~~*~~ Nuevas en Casa ~~*~~

Pasan algunos días, las chicas no intercambian palabras entre sus secuestradores, pero eso no le extraña a ninguno de los dos.

En cambio entre ellas se ha hecho presente una buena relación de amistad, extraña manera de llegar a conocerse después de estar más de un año en el mismo salón de clases.

-Así que tienes dos hermanos..... – comenta la pelirroja mientras lleva a su boca un bocado de pan.

-Sip... son gemelos y son mayores que yo... – contesta animadamente la otra mientras imita el gesto de la primera.

-Yo también tengo una hermana que es mayor que yo.... se llama Anna... – comenta animadamente al recordar a su familia.

-A...Anna???.... – se sorprende la muchacha – Tu apellido es Tamamura... no?

-Si.... – la pelirroja se extraña por la reacción de su compañera.

Pilika sonríe de repente – ya veo.... mis hermanos están locos por una tal Anna Tamamura, al parecer es tu hermana.

-Cómo se llaman tus hermanos? – la pelirroja lleva una mano a su mentón.

-Yoh y Hao...

La expresión de la pelirroja se torna burlona – pues sí... se trata de mi hermana.... – toma algo de jugo para continuar – ella esta bastante complicada con esos dos....

Pilika pregunta con la mirada mientras mordisquea un trozo de pan.

-Pues parece que trató de besar a uno de los dos y se confundió con el otro....

-Siii!!!! Eso pasó hace poco!!! – ríe la joven al recordar cómo sus hermanos se peleaban ante ese incidente.

Las risas de las jóvenes se ven interrumpida cuando la puerta se abre. Ambas giran a ver de quien se trataba, esta vez ya sin tanto temor como las primeras veces.

-No se cansan de estar encerradas en ésta habitación todo el día? – pregunta uno de los que acaban de entrar mientras el otro concentra su vista en los hermosos ojos celestes de la peliazul.

Ambas chicas los miran con desconfianza, no es la primera vez en los días que llevan ahí que los jóvenes les dicen lo mismo.

-Bueno.... lo tomaré como un "no"... – se contesta el que antes había cuestionado al notar el silencio que guardaron las chicas.

Pilika trata de evitar la mirada que le proporcionan esos ojos dorados girando la cabeza hasta ver el suelo, no puede evitar ese nerviosismo que recorre su cuerpo cada vez que ve esos ojos.

-Bien.... si la montaña no viene a ti.... tú ve a la montaña... – dice sabiamente el peliazul – ciento Len?

-Por supuesto... – contesta el otro animadamente.

Ambas chicas se miran entre ellas "que planean hacer?"

Las chicas quedan bastante sorprendidas cuando los jóvenes comienzan a entrar a la habitación con un par de bolsas cada uno.

-Miren... les trajimos algo de ropa.... no creo que estén muy cómodas con el uniforme que han usado todos los días... – dice Horo mientras les deja las bolsas a los pies de la cama.

-Además podrían darse un baño.... – dice el otro imitando lo que había hecho su amigo – nadie se aguanta ni a sí mismo después de una semana.

Las chicas parpadean un par de veces.... ¿a que viene tal repentino cambio?

Después de unos momentos las muchachas comienzan a ver la ropa, esta bastante bonita, para haber sido escogidas por un par de secuestradores les parecen bastante bonitas.

Pilika escoge una falda larga y una camisa no muy ajustada, pero que resalta la figura de la muchacha. En cuanto a Tamao toma unos pantalones cortos y una remera a tiras que también resalta las curvas de la chica.

-Tienen buen gusto... – comenta la peliazul mientras se mira en un espejo de la habitación.

Tamao le responde con la cabeza mientras imita lo que hace su compañera.

En cuanto a los jóvenes están sentados como casi todos los días en la mesa del comedor mientras conversan.

Ambos chicos voltean, las jóvenes se encontraban usando las camisas de ellos – No me digan... no les gustó.... – comenta el chico de ojos dorados con algo de frustración.

Sin pronunciar respuesta, las dos chicas se dirigen al baño, pero antes de entrar ambas miran a los jóvenes que no le han despegado la mirada desde que salieron de la habitación, las dos sonríen tiernamente, en forma de agradecimiento antes de cerrar la puerta.

-Si quieren tomar un baño hay toallas en el estante!!! – les indica Horo.

-Gracias - se escucha un coro hecho al unísono por las muchachas proveniente del interior.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

-Si quieres que esas jovencitas tomen confianza lo que menos deberías hacer es eso... – reclama Len mientras mira cómo su amigo mira por la ranura de la puerta que da a la habitación de las chicas.

Horo muestra un ligero rubor – Bueno.... – lo mira, luego se sienta en otra silla cercana a la de Len. – Tú te lo perdiste.... – dice burlonamente.

-¬¬... idiota.... – dice mirándolo de reojo.

Ambas chicas salen vestidas según escogieron las ropas. Los chicos las miran sorprendidos, la belleza de las muchachas es muy despampanante.

Las joven miran algo divertidas las expresiones de los muchachos, ambas se dieron cuanta de que los jóvenes no son tan malos como desean aparentarlo, se han reído casi toda la semana de sus intentos de complacerlas en la cocina, Len siempre regañando a Horo por sus huevos fritos y viceversa por el arroz.

Ya casi es la hora del almuerzo, Las chicas se apoderan de la cocina. Pilika se encarga de hacer ensaladas mientras que Tamao se encarga de lo demás.

Los demás habitantes de esa gran casa miran de vez en cuando curiosos, tal como niños se turnan para ver lo que las chicas hacen, pero con una mirada asesina por parte de las cocineras se retiran casi de inmediato.

-Ya esta listo -. Anuncia la pelirroja que ahora viene con un plato para cada uno.

Los jóvenes abren sus ojos con gran emoción, hace mucho tiempo que no comían algo tan exquisito, a pesar de ser un plato echo de los elementos mas simples de la cocina, era una delicia al paladar. Las chicas se sientan en las sillas restantes, también comen, se respira algo de tensión, ya que todos guardan silencio.

Len mira de vez en cuando a la peliazul, esa chica le ha llamado la atención desde que la vio por primera vez, le causa algo de satisfacción que ella se sonroje cuando su mirada se cruza con la de él, para luego evitarla.

Tamao por su parte mira al otro muchacho, come tan feliz, como si fuera un niño, cosa que no se habría imaginado de un hombre que abusó de ella.

-Cuando cobrarán la recompensa? – se oye la voz de la peliazul, ambos jóvenes se sorprenden ante la pregunta mientras que Tamao la mira con temor, quizás de que son capaces esos sujetos por haberse atrevido a preguntar eso.

La joven mantiene la mira baja, sin atreverse a ninguno de los cuestionados.

Len la mira con algo de decepción, pero al parecer la comprende, cualquiera se trataría de alejar de quien la tocara de la forma en que él se atrevió a hacerlo.

-Ya te quieres ir? – cuestiona el joven de descendencia China cargándose más en la silla. La mira fijamente.

La joven se atreve a mirarlo a los ojos – Mis padres deben estar muy preoc...

-Te quieres ir? – vuelve a cuestionar interrumpiéndola.

-Sí..... me quiero ir – dice desafiante, a pesar del miedo que comenzó a recorrer su cuerpo, lo mira con mucha firmeza en sus ojos.

Tamao se sorprende por la mirada de la chica, el temor que siente se refleja en todo su cuerpo, por el ligero temblor que se ve bastante notorio, pero no en su mirada.

Len suspira con fuerza mientras se levanta de la mesa – Anda acostumbrándote.... – carga una de sus manos cerca de su plato y la otra la lleva al rostro de la muchacha – Te quedarás bastante tiempo....

La joven sacude la cabeza para liberarse de esa mano, pero vuelve a mirarlo con la misma frialdad de recién.

El chico solo se limita a sentarse nuevamente y mirar su plato ya vacío.

-Horo... – llama a su amigo.

-hm?? – el aludido lo mira, mientras alza su mano con el plato hacia la pelirroja para que le sirviera más.

-Las chicas cocinaron.... nosotros lavaremos los platos.... – dice mientras se abre paso a la cocina.

Las chicas se miran entre ellas, habla de que se quedarán como convivientes.

-De acuerdo... – contesta el otro sin reclamar.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Pasan otros días, las chicas comienzan a acostumbrarse a la presencia de los chicos y viceversa, pero aún así no se ha fortalecido la relación entre ninguno.

Tamao y Horo comienzan a hablar más entre ellos, no digamos que son las conversaciones de personajes que se conocen hace mucho, pero se hablan, a pesar de lo que pasó, al parecer el chico resulto ser más comprensible de lo que se esperaba.

En cuando a la peliazul y al otro sujeto, ambos tienen un carácter bastante difícil. Pilika lo continúa mirando con la fría expresión de siempre, a pesar de que ella no es así, es la única arma que conoce contra ese tipo. Prefiere evitar a toda costa que ese sujeto la vuelva a tocar, aunque sea un roce.

Una noche, Pilika se aventura a salir hasta el balcón, la idea de escapar por sus propios medios se le atravesó por la cabeza, pero descubrió la ubicación de la casa. Era una casa muy alejada, ni caminos, no nada por donde seguir que hubiera civilización, quizás si salía de ese lugar junto con su amiga, resultaría más perdida de lo que ya estaba.

-Que haces aquí? – Se escucha una voz tras ella.

La joven voltea sorprendida, Al descubrir que se trataba del sujeto al cual le tiene mucho rencor, vuelve a poner su rostro con las cejas torcidas.

Al no recibir respuesta el joven da unos pasos hacia delante, haciendo que la joven diera otros cuantos hacia atrás.

-Por que de repente comenzaste a mirarme así? – dice desafiante cuando la distancia entre ellos había disminuido bastante.

Pilika desvió la mirada hacia un lado guardando el más profundo silencio.

El chico suspira pesadamente, casi siempre lo hace – Ven... – dice tomándola de una muñeca y tironeándola para que ambos entraran a la casa. Ambos vestían ropa de actividad diurna, pues ninguno de los dos se acostumbra a dormir temprano, a diferencia de los otros integrantes de la casa, que ambos se duermen bastante temprano.

La chica comienza a resistirse, llevando su peso para el lado contrario de donde es tirada.

El joven guía a la muchacha casi sin dificultad, después de todo es un chico lo suficientemente fuerte como para que los esfuerzos de la muchacha por liberarse sean en vano.

La sorpresa de la chica aumenta cuando salen de la casa y se dirigen a un auto, haciando caso omiso a los ruegos de la muchacha para que se detuviera la subió en el lugar del copiloto rápidamente, cerrando la puerta y subiéndose él.

Al encender el motor la chica comienza a desesperarse – a donde me llevas?! – pregunta con mucho miedo en su voz.

El joven ni si quiera la mira parea contestarle, tan sólo comienza a manejar en la oscuridad de esa noche. Con el simple alumbrar de las luces del auto.

-A donde piensas llevarme? – la chica mira a través de la ventana, ya pasado unos minutos de viaje, al estar todo en una engañosa calma se siente un tanto más tranquila que antes, pero con el miedo que la recorre cada vez que esta cerca de ese sujeto.

Al mirar hacia el frente, se ve un pequeño pueblo, la chica se muestra sorprendida ¿Qué piensa hacer?, sabe que preguntándola en voz alta no recibirá respuesta, por lo que tan solo se limita a pensarla.

Mira al conductor, el chico se ve manejando tranquilamente mientras entran al pueblo, la chica nota la belleza del joven , es un chico muy apuesto, demasiado. Su cabello algo despeinado cubre ligeramente su rostro, le da un toque muy atractivo, no le sorprende que la chica que estuvo días anteriores en la casa hubiese tratado de seducirlo innumerables veces.

El joven nota la mirada de la chica, por lo que se la contesta, Pilika gira el rostro al saberse descubierta, algo avergonzada provocando una sonrisa por parte del muchacho.

El auto se detiene en frente de una casa mediana, de dos pisos. Suficientemente cómoda como para que una familia de 3 o 4 integrantes viviese cómodamente.

Len deja el auto estacionado en la entrada del garaje. Abre la puerta para bajarse, sin antes dirigirle una mirada a su acompañante – Sígueme... – dice con voz tranquila.

Pilika se sorprende a si misma por obedecerlo, pero lo sigue.

El chico introduce las llaves en la cerradura y abre la puerta. La casa es muy bonita por dentro, al parecer no hay más habitantes en ella, más que los acaban de ingresar.

La joven comienza a desconfiar del muchacho – Por qué me has traído aquí? – cuestiona mientras se acerca a la puerta de entrada.

Len la mira, de alguna forma le encanta esas reacciones de la joven. – Esta es la casa de mis padres... – explica.

La sorpresa de la chica se deja notar por su rostro – Murieron hace años... aquí solíamos vivir todos – dice contemplando los alrededores.

La chica esta demasiado sorprendida como para pronunciar palabra, no se explica las razones del porque ese sujeto decidió de repente llevarla a ese lugar.

-Ven... – el chico alza una mano - quiero mostrarte algo...

La joven lo mira con desconfianza, al no recibir respuesta el muchacho la toma por la muñeca nuevamente, esta vez sin tanta fuerza como antes.

La guía a través por unas escaleras, ya en el segundo piso el muchacho abre una ventana que adorna el techo de la casa.

El joven se aventura a salir por ella y sentarse en el tejado – Vamos... ven.... – le dice a la muchacha que lo mira, aún en la ventana, hace ya unos instantes que dejó de tironearla.

La chica mira hacia abajo, si llegara a caerse desde la ventana sin duda alguna saldría herida de alguna forma, luego mira al chico, le llama la atención el porqué comenzó a portarse de una manera tan distinta apenas entraron a la casa.

-Vamos... – el chico se le acerca alzándole la mano, Pilika se la recibe y comienza a salir por la ventana, al pisar el tejado la joven se resbala ligeramente, si no hubiese sostenida por el muchacho seguramente hubiese caído.

El ver el rostro del muchacho tan cerca la incomoda bastante, el joven tuvo que cargarla hacia él para que no cayera, se sentó en el tejado e hizo que el peso de la chica cayera sobre él, para evitar que se lastimara. Los brazos del muchacho rodean la figura de la chica, nuevamente esa extraña sensación de seguridad nace en el interior de la joven.

Pilika se aleja del joven aunque los brazos de éste aun la rodean por los hombros, permanece sentada un poco más debajo de él, entre las piernas del muchacho.

-Mira.... – dice el joven apuntando hacia un lugar no muy lejano. Acomoda a la chica de tal forma que ella cargara su espalda en su regazo mientras él la protege del frescor que hace con sus brazos.

La peliazul obedece, se sorprende al ver un hermoso lago no muy a lo lejos, adornado por el reflejo de la luna llena y las estrellas, Es hermoso, el irregular camino que se forma en las tranquilas aguas del lago, acompañado por el pequeño reflejo de las estrellas era simplemente hermoso.

-Aquí solía sentarme junto a mi madre.... – comienza a decir el muchacho – e contaba historias ante de irme a dormir... – relata el joven.

Pilika se distrae del hermoso lago para ver al muchacho, el brillo en los ojos de éste joven demuestran la emoción de este al recordar esos momentos.

-Mi padre solía regañarme cuando me subía solo... – continúa diciendo con la misma emoción.

La joven vuelve a mirar el paisaje, al chico le sorprende un poco que su cuerpo se haya relajado y que ahora se cargue más en su regazo – Es hermoso... – comenta la muchacha.

Se quedan varios minutos en un agradable silencio, la atmósfera es muy placentera, el relajo de ver ese hermoso paisaje le causa algo de sueño a la muchacha, recarga su cabeza en el pecho del chico, y éste recarga su mentón en la cabellera de ella.

-Por qué me muestras esto...? – pregunta la chica en casi un susurro.

El chico se sorprende por la pregunta, era cierto, a ese lugar esta acostumbrado visitarlo solo, llenarse el mismo de los recuerdos de su pasado, ¿Por qué la trajo?, simplemente esa idea nació en su cabeza y sin dudarlo si quiera se dirigió con ella hasta ese lugar donde hay un mar de recuerdos.

Ante el silencio del chico, Pilika no continúa insistiendo, si no que sigue viendo hacia el hermoso paisaje.

-No lo se.... – prosigue el chico – solo se me ocurrió traerte... y así lo hice... – dice sin explicar más las cosas, sencillamente eso es lo que en verdad pasó.

La joven vuelve a cargarse en el muchacho, ese ambiente en realidad es muy agradable, y el regazo del muchacho es lo suficientemente cómodo para ella en ese momento.

Vuelven a quedarse en silencio por unos minutos, Len desvia su mirada hacia la muchacha que esta en sus brazos, no demora en darse cuenta que esta profundamente dormida. Sonríe para sí al descubrirlo.

Se las ingenia para entrar con ella en brazos, lo suficientemente cauteloso para no despertarla, la acomoda en la cama de sus padres, las veces que va a recordar su pasado suele quedarse un par de días, por lo que ya esta todo arreglado para esas ocasiones.

Enciende la luz del velador mientras la recuesta, le saca delgado abrigo y los zapatos, para acomodarla en el interior de la cama. Ya hecho esto, se recuesta del otro lado de eso matrimonial sin taparse, su mirada se concentra en la ventana, le agrada mucho permanecer en ese lugar.

Su concentración se descía hasta la joven junto a él, cual ella gira acomodándose de costado dirigiendo su rostro hacia el muchacho.

El joven se incorpora recostándose le costado para observarla, es muy hermosa, sus facciones mientras duerme demuestran la inocencia de tal bella criatura, no es la mirada fría con que se le ocurrió mirarlo de repente.

Su mano se posa en la mejilla de la muchacha y la acaricia lentamente, disfrutando del contacto que hay con esa suave piel, sacando delicadamente algunos cabellos azulados que le cubren el rostro.

No comprende el por que de pronto se le ocurrió traerla a ese lugar, ninguna de las chicas con que ha estado conoce ese lugar. Pero esta muchacha que ni siquiera llega a ser una amiga, pues le teme, ya lo ha conocido, e incluso el mismo le contó cosas de su vida pasada.

-Que hiciste?... – susurra el joven , sabiendo que no va a recibir respuesta de parte de la muchacha que duerme profundamente, no logra explicarse cómo es que nació ese impulso en él, ese cariño repentino por esa chica, conformándose tan sólo con saber que está cerca.

Continua acariciando ese hermoso rostro, ahora pasa sus dedos por los suaves labios que están entre abiertos, Se acerca lentamente y posa delicadamente sus labios en los de ella, en un contacto muy lento, pero también muy suave.

Al separarse se asegura de que la chica no haya despertado, sonríe al descubrir que aún su respiración es lenta y pausada, prueba de que permanece en un sueño muy profundo.

Baja su mano del rostro de la chica hasta su cintura, y ahí la deja descansar, se acomoda una almohada en la cabeza y se dispone a dormir cubriéndose tan sólo con la cubrecama.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~FIC SIN TERMINAR~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Espero les haya gustado ^-^

Un besote a todos y... DEJES REVIEWS!! ... gracias ^-^

Sayonara!