-.-.-.-.-.-.-.-.-.-Cosas del pasado-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Y bien... me vas a decir lo que en realidad pasó o no?... – La rubia pregunta el aire apenas salen del supermercado.
-Ya te lo dije! – contesta la pelirroja en un tono grave, dando a entender que el tema ya la había aburrido.
-Tamao... creo conocerte bastante bien como para saber que no es cierto...
-Ya déjame! – la mira la más joven – si no quieres creerme es cosa tuya!
-No me agrada tu romance con ese tipo!
Tamao voltea la mirada y se adelanta dejando a su hermana unos cuantos pasos más atrás.
-Tamao..... – Anna trata de alcanzarla – Tamao!! - pero la chica había aumentado la frecuencia de sus pasos, y además el peso de las bolsas la obligaron a caminar tras su hermana por varias cuadras.
Ya cerca de su casa, Tamao mira por la ventana que Horo esta hablando con su padre, deben tener varias cosas en común, ambos son de Leyes y además estudiaron en la misma universidad.
Al entrar alcanza a oír un extraño comentario de su padre – Si eres buen abogado deberás defender a tu cliente como sea, incluso aunque sepas que miente.... – le causa algo de gracia la cara de su chico cuando el hombre rubio termina dicha oración.
Ambos hombres la miran cuando cierra la puerta tras ella - Y tu hermana? – pregunta el padre cuando la ve entrar sola.
Tamao camina hacia la cocina sin darle mucha importancia a la pregunta – debe venir por ahí....
Los otros presentes se miran entre ellos – deben haber peleado otra vez – comenta el padre para que sólo Horo lo escuchara, el cual, le afirma con la cabeza.
-Tamao!! – la rubia abre la puerta, mira a los que estaban sentados en el sofá, dedicándole especialmente una mirada asesina al peliazul. Saluda con la cabeza para luego seguir a su hermana.
En la cocina ,Tamao se encuentra ordenando las cosas que trajo del supermercado, cuando entra su hermana continúa normalmente sin prestarle atención.
-Tamao... deja de comportarte así...
No hay respuesta.
-Si te lo digo es para protegerte... no quiero que resultes lastimada...
Silencio.
Al terminar, Tamao camina hasta la salida pasando por el lado de su hermana sin siquiera mirarla, se dirige a las escaleras.
Anna la deja pasar y la sigue con la mirada mientras sube cada escalón, luego la sigue, pero esta vez se dio por vencida y se dirige a su propia habitación.
El joven y el padre de familia vuelven a intercambiar miradas cuando las chicas desaparecen.
-Que les pasará? – cuestiona el adulto – han estado así desde que Tamao regresó...
-Hmm... – Horo afirma con la cabeza, luego mira hacia arriba, sabe que él es la causa de que las hermanas comenzaran a discutir de esa manera.
Ya en la noche, los padres de la pelirroja habían salido a una comida de negocios. La rubia esta en la casa, pero no se ha hecho presente desde hace un buen rato.
Cerca de las 12:00, Horo se arriesga a visitar a su querida Tamao. Toca la puerta ligeramente y espera.
No pasan más que unos cuantos segundos hasta que comienza a girarla manilla desde el interior -Ya me cansaste!! – grita la pelirroja apenas abre– Horo!! – se sorprende.
El joven sonríe – Bueno... bueno... lo siento.... – iba a voltearse pero es detenido por la chica que rodea su cintura con sus brazos y posa su cabeza en su fuerte pecho.
-Te amo... – susurra mientras lo presiona más con los brazos.
El joven rodea los hombros de la muchacha y carga su mentón en los cabellos rosas – Yo a ti....
Un delicioso silencio se apodera de ese momento, hace ya varios días que ni siquiera se han podido tomar de las manos para no molestar a la mayor de las hermanas.
Es la oportunidad que ambos han esperado hace tanto tiempo, no precisamente para una unión seria, pero mucho mayor a la que han llevado desde que llegaron.
En un acuerdo mutuo ambos se separan para poder verse los rostros. Exacto, sin duda deseaban sentirse queridos nuevamente, cierran los ojos casi al mismo tiempo y esperan a que la cercanía de sus labios desapareciera por completo.
Así, comienzan a fundirse en un delicioso beso. Quizás sea el tiempo que han llevado sin unir sus bocas, quizás la desesperación... pero ese contacto les resulta algo divino.
En el éxtasis creciente ambos acarician sus figuras deseosos de llegar a más pero con el debido control en sus mentes. No se dan cuenta de que en ese hermoso momento no se encuentran solos, una figura femenina se esconde en las sombras y los observa , alerta a cada movimiento de la pareja.
El beso ya ha aumentado a cierta intensidad por lo que ambos prefieren detenerse y abrazarse. Más que nada para reemplazar las caricias por el calor de los brazos del otro.
-Debes ir a dormir... – susurra el chico mientras la presiona con un poco más de fuerza.
Tamao no responde, cierra los ojos y se acurruca más en el pecho del joven, dando la señal opuesta a la recomendación.
-Tamao....
No hay respuestas, los días que pasan le resulta cada vez una tortura mayor, desea volver a estar con él, más unidos de lo que están ahora.
Horo se decide por alejarla ligeramente, ese pequeño gesto le duele más a él que a ella.
-Aquí no podemos.... lo sabes....
Ante ese comentario los ojos de la rubia se abren por la sorpresa, no puede ser que ese sujeto se haya atrevido a tocar a su hermana.
-Si....- susurra la pelirroja haciendo que la atención de Anna se fijara nuevamente en la pareja. – Horo.... – lo mira.
-Dime...
Tamao guarda silencio por unos momentos ordenando las palabras – Anna....
-Si? Que pasa con ella? – Horo se encuentra muy paciente, cosa que le extraña mucho a la mayor.
-Anna me contó algo.... yo..... no se....
-Créele.... – interrumpe mirando fijamente los ojos de la chica.
-Pero....
-Ella te dice lo que es cierto.... yo conocía de antes a tu hermana....
A cada palabra del muchacho, Anna se sorprende aún más, el chico que conocía hace tiempo y el que ahora esta con su hermana no los puede asimilar como el mismo sujeto.
Tamao baja la mirada – Su mejor amiga...
Horo suspira bajando la mirada – Si... si....estuve con Yumi hace como un año...
-Por qué no me lo dijiste? – la chica se aleja un poco para poder mirarlo de frente.
-No sabía que Anna resultara ser tu hermana... – sonríe irónicamente – el mundo es mucho más pequeño de lo que pensaba...
Tamao baja la mirada – Ahora entiendo...
-Anna no quiere que pases lo mismo que pasó su amiga... – continúa Horo.
La joven oculta palidece a cada palabra, definitivamente ese joven no es el mismo sujeto al que ella se refería cuando le contaba a su hermana lo que pasó con Yumi.
-Pero... tu ... tu no eres así....
-Tan sólo recuerda la forma en que nos conocimos.... –dirige su mirada hasta la de la chica. – Cambiaste muchas cosas en mi.... – la abraza y ocultando su rostro en el delgado cuello – y ni siquiera te diste cuenta...
Las imágenes de su secuestro llegan a la memoria de la chica, es cierto, en unos meses ese sujeto resulta completamente diferente al que ahora la tiene en sus brazos.
La rubia mantiene la mirada fija en la pareja, sabe que ése mismo sujeto jugó como quiso con los sentimientos de su mejor amiga. Pero el que recuerda es completamente otro: Una mirada cínica, su actitud de inmaduro, su forma de hablar.... no concuerdan en lo más mínimo con ese chico.
Tamao aleja al peliazul empujándolo con todas sus fuerzas, Horo queda perplejo por unos segundos, en el momento que regresa a la realidad, descubre que la puerta se cierra de golpe justo frente a él.
-T... Tamao!!! – trata de abrirla, pero le resulta imposible, la puerta ha sido cerrada con llave desde el interior.
No hay respuesta.
La joven se ha sentado en su cama sin ponerle atención a los constantes golpes y peticiones del peliazul.
Ella estuvo presente cuando Yumi quedó con el corazón destrozado después de ver como su supuesto novio se tomaba como quería a una chica desconocida unos cuantos días después de haberle entregado todo lo que él le pidiera. Cuando ya fue saciado el sujeto simplemente se dedicó a buscar otra presa.
El pensar que su hermana le ha estado advirtiendo desde un principio y en las cosas terribles que le ha dicho para defender al peliazul, pero ella siempre constante.
Se siente muy mal, tan débil, después de todo necesita a su hermana más de lo que ella imaginaba.
Una pequeña frase hace que sus pensamientos se dispersen y mire sorprendida a la puerta – Te amo.... – después de la cual tan sólo le sigue el silencio, los insistentes golpes y peticiones cesaron justo después de esas palabras.
Los ojos de la chica sueltan un par de lágrimas, sumándose a las que ya habían salido. Ella corresponde completamente ese sentimiento, pero se siente tan confundida en ese momento, su mente no deja que una idea definida reine en su cabeza.
Horo, al otro lado, se ha sentado cargando su espalda en la puerta, cargando sus codos en sus rodillas y a la vez su cabeza en ambas manos. No la culpa en lo más mínimo, hasta él mismo se define como un cretino.
Sonríe sarcástico mientras siente unos suaves toques en cada mejilla, nunca imaginó que lloraría por una mujer... estaba tan acostumbrado a lo contrario, tomando a las chicas con tanta ligereza, ahora la mano se le ha sido devuelta,.... la ironía de la vida....
En su mente, el simple echo de pensar que la pelirroja lo mandara al diablo después de eso, le resulta algo insoportable.
Pasan unos 15 minutos, los cuales le resultan eternos, toma la decisión de levantarse, tratará de hablar con la chica por la mañana.
Se sorprende al ver la figura que ahora sale de su escondite.
-Desde cuando que estas ahí? – cuestiona secando el recorrido de las lágrimas en sus mejillas.
Anna lo mira atentamente mientras da unos cuantos pasos hacia él.
-Quién lo diría..... – dice sonriendo – Tú.... El mismo Horo... en carne y en persona.... llorando por mi herm...
-Cállate... – interrumpe el muchacho con una mirada muy fría – ya tuve suficiente con esto... – comienza a bajar las escaleras.
-Tan sólo se te está siendo devuelto todo lo que causaste... – Continúa Anna siguiéndolo con la mirada, aunque el muchacho continúa bajando con falsa indiferencia
-Ya lo sé... – susurra casi para sí, ya terminando la escalera y dirigiéndose a la habitación que le designaron.
Cierra la puerta y se recuesta pesadamente en su cama, se queda mirando el techo dejando que sus pensamientos tomen posesión casi completa de su cabeza. Su mente no logra procesar otra cosa que no sea la pelirroja, sonriéndole tiernamente, mientras trataba de prepararle algo, la vez en que ella le entregó su más íntima y protegida pertenencia, todos los momentos que ha pasado con ella
Su mente se despeja al oír el rechinar de la puerta al abrirse, desea con todas sus fuerzas que sea su pelirroja, pero al mirar y descubrir que no era así, vuelve a recargar su cabeza pesadamente en la almohada.
-Que haces aquí? – restriega sus ojos un poco, no desea mostrarse más débil aún delante de esa chica.
La joven se le acerca hasta sentarse a los pies de la cama.
-Que haces aquí?? – repite con voz más grave al no recibir respuesta.
-Has cambiado.... – el comentario se oye en forma de un susurro muy calmado.
-Ah si?? No me digas... – Horo se recuesta de costado dándole la espalda a la muchacha.
-Te puedo preguntar algo? – dice muy calmada.
Horo la mira por sobre su hombro – No...
-Cómo conociste a mi hermana?
Una gotita se presenta en la frente del muchacho mientras voltea la cabeza hasta la postura normal – No es asunto tuyo....
-Es mi hermana...
-Ya esta grande...
-Es demasiado inocente...
Horo se levanta de golpe y enfrenta la mirada de la muchacha ,sorprendiéndola por esa reacción tan repentina – Bueno... pues esa inocente hermana tuya me tiene como me vez ahora! Cosa que ni tú, ni tu amiga pudieron hacer hace un año!
La Rubia queda silenciada por varios segundos mientras el sujeto vuelve a recostarse. El tiene toda la razón, hace un año nunca se habría imaginado ver a éste mujeriego estar desconsolado a causa de una chica
Un silencio bastante incómodo se vuelve reinante del ambiente de la habitación.
-Porque no te vas? – Horo no voltea, la presencia de Anna comienza a molestarle.
-Mañana todo estará más calmado...
Voltea ligeramente la cabeza para mirarla.
-Mi hermana ya tendrá todo más reposado en su cabeza....
Horo ya no se molesta en hablar, ya comprendió que esa chica no se irá a pesar de sus "indirectas", se limita a oírla.
-Pero quiero que aceptes sus condiciones... si ella decide alejarse de ti... pues que así sea...
Horo sintió esas palabras como una enorme navaja que se entierra sin piedad en su pecho, para disimular ese dolor, endurece su mirada dirigida aún a la rubia
-No permitiré que vuelvas a dañar a una de las personas que más aprecio...
Sigue la trayectoria de la rubia desde que se para de la cama hasta que se detiene justo antes de cerrar la puerta por fuera.
-Tomará la mejor decisión... – le sonríe tratando de tranquilizar la angustia del muchacho, la cual se divisa con facilidad en el brillo de sus ojos – No desesperes.
El peliazul se recuesta dándole la espalda, sin darse la oportunidad de ver el último gesto que le dedica la chica y menos molestarse a combatir la impotencia que siente para tener que contestarle.
La noche le parece una tortura, desde que la rubia dejó la habitación que la idea de separarse de Tamao no ha dejado de reinar en su mente, ni mucho menos el doloroso vacío que se concentra en su pecho.
Cerca de las 7 de la mañana, Horo escucha los pasos del padre de familia, siempre se levanta muy temprano para ir a trabajar y aprovechar de ir a dejar a Tamao a la escuela y a Anna a la Universidad.
El chico se levanta sin importarle estar con pijama, esta muy despeinado, el ligero color morado que se encuentra justo debajo de sus ojos ha de hacer notar que durmió muy mal o que simplemente no lo hizo.
-Qué te pasó? – Fausto resulta muy impresionado por el estado del joven que casi lo golpea con la puerta.
-Y Tamao?
El abogado lo mira con extrañeza, el tono de desesperación que usó para formular la pregunta le sorprende mucho más, en especial porque el chico preguntara por la menor de sus hijas siendo que al que casi le saca la cabeza de un portazo fue a él.
-Esta en su habitación... - Anna enmudece un instante, uniéndose a la sorpresa de su padre, pero continúa – No se encuentra muy bien...
Eliza, quien también se encontraba en el grupo de los atónitos, se acerca al joven y posa su mano en su frente
-¡Dios mío! ¡Tienes mucha fiebre! – comenta mientras lo guía al interior de la habitación.
Horo comprende que su actitud no esta ayudando en ese momento, esta preocupando más de la cuenta a toda la familia siendo que el asunto pendiente es con la pelirroja.
Se deja atender por la hermosa madre, quien lo trata como si fuera el varón que no pudo concebir.
-Lo siento... no quería....
-Descansa Horo... te traeré algo para que te sientas mejor...
-Gracias... pero no se....
Antes de oír lo que le faltaba de la frase, la joven ama del hogar ya se encuentra fuera de la habitación hablando con los demás integrantes de la familia.
-Ustedes ya váyanse... llegarán tarde... - dice con su característica sutileza – yo lo cuidaré .
Padre e hija obedecen dejándola con su actual paciente.
Rato después, los cuidados de la amable madre causan el efecto esperado, Horo por fin logra invocar el sueño después de algunos minutos de ser atendido.
Más tarde, cuando Horo por fin abre los ojos descubre que ya es de noche. Se avergüenza de si mismo por ser tan perezoso en una casa ajena, Se sienta en la cama para despejarse de ese impulso que le hacía tener ganas de volver a dormir y con razón, después de esa noche, el sueño que tuvo hasta ahora era bastante confortable.
Se sorprende al ver que una figura esta recostada a su lado, ese hermoso semblante dormido que tanto adoraba ver por las mañanas.
Aleja un par de cabellos de ese fino rostro y se vuelve a recostar para quedar frente a frente con ella.
La reacción de Tamao es abrir lentamente los ojos para encontrarse con los azul profundo del joven.
-Tonto.... – susurra mientras se le acerca para darle un tierno beso en los labios.
Horo se sorprende de primera, pero luego sonríe, esta completamente de acuerdo con esa descripción.
-Te amo... - confiesa el muchacho.
La chica sonríe tiernamente acariciando las débiles gotas que se escapan de los ojos azules.
-Yo también...
Horo la abraza con fuerza, asegurándose de que ese momento no sea sólo un sueño a causa de los cuidados de Eliza.
-...-...-...-...-...-...-...-...-FIC SIN TERMINAR-...-...-...-...-...-...-...-...-
Lo se... lo se.... Soy cursi ¬¬
Un saludo a todos los que han seguido esta historia!!
Y para los que querían un tantito de "HXT" pues aquí esta .
Espero les haya gustado!!!
PD: Un saludo a todos mis niñas de msn!
Especialmente a Nee-chan y a Hibari-chan, ABRAZOS A LAS 2!
Ahhh!! ¬¬... y un saludo para la fea... siii!!! A tiii!!!
Dejen Review!!
-Y bien... me vas a decir lo que en realidad pasó o no?... – La rubia pregunta el aire apenas salen del supermercado.
-Ya te lo dije! – contesta la pelirroja en un tono grave, dando a entender que el tema ya la había aburrido.
-Tamao... creo conocerte bastante bien como para saber que no es cierto...
-Ya déjame! – la mira la más joven – si no quieres creerme es cosa tuya!
-No me agrada tu romance con ese tipo!
Tamao voltea la mirada y se adelanta dejando a su hermana unos cuantos pasos más atrás.
-Tamao..... – Anna trata de alcanzarla – Tamao!! - pero la chica había aumentado la frecuencia de sus pasos, y además el peso de las bolsas la obligaron a caminar tras su hermana por varias cuadras.
Ya cerca de su casa, Tamao mira por la ventana que Horo esta hablando con su padre, deben tener varias cosas en común, ambos son de Leyes y además estudiaron en la misma universidad.
Al entrar alcanza a oír un extraño comentario de su padre – Si eres buen abogado deberás defender a tu cliente como sea, incluso aunque sepas que miente.... – le causa algo de gracia la cara de su chico cuando el hombre rubio termina dicha oración.
Ambos hombres la miran cuando cierra la puerta tras ella - Y tu hermana? – pregunta el padre cuando la ve entrar sola.
Tamao camina hacia la cocina sin darle mucha importancia a la pregunta – debe venir por ahí....
Los otros presentes se miran entre ellos – deben haber peleado otra vez – comenta el padre para que sólo Horo lo escuchara, el cual, le afirma con la cabeza.
-Tamao!! – la rubia abre la puerta, mira a los que estaban sentados en el sofá, dedicándole especialmente una mirada asesina al peliazul. Saluda con la cabeza para luego seguir a su hermana.
En la cocina ,Tamao se encuentra ordenando las cosas que trajo del supermercado, cuando entra su hermana continúa normalmente sin prestarle atención.
-Tamao... deja de comportarte así...
No hay respuesta.
-Si te lo digo es para protegerte... no quiero que resultes lastimada...
Silencio.
Al terminar, Tamao camina hasta la salida pasando por el lado de su hermana sin siquiera mirarla, se dirige a las escaleras.
Anna la deja pasar y la sigue con la mirada mientras sube cada escalón, luego la sigue, pero esta vez se dio por vencida y se dirige a su propia habitación.
El joven y el padre de familia vuelven a intercambiar miradas cuando las chicas desaparecen.
-Que les pasará? – cuestiona el adulto – han estado así desde que Tamao regresó...
-Hmm... – Horo afirma con la cabeza, luego mira hacia arriba, sabe que él es la causa de que las hermanas comenzaran a discutir de esa manera.
Ya en la noche, los padres de la pelirroja habían salido a una comida de negocios. La rubia esta en la casa, pero no se ha hecho presente desde hace un buen rato.
Cerca de las 12:00, Horo se arriesga a visitar a su querida Tamao. Toca la puerta ligeramente y espera.
No pasan más que unos cuantos segundos hasta que comienza a girarla manilla desde el interior -Ya me cansaste!! – grita la pelirroja apenas abre– Horo!! – se sorprende.
El joven sonríe – Bueno... bueno... lo siento.... – iba a voltearse pero es detenido por la chica que rodea su cintura con sus brazos y posa su cabeza en su fuerte pecho.
-Te amo... – susurra mientras lo presiona más con los brazos.
El joven rodea los hombros de la muchacha y carga su mentón en los cabellos rosas – Yo a ti....
Un delicioso silencio se apodera de ese momento, hace ya varios días que ni siquiera se han podido tomar de las manos para no molestar a la mayor de las hermanas.
Es la oportunidad que ambos han esperado hace tanto tiempo, no precisamente para una unión seria, pero mucho mayor a la que han llevado desde que llegaron.
En un acuerdo mutuo ambos se separan para poder verse los rostros. Exacto, sin duda deseaban sentirse queridos nuevamente, cierran los ojos casi al mismo tiempo y esperan a que la cercanía de sus labios desapareciera por completo.
Así, comienzan a fundirse en un delicioso beso. Quizás sea el tiempo que han llevado sin unir sus bocas, quizás la desesperación... pero ese contacto les resulta algo divino.
En el éxtasis creciente ambos acarician sus figuras deseosos de llegar a más pero con el debido control en sus mentes. No se dan cuenta de que en ese hermoso momento no se encuentran solos, una figura femenina se esconde en las sombras y los observa , alerta a cada movimiento de la pareja.
El beso ya ha aumentado a cierta intensidad por lo que ambos prefieren detenerse y abrazarse. Más que nada para reemplazar las caricias por el calor de los brazos del otro.
-Debes ir a dormir... – susurra el chico mientras la presiona con un poco más de fuerza.
Tamao no responde, cierra los ojos y se acurruca más en el pecho del joven, dando la señal opuesta a la recomendación.
-Tamao....
No hay respuestas, los días que pasan le resulta cada vez una tortura mayor, desea volver a estar con él, más unidos de lo que están ahora.
Horo se decide por alejarla ligeramente, ese pequeño gesto le duele más a él que a ella.
-Aquí no podemos.... lo sabes....
Ante ese comentario los ojos de la rubia se abren por la sorpresa, no puede ser que ese sujeto se haya atrevido a tocar a su hermana.
-Si....- susurra la pelirroja haciendo que la atención de Anna se fijara nuevamente en la pareja. – Horo.... – lo mira.
-Dime...
Tamao guarda silencio por unos momentos ordenando las palabras – Anna....
-Si? Que pasa con ella? – Horo se encuentra muy paciente, cosa que le extraña mucho a la mayor.
-Anna me contó algo.... yo..... no se....
-Créele.... – interrumpe mirando fijamente los ojos de la chica.
-Pero....
-Ella te dice lo que es cierto.... yo conocía de antes a tu hermana....
A cada palabra del muchacho, Anna se sorprende aún más, el chico que conocía hace tiempo y el que ahora esta con su hermana no los puede asimilar como el mismo sujeto.
Tamao baja la mirada – Su mejor amiga...
Horo suspira bajando la mirada – Si... si....estuve con Yumi hace como un año...
-Por qué no me lo dijiste? – la chica se aleja un poco para poder mirarlo de frente.
-No sabía que Anna resultara ser tu hermana... – sonríe irónicamente – el mundo es mucho más pequeño de lo que pensaba...
Tamao baja la mirada – Ahora entiendo...
-Anna no quiere que pases lo mismo que pasó su amiga... – continúa Horo.
La joven oculta palidece a cada palabra, definitivamente ese joven no es el mismo sujeto al que ella se refería cuando le contaba a su hermana lo que pasó con Yumi.
-Pero... tu ... tu no eres así....
-Tan sólo recuerda la forma en que nos conocimos.... –dirige su mirada hasta la de la chica. – Cambiaste muchas cosas en mi.... – la abraza y ocultando su rostro en el delgado cuello – y ni siquiera te diste cuenta...
Las imágenes de su secuestro llegan a la memoria de la chica, es cierto, en unos meses ese sujeto resulta completamente diferente al que ahora la tiene en sus brazos.
La rubia mantiene la mirada fija en la pareja, sabe que ése mismo sujeto jugó como quiso con los sentimientos de su mejor amiga. Pero el que recuerda es completamente otro: Una mirada cínica, su actitud de inmaduro, su forma de hablar.... no concuerdan en lo más mínimo con ese chico.
Tamao aleja al peliazul empujándolo con todas sus fuerzas, Horo queda perplejo por unos segundos, en el momento que regresa a la realidad, descubre que la puerta se cierra de golpe justo frente a él.
-T... Tamao!!! – trata de abrirla, pero le resulta imposible, la puerta ha sido cerrada con llave desde el interior.
No hay respuesta.
La joven se ha sentado en su cama sin ponerle atención a los constantes golpes y peticiones del peliazul.
Ella estuvo presente cuando Yumi quedó con el corazón destrozado después de ver como su supuesto novio se tomaba como quería a una chica desconocida unos cuantos días después de haberle entregado todo lo que él le pidiera. Cuando ya fue saciado el sujeto simplemente se dedicó a buscar otra presa.
El pensar que su hermana le ha estado advirtiendo desde un principio y en las cosas terribles que le ha dicho para defender al peliazul, pero ella siempre constante.
Se siente muy mal, tan débil, después de todo necesita a su hermana más de lo que ella imaginaba.
Una pequeña frase hace que sus pensamientos se dispersen y mire sorprendida a la puerta – Te amo.... – después de la cual tan sólo le sigue el silencio, los insistentes golpes y peticiones cesaron justo después de esas palabras.
Los ojos de la chica sueltan un par de lágrimas, sumándose a las que ya habían salido. Ella corresponde completamente ese sentimiento, pero se siente tan confundida en ese momento, su mente no deja que una idea definida reine en su cabeza.
Horo, al otro lado, se ha sentado cargando su espalda en la puerta, cargando sus codos en sus rodillas y a la vez su cabeza en ambas manos. No la culpa en lo más mínimo, hasta él mismo se define como un cretino.
Sonríe sarcástico mientras siente unos suaves toques en cada mejilla, nunca imaginó que lloraría por una mujer... estaba tan acostumbrado a lo contrario, tomando a las chicas con tanta ligereza, ahora la mano se le ha sido devuelta,.... la ironía de la vida....
En su mente, el simple echo de pensar que la pelirroja lo mandara al diablo después de eso, le resulta algo insoportable.
Pasan unos 15 minutos, los cuales le resultan eternos, toma la decisión de levantarse, tratará de hablar con la chica por la mañana.
Se sorprende al ver la figura que ahora sale de su escondite.
-Desde cuando que estas ahí? – cuestiona secando el recorrido de las lágrimas en sus mejillas.
Anna lo mira atentamente mientras da unos cuantos pasos hacia él.
-Quién lo diría..... – dice sonriendo – Tú.... El mismo Horo... en carne y en persona.... llorando por mi herm...
-Cállate... – interrumpe el muchacho con una mirada muy fría – ya tuve suficiente con esto... – comienza a bajar las escaleras.
-Tan sólo se te está siendo devuelto todo lo que causaste... – Continúa Anna siguiéndolo con la mirada, aunque el muchacho continúa bajando con falsa indiferencia
-Ya lo sé... – susurra casi para sí, ya terminando la escalera y dirigiéndose a la habitación que le designaron.
Cierra la puerta y se recuesta pesadamente en su cama, se queda mirando el techo dejando que sus pensamientos tomen posesión casi completa de su cabeza. Su mente no logra procesar otra cosa que no sea la pelirroja, sonriéndole tiernamente, mientras trataba de prepararle algo, la vez en que ella le entregó su más íntima y protegida pertenencia, todos los momentos que ha pasado con ella
Su mente se despeja al oír el rechinar de la puerta al abrirse, desea con todas sus fuerzas que sea su pelirroja, pero al mirar y descubrir que no era así, vuelve a recargar su cabeza pesadamente en la almohada.
-Que haces aquí? – restriega sus ojos un poco, no desea mostrarse más débil aún delante de esa chica.
La joven se le acerca hasta sentarse a los pies de la cama.
-Que haces aquí?? – repite con voz más grave al no recibir respuesta.
-Has cambiado.... – el comentario se oye en forma de un susurro muy calmado.
-Ah si?? No me digas... – Horo se recuesta de costado dándole la espalda a la muchacha.
-Te puedo preguntar algo? – dice muy calmada.
Horo la mira por sobre su hombro – No...
-Cómo conociste a mi hermana?
Una gotita se presenta en la frente del muchacho mientras voltea la cabeza hasta la postura normal – No es asunto tuyo....
-Es mi hermana...
-Ya esta grande...
-Es demasiado inocente...
Horo se levanta de golpe y enfrenta la mirada de la muchacha ,sorprendiéndola por esa reacción tan repentina – Bueno... pues esa inocente hermana tuya me tiene como me vez ahora! Cosa que ni tú, ni tu amiga pudieron hacer hace un año!
La Rubia queda silenciada por varios segundos mientras el sujeto vuelve a recostarse. El tiene toda la razón, hace un año nunca se habría imaginado ver a éste mujeriego estar desconsolado a causa de una chica
Un silencio bastante incómodo se vuelve reinante del ambiente de la habitación.
-Porque no te vas? – Horo no voltea, la presencia de Anna comienza a molestarle.
-Mañana todo estará más calmado...
Voltea ligeramente la cabeza para mirarla.
-Mi hermana ya tendrá todo más reposado en su cabeza....
Horo ya no se molesta en hablar, ya comprendió que esa chica no se irá a pesar de sus "indirectas", se limita a oírla.
-Pero quiero que aceptes sus condiciones... si ella decide alejarse de ti... pues que así sea...
Horo sintió esas palabras como una enorme navaja que se entierra sin piedad en su pecho, para disimular ese dolor, endurece su mirada dirigida aún a la rubia
-No permitiré que vuelvas a dañar a una de las personas que más aprecio...
Sigue la trayectoria de la rubia desde que se para de la cama hasta que se detiene justo antes de cerrar la puerta por fuera.
-Tomará la mejor decisión... – le sonríe tratando de tranquilizar la angustia del muchacho, la cual se divisa con facilidad en el brillo de sus ojos – No desesperes.
El peliazul se recuesta dándole la espalda, sin darse la oportunidad de ver el último gesto que le dedica la chica y menos molestarse a combatir la impotencia que siente para tener que contestarle.
La noche le parece una tortura, desde que la rubia dejó la habitación que la idea de separarse de Tamao no ha dejado de reinar en su mente, ni mucho menos el doloroso vacío que se concentra en su pecho.
Cerca de las 7 de la mañana, Horo escucha los pasos del padre de familia, siempre se levanta muy temprano para ir a trabajar y aprovechar de ir a dejar a Tamao a la escuela y a Anna a la Universidad.
El chico se levanta sin importarle estar con pijama, esta muy despeinado, el ligero color morado que se encuentra justo debajo de sus ojos ha de hacer notar que durmió muy mal o que simplemente no lo hizo.
-Qué te pasó? – Fausto resulta muy impresionado por el estado del joven que casi lo golpea con la puerta.
-Y Tamao?
El abogado lo mira con extrañeza, el tono de desesperación que usó para formular la pregunta le sorprende mucho más, en especial porque el chico preguntara por la menor de sus hijas siendo que al que casi le saca la cabeza de un portazo fue a él.
-Esta en su habitación... - Anna enmudece un instante, uniéndose a la sorpresa de su padre, pero continúa – No se encuentra muy bien...
Eliza, quien también se encontraba en el grupo de los atónitos, se acerca al joven y posa su mano en su frente
-¡Dios mío! ¡Tienes mucha fiebre! – comenta mientras lo guía al interior de la habitación.
Horo comprende que su actitud no esta ayudando en ese momento, esta preocupando más de la cuenta a toda la familia siendo que el asunto pendiente es con la pelirroja.
Se deja atender por la hermosa madre, quien lo trata como si fuera el varón que no pudo concebir.
-Lo siento... no quería....
-Descansa Horo... te traeré algo para que te sientas mejor...
-Gracias... pero no se....
Antes de oír lo que le faltaba de la frase, la joven ama del hogar ya se encuentra fuera de la habitación hablando con los demás integrantes de la familia.
-Ustedes ya váyanse... llegarán tarde... - dice con su característica sutileza – yo lo cuidaré .
Padre e hija obedecen dejándola con su actual paciente.
Rato después, los cuidados de la amable madre causan el efecto esperado, Horo por fin logra invocar el sueño después de algunos minutos de ser atendido.
Más tarde, cuando Horo por fin abre los ojos descubre que ya es de noche. Se avergüenza de si mismo por ser tan perezoso en una casa ajena, Se sienta en la cama para despejarse de ese impulso que le hacía tener ganas de volver a dormir y con razón, después de esa noche, el sueño que tuvo hasta ahora era bastante confortable.
Se sorprende al ver que una figura esta recostada a su lado, ese hermoso semblante dormido que tanto adoraba ver por las mañanas.
Aleja un par de cabellos de ese fino rostro y se vuelve a recostar para quedar frente a frente con ella.
La reacción de Tamao es abrir lentamente los ojos para encontrarse con los azul profundo del joven.
-Tonto.... – susurra mientras se le acerca para darle un tierno beso en los labios.
Horo se sorprende de primera, pero luego sonríe, esta completamente de acuerdo con esa descripción.
-Te amo... - confiesa el muchacho.
La chica sonríe tiernamente acariciando las débiles gotas que se escapan de los ojos azules.
-Yo también...
Horo la abraza con fuerza, asegurándose de que ese momento no sea sólo un sueño a causa de los cuidados de Eliza.
-...-...-...-...-...-...-...-...-FIC SIN TERMINAR-...-...-...-...-...-...-...-...-
Lo se... lo se.... Soy cursi ¬¬
Un saludo a todos los que han seguido esta historia!!
Y para los que querían un tantito de "HXT" pues aquí esta .
Espero les haya gustado!!!
PD: Un saludo a todos mis niñas de msn!
Especialmente a Nee-chan y a Hibari-chan, ABRAZOS A LAS 2!
Ahhh!! ¬¬... y un saludo para la fea... siii!!! A tiii!!!
Dejen Review!!
