Secret
Autor: Furius Angel
Serie: Yu Yu Hakusho
Categoría: Acción, Aventura, Misterio, Shonen Ai ligero.
Disclaimers: Los usuales. Yu Yu Hakusho no es de mi propiedad. Para mi propia diversión escribo este fic, y nada gano con ello (más que la oportunidad de convertirme en un gran escritor). Abaddon, Abaddonna y Asderel si me pertenecen, por lo tanto si quieres usarlos en algún fic (cosa que estoy seguro no va a suceder) tendrás que pedirme permiso previamente.
Comentarios del Autor: Así es, soy hombre. Me gusta el shonen ai, ¿por qué? No lo sé, solo fíjate qué curioso.
E-mail: secret_furius_angel@hotmail.com
___________________________________
Capitulo 3
ººº Influencia de los celos ººº
Comenzaron a caminar por el enorme castillo. Los pasillos eran oscuros, apenas iluminados por candelabros, las paredes se sentían muy húmedas, un líquido siempre presente en ellas. De cuando en cuando la luz de las velas iluminaba más, así dejando ver que el líquido era de un color oscuro, escarlata. Sangre. Por supuesto, siendo ese el hogar de la muerte lo extraño seria no ver nada parecido.
"Hiei, ¿ese sujeto no te dijo nada importante?" Preguntó Yusuke, tratando de conseguir algo de información útil. Hiei se sobresalto al recordar todo lo que el albino le había confiado, no que quisiera guardar el secreto, pero no se sentía bien hablando de cosas así.
"Nada, sólo tonterías." Respondió finalmente.
______________________
"¿Qué era tan importante?" Asderel sonaba emocionado. Se detuvo frente a Abaddon.
"Necesito... quiero..." Abaddon se acercó mucho a Asderel, dándole muchas esperanzas.
"Dime." Dijo tratando de ocultar la emoción.
"Je, has estado muy atento últimamente." Una ligera sonrisa se distinguió entre las sombras. Eso bastó para que Asderel se rindiera, se acercó a su hermano y lo abrazo.
"¿Qué haces?" Abaddon lo observó algo sorprendido. Asderel se apartó de el, lentamente, con una sonrisa seductora en los labios.
"¡Como si no lo supieras!"
"Pues no, no lo sé... pero no importa." Asderel sintió un dolor en el pecho. "Lo que quería pedirte era que fueras por Abaddonna, parece que tiene problemas."
"¡¿Por tu perro?! ¡¿Por qué?!" Asderel se apartó, ofendido.
"Porque te lo estoy pidiendo." Los ojos rojos de Abaddon eran evidentes entre las sombras. Asderel le temía un poco, pero el era mayor que su hermano consentido, no le haría los favores por una razón tan simple.
"Abaddon, te ayudo con esto pero no voy a cuidar a tu perro por ti."
"Está bien, entonces voy yo." Se dio vuelta, pero el albino se sintió peor. Sabía que Abaddon era fuerte, pero el lo amaba y no podía dejar de pensar en su seguridad.
"Espera... voy yo, pero este es el último favor que te hago así por así, ¿oíste?" Asderel trató de sonar rudo ante la mirada confundida pero a la vez divertida de su hermano menor.
"Está bien, de verdad que eres muy raro." Abaddon regresó a su lugar mientras Asderel lo observaba, fingiendo estar molesto.
_______________________
"¡Demonios! Estoy seguro de que ya pasamos por aquí." Gritó Yusuke, al notar que era el mismo lugar donde habían intentado ahogar a Hiei.
"Estúpido, ¿nos has estado guiando por el mismo camino?" Hiei sentía en ese momento tremendas ganas de ahogar a Yusuke.
"¡Pues si eres tan 'inteligente' por qué no nos guías tú!" Gritó Yusuke, ofendido por el comentario del demonio.
"Supongo que eso debí haber hecho desde un principio"
"Tranquilos, no llegaremos a ningún lugar si seguimos peleando y culpando a otros por estar perdidos." Kurama intentó calmar a ambos.
"Es verdad, entonces... vamos por acá." Yusuke parecía seguro de saber que camino tomar.
"Esta vez no nos lleves por el mismo camino."
"¡Confíen en mi!"
"Bueno, vamos."
_______________________
"No puede ser... se preocupa más por su perro que por mí. ¡Eso no puede ser!" Asderel se quejaba mientras volaba sobre la ciudad. "Maldito mocoso, ya olvido que soy más de cien años mayor que el... ¡Me lleva!" Asderel estaba furioso, más que eso, estaba... ¿celoso? Y de un perro... claro. Abaddon actuaba como un niño consentido la mayoría de las veces, quería que las cosas se hicieran a su manera, o que no se hicieran.
Asderel observó la ciudad, las luces en la noche siempre lo habían atraído, se calmó un poco. Pero no podía estar celoso de un perro. Menos de Abaddonna, que le había salvado la vida tantas veces. A él y a Abaddon. Le debía muchas cosas.
Interrumpió sus pensamientos por unos momentos, sintió el poder de Abaddonna, no tan fuerte como era. Seguro tenía problemas. Descendió rápido hacia el lugar de donde provenía el poder de Abaddonna, lo encontró. Estaba peleando contra un humano, pero le parecía ya haberlo visto en algún otro lado.
"¡Abaddonna!" Llamó. El perro volteó hacia el. "¿Tienes problemas?" Asderel se acercó, su rostro muy serio, había estado pensando en 'antes' de que todo sucediera así...
"Todo está perfecto..." Para sorpresa del humano, el cual tenia un rostro muy horrible a parecer de Asderel, el perro había hablado.
"¿No necesitas ayuda? Abaddon quiere que regreses."
"Enseguida, ¿termino antes con el humano?" El albino negó con la cabeza.
"Hay más visitantes en el castillo, están en el laberinto." El perro, que era enorme, se acercó a Asderel. Emprendieron vuelo, dejando a un confundido Kuwabara a mitad de la batalla.
"Oye, si no te molesta, me gustaría ir más despacio." Comentó el albino seriamente durante su vuelo.
"¿Puedo saber por qué?"
"Quiero hablar contigo sobre Abaddon..." El perro entendió, redujo la velocidad junto con Asderel.
"¿Qué es lo que quieres saber?"
"Bueno, quiero tu opinión... ¿crees que el pueda amarme?"
"¿A qué forma te refieres?"
"A amarme, como el único en su vida." Silencio. "Solo quiero tu opinión."
"Creo que tendrías que esperar, supongo que has notado que el no conoce ningún sentimiento, salvo el placer de matar, es un demonio muy joven, aún no ha aprendido sobre ellos."
"Es extraño, siento que te quiere más a ti que a mi."
"¿Celos?" Asderel se avergonzó un poco. "Demasiado pronto para aprender ese sentimiento, pero si ya conoces el amor... generalmente vienen juntos, incluyendo el dolor con ellos." Asderel pensó en las palabras del perro, ¡era muy sabio! Probablemente más maduro que el.
"¿Por qué a los demonios nos cuesta entender los sentimientos, mientras que los humanos incluso nacen con ellos?"
"La naturaleza nos enseña por inducción que existen sentimientos, que existe el mal y el bien. Pero estos son misterios para los demonios, como para los humanos lo es el poder que nosotros poseemos. Es el equilibrio, nosotros tenemos poder y falta de sentimientos, ellos tienen sentimientos pero a cambio les falta poder. Aunque hay quienes pueden dejar pasar eso por alto, tu has obtenido sentimientos a partir de ese 'algo' especial que te hacia sentir tu hermano, igual hay humanos que pueden alcanzar el poder."
"Pero si ellos tienen menos poder, el equilibrio no esta justo, ¡nosotros obviamente ganamos!"
"Sus sentimientos, al ser más fuertes, logran que ellos hagan lo que sea, sin importar si la naturaleza no lo haya ideado así."
"Bueno... cómo sea, lo que quiero es saber cómo puedo hacer que Abaddon vuelva a ser el de antes."
"El ya tomó la decisión de ser como es, ¿acaso no lo amas de igual manera?"
"Claro..." Asderel pareció desilusionado, claro que amaba así a Abaddon, de cualquier manera. Pero sabía que esa forma de ser no era la más conveniente para el bienestar de su hermano.
"Estará bien si le dices lo que sientes, debe saber que es importante para alguien."
"Eso ya lo sabe." Asderel afirmó, casi ofendido. Comenzó a dudarlo. "¿Lo sabe?"
"No de la manera que tu quieres." El resto del camino no hubo más palabras, el albino continuaba pensando en las palabras del demonio.
_____________________
Pasos desesperados sonaron por toda la habitación, después de tranquilizarse un poco, el causante de dichos pasos se sentó en un sofá muy grande y perfectamente diseñado para un rey o alguien igual de importante.
Los ojos rojos brillaron en la oscuridad, parecían dirigidos, como siempre, a la nada. Pero no era extraño, nunca había nada delante de ellos, por lo menos no cuando no estaba Asderel.
No supo exactamente cuando pasó, pero comenzó a sentir un... algo especial por su hermano mayor. ¿Pero qué le diría al saberlo? Nada, porque nunca lo sabría. Asderel no debía saber nada correspondiente a eso. Su época de rebeldía y placer por las matanzas había terminado hace ya mucho, pero al ver el interés que mostraba Asderel... ¿cómo decirle que ya era todo? Solo había sido uno más de sus caprichos. Y tampoco tenía el valor de decírselo. El nunca había hablado de sus "sentimientos". Era algo nuevo para el y su mundo de cosas materiales. Pero no le extrañaba sentir algo así, después de todo su querido hermano siempre había hecho todo por el, siempre lo había cuidado y había cumplido muchísimos caprichos suyos que no tenían ni siquiera razón de ser.
Un sonido acercándose lo interrumpió. Puso atención del lugar de donde provenían, sus ojos vacíos, parecían tristes. Dos figuras aparecieron de entre las sombras, Asderel y Abaddonna.
"Ya llegue con tu mascota. Más te vale que no hayas empezado sin nosotros." Dijo Asderel amenazador.
"Ah, no he hecho nada, no te preocupes."
"¡Amo!" Abaddonna se acerco cariñoso a Abaddon, como un perro a su amo. Abaddon acarició al demonio y mostró una sonrisa que para Asderel era la más falsa que había visto en su hermano menor. Se acerco a ellos con una expresión muy seria.
"Abaddonna... necesito hablar con Abaddon, por favor." Las palabras sonaron cortantes, Abaddon no ocultó su sorpresa. Aún más se sorprendió cuando vio a su fiel mascota alejándose de la habitación. Por la expresión seria en el rostro de su hermano supuso que ya había descubierto lo que sentía por el. Su rostro mostró obvia incomodidad ante imaginarse a su hermano hablando de ello con el. "Hola, Aby..."
"¿Qué es lo que quieres?" Preguntó tratando de parecer indiferente. Sentía unas ganas irracionales de llorar. No se sentía triste, pero las lágrimas querían salir.
"¿Qué te pasa?" Preguntó preocupado.
"No sé de qué hablas." Desvió la mirada, en cualquier momento las lágrimas caerían. '¡Demonios!' pensó para sí. De esa manera Asderel pensaría que en serio tenía un problema, y sospecharía más.
"No finjas conmigo, nunca has sido bueno en las mentiras." Asderel endureció la mirada. "Abaddon... dime o tendré que obligarte, sigo siendo el mayor y puedo hacerlo, tu sabes que puedo."
"¡No me pasa nada, maldita sea!" Su voz se quebró, las lágrimas ya habían salido. Cometió un error. Debió mantenerse tranquilo, pero eso le era imposible con el nerviosismo de lo que sentía. Asderel, a pesar de lo oscuro de la habitación, pudo ver bien ese liquido brillando con la poca luz que entraba.
"¿Por qué lloras?" Preguntó, su tono con una preocupación demasiado fuerte para alguien que sólo lloraba sin razón.
"No es por nada, no lo sé." Sus mejillas se tornaron de un fino color rojo. ¡Todo su cuerpo lo estaba traicionando! Levanto sus manos para limpiar sus lágrimas y ocultar su rubor, Asderel lo detuvo.
"¿Por qué?" Sonó dolido.
"No sé..." Las mangas de la ropa de Abaddon cubrían sus manos, parecía un niño llorando de esa manera. En realidad siempre lo parecía, por eso se ocultaba en las sombras.
Asderel sostuvo las manos de su hermano en las suyas. El menor se sorprendió. Una de las manos del albino se dirigió a la mejilla de Abaddon, deteniendo una lagrima rebelde que seguía cayendo.
"Nunca te había visto llorar." Comentó el mayor. Al siguiente instante se estaban besando. Un tierno roce de labios, muy leve. Cada uno disfrutando el momento.
Cuando Asderel se separo de los labios de su hermano, no fue por deseo propio. Abaddonna llego ante ellos y aviso de los 'visitantes'. Asderel se apresuro a ir a acabar con ellos.
"Hasta luego." Se despidió de su hermano, que solo lo veía un poco confundido. En instantes, el albino desapareció.
______________________
"Nos has seguido llevando por el mismo camino." Gruñó Hiei, molesto.
"No puedes decir nada, yo te di la oportunidad y también nos llevaste por el mismo."
"Esto me esta pareciendo muy extraño. Supongo que es un trampa." Kurama razonó todo, era lo más probable.
"¿Qué quieres decir? ¿Un laberinto?" Yusuke alzó una ceja.
"Eso explicaría perfectamente el por qué hemos pasado varias veces por el mismo lugar."
"¿Por qué no lo dijiste antes?" Preguntó Yusuke, completamente enfadado.
"Pues yo les dije muchas veces, pero ustedes estaban muy ocupados discutiendo sobre quién tenía la culpa." Ambos se avergonzaron. Kurama era el que menos tenía la culpa y el que más salía molesto.
"¿Y cómo pretendes que salgamos de el?" Hiei desafió la inteligencia de ambos.
"Bueno, supongo que los poderes espirituales no funcionaran en nada."
"Pero podemos intentarlo." Comentó Yusuke, apuntando su dedo hacia una pared. "¡Rei Gun!" El disparo, para sorpresa de todos, atravesó la pared.
"¡¿Qué?! ¡Era algo tan fácil!" Kurama apenas se lo podía creer.
"¿Qué? ¿Apenas han descubierto eso? Pensé que serían más rápidos." Una voz conocida les hablo detrás de ellos.
"¡Tu! Maldito" Hiei mostró un odio enorme hacia el albino.
"No te me pongas así, ya no te voy a hacer nada." Asderel sonrió. "Ya he conseguido lo que quiero. Supongo que así sólo queda hacer un acuerdo." Todos lo vieron confundidos. "Pero para ello debo llevarlos frente a los ojos e mi querido hermano Abaddon."
"¿Por qué debemos creer en ti?" Kurama dudaba tremendamente, pero tenía muchísimo derecho. Por alguna razón Hiei creyó en el.
"¿Qué clase de acuerdo?" Preguntó algo dudoso.
"¡Hiei!" Exclamaron Yusuke y Kurama. Asderel le sonrió.
"Bueno, debo ver si devolverá la espada o... bueno, debemos ponernos de acuerdo."
"Aceptamos." Dijo Hiei, muy decidido, sorprendiendo a sus compañeros...
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Me costó trabajo escribir este capitulo. Mucho romance, quizás un poco cursi. Supongo que a todos les resulta así al releer su historia.
Muchísimas gracias a todos aquellos que dejan reviews, también a quienes leen la historia aunque no dejen ningún comentario.
.::Furius Angel::.
Autor: Furius Angel
Serie: Yu Yu Hakusho
Categoría: Acción, Aventura, Misterio, Shonen Ai ligero.
Disclaimers: Los usuales. Yu Yu Hakusho no es de mi propiedad. Para mi propia diversión escribo este fic, y nada gano con ello (más que la oportunidad de convertirme en un gran escritor). Abaddon, Abaddonna y Asderel si me pertenecen, por lo tanto si quieres usarlos en algún fic (cosa que estoy seguro no va a suceder) tendrás que pedirme permiso previamente.
Comentarios del Autor: Así es, soy hombre. Me gusta el shonen ai, ¿por qué? No lo sé, solo fíjate qué curioso.
E-mail: secret_furius_angel@hotmail.com
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Capitulo 3
ººº Influencia de los celos ººº
Comenzaron a caminar por el enorme castillo. Los pasillos eran oscuros, apenas iluminados por candelabros, las paredes se sentían muy húmedas, un líquido siempre presente en ellas. De cuando en cuando la luz de las velas iluminaba más, así dejando ver que el líquido era de un color oscuro, escarlata. Sangre. Por supuesto, siendo ese el hogar de la muerte lo extraño seria no ver nada parecido.
"Hiei, ¿ese sujeto no te dijo nada importante?" Preguntó Yusuke, tratando de conseguir algo de información útil. Hiei se sobresalto al recordar todo lo que el albino le había confiado, no que quisiera guardar el secreto, pero no se sentía bien hablando de cosas así.
"Nada, sólo tonterías." Respondió finalmente.
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"¿Qué era tan importante?" Asderel sonaba emocionado. Se detuvo frente a Abaddon.
"Necesito... quiero..." Abaddon se acercó mucho a Asderel, dándole muchas esperanzas.
"Dime." Dijo tratando de ocultar la emoción.
"Je, has estado muy atento últimamente." Una ligera sonrisa se distinguió entre las sombras. Eso bastó para que Asderel se rindiera, se acercó a su hermano y lo abrazo.
"¿Qué haces?" Abaddon lo observó algo sorprendido. Asderel se apartó de el, lentamente, con una sonrisa seductora en los labios.
"¡Como si no lo supieras!"
"Pues no, no lo sé... pero no importa." Asderel sintió un dolor en el pecho. "Lo que quería pedirte era que fueras por Abaddonna, parece que tiene problemas."
"¡¿Por tu perro?! ¡¿Por qué?!" Asderel se apartó, ofendido.
"Porque te lo estoy pidiendo." Los ojos rojos de Abaddon eran evidentes entre las sombras. Asderel le temía un poco, pero el era mayor que su hermano consentido, no le haría los favores por una razón tan simple.
"Abaddon, te ayudo con esto pero no voy a cuidar a tu perro por ti."
"Está bien, entonces voy yo." Se dio vuelta, pero el albino se sintió peor. Sabía que Abaddon era fuerte, pero el lo amaba y no podía dejar de pensar en su seguridad.
"Espera... voy yo, pero este es el último favor que te hago así por así, ¿oíste?" Asderel trató de sonar rudo ante la mirada confundida pero a la vez divertida de su hermano menor.
"Está bien, de verdad que eres muy raro." Abaddon regresó a su lugar mientras Asderel lo observaba, fingiendo estar molesto.
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"¡Demonios! Estoy seguro de que ya pasamos por aquí." Gritó Yusuke, al notar que era el mismo lugar donde habían intentado ahogar a Hiei.
"Estúpido, ¿nos has estado guiando por el mismo camino?" Hiei sentía en ese momento tremendas ganas de ahogar a Yusuke.
"¡Pues si eres tan 'inteligente' por qué no nos guías tú!" Gritó Yusuke, ofendido por el comentario del demonio.
"Supongo que eso debí haber hecho desde un principio"
"Tranquilos, no llegaremos a ningún lugar si seguimos peleando y culpando a otros por estar perdidos." Kurama intentó calmar a ambos.
"Es verdad, entonces... vamos por acá." Yusuke parecía seguro de saber que camino tomar.
"Esta vez no nos lleves por el mismo camino."
"¡Confíen en mi!"
"Bueno, vamos."
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"No puede ser... se preocupa más por su perro que por mí. ¡Eso no puede ser!" Asderel se quejaba mientras volaba sobre la ciudad. "Maldito mocoso, ya olvido que soy más de cien años mayor que el... ¡Me lleva!" Asderel estaba furioso, más que eso, estaba... ¿celoso? Y de un perro... claro. Abaddon actuaba como un niño consentido la mayoría de las veces, quería que las cosas se hicieran a su manera, o que no se hicieran.
Asderel observó la ciudad, las luces en la noche siempre lo habían atraído, se calmó un poco. Pero no podía estar celoso de un perro. Menos de Abaddonna, que le había salvado la vida tantas veces. A él y a Abaddon. Le debía muchas cosas.
Interrumpió sus pensamientos por unos momentos, sintió el poder de Abaddonna, no tan fuerte como era. Seguro tenía problemas. Descendió rápido hacia el lugar de donde provenía el poder de Abaddonna, lo encontró. Estaba peleando contra un humano, pero le parecía ya haberlo visto en algún otro lado.
"¡Abaddonna!" Llamó. El perro volteó hacia el. "¿Tienes problemas?" Asderel se acercó, su rostro muy serio, había estado pensando en 'antes' de que todo sucediera así...
"Todo está perfecto..." Para sorpresa del humano, el cual tenia un rostro muy horrible a parecer de Asderel, el perro había hablado.
"¿No necesitas ayuda? Abaddon quiere que regreses."
"Enseguida, ¿termino antes con el humano?" El albino negó con la cabeza.
"Hay más visitantes en el castillo, están en el laberinto." El perro, que era enorme, se acercó a Asderel. Emprendieron vuelo, dejando a un confundido Kuwabara a mitad de la batalla.
"Oye, si no te molesta, me gustaría ir más despacio." Comentó el albino seriamente durante su vuelo.
"¿Puedo saber por qué?"
"Quiero hablar contigo sobre Abaddon..." El perro entendió, redujo la velocidad junto con Asderel.
"¿Qué es lo que quieres saber?"
"Bueno, quiero tu opinión... ¿crees que el pueda amarme?"
"¿A qué forma te refieres?"
"A amarme, como el único en su vida." Silencio. "Solo quiero tu opinión."
"Creo que tendrías que esperar, supongo que has notado que el no conoce ningún sentimiento, salvo el placer de matar, es un demonio muy joven, aún no ha aprendido sobre ellos."
"Es extraño, siento que te quiere más a ti que a mi."
"¿Celos?" Asderel se avergonzó un poco. "Demasiado pronto para aprender ese sentimiento, pero si ya conoces el amor... generalmente vienen juntos, incluyendo el dolor con ellos." Asderel pensó en las palabras del perro, ¡era muy sabio! Probablemente más maduro que el.
"¿Por qué a los demonios nos cuesta entender los sentimientos, mientras que los humanos incluso nacen con ellos?"
"La naturaleza nos enseña por inducción que existen sentimientos, que existe el mal y el bien. Pero estos son misterios para los demonios, como para los humanos lo es el poder que nosotros poseemos. Es el equilibrio, nosotros tenemos poder y falta de sentimientos, ellos tienen sentimientos pero a cambio les falta poder. Aunque hay quienes pueden dejar pasar eso por alto, tu has obtenido sentimientos a partir de ese 'algo' especial que te hacia sentir tu hermano, igual hay humanos que pueden alcanzar el poder."
"Pero si ellos tienen menos poder, el equilibrio no esta justo, ¡nosotros obviamente ganamos!"
"Sus sentimientos, al ser más fuertes, logran que ellos hagan lo que sea, sin importar si la naturaleza no lo haya ideado así."
"Bueno... cómo sea, lo que quiero es saber cómo puedo hacer que Abaddon vuelva a ser el de antes."
"El ya tomó la decisión de ser como es, ¿acaso no lo amas de igual manera?"
"Claro..." Asderel pareció desilusionado, claro que amaba así a Abaddon, de cualquier manera. Pero sabía que esa forma de ser no era la más conveniente para el bienestar de su hermano.
"Estará bien si le dices lo que sientes, debe saber que es importante para alguien."
"Eso ya lo sabe." Asderel afirmó, casi ofendido. Comenzó a dudarlo. "¿Lo sabe?"
"No de la manera que tu quieres." El resto del camino no hubo más palabras, el albino continuaba pensando en las palabras del demonio.
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Pasos desesperados sonaron por toda la habitación, después de tranquilizarse un poco, el causante de dichos pasos se sentó en un sofá muy grande y perfectamente diseñado para un rey o alguien igual de importante.
Los ojos rojos brillaron en la oscuridad, parecían dirigidos, como siempre, a la nada. Pero no era extraño, nunca había nada delante de ellos, por lo menos no cuando no estaba Asderel.
No supo exactamente cuando pasó, pero comenzó a sentir un... algo especial por su hermano mayor. ¿Pero qué le diría al saberlo? Nada, porque nunca lo sabría. Asderel no debía saber nada correspondiente a eso. Su época de rebeldía y placer por las matanzas había terminado hace ya mucho, pero al ver el interés que mostraba Asderel... ¿cómo decirle que ya era todo? Solo había sido uno más de sus caprichos. Y tampoco tenía el valor de decírselo. El nunca había hablado de sus "sentimientos". Era algo nuevo para el y su mundo de cosas materiales. Pero no le extrañaba sentir algo así, después de todo su querido hermano siempre había hecho todo por el, siempre lo había cuidado y había cumplido muchísimos caprichos suyos que no tenían ni siquiera razón de ser.
Un sonido acercándose lo interrumpió. Puso atención del lugar de donde provenían, sus ojos vacíos, parecían tristes. Dos figuras aparecieron de entre las sombras, Asderel y Abaddonna.
"Ya llegue con tu mascota. Más te vale que no hayas empezado sin nosotros." Dijo Asderel amenazador.
"Ah, no he hecho nada, no te preocupes."
"¡Amo!" Abaddonna se acerco cariñoso a Abaddon, como un perro a su amo. Abaddon acarició al demonio y mostró una sonrisa que para Asderel era la más falsa que había visto en su hermano menor. Se acerco a ellos con una expresión muy seria.
"Abaddonna... necesito hablar con Abaddon, por favor." Las palabras sonaron cortantes, Abaddon no ocultó su sorpresa. Aún más se sorprendió cuando vio a su fiel mascota alejándose de la habitación. Por la expresión seria en el rostro de su hermano supuso que ya había descubierto lo que sentía por el. Su rostro mostró obvia incomodidad ante imaginarse a su hermano hablando de ello con el. "Hola, Aby..."
"¿Qué es lo que quieres?" Preguntó tratando de parecer indiferente. Sentía unas ganas irracionales de llorar. No se sentía triste, pero las lágrimas querían salir.
"¿Qué te pasa?" Preguntó preocupado.
"No sé de qué hablas." Desvió la mirada, en cualquier momento las lágrimas caerían. '¡Demonios!' pensó para sí. De esa manera Asderel pensaría que en serio tenía un problema, y sospecharía más.
"No finjas conmigo, nunca has sido bueno en las mentiras." Asderel endureció la mirada. "Abaddon... dime o tendré que obligarte, sigo siendo el mayor y puedo hacerlo, tu sabes que puedo."
"¡No me pasa nada, maldita sea!" Su voz se quebró, las lágrimas ya habían salido. Cometió un error. Debió mantenerse tranquilo, pero eso le era imposible con el nerviosismo de lo que sentía. Asderel, a pesar de lo oscuro de la habitación, pudo ver bien ese liquido brillando con la poca luz que entraba.
"¿Por qué lloras?" Preguntó, su tono con una preocupación demasiado fuerte para alguien que sólo lloraba sin razón.
"No es por nada, no lo sé." Sus mejillas se tornaron de un fino color rojo. ¡Todo su cuerpo lo estaba traicionando! Levanto sus manos para limpiar sus lágrimas y ocultar su rubor, Asderel lo detuvo.
"¿Por qué?" Sonó dolido.
"No sé..." Las mangas de la ropa de Abaddon cubrían sus manos, parecía un niño llorando de esa manera. En realidad siempre lo parecía, por eso se ocultaba en las sombras.
Asderel sostuvo las manos de su hermano en las suyas. El menor se sorprendió. Una de las manos del albino se dirigió a la mejilla de Abaddon, deteniendo una lagrima rebelde que seguía cayendo.
"Nunca te había visto llorar." Comentó el mayor. Al siguiente instante se estaban besando. Un tierno roce de labios, muy leve. Cada uno disfrutando el momento.
Cuando Asderel se separo de los labios de su hermano, no fue por deseo propio. Abaddonna llego ante ellos y aviso de los 'visitantes'. Asderel se apresuro a ir a acabar con ellos.
"Hasta luego." Se despidió de su hermano, que solo lo veía un poco confundido. En instantes, el albino desapareció.
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"Nos has seguido llevando por el mismo camino." Gruñó Hiei, molesto.
"No puedes decir nada, yo te di la oportunidad y también nos llevaste por el mismo."
"Esto me esta pareciendo muy extraño. Supongo que es un trampa." Kurama razonó todo, era lo más probable.
"¿Qué quieres decir? ¿Un laberinto?" Yusuke alzó una ceja.
"Eso explicaría perfectamente el por qué hemos pasado varias veces por el mismo lugar."
"¿Por qué no lo dijiste antes?" Preguntó Yusuke, completamente enfadado.
"Pues yo les dije muchas veces, pero ustedes estaban muy ocupados discutiendo sobre quién tenía la culpa." Ambos se avergonzaron. Kurama era el que menos tenía la culpa y el que más salía molesto.
"¿Y cómo pretendes que salgamos de el?" Hiei desafió la inteligencia de ambos.
"Bueno, supongo que los poderes espirituales no funcionaran en nada."
"Pero podemos intentarlo." Comentó Yusuke, apuntando su dedo hacia una pared. "¡Rei Gun!" El disparo, para sorpresa de todos, atravesó la pared.
"¡¿Qué?! ¡Era algo tan fácil!" Kurama apenas se lo podía creer.
"¿Qué? ¿Apenas han descubierto eso? Pensé que serían más rápidos." Una voz conocida les hablo detrás de ellos.
"¡Tu! Maldito" Hiei mostró un odio enorme hacia el albino.
"No te me pongas así, ya no te voy a hacer nada." Asderel sonrió. "Ya he conseguido lo que quiero. Supongo que así sólo queda hacer un acuerdo." Todos lo vieron confundidos. "Pero para ello debo llevarlos frente a los ojos e mi querido hermano Abaddon."
"¿Por qué debemos creer en ti?" Kurama dudaba tremendamente, pero tenía muchísimo derecho. Por alguna razón Hiei creyó en el.
"¿Qué clase de acuerdo?" Preguntó algo dudoso.
"¡Hiei!" Exclamaron Yusuke y Kurama. Asderel le sonrió.
"Bueno, debo ver si devolverá la espada o... bueno, debemos ponernos de acuerdo."
"Aceptamos." Dijo Hiei, muy decidido, sorprendiendo a sus compañeros...
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Me costó trabajo escribir este capitulo. Mucho romance, quizás un poco cursi. Supongo que a todos les resulta así al releer su historia.
Muchísimas gracias a todos aquellos que dejan reviews, también a quienes leen la historia aunque no dejen ningún comentario.
.::Furius Angel::.
