-...-...-...-...-...-Miedo y Dolor-...-...-...-...-...-...-...-
-Ya compré el pasaje... - comenta el joven volviendo a posar la mirada en el papel que esta entre sus manos
Pilika baja la mirada, esta tan agotada de esta situación, extraña tanto los momento en que disfrutaba plenamente de la compañía del muchacho.
-Lo siento...
El susurro de la joven hace que la atención de Len se concentre en ella.
-Se que ese traslado es muy importante para ti.... – continúa sin voltear al muchacho.
-Pilika... ya hemos hablado de esto... - interrumpe utilizando un tono cansado, la mayoría de sus discusiones se ha basado en ese tema.
La joven guarda silencio por algunos segundos, también esta muy cansada de pelearse por eso.
Len se extraña al ver que la chica toma una de sus manos y la besa, luego le dirige una suave mirada.
Guía la mano de Len por sus labios haciendo que la acaricie. Luego el muchacho retoma el control y guía su palma para acariciar una de esas blancas mejillas.
Hace ya varios días que han estado tan concentrados en discutir con el afán de ganar que ni siquiera se han besado.
Es la oportunidad perfecta para retomar aquello que ambos desean pero no se han dado la oportunidad de tener. Len deja a un lado el pasaje y toma con ambas manos el rostro de su amada Pilika, sus ojos se concentran en los labios de ésta con la intención de unirlos con los suyos.
La joven se deja guiar tranquilamente por aquellas firmes manos, cierra los ojos a medida que la distancia entre sus labios disminuye lentamente.
-Oigan chicos!!! Encontré un gatito en la call... - Yoh guarda silencio al descubrir que interrumpió una escena bastante romántica, escasa entre los chicos hace ya varios días – jejejeje- risa nerviosa - lo siento - teme por su vida al notar la mirada asesina de ambos jóvenes dirigida a él.
Después de que se cierra la puerta los jóvenes suspiran pesadamente, se miran y sonríen, comienzan a acercarse para retomar lo que en ese momento se había perdido.
-Oigan!!! Vieron el gatito de Yoh!?
La pareja instantáneamente mira, ahora a Hao quien sujeta un pequeño gato entre sus manos, este gemelo, siendo más despistado que el otro, se aproxima a la pareja y les deja el pequeño animal entre ambos.
-No es lindo? =3 – dice mientras lo acaricia y se arrodilla para juguetear con el pequeño gato.
Pilika y Len se miran, es tan difícil obtener esa privacidad desde que ya todos se enteraron de su relación que perderla una vez más le causa gran desilusión. La joven ya frustrada se levanta de la cama y se dirige a la puerta.
-Pilika... - Len la llama en vano, la chica se va sin siquiera voltear hacia su otro hermano que se esconde tras el sofá.
Hao mira la escena, tarde... pero le llegó la intuición de que había interrumpido algo – Ehhh.... Lo siento... - Mira al chino preocupado.
El aludido lo mira, no con rabia, sino con algo de decepción luego de ver cómo la chica se alejaba – No te preocupes... - suspira volviendo a recargarse en la pared.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Los días siguientes fueron bombardeados nuevamente por infinitas discusiones, en una ocasión Pilika llegó a darle una fuerte cachetada a Len mientras iban de compras, junto a los gemelos.
-Eres un idiota!!! – le grita la chica mientras se dirige a paso rápido de vuelta la casa.
Len queda atónito mientras la sigue con la mirada sosteniendo su, ahora, roja mejilla.
Los gemelos quedan bastante sorprendidos, nunca se imaginaron que su tierna hermanita sería capaz de dar un golpe tan duro.
Hao voltea a ver a su hermana que pasa justo al lado de él. En cuanto a Yoh mira a su amigo quien ahora baja la mirada.
-Debería ir corriendo tras ella? – pregunta con un tono ya demasiado cansado.
Yoh y Hao se sorprenden al ver unas delgadas líneas que se forman desde los ojos ocultos del muchacho hasta deshacerse en pequeñas gotas que caen al suelo.
-Dale tiempo... - el menor de los gemelos apoya su mano en su hombro. – Es muy difícil para ella...
-Para mí también lo es... - confiesa soltándose de esa mano, su orgullo le impide aceptar ser consolado a pesar de que esté a punto de explotar.
-Eres el primer novio de ella... - Hao se pone serio – es normal que no quiera que te vallas....
-Que te hace pensar que yo sí...
-Len... - se le acerca – esta más que demostrado cuanto la quieres... y además ya no puedes posponer el viaje...
El chico lo mira atento.
-Pronto saldrá de vacaciones, creo que es buena idea que la lleves a que pasen un tiempo, solos...
Yoh y Len quedan impresionados por el consejo. Hao, a pesar de mostrarse muy comprensivo, es uno de los que más en desacuerdo está desacuerdo con la relación de su niña.
Y así fue, luego de requetehablar con los padres de la Chica, ya a una semana del viaje de Len. Se encaminan sin muchos ánimos a la casa en la que comenzaron con su relación.
Primero Yoh y Hao los dejan en la casa de Len, luego, ya con auto propio, la pareja se encamina a la casa en la que se sienten mucho más cómodos.
-Pilika... - llama la voz del joven
La chica lo mira, el silencio que se ha mantenido desde que comenzaron el viaje comienza a tornarse molesto.
-Tengo sueño... - se adelanta a contestar la joven, volteando para darle la espalda al chico.
Len la mira, sabe que es mentira pero prefiere guardar silencio, ya han discutido lo suficiente y quiere aprovechar al máximo esa corta semana.
Al llegar, comienzan a arreglar las cosas en la casa, después de todo hace ya varias semanas que no se limpiaba.
La relación no mejora mucho esa noche, ni tampoco los días que le siguen, no han pasado de hablar un par de frases sin importancia.
Una noche, Len se encuentra recostado en el techo con su cabeza descansando en sus manos, mirando las estrellas, sin prestarle ni la más mínima atención, pues sus pensamientos no se encuentran en las estrellas en ese momento.
-Ya esta lista la cena...
El ligero susurro de la chica hace que sus pensamientos se concentren en ella, que esta recargada en la ventana.
-Ya voy... - comienza a levantarse casi sin ánimos, se sienta recargando sus codos en las rodillas.
Mira de reojo a la muchacha, se extraña que mire hacia lo lejos con una sonrisa.
Len sube la mirada para descubrir a que se debe esa expresión, no ve más que un paisaje, un hermoso paisaje.
Sin darse cuenta de en que momento, la chica ya se encuentra acomodándose a su lado.
-Recuerdo la primera vez que me trajiste... - se oye la voz de la muchacho sin dirigirle la mirada al aludido – Era una noche así...
Len dirige la mirada nuevamente a las estrellas, eso explica el porque esa noche le parecía tan familiarmente agradable.
Se deja reinar un agradable silencio, de esos que ambos chicos deseaban tanto tener, se deja ese exquisito ambiente por varios minutos mientras miran las estrellas.
-Lamento haberte golpeado el otro día...
Len la mira, manteniendo el silencio, en parte estaba algo disgustado por ese incidente.
La mirada de Pilika se cruza con la del muchacho – No se que me pasó...
La chica se deja notar algo nerviosa, hace tanto tiempo que no estaban tan tranquilos y solos, que le resulta extraña la situación, pero en ningún momento desagradable.
Mientras trata de articular alguna frase, Len ablanda la mirada, no puede estar disgustado con ella.
-Ya pasó.... – El chico posa su mano sobre la de la muchacha.
-No quiero perderte Len... - confiesa la chica volteando la mirada. – Sé que ese viaje es muy importante para ti....
El chico la calla sellando delicadamente los labios de la muchacha con los propios, cosa que sorprende de primera, pero luego la chica cierra los ojos para iniciar ese delicioso contacto.
El beso es disuelto para que ambos participantes logren tomar algo de aire.
Los ojos dorados no se desvían en ningún momento de las azules perlas que están frente a ellos.
-Te amo... - susurran los labios del chico justo antes de que se unieran nuevamente con los de su amada.
La sensación se vuelve muy agradable, los brazos de Pilika se cruzan por la nuca del muchacho, dándole a entender, sin palabras que ella corresponde completamente a lo confesado.
El haberse evadido tanto tiempo, hace que ese contacto sea muy especial y delicioso, ambos lo deseaban tanto que les resultaba insoportable sentirse separados a causa de las ilimitadas discusiones.
Las caricias se hacen presentes poco después de que sus respiraciones y latidos aumentaran su frecuencia.
Finalmente, logran deshacerse de las molestas vestimentas sin la interrupción de alguno de los gemelos, los gatos (el de Yoh también cuenta) ni tampoco por las desagradables discusiones.
Los días que le siguen vuelven a unir sus cuerpos tal y como de costumbre. Pero llega la noche en que quizás sea la última en la que podrán permanecer uno al lado del otro.
La tensión el en almuerzo en impenetrable, les cuesta tanto admitir que quizás no podrán estar juntos por mucho tiempo, además de la distancia, el tiempo en el que no se verán es indeterminado.
Tratan de hablar de otras cosas, como si nunca tuvieran que separarse, pero el tema es inevitable. Se ponen de acuerdo en que harán una especia de asado, nada especial.
Cerca de las 4, ambos van al supermercado para comprar lo necesario.
A las 7, Len viaja hasta la casa que comparte con Horo-Horo para arreglar sus cosas, dejando a Pilika como dueña de casa.
-Me iré a despedir de ti mañana... - le anuncia Horo, despidiéndose de su amigo que ya lleva todo listo en su auto.
En el camino, Len no puede evitar derramar un par de lágrimas, separase de la peliazul era el temor más grande que tenía desde que se comenzó a enamorar y se le ha hecho realidad, se acostumbró tanto a tener ese divino cuerpo entre sus brazos que ya no logra imaginarse con otra mujer que no tenga sus características, además de su hermosa manera de ser.
Cuando llega a la casa, cerca de las 10, nota algo que le llama mucho la atención, todas las luces de la casa están apagadas. Temiendo lo peor, se apresura a entrar.
Su extrañeza es comprensible, hay un camino de velas en el suelo, curioso, comienza a seguirlas a paso lento.
Encuentra una nota en una mesita "ponte ésta ropa", debajo del papel hay una camisa, corbata, pantalón y zapatos de cierta elegancia.
Con una sonrisa de extrañeza, obedece sin chistar. Se mira en el espejo para arreglarse bien la corbata e introduce la camisa en el pantalón.
"Bien.... ¿Ahora qué?" piensa siguiendo nuevamente las velas.
Se sorprende al encontrarse con el comedor, alumbrado tan sólo por un par de velas en la mesa puestas en un elegante candelabro. La cena esta servida, con un par de copas y todo puesto cuidadosamente.
Sonríe al notar la presencia de la persona que esperaba encontrar.
-Te vez muy bien así... - comenta la voz femenina que aún no se deja ver por el recién llegado.
Len sólo sonríe manteniendo el silencio. Da unos pasos para poder ver a la chica. Su sorpresa es bastante agradable, Pilika esta usando un hermoso vestido ya conocido por él.
-Ese vestido...
-Te dije que era para una ocasión especial...
El joven le sonríe, esa prenda de vestir que se la había ofrecido la primera vez que la llevó a ese lugar, es de lo más linda sola, pero tomando la forma de la chica se ve mucho mejor. Se deja notar esa observación en el ligero rubor que tomo lugar en su rostro desde el momento en que la vio.
Se acerca a ella para besarla, beso que es recibido satisfactoriamente.
Luego de unos minutos, ambos se sientan en la mesa ya servida, comienzan a hablar de cosas casuales mientras comen. Evadiendo lo más posible el tema del renombrado viaje.
Luego de la cena, ambos se dirigen al living a tomar un poco de champagne.
-Recuerdo que te tuve mucho miedo la primera vez que nos vimos.... – comenta la chica retomando las imágenes de cuando Len la tocaba.
Len sonríe, le avergüenza un poco ese recuerdo – Lo sé... pero al final no te hice nada! – se defiende.
La joven ríe ligeramente – Bueno... después de todo no resultó tan malo...
-"Tan malo"? – repite el chico
-Bueno... bueno.... Nada de malo....
Un momento muy agradable para disfrutar ambos, se quedan conversando por otros minutos entre recuerdos y risas.
Hay un segundo en el que ambos se quedan en silencio, saben que la conversación ya nos dejaría satisfechos desde ese momento para adelante.
El joven se encarga de comenzar, se dirige a besar a la chica que le robó el corazón, pero es detenido.
Sonriendo maliciosamente, Pilika se levanta guiando delicadamente a Len para que la siguiera. Al igual que la primera vez, ella lo guía, con más audacia esta vez, por las escaleras sin dejar de mirarlo.
El chico le contesta animadamente la sonrisa, y la sigue sin titubear.
Al llegar a la habitación es la chica quien se encarga de besarlo apasionadamente, por lo general el él, pero en este caso ella quiere dejar demostrado cuanto ha aprendido al estar con su amado Len.
Len se sienta en la cama mientras ella desabotona lentamente la camisa dejando en el cuello del muchacho uno que otro beso.
El cuerpo de ambos se comienza a sentir aprisionado dentro de las ropas, por lo que ambos se ponen de acuerdo en desnudarse mutuamente.
El joven comienza desabrochando lentamente el cierre del hermoso vestido, prenda que cae a los pies de la chica luego de ser liberado.
Len mira nuevamente aquel cuerpo que conoce muy bien, cada vez lo hace lo encuentra divino., no importa cuantas veces sea, no se cansa de observar la deslumbrante figura de la muchacha.
Los besos del chico comienzan a recorrer el plano vientre de la muchacha, acariciando la suave espalda con sus manos. No pasa mucho tiempo hasta que el muchacho se decide por liberar a la chica de la última prenda de vestir, se aleja un poco para poder ver mejor.
Sube la mirada para encontrarse con la de ella – Eres hermosa... - susurra justo antes de que su boca fuese sellada por la de su amada.
Ahora es el turno de la chica, en cuestión de algunos minutos Pilika se deshace de las vestimentas del joven. Acto seguido, sus labios vuelven a fundirse haciendo que en sus cuerpos comience a aumentar lentamente la temperatura.
Len se recuesta de espalda mientras Pilika besa insaciablemente sus labios, la muchacha ya es toda una profesional en este ámbito, y eso le agrada mucho.
Los gemidos del chico aumentan a causa del casi desesperado masaje que le hace una de las manos femeninas.
Pilika nota que el joven ya no logra corresponder a tal ardiente beso, por lo que sus labios atacan ahora insaciablemente el cuello de su victima.
Las manos de Len detienen la de la chica, al igual que otras veces, no quiere llegar antes que ella.
Las cosas cambian, Ahora es Pilika quien queda recostada en su espalda mientras el chico besa cada fibra de esa exquisita piel, no duda en pasear delicadamente sus manos por las perfectas curvas de la chica.
La unión de sus labios vuelve a nacer con enorme deseo, ahora es él quien juguetea estimulando el cuerpo femenino acariciando el delicado punto de placer en la intimidad de la muchacha.
Pasan algunos minutos disfrutando de esos suaves e incitante contactos al mismo tiempo que la sangre de ambos comienza a hervir.
Pilika recuesta a Len en la cama, apoyado en su espalda mientras ella se acomoda sobre él con las piernas abiertas, permitiendo que la virilidad del joven entre en contacto con su sexo
La joven se encarga de guiar el erecto miembro del muchacho, por su intimidad, acción que la primera vez le causó tanto dolor, ahora le causa solo placer.
El golpe eléctrico que cruza la espalda de ambos chicos, al completarse la penetración, es verdaderamente delicioso.
Pilika es quien se encarga de armonizar un ritmo cómodo para los dos, un sube y baja continuado, no muy acelerado ni muy lento, tal y como le agrada a ambos y que lo han disfrutado ya varias veces.
El joven se sienta para obtener un contacto con las bocas, la chica pasa sus brazos por el cuello del muchacho para besarlo con más intensidad, el beso se acomoda al vaivén que se lleva a cabo, aún manteniendo un ritmo constante.
Un fuerte golpe eléctrico hace que un gemido, por parte de Pilika, haga que el beso se rompa y de a entender que esta a punto de llegar a la cumbre del placer.
Len acomoda la situación recostando a la chica sin cortar la unión de sus cuerpos, ahora el movimiento, dirigido por él se hace con embestidas cada vez más fuertes, haciendo que, con cada una, el delicado cuerpo de la chica valla deslizándose por las sábanas.
Los gemidos se transforman en cortos gritos por parte de los dos. Se miran a los ojos intentando besarse en vano, pero se conforman con ver el rostro lleno de pasión del otro.
Finalmente ambos cierran los ojos con fuerza arqueando, a la vez, sus espaldas, un gran gemido hace entender que gozaron al mismo tiempo.
Con las respiraciones muy agitadas reanudan un beso, tan delicioso, lleno de pasión.
Luego de unos minutos, la unión se deshace para poder abrazarse.
Se miran directamente, no hay necesidad de palabras, sus ojos representan todo lo que el corazón desea decir, y eso es más que suficiente.
Len apoya su cabeza sobre el cabello de la muchacha, cierra lentamente los ojos – te amo.... – le besa la frente – te amo tanto.... – vuelve a cargar su mentón en los azules cabellos.
La joven se da cuenta que su amante tiene la intensión de dormir. Por lo que se sienta a su lado y lo mira – no tienes sueño... o si?
El chico la mira algo extrañado, en realidad esta un tanto cansado, no le haría mal un descansito
-eeehhh... un poco... - se atreve a contestar con una gotita creciente por la parte de la nuca.
Pilika pone una cara con notoria malicia y comienza a descender por el pecho del muchacho.
-Seguro?...
Len siente los labios de la chica unirse con su piel un poco más debajo de su ombligo, levanta el rostro para ver el de la chica que lo mira seductoramente.
Al sentir como su miembro vuelve a ser manipulado por una de las menos femeninas, Len abre los ojos con un poco de sorpresa, pero no la detiene. Se recuesta mirando ahora hacia el cielo mientras siente que no precisamente en la mano de la joven la que acaricia su virilidad. Al parecer sus ideas por invocar a Morfeo, dios del sueño, tendrán que postergarse por esa noche.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Los ojos dorados se abren dolorosamente a causa de la luz del sol que se cuela por la ventana y que caen directamente sobre ellos.
Len se cubre su vista para apaciguar aunque sea un poco el dolor. Se sienta escabulléndose de ese molesto brillo que proviene de la ventana.
Apoya sus conos es sus rodillas mientras trata de despertarse un poco, la actividad nocturna en realidad lo agotó, no niega que la disfrutó mucho, no recuerda en que momento fue que se separó de la muchacha para quedar completamente dormido, claro que se aseguró de que Pilika se durmiera primero, quería asegurarse de que había complacido a la muchacha.
Esta tapado hasta la cintura por una sabana, las frazadas están en el suelo, bueno... no tuvieron el frío suficiente como para necesitarlas. Mira a su lado, la joven esta recostada de costado cargando su rostro hasta donde esta él. Esta con ambas manos frente a ella cubriendo sus senos, la sabana le cubre solamente de las caderas a los pies.
Sonríe, sacando ligeramente algunos delgados cabellos azules del rostro de la muchacha.
Le encanta verla, con el simple hecho de saber que esta cerca suyo se siente completamente satisfecho.
Pilika abre los ojos lentamente, haciendo que la mano de Len se alejara con algo de temor.
-Te desperté? – cuestiona preocupado.
Una sonrisa como respuesta lo tranquiliza.
Se acerca a esos labios curveados para besarlos – buenos días...
-Buenos días... - contesta un susurro – que hora es? – la joven se sienta lentamente.
Len se distrae un poco con el torso descubierta de la chica – Ah?... ehhh... son.... – mira el reloj del velador – las 2:30????
Pilika y Len se miran, como era posible que hayan dormido tanto?, bueno... no digamos que se desvelaron precisamente tratando de dormir, cuando lo consiguieron, ya la luz del sol dejaba que la habitación se viera en sus tonalidades diurnas.
El muchacho se levanta, no con apuro, pero más acelerado que lo normal, para preparar el baño. Pilika comienza a sacar las sábanas y dejarlas a un lado.
Disfrutan el poco tiempo que les queda juntos, el vuelo será a las 10 de la noche. Tratan de olvidarse de ese asunto, pero les resulta imposible, ambos dejan notar en sus rostros cierta tristeza, aunque no hablan del tema, es comprensible cómo se sienten.
No se destaca mucha conversación, más que algún que otro intercambio de palabras, abunda el silencio, no incómodo, ni en lo más mínimo, en esos momentos lo único que les importa es permanecer al lado del otro.
Llega rápidamente la hora de alistar las cosas, pasarán directamente al aeropuerto. En ese eterno viaje los "te amo" se dejan oír varias veces, van tomados de la mano, fuertemente estrechas, dejando bien en claro que se pertenecen mutuamente.
Al llegar, ambos se bajan casi sin ánimos, Len registra sus datos y se prepara para la espera de su vuelo.
Llegaron cerca de una hora antes, pero aún así no se cansan de acurrucarse en los brazos de la persona que aman. Ni siquiera toman asiento, Pilika tiene acomodada su cabeza en el firme pecho, y él tiene la suya cargada en aquel almohadón de cabellos azulados.
Algunos minutos después llega toda la familia Azakura, gatos incluidos, junto con Horo-Horo y Tamao.
Al anunciarse que el vuelo ya debe ser arribado, los abrazos estan a la orden del día. Tal cual una familia que debe dejar ir a uno de sus hijos.
A Len le causa algo de extrañeza que la señora Azakura dejara escapar un par de lágrimas, al igual que sus amigos Yoh y Hao, qué decir de Horo-Horo, esta hecho un mar de lagrimas, sería apropiado ser silencioso... pero sus gritos de "TE EXTRAÑARÉ AMIGO MÍO" se dejan resonar por todo el aeropuerto, haciendo que un par de miradas se dirigieran al grupo familiar. Pero todo eso no es nada comparado con las lágrimas calladas que se escapan de los hermosos ojos azules.
Len se le acerca y la abraza, la abraza con todas las fuerzas que le quedan, no puede evitar el llanto, definitivamente tener que perder a esta muchacha es algo muy doloroso que ha de tener que soportar, más que cuando perdió a sus padres, casi no recuerda el sentimiento de soledad gracias a la familia de la muchacha.
Esa chica... a pesar de ser 3 años menor que él, le enseño tantas cosas, tantas maneras de experimentar, especialmente le enseñó a comprender un sentimiento tan complicado como es el que muchos llamamos amor, es tan sólo una palabra con la que se denomina el sentimiento más divino que puede ofrecer el ser humano. Y esa hermosa chica le ayudó a completar ese enorme espacio vacío de su corazón que tan sólo estaba en espera de ella.
-Te amo... - dice con un doloroso nudo en la garganta.
La joven cierra los ojos y presiona más aun al muchacho. – Te amo... - contesta, utilizando todas sus fuerzas para dejar de lado ese intenso sufrimiento que presiona completamente su pecho.
El separarse les resulta algo casi imposible de soportar. Pero finalmente llega.
Len se encamina por el puente para arribar, sin dejar de mirar en dirección a sus seres queridos, especialmente a esa hermosa joven que le entrego todo, sin pedir no el más mínimo intercambio.
Pilika trata de sonreír con todas sus fuerzas, no desea que esa vez él la recuerde triste. La respuesta de Len es contestar esa dulce sonrisa.
Todos se quedan esperando, viendo cómo el avión toma posición para despegar. Ya toma la velocidad necesaria y despega, dejando atrás esos hermosos recuerdos.
La peliazul mira fijamente como el avión disminuye rápidamente de tamaño para luego perderse en las nubes. Ahí va el hombre que le robó el corazón, que le ayudó a comprender tantas cosas que antes le resultaban desconocidas, le enseñó como expresar su amor a través de su propio cuerpo... ahí va... su primero en todo.
-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-FIN-...-...-...-...-...-...-...-...-
No me maten!! No me maten!!! Soy muy joven para morir!!! TT.TT
Antes de que comiencen a sacar armas....
.O.o...... eso! Déjala a un lado... n.nU.... GRACIAS
Voy a explicarles lo que planeo.
Quizás aquí termine éste fic (que ya estaba bastante largo....), pero la historia se podría decir que va a la mitad. Continuaré esta hermosa historia en otro fanfiction... que publicaré apenas pueda (.
Bueno... mi sentencia a muerte... por lo menos se pospone... u.u uuuf!!
Muchas gracias por su comprensión y hasta el próximo fanfiction!!!
BESOS A TODOS!!
SAYONARA.... AH! Y reviews plieseee (
-Ya compré el pasaje... - comenta el joven volviendo a posar la mirada en el papel que esta entre sus manos
Pilika baja la mirada, esta tan agotada de esta situación, extraña tanto los momento en que disfrutaba plenamente de la compañía del muchacho.
-Lo siento...
El susurro de la joven hace que la atención de Len se concentre en ella.
-Se que ese traslado es muy importante para ti.... – continúa sin voltear al muchacho.
-Pilika... ya hemos hablado de esto... - interrumpe utilizando un tono cansado, la mayoría de sus discusiones se ha basado en ese tema.
La joven guarda silencio por algunos segundos, también esta muy cansada de pelearse por eso.
Len se extraña al ver que la chica toma una de sus manos y la besa, luego le dirige una suave mirada.
Guía la mano de Len por sus labios haciendo que la acaricie. Luego el muchacho retoma el control y guía su palma para acariciar una de esas blancas mejillas.
Hace ya varios días que han estado tan concentrados en discutir con el afán de ganar que ni siquiera se han besado.
Es la oportunidad perfecta para retomar aquello que ambos desean pero no se han dado la oportunidad de tener. Len deja a un lado el pasaje y toma con ambas manos el rostro de su amada Pilika, sus ojos se concentran en los labios de ésta con la intención de unirlos con los suyos.
La joven se deja guiar tranquilamente por aquellas firmes manos, cierra los ojos a medida que la distancia entre sus labios disminuye lentamente.
-Oigan chicos!!! Encontré un gatito en la call... - Yoh guarda silencio al descubrir que interrumpió una escena bastante romántica, escasa entre los chicos hace ya varios días – jejejeje- risa nerviosa - lo siento - teme por su vida al notar la mirada asesina de ambos jóvenes dirigida a él.
Después de que se cierra la puerta los jóvenes suspiran pesadamente, se miran y sonríen, comienzan a acercarse para retomar lo que en ese momento se había perdido.
-Oigan!!! Vieron el gatito de Yoh!?
La pareja instantáneamente mira, ahora a Hao quien sujeta un pequeño gato entre sus manos, este gemelo, siendo más despistado que el otro, se aproxima a la pareja y les deja el pequeño animal entre ambos.
-No es lindo? =3 – dice mientras lo acaricia y se arrodilla para juguetear con el pequeño gato.
Pilika y Len se miran, es tan difícil obtener esa privacidad desde que ya todos se enteraron de su relación que perderla una vez más le causa gran desilusión. La joven ya frustrada se levanta de la cama y se dirige a la puerta.
-Pilika... - Len la llama en vano, la chica se va sin siquiera voltear hacia su otro hermano que se esconde tras el sofá.
Hao mira la escena, tarde... pero le llegó la intuición de que había interrumpido algo – Ehhh.... Lo siento... - Mira al chino preocupado.
El aludido lo mira, no con rabia, sino con algo de decepción luego de ver cómo la chica se alejaba – No te preocupes... - suspira volviendo a recargarse en la pared.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Los días siguientes fueron bombardeados nuevamente por infinitas discusiones, en una ocasión Pilika llegó a darle una fuerte cachetada a Len mientras iban de compras, junto a los gemelos.
-Eres un idiota!!! – le grita la chica mientras se dirige a paso rápido de vuelta la casa.
Len queda atónito mientras la sigue con la mirada sosteniendo su, ahora, roja mejilla.
Los gemelos quedan bastante sorprendidos, nunca se imaginaron que su tierna hermanita sería capaz de dar un golpe tan duro.
Hao voltea a ver a su hermana que pasa justo al lado de él. En cuanto a Yoh mira a su amigo quien ahora baja la mirada.
-Debería ir corriendo tras ella? – pregunta con un tono ya demasiado cansado.
Yoh y Hao se sorprenden al ver unas delgadas líneas que se forman desde los ojos ocultos del muchacho hasta deshacerse en pequeñas gotas que caen al suelo.
-Dale tiempo... - el menor de los gemelos apoya su mano en su hombro. – Es muy difícil para ella...
-Para mí también lo es... - confiesa soltándose de esa mano, su orgullo le impide aceptar ser consolado a pesar de que esté a punto de explotar.
-Eres el primer novio de ella... - Hao se pone serio – es normal que no quiera que te vallas....
-Que te hace pensar que yo sí...
-Len... - se le acerca – esta más que demostrado cuanto la quieres... y además ya no puedes posponer el viaje...
El chico lo mira atento.
-Pronto saldrá de vacaciones, creo que es buena idea que la lleves a que pasen un tiempo, solos...
Yoh y Len quedan impresionados por el consejo. Hao, a pesar de mostrarse muy comprensivo, es uno de los que más en desacuerdo está desacuerdo con la relación de su niña.
Y así fue, luego de requetehablar con los padres de la Chica, ya a una semana del viaje de Len. Se encaminan sin muchos ánimos a la casa en la que comenzaron con su relación.
Primero Yoh y Hao los dejan en la casa de Len, luego, ya con auto propio, la pareja se encamina a la casa en la que se sienten mucho más cómodos.
-Pilika... - llama la voz del joven
La chica lo mira, el silencio que se ha mantenido desde que comenzaron el viaje comienza a tornarse molesto.
-Tengo sueño... - se adelanta a contestar la joven, volteando para darle la espalda al chico.
Len la mira, sabe que es mentira pero prefiere guardar silencio, ya han discutido lo suficiente y quiere aprovechar al máximo esa corta semana.
Al llegar, comienzan a arreglar las cosas en la casa, después de todo hace ya varias semanas que no se limpiaba.
La relación no mejora mucho esa noche, ni tampoco los días que le siguen, no han pasado de hablar un par de frases sin importancia.
Una noche, Len se encuentra recostado en el techo con su cabeza descansando en sus manos, mirando las estrellas, sin prestarle ni la más mínima atención, pues sus pensamientos no se encuentran en las estrellas en ese momento.
-Ya esta lista la cena...
El ligero susurro de la chica hace que sus pensamientos se concentren en ella, que esta recargada en la ventana.
-Ya voy... - comienza a levantarse casi sin ánimos, se sienta recargando sus codos en las rodillas.
Mira de reojo a la muchacha, se extraña que mire hacia lo lejos con una sonrisa.
Len sube la mirada para descubrir a que se debe esa expresión, no ve más que un paisaje, un hermoso paisaje.
Sin darse cuenta de en que momento, la chica ya se encuentra acomodándose a su lado.
-Recuerdo la primera vez que me trajiste... - se oye la voz de la muchacho sin dirigirle la mirada al aludido – Era una noche así...
Len dirige la mirada nuevamente a las estrellas, eso explica el porque esa noche le parecía tan familiarmente agradable.
Se deja reinar un agradable silencio, de esos que ambos chicos deseaban tanto tener, se deja ese exquisito ambiente por varios minutos mientras miran las estrellas.
-Lamento haberte golpeado el otro día...
Len la mira, manteniendo el silencio, en parte estaba algo disgustado por ese incidente.
La mirada de Pilika se cruza con la del muchacho – No se que me pasó...
La chica se deja notar algo nerviosa, hace tanto tiempo que no estaban tan tranquilos y solos, que le resulta extraña la situación, pero en ningún momento desagradable.
Mientras trata de articular alguna frase, Len ablanda la mirada, no puede estar disgustado con ella.
-Ya pasó.... – El chico posa su mano sobre la de la muchacha.
-No quiero perderte Len... - confiesa la chica volteando la mirada. – Sé que ese viaje es muy importante para ti....
El chico la calla sellando delicadamente los labios de la muchacha con los propios, cosa que sorprende de primera, pero luego la chica cierra los ojos para iniciar ese delicioso contacto.
El beso es disuelto para que ambos participantes logren tomar algo de aire.
Los ojos dorados no se desvían en ningún momento de las azules perlas que están frente a ellos.
-Te amo... - susurran los labios del chico justo antes de que se unieran nuevamente con los de su amada.
La sensación se vuelve muy agradable, los brazos de Pilika se cruzan por la nuca del muchacho, dándole a entender, sin palabras que ella corresponde completamente a lo confesado.
El haberse evadido tanto tiempo, hace que ese contacto sea muy especial y delicioso, ambos lo deseaban tanto que les resultaba insoportable sentirse separados a causa de las ilimitadas discusiones.
Las caricias se hacen presentes poco después de que sus respiraciones y latidos aumentaran su frecuencia.
Finalmente, logran deshacerse de las molestas vestimentas sin la interrupción de alguno de los gemelos, los gatos (el de Yoh también cuenta) ni tampoco por las desagradables discusiones.
Los días que le siguen vuelven a unir sus cuerpos tal y como de costumbre. Pero llega la noche en que quizás sea la última en la que podrán permanecer uno al lado del otro.
La tensión el en almuerzo en impenetrable, les cuesta tanto admitir que quizás no podrán estar juntos por mucho tiempo, además de la distancia, el tiempo en el que no se verán es indeterminado.
Tratan de hablar de otras cosas, como si nunca tuvieran que separarse, pero el tema es inevitable. Se ponen de acuerdo en que harán una especia de asado, nada especial.
Cerca de las 4, ambos van al supermercado para comprar lo necesario.
A las 7, Len viaja hasta la casa que comparte con Horo-Horo para arreglar sus cosas, dejando a Pilika como dueña de casa.
-Me iré a despedir de ti mañana... - le anuncia Horo, despidiéndose de su amigo que ya lleva todo listo en su auto.
En el camino, Len no puede evitar derramar un par de lágrimas, separase de la peliazul era el temor más grande que tenía desde que se comenzó a enamorar y se le ha hecho realidad, se acostumbró tanto a tener ese divino cuerpo entre sus brazos que ya no logra imaginarse con otra mujer que no tenga sus características, además de su hermosa manera de ser.
Cuando llega a la casa, cerca de las 10, nota algo que le llama mucho la atención, todas las luces de la casa están apagadas. Temiendo lo peor, se apresura a entrar.
Su extrañeza es comprensible, hay un camino de velas en el suelo, curioso, comienza a seguirlas a paso lento.
Encuentra una nota en una mesita "ponte ésta ropa", debajo del papel hay una camisa, corbata, pantalón y zapatos de cierta elegancia.
Con una sonrisa de extrañeza, obedece sin chistar. Se mira en el espejo para arreglarse bien la corbata e introduce la camisa en el pantalón.
"Bien.... ¿Ahora qué?" piensa siguiendo nuevamente las velas.
Se sorprende al encontrarse con el comedor, alumbrado tan sólo por un par de velas en la mesa puestas en un elegante candelabro. La cena esta servida, con un par de copas y todo puesto cuidadosamente.
Sonríe al notar la presencia de la persona que esperaba encontrar.
-Te vez muy bien así... - comenta la voz femenina que aún no se deja ver por el recién llegado.
Len sólo sonríe manteniendo el silencio. Da unos pasos para poder ver a la chica. Su sorpresa es bastante agradable, Pilika esta usando un hermoso vestido ya conocido por él.
-Ese vestido...
-Te dije que era para una ocasión especial...
El joven le sonríe, esa prenda de vestir que se la había ofrecido la primera vez que la llevó a ese lugar, es de lo más linda sola, pero tomando la forma de la chica se ve mucho mejor. Se deja notar esa observación en el ligero rubor que tomo lugar en su rostro desde el momento en que la vio.
Se acerca a ella para besarla, beso que es recibido satisfactoriamente.
Luego de unos minutos, ambos se sientan en la mesa ya servida, comienzan a hablar de cosas casuales mientras comen. Evadiendo lo más posible el tema del renombrado viaje.
Luego de la cena, ambos se dirigen al living a tomar un poco de champagne.
-Recuerdo que te tuve mucho miedo la primera vez que nos vimos.... – comenta la chica retomando las imágenes de cuando Len la tocaba.
Len sonríe, le avergüenza un poco ese recuerdo – Lo sé... pero al final no te hice nada! – se defiende.
La joven ríe ligeramente – Bueno... después de todo no resultó tan malo...
-"Tan malo"? – repite el chico
-Bueno... bueno.... Nada de malo....
Un momento muy agradable para disfrutar ambos, se quedan conversando por otros minutos entre recuerdos y risas.
Hay un segundo en el que ambos se quedan en silencio, saben que la conversación ya nos dejaría satisfechos desde ese momento para adelante.
El joven se encarga de comenzar, se dirige a besar a la chica que le robó el corazón, pero es detenido.
Sonriendo maliciosamente, Pilika se levanta guiando delicadamente a Len para que la siguiera. Al igual que la primera vez, ella lo guía, con más audacia esta vez, por las escaleras sin dejar de mirarlo.
El chico le contesta animadamente la sonrisa, y la sigue sin titubear.
Al llegar a la habitación es la chica quien se encarga de besarlo apasionadamente, por lo general el él, pero en este caso ella quiere dejar demostrado cuanto ha aprendido al estar con su amado Len.
Len se sienta en la cama mientras ella desabotona lentamente la camisa dejando en el cuello del muchacho uno que otro beso.
El cuerpo de ambos se comienza a sentir aprisionado dentro de las ropas, por lo que ambos se ponen de acuerdo en desnudarse mutuamente.
El joven comienza desabrochando lentamente el cierre del hermoso vestido, prenda que cae a los pies de la chica luego de ser liberado.
Len mira nuevamente aquel cuerpo que conoce muy bien, cada vez lo hace lo encuentra divino., no importa cuantas veces sea, no se cansa de observar la deslumbrante figura de la muchacha.
Los besos del chico comienzan a recorrer el plano vientre de la muchacha, acariciando la suave espalda con sus manos. No pasa mucho tiempo hasta que el muchacho se decide por liberar a la chica de la última prenda de vestir, se aleja un poco para poder ver mejor.
Sube la mirada para encontrarse con la de ella – Eres hermosa... - susurra justo antes de que su boca fuese sellada por la de su amada.
Ahora es el turno de la chica, en cuestión de algunos minutos Pilika se deshace de las vestimentas del joven. Acto seguido, sus labios vuelven a fundirse haciendo que en sus cuerpos comience a aumentar lentamente la temperatura.
Len se recuesta de espalda mientras Pilika besa insaciablemente sus labios, la muchacha ya es toda una profesional en este ámbito, y eso le agrada mucho.
Los gemidos del chico aumentan a causa del casi desesperado masaje que le hace una de las manos femeninas.
Pilika nota que el joven ya no logra corresponder a tal ardiente beso, por lo que sus labios atacan ahora insaciablemente el cuello de su victima.
Las manos de Len detienen la de la chica, al igual que otras veces, no quiere llegar antes que ella.
Las cosas cambian, Ahora es Pilika quien queda recostada en su espalda mientras el chico besa cada fibra de esa exquisita piel, no duda en pasear delicadamente sus manos por las perfectas curvas de la chica.
La unión de sus labios vuelve a nacer con enorme deseo, ahora es él quien juguetea estimulando el cuerpo femenino acariciando el delicado punto de placer en la intimidad de la muchacha.
Pasan algunos minutos disfrutando de esos suaves e incitante contactos al mismo tiempo que la sangre de ambos comienza a hervir.
Pilika recuesta a Len en la cama, apoyado en su espalda mientras ella se acomoda sobre él con las piernas abiertas, permitiendo que la virilidad del joven entre en contacto con su sexo
La joven se encarga de guiar el erecto miembro del muchacho, por su intimidad, acción que la primera vez le causó tanto dolor, ahora le causa solo placer.
El golpe eléctrico que cruza la espalda de ambos chicos, al completarse la penetración, es verdaderamente delicioso.
Pilika es quien se encarga de armonizar un ritmo cómodo para los dos, un sube y baja continuado, no muy acelerado ni muy lento, tal y como le agrada a ambos y que lo han disfrutado ya varias veces.
El joven se sienta para obtener un contacto con las bocas, la chica pasa sus brazos por el cuello del muchacho para besarlo con más intensidad, el beso se acomoda al vaivén que se lleva a cabo, aún manteniendo un ritmo constante.
Un fuerte golpe eléctrico hace que un gemido, por parte de Pilika, haga que el beso se rompa y de a entender que esta a punto de llegar a la cumbre del placer.
Len acomoda la situación recostando a la chica sin cortar la unión de sus cuerpos, ahora el movimiento, dirigido por él se hace con embestidas cada vez más fuertes, haciendo que, con cada una, el delicado cuerpo de la chica valla deslizándose por las sábanas.
Los gemidos se transforman en cortos gritos por parte de los dos. Se miran a los ojos intentando besarse en vano, pero se conforman con ver el rostro lleno de pasión del otro.
Finalmente ambos cierran los ojos con fuerza arqueando, a la vez, sus espaldas, un gran gemido hace entender que gozaron al mismo tiempo.
Con las respiraciones muy agitadas reanudan un beso, tan delicioso, lleno de pasión.
Luego de unos minutos, la unión se deshace para poder abrazarse.
Se miran directamente, no hay necesidad de palabras, sus ojos representan todo lo que el corazón desea decir, y eso es más que suficiente.
Len apoya su cabeza sobre el cabello de la muchacha, cierra lentamente los ojos – te amo.... – le besa la frente – te amo tanto.... – vuelve a cargar su mentón en los azules cabellos.
La joven se da cuenta que su amante tiene la intensión de dormir. Por lo que se sienta a su lado y lo mira – no tienes sueño... o si?
El chico la mira algo extrañado, en realidad esta un tanto cansado, no le haría mal un descansito
-eeehhh... un poco... - se atreve a contestar con una gotita creciente por la parte de la nuca.
Pilika pone una cara con notoria malicia y comienza a descender por el pecho del muchacho.
-Seguro?...
Len siente los labios de la chica unirse con su piel un poco más debajo de su ombligo, levanta el rostro para ver el de la chica que lo mira seductoramente.
Al sentir como su miembro vuelve a ser manipulado por una de las menos femeninas, Len abre los ojos con un poco de sorpresa, pero no la detiene. Se recuesta mirando ahora hacia el cielo mientras siente que no precisamente en la mano de la joven la que acaricia su virilidad. Al parecer sus ideas por invocar a Morfeo, dios del sueño, tendrán que postergarse por esa noche.
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Los ojos dorados se abren dolorosamente a causa de la luz del sol que se cuela por la ventana y que caen directamente sobre ellos.
Len se cubre su vista para apaciguar aunque sea un poco el dolor. Se sienta escabulléndose de ese molesto brillo que proviene de la ventana.
Apoya sus conos es sus rodillas mientras trata de despertarse un poco, la actividad nocturna en realidad lo agotó, no niega que la disfrutó mucho, no recuerda en que momento fue que se separó de la muchacha para quedar completamente dormido, claro que se aseguró de que Pilika se durmiera primero, quería asegurarse de que había complacido a la muchacha.
Esta tapado hasta la cintura por una sabana, las frazadas están en el suelo, bueno... no tuvieron el frío suficiente como para necesitarlas. Mira a su lado, la joven esta recostada de costado cargando su rostro hasta donde esta él. Esta con ambas manos frente a ella cubriendo sus senos, la sabana le cubre solamente de las caderas a los pies.
Sonríe, sacando ligeramente algunos delgados cabellos azules del rostro de la muchacha.
Le encanta verla, con el simple hecho de saber que esta cerca suyo se siente completamente satisfecho.
Pilika abre los ojos lentamente, haciendo que la mano de Len se alejara con algo de temor.
-Te desperté? – cuestiona preocupado.
Una sonrisa como respuesta lo tranquiliza.
Se acerca a esos labios curveados para besarlos – buenos días...
-Buenos días... - contesta un susurro – que hora es? – la joven se sienta lentamente.
Len se distrae un poco con el torso descubierta de la chica – Ah?... ehhh... son.... – mira el reloj del velador – las 2:30????
Pilika y Len se miran, como era posible que hayan dormido tanto?, bueno... no digamos que se desvelaron precisamente tratando de dormir, cuando lo consiguieron, ya la luz del sol dejaba que la habitación se viera en sus tonalidades diurnas.
El muchacho se levanta, no con apuro, pero más acelerado que lo normal, para preparar el baño. Pilika comienza a sacar las sábanas y dejarlas a un lado.
Disfrutan el poco tiempo que les queda juntos, el vuelo será a las 10 de la noche. Tratan de olvidarse de ese asunto, pero les resulta imposible, ambos dejan notar en sus rostros cierta tristeza, aunque no hablan del tema, es comprensible cómo se sienten.
No se destaca mucha conversación, más que algún que otro intercambio de palabras, abunda el silencio, no incómodo, ni en lo más mínimo, en esos momentos lo único que les importa es permanecer al lado del otro.
Llega rápidamente la hora de alistar las cosas, pasarán directamente al aeropuerto. En ese eterno viaje los "te amo" se dejan oír varias veces, van tomados de la mano, fuertemente estrechas, dejando bien en claro que se pertenecen mutuamente.
Al llegar, ambos se bajan casi sin ánimos, Len registra sus datos y se prepara para la espera de su vuelo.
Llegaron cerca de una hora antes, pero aún así no se cansan de acurrucarse en los brazos de la persona que aman. Ni siquiera toman asiento, Pilika tiene acomodada su cabeza en el firme pecho, y él tiene la suya cargada en aquel almohadón de cabellos azulados.
Algunos minutos después llega toda la familia Azakura, gatos incluidos, junto con Horo-Horo y Tamao.
Al anunciarse que el vuelo ya debe ser arribado, los abrazos estan a la orden del día. Tal cual una familia que debe dejar ir a uno de sus hijos.
A Len le causa algo de extrañeza que la señora Azakura dejara escapar un par de lágrimas, al igual que sus amigos Yoh y Hao, qué decir de Horo-Horo, esta hecho un mar de lagrimas, sería apropiado ser silencioso... pero sus gritos de "TE EXTRAÑARÉ AMIGO MÍO" se dejan resonar por todo el aeropuerto, haciendo que un par de miradas se dirigieran al grupo familiar. Pero todo eso no es nada comparado con las lágrimas calladas que se escapan de los hermosos ojos azules.
Len se le acerca y la abraza, la abraza con todas las fuerzas que le quedan, no puede evitar el llanto, definitivamente tener que perder a esta muchacha es algo muy doloroso que ha de tener que soportar, más que cuando perdió a sus padres, casi no recuerda el sentimiento de soledad gracias a la familia de la muchacha.
Esa chica... a pesar de ser 3 años menor que él, le enseño tantas cosas, tantas maneras de experimentar, especialmente le enseñó a comprender un sentimiento tan complicado como es el que muchos llamamos amor, es tan sólo una palabra con la que se denomina el sentimiento más divino que puede ofrecer el ser humano. Y esa hermosa chica le ayudó a completar ese enorme espacio vacío de su corazón que tan sólo estaba en espera de ella.
-Te amo... - dice con un doloroso nudo en la garganta.
La joven cierra los ojos y presiona más aun al muchacho. – Te amo... - contesta, utilizando todas sus fuerzas para dejar de lado ese intenso sufrimiento que presiona completamente su pecho.
El separarse les resulta algo casi imposible de soportar. Pero finalmente llega.
Len se encamina por el puente para arribar, sin dejar de mirar en dirección a sus seres queridos, especialmente a esa hermosa joven que le entrego todo, sin pedir no el más mínimo intercambio.
Pilika trata de sonreír con todas sus fuerzas, no desea que esa vez él la recuerde triste. La respuesta de Len es contestar esa dulce sonrisa.
Todos se quedan esperando, viendo cómo el avión toma posición para despegar. Ya toma la velocidad necesaria y despega, dejando atrás esos hermosos recuerdos.
La peliazul mira fijamente como el avión disminuye rápidamente de tamaño para luego perderse en las nubes. Ahí va el hombre que le robó el corazón, que le ayudó a comprender tantas cosas que antes le resultaban desconocidas, le enseñó como expresar su amor a través de su propio cuerpo... ahí va... su primero en todo.
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No me maten!! No me maten!!! Soy muy joven para morir!!! TT.TT
Antes de que comiencen a sacar armas....
.O.o...... eso! Déjala a un lado... n.nU.... GRACIAS
Voy a explicarles lo que planeo.
Quizás aquí termine éste fic (que ya estaba bastante largo....), pero la historia se podría decir que va a la mitad. Continuaré esta hermosa historia en otro fanfiction... que publicaré apenas pueda (.
Bueno... mi sentencia a muerte... por lo menos se pospone... u.u uuuf!!
Muchas gracias por su comprensión y hasta el próximo fanfiction!!!
BESOS A TODOS!!
SAYONARA.... AH! Y reviews plieseee (
