2. De madrugada

-¡Petunia! ¡Petunia! –oía a lo lejos, ¡un momento! ¡Era tío Vernon quien gritaba como poseso!

Harry corrió a la habitación contigua siguiendo el origen de los gritos de su tío, en cuanto entró, lo que vio lo dejo en shock, su tía estaba tendida en el suelo con un hilillo de sangre resbalándole por la comisura de la boca.

-¡Petunia! ¿¡Que tienes!?- sollozaba su tío sosteniéndola de la parte superior, ni siquiera se percato de la presencia de su odiado sobrino, se encontraba totalmente histérico como para saber que hacer.

-¿¡Que es todo ese ruido!? –venia gritando Dudley desde su cuarto. -¿Por qué no dejan...? –pero su pregunta quedo en el aire en cuanto vio la escena. -¡Mamá! –grito abalanzándose a su lado. -¿¡Que le hiciste!? –grito mirando a Harry. -¡Te voy a matar! –dicho esto se puso de pie, y se abalanzo contra Harry, que tomado totalmente por la sorpresa no logró esquivar el golpe en la mejilla que le dio su primo.

Pero aunque la rabia se empezaba a agolparse en su cabeza, el golpe de Dudley logró ponerlo a pensar, tenia que pedir ayuda, ¡una ambulancia! ¡Eso es! Debía llamar una ambulancia, pero, ¿y si... y si todo esto fuera obra de Voldemort?

Salio corriendo de la habitación, antes de que Dudley intentara golpearlo nuevamente, tomó su varita de su mesa de noche, y bajo saltando de dos en dos las escaleras hasta el piso inferior.

Busco entre las agendas telefónicas al lado del teléfono, pero no encontró nada, así que sin perder mas tiempo, salio a la calle. En menos de un segundo ya estaba escurriendo agua, eran ya las dos de la mañana y no había dejado de llover, al contrario, parecía que a cada segundo lloviera más fuerte. Corrió a través de la calle hasta llegar a la casa de Arabella Figg, la única persona que conocía en los alrededores.

Toc, toc, toc, toc, el frió le estaba llegando a los huesos, su mandíbula estaba empezando a temblar. Toc, toc toc toc toc toc. Espero unos segundos. Nada. Toc toc toc, encendieron una luz.

-¿¡pero quien toca de esa manera!? ¿¡Que no saben que es muy tarde!? –se oían los gritos enfadados de aquella anciana loca por los gatos. -¡mas vale que sea impor... - su voz se convirtió en un murmullo en cuanto abrió la puerta y Harry sin esperar a que se lo indicaran, entró a la casa, estaba tembloroso, pocas veces había visto llover de esa formar. -¡Harry, muchacho! ¿¡Pero que haces aquí!?

-mi tía esta enferma. –la atajo antes de que la anciana le hiciera sentar y tomar té. –esta no se, como desmayada, tiene sangre saliéndole por la boca, no se que pasó, mi tío grito y cuando llegue estaba así, pensé en llamar una ambulancia pero no me se el numero, y tampoco lo encontré, y... y también se me ocurrió que quizás... que quizás esto pueda ser obra de Voldemort. –la señora Figg que lo escuchaba con atención sufrió un sobresalto al oír el nombre pero no dijo nada al respecto.

-es... este bien, siéntate mientras me comunico con Dumbledore. –hizo pasar a Harry y tomo un caracol que estaba en una de las repisas junto a varios montones de fotos de gatos, Harry habría pensado que su vecina se habría vuelto loca si no fuera por que el mundo mágico no terminaba de sorprenderlo.

La anciana tomo el caracol y dijo en el agujero: Albus Dumbledore. – el caracol brilló con una luz blanca azulada antes de que Arabella empezara a gritarle de nuevo. -¡Albus, contesta! ¡Tenemos un PD-1! -no ocurrió nada. -¡Albus, despierta! –grito mas alto aun.

-¿Qué sucede Arabella? –le pregunto la voz preocupada de Dumbledore, esta salía justo desde el caracol. -¿Harry esta bien?

-Él esta conmigo, es su tía; dice que esta desmayada o algo así, ¿es posible que esto lo haya echo quien-usted-ya-sabe?

-eso no lo sabremos hasta que la examinen, voy para allá, es mejor que la llevemos a San Mungo.

Continuará pero dejen Reviews para saber como voy