3. Nunca es tarde para decir...

-Hermione te presento al nuevo profesor de pociones.- Dumbledore la observaba con una mirada extraña.

-Pero si tu eres...Draco Malfoy!!

No se lo podía creer, eso no podía estar pasando, pero ¿cómo era eso posible?¿Draco Malfoy vivo?, durante estos dos años había pagado las consecuencias de su muerte y ahora resulta que está ¿¿vivo?? Y seguro sus "amigos" lo sabían y fueron incapaces de decirle nada.

Se sentía traicionada, ella había confiado en ellos y ellos la habían mentido. En ese momento no podía ni pensar en aquellos dos como amigos, pero lo que aun no entendía era que no hubieran hecho nada por ella. La dejaran cargar con unas culpas que no deberían de existir y continuaran con sus vidas sin más.

Estaba perdida en sus pensamientos, en el asombro, en la sorpresa cuando la voz de su antigua profesora de transformaciones le hizo regresar al mundo real, a la cruda realidad. –Señorita Granger, por favor ¿podemos hablar ahora? Me gustaría explicarle...- La profesora McGonagall había perdido su habitual semblante rígido y ahora en su mirada se podía ver arrepentimiento, culpa...

-¿Todos lo sabían?- Era lo primero que le había pasado por la cabeza y aquello que no quería preguntar tan directamente. El realizar la pregunta era más, como una muestra de desesperación y eso era lo último que quería aparentar. No estaba desesperada por lo ocurrido a Malfoy, sino que quería saber por qué ella lo perdió todo sin que le importara a nadie.

-Hermione nosotros...-Hagrid quería disculparse, todos se sentían responsables de lo ocurrido a la chica todos; excepto uno en cuya cara se veía reflejada la mayor de las satisfacciones, era todo un lujo ver la desesperación en la cara de Granger.

La cara de Hermione lo decía todo, una mezcla de decepción, dolor y por supuesto de ira, contra lo que intentaba luchar, para no mostrar a nadie su desconcierto. Pero el ver la cara de aquella serpiente venenosa, no la ayudaba a controlar sus emociones. Era muy difícil tener la cabeza fría en esos momentos.

-Veo que no esperabas verme, ¡profesora Granger!- en su voz se adivinaban los sentimientos de Draco por su antigua compañera de colegio, sabía que para ella estaba siendo un momento especialmente difícil y duro, eso es lo que lo hacía mas especial y que le provocaba mayor placer, el verla sufrir.

Durante este tiempo siempre había sentido curiosidad por saber como reaccionaría ella cuando supiera la verdad, qué haría al ver que estaba vivo, qué sentiría al saber que ella era la única que ignoraba la verdad. Y ahora lo sabía, Dumbledore le había dado el mejor momento de su vida, aquel viejo loco había actuado bien, al menos, por una vez.

-Pues no, la verdad es que tenía la esperanza de no tener que ver tu estúpida cara una vez termináramos el colegio. Pero esta visto que jamás voy a poder olvidarme de ti, y... para ti soy ¡directora Granger!- El alivio que había sentido al descubrir que no había matado a Malfoy se evaporó al darse cuenta de nuevo que el chico era un arrogante que tenía de todo gracias a la fortuna de papá.

Las caras de todos los presentes reflejaban la tensión que en aquellos momentos se respiraba en el gran comedor, por un lado McGonagall sentía tal vergüenza por haber engañado a su mejor alumna que era incapaz de levantar la vista del suelo, Neville, que unos instantes antes, había mostrado su alegría al saber que sería Hermione la nueva directora, ahora sentía una gran tristeza por el tono que ella usaba, un tono como de decepción. Le parecía imposible que Harry y Ron pudieran decepcionarla.

El sepulcral silencio de hacía unos instantes quedó mitigado por los pasos pausados pero firmes de Dumbledore, se acercaba poco a poco a Hermione y a Malfoy, en cuyo rostro se había formado una sonrisa de superioridad.

-Señorita Granger, si no le importa creo que antes de recibir una explicación de ninguno de los aquí presentes, ha de tener una conversación con sus compañeros, seguro que ellos le explicaran lo ocurrido y sus motivos- El hasta ahora director pensó que lo mejor para los chicos sería que ellos mismos le contaran a Hermione sus motivos, antes de que nadie pudiera variar la historia.

-¿Se refiere a Ronald Weasley y Harry Potter?- había usado sus nombres completos, como si su relación con ellos no fuera la de amigos. Como si los dos no fueran más que unos simples conocidos para ella. Aunque había mantenido la esperanza de que sus dos amigos no hubiesen tenido nada que ver.

-Bueno, entre otros... pero sí creo que ellos le podrán poner al día en lo ocurrido- Dumbledore utilizaba un tono extraño, como el de aquel que cuenta una verdad a medias, como si algo estuviera ocultando a la joven.

- Descuide, les preguntaré- Nada más ver a Malfoy con aquella sonrisa de superioridad en el rostro, tomó la determinación de buscar una explicación, y no se contentaría con una simple excusa.

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-¡RON! ¡RON!

-Si Harry, ¿que ocurre?-

Ron bajaba apresuradamente las escaleras de su casa mientras se abrochaba la camisa. Había pasado la noche en vela pensando en como habían cambiado las cosas. Ahora había decidido ir al trabajo un poco antes, así podría dar un paseo y aclarar sus pensamientos.

De la chimenea de su salón salían verdes llamaradas cuyo centro era la cabeza de su gran amigo Harry Potter. Siempre habían estado juntos, siempre se habían apoyado, incluso en situaciones límite como la ocurrida hacía dos años. Desde aquello, Ron no había vuelto a ser el mismo, sentía como si una parte de él le faltara, una presión en la garganta y un nudo que no dejaban de recordarle lo que había perdido.

Las cosas habían cambiado mucho, por un lado, Ron había cambiado sus planes de futuro. Antes lo que más quería era ser auror, pero tras lo ocurrido en su último año se decidió por trabajar en el ministerio y en la actualidad trabajaba en el departamento de Seguridad Mágica, cerca de los aurores, pero sin formar parte de ellos.

-Ya esta aquí, ya ha llegado!-

Harry no cabía en sí, por un lado estaba la emoción por la vuelta de su mejor amiga, por otro... por otro la culpa, se sentía culpable por lo ocurrido, debería de haber hecho caso a la chica y no empeñarse en actuar.

¿Cómo no iba a saberlo? Sabía lo que había sido de ella desde el mismo momento en el que abandonó el colegio, se interesó en todo momento por su estado. Muchas eran las veces que había escrito una carta para ella, pero también habían sido muchas, las veces que esa carta había terminado en el fuego de la chimenea. Incluso utilizó sus influencias como hijo del ministro de magia para utilizar la red flu y verla en su casa sin que ella se percatara, eran segundos, no, milésimas de segundos, pero merecía la pena; todo merecía la pena por ella.

-Lo se, Ginny habló con ella el otro jueves. Dumbledore le ha pedido que sea directora, se lo merece.-Había pesar en las palabras de Ron, él, que siempre había pensado en Hermione como alguien especial, era el que realmente había lamentado lo ocurrido. Fue él quien le pidió a la chica que los acompañara. Si no le hubiese insistido...

-Ron, ¿te ocurre algo? Estas como ido, llevas días con la cabeza en otra parte-

Sabía lo que le pasaba a su amigo, conocía al pelirrojo tan bien que, con un simple gesto sabía lo que pasaba por su cabeza, y en estos momentos la imagen de una chica de 17 años, con cabello ondulado y con una gran sonrisa estaba formándose en la mente del chico. No podía culparlo, era él quien había perdido no solo a su mejor amiga, sino a su persona especial. Y Harry era el que mejor lo entendía, pues desde que se enteró de cual sería su sino, se había intentado alejar de todas las personas que quería, no quería que nadie sufriera por su culpa. Aunque con Ron no lo había conseguido.

-EH?..Yo?... No nada solo pensaba. ¿Crees que... algún día pueda...- No podía ni decirlo, sabía que ella era comprensiva, pero no podría perdonar lo que le hicieron, ellos dos habían jugado con su futuro, ¿quiénes se habían creído?

-¿perdonarnos?- Fue el moreno el que acabó la pregunta, sabía perfectamente que eso era algo muy difícil, prácticamente imposible, pero no podía dar una visión tan pesimista a su amigo- Ya conoces a Herms, tendremos que disculparnos, pero es una gran persona, creo que antes o después nos perdonará- le dijo con una sonrisa en los labios, una sonrisa un poco falsa, pero que pretendía tranquilizar a su amigo.

Harry Potter, en este tiempo había cambiado mucho, ya no era el niño inconsciente que lo que quería era salvar el mundo, ahora había aprendido que todos los actos tienen sus consecuencias. Y una de ellas fue el perderla, perdió a su mejor amiga, a su conciencia. Sus amigos le aportaban aquello que él necesitaba, mientras que Ron era su compañero de aventuras, era la parte que le hacía actuar sin pensar en lo que pudiera pasarles, sino en lo que conseguirían. Hermione era la parte lógica, aquella que siempre pensaba en los pros y contras de las acciones. Era su conciencia.

Por eso al perderla, había perdido una parte muy importante de él. Todas las mañanas cuando al despertar se miraba al espejo lo que veía era el reflejo de un traidor, un traidor a la amistad. Ella les confió todo, pero ellos lo único que hicieron fue apartarla sin considerar si su amiga estaba de acuerdo. Por su culpa ella había perdido todo, tuvo que marcharse a Bulgaria, a un colegio en el que los hijos de muggles no eran muy bien recibidos, perdió a sus amigos, se separó de sus padres y fue obligada a abandonar su fantasía, sus ilusiones... sus anhelos.

-Una gran persona...antes o después...-dijo para sí el Weasley , era bonito pensarlo, pero algo le decía que lo único que su amigo intentaba era animarlo- Gracias Harry, me tengo que marchar, hoy tengo una reunión con los del departamento deeeeeee... transportes mágicos, sí con el de transportes- odiaba hacerlo pero necesitaba estar solo, para pensar, para reflexionar, para recordarla a ella.

-Vale, de acuerdo ¿nos vemos luego?- Era falso, no tenía tal reunión, Ronald Weasley no sabía mentir, estaba realmente rojo y rehuía su mirada, pero no podía culparlo, él sabía lo que significaba perder a las personas que más quieres y en especial a la persona que amas.

-Sí, sí ... luego hablamos ... ciao- y se despidió de la cabeza de Harry.

Acto seguido se dio la media vuelta y se encontró con un par de ojos azules que lo miraban acusadores.

-¿Por qué le has mentido?- Ginny, la pequeña de los Weasley se había sorprendido al escuchar los gritos de Harry y cuando llegó al salón se encontró con la conversación de su hermano y el joven Potter.

-Ginny...yo...- Ron no sabía que hacer, su amigo, su hermana... todo el mundo estaba encima de él, pero ¿por qué? Si él era el que menos derecho tenía a ser apoyado, a ser querido. No podía pensar con claridad -¿QUÉ QUIERES QUE HAGA? NO PUEDO DECIRLE QUE LA HE ESTADO ESPIANDO, QUE NO PUEDO DEJAR DE PENSAR EN ELLA Y QUE CADA DÍA QUE PASA ME SIENTO MÁS CULPABLE- estaba rojo de rabia, pero no con su hermana, ni con su amigo, si no con él mismo, por no haber sido capaz de decir la verdad en el momento oportuno, pero ya era tarde para ello y no había remedio.

-Ron, no puedes seguir así, no te das cuenta que cada vez eres más distante con todo el mundo, ya incluso mientes a Harry. Nos tienes a todos muy preocupados, se que es difícil, pero tienes que intentarlo.- La mirada de la chica no era ya de acusación, si no de comprensión, no podía culparlo, pero tenía que hacerle entender que nunca es demasiado tarde y que no podía pasarse la vida martirizándose por ello.- además seguro que si le explicas...

-Yo le fastidié la vida, ¿Cómo no voy a sentirme culpable?- Lo dijo con pesar, con angustia. Tras ello se dio media vuelta y se dirigió hacia la entrada- Lo siento pero no puedo evitarlo. Ahora... he de marcharme.- y salió por la puerta dejando a su hermana muy preocupada y triste.

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Caminó por las calles sin que sus pies siguieran un rumbo fijo, sin importarle el lugar al que le dirigieran, sólo una cosa tenía en mente, sólo una le importaba y era el pedir perdón. Aun no sabía como, ignoraba la respuesta de la chica, pero tenía que aclarar las cosas con ella, debía decirle toda la verdad, se lo debía a ella.

Mientras caminaba volvieron a su mente escenas de su pasado, las escenas que cambiaron varías vidas, entre ellas, la suya...

-Es lo más seguro, hemos de intentar salvarla como sea y allí seguro no la buscaran- Harry parecía muy seguro de si mismo, como si llevara meses planeándolo- Además, el nos ayudará, está dispuesto a ayudarnos siempre y cuando ella se vaya lejos, no quiere que tenga problemas

-¿Quién nos ayudará Harry? ¿has hablado de esto con alguien?- Ron estaba inquieto, tenía su futuro en las manos, sabía que era la única manera de salvarla, de que siguiera con vida, pero ¿a costa de qué? De perderla, la salvaría para no poder estar con ella.

-Le prometí que no diría a nadie su identidad, podría tener problemas y dijo que si él tenía problemas, no había trato, espero que lo entiendas. Es importante en el plan, sin él no hay plan y sin plan, no tiene salida.- Harry se estaba volviendo muy misterioso, pero tenía razón, seguir el plan era la única solución.

El sonido de un vehículo lo sacó de su trance, cada vez con más frecuencia el pasado volvía a su mente. Miró su reloj, ya eran las 8.00 de la mañana, debía ir hacía el ministerio. Y se encaminó hacía la cabina telefónica, era lo más cercano.

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Estaba desesperada, necesitaba una explicación y solo habían dos personas que se la podrían dar, Ron y Harry. Así que no se lo pensó dos veces y se dirigió hacía el lugar donde estaba segura los encontraría, las tres escobas. Cuando estaban en el colegio, ellos solían ir allí, estaban deseando que llegara la excursión a Hogsmeade para poder disfrutar de la famosa cerveza de mantequilla. ¡qué buenos tiempos aquellos! Además, en sus conversaciones con Ginny esta siempre le había dicho que los dos amigos solían ir a comer todos los días allí. El bar estaba lleno, tal y como lo recordaba, con un montón de chicos y chicas jóvenes que apuraban sus últimos días de vacaciones para disfrutar al máximo. No pudo evitar el sonreír, no hacía más de tres veranos, era ella una de aquellas personas. Se encontraba con sus dos grandes amigos tomando una cerveza de mantequilla, mientras hablaban animadamente sobre como habían pasado las vacaciones. Bueno la verdad es que no tan alegres. Pues aunque lo intentaba, desde que aquel miembro de la orden murió, Harry había cambiado mucho, intentaba alejarse de todo y todos, como si temiera que en cualquier momento pudiera perder a las personas que más quería. Se había vuelto muy reservado y quienes más lo estaban sufriendo eran Ginny y él. -¡Ginny!- dijo la castaña en un suspiro. Pues desde que se conocieron la pelirroja y ella se habían unido mucho. La pequeña Weasley fue su primera mejor amiga, y eso es muy importante. Giró sobre sus talones, decididamente, no estaban sus compañeros, mejor se marchaba y los buscaba en otro lugar. Pero al ir hacia la puerta de entrada se topó de lleno con la persona que buscaba. -¿¡Hermione!? -¿¡Ron!?- no lo pudo evitar, al ver al pelirrojo una sonrisa asomó a sus labios y no se negó a darle dos besos a modo de saludo. -Me alegro de verte...¿Cómo estás?- en el interior del chico asomó la esperanza ¡le había sonreído! Poco a poco el color de su cara fue adquiriendo el de su pelo, hasta el punto de que no había diferencia. -Bien..bueno, la verdad es que...yo...quería...hablar contigo- ya estaba hecho, la alegría inicial por ver al pelirrojo pasó a un segundo plano y de nuevo volvió a sentir la decepción por la mentira. - ¿Has ido a Hogwarts verdad?- ya sabía la respuesta de su amiga, pero de igual manera la formuló. -Entonces...¿ya sabes de que quiero hablar?- claro que lo sabía, pero si él la había engañado, ahora se estaría sintiendo culpable, era algo que aunque a la castaña le dolía, no podía dejar de sentir algo muy parecido a la satisfacción. -Sí, tienes razón, se de qué quieres hablar y por si te sirve de algo, en primer lugar he de decir que, lamento mucho todo lo ocurrido.- estaba rojo debido a los nervios, sus piernas le temblaban y no podía ni pensar con claridad, pero le debía una explicación; tenía que dársela.- Busquemos un asiento, creo que te contaré la historia desde el principio.

Bueno hasta aquí este capitulo, ¡¡¡espero que os guste!!! En primer lugar he de disculparme por tardar tanto en actualizar, pero es que no sabía como continuarlo. Ahora ya me ha llegado la inspiración y por eso he empezado a escribir el siguiente.

Bueno quiero agradecer a todos los que leéis el fic, espero sigáis con ello, pero ante todo lo que espero es que dejéis el review oportuno tras leerlo. Hoy he terminado el quinto libro, que pena, es que es muy triste la escena, de hecho me parece triste todo el final. Solo espero que este tiempo hasta el sexto libro pase rápido y poder disfrutar de otra dosis de Harry Potter pronto. Y ahora sí, las contestaciones a los reviews.

BB: Hola corazón, gracias por esos dos reviews que me dejaste, el de fanfiction y el que me mandaste. Eso es por tener la exclusiva, no te quejarás. Lo de que Hermione tuviera que irse, bueno eso te lo explicaré un poco más adelante, aunque ya te habrás dado cuenta de que Ron y Harry intentaban que a ella no le pasara algo... Lo de que ella pensara que había matado a Draco? Bueno, es que era la mejor forma de que ella encontrara motivo para su expulsión, aunque eso también se explicara mejor con el tiempo. Y sus amigos, ellos no le dicen nada porque como habrás imaginado en este capitulo, ellos se sientes culpables y no se atreven a decirle nada, además, no pueden arriesgarse a que ella vuelva. Y no es un Ron – Hermione, no te preocupes. Besos corazón y yo las convenzo para visitar muchos lugares de Londres.

Viajera: Muchas gracias a ti también por dejar tu opinión, me alegro de que te gustase. Sí yo me imagino a Draco muy guapo al aparecer de pronto en el Gran Comedor, con esos aires de superioridad... y a Hermione la cara, bueno, estar convencida de que has matado a alguien y darte cuenta de pronto que no es cierto. Espero poder ir aclarándote dudas poco a poco, aunque ni yo misma se como será el próximo capitulo. Pero espero te guste, al igual que este. Besos y gracias por tu review.

Shiro 2: Bueno mi vida, claro que escucho tus críticas. ¿cómo no? lo de experta?, bueno es que tus críticas me ayudan a hacer que esta historia dentro de lo que cabe, quede bien. Sabes que siempre escucharé tus criticas, al igual que las de todas aquellas personas que dejan sus reviews y todas aquellas que me hacen el tremendo favor de leer el capitulo antes de subirlo, para así, me digáis como puedo mejorarlo. Si no fuera a escuchar críticas, no subiría los capítulos. La verdad es que como no has podido leer este cap. antes de subirlo, espero que te guste y como te digo siempre, ¡se cruel! Jajajaj. Tú, Koré y Kitsune fuisteis las que en mitad de la cafetería me disteis un motivo para el distanciamiento del trío, lo he retocado un poco, espero que te guste las variaciones. Bueno guapísima gracias por tu review y por tus ánimos. Besos.

Koré: Hola guapa. ¿de verdad crees que he mejorado? Espero que tras leer este capitulo no te lleves una desilusión. Bueno guapísima, lo de por que paga ella sola el pato? Es que es ella la que se tiene que ir de Londres. La aparición de Draco como profesor de pociones? Es que ahora que tienen que elegir carrera (5 libro) yo creo que lo que mejor le vendría a él es eso, ser profesor de pociones. Y es que Snape... bueno no se que habrá pasado con él, ya veremos... No se si se esperaban que ellos fueran los que habían matado a Draco, pero es que algún fallo han de cometer no? son personas y como tal han de cometer errores. Aunque este no es uno. Bueno guapa, gracias por revisar algunos trozos de los que no estaba muy segura. Besos y espero te guste el capitulo entero.

Bueno ahora sí, hasta el próximo capitulo, espero que no tarde tanto como hasta ahora. Y muchos besos a todos. Adiós.

Thurisaz