Secret

Autor: Furius Angel

Serie: Yu Yu Hakusho

Categoría: Acción, Aventura, Misterio, Shonen Ai ligero.

Disclaimers: Los usuales. Yu Yu Hakusho no es de mi propiedad. Para mi propia diversión escribo este fic, y nada gano con ello (más que la oportunidad de convertirme en un gran escritor). Abaddon, Abaddonna y Asderel si me pertenecen, por lo tanto si quieres usarlos en algún fic (cosa que estoy seguro no va a suceder) tendrás que pedirme permiso previamente.

Comentarios del Autor: Así es, soy hombre. Me gusta el shonen ai, ¿por qué? No lo sé, solo fíjate qué curioso.

E-mail: secret_furius_angel@hotmail.com

___________________________________

Capitulo 2

ººº Miedo al agua ººº

El viento soplaba frío, la nieve comenzó a arremolinarse con violencia mientras tres muchachos intentaban encontrar un buen lugar para refugiarse de esa tormenta, llevando consigo a uno más, herido. Entraron a un cueva que encontraron no muy lejos y encendieron una fogata dentro de ella.

"No puedo creer que el enano se arriesgara por nosotros." comentó Kuwabara, sentado junto al fuego. Los otros tres chicos estaban también cerca de el, Kurama cuidaba de Hiei, aun no se despertaba.

"¿Cómo esta?" Preguntó Yusuke, echando un curioso vistazo a Hiei.

"Esta mejor, use unas plantas medicinales que pueden ayudar a que la herida cicatrice muy pronto." Respondió Kurama, un poco molesto con sigo mismo. Yusuke apenas y notó esto, pero sabia que Kurama no tenia la culpa de nada.

"Oye, no puedes culparte por eso, si tu fueras culpable, Kuwabara y yo también lo seríamos." Yusuke intentó hacer sentir mejor a Kurama, en cierta manera lo logró.

"Gracias, Yusuke... ¿crees que...?" Kurama calló unos instantes, como pensando lo que diría. "¿Crees que Abaddon haya lanzado esa vara?" Yusuke lo vio con seriedad.

"Es probable... tampoco puedo responderte si esta tormenta la causa su perro... ¡Pero, oye! ¡No debemos preocuparnos por eso! Sin sus poderes Abaddon seguramente es un perdedor." Exclamó tomando una actitud más alegre, más típica de el. Tomó su mochila y comenzó a buscar entre todas las cosas que cargaba en ella.

"¿Qué haces?" Pregunto Kurama, ligeramente sorprendido. Yusuke le dirigió una sonrisa triunfal y sacó de la mochila un pequeño radio.

"Quiero saber qué me he perdido."

"Yusuke, acabamos de salir de la ciudad."

"¡Por fin! Vamos Urameshi, préndelo." Exclamo Kuwabara con entusiasmo. Yusuke presiono un botón y las noticias comenzaron a escucharse, algo cortadas.

"Creo que la señal no llega bien." Dijo Yusuke algo extrañado.

"Es de esperarse, supongo que el clima de las montañas no permite que la señal llegue bien, menos con una tormenta como la que esta ahora." Racionó Kurama. Aun entre cortadas, las noticias se escuchaban un poco.

"Hace un frió... – 5º... amaneció nevando... de medio... nieve..." se escuchaba en la radio.

"Parece que haya también hace frío." Dijo Kuwabara, al tratar de entender esas palabras.

"Uh..." Kurama comenzó a repasarlo todo en su mente, tal vez... "¡No puede ser!"

"¿Qué sucede?" preguntó Yusuke, un poco más tranquilo.

"¡Creo que esto es una trampa! Si hace tanto frío haya, estamos en primavera, no es normal eso..." Kurama parecía asustado, sus compañeros comprendieron de inmediato.

"Quiere decir que Abaddonna está en la ciudad." Yusuke parecía estar confundido. Asustado y enfurecido.

"¡Demonios!" Kurama tomó a Hiei en brazos, corrieron de regreso lo más rápido posible. Con la tormenta todo se dificulto, pero la preocupación de sus seres queridos en la ciudad los hacía seguir luchando. Mientras intentaban huir, una especie de energía los detuvo. Observaron a todas las partes donde suponían podía estar escondiéndose alguien, pero no encontraron nada.

"Creo que si era una trampa... y caímos justo en ella." Gruñó Yusuke, enfurecido.

"¡Adivinaste!" Una voz provenía de encima de ellos. Voltearon hacia el cielo, y justo arriba de ellos encontraron a un muchacho que les sonreía divertido. Poseía un hermoso cabello blanco y largo, sus ojos azules demostraban mucha alegría. Tenia un cuerpo bien formado, apenas vestido por un traje ceñido al cuerpo de colores blanco y negro.

"¡Maldición! ¡¿Tu eres Abaddon?!" Un brillo de temor apareció en los ojos de los detectives.

"¿Quién? ¿Yo? ¡No! Pero gracias por el cumplido." Esa sonrisa burlona no abandonaba el rostro del muchacho. "Yo solo soy el fiel sirviente de." Al parecer quería hacerlos enojar, su actitud era bastante burlona. "Mi nombre es Asderel. ¡Y ya veo! ¿Qué tenemos aquí?" Bajo y se acerco a Hiei, Kurama se interpuso.

"No dejare que le hagas nada." Dijo serio, pero con cierto odio en su voz.

"¡Ah, no te exaltes! Tampoco voy a hacerle daño... actúas como si fuera a matarlo." Rió burlonamente, Kurama lo observó con desprecio.

"¡Cállate! ¿Dónde esta Abaddon?" Yusuke estaba igual de molesto que Kurama. "¡Dile que no sea cobarde! ¿Por qué manda a otras personas a hacer su trabajo?"

"Bueno, la respuesta es más que obvia..." Asderel se acercó a Yusuke, como si quisiera compartir un secreto, y murmuró "Esta muy ocupado..." rió.

"¡Infeliz!" Yusuke intentó golpearlo, pero antes de que su puño pudiera siquiera tocarlo, Asderel ya se encontraba arriba nuevamente. Todos lo miraron con odio.

"Me van a matar con esas miradas." Se burló. "Hagamos un trato..." coloco sus manos en sus rodillas, agachándose un poco hacia ellos. "Si ustedes me dan a su pequeño amigo, por supuesto me refiero al que está herido, yo los dejare salir de aquí, ¿hecho?" Les sonrió, casi con inocencia. Yusuke sonrió de manera burlona.

"¿Por qué habríamos de hacer eso?" levanto su mano, y apuntándolo con su dedo índice, disparo su Rei Gun antes de que pudiera moverse. Pero también antes de que pudieran verlo, Asderel había evadido el ataque, y se encontraba frente a ellos... con Hiei en brazos.

"Sabía que lo entenderían..." Alzó el vuelo. "¡Ha sido un placer negociar con ustedes!" Sólo pudieron observar como se alejaba, con Hiei.

"¡HIEI!" Gritó Kurama. Cuando el muchacho se perdió de vista, cayó de rodillas en la blanca nieve, sintiéndose inútil.

"Demonios." Gruñó Yusuke.

"Oigan... ya podemos salir..." comentó Kuwabara al recordar las palabras del sujeto.

"Es verdad... Kurama..." Yusuke vió a Kurama en el suelo, entendía el dolor por el que debía estar pasando pero no tenían tiempo para eso. "Kurama, vamos a la ciudad a destruir a Abaddonna, después podremos rescatar a Hiei."

"¡No podremos!" la voz de Kurama sonaba dolida, parecía que en cualquier momento lloraría. "¿Cómo sabes que no mataran a Hiei?" Yusuke bajó la vista. Kurama tenia mucha razón.

"Kuwabara..." Yusuke vio a Kuwabara a los ojos, su mirada era seria. "Entonces, te pido de favor que cuides a Keiko y a mi madre."

"¿Qué? Urameshi, ¿qué quieres decir?"

"A lo que me refiero es que tu serás el que cuide a las personas en la ciudad mientras Kurama y yo derrotamos a Abaddon" Kuwabara lo vio desconfiado. "¡No te preocupes! Si llego a necesitar tu ayuda te lo haré saber."

"Ya entiendo... de acuerdo, ¡suerte!" Kuwabara corrió hacia la ciudad, Kurama observó sorprendido a Yusuke.

"¿Puedo saber cómo se lo comunicaras?"

"Es tan tonto que no pensó en eso, era solo para que se fuera." Yusuke le guiñó un ojo.

"Gracias, Yusuke."

Ambos caminaron durante mucho tiempo en dirección hacia donde Asderel había volado, no sabían que tan lejos estaba el escondite de Abaddon pero esperaban no llegar demasiado tarde.

___________________________

"Aby..." el cuarto estaba muy oscuro, apenas se distinguía el movimiento.

"Dime."

"Conseguí un regalito." Se pudo distinguir una sonrisa. "¿Y sabes qué más? Allá afuera hay muchos más."

"Hm... suena interesante, ¿es de los que no pude matar?"

"Si, parece que son muy fuertes. Por seguridad lo he dejado en la 'sala de ahogados'" se escuchó una risita

"Muy bien, Asdy, has hecho un buen trabajo. ¿Qué piensas hacer con tu regalo?"

"Bueno, primero lo primero. Pienso platicar un poco."

"Vaya, estas muy tranquilo últimamente. ¿Desde cuándo piensas sólo en hablar?" se escuchó la risa del otro.

"Me retiro." Se escuchaban los pasos, lentos. Alejándose cada vez más del otro sujeto, y mientras lo iba haciendo entraba a una habitación más iluminada. Era Asderel. "Desde que sé que no tienes idea de lo que siento por ti." Murmuró, un toque de tristeza en su voz.

________________________

"Creo que ya casi llegamos." Murmuró Yusuke, serio. Estaba frente a ellos un enorme castillo negro "¿Crees que sea seguro?" preguntó, volviéndose a Kurama.

"Nunca lo es." Kurama también observaba el lugar. Siguieron acercándose, un sentimiento de culpabilidad se encontraba en ambos.

_________________________

La puerta se abrió, inmediatamente el demonio de ojos rojos subió la mirada hacia ella, observando fríamente al sujeto de cabello blanco que estaba entrando.

"Ah, veo que ya despertaste. ¿Qué tal?" preguntó el albino.

"¿Quién demonios eres?" Hiei subió mucho su tono de voz, tratando así de parecer amenazador.

"Olvidaba que acabas de despertar. Bueno, mi nombre es Asderel, puedes llamarme Asdy si así lo prefieres." Comenzó a reírse. "¿Cuál es tu nombre, pequeño."

"Eso a ti no te importa, y no me llames pequeño." Le dirigió una mirada sumamente fría. Sus pies se encontraban encadenados al suelo, por lo que no podía amenazarlo de otra manera.

"Uy, pero si no me dices cómo te llamas, ¿cómo quieres que te llame, entonces?" Asderel oprimió un botón y una habitación de vidrio rodeo a Hiei. "Vamos, dime cómo te llamas. Tenemos mucho tiempo para hablar."

"No quiero hablar, quiero que me saques de aquí." Le gruño el ojos rojos.

"Bueno... es que yo tengo otros planes para ti, pero estoy seguro que te van a gustar." Oprimió otro botón, esta vez, pequeñas cantidades de agua iban apareciendo en el piso, Hiei no tardó en comprender lo que pensaba hacer.

"¡¿Qué?! Suéltame o te juro que te matare." El pánico se estaba apoderando de el, ya no sabia como amenazarlo.

"No vas a poder hacerlo. Lo que yo hago no es nada personal, no que te conozca y te odie. La verdad me agradas mucho, y por eso precisamente voy a matarte." El agua subía en pequeñas cantidades, apenas y cubría el piso.

"¡Lo que dices no tiene sentido! ¡¿Por qué matarme si dices que te agrado?!" Hiei trataba de liberarse de las cadenas, pero era inútil. Intento derretirlas y no sucedía.

"Bueno, lo que pasa es que mi querido hermano robó la espada Masa-Mune. Cuando te mate, la usare. Seremos muy buenos amigos." Sonrió, para disgusto de Hiei. "Serás mi amigo más querido... te pareces mucho a el." Su voz sonó un poco triste.

"¿Tu hermano? ¿Quieres decir que Abaddon es tu hermano?" Hiei pareció asustarse más.

"Sip... ¡empiezas a interesarte en la platica! Eso es bueno, necesito hablar con alguien antes de que mueras. Cuando revivas no tendrás conciencia, serás incapaz de hablar y pensar por cuenta propia y sólo harás lo que yo diga."

"Infeliz..."

"Primero te contare mi problema más grande, serás como mi mejor amigo." Le guiñó un ojo. "La verdad... es que mi hermano, Abaddon, yo... no se, yo tenia poder propio, el mataba gente cuando debía irse, yo hacia cierto clase de conjuro que hacia que los humanos se embelesaran ante el poder de la luna. Entonces me enteré, mi hermano había enloquecido. Había comenzado como un deber y después le vio el gusto a asesinar personas. Se suponía que yo iba a detenerlo, pero... cuando lo vi, recordé por qué había querido alejarme de el desde un principio." Asderel parecía un poco arrepentido. "No pude más, era o unirme a el y hacer que el me amara, o intentar detenerlo y conseguir su odio." Hiei quería decirle que era un estúpido, pero no pudo. El había hecho algo parecido al mentirle a Yukina. "Te pareces tanto a el..." la voz del albino se rompió, comenzó a llorar.

"..." Hiei no sabía como actuar, la situación era nueva para el, nunca nadie le había comentado sus problemas a el. Notó que el agua ya había subido más, ahora sus pies estaban mojados. "¡Maldición!"

"Bueno... no es tanto el parecido, pero... el también viste siempre de negro, sus ojos son rojos y su cabello es negro... es tan... a veces me siento culpable por todos los que han muerto por nuestra culpa..." permaneció serio unos segundos. "¡Bueno! No se les va a quitar lo muerto, no puedo llorar para siempre."

"¡Sácame de aquí!" gritó Hiei, más asustado que antes.

"Es que te necesito para mi siguiente plan. Quiero también a tus amiguitos para sacrificio a Aby."

"¿Qué? Ni te atrevas." Gruñó molesto.

"¡Entonces si te importan! Es muy lindo que alguien tan frío como tu pueda preocuparse por unos humanos. Pero bueno, apuesto a que ellos ya te olvidaron y ahora se preocupan por lo suyo, así es todo, pequeño. Si todo se me ha de ir mañana, que se vaya de una vez."

"Entonces ¿por qué no dejas tranquilo a tu hermano? Apuesto a que ya esta harto de ti." Le gritó Hiei, haciéndolo enojar.

"¡Cállate! ¡El no esta harto de mi! Si lo estuviera, yo ya habría muerto."

"¿Es que no lo ves? Te esta usando, es todo lo que el ve en ti, un estúpido que lo sigue ciegamente."

"Cuida lo que dices, recuerda que tu vida esta en mis manos." Enfureció el albino, cerrando sus puños fuertemente.

"¿Pero y qué? Si todo se me ha de ir mañana, que se vaya de una vez." Se burló Hiei.

"Hm... buena técnica esta de hacer enojar a tu enemigo, pero aun así nada cambiara. ¿Qué piensas hacer ahora?" Asderel le observó divertido.

"Ya veras lo que pienso hacer." Sus manos estaban libres, se llenaron de fuego.

"Yo que tu no haría eso."

"¡Jaou Ensatsu Rengoku Shou!" Golpeó la pared con su fuego, pero nada paso... eso hasta unos segundos después, que agua comenzó a caer de arriba. "¿Qué demonios...?"

"Te dije que no lo hicieras, tenemos sistema contra incendios." Rió Asderel. Hiei sintió ganas de gritar como loco, pero se contuvo. "Ay, pobrecito... tiene miedo pero no quiere mostrarlo. ¿Qué va a hacer el pobre niñito?" puso una mano en su mejilla, mostrando una falsa preocupación.

"Cállate." El agua subía más rápido ahora llegaba a su cintura. Esa muerte era patética para el, esperaba morir asesinado por Yusuke, o por algún otro más fuerte que el. Pero el morir por alguien que ni siquiera le había dado un golpe, eso era indignante.

"Bueno... hm... algo último que quiera comentarte... ¡ah! Abaddonna esta en la ciudad, supongo que si tienes a alguien importante por ahí, no te preocupes... ¡tu ya estarás muerto!" rió más, Hiei lo observaba con odio. El agua subía más y más rápido. Ahora llegaba a su cuello. "Muy bien, tus últimos segundos de vida te concederé el glorioso silencio."

__________________________

"¡Dinos! ¡¿Dónde está?!" Yusuke golpeaba a uno de los guardias.

"En... en el salón del agua sagrada..." respondió el todo golpeado demonio, señalando la dirección. Yusuke y Kurama corrieron lo más rápido posible, pero habían muchas habitaciones. Rápidamente abrieron cada puerta, sin resultados. Al llegar a la última, encontraron ahí a Hiei, completamente cubierto de agua, y Asderel observándolo tranquilo.

"¡Hiei!" Gritó Kurama, corrió hacia el cristal, Asderel se interpuso.

"Su amigo aún no muere, pero no dejaré que lo eviten." Yusuke se dirigió a el.

"No podrás evitarlo, yo pelearé contra ti." Kurama aprovechó la conversación entre ambos y con un rápido movimiento saco una rosa de entre sus rojos cabellos. Se transformó en un látigo y con el rompió el cristal, dejando que toda el agua escapara y que Hiei pudiera respirar nuevamente. Se acercó a el e intentó romper las cadenas, sin resultado.

"¿Buscabas esto?" Asderel sacó la llave de las cadenas. "Si lo quieren, tendrán que derrotarme."

"¡No entiendo por qué haces esto! Nuestra pelea es con el cobarde de Abaddon, ¿por qué te interpones?" gritó Yusuke, desesperado.

"Tengo mis propias razones, ¿por qué ustedes quieren interferir con los planes de Abaddon?"

"¡Porque está asesinando personas inocentes! Muchas de esas personas son importantes para nosotros."

"Pues así como tu dices, Abaddon es importante para mi... demasiado y no dejaré que lo molesten." Asderel parecía muy molesto, se preparo para pelear. Una voz se escucho por toda a la habitación.

"Asderel, ven rápido. Es urgente." Asderel reaccionó positivamente a la voz.

"Abaddon." Dijo con un suspiro que Yusuke solo había escuchado en las niñas enamoradas. Desapareció muy rápido del lugar.

"Huh... ¿Hiei, estás bien?" Yusuke se acercó a verlo.

"Ese tipo esta loco..."

"Ya lo sabemos... oigan... no nos dio la llave." Comentó Kurama.

"Eso lo soluciono yo... ¡Rei Gun!" Apuntó a las cadenas, estas se rompieron.

Detendrían a esos dos, pasara lo que pasara.

__________________________________

Ya está el segundo capitulo. Muy pocas personas lo pidieron, pero como sí hay personas que lo leen, he decidido por lo menos darle gusto a esas pocas personas. Muchísimas gracias a todos aquellos que dejaron comentarios y quienes han leído la historia.

Hasta luego.

.::Furius Angel::.