Capítulo 12: De vuelta a Duckburg


—¿Cuál fue su caso más reciente? —Webby se mostró emocionada y curiosa en partes iguales.

—Hace poco, Daria y yo buscamos a la mascota de mi clase —Donald hizo una pausa, creyendo que Webby se desilusionaría un poco, no fue así —. Es una tarántula y se llama Aragne. La encontré cuando saltó a mi pico.

—¿En serio? ¿Fue difícil? ¿alguien escondió a Aragne?

Donald le contó todos los detalles de la misión, incluso los que resultaban vergonzosos. Ver que Webby se mantuvo ilusionada en todo momento lo hizo sentirse feliz e importante. Luego vio a su hermana y supo que tenían una conversación pendiente.

Donald sabía que Della ocultaba algo, la conocía lo suficiente para saber que era así. Sus expresiones eran las mismas que solía tener cada vez que intentaba ocultar algo, había hecho lo mismo cuando supo del nacimiento de los trillizos o cuando Scrooge le preguntaba por sus ataques de estrés post-traumático.

—¿Podemos hablar a solas? —le preguntó.

—Supongo.

La respuesta de Della fue vacilante, lo que confirmó sus sospechas. Carecía de su usual picardía y eso le preocupaba.

—Vamos a mi oficina —Donald se dirigió a Webby —. ¿Podrías cuidar de Fafnir?

—¿En serio? —Webby se mostró notablemente emocionada —. ¡Eso sería asombroso!

—Solo evita hacerle cosquillas mientras duerme.

Donald le dedicó una sonrisa a Webby antes de retirarse. La pequeña niña le parecía tan adorable y llena de vida. Fafnir se había encariñado fácilmente con ella y eso era algo que raramente pasaba. Hernae había necesitado de mucho tiempo y la desconfianza de Fafnir lo hizo dudar hasta que comprendió el motivo. Hernae erao buena, pero Fafnir estaba celoso pues siempre había sido más cercano con Della.

—¿De qué querías hablar?

Donald cerró la puerta de su estudio.

—Ocultas algo.

Della desvío la mirada.

—Donald ¿tú me amas? ¿estás feliz de verme?

—¿Acaso lo dudas? —admitió. Ni el tiempo ni la distancia habían cambiado lo que sentía —, eres mi hermana, siempre te amaré.

Donald esperó que le dijera que también era su amante, era lo que solía hacer.

—Quiero que tengas eso presente en todo momento y que no te olvides de la felicidad que sentiste cuando regresé.

Della le contó sobre su estadía en la luna, del tiempo que pasó creyendo estar a solas y de la ayuda que recibió por parte de los habitantes de la luna, del trato que hizo y del manual que les entregó.

Donald masajeó sus sienes en un intento por calmarse. Della siempre había sido ingenua, eso lo sabía, pero no creyó que pudiera tener un papel tan importante en una invasión global.

—Será mejor que me encargue de esto. Scrooge y yo...

—No me dejaras fuera ¿cierto? Ellos me conocen y estoy segura de que todo se solucionaría si pudiéramos hablar...

—Alguien debe de cuidar de los niños —comentó Donald un tanto inseguro. Quería tenerlos cerca y sabía de la aventura que tuvieron con Della y Scrooge por lo que sospechaba que no era una buena idea seguir manteniéndolos alejados.

—Iremos todos, una gran aventura familiar, como en los viejos tiempos...

—Della...

—Ellos son mis amigos, estoy segura de que todo se solucionará en cuanto sepan que es un mal entendido.

Donald y Della estuvieron discutiendo hasta que decidieron que era el momento de ir por los niños a la escuela. Webby y Fafnir los acompañaron. La pequeña patita quería conocer a los trillizos y no quería alejarse del pequeño dragón.

Donald sospechó que había pasado algo malo cuando vio a un grupo de niños acercarse a su carro. Ver sonreír a los pequeños hizo que se sintiera más tranquilo.

—No sabía que eras tan popular —le dijo Della a modo de broma.

—No lo soy.

Ambos se dieron cuenta del error en el que estaban cuando los niños comenzaron a hablar. Todos estaban emocionados y tenían muchas preguntas por hacer.

—¿Es cierto que usted encontró a Lorenza? —preguntó una pequeña niña, Maui creía que se llamaba Jimena.

—Colaboré en la búsqueda, pero no hice nada realmente importante.

Donald se sintió molesto, pero no con los niños, había imaginado que el policía a cargo del caso haría un mejor trabajo ocultando su participación.

—¿Es cierto que puede convertirse en un ninja?

Donald notó la mirada de sus hijos, sabía que ellos no lo creían y él hubiera preferido que se mantuviera de ese modo.

—Se llama Cold Shadow —interrumpió Webby —, y es el ninja más asombroso de todos los tiempos.

—Es más que asombroso —comentó Della con picardía —, tiene unos movimientos bastante buenos y es un gran artista marcial.

Donald se sonrojó un tanto al entender el significado oculto de esas palabras. Cold Shadow no solo había sido una forma de lidiar con sus pesadillas, sino que también una forma de evitar que Scrooge lo descubriera con Della y crear una oportunidad para estar juntos.

—Exageran —quiso restarle importancia, los niños no dejaban de insistir.

Los niños lo interrumpieron, ansiosos por ver su transformación y Maui supo que no tenía otra alternativa.

Salió del carro y se transformó en Cold Shadow. Webby fue quien se mostró más emocionada, pero los otros niños no se quedaron atrás. Solo Huey, Dewey y Louie se veían un tanto molestos.

—¿Por qué no nos dijiste que eres tan asombroso?

Cold Shadow notó una pizca de reclamo en esa pregunta.

—Es una técnica incompleta, aunque admito que me ha salvado un par de veces. De los dos, Della es la asombrosa.

El ninja calló cuando notó que Webby estaba estudiandolo. Dio varias vueltas a su alrededor y se dedicó alrededor tocar su bô con infinita curiosidad

—En eso te doy un punto —comentó Della orgullosa —. Cold Shadow nunca pudo derrotarme, aunque todos nuestros combates terminaban en...

—Es hora de ir a casa —la interrumpió Cold Shadow, demasiado consciente de lo que Della quería decir —, en especial porque quiero tomar un desvío.

—¿Puede enseñarnos un truco?

Todos los niños apoyaron la idea de Jimena así que Cold Shadow decidió hacer algo sencillo, usó su bõ como si se tratara de un aro hula hula.
Dejar la escuela fue difícil. Los niños querían seguir viendo al ninja y, aunque a Cold Shadow no le gustaba llamar la atención, prefería eso a tener que hablar del caso de Lorenza. Ver que la curiosidad de los niños era mayor a la molestia hizo que se sintiera más tranquilo.

Incluso cuando tuvo que lidiar con las preguntas de los pequeños durante todo el recorrido.

—¿Cómo puedes hacer eso con el bõ? Es un palo, no un aro hula hula.

—¿Qué tipo de técnicas tienes?

—¿Cuántos traseros has pateado?

—¿Cómo puedo transformarme en ninja?

—¿Cómo puedes ver con los ojos vendados?

Donald sonrió. No le gustaba la atención, era cierto,pero le gustaba cuando sus niños se mostraban orgullosos de él y Webby le agradaba pese a que tenía poco de conocerla. Intentó responder a todas sus preguntas, pero también omitió mucha información, habían tantas cosas de las que no quería ni podía hablar.

Della también participó en la conversación. Habló sobre los entrenamientos que habían tenido y las escapadas que tuvieron, omitiendo todo lo que tuviera un índole sexual.

—¿Ya escogieron sus hamburguesas?

Los cinco asintieron.

—¿Podemos llevar postre? —preguntó Louie con emoción.

Donald asintió.

—Todas se ven tan deliciosas —comentó Webby con ilusión.

—Deberías pedir la Poptástica —sugirió Dewey —, es la mejor hamburguesa del mundo.

—En ese caso la tomaré.

Donald decidió comprar hamburguesas también para los que estaban en casa y Della decidió que esas no eran suficientes por lo que terminó con el carro lleno de gaseosas, papas fritas y hamburguesas.

Una llamada de Hernae hizo que tomara un desvío.

—Mi representante quería saber si estaba bien porque, al parecer, hay una invasión alienígena a escala mundial.

—Ya me había enterado —respondió Donald a través del teléfono —. La señora Beakley me habló de eso.

—¿Qué piensas hacer, Donald?

—La señora Beakley me dijo que están detrás de Scrooge McDuck y de su familia. No dejaré que lastimen a mi familia.

—Entiendo. Iré contigo.

La mirada de Donald se posó sobre Della. "Será bueno que se conozcan", pensó, no estaba seguro, aunque tampoco dudaba del amor de Hernae.

—No es una pregunta. No puedo solo mantenerme al margen, incluso si ya no soy una sacerdotisa, estamos juntos en esto, no lo olvides.