CAPÍTULO 9: LA MUERTE DE UN INMORTAL

Mientras, dentro del templo, Circe sonrió ante la estatua.

-Ya cumplí mi promesa, Afrodita- dijo Circe- aquí la tienes-

-Bien hecho- dijo la estatua de la diosa- el proceso está casi completo... solo falta que su alma muera, y así tendré el control completo de su cuerpo...-

-No falta mucho para eso...- dijo Circe.

-¡Basta!- dijo Mu, apareciendo detrás de Circe- déjala o lo lamentarás...-

Circe se volvió y atacó a Mu con su vara, pero éste se defendió con un Cristal Wall.

-No te será tan fácil, bruja- dijo Mu- puedo usar mis poderes...-

-¡Yaria! ¡Yazmín!- gritó Circe- vengan a ayudarme...-

Pero ellas, junto con las demás hechiceras, estaban enfrascadas en una pelea contra los otros caballeros dorados.

-No vendrán- dijo Mu.

-Usa tus poderes contra mí, y Cassandra morirá...- dijo Circe- aunque ya no hay mucha diferencia...-

-¿Qué dices?-

-Mírala- dijo Circe- el proceso está casi completo... Su alma debe estar muriendo...-

-¡No!- exclamó Mu. Vio como los cabellos negros de Cassandra se volvían rubios-¡detente!-

-Imposible- dijo la estatua de Afrodita- tú, simple mortal, no puedes hacer nada al respecto...-

-¿Y qué tal un inmortal?- preguntó una voz. Un joven apuesto había aparecido junto a Mu. Tenía un cosmo muy poderoso: el cosmo de un dios.

-¡Apolo!- exclamó la estatua de Afrodita- ¿qué...?-

-He venido a cumplir la promesa que le hice a Cassandra- dijo el dios- y a vengarme de ti, Afrodita, por haberte burlado de mí...-

-No me hagas reír- dijo Afrodita- ahí tienes a tu rival, él fue quien te quitó a la chica que amas...- dijo señalando a Mu. Apolo sonrió.

-Te equivocas - dijo Apolo- ustedes dos son las únicas en mi contra. Afrodita- continuó el dios- déjala y vuelve a tu sitio...-

-¡Nunca!- exclamó Afrodita- mi sitio es aquí. El proceso ya está casi completo...-

-Pero yo no permitiré que te salgas con la tuya...- dijo Apolo. El dios puso mano en la frente de Cassandra y cerró los ojos. Los cabellos que se habían vuelto rubios volvían a ser negros.

-¡No!- gritó Circe, dando un paso adelante.

-No te acerques a ella, bruja- dijo Mu- ¡Cristal Net!- y la hechicera quedó atrapada en la red.

Ante los ojos furiosos de Circe, Apolo hizo desaparecer del cuerpo de Cassandra todo rastro de Afrodita. La estatua frunció el entrecejo.

-Tal vez me ganaste esta vez, Apolo- dijo Afrodita- pero verás la próxima...-

-Lo espero ansiosamente- dijo Apolo. La estatua quedó inmóvil. Mu se acercó y colocó el anillo dorado que Calipso le había dado en el dedo de Cassandra, en la mano derecha.

-¿Ya fue todo?- preguntó Mu- ¿se salvó?-

Apolo sacudió la cabeza, y Circe se echó a reír.

-Cantas victoria muy pronto, caballero- dijo Circe- ¿no ves su palidez? Ha perdido mucha sangre tratando de evitar la muerte de su alma... y solo la sangre de un inmortal, mezclada con mi sangre, o la de alguien de su familia, dada voluntariamente, puede ayudarla-

Mu apretó los dientes. No sabía quien era el padre de Cassandra, ni conocía a nadie de su familia. Circe volvió a reír.

-No es necesario que se la des tú- dijo Apolo.

-¿Qué dices?- preguntó Circe. En respuesta, Apolo señaló a los caballeros y las hechiceras que entraron.

-Dale mis saludos cuando despierte, Mu- dijo Apolo. Y el dios sonrió y desapareció.

-¿Qué quiso decir?- preguntó Circe- ninguno de ustedes pertenece a su familia...-

-Quizá ellos no- dijo una voz femenina- pero yo sí...-

-Y yo- agregó una voz masculina.

-¡Imposible!- exclamó Circe al ver a Electra y Orestes. Luego, volvió a la sonrisa astuta que tenía- pero... les falta la sangre de un inmortal...-

-Creo que ahí entro yo...- dijo una voz. Era una mujer muy bella, de cabellos rojos. Llevaba un vestido blanco y sandalias doradas.

-¡Calipso!- exclamó Mu.

-Sí, yo- dijo la ninfa. Miró a Cassandra- es muy bella, lástima que un día eso se perderá- suspiró- pero no es amada por su belleza física, sino por su belleza interior... por eso lo mereces...-

La ninfa se cortó la muñeca y dejó que su sangre corriera sobre los pies de la chica inconsciente. Lo mismo hicieron Electra y Orestes. La cálida sangre de la ninfa y de los dos chicos iba desapareciendo, como si los pies de Cassandra la absorbieran. Minutos después, la chica abrió los ojos.

-Mu...- dijo débilmente- vi...viniste...-

-No te podía abandonar- dijo Mu. Iridia se acercó y le entregó el anillo que le había prestado.

-Toma, te lo devuelvo- le dijo. Cassandra se percató del otro anillo dorado.

-El...el anillo...de Apolo- murmuró- para ver... ver el futuro...-

-Volvamos, Cassandra- dijo Mu- volvamos al Santuario-

Circe se enfureció. Encendió su cosmo y rompió la red de cristal de Mu.

-¡No irán a ningún lado!- gritó la bruja. Tomó una daga y caminó hacia el altar, dispuesta a clavarlo en el corazón de Cassandra. Mu lo previó y abrazó a Cassandra por la cintura y la hizo caer del altar sobre él. La daga se clavó en la piedra del altar.

-¿Estás bien?- preguntó Mu. Cassandra hizo una mueca de dolor, pero asintió.

-Sí, no te... no te preocupes...- susurró- Mu, escúchame...cuando Shaka y tú se defiendan, tratará de atacarme... esa será tu oportunidad para vencerla...-

-Pero no estarás bien...- dijo Circe, sacando su vara- cuando termine contigo...-

Circe conjuró su ataque mortal, pero Cassandra utilizó su anillo para crear una barrera que defendiera a ella y a Mu del ataque.

-Cassandra, detente- le dijo Mu- estás agotando la poca energía que te queda...-

-No...importa...- dijo ella, haciendo un esfuerzo- véncela de una vez... para que no... no vuelva a intentar vengarse...-

-¿Qué?- dijo Circe- no se atreverán a lastimarme...-

-Dame una buena razón para no hacerlo...- dijo Shaka encendiendo su cosmo, mientras Tai lo tomaba de la mano.

-O a mí- dijo Tamara.

-O a mí- dijeron Cristaly, Iridia y Arilla al mismo tiempo.

-O a mí- dijo Mu, frunciendo el entrecejo.

-No tengo porqué darles explicaciones- dijo Circe- ahora los haré pagar...- encendió su cosmo y los atacó. Mu utilizó el Cristal Wall y Shaka su esfera de energía para protegerse y proteger a los demás.

-No puedes contra nosotros, bruja- dijo Mu.

-Ahora es mi oportunidad...- dijo Circe, y se lanzó daga en mano contra Cassandra, quien no podía defenderse. Reaccionando, Mu utilizó su Starlight Extintion contra Circe. No solo él, sino también Shaka, Saga, Camus, Milo y Aioros la atacaron en ese momento.

Los seis impactos dieron de lleno a la hechicera, quien desapareció con un alarido, rompiendo su cuerpo en un fino polvo.

Mu suspiró, y se acercó a Cassandra.

-¿Estás bien?- preguntó. Ella asintió con una sonrisa. Mu la levantó en brazos.

-Vámonos de aquí- dijo Shaka- este lugar no me agrada...-

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Una vez afuera, Electra y Orestes encontraron a su padre, confundido.

-¡Ustedes!- exclamó-¿qué hacen aquí?¿qué sucedió?-

-Larga historia- dijo Electra.

Carlo miró a Mu llevando a Cassandra. Suspiró y se acercó a ellos.

-Cassandra, yo...- dijo- lo siento... todos las penas que sufriste... fue todo mi culpa...-

-No es verdad- dijo ella- no fue... tu culpa...-

-¿Me perdonarás algún día?- preguntó el hombre canoso.

-No hay nada que perdonar...- dijo Cassandra. Carlo sonrió y se volvió a Mu.

-Cuídala mucho- le dijo simplemente, y subió a su barco con sus dos hijos.

-Lo haré- murmuró Mu, pero solo él pudo escucharse. Se teletransportaron de ese sitio hacia el Santuario.

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-¡Estaba preocupada por ustedes!- exclamó Saori al verlos llegar. Todos sonrieron. Los caballeros de bronce casi brincaron de alegría (excepto Shiryu, claro, pero también él sonreía).

-Bueno, Saori, creo que todo volvió a la normalidad- dijo Shion.

-Eso me temía, Shion- dijo Saori- sabes que la 'normalidad' aquí nunca es normal...-

-Supongo que las jóvenes se quedarán, ¿verdad?- preguntó Shion. Saori asintió.

-Claro que sí- dijo Saori- hasta que ellas deseen irse...-

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En la casa de Aries, Mu y Cassandra conversaban sobre lo que había pasado los tres días que no se habían visto. A los dos les habían ocurrido cosas extrañas.

-Mu- dijo ella- no lo entiendo... Calipso te ofreció todo, y...-

-Lo sé- dijo Mu- pero la rechacé porque... tú sabes porqué...-

-No, no sé...- dijo Cassandra, con voz infantil.

-Por la misma razón que tú rechazaste a Apolo...- dijo Mu- y ambos nos ayudaron a que todo saliera bien...-

Cassandra asintió. Mu la abrazó con fuerza, y dejó correr algunas lágrimas. Ahora que su querida Cassandra estaba segura podía llorar con libertad. Ella también. Ambos habían tenido mucho miedo de perder al otro.

-Todo salió bien, mi amor- susurró Cassandra- todo salió bien...-

-Sí- dijo Mu. Rompieron el abrazo y se miraron a los ojos. Se dijeron un sencillo 'te amo' y se besaron con ternura.

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En la casa de Virgo, Shaka y Tamara fueron a dejar a Tai a su cama, porque el niño ya había sido vencido por el cansancio y se había quedado dormido.

-Me alegra que todo saliera bien- dijo Tamara. Shaka asintió.

-Dos veces- dijo Shaka- dos veces Cassandra le salvó la vida a Tai, arriesgando la suya...-

-Lo sé- dijo Tamara- y la verdad no tenemos como pagarle...-

-Espero que sea muy feliz- dijo Shaka- y que sea recompensada por todos sus sacrificios...-

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En la casa de Géminis, Saga ayudó a Cristaly a preparar su cama.

-No estoy cansada, realmente- dijo la chica. Saga sonrió.

-Es necesario que descanses, Cristaly- le dijo el caballero- estos últimos días han sido muy pesados, sobre todo para ti que habías estado fuera antes...-

-Eh...¿cómo sabes?- preguntó Cristaly- si solo le había dicho a Shura...-

-El me contó- dijo Saga- o mejor dicho, yo le pregunté-

-¿Porqué?-

-Porque te... te extrañaba- dijo Saga. Iba a decir otra cosa, pero se arrepintió en el último momento.

-¿En serio?- sonrió Cristaly. Saga asintió.

-No vuelvas a irte así...- dijo Saga. Cristaly sonrió.

-Me alegra que todo haya salido bien...-

-Sí...- dijo Saga y, sin poderse contener, la besó en los labios. Ella respondió al beso de inmediato. Pero pronto Saga se arrepintió de su propio atrevimiento y se separó- lo... lo siento- dijo muy sonrojado. Cristaly también lo estaba.

-No...no hay problema...-

-Cristaly yo... tú...- dijo Saga. La joven sonrió.

-Yo también te quiero, Saga- susurró Cristaly. Saga sonrió y la besó.

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En la casa de Escorpión...

-Todo salió bien- dijo Milo, sonriendo.

-Sí- dijo Arilla, devolviéndole la sonrisa, aunque muy tímida- em...bueno...- continuó la chica- ya me...voy a dormir...- y se volvió para irse a su habitación, cuando Milo la detuvo tomándola de la muñeca.

-¿Ya te vas?- dijo con una mirada astuta- ¿no me vas a dar un beso de buenas noches?-

-Em...bueno- dijo ella, y se acercó y le plantó un beso en la mejilla.

-No, no- reprobó Milo- muy malo...-

Arilla sonrió.

-¿Entonces?-

-Yo estaba pensando en algo como esto...- Milo la atrajo para sí y la besó con tanta pasión que ella creyó derretirse.

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En la casa de Sagitario...

-Gracias por todo, Aioros- dijo Marpesa con timidez- lamento ser un estorbo para ustedes...-

-Al contrario, Marpesa- dijo Aioros- siento que no te doy lo suficiente. ¿Te hace falta algo más?-

-No, no- dijo Marpesa- nada-

-Bien- dijo Aioros- si cambias de opinión, puedes decírmelo...-

-Claro, gracias- dijo ella. Aioros le sonrió y salió. Marpesa se sonrojó.

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En la casa de Acuario...

Las cosas estaban tensas entre Iridia y Camus. No se hablaron entre ellos durante todo el tiempo. Solo abrieron la boca para decir 'buenas noches' y dirigirse cada uno a su habitación. Iridia lloraba levemente. Aunque estaba feliz por sus amigas y porque todo había salido bien, estaba triste por ella misma. Se sentía atraída por Camus, pero al parecer él no por ella.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando sintió una mano en su hombro. Se volvió sorprendida, y vio que era Camus.

-¿Puedo...puedo hablar contigo?- preguntó el caballero. Iridia se sentó sobre la cama y asintió.

-¿Qué sucede?-

-Yo... yo siento lo que hice y... quisiera que me perdones...-

Iridia lo miró sorprendida. ¿Camus pidiendo disculpas?

-Camus, yo...-

-Si no quieres, lo entenderé- dijo Camus.

-¿Bromeas?- dijo Iridia- me dolía tanto creer que...- pero se interrumpió, y agachó la cabeza. No podía decir lo que pensaba. Camus lo comprendió. Con un delicado movimiento, hizo que la chica levantara el rostro. Camus vio las lágrimas en sus mejillas.

-No llores- susurró. La chica sacudió la cabeza y sonrió- así está mejor-

-Gracias- dijo Iridia. Inesperadamente para ella, Camus tomó su rostro entre sus manos y la besó con delicadeza y ternura. Ella lo sintió así, y no podía creer tanta calidez de alguien tan frío.

-Perdóname- susurró Camus de nuevo. Iridia asintió. Con un beso así, no podía negarle nada a su caballero.

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FIN

Bueno, chicos, este fue el final (ahora sí). Suerte!! Los veré en el próximo fic

Abby L.