~~*~~Sentimiento Inesperado~~*~~

Las semanas pasan rápidamente, la comunicación entre los 4 chicos se ha incrementado mucho, pero aún las jóvenes evitan tener tanta confianza con los muchachos. Aunque después de las semanas que han pasado juntos les resulta casi imposible.

Casi sin notarlo pasan dos meses de que los chicos decidieron llevarse a las muchachas, aún se preguntan de cuando será el pedido de la recompensa, pero por un lado ya no sienten tanto la necesidad de volver a sus vidas anteriores.

Una mañana, Len se encuentra arreglando algunas cosas en su auto, más que nada comida. Se distrae al ver que otra presencia se encuentra mirándolo.

-A donde piensas ir? – cuestiona la peliazul acercándose para ayudarlo.

-A la casa de mis padres... – dice sin prestarle tanta atención, se ha portado bastante frío con esa chica desde hace unos días, ni el mismo logra contestarse el porque.

Pilika baja la mirada, a pesar de todo la frialdad del joven la hiere de alguna manera.

El joven trata de no prestarle atención, pero le resulta casi inevitable. Cierra la cajuela del auto cuando ya todo esta listo y se sube en el asiento del conductor y enciende el motor.

-Adios! – levanta su mano en forma de despedida, mientras comienza a avanzar.

La joven contesta casi sin ánimos, no comprende que, de las cosas que ha hecho, le ha molestado al muchacho.

Len mira por el espejo retrovisor cómo a imagen de la peliazul comienza a alejarse.

Cuando el auto ya esta fuera del alcance de la vista, Pilika se acerca a la entrada y se sienta en la escalera que da hacia la puerta. Se queda unos instantes viendo hacia el frente, hacia un punto fijo.

Escucha cómo Horo y Tamao pelean sarcásticamente adentro de la casa, esos dos se llevan bastante bien. Pilika nota bastante el cariño que se tienen entre ellos.

De pronto la imagen de sus padres y sus hermanos se cruza por su mente, hace tanto tiempo que no los ve, deben estar muy preocupados por ella, quizás hasta que se han imaginado por desaparecer de la nada durante 2 meses. Pero ni ella misma se explica porque dejó de presionar a Len para que pidiera la recompensa, la ha pasado muy bien este ultimo tiempo con los muchachos, hasta ahora, que el joven se ha vuelto muy frío con ella.

Sus pensamientos se ven disueltos por una bocina que suena un par de veces, mira hacia delante, El auto de Len se encuentra girado hacia el otro lado, se ha devuelto y la mira con una sonrisa – Vienes o no? – pregunta el chico mientras le hace señas.

Pilika sonríe ampliamente mientras se levanta y de dirige al auto, apenas se sube Len reanuda su viaje.

Al llegar, ambos comienzan a ordenar las cosas, piensan quedarse un par de días, la última vez que vinieron fue esa vez que Len la llevó más o menos a la fuerza, pero no esta mal que ambos se den un tiempo para estar a solas, los dos disfrutan mucho de la compañía del otro.

Pilika comienza a hacer algo para la cena, mientras Len esta en su lugar preferido de toda la casa, mirando cómo el sol comienza a esconderse en el horizonte.

Se le ocurre que es un hermoso atardecer y que sería muy egoísta disfrutarlo sólo, entra a la casa y se dirige directamente a la cocina, un rico aroma se hacía sentir desde ya un buen rato.

Sin decir nada, toma a la chica por la muñeca y comienza a tironearla – Ven!! – dice con gran entusiasmo.

Pilika se resiste en un principio, pues las cosas que prepara están en el calentador – Pero.... oye!... – se libera sacudiendo la mano. – estoy... ah?... oye!!!!! – Pilika se sorprende cuando el chico la toma en sus brazos

-No hay tiempo... – dice el joven con una amplia sonrisa al mismo tiempo que se abre paso por la escalera.

La joven muestra algo de rubor por lo que hace su compañero, pero ya deja de insistirle.

Len la baja justo frente de la ventana, se pone detrás de ella y le cubre los ojos - Vamos Len... no quiero que se queme la cena... – dice la chica cruzando los brazos

Al joven la libera y luego posa sus manos en los hombros de la chica.

Los ojos azules de la muchacha se dejan ver llenos vida al ver tal hermoso espectáculo, colores anaranjados adornaban el cielo acompañados con el tenue blanco de las nubes, algunas aves que vuelan le dan otro toque más hermoso aún dejando que su silueta adorne al paisaje, el movimiento lento y suave del agua, el color plateado que toma, la joven esta fascinada viendo el horizonte.

Len la abraza por la espala pasando sus manos por la los hombros de la chica – Ves? – dice mientras carga su mentón en el cabello de la muchacha.

Pilika se sonroja un poco por los gestos del muchacho, pero sonríe – Si... es muy hermoso...,dice mientras sube sus manos para tomar una de las de Len – Gracias...

El joven recibe las caricias de la chica en sus manos, le encanta ese suave toque.

Se quedan así unos minutos, viendo como lentamente los colores comienzan a tornarse de un tono más oscuro, siendo las estrellas las que ahora comienzan a adornar el cielo.

La distracción de ambos se ve llamada por un ligero humo que comienza a entrar en la habitación acompañado por un fuerte olor a quemado.

-Algo se quema... – Len suelta a Pilika y voltea para ver de donde proviene.

-La cena!!!! – Pilika baja corriendo las escaleras, la cocina esta completamente llena de humo, apaga el calentador y abra todas las ventanas.

Len comienza a bajar lentamente, al parecer será regañado por la peliazul, y sus deducciones no fueron en vano – Ves lo que haces!! Mira nada más! Que desastre!

Len sonríe divertido, la joven lo regaña como si fuera un niño – Acaso no te gustó?

-No me vengas con eso! – dice volteándose, se había esforzado mucho para hacer una cena muy buena, pero fue un fracaso.

-Cálmate.... – dice mientras se le acerca – prepararemos otra...

La joven lo mira con el entrecejo torcido – Hazla tu.... yo me había esforzado mucho!

Len aún la mira sonriendo, de alguna manera encuentra que la chica se ve muy hermosa cuando se enoja.

-Hablo en serio! Deja de reír! – la chica comienza a indignarse. El que el muchacho se muestre tan sonriente mientras ella esta enojada le comienza a molestar más aún.

Len se pone serio de repente, la mira con algo de nostalgia, algo raro en él "demonios, es muy hermosa" piensa mientras se le aproxima, la joven se sorprende por esa reacción del chico, por lo que inconscientemente da un par de pasos para atrás, lo suficientemente lentos como para que Len la alcanzara de todas maneras, la abraza escondiendo su cabeza en el cuello de la muchacha

El enojo de la chica desaparece por completo, es ahora remplazado por la enorme sorpresa que le causa esa repentina reacción del muchacho, definitivamente no se lo esperaba.

Le extraña cuando siente ese ligero temblor por parte del muchacho. – Len.... – susurra mientras comienza a corresponder el abrazo pasando sus manos por debajo de los del muchacho, el abrazo que le esta proporcionando parece desesperado, como si temiera por algo, pero ¿De qué? – Que te pasa? – comienza a acariciarla espalda.

El joven siente tan agradable ese abrazo y esas caricias que lentamente comienza a disminuir el temblor de su cuerpo. Ya dejó de preguntarse hace tiempo que le pasa cuando esta cerca de esa chica, se resignó de buscarle nombre a ese sentimiento que experimenta cuando esta con ella, son tantas emociones reunidas que no entiende que nombre darle la mezcla de todas ellas, ahora tan sólo se limita a sentirlo, simplemente a sentirlo, pero tratando, sin éxito, que dejara de crecer.

De pronto se separa con brusquedad, baja la mirada, no se atreve a mostrarle su rostro lleno de confusión a la muchacha, uno de los pocos sentimientos que puede reconocer en su estancia cerca de la chica es "deseo", deseo por ese cuerpo, por poseer de alguna manera a esa chica que le encanta, lo cautiva con su extremada ternura e inocencia. En ese momento fue cuando comenzó a sentirlo nuevamente, con cualquier otra se habría esmerado en conseguir su objetivo, pero no se atreve con ella, ¿Qué demonios lo detiene?

-Len.... – La joven se le acerca, hace ya varios días que el muchacho esta con esas reacciones repentinas, sin ninguna explicación lógica que las cause, tan sólo reacciona de esa manera y ya. Tan tierno en un principio, con una caricia en su cabello, un abrazo, algo que demuestre su cariño por ella, para luego, sin otra explicación, mostrarse frío e indiferente, alejándose casi por días enteros de ella. – Que te pasa?

Sin variar ese comportamiento que la chica ya conoce se dirige a la puerta de la cocina – No tengo apetito, si gustas mañana cocino yo.... – dice sin voltear a mirarla.

La chica lo sigue con la mirada, siente la tensión en el aire la tensión que siempre queda después de esos transes de Len. Pero aún así le se preocupa por el muchacho.

Al desaparecer de la cocina la chica se dispone a preparar algo para ella, obedeciendo a lo que recién le había dicho el joven. Mientras que Len sube hasta la habitación de sus padres, al ser la única habitación que tiene sábanas Pilika y él se pusieron de acuerdo en dormir ambos juntos, en parte eso le incomoda, pues ni el mismo sabe hasta que extremo pueda llegar en una cama con la inocente chica, pero por el otro lado le encanta permanecer con esa chica.

Se recuesta mirando hacia el techo oscuro, se queda pensando , tal como siempre, en sus extraños comportamientos, ni el mismo logra explicarse que le pasa para reaccionar de esa manera. Ya mas relajado se recuesta de costado en el centro de la cama, mirando por la ventana, las estrellas se logran ver muy hermosas.

Ya pasado varios minutos la joven peliazul reúne el valor suficiente para subir a la habitación, al entrar a ésta se encuentra con que el chico esta recostado al centro.

Se le acerca, al descubrir que esta dormido sonríe tiernamente, se sienta a la orilla donde se encuentra dirigido el rostro del muchacho, se le queda viendo por unos segundos mientras acerca una mano a su rostro quitando algunos cabellos negros que le cubren ligeramente.

Luego de unos momento toma la decisión de recostarse, más que nada para verlo más de cerca.

Continúa con su mano tocando el rostro del muchacho, recorriendo su mano por aquel rostro masculino, es muy guapo, definitivamente lo es.

-¿Que te pasa, Len? – susurra la chica en un tono muy dulce, preguntando por las reacciones extrañas del muchacho – Me siento muy mal cuando reaccionas así... – continúa diciendo en un tono aún mas suave y dulce que el anterior.

Len abre los ojos, su actuación de hacerse el dormido queda completamente desecha ante la sorpresa que siente ante esa suave confesión.

Pilika reacciona tan sólo sonrojándose, parece ser que desde un principio había descubierto esa ligera mentira, lo continúa mirando con su hermosa sonrisa.

El chico relaja la mirada ante la calma de la muchacha, el rostro de la chica, ahora alumbrado por la tenue luz de la luna se ve... tan hermoso... tan delicado... – lo siento... – susurra tomando suavemente la mano que se encuentra en su rostro. Lo que menos quiere es lastimarla y no se había dado cuenta de que con esas reacciones le hacía más daño del que él quería evitar.

La peliazul le sonríe, ahora sus ojos demuestran un brillo de agradecimiento. Se le acerca para cargar su cabeza en el pecho del joven, se siente muy bien estando junto a él. Len la recibe rodeándola con sus brazos. Se quedan así varios minutos, minutos interminables en esa exquisita calma.

No tarda mucho en que esa calma los dominara y que lentamente comenzaran a quedarse dormidos, así, abrasados, en ese momento ninguno se desea de otra forma que no sea con ese suave contacto.

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-Lo.... lo siento.... – el peliazul se aleja de la pelirroja.

La joven se queda viendo un punto fijo en el infinito, la sorpresa la ha dejado inmóvil.

-Perdona... yo.... – calla al ver que los ojos de la pelirroja se dirigen a los suyos.

En ese momento es cuando el rostro de la muchacha se comienza a tornar de un rojo suave.

Sin decir palabra se aleja del muchacho, pasando por su lado y dirigiéndose a la puerta de la habitación, Había ido tan animadamente a despertarlo y ahora se va tan callada, sale de la habitación y comienza a dirigirse hacia la que comparte con Pilika.

-Tamao.... yo.... – El joven la sigue a paso lento mientras se aleja, no quería romper la hermosa amistad que comenzaba a crecer entre ellos de esa manera – Lo siento.... en verdad... – Un golpe de puerta casi en la cara hace que el chico silenciara bruscamente.

Se queda mirando aquel trozo de madera que se interpone en su camino, pero no hace nada para sacarlo. Luego se algunos segundos se sienta en el suelo cargando su espalda en la puerta. Prefiere no insistirle a la chica.

Pasa sus dedos por sus labios, aún se encuentran tibios – Maldición! – aprieta el puño. Si tan sólo se hubiese controlado un poco más, tan sólo un poco, eso no estaría pasando.

Se sintió tan feliz de que la chica se hubiera atrevido a abrazarlo que casi no pudo controlar su reacción siguiente.

Por otra parte, la joven pelirroja esta sentada por el otro lado de la puerta en la misma posición que el muchacho.

Sintió tanto miedo en ese momento, la intensidad con que el muchacho se atrevió a besarla le ha traído el recuerdo de cuando la conoció, definitivamente no era la misma manera en que la besó esa vez, esta vez estaba llena de ternura, cariño, pero no puede evitar su temor al recordar esas escenas en que vio a ese chico desnudándola, tocándola incansablemente, saboreando con su lengua el interior de su boca.

Momentos encarnados en su memoria, que con ese beso volvieron a surgir del inconsciente.

El joven por una parte comprende el sentir de la muchacha, no todos quisieran tener alguna relación con alguien que le hizo tanto daño, pero él ha cambiado, sorpresivamente el estar con esa muchacha le ha hecho cambiar mucho, incluso ha madurado, lo cual e creía prácticamente imposible.

-Tamao.... – dice en voz alta, captando así la atención de la chica que se encuentra en el interior de la habitación. – Lo siento.... te prometo que no lo volveré a hacer.... – se sorprende así mismo por disculparse con tanta honestidad. – pero no te enfades... – el chico sube la mirada – por favor... no te enfades... - cierra los ojos, pidiendo por que sus palabras fuesen oídas por la pelirroja.

Pasan cerca de 10 minutos sin respuesta alguna por parte de la muchacha, ya resignado , se levanta del suelo y se dirige a su habitación, antes de entrar voltea por ultima vez, esperando a que alguna respuesta se presentara, pero nada, suspira resignado, es sorprendente lo mal que se siente por el rechazo de la muchacha, por lo general no le daría importancia y continuaría insistiendo hasta el punto de llegar a ser insoportable, pero con ella no se atreve.

Se dispone a entrar a la habitación hasta que las cosas se alivien un poco, pero el sonido de una puerta abriéndose lo detiene, haciendo que su reacción fuera voltear la mirada.

Al ver a la pelirroja que lo mira sonrojada una sonrisa se forma automáticamente en su rostro.

La joven se le acerca, mientras el voltea – Que bueno que... – es interrumpido por dos dedos posados suavemente en sus labios.

Tamao se le acerca lo suficiente para abrazarlo, pasando sus brazos por la cintura del muchacho.

-No digas nada.... – ruega la chica posando su cabeza en el fuerte pecho frente a ella.

Horo queda algo sorprendido en un principio, pero no tarda en comenzar a devolverle el abrazo, pasando sus brazos por los hombros de la chica hasta su estrecha cintura.

"No..... no puede ser...." Piensa Horo cuando siente cómo su corazón late con fuerza y rapidez, no había notado que estaba así, desde que sintió como la puerta se abría que siente que esta apunto de salir de su pecho.

Al descubrir lo que le esta pasando aprieta ligeramente a la chica contra sí, quien lo diría... él..... el "estúpido" Horo, ese joven que las pocas veces que estaba con una chica era para tener sexo, su único interés, lo único que le importaba de la muchacha. Ahora sintiendo alivio con el sólo hecho de saber que la chica no se había molestado.

Que irónica es la vida, quien iba a imaginar que en tan sólo dos meses la suya daría un vuelco tan grande, pero no se queja, le encanta, disfruta estando con esa muchacha, y recién en ese instante se da cuenta de la razón.... sin ser esa su intención, sin si quiera haberlo planeado.... se esta enamorando, por no decir que ya lo esta.

Se siente como un tonto al reconocerlo por si mismo, pero al sentir cómo las manos de la chica acarician lentamente su espalda, se olvida de todo y comienza a disfrutar de esa cálida unión.

Apoya su cabeza en el hombro de la chica, no se explica como fue que comenzó, quizás fue el temor con que la chica lo miraba la primera vez, su voz, su belleza y ternura, quizás hasta fue el beso que le robó hace unos minutos, pero ya no le importa, esta con ella, y hasta ese entonces, es lo único que le interesa.

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Una mañana, Pilika despierta temprano, mira al joven que duerme a su lado, se ve como un niño mientras duerme, le da un tierno beso en la frente y luego se levanta. Entra al baño para darse un baño y luego vestirse.

Mientras cepilla su cabello, mira de vez en cuando al muchacho, es increíble cuanto le cuesta alejarse de él, sonríe, a pesar de estar durmiendo juntos y todo, el joven no le ha tocado ni un pelo, ni siquiera ha intentado besarla, sabe cuanto lo desea, pero no se atreve a tocarla.

Por decisión propia la chica comienza a ordenar la casa, entra a una de las habitaciones al parecer es la que Len ocupaba cuando era pequeño.

Se toma el pelo en una cola de caballo y comienza a sacudir las cosas. Esta bastante entretenida mientras tararea una canción, le distrae una fotografía que esta en el velador.

Nuevamente sale la familia completa, pero esta vez los jóvenes sale más pequeños aún de unos 3 o 4 años.

Toma la foto entre sus manos, la familia era muy hermosa, lástima que tubo tal cambio en sus vidas.

Con melancolía comienza a recordar la suya, varias veces ha tenido tanta desesperación por irse de ese lugar como fuera, pero no se atreve. Se sentiría tan feliz con que por lo menos supieran que estan bien, darle un enorme abrazo a sus hermanos, a Hao, el que más la conciente de los gemelos, Yoh, que es el más distraído de los tres, sus padres, con la ternura que la ha caracterizado desde pequeña,.

Todos deben estar tan preocupados por ella, una lágrima comienza a resbalar por su mejilla, se siente muy mal al recordar que la última vez que los vio se había enfadado por una estupidez.

Sacude la cabeza tratando de que esos pensamientos se alejaran de su mente, se levanta para comenzar a ordenar nuevamente.

Siente tanto deseos de verlos, abrazarlos a todos, que todos vallan a sacarla de ese lugar para protegerla.

Incluso, olvidando en ese momento la ternura del chico de ojos dorados, desea con todas sus fuerzas salir de ese lugar, ir con su familia, verlos, abrazarlos, besar a todos y cada uno de sus integrantes.

Las lágrimas comienzan a abundar en su rostro mientras ordena, al encontrar algo de ropa abre el armario con la intención de guardarla, se sorprende por lo que ve.

El morral que usa para la escuela se encuentra ahí, junto con el de Tamao. Su corazón se paraliza y su respiración se tensa al recordar su celular, lo saca, esta apagado.

Su corazón continúa paralizado mientras lo enciende, la batería esta completa, los chicos debieron apagarlo cuando las secuestraron, en la oportunidad perfecta, quizás la única que se presente.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~FIC SIN TERMINAR~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Bueno... este queda hasta aquí! Un beso a todos!!!

Jejejeje ^-^ hasta el próximo capitulo!

SAYONARA!