Capítulo 9
Hubo un ligero golpe en la puerta. Casi imperceptible. Ahogado por la lluvia que caía incesante. Joe no lo escuchó la primera vez. Las luces de su cabaña estaban apagadas, pero por entre las rendijas de las persianas de la ventana entraba suficiente claridad. Él está acostado boca arriba sobre su cama sin destender. Descalzo, su torso desnudo, solo lleva un par de shorts. Su mirada hacia al techo. Pensando en ella.
Otro golpe en la puerta. Noc. Noc. Noc. Esta vez más fuerte, más decidido. Como si quien llamaba del otro lado de la puerta hubiera juntado valor en esos segundos y hubiera llamado con más determinación. Esta vez sí, Joe escuchó. Levantó la cabeza de la almohada y miró en dirección a la puerta preguntándose quien podía ser con semejante tormenta. Lo supo al instante.
Se levantó de un salto de la cama, estuvo frente a la puerta en dos grandes pasos. Llevó la mano al picaporte, pero duda un segundo antes de abrir. Respira profundo.
Desde afuera se ve la puerta cerrada, la cámara retrocede un poco y vemos la nuca y los cabellos mojados de Mary.
La puerta se abre. Joe la ve, primero a los ojos, luego baja su mirada y recorre su cuerpo. Está empapada. Su camisola blanca está pegada a su cuerpo como una segunda piel.
"Vine a decirte… que siento mucho lo de hoy." – dice ella. La lluvia cae con fuerza, gotas de agua chorrean de las puntas de su cabello. Joe no dice nada, solo la mira por un momento. Hay un trueno. Primero una luz resplandece detrás de ella y luego se escucha un ruido estremecedor que parece ponerlos en movimiento.
Joe estira su mano y toma la de ella, tirándola hacia adentro. Mary lo agarra detrás del cuello mientras da un paso dentro de su cabaña. Todo en un mismo movimiento, estrella sus labios en los suyos.
La cámara los toma desde adentro de cuerpo entero. Joe está apoyado contra la puerta abierta. Vemos la espalda de Mary, la mano de Joe en su cintura. A través de su camisola mojada vemos el contorno de las mejillas de su trasero. Hay otro relámpago que los ilumina desde afuera.
Joe da otro paso, moviéndolos a ambos. Cierra la puerta de un golpe. Ahora es ella quien tiene la espalda contra la puerta. Hay un primer plano de sus rostros. En ningún momento han dejado de besarse, pero ahora vemos como Joe introduce su lengua en su boca. Ella acaricia su cabello, baja las manos hasta sus hombros. Hace un sonido, quiere decir algo. Joe se aparta, baja sus labios por su mandíbula hacia su cuello. Mary, su cabeza apoyada contra la puerta estira su cuello con la boca entreabierta para darle mejor acceso.
"No quise decir eso." – murmura cuando se acuerda lo que iba a decir.
Joe se detiene.
La cámara los vuelve a tomar de cuerpo entero. Mary está desparramada contra la puerta, sus brazos abiertos junto a su cabeza como intentando sostenerse de algo. Una de sus piernas enrollada en las caderas de Joe. Joe tiene su mano sobre su muslo desnudo, pues ha subido la camisola hasta su cintura.
Primer plano. Los dos respiran agitados. Joe le sonríe.
"Así que no soy un salvaje, bruto y grosero. Ignorante y sin modales. Incivilizado ¿y…?" – Joe piensa, intentando recordar que más le había dicho esa tarde.
"Ordinario." – Mary completa por él.
"Ah, sí. Ordinario."
"No. No lo eres." – dice ella e intenta acercar sus labios para besarlo de nuevo, pero Joe se aleja.
Por un momento hay un ligero temor en sus ojos, miedo a ser rechazada. Pero Joe vuelve a sonreír. Con un dedo aparta uno de los mechones mojados de sobre su mejilla.
"¿Qué haces aquí?" – susurra. Sus ojos verdes recorrer su rostro, miran sus labios hinchados por sus besos.
"Quiero estar contigo." – responde ella. Tan bajo que sus palabras casi no se escuchan con la lluvia de afuera.
"Pero tú no haces este tipo de cosas, Mary Brighton." – Joe se acerca, dice esas palabras casi pegado a su rostro. Su aliento acaricia su mejilla.
"Tal vez sí quiero hacerlas ahora." – Joe vuelve a sonreír, complacido. Da un rápido beso en sus labios y se aleja. La cámara se queda con ella.
"Primero lo primero. Hay que secarte o pescarás un resfrío." – Joe dice fuera de cámara, ella lo sigue con la mirada hasta que su rostro es cubierto por una toalla que Joe le arroja. Se escucha una risita.
En la siguiente toma los vemos sentados en el sillón junto a la chimenea encendida. La luz anaranjada del fuego los ilumina. Mary tiene la toalla envolviendo su cabeza, viste la remera que Joe ha tenido puesta hasta este momento en la película y una taza humeante en sus manos. Sus piernas desnudas están enrolladas debajo de ella. Joe no se ha cambiado, está sentado en la otra punta del sillón, riendo por algo que ella ha dicho.
"¿Y cuánto tiempo hace que vives aquí?" – pregunta Mary.
"Como… diez años."
"Wow. Ya eres prácticamente un nativo. ¿No extrañas Inglaterra?"
Joe la mira antes de dar un sorbo a su taza, piensa por un momento y niega con la cabeza.
"¿Qué hay de tu familia?"
"No tengo familia. Mi madre murió cuando tenía dieciséis y mi padre… nunca fuimos cercanos, digámoslo así."
"¿Y cómo terminaste aquí?" – Joe da otro sorbo a su taza. Es evidente que no quiere contestar.
"¿Fue por una mujer?" – Mary pregunta intrigada. Joe la mira torcido.
"Haces muchas preguntas, ¿lo sabías?" – dice él, esquivando su pregunta. Ella sonríe.
"Tienes que hacerlo si eres una sabelotodo." – Él sonríe también. Se quedan un momento mirándose en silencio. Se escucha el crepitar de los leños ardiendo en la chimenea. La atmósfera cambia entre ellos. Mary apoya su taza en la mesita que tienen en frente. Despacio, se quita la toalla de la cabeza. Sus cabellos colorados están húmedos, pero ya no chorrean. Joe la observa embelesado mientras ella se levanta, arrodillándose sobre el sillón y acercándose a él con algo de torpeza. Toma su taza y la deja junto a la suya. Joe tiene los labios entreabiertos, no deja de mirarla cuando ella se sube a su regazo, una pierna a cada lado de la suya. – "Pero tienes razón, ya basta de preguntas."
Mary acaricia su cabeza, pasando sus dedos por entre sus cabellos. Joe, su cabeza inclinada hacia ella, cierra los ojos cuando ella se acerca. Besa su frente, sus párpados, sus mejillas con suavidad. Joe aprieta sus manos en su trasero cuando sus labios rozan los suyos. Abre los ojos, sus narices pegadas.
"Una última pregunta." – su voz salió entrecortada, se tuvo que aclarar la garganta para continuar. – "¿Estás segura de que quieres hacer esto?"
Ella lo vuelve a besar. – "Muy segura."
Entonces él no se contuvo más. La volvió a besar apasionadamente. Volvió a arrastrar sus dedos sobre la piel desnuda de sus piernas, metiendo las manos por debajo de su remera para apretar su trasero. Ella aprieta sus labios con fuerza sobre su mejilla, su mandíbula, su cuello. Emite un gritito cuando Joe se pone de pie y la levanta con él. La cámara los toma ahora desde la puerta. La cama se ve a un costado, mientras Joe camina con ella. La tira sobre la cama, sus piernas vuelan estiradas por el aire.
Mary rebota sobre el colchón y cae riéndose a carcajadas. Joe se ríe también, inclinándose sobre ella.
"¡Salvaje!" – ella lo acusa.
Joe se acerca más, deja de reírse. Sus risas van disminuyendo también, hasta que se acallan del todo cuando él se recuesta sobre ella y comienza a besarla de nuevo.
Una luz tenue sigue entrando por la ventana. Afuera sigue lloviendo.
Joe la aplasta sobre la cama. Solo la besa y ella responde con la misma pasión. Sus manos blancas contrastan con la piel bronceada de su espalda, arrastra sus dedos sobre ella. Clava las uñas.
Joe, que está mordisqueando el lóbulo de su oreja, levanta la cabeza. Se miran a los ojos, se dan otro pequeño beso.
La cámara está junto a ellos, como acostada en la cama también. Joe se mueve hacia abajo, intenta subirle la remera. Mary se retuerce para que él pueda levantarla. La enrolla sobre sus pechos. Joe los mira. Sus brazos apoyados al costado de su cuerpo los ocultan del foco de la cámara. Luego baja la cabeza. Besa su cuello y continúa bajando.
La cámara enfoca a Mary que cierra los ojos y aprieta los labios y curva su espalda cuando Joe llega a sus senos.
De Joe solo vemos su frente, su cabello moviéndose mientras la besa. La cámara se enfoca en Mary y en su respiración entrecortada.
La cámara se aleja. Joe cubre su cuerpo con el de él, pero vemos sus piernas moviéndose impacientes. Como ella intenta frotarse contra él. La cámara se detiene cuando Joe se levanta. Está ubicada a su espalda. Se ve su cuerpo entero. Oculta detrás de él, Mary se quita la remera, él se quita sus shorts. Vemos su trasero desnudo y como se inclina para quitarle las bragas y vuelve a acostarse sobre ella.
Vuelta a la cámara sobre la cama. Por un instante se ve el perfil de un pecho desnudo. Pero Joe vuelve a cubrirla. Besa sus labios con suavidad, mueve sus caderas, penetrándola. Mary gime, estira su cuello.
La cámara se aparta de su beso y se vuelve hacia la ventana.
Caroline estaba furiosa. Era todo un espectáculo cuando eso ocurría. Estaba al teléfono, gritándole a uno de los productores. Bueno, no necesariamente gritándole, más bien siendo mordaz, hiriente, lo que no era mucho mejor.
"Pensé que todo ya estaba decidido, ¿y ahora salen con esto? No es profesional…" – decía. Demelza la miraba desde el suelo, sentada jugando con Jeremy y sus bloques. Caroline le hacía caras, ponía los ojos en blanco como diciendo ¿Puedes creer la estupidez que están diciendo? – "Pues ese no es nuestro problema. Hubo una reunión para decidirlo, ¿Acaso no firmaron el contrato ya?"
Su amiga era una fiera a la hora de defender sus intereses, y Demelza la adoraba por eso. Le permitía a ella cierta libertad, no de tiempo pues trabajaba mucho, sino de preocupaciones. Demelza confiaba en Caroline plenamente, sabía que siempre obtendría el trato más justo posible. Aunque esta vez no estaba muy segura de sí podría conseguir algo. ¿Qué podría lograr? La filmación estaba a punto de comenzar, que le pidieran hacer una escena antes de viajar al Caribe no era nada extraño, lo que les había molestado era que fuera esa escena. ¿En qué estaban pensando?
"No lo sé. Mira, lo que puedo decirte es esto: No estamos para nada satisfechas con esto. Se suponía que iban a cuidar de Demelza. Sabes que este no es el tipo de película que ella acostumbra a hacer. Y aceptamos porque confiamos en ti, confiamos en el estudio, y en el material. Pero si se van a salir con cuentos como este antes de empezar la filmación siquiera, pues lo tendremos que pensar dos veces…"
Demelza la miró asombrada.
"Tía Caroline está enojada." – comentó Jeremy mientras intentaba encastrar uno de sus bloques en un agujero con la forma incorrecta.
"Parece que sí. Y eso que no se enoja muy fácil. Pero aun así es la mejor tía ¿no lo crees?" – el pequeño asintió. – "Mira, este va aquí. ¿Ves la forma? Es igual." Demelza le mostró la forma del bloque y el agujero con la misma silueta adonde iba. El niño aplaudió cuando su mamá lo encastro correctamente. – "Ahora este, mira ¿Adónde va?"
"Hablaré con ella. Es su decisión, pero no te garantizo nada." – dijo Caroline, y cortó la llamada antes de que del otro lado dijeran algo más.
Suspiró molesta acercándose a ellos, se sentó en el piso también.
"¡Hombres!" – exclamó exasperada. – "Jeremy, prométeme que no te volverás un inepto cuando crezcas." – le dijo al niño.
"¿Qué es ine.. ineto?"
"Lo que son la mayoría de los hombres en esta industria."
"Ahhh… te lo prometo, tía Caroline. No te enojes conmigo." – prometió el pequeño, gateando hacia ella y parándose a su lado para darle un beso y un abrazo.
Caroline sonrió encantada. Ella también, su pequeñín era la personita más dulce sobre la faz de la tierra.
"Déjame adivinar, fue idea del director." – Demelza le dijo a su amiga cuando Jeremy se volvió a sentar con sus bloques, inspeccionando las formas tal como ella le había enseñado.
"Sí. Se quedó con la espina de que no lo respaldaran y contrataran a Styles. Y no le cae bien Ross, para nada. No está seguro de que sea una buena pareja para ti."- Demelza pestañó. – "En la película. Quiere hacer la escena para asegurarse de que tienen la suficiente química. Es un gran director, pero me está empezando a parecer un idiota."
Jeremy se rio.
"Ups, lo siento."
"Está mal decir palabras feas." – Le reprochó ella, solo porque estaba frente a su hijo, claro.
"Idiota no es una mala palabra." – Jeremy se volvió a reír.
Demelza lo pensó por un momento. – "Por esta vez, estas perdonada. La próxima te castigaré." – Le dijo, apuntándola con un dedo.
"Está bien, está bien. Nada de insultos, aunque se lo merezcan. Así que, ¿Qué te parece? ¿Quieres seguir adelante o decimos que no harás la escena, que tienes otros compromisos? O puedes renunciar, si quieres."
"Dijiste que este proyecto sería bueno para mi carrera."
"Lo es. La historia tiene mucho potencial. Puede que sea algo insulso en el libro, pero trasladado a la pantalla puede funcionar. Pero tampoco quiero que por esto trabajes con un montón de i… ineptos a los que lo único que les interesa es su ego."
"A la mayoría lo único que les preocupa es su ego, Caroline. Sabes que es así. Lo hemos hecho por años, hemos aguantado cosas peores."
"Antes. Pero ahora tú eres una estrella y no tienes por qué tolerar este tipo de pedidos a último momento."
"¿Mamá es una estrella?" – preguntó Jer.
"Lo es, cariño. La estrella más grande del mundo."
Demelza rio entre dientes. – "Tu tía exagera, Jeremy. Pero, si esas se traen, sigamos su juego. Lo haré, pero espera hasta último momento para decirles. Y diles que quiero a Kitty Despard para coordinar la escena, y solo camarógrafas mujeres. Y la menor cantidad de gente posible en el set cuando filmemos. Este tipo de escenas no es lo primero que filmas con una persona que no conoces… ya sé, no hace falta que lo digas. Pero han pasado años. Ross bien podría ser un extraño."
"Muy bien, de acuerdo. Los haré sufrir un poco. Que entiendan con quien están lidiando. No es por ti que hacen esto, lo sabes ¿verdad?"
"Lo sé. Es por él, por Ross. ¿Ya firmó el contrato?"
"Así lo tengo entendido. Es una gran oportunidad para él, no puede darse el lujo de desperdiciarla. ¿Quieres… quieres que coordine una reunión con él para que preparen la escena? ¿Para que repasen el guion? Después de todo, él no estuvo en la lectura con el resto del equipo."
Demelza no dijo nada por un momento. Aplaudió a Jeremy que uno por uno había encastrado todos los bloques mientras ellas hablaban. Lo había estado pensando en esos últimos días. Pensó en llamarlo para felicitarlo por haber conseguido el papel, para que hablaran de la película, para repasar el guion. Pero luego lo pensó mejor, ¿Por qué tenía que ser ella quien diera el primer paso? Era algo mezquino de su parte, lo sabía. Pero bien podría ser él quien se contactara con ella. No lo había hecho, por supuesto.
"No creo que sea necesario, Caroline. Nos las arreglaremos en el momento, siempre lo hemos hecho."
