CAPITULO 6: ESCAPE AL TEMPLO

-¿Qué sucede?- preguntó Mu, sorprendido del repentino cambio de la ninfa- ¿qué haces, Calipso?-

-Circe me ordenó matar a la chica- dijo Calipso- y retenerte...-

-¿A mí?- dijo Mu sorprendido.

-Exacto- dijo Calipso- no pienso obedecer la primera parte... los tres pueden quedarse...-

La ninfa llamó a sus guardias, quienes rodearon a Mu, Saga y Cristaly. Saga y Mu comenzaron a encender sus cosmos. Calipso hizo lo mismo.

-¿Quieres pelear?- dijo Saga. Calipso asintió.

-Si no se quedan por las buenas- dijo Calipso- se quedarán por las malas...-

-'Saga'- dijo Mu, hablando al cosmo de su compañero- 'abre un portal a otra dimensión y llévate a Cristaly al Santuario'-

-'Pero...'- dijo Saga.

-'Pero nada'- dijo Mu- 'ella está en peligro... yo puedo teletransportarme...los alcanzaré después'-

-'De acuerdo'-dijo Saga-'pero ten cuidado'-

-'¡Ahora!'- dijo Mu.

-¡A OTRA DIMENSION!- exclamó Saga. El portal se abrió. Saga tomó a Cristaly por la cintura y se introdujo junto con ella al portal. Mu estaba a punto de seguirlos cuando Calipso, saliendo de su sorpresa, atacó el portal con un rayo de luz y lo hizo desaparecer.

-¿A dónde crees que vas?- dijo Calipso, pero no estaba enfadada, sino con una sonrisa. Mu estaba confundido.

-Yo... ¿qué te sucede?-

Calipso encendió su cosmo y lanzó un rayo de luz contra el caballero quien, sin esperarlo, lo recibió de lleno. Mu cayó al suelo inconsciente. Calipso sonrió.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x- x-x-x-x-x-x

Cassandra dormía profundamente. Soñaba con que pronto estaría con Mu de nuevo. De pronto, tuvo una visión. Apolo de nuevo. Le aún le reprochaba el haberlo rechazado. Le dijo que Mu tendría también una tentación igual a la de ella. Al escuchar eso, Cassandra tembló y abrió los ojos. Se sentó sobre la cama con un grito ahogado. Trató de calmarse, porque su respiración y su corazón estaban muy acelerados. Respiró profundamente y se volvió a acostar. No podía cerrar los ojos.

Cassandra seguía acostada de lado, mirando hacia la pared, cuando alguien abrió la puerta. La joven vio la sombra de una mujer que entraba, gracias a la escasa luz que entraba por el pasillo y proyectaba la sombra hacia la pared.

La joven no se movió y se hizo la dormida. A juzgar por la sombra, la mujer se iba acercando a ella. Cassandra casi sentía el roce del vestido en su espalda. La mujer se detuvo. Luego, la joven hechicera vio la sombra de un cuchillo en la mano de la mujer.

Cassandra reaccionó justo a tiempo: rodó sobre sí misma y se dejó caer de la cama unos segundos antes de que la persona detrás de ella enterrara el cuchillo en el colchón. Cassandra se volvió hacia la mujer: era rubia.

-¡Electra!- exclamó- ¿porqué...?-

Pero se interrumpió, al ver que no era Electra. Era una mujer muy parecida a ella, rubia de ojos negros, y evidentemente de mucha más edad.

-¡Maldita!- gritó la mujer, apuntando su cuchillo hacia Cassandra- ¡tú eres la culpable de todo!-

-¿Yo?- murmuró la hechicera, sorprendida- ¿yo que hice?-

-¡Mi esposo!- bramó la mujer- ¡lo has hechizado!-

-Yo no...-

-¡Claro que sí!- continuó la mujer- ¡desde hace veinte años que nos has estado haciendo esto!-

-¿De qué habla?- preguntó Cassandra, más sorprendida aún- yo tengo dieciocho años...-

-¡No mientas!- continuó la mujer, acercándose a Cassandra y acorralándola contra la pared- aunque parezcas una jovencita, a mí no me engañas... ¡ahora sí te tengo para vengarme, Circe...!-

Cassandra comprendió: el gran parecido que tenía con su madre había hecho que la mujer se confundiera y la atacara a ella, creyendo que era Circe.

-Yo no soy Circe- dijo- soy Cassandra...-

-¡Mientes!-

La mujer estaba ya a punto de clavarle el cuchillo en el pecho, cuando una mano la detuvo.

-No miente, madre- dijo una voz- es cierto, ella es Cassandra, la hija de Circe...-

-¡Electra!- exclamó Cassandra, agradecida.

-Mayor razón para tomar su vida- dijo la mujer- esa sería una venganza perfecta...-

-Circe no es una mujer normal, madre- dijo Electra- Circe no siente ningún aprecio por su hija, y si la matas, le estarías haciendo un favor...-

Cassandra asintió. Era triste pero esa era la verdad.

-Yo... lo... siento...- murmuró la mujer, bajando el cuchillo- es que... Circe... tu padre...-

-Ya, mamá- dijo Electra- hay un modo de vengarse de Circe...-

-¿Y cuál es?-

-Dejemos escapar a Cassandra- dijo Electra.

-Pero, ¿cómo?- dijo la mujer- nunca logrará escapar, sobre todo en esta isla tan pequeña, la encontraría de inmediato...-

-Tengo una idea- dijo Electra- yo la ayudaré...-

-Está bien, hija- dijo la mujer- ve...-

-Vamos, Cassandra, sígueme...- dijo Electra. Cassandra obedeció, dejando a la mujer llorosa en la habitación.

-Maldita Circe- murmuró la mujer- ¿para eso quería un hijo? ¿para hacerlo sufrir...?-

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x- x-x-x-x-x-x

Shaka y Tamara vigilaban a su hijo Tai mientras jugaba, cuando apareció de pronto un portal a otra dimensión. Tamara interceptó a Tai y lo abrazó, y Shaka se puso de pie. Del portal salieron Cristaly y Saga.

-¡Saga!- exclamó Shaka.

-¡Cristaly!- dijo Tamara, soltando a Tai.

-¿No...no ha vuelto Mu?-

Shaka y Tamara negaron. Saga hizo una mueca: algo malo había sucedido con Mu.

-¿Qué sucedió?- preguntó Tamara. Brevemente, Saga les contó lo que había sucedido. Cristaly guardaba silencio, cabizbaja, y no se separaba del caballero de Géminis.

-Es muy extraño- dijo Tamara- Calipso es buena...-

-Lo sé- dijo Cristaly, interviniendo- no me lo explico...-

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x- x-x-x-x-x-x

Mu abrió los ojos. Estaba en un sitio muy extraño. Lo recordó. Estaba en el palacio de la ninfa Calipso. Trató de levantarse, pero el cuerpo no le respondía. Se percató que estaba rodeado por un aro de energía.

-No te esfuerces- le dijo la ninfa- no lo conseguirás...-

-¿Qué...?¿porqué haces esto?- preguntó Mu.

-Pero puedo apartar mi poder...-

Sin esperar la respuesta de Mu, Calipso retiró el aro de energía, permitiendo que el caballero se mueva con libertad. Mu se incorporó.

-¿Porqué haces esto?- preguntó Mu- las hechiceras dicen que eres buena y fiel a Atena- Calipso asintió y el caballero continuó- entonces, ¿porqué?-

-¿Acaso no lo adivinas?- dijo Calipso, acercándose peligrosamente a Mu. Instintivamente, el caballero se apartó. Lo comprendió.

-¿Qué? ¡No!- dijo Mu- ¡no, no, no es posible!-

-¿Porqué no?- murmuró Calipso.

-Calipso, yo...- dijo el caballero en voz baja- yo amo a otra mujer-

-¿A esa chica mortal?- preguntó Calipso con astucia. Mu asintió- pobre de ti, porque vas a sufrir...-

-¿Porqué lo dices?-

-Por dos razones- dijo Calipso- porque ella está perdida para siempre...-

-¿Qué dices?-

-Cassandra está perdida- dijo Calipso- Circe ha estado trabajando en ello. Hizo que el dios Apolo se enamore de ella... ¿recuerdas la noche que desapareció?- Mu se quedó helado. Calipso sonrió y continuó- esa noche, tu preciosa Cassandra lo rechazó, y Apolo la maldijo. Ella puede ver el futuro, pero nadie le cree nunca... además Circe ayudará a la diosa Afrodita a tomar un cuerpo... ¿y sabes que cuerpo eligió la diosa?-

-¡No!- exclamó Mu- ¡ella no!-

-¿Lo ves?- dijo Calipso- ya no vale la pena que sigas siéndole fiel...-

-Lo siento, Calipso- dijo Mu- aún así, yo la amo a ella...-

-¿Por qué?- dijo Calipso, ya no sonriendo sino algo desesperada- yo te amo, yo puedo hacerte feliz...-

-Calipso...-

-No, espera- dijo la ninfa- puede hacerte eternamente joven e inmortal-

-Calipso, yo...-

-Ya no tiene esperanza, Mu- continuó Calipso- y aunque la tuviera... ella algún día perderá toda su belleza y morirá... en cambio, yo nunca la perderé...-

-Calipso- dijo Mu- no me enamoré de ella por su belleza... y no importa lo que digas, haré lo que sea para salvarla-

Calipso frunció el entrecejo.

-Pues inténtalo- dijo la ninfa- pero de aquí no podrás salir sin mi consentimiento...-

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x- x-x-x-x-x-x

Electra condujo a Cassandra esa noche a un templo abandonado.

-¿Qué es este lugar?- preguntó Cassandra.

-Es un antiguo templo de Apolo- dijo Electra- nadie nos buscará aquí...-

-Eso espero- dijo Cassandra. Electra sonrió.

-Nos quedaremos hasta que mi padre se vaya y podamos tomar un barco... ¿no puedes hacer magia?-

-No sin mis amuletos- dijo Cassandra con un suspiro.

-Trataré de conseguirlos- dijo Electra.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x- x-x-x-x-x-x

-¿Qué escapó?- bramó Circe. Yaria y Yazmín temblaron.

-Parece que Electra le ayudó- dijo Yazmín.

-¡Maldita chica!- dijo Circe- es una tonta, al igual que su madre...-

-Vea el lado positivo, señora- dijo Yaria- para este momento, Calipso ya debe haber hecho su trabajo y dos de las cuatro traidoras están muertas...-

-Cierto- dijo Circe sonriendo- para ahora, Iridia y Cristaly deben estar muertas. La primera, en el barco que estalló, y la segunda, a manos de Calipso. Aún quedan Tamara y Arilla....-

-Ambas están fuertemente protegidas por los caballeros dorados, señora- dijo Yaria- será imposible...-

-Nada es imposible para mí- dijo Circe- ¿quién es la hechicera más poderosa con la que contamos?-

-Marpesa, señora- dijo Yaria- al menos se necesitaron diez de nosotras para encerrarla...-

-¿Así que Marpesa se opone a mí?- dijo Circe. Yazmín y Yaria asintieron- eso no será problema... vamos a donde está ella-

Circe y las dos hechiceras bajaron hacia los calabozos con antorchas. Abrieron uno. Dentro de él, una joven estaba encadenada a la pared. Tenía sus hermosos cabellos castaños todos revueltos, y sus ojos azules llenos de lágrimas. Desacostumbrada a la luz, la joven cerró los ojos cuando Circe y sus acompañantes introdujeron las antorchas a su calabozo.

-Marpesa- dijo Circe- tienes una oportunidad de servirme y recibir mi perdón...-

-No me interesa- dijo la chica encadenada, con los ojos cerrados y la cabeza baja para evitar el contacto con la luz.

-Lo que debes hacer- dijo Circe, como si no hubiera escuchado el anterior desafío- es encaminarte al Santuario de Atena y matar a las traidoras Tamara y Arilla...-

-Ya te lo dije, Circe- dijo Marpesa- jamás te ayudaré-

-No tienes opción- dijo Circe- ¡mírame!- agregó apuntándole con la vara. Débilmente, Marpesa levantó la cabeza y la vista, desafiante.

-Si crees que amenazándome te obedeceré, estás muy equivocada...-

-No pretendía amenazarte, Marpesa- dijo Circe- ¡PUÑO DEL DIABLO!-

El ataque entró a través de los ojos azules de Marpesa, cambiándolos a rojos. Yazmín y Yaria abrieron sus cadenas, y Circe le entregó sus amuletos.

-Ya escuchaste mis órdenes, Marpesa- dijo Circe- ahora vete...-

La joven se inclinó y salió. Circe la miró hasta que desapareció por el pasillo.

-Síguela, Yazmín- dijo Circe- tengo otra idea...-

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x- x-x-x-x-x-x

CONTINUARA...

Elena: creo que te confundiste un poquillo: la hija de Edipo se llamaba Antígona, de la cual deriva una de las Siete Tragedias de Sófocles. Electra era hija de Agamenón y Clitemnestra, y es también una de las tragedias de Sófocles.

Gracias por sus reviews...

Abby L.