~~*~~¡¡¡Acéptalo!!~~*~~
Su corazón aun se encuentra paralizado mientras presiona los números de su casa, siente como su mano tiembla ante ese nerviosismo.
Presiona el aparato en su oído, al sonar tan sólo un tono, su dedo presiona nervioso para colgar. Mira a su alrededor, no desea ser descubierta, se sienta sentándose en sus rodillas, las fuerzas de sus pies se han desvanecido por el nerviosismo que esta experimentando.
Vuelve a intentar, pero corta nerviosa nuevamente, se queda un instante con los ojos cerrados, reuniendo el valor para marcar el número y no arrepentirse.
Finalmente se decide, presiona el número y ahora comienza lentamente a acercarlo a su oído, siete un revuelo en su estómago mientras cada tono le sigue a otro.
Finalmente se escucha que se levanta – Residencia Azakura... – se escucha una voz masculina, Pilika guarda silencio al reconocer a su hermano.
-Diga? – cuestiona el joven al no oír respuesta.
Los ojos de la chica comienzan a desbordar de lágrimas, y el nudo de la garganta le impide articular palabra.
-Hay alguien ahí? – el chico parece impacientarse.
-H...Hao... – la voz de la chica sale muy quebradiza por el llanto, una angustiosa felicidad la domina al oír la voz de su hermano.
-Si... quien habla? – Se escucha algo angustiado por el tono de la chica, aún no logra reconocer entre ese sollozo la voz femenina.
-....E..Estoy bien... – continúa sin contestar la pregunta anterior, trata de utilizar las menor cantidad de palabras que pueda, el dolor que le causa cada una al atravesar el nudo que presiona su garganta le resulta casi insoportable. – Estoy con bien.... por favor... no se imaginen nada... – las lágrimas vuelven a abundar luego de decir esa frase.
-P... Pilika? – el chico se deja oír muy sorprendido – donde estas?!, enseguida voy por ti!!
La joven baja la mirada, acaba de recordar el sentimiento que tiene por el chico de ojos dorados – Estoy bien.... no me ha pasado nada.... – trata de tranquilizar a su hermano sin éxito, los sollozos incluso llegan a exasperar al muchacho
-Pilika... donde estas?? – el joven se deja oír con desesperación.
-Los amo a todos... – solloza – te juro que los amo....
-Mi niña..... dime.... donde estas?.... – el chico trata de tranquilizarse.
La joven queda en silencio por unos segundos, su corazón se llena de gozo al oír el sobrenombre de cariño que le tiene su hermano.
-Los extraño mucho.... – continúa – te prometo que los veré pronto...
-No te han hecho nada? – el chico deja ya de insistir, ha comprendido que la joven no le dirá palabra alguna sobre donde esta.
-No.... estoy bien...Tamao esta conmigo.... también se encuentra bien – continúa, sus lágrimas aún abundan en sus ojos, se siente muy angustiada, con ese infinito deseo de ir corriendo a los brazos de su hermano y a la ves, otro deseo de la misma intensidad de no separarse del chico que la secuestró.
-Donde están los demás?... – pregunta ya tranquilizándose un poco.
-Salieron, estoy sólo en casa.... – continúa su hermano, ahora poniendo más seria su voz – Por favor Pili.... dime donde estas.... nos tienes muy preocupados.
-Yo..... no.... no se.... - Pilika se sorprende al oír un ruido en la habitación, voltea, el encontrar la figura de Len cargada en el marco de la puerta hace que, casi sin pensarlo, apretara el botón para cortar.
-Pilika!!... PILIKA!! - Hao llama en vano mientras comienzan a sonar los tonos seguidos.
La joven se queda viendo con mucho temor el rostro del muchacho, la seriedad con que la mira no se la había visto nunca, un sentimiento de desesperación comienza a crecer en su interior, en ese momento su deseo de permanecer a su lado desvanece, ante el temor sólo desea volver a casa.
No sabe como reaccionar, desconoce completamente lo que le hará ese sujeto por haber llamado a su casa.
El chico relaja la mirada al ver con el temor que lo mira la peliazul, arruga el entrecejo mientras voltea la mirada para no verle a los ojos – Si te quieres ir.... basta con decirlo... – dice fríamente, sin dejar notar algún sentimiento en su voz.
La joven se sorprende por las palabras que acaba de oír.
Len voltea para salir de la habitación – Quédate con tus cosas... si gustas...
Pilika esta demasiado sorprendida, nunca imagino oír esas palabras provenir de la boca del joven.
-Haré el almuerzo.. – se oye la voz del muchacho mientras baja las escaleras. – Aprovecha de tomar un baño.
La peliazul esta muy sorprendida, se sienta en la cama mirando su celular. Sabe que intentaran llamarla nuevamente, aún escucha los pasos del muchacho cuando baja cada escalón. Cierra los ojos dejando que otras lágrimas se unieran a las que ya han salido, y lo apaga, no sabe con exactitud por qué, por no decir que no lo sabe.
Otros 2 días se hacen presentes, cada uno más tenso que el anterior, Pilika no se atreve a intercambiar palabra con el muchacho, se ve notoriamente decepcionado. Comen sin hablar de nada, el almuerzo y la cena pasan en un desesperante silencio.
En la mañana Len sale a hablar por teléfono, llama a su amigo desde una cabina telefónica justo al frente de la casa.
-Diga – Horo contesta su celular.
-Hola idiota... – dice bromeando.
-Hola estúpido, ¿qué hay? – contesta el otro chico mientras se sienta.
-Quiero saber si la chica que se esta quedando contigo aún esta sana y salva... – dice mientras se recarga en una de las paredes de vidrio.
-Claro que esta bien! – dice sonrojándose – A mi me preocupa la que se esta quedando contigo!!
El chico se vuelve serio de repente – Encontró donde tenía guardadas las cosas de ambas...llamó por celular a su casa...
El peliazul se sorprende – Que!!??
-Hubieras visto como estaba.... realmente se quiere ir... – dice con algo de frustración.
-Len?? – el joven se sorprende por el tono que acaba de usar su amigo.
-No se que hacer... – confiesa el muchacho, sin prestar mucha atención a la sorpresa de Horo.
-Len.... te preocupas mucho por ella.... – comenta su amigo, luego comienza a reír irónico – Suena estúpido que venga de mi parte... pero creo entender como te sientes
-Hm? – el joven hace un quejido en forma de pregunta.
-Nos hemos enamorado... – dice casi susurrándolo.
-Que??!! No seas payaso! – Len se sobresalta bastante – Como crees eso?! Esa palabra es demasiado complic....
-Tengo miedo de lastimarla Len.... anoche estuve apunto de tocarla... pero me dio miedo....
-Que tu que? O_o – Len se sorprende.
-Hace unos días la bese sin pensarlo.... – comienza a contar – Ahí me di cuenta de lo que sentía...
-Pero de que estas hablando? – Len no puede creer que quien esté diciendo eso sea su estúpido amigo Horo.
-Anoche estábamos juntos en la cama, ella estaba lista, tendida ahí.... – Horo se imagina todo como si se tratara de una escena que se repite en ese momento – Cualquier cosa que le hiciera no le iba a molestar.... se me estaba entregando completa, Len... – Len se extraña por la voz nerviosa de su amigo – Pero no pude.... no me atreví.... – confiesa el chico mientras sujeta su cabeza – No quería hacerle daño...
-Pero dices que ella ya estaba lista.... porque dudaste? – Len aún no se explica por que la confusión de su amigo.
-No lo sé... creo que es muy injusto...
-Injusto? ¬¬... – Len no comprende.
-He estado con muchas chicas, idiota.... – explica sarcásticamente – ella no ha sido tocada por nadie....
-Y eso que?
-No creo que me entiendas.... pero espera a que esa chica haga algo para que te des cuenta de que estas enamorado.
-Yo no estoy... esa cosa que dices!!
-No te hagas el inocente... desde un principio que le tienes muchas ganas a Pilika!!..... – dice Horo, haciendo que un sonrojo por parte de su amigo se hiciera presente – Has estado innumerables veces a solas con ella, si se te hubiese dado la gana la hubieras tomado como si fuese agua...
-No he tenido tales oportunidades!! – Niega Len sacudiendo la cabeza.
-La primera vez que la llevaste para allá pasaron solos toda una noche... y ni siquiera te atreviste a tocarla!!
El chico recuerda ese beso que le robó mientras dormía, pero más que eso no se atrevió a hacer.
-Además... porque demonios me estas llamando? Nunca lo haces cuando estas en la casa de tus padres! – Horo se recuesta en su cama.
-No lo sé.... se me ocurrió!! – dice ya hartándose de su amigo.
-No, Len.... – dice seriamente - estas triste porque sabes que ella se quiere ir..... – Len abre los ojos sorprendido – Acéptalo, No quieres que ella se valla... – El joven minimiza el tono de su voz – Si llamaste para un consejo, pues el mío es que aceptes que te has enamor...
El chico corta de golpe, no quiere oír el resto de la frase – Idiota... – susurra mientras sale de la cabina.
Comienza a caminar hasta el patio de su casa, se sienta en una banca que da hacia la calle. Se queda mirando la cabina mientras piensa en lo que le ha dicho su amigo.
En parte el peliazul tenía razón, no quería alejarse de ella, le encantaba permanecer a su lado, aunque sea mirando la hermosa figura, contemplando la belleza de la chica.
No quiere aceptar ese sentimiento desconocido para él, ese que siente cada vez que esta cerca de esa muchacha. – Acaso será...?– piensa en voz alta, pero luego niega rápidamente con la cabeza – No, Len... tu no sirves para eso...
Entra a la casa, Pilika se encontraba cocinando para el almuerzo, la chica no parece notar su presencia por lo que se queda unos segundos mirando la sutil figura mientras prepara una ensalada.
Es primera vez que se siente así, tiene muchas ganas de ir y abrazarla, pero eso sería aceptar que su amigo tenía toda la razón,¿ quien diría que en alguna cosa Horo iba a ser el más maduro?
En la tarde, cuando el sol comienza a teñir el cielo de colores naranjas, la joven sale del baño, el agua caliente le ha hecho bastante bien, aunque se siente muy deprimida, su mente es un desastre de ideas desordenadas. Siente un ligero aroma, huele delicioso, Len es bastante fuerte en el tema de cocinar.
Comienza a vestirse con mucha calma, no tiene muchos deseos de ver al joven en ese momento, de alguna forma siente que lo ha traicionado por haber llamado por teléfono.
Se viste con una falda hasta las rodillas y una remera a tiras de color negro, luego toma su cabello con una media cola.
-A comer! – se escucha la voz del chico que la llama, es una de las pocas frases que intercambian entre ellos, el estómago de la chica se tensa al oír ese la voz del joven. Pilika comienza a bajar las escaleras lentamente.
Ve que la mesa esta lista y que el chico esta sirviendo los platos. El chico gira la mirada para verla, se sonroja ligeramente al descubrir lo hermosa que esta vestida, pero no hace ninguna expresión en su rostro.
Pilika no nota esa reacción por los nervios que siente, por lo que se sienta sin atreverse a mirar al joven a los ojos.
El chico se sienta frente a ella en la mesa cuadricular de la cocina, con el mismo sentimiento de no atreverse a mirarla.
Sin ánimos, el muchacho comienza a comer con lentitud, también logra sentir la gran tensión que hay en ese momento.
Pasado algunos minutos el chico ve el plato de la peliazul, nota que no ha probado ni un bocado.
-Se te va a enfriar... – anuncia volviendo a la tarea de comer.
Pilika lo mira, notoriamente la situación es por el llamado que hizo, pero ya se ha llegado a tornar insoportable.
-Lo siento... – susurra la muchacha. Len deja de masticar ante esa confesión
-Que cosa? – cuestiona el chico con algo de comida en la boca.
-Me sentí muy feliz de hablar con mi her...
-Ya te dije que si te quieres ir basta con que lo digas! – el chico parece irritarse de repente. Pilika lo mira sorprendida – Al anochecer volveremos con los demás.... – anuncia el muchacho.
La peliazul se sorprende por ese cambio tan repentino de planes – dijiste que nos quedaríamos por 2 semanas...
El joven se levanta de la mesa ya concluyendo su almuerzo a pesar de no haber terminado la totalidad de su plato, bota la comida que le quedaba y comienza a lavar los utensilios que usó para cocinar.
-Len.... – la joven se levanta tras él.
Al sentir las manos de la joven en su espalda el chico dirige una de las suyas para quitarlas sin delicadeza – Ve y arregla tus cosas...
La chica esta muy perturbada, la actitud del chico la hace sentir mucho peor, se queda por unos segundos viendo la espalda del muchacho.
El chico se enjuaga las manos y voltea, bastante irritado – Te dije que fueras a arreglar tus cosas! – se sienta nuevamente en la silla que ocupaba inicialmente.
Pilika dirige su mirada al chico, impacientando más al muchacho – Ya vete! – el chico voltea, se sorprende de que la joven se encontrara más cerca que antes, parada justo al lado de su silla.
Sube la mirada para verle el rostro, algunas lágrimas salen de esos hermosos ojos azules.
El chico voltea la vista, el verle esos ojos llenos de tristeza no es algo que le guste ver en ese momento, también le hace mucho daño.
La joven toma el rostro del muchacho con ambas manos para que la mirara, algo que el chico no evita. Se queda viendo los ojos dorados del muchacho por algunos segundos.
Len iba a sacudir la cabeza para liberarse de esas manos, no desea ver esos ojos cubiertos de lágrimas. Pero la sorpresa de ver cómo se le acerca lo deja paralizado.
Los ojos de la chica ya se encontraban cerrado en el momento en que sus labios se posaron suavemente en los de él, Mientras que los del muchacho se abren de par en par por el asombro.
Al sentir cómo la lengua de la muchacha abre con delicadeza sus labios, el chico se sorprende aún más, pero no hace nada para detenerla, esta petrificado, tampoco atina a corresponderle.
La joven no ha olvidado el beso que él le robó cuando se conocieron, ya lo aprendió y lo tiene guardado en su memoria, muy bien lo demuestra en el que ahora esta proporcionándole al muchacho.
Len ya comienza a acostumbrarse, sus ojos vuelven a la normalidad mientras mira los de la chica que se encuentran cerrados. Le encanta esa chica, pero ese sentimiento que experimenta cuando esta con ella lo confunde demasiado.
Comienza a cerrar los ojos y a corresponder aquel dulce beso se embriaga con el sabor de la boca de la chica.
Sin separarse se levanta para poder tener más contacto. En ese momento el joven se olvida de todo, de lo que discutió con Horo-Horo, del incidente con el celular, no le importa nada más que ese momento, en ese tierno beso, el cual deseaba hace mucho tiempo, pero no reunía el valor para exigirlo.
Len se separa del beso para tomar un poco de aire y para contemplar a la hermosa chica, Pilika muestra algo de rubor en sus mejillas y un infinito brillo en sus ojos, ambos sonríen, después de todo ambos deseaban estar juntos de esa forma.
Pilika lo abraza y carga su cabeza en el pecho del muchacho. Len acaricia el cabello de la chica, carga su mentón en la cabeza de ella mientras lo hace, se deleita con el delicioso aroma de la joven.
No se dejan desconcentrar por las palabras, en ese momento simplemente no las necesitan. Se quedan unidos disfrutando el momento en un agradable silencio. Ese momento tan monótono que parecía en un principio, ahora es de lo más agradable.
Pilika sube la mirada para encontrarse con los labios de Len nuevamente, este beso menos nervioso que el anterior es bien recibido por ambos, y continúan disfrutándolo por algunos minutos más. Sumidos en ese momento ninguno nota el pasar del tiempo, ni siquiera se dan el tiempo de prestarle atención, pues no les interesa, lo único que les importa es en esa unión que se ha formado entre ellos.
La chica se separa del muchacho, la pequeña distancia que se forma entre ellos parece entristecer a ambos jóvenes. Pilika se aleja más aún tomando al chico de la mano y guiándolo por las escaleras.
En el momento en que la chica lo guía hasta el interior de la habitación en que duermen juntos, Len comienza a angustiarse. Justo al frente de la cama la joven lo detiene y se le acerca para hacer nacer un nuevo beso.
El joven no lo rechaza, pero se siente muy extrañado de que la peliazul lo haya guiado hasta la habitación. Sin ser esa su intención, en su interior reúne las fuerzas necesarias para controlarse, sabe que estando con una chica y una cama en la misma habitación no sabe que pasa hasta la mañana siguiente, pero en esta ocasión no quiere que pase lo mismo, no lo desea, Horo tiene razón en algo, no desea hacerle daño.
El beso comienza a aumentar de intensidad, ambos de acostumbran rápidamente al nuevo ritmo que esta tomando.
En un acuerdo mutuo ambos se recuestan en la cama, el joven atento a que su sentido común no se descontrolara.
La joven se carga ligeramente en el cuerpo del muchacho sin dejar de besarle, ambos comienzan a sentir al calor que comienza en sus labios para expandirse luego por todo su cuerpo.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~FIC SIN TERMINAR~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
UUUYYY!!! Pero que mala soy jijijijiji XP
Un saludo a todos los que han leído este fic ^.^... espero no me odien tanto.... (jajajajajajaja XP)
Juli!!! Conéctate al msn pues mujer! Estoy muy intrigada por continuar!!!
Un saludo a todas mis niñas del msn, haré algo por el HaoxAnna que tengo pendiente, lo prometo! Pero primero termino éste.... XP
Ojala no me ataquen con mensajes llenos de amenazas cuando me las encuentre en msn ^.^U.
Muchas gracias por leer el fic!! Y espero aguarden a la continuación... aunque con el suspenso que les dejé dudo mucho que se lo quieran perder ^.^
Un beso a todos y Sayonara!!!
Su corazón aun se encuentra paralizado mientras presiona los números de su casa, siente como su mano tiembla ante ese nerviosismo.
Presiona el aparato en su oído, al sonar tan sólo un tono, su dedo presiona nervioso para colgar. Mira a su alrededor, no desea ser descubierta, se sienta sentándose en sus rodillas, las fuerzas de sus pies se han desvanecido por el nerviosismo que esta experimentando.
Vuelve a intentar, pero corta nerviosa nuevamente, se queda un instante con los ojos cerrados, reuniendo el valor para marcar el número y no arrepentirse.
Finalmente se decide, presiona el número y ahora comienza lentamente a acercarlo a su oído, siete un revuelo en su estómago mientras cada tono le sigue a otro.
Finalmente se escucha que se levanta – Residencia Azakura... – se escucha una voz masculina, Pilika guarda silencio al reconocer a su hermano.
-Diga? – cuestiona el joven al no oír respuesta.
Los ojos de la chica comienzan a desbordar de lágrimas, y el nudo de la garganta le impide articular palabra.
-Hay alguien ahí? – el chico parece impacientarse.
-H...Hao... – la voz de la chica sale muy quebradiza por el llanto, una angustiosa felicidad la domina al oír la voz de su hermano.
-Si... quien habla? – Se escucha algo angustiado por el tono de la chica, aún no logra reconocer entre ese sollozo la voz femenina.
-....E..Estoy bien... – continúa sin contestar la pregunta anterior, trata de utilizar las menor cantidad de palabras que pueda, el dolor que le causa cada una al atravesar el nudo que presiona su garganta le resulta casi insoportable. – Estoy con bien.... por favor... no se imaginen nada... – las lágrimas vuelven a abundar luego de decir esa frase.
-P... Pilika? – el chico se deja oír muy sorprendido – donde estas?!, enseguida voy por ti!!
La joven baja la mirada, acaba de recordar el sentimiento que tiene por el chico de ojos dorados – Estoy bien.... no me ha pasado nada.... – trata de tranquilizar a su hermano sin éxito, los sollozos incluso llegan a exasperar al muchacho
-Pilika... donde estas?? – el joven se deja oír con desesperación.
-Los amo a todos... – solloza – te juro que los amo....
-Mi niña..... dime.... donde estas?.... – el chico trata de tranquilizarse.
La joven queda en silencio por unos segundos, su corazón se llena de gozo al oír el sobrenombre de cariño que le tiene su hermano.
-Los extraño mucho.... – continúa – te prometo que los veré pronto...
-No te han hecho nada? – el chico deja ya de insistir, ha comprendido que la joven no le dirá palabra alguna sobre donde esta.
-No.... estoy bien...Tamao esta conmigo.... también se encuentra bien – continúa, sus lágrimas aún abundan en sus ojos, se siente muy angustiada, con ese infinito deseo de ir corriendo a los brazos de su hermano y a la ves, otro deseo de la misma intensidad de no separarse del chico que la secuestró.
-Donde están los demás?... – pregunta ya tranquilizándose un poco.
-Salieron, estoy sólo en casa.... – continúa su hermano, ahora poniendo más seria su voz – Por favor Pili.... dime donde estas.... nos tienes muy preocupados.
-Yo..... no.... no se.... - Pilika se sorprende al oír un ruido en la habitación, voltea, el encontrar la figura de Len cargada en el marco de la puerta hace que, casi sin pensarlo, apretara el botón para cortar.
-Pilika!!... PILIKA!! - Hao llama en vano mientras comienzan a sonar los tonos seguidos.
La joven se queda viendo con mucho temor el rostro del muchacho, la seriedad con que la mira no se la había visto nunca, un sentimiento de desesperación comienza a crecer en su interior, en ese momento su deseo de permanecer a su lado desvanece, ante el temor sólo desea volver a casa.
No sabe como reaccionar, desconoce completamente lo que le hará ese sujeto por haber llamado a su casa.
El chico relaja la mirada al ver con el temor que lo mira la peliazul, arruga el entrecejo mientras voltea la mirada para no verle a los ojos – Si te quieres ir.... basta con decirlo... – dice fríamente, sin dejar notar algún sentimiento en su voz.
La joven se sorprende por las palabras que acaba de oír.
Len voltea para salir de la habitación – Quédate con tus cosas... si gustas...
Pilika esta demasiado sorprendida, nunca imagino oír esas palabras provenir de la boca del joven.
-Haré el almuerzo.. – se oye la voz del muchacho mientras baja las escaleras. – Aprovecha de tomar un baño.
La peliazul esta muy sorprendida, se sienta en la cama mirando su celular. Sabe que intentaran llamarla nuevamente, aún escucha los pasos del muchacho cuando baja cada escalón. Cierra los ojos dejando que otras lágrimas se unieran a las que ya han salido, y lo apaga, no sabe con exactitud por qué, por no decir que no lo sabe.
Otros 2 días se hacen presentes, cada uno más tenso que el anterior, Pilika no se atreve a intercambiar palabra con el muchacho, se ve notoriamente decepcionado. Comen sin hablar de nada, el almuerzo y la cena pasan en un desesperante silencio.
En la mañana Len sale a hablar por teléfono, llama a su amigo desde una cabina telefónica justo al frente de la casa.
-Diga – Horo contesta su celular.
-Hola idiota... – dice bromeando.
-Hola estúpido, ¿qué hay? – contesta el otro chico mientras se sienta.
-Quiero saber si la chica que se esta quedando contigo aún esta sana y salva... – dice mientras se recarga en una de las paredes de vidrio.
-Claro que esta bien! – dice sonrojándose – A mi me preocupa la que se esta quedando contigo!!
El chico se vuelve serio de repente – Encontró donde tenía guardadas las cosas de ambas...llamó por celular a su casa...
El peliazul se sorprende – Que!!??
-Hubieras visto como estaba.... realmente se quiere ir... – dice con algo de frustración.
-Len?? – el joven se sorprende por el tono que acaba de usar su amigo.
-No se que hacer... – confiesa el muchacho, sin prestar mucha atención a la sorpresa de Horo.
-Len.... te preocupas mucho por ella.... – comenta su amigo, luego comienza a reír irónico – Suena estúpido que venga de mi parte... pero creo entender como te sientes
-Hm? – el joven hace un quejido en forma de pregunta.
-Nos hemos enamorado... – dice casi susurrándolo.
-Que??!! No seas payaso! – Len se sobresalta bastante – Como crees eso?! Esa palabra es demasiado complic....
-Tengo miedo de lastimarla Len.... anoche estuve apunto de tocarla... pero me dio miedo....
-Que tu que? O_o – Len se sorprende.
-Hace unos días la bese sin pensarlo.... – comienza a contar – Ahí me di cuenta de lo que sentía...
-Pero de que estas hablando? – Len no puede creer que quien esté diciendo eso sea su estúpido amigo Horo.
-Anoche estábamos juntos en la cama, ella estaba lista, tendida ahí.... – Horo se imagina todo como si se tratara de una escena que se repite en ese momento – Cualquier cosa que le hiciera no le iba a molestar.... se me estaba entregando completa, Len... – Len se extraña por la voz nerviosa de su amigo – Pero no pude.... no me atreví.... – confiesa el chico mientras sujeta su cabeza – No quería hacerle daño...
-Pero dices que ella ya estaba lista.... porque dudaste? – Len aún no se explica por que la confusión de su amigo.
-No lo sé... creo que es muy injusto...
-Injusto? ¬¬... – Len no comprende.
-He estado con muchas chicas, idiota.... – explica sarcásticamente – ella no ha sido tocada por nadie....
-Y eso que?
-No creo que me entiendas.... pero espera a que esa chica haga algo para que te des cuenta de que estas enamorado.
-Yo no estoy... esa cosa que dices!!
-No te hagas el inocente... desde un principio que le tienes muchas ganas a Pilika!!..... – dice Horo, haciendo que un sonrojo por parte de su amigo se hiciera presente – Has estado innumerables veces a solas con ella, si se te hubiese dado la gana la hubieras tomado como si fuese agua...
-No he tenido tales oportunidades!! – Niega Len sacudiendo la cabeza.
-La primera vez que la llevaste para allá pasaron solos toda una noche... y ni siquiera te atreviste a tocarla!!
El chico recuerda ese beso que le robó mientras dormía, pero más que eso no se atrevió a hacer.
-Además... porque demonios me estas llamando? Nunca lo haces cuando estas en la casa de tus padres! – Horo se recuesta en su cama.
-No lo sé.... se me ocurrió!! – dice ya hartándose de su amigo.
-No, Len.... – dice seriamente - estas triste porque sabes que ella se quiere ir..... – Len abre los ojos sorprendido – Acéptalo, No quieres que ella se valla... – El joven minimiza el tono de su voz – Si llamaste para un consejo, pues el mío es que aceptes que te has enamor...
El chico corta de golpe, no quiere oír el resto de la frase – Idiota... – susurra mientras sale de la cabina.
Comienza a caminar hasta el patio de su casa, se sienta en una banca que da hacia la calle. Se queda mirando la cabina mientras piensa en lo que le ha dicho su amigo.
En parte el peliazul tenía razón, no quería alejarse de ella, le encantaba permanecer a su lado, aunque sea mirando la hermosa figura, contemplando la belleza de la chica.
No quiere aceptar ese sentimiento desconocido para él, ese que siente cada vez que esta cerca de esa muchacha. – Acaso será...?– piensa en voz alta, pero luego niega rápidamente con la cabeza – No, Len... tu no sirves para eso...
Entra a la casa, Pilika se encontraba cocinando para el almuerzo, la chica no parece notar su presencia por lo que se queda unos segundos mirando la sutil figura mientras prepara una ensalada.
Es primera vez que se siente así, tiene muchas ganas de ir y abrazarla, pero eso sería aceptar que su amigo tenía toda la razón,¿ quien diría que en alguna cosa Horo iba a ser el más maduro?
En la tarde, cuando el sol comienza a teñir el cielo de colores naranjas, la joven sale del baño, el agua caliente le ha hecho bastante bien, aunque se siente muy deprimida, su mente es un desastre de ideas desordenadas. Siente un ligero aroma, huele delicioso, Len es bastante fuerte en el tema de cocinar.
Comienza a vestirse con mucha calma, no tiene muchos deseos de ver al joven en ese momento, de alguna forma siente que lo ha traicionado por haber llamado por teléfono.
Se viste con una falda hasta las rodillas y una remera a tiras de color negro, luego toma su cabello con una media cola.
-A comer! – se escucha la voz del chico que la llama, es una de las pocas frases que intercambian entre ellos, el estómago de la chica se tensa al oír ese la voz del joven. Pilika comienza a bajar las escaleras lentamente.
Ve que la mesa esta lista y que el chico esta sirviendo los platos. El chico gira la mirada para verla, se sonroja ligeramente al descubrir lo hermosa que esta vestida, pero no hace ninguna expresión en su rostro.
Pilika no nota esa reacción por los nervios que siente, por lo que se sienta sin atreverse a mirar al joven a los ojos.
El chico se sienta frente a ella en la mesa cuadricular de la cocina, con el mismo sentimiento de no atreverse a mirarla.
Sin ánimos, el muchacho comienza a comer con lentitud, también logra sentir la gran tensión que hay en ese momento.
Pasado algunos minutos el chico ve el plato de la peliazul, nota que no ha probado ni un bocado.
-Se te va a enfriar... – anuncia volviendo a la tarea de comer.
Pilika lo mira, notoriamente la situación es por el llamado que hizo, pero ya se ha llegado a tornar insoportable.
-Lo siento... – susurra la muchacha. Len deja de masticar ante esa confesión
-Que cosa? – cuestiona el chico con algo de comida en la boca.
-Me sentí muy feliz de hablar con mi her...
-Ya te dije que si te quieres ir basta con que lo digas! – el chico parece irritarse de repente. Pilika lo mira sorprendida – Al anochecer volveremos con los demás.... – anuncia el muchacho.
La peliazul se sorprende por ese cambio tan repentino de planes – dijiste que nos quedaríamos por 2 semanas...
El joven se levanta de la mesa ya concluyendo su almuerzo a pesar de no haber terminado la totalidad de su plato, bota la comida que le quedaba y comienza a lavar los utensilios que usó para cocinar.
-Len.... – la joven se levanta tras él.
Al sentir las manos de la joven en su espalda el chico dirige una de las suyas para quitarlas sin delicadeza – Ve y arregla tus cosas...
La chica esta muy perturbada, la actitud del chico la hace sentir mucho peor, se queda por unos segundos viendo la espalda del muchacho.
El chico se enjuaga las manos y voltea, bastante irritado – Te dije que fueras a arreglar tus cosas! – se sienta nuevamente en la silla que ocupaba inicialmente.
Pilika dirige su mirada al chico, impacientando más al muchacho – Ya vete! – el chico voltea, se sorprende de que la joven se encontrara más cerca que antes, parada justo al lado de su silla.
Sube la mirada para verle el rostro, algunas lágrimas salen de esos hermosos ojos azules.
El chico voltea la vista, el verle esos ojos llenos de tristeza no es algo que le guste ver en ese momento, también le hace mucho daño.
La joven toma el rostro del muchacho con ambas manos para que la mirara, algo que el chico no evita. Se queda viendo los ojos dorados del muchacho por algunos segundos.
Len iba a sacudir la cabeza para liberarse de esas manos, no desea ver esos ojos cubiertos de lágrimas. Pero la sorpresa de ver cómo se le acerca lo deja paralizado.
Los ojos de la chica ya se encontraban cerrado en el momento en que sus labios se posaron suavemente en los de él, Mientras que los del muchacho se abren de par en par por el asombro.
Al sentir cómo la lengua de la muchacha abre con delicadeza sus labios, el chico se sorprende aún más, pero no hace nada para detenerla, esta petrificado, tampoco atina a corresponderle.
La joven no ha olvidado el beso que él le robó cuando se conocieron, ya lo aprendió y lo tiene guardado en su memoria, muy bien lo demuestra en el que ahora esta proporcionándole al muchacho.
Len ya comienza a acostumbrarse, sus ojos vuelven a la normalidad mientras mira los de la chica que se encuentran cerrados. Le encanta esa chica, pero ese sentimiento que experimenta cuando esta con ella lo confunde demasiado.
Comienza a cerrar los ojos y a corresponder aquel dulce beso se embriaga con el sabor de la boca de la chica.
Sin separarse se levanta para poder tener más contacto. En ese momento el joven se olvida de todo, de lo que discutió con Horo-Horo, del incidente con el celular, no le importa nada más que ese momento, en ese tierno beso, el cual deseaba hace mucho tiempo, pero no reunía el valor para exigirlo.
Len se separa del beso para tomar un poco de aire y para contemplar a la hermosa chica, Pilika muestra algo de rubor en sus mejillas y un infinito brillo en sus ojos, ambos sonríen, después de todo ambos deseaban estar juntos de esa forma.
Pilika lo abraza y carga su cabeza en el pecho del muchacho. Len acaricia el cabello de la chica, carga su mentón en la cabeza de ella mientras lo hace, se deleita con el delicioso aroma de la joven.
No se dejan desconcentrar por las palabras, en ese momento simplemente no las necesitan. Se quedan unidos disfrutando el momento en un agradable silencio. Ese momento tan monótono que parecía en un principio, ahora es de lo más agradable.
Pilika sube la mirada para encontrarse con los labios de Len nuevamente, este beso menos nervioso que el anterior es bien recibido por ambos, y continúan disfrutándolo por algunos minutos más. Sumidos en ese momento ninguno nota el pasar del tiempo, ni siquiera se dan el tiempo de prestarle atención, pues no les interesa, lo único que les importa es en esa unión que se ha formado entre ellos.
La chica se separa del muchacho, la pequeña distancia que se forma entre ellos parece entristecer a ambos jóvenes. Pilika se aleja más aún tomando al chico de la mano y guiándolo por las escaleras.
En el momento en que la chica lo guía hasta el interior de la habitación en que duermen juntos, Len comienza a angustiarse. Justo al frente de la cama la joven lo detiene y se le acerca para hacer nacer un nuevo beso.
El joven no lo rechaza, pero se siente muy extrañado de que la peliazul lo haya guiado hasta la habitación. Sin ser esa su intención, en su interior reúne las fuerzas necesarias para controlarse, sabe que estando con una chica y una cama en la misma habitación no sabe que pasa hasta la mañana siguiente, pero en esta ocasión no quiere que pase lo mismo, no lo desea, Horo tiene razón en algo, no desea hacerle daño.
El beso comienza a aumentar de intensidad, ambos de acostumbran rápidamente al nuevo ritmo que esta tomando.
En un acuerdo mutuo ambos se recuestan en la cama, el joven atento a que su sentido común no se descontrolara.
La joven se carga ligeramente en el cuerpo del muchacho sin dejar de besarle, ambos comienzan a sentir al calor que comienza en sus labios para expandirse luego por todo su cuerpo.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~FIC SIN TERMINAR~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
UUUYYY!!! Pero que mala soy jijijijiji XP
Un saludo a todos los que han leído este fic ^.^... espero no me odien tanto.... (jajajajajajaja XP)
Juli!!! Conéctate al msn pues mujer! Estoy muy intrigada por continuar!!!
Un saludo a todas mis niñas del msn, haré algo por el HaoxAnna que tengo pendiente, lo prometo! Pero primero termino éste.... XP
Ojala no me ataquen con mensajes llenos de amenazas cuando me las encuentre en msn ^.^U.
Muchas gracias por leer el fic!! Y espero aguarden a la continuación... aunque con el suspenso que les dejé dudo mucho que se lo quieran perder ^.^
Un beso a todos y Sayonara!!!
