de Dumbledore se estaba apagando lentamente y estaba teniendo problemas para encontrar algo jugoso para mantenerlo. Normalmente se le habría ocurrido comenzar a inventarse cosas, pero Amelia Bones había sido muy firme en ese aspecto. Al mismo tiempo, presionaba a Rita para que ideara algo nuevo para mantener la presión.
La mayoría de las cosas que había desenterrado eran viejas noticias. Algo de eso fue escandaloso, sí, pero simplemente no era lo suficientemente espectacular como para provocar una fuerte reacción en el público de hoy. ¿A quién le importaba que hubiera retorcido las leyes hace varias décadas, como el hecho de permitir que un hombre lobo asistiera a Hogwarts? Eso sería bueno para una o dos semanas como máximo, si es que era así.
"¿Dónde puedo conseguir más material?"
El viejo había enterrado bien sus esqueletos. Estaba segura de que había muchos de ellos; simplemente no podía encontrarlos y desenterrarlos. Era frustrante.
Actualmente estaba en forma de escarabajo, posada en una pared dentro del Caldero Chorreante con la esperanza de pillar algunas conversaciones interesantes. Siempre hacía eso cuando no sabía qué hacer. Siempre había mucha gente aquí y más de una vez un comentario completamente inocente la había puesto en el camino hacia una historia prometedora.
De repente captó algo interesante. "... cuando estaba visitando a mi prima en el Valle de Godric. Bathilda acababa de regresar de sus vacaciones en Francia. No le han ayudado mucho, si me preguntas; está perdiendo la cabeza cada vez más."
"¿Cuántos años tiene ella de todos modos?"
"No me preguntes, ella siempre estuvo allí desde que tengo memoria."
La conversación pasó a otros temas, pero Rita ya no les escuchaba. Sus pensamientos estaban acelerados. "¿Bathilda Bagshot? ¿No es la autora de numerosos libros de historia?"
El Valle de Godric era la antigua morada de la familia Dumbledore después de que el padre de Albus fuera enviado a Azkaban. Rita ya había investigado el pequeño pueblo hacía meses, pero desafortunadamente las pocas personas con edad suficiente para recordar esa época no tenían nada que decir. Bathilda había estado ausente durante meses, supuestamente en una gira por los balnearios de Europa. Podría ser una buena idea investigar de nuevo ahora que ella había regresado.
Varias horas después, Rita se marchó del Valle de Godric con mucho mejor humor que con el que había llegado. La anciana chiflada había sido un auténtico tesoro de información. De hecho, podría funcionar mejor si lo incluía en un libro en lugar de publicarlo en varios artículos periodísticos. Eso le llevaría más tiempo, pero el efecto podría ser mucho más profundo.
Si, ya podía verlo. Vida y mentiras de Albus Dumbledore. Sería su obra maestra.
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Notas del autor: Gracias por vuestros reviews.
¡Una actualización (relativamente) rápida! ¡Disfrutad!
Notas del traductor: Espero que os haya gustado y que lo comentéis con vuestros reviews.
He estado bastante liado con el trabajo últimamente y no he podido publicar el capitulo hasta ahora. No obstante, ya os aviso que en estos días se me va a acumular mucho el trabajo, por lo que seguramente no podré publicar el siguiente capitulo hasta alrededor de finales de noviembre o incluso principios de diciembre.
También me animaría a actualizarlo antes si veo nuevos reviews, comentando como va la historia, así que ya sabéis que hacer.
Saludos a todos y todas.
