5- De regreso a Hogwarts
Llevaba días pensando en lo ocurrido, Ginny Weasley no salía de su mente, sus cautivadores ojos castaños, sus rosados labios... toda ella. Harry, que había intentado olvidarla y no volver a ver en ella más que a una amiga o incluso una hermana. Con una única visita a la madriguera había olvidado aquello por lo que había luchado todo este tiempo. Era como si con simplemente verla se hubiese vuelto a enamorar.
Cada vez le era más difícil, ¿Cómo puedes mentirle al corazón? Cuando la conoció no vio en ella más que a una niña pequeña. Para él, sólo era la pequeña hermana de Ron. Incluso llegó a pensar en ella como en su propia hermana. Pero en quinto curso, cuando descubrió a una Ginny más extrovertida y risueña, cuando supo que ella había estado enamorada de él... A partir de entonces, comenzó a conocerla realmente. Ahora ya podían hablar sin que ella saliera corriendo toda roja.
Ese verano, cuando volvió a la madriguera, después de lo ocurrido, una parte de él quería pasar más tiempo con Ginny, hablar con ella, intentar que volviera a sentir por él lo mismo que cuando lo conoció. Pero, la otra parte, su parte más racional, no podía permitir ese acercamiento, así que esta le instaba a alejarse, a intentar no hablar con ella, a ignorarla.
Y algunas veces lo conseguía. A veces, se encerraba en la habitación de Ron y se hacía el dormido, para así no tener que verla a la hora de la cena. Intentaba madrugar, para desayunar y no encontrársela en la mesa... Pero otras veces, era imposible. Las ganas de hablar con ella, de reírse de sus chistes, de observar sus ojos marrones... cuando estaban juntos era como si no hubiese nadie más.
Pero su destino era su destino. Fue entonces cuando volvió a la realidad. Voldemort volvió a hacer acto de presencia, esta vez la familia Weasley sufrió las consecuencias y entonces lo comprendió. Tenía que alejarse de Ginny. Aquello le dolió tanto como si le hubiesen hecho un daño físico. Y es que cuando estás en una nube y de pronto caes, es difícil volver a levantarse.
Ahora ya habían pasado varios días desde que la volvió a ver. Y no conseguía olvidarla, ni pensar en otra cosa. Ni siquiera, la insistencia de Ron por saber quién era la persona que los había ayudado con lo de Hermione. Sabía que esto hacía daño a su amigo, pero no podía arriesgarse a que nadie lo supiera.
-Lo siento, Ron, perdóname- cada vez le sería más difícil convencerlo de que no podía decirle quien era el que les ayudó. Él no lo entendería y no estaba seguro de que su amiga estuviese a salvo ¿y si volvían a necesitar de su ayuda? Ron no se había contentado con la respuesta que recibió de Harry ¿Por qué no podía decirle quien los había ayudado? En todo este tiempo no había vuelto a pensar en su ayudante, en aquel al que debían la vida de Hermione, su antigua Herms.
Sintió como una punzada en el corazón, ella no quería que él la llamara así, tenía que volver a ganarse la confianza de su amiga. Y con el tiempo... ¿quién sabe?
El ruido y el olor procedentes de la cocina lo sacaron de su ensimismamiento. Y es que en la casa de los Weasley las cosas nunca cambiarían. Por las mañanas el ruido de las cacerolas y el olor a tostadas era ya como un elemento más, aunque ahora se notaba la ausencia de los que no estaban.
Se vistió y cuando se disponía a bajar a desayunar pasó por la habitación de Ginny. Vio que esta se encontraba algo apurada, pero él quería, bueno, en realidad tenía que saber, si Hermione y ella solían hablar de él. Así que entró a la habitación de esta, dispuesto a saber lo que la castaña pensaba y sentía. Ginny, por lo general una activa, despierta y competente joven, llevaba unos días algo extraña. Parecía como si se encontrara en las nubes, todo el día soñando despierta. Además, no daba una, se olvidaba de las cosas, cambiaba las cosas de sitio y luego era incapaz de recordar donde las había puesto.
Y eso mismo le pasaba ahora. Revolvió toda la habitación en busca de su carpeta verde ¿dónde estaría aquel dichoso informe? Tenia que encontrar la carpeta donde había metido los papeles que debía entregar esa misma tarde en el ministerio. Toda la noche preparándolos y ahora los perdía, menuda cabeza. Encima, había quedado con Hermione para comer, así que tenía más prisa que de costumbre.
Miró su reloj y acabó de preparase rápidamente, aun sin los documentos, no podía permitirse llegar tarde al trabajo. Al girarse vio en la puerta y con cara de circunstancias a Ron. Este, no pudo reprimirse y fue al grano.
-Has quedado con ella- no era una pregunta. Ronald Weasley sabía perfectamente que tanto Hermione como Ginny se apreciaban mucho y ese día habían quedado para comer.
-¿Qué esperabas? ¿Qué pasaran otros dos años antes de quedar juntas? Es mi mejor amiga y ya tengo ganas de verla- Le contestó sin levantar la vista de el cajón del escritorio. El chico notó el sarcasmo en estas palabras, pero aun así pasó dentro de la habitación y se sentó en la cama, sin poder disimular los signos de tristeza en su rostro.
La pequeña de los Weasley sabía que para el pelirrojo era muy difícil acostumbrarse a la idea de que su antigua amiga y su hermana pequeña tenían más relación que la que él tenia con la castaña, pero no podía evitarlo, él y su mejor amigo eran los únicos culpables de la situación.
-¿De qué hablan ustedes dos?- La curiosidad pudo con él. A riesgo de que su hermana se enfadara. Tenía que preguntarle qué era lo que hacía que pasaran tanto tiempo juntas.
La pelirroja hizo un movimiento brusco al ir a levantar la vista. En un primer momento lo miró esperando una sonrisa de complicidad por su parte, alguna huella de que en realidad era un chiste lo que le había preguntado. Pero al no ver ninguna señal por su parte, se ofendió tremendamente, no le gustaban nada la gente curiosa.
-RONALD WEASLEY!!! ¿Cómo te atreves? ¿Acaso yo te pregunto qué es lo que hacéis tú y Harry cuando estáis juntos? – No podía creerlo, los celos de su hermano estaban yendo demasiado lejos. Además, lo que ellas hablaban eran cosas privadas entre ambas.
-Lo siento yo... sólo quería...sabes si Hermione te ha hablado sobre lo ocurrido.- El, antes de formular la pregunta, ya había previsto la respuesta, pero necesitaba saberlo. Aun así, al escucharla en voz alta y por su hermana, se dio cuenta de que ya nada volvería a ser nunca como antes. Tal fue el pesar que mostró en su voz que ablandó el corazón de la bruja. Esta dejó a un lado lo que estaba haciendo y se acercó a donde se encontraba el joven.
-No te preocupes Ron. Estoy segura que Hermione volverá a ser tu mejor amiga. Sólo que... ella necesita tiempo. No la agobies ¿vale?- se lo dijo con una sonrisa en los labios para tranquilizar al chico y mientras con una mano en su espalda intentaba darle ánimos. Entendía lo que tanto pesar provocaba a su hermano, pero... también entendía lo que ocurría a su amiga.
Tras esto Ginny se levantó de la cama y se fue hacia la chimenea, dejando a Ron sumergido en sus pensamientos . Cuando esa mañana sonó el despertador Hermione ya hacía rato que se había despertado. De hecho, esa noche no había dormido, los nervios del primer día de trabajo, las revelaciones tanto de Dumbledore como de Harry y Ron, por no olvidar, aquello que el pelirrojo había comenzado a decir antes de que llegara el chico de los ojos verdes.
Un suspiro se escapó de sus labios, ¡Hacía tanto que soñaba con que su amigo le dijera que la quería! Es sólo que ¿Realmente ahora quería eso? ¿Las cosas habían vuelto a ser como antes?
La castaña no había perdido el tiempo, así que al no poder conciliar el sueño decidió que la mejor manera de despejarse era ponerse manos a la obra. Dejó la cama, se puso a arreglarse, por lo que cuando el despertador sonó aquella mañana ella se encontraba sentada en su nuevo despacho, detrás de aquella gran mesa de roble y rodeada de un montón de cajas con sus objetos personales.
Tenía mucho que hacer, colocar aquel montón de cajas que tenía encima de su mesa, preparar su discurso de esa noche, había quedado con Ginny para comer y tenía que ver los programas que los profesores tenían para el curso, el programa de TODOS los profesores, incluido el de pociones. Siempre había odiado aquella asignatura y nunca le había gustado el profesor que la impartía.
Pero no lo pensó más, se apresuró a cumplir con sus obligaciones, de todas maneras, ahora era ella la que estaba por encima de Draco Malfoy, ahora ella, era superior a él. Antes de marcharse, Albus Dumbledore había pedido a la profesora de transformaciones un momento para así poder informarla de sus planes. Eran sus últimos momentos en el colegio, ya que aunque le había prometido a la nueva directora que la ayudaría en lo que necesitara, una lechuza urgente de uno de los miembros de la Orden le instó a cambiar de idea, por el momento.
-Minerva, aunque sé que no es necesario, quisiera pedirle que ayudara en todo y que tuviese a la señorita Granger siempre observada. No creo tener que recordarle el motivo, supongo que aun no ha olvidado...-la preocupación de Dumbledore era más que evidente, había intentado de todas las maneras posibles quedarse en Hogwarts, pero...
-No se preocupe Albus, me mantendré alerta e informaré a la Orden en todo momento.-le contestó la profesora de transformaciones con el rostro serio.
-Gracias profesora.- dijo el exdirector con la sombra de una sonrisa en su rostro.
-Pero... pero cree que... ella aun estará en sus planes? Han pasado dos años ¿es posible que la continúen persiguiendo?- el intento de sonrisa no la había tranquilizado, la vida de su mejor alumna estaba en juego.
-Me temo que sí. Por mucho que me pese, Voldemort no es de los que se dan por vencidos.- al pronunciar ese nombre, notó como la mujer se ponía rígida, pero obvió la reacción y continuó con la explicación- Al alejar a la señorita Granger de aquí, el señor Potter, el señor Weasley y... Ejem, lo único que consiguieron fue aplazar lo inevitable. Ellos pretendían salvarla y evitar así que la secuestraran.-dijo mientras tomaba asiento en una de las sillas más cercanas.
-Ese par de inconscientes. Aún hoy me pregunto cómo es posible que no dañaran a nadie. Y cómo ellos no salieron heridos. No quiero ni pensar en lo que habría pasado si... -aunque se esforzaba por reñirles, McGonagall sabia que ellos hicieron lo que consideraron mejor, nadie quería más a Hermione que sus dos mejores amigos.
-Hicieron lo que ellos creyeron oportuno.-dijo mientras comenzaba a juguetear con unas plumas de escribir que habían encima de la mesa.- Esos chicos sólo pretendían ser útiles y por supuesto, no pensaron en las consecuencias de sus actos.-él más que nadie sabía que, aquellos nunca habían pensado en lo que les ocurriera, sino en lo que conseguirían.
Unos golpes sordos resonaron en toda la estancia, lo que puso fin a la conversación.
-¡Adelante! – Tras las palabras de McGonagall, Hermione asomó la cabeza por la puerta.
-¿Profesora? Venia a hablar con usted, pero si está ocupada... yo mejor vuelvo en otro momento.- He hizo ademán de marcharse, pero el profesor Dumbledore se lo impidió.
-No se preocupe joven, nosotros ya habíamos terminado- dijo el anciano mientras se ponía en pie y acababa de recoger sus cosas para marcharse.
-Gracias profesor. Simplemente vine a informarme y a preguntar a la profesora McGonagall... es que necesito saber...-La castaña sintió sus mejillas arder, ¿cómo se atrevía a ir a preguntar a la profesora, a Su profesora, por el programa y el detalle de sus clases?
-Descuide señorita Granger, me complace observar que lleva a cabo su trabajo. No se podía esperar menos de usted. Sé que cumplirá lo mejor que sabe con su deber.-Minerva McGonagall no cabía en sí, su mejor alumna era toda una profesional.
No tardó mucho en ponerse al día con Transformaciones pues McGonagall lo tenía todo atado y bien atado. Sus clases como siempre, serían las más instructivas del horario.
Ya solo le quedaban dos, Hagrid y Malfoy. Esa era una duda que tenía una fácil solución. Hagrid. Malfoy para ella, siempre sería el último. Así que dirigió sus pasos hacia la cabaña situada a los pies del bosque.
-¡¡Hagrid!!- dijo Hermione olvidando que ya no era una niña y corriendo a los brazos de aquel semi-gigante, nada más verlo. Recordó cuando es sus años de estudiante, aquel hombre estaba siempre dispuesto para ayudarles- me alegro de volver a verte. ¿Qué tal en todo este tiempo?-
El profesor de cuidado de criaturas mágicas, sonrió abiertamente a su antigua alumna y fue a abrazarla cuando algo hizo que se retuviese.
-Yo también me alegro mucho... profesora-
-¡OH! No Hagrid. Preferiría que continuaras llamándome Hermione, como siempre. –La sonrisa de la directora era sincera
-Esto... gracias Hermione –Hagrid no se lo pensó dos veces y estrechó fuertemente a la joven entre sus brazos.
-Hagrid... por favor... esto... no puedo- El aire le faltaba
-Perdona, lo siento mucho Hermione. Es la alegría de volver a verte- rápidamente soltó a la chica.
-Yo también me alegro Hagrid. Y no te preocupes.-le dijo mientras con una sonrisa intentaba tranquiliza al hombre.-Esto... Hagrid... yo es que quería preguntarte por... es que necesito saber... el programa de tu asignatura. Comprende... que...
-Ah claro, claro. Además, ya tengo ganas de mostrarte las nuevas criaturas, que tengo preparadas para los alumnos –el tono de voz del profesor mostraba satisfacción, orgullo y entusiasmo.
-Ejem... sí ¿cómo no? Estoy segura que ellos estarán emocionados con la idea- la confianza de Hagrid hacía los animales no la tranquilizaba en absoluto. Estaba segura de que los alumnos no encontrarían tan interesantes a esas criaturas, como él, pero no podía decírselo, sería cruel por su parte.
-Sí, ya lo creo, pero vamos –la instó a salir de la cabaña y a seguirlo hacía el bosque prohibido –Sé que no debería de traer a los alumnos a este lugar, pero... es el mejor hábitat de estas adorables criaturas.
-Bueno Hagrid. Si no te importa, te pediría que a los de 3º; ya que son los más pequeños; no los adentraras demasiado en el bosque. Procura que estén cerca de los terrenos del colegio. ¿Vale?- Aunque confiaba en él, temía el cariño que aquel hombre sentía por los animales.
-Si claro!! No te preocupes. Además, ya he conseguido solucionar el problemilla que había en el bosque prohibido. Lo tengo todo bajo control.- Contestó el guardabosques mientras hacía un gesto con las manos a modo de promesa.
-Gracias Hagrid.-Intentaba que el tiempo se detuviese, que no avanzase, tras la clase de Cuidado de criaturas mágicas, tocaba Pociones y lo último que quería era un encuentro con el nuevo profesor.- Bueno, esto... me tengo que ir, tengo que inspeccionar el trabajo de Malfoy.
-Hermione? Las cosas han cambiado por aquí, ese muchacho, aunque me cueste reconocerlo, ha cambiado, ya no es el de antes. Dumbledore confía en él.
-Sí, pero ese consentido me tiene que demostrar sus cualidades como profesor, si las tiene claro. Además, Dumbledore confía demasiado pronto en las personas. Ojalá yo pudiera ser igual.- Y diciendo esto se marchó rumbo a las mazmorras.
-¿Estás seguro? Es muy arriesgado. Si alguien te descubriera podría matarte o incluso podrías ir directo a Azkaban por ello.- dijo su fiel amigo con cara de preocupación.
-No me importa. Hay cosas que uno debe hacer, sin importar las consecuencias. Además, si saliese bien... subiría peldaños, ya estoy cansado de ser un simple peón en manos de nadie. Yo, soy un Malfoy y a mí, nadie me da ordenes y mucho menos un viejo mago como él. –Recogió sus cosas y se marchó. Tenía mucho que hacer antes de que llegase la noche.
Pasó todo el día recorriendo el castillo. Sabía que no volvería a pisar esos pasillos o a subir aquellas escaleras más, como alumno. Fue a los terrenos del campo de Quidditch, agarró su escoba y se puso a volar un rato. Después, fue al lago y se sentó bajo la sombra de un árbol, para ver anochecer. Por último, cenó en el Gran Comedor y se dirigió al bosque prohibido. Un lugar donde cambiaría su vida para siempre.
Toc, toc. Unos golpes secos lo sacaron de aquel sueño. Algo aturdido, pero aliviado de acabar con aquello, dio paso a quien esperaba al otro lado de la puerta.
-¡Adelante!- pero antes de que acabara de hablar la puerta se abrió dando paso a Hermione Granger.
De pronto sintió que el tener aquella pesadilla día tras día, como si soñar y recordar sus fallos noche tras noche, mereciera la pena. Y es que... aquel fin, justificaba todos los medios.
¡¡Vaya!! No había cambiado mucho, aquella sonrisa que hacía que su rostro se iluminara. Se preguntaba si hacía dos años, había perdido la sonrisa o no. Él se encargó de que al menos, perdiera su lugar en el colegio por un tiempo.
Al abrirse la puerta de aquella mazmorra que tanto había evitado ir durante sus años en Hogwarts, Hermione sintió como un hormigueo en el estomago. Esa clase mantenía la esencia de Severus Snape. Que ahora que lo pensaba ¿qué le había pasado a Snape para no ser ya el profesor de pociones?
La nueva directora se quedó sorprendida por la imagen que vio. La antigua y oscura mazmorra de Snape, no se parecía en nada a aquella espaciosa e iluminada sala, que ahora, se extendía ante sus ojos.
Al echar un vistazo a la gran mazmorra descubrió a Draco sentado en la silla verde. Su aspecto no había cambiado en nada, su pelo rubio ahora era algo más largo que como ella lo recordaba. Su rostro, se mantenía igual, carente de emoción alguna.
Sin embargo, el resto de la estancia si que había cambiado y mucho. Ya no estaban los objetos de Snape. Ahora las paredes estaban completamente desnudas, las estanterías contenían un sin fin de libros. Muchos de esos libros tenían un aspecto como de muy usados. Y también había, aunque bastante menos que cuando Snape ocupaba el despacho, muchos frascos con extraños líquidos y en algunos incluso había pequeños animales, o eso le parecían a ella.
-¡Vaya! La aclamada y esperada nueva directora de Hogwarts. Al parecer, no has podido reprimir el impulso de venir a mi despacho. No, si yo sabía que tarde o temprano vendrías a pedirme perdón.-dijo el jefe de la casa Slytherin con una sonrisa y tono sarcásticos.
Draco Malfoy ¿cómo no? No podía reprimir su arrogancia. Siempre tan egocéntrico. Ella, sin permitir que las palabras del rubio la exasperaran, comenzó a caminar con paso firme y decidido en dirección a la mesa donde el chico se encontraba.
-¿Qué te hace pensar que vengo a pedirte perdón? Jamás te he hecho ningún daño ¿verdad?- la sonrisa de satisfacción que tenía el muchacho la estaban poniendo nerviosa. Era como regresar a sus años de colegio.
-No porque no lo hayas intentado, ¿me equivoco?- La sonrisa del rubio se hizo mas evidente. Es que era muy fácil sacar de sus casillas a Hermione Granger.
Por supuesto que Malfoy no iba a dejar escapar la oportunidad de recriminarle lo ocurrido. Era de esperar. Así que se sentó en la silla, sin esperar una invitación por él, tenía que darse prisa y pedirle el programa. No quería pasar más tiempo del necesario en aquella sala.
-El motivo por el que vengo es el de inspeccionar el programa de esta asignatura. Créeme si pudiera evitar el tener algún tipo de contacto contigo, lo haría.-No dejaría que nadie la menospreciara y mucho menos aquel rubio malcriado y egocéntrico.
Draco no se movió, lo que no sorprendía en nada a la castaña. Seguro que no tenía ni idea de cómo iban a ser sus clases. Así que la antigua Gryffindor, aprovechó el momento para dejar clara su superioridad con respecto a él.
-Bueno Malfoy, continuo esperando. Has de mostrarme el plan de tu asignatura oh ¿es qué no tienes ninguno?-Hermione dijo esto con un poco de sorna- apuesto a que este puesto que ocupas no se lo debes a tus meritos precisamente. Supongo que deberás de agradecer a... -No pudo terminar, Draco se puso en pie de un salto y su silla cayó al suelo, sobresaltando a Hermione.
-No tienes ni idea de cómo he llegado aquí. Yo no he tenido las cosas tan fáciles como tú. Nadie ha velado por mi bienestar. Si he llegado a donde estoy es por que he trabajado muy duro para ello. –Sus palabras, dichas con un gran trabajo, mostraban la ira que él sentía en ese momento.-Y ah sí, aquí tienes el plan de la asignatura- y le arrojó un largo pergamino.
La chica, con mucha precaución, agarró el pergamino y se dispuso a leerlo, mientras que su acompañante se dirigió a la chimenea con mirada ausente.
Lo que más sorprendió a la chica, no fue ya sólo el hecho de que tuviese preparado un plan, si no que este plan, estuviese tan completo. Prácticamente, no tenía fallos, hablaba de todos los puntos referentes a las pociones.
-Bueno, suficiente... por ahora. Por lo que se ve, hasta ahora has cumplido con tu trabajo. Me mantendré pendiente y espero que continúes con tu deber. Y ahora me marcho, este ambiente... - con paso rápido fue hasta la puerta y salió por esta.
Tras salir de aquellas mazmorras, Hermione se dirigió hasta su despacho, donde utilizaría los polvos flu para llegar hasta donde la esperaba su amiga, Ginny Weasley, tenía planeado pasar toda la tarde con ella, hasta que llegara la hora de realizar la cena de principio de curso.
Tras pasar toda la tarde con su amiga la pelirroja y de ponerse al día con todo tuvo que marcharse ya, rumbo a su nuevo trabajo.
Llegó la noche y con ella los alumnos a Hogwarts. Ella estaba casi más nerviosa que los nuevos estudiantes. Se había preparado un discurso de bienvenida a los estudiantes y que a la vez hablaba de su propia presentación. Neville, que ya no era ni de lejos, aquel muchacho regordete y asustadizo, se acercó a ella para infundarle ánimos.
-Herms, recuerda los nervios que tenias tú la primera vez que viniste. Seguro que ellos están igual. Procura tranquilizarte y verás que todo sale por si solo. Confía en tú inteligencia.
-¡¡Gracias Neville!- y abrazó a su amigo-gracias por tus ánimos.
-No es nada-los carrillos del profesor de herbología comenzaban a teñirse de rojo- simplemente he dicho en voz alta lo que todos pensamos. Además, ¿que menos?, tú eras la que más me ayudó, jamás podré pagarte aquello.
En ese momento apareció la profesora McGonagall anunciando la llegada de los alumnos.
-¡¡Ya están aquí!! Señores, prepárense- y dirigió una sonrisa a Hermione a modo de apoyo.
McGonagall salió por la puerta y al momento un gran número de alumnos entraron al Gran Salón. Estos comenzaron a tomar asiento en sus respectivas mesas. Algunos de ellos, eran conocidos por la nueva directora, de hecho a la mayoría de los que se encontraban sentados en la mesa de Gryffindor.
Una vez todos estuvieron sentados, la subdirectora, apareció seguida por una larga fila de alumnos de primer año. La profesora de transformaciones, hizo aparecer un taburete y encima de este se encontraba el viejo y roñoso sombrero seleccionador, dispuesto a comenzar con su tarea.
Hermione sintió una punzada en el estomago, era la primera vez que veía aquella escena desde este lugar; La mesa de profesores; y que lo hacía sin sus dos mejores amigos; Ron y Harry.
Uno a uno, la profesora de transformaciones fue llamando a los alumnos de primer año y colocándoles el sombrero seleccionador para que este los pusiera en una casa de las cuatro posibles, Gryffindor, Ravenclaw, Huffelpuff y Slytherin.
Cada vez que el sombrero gritaba el nombre de alguna casa, los componentes de esta, comenzaban a vitorear y aplaudir. Hasta que todos los alumnos tomaron asiento. Una vez hecho el silencio, Hermione se puso en pie y se dispuso a comenzar con su discurso.
-¡Queridos alumnos!- de todas las maneras posibles de empezar el discurso de apertura de curso, escogió el que más había utilizado Dumbledore- En primer lugar he de presentarme, mi nombre es Hermione Granger y a partir de este año, seré la nueva directora de Hogwarts.-aunque nunca había sentido vergüenza de hablar en público, el tener a todo Hogwarts pendiente de ella, le hacía sentir un poco extraña- Es para mí un placer y todo un honor contar con la ayuda, aprobación y apoyo de todos los profesotes. Y, por supuesto, de uno de los mejores directores que esta escuela ha tenido y también, el mejor mago que yo he conocido, Albus Dumbledore.-el silencio que reinaba en la sala hacía que sus nervios aumentaran- Por otro lado; y aunque creo que para muchos no es necesario recordar; no está permitido el acceso al bosque prohibido. El ala oeste también está vedada para los alumnos y por último, pero no por ello menos importante, no se puede deambular por los pasillos tras las 22.00horas, ya que será castigado todo alumno que sea visto.- no pudo evitar decir esto último con una sonrisa, pues todavía estaban marcados en su mente, todos los quebrantamientos de esas misma normas que ahora daba, por parte de sus amigos y ella- Y por ahora, sin más tardanza, comamos.-Hermione hizo un gesto con sus manos y como si de las manos de Dumbledore un año antes se tratara, los platos aparecieron llenos de comida.- tras el discurso, todos los alumnos aplaudieron.- "ya está hecho, ya no hay vuelta atrás", pensó la castaña
La ahora directora, al sentarse, echó un vistazo a la mesa de los profesores, cosa que hasta ahora no había hecho. A su lado, sentados estaban la profesora McGonagall, Angelina Jonson, Parvati Patil, Neville y al otro lado, Hagrid, Flitwick y Draco Malfoy, entre otros. Aunque Hermione había podido comprobar que Malfoy contaba con un completo programa y por lo que había oído de los demás profesores, le constaba que era bueno como profesor. Pero no entraba en sus planes fiarse tan fácilmente de él y lo tendría vigilado a todas horas.
El resto de la noche transcurrió sin sobresaltos, ni percances. Hermione por un lado, sentía como un nudo en el estomago provocado por lo que ella en ese momento pensó eran nervios, después de todo, ahora comenzaba una nueva vida para ella.
En una fría y húmeda estancia, en un lugar en medio de la nada, el que no debe ser nombrado, el señor oscuro y su más fiel lacayo, Peter Petigrew no han dejado de prepararse para la última y gran batalla, la batalla final.
En estos dos años, siempre se han mantenido informados. Sus contactos y sus fieles, los pocos que aun se encontraban en libertad. Estos, aun se mantenían en el anonimato, actuaban desde las sombras. Estaban repartidos por todo el país, incluso en uno de los sitios más seguros del mundo, Hogwarts.
-¡Ya ha vuelto!- dijo con una sonrisa de suficiencia en el rostro- y ahora no podrá escapar, los sangre sucia y los muggles tienen los días contados.
-¡¡SILENCIO!! Peter, esta vez, hemos de ser muy cuidadosos, nada, óyeme bien, nada va a salir mal esta vez. Potter no va a poder evitar que me apodere de esa sucia amiga suya.-
El señor oscuro, uno de los magos más temidos de todo el Reino Unido y uno de los seres más despiadados de todo el mundo, no podía permitirse una nueva derrota. Él ya no era el de antes, sus fuerzas y sus seguidores no eran los de antes, la derrota no entraba en sus planes.
-¿Qué hacemos mi Lord? ¿Cómo os puedo ofrecer y ser de ayuda?- El asustadizo colagusano perseguía ser el brazo derecho del señor oscuro, ante todo, quería ser su sucesor.
-Llama a Malfoy, el hijo de Lucius, Draco, él ya nos ayudó en su momento y él es mucho más útil e inteligente que tú.- Le contestó.
El que no debe ser nombrado no podía dejar un trabajo tan arriesgado como el secuestro de Hermione Granger, su llave para la victoria, en manos de un simple lacayo. No podía arriesgarse a que todo se fuera por la borda. Lo mejor era que Draco Malfoy volviera a ser el encargado del secuestro de la sangre sucia.
Hasta la próxima
Bueno hasta aquí el capitulo. Espero que haya sido del agrado de todos los lectores. Voy a aprovechar este momento para agradecer a mis profesores de derecho privado, derecho sindical y de historia y política porque es en las horas de clase cuando doy su asignatura, cuando la musa de mi inspiración aparece y comienzan a tomar forma mis ideas y es cuando aprovecho para escribir este fic.
Antes de hablar de otra cosa, voy a hacer un poco de campaña. Veréis, Shiro2 me dijo hace un tiempo de formar una asociación de Harry Potter en España y teniendo en cuenta que no existe ninguna, creo que es hora de que nos pongamos manos a la obra y la hagamos. Nosotras somos de Valencia, pero da igual del lugar en donde viváis, ya que si nos pusiéramos todos de acuerdo, podría ser en toda España, pero por favor, que alguien sea de Valencia. De hecho, BB está buscando gente de Málaga, así que si alguna malagueña lee esto ya sabe, que lo diga y nosotras nos encargamos.
Lo que se intenta conseguir con esto es, el poder hacer muchas cosas relacionadas con el mundo de Harry Potter. Como por ejemplo, podríamos realizar viajes para ver los estrenos de la película en Londres, podríamos hacer talleres de vestuario... no se, podéis dar vuestras propias ideas. Todos los que estén interesados, sean de donde sean hacerme llegar vuestras sugerencias a mi dirección de correo. La dirección está en la Pág. de Thurisaz7 en fanfiction.
Lamento haber tardado tanto en actualizar, pero es que parece que cada vez que me propongo subir antes, siempre me pasa algo que hace que deje esto un poco más apartado. Ya tengo empezado el siguiente cap. Pero aun así no se cuando lo subiré.
Y bueno, sólo me queda decir, que ¡¡¡VOLVIMOS DE LONDRES!!! Nuestra intención era la de asistir a la premier, pero con eso de que la adelantaron... bueno, al caso, que después de un año de planes, de una año de incertidumbres y de un año de imágenes sin sonido ni movimiento, pudimos disfrutar de la 3ª película de Harry Potter, eso sí en ingles, pero algo es algo. BB volvimos a casaaaaaaaaaaaaaaaa. JAJAJAAJ. El viaje fue corto pero intenso y mereció la pena, con la asociación iremos al de la cuarta.
Pero ahora es momento para agradecer a todas aquellas personas que leéis anhelo, por el tiempo que dedicáis a ello y a todas las personas que dejáis reviews, gracias, cada review que recibo en mi cuenta de correo es como un gran regalo, animan mucho, gracias.
BB: bueno mi vida espero que te haya gustado la escena que tiene este Cáp. de Draco y Hermione. Muy halagador lo de la alumna, has conseguido que me sonroje. Muchos besos y anímate, que seguro que las malagueñas y los malagueños se animarán y se apuntarán a la asociación. Poco a poco se va formando la playa. Y gracias por haber estado ahí.
Kore: si que animan guapa, si que lo hacen. Siento que no fuésemos al teatro, pero no te preocupes, a la próxima obra vamos seguro. Me alegro de que no pareciera un poco aburrido el Cáp. Pero es que, no se, entre los pensamientos de unos, las ideas de otros y los miedos que tienen... no sabía como animarlo. Lo del secuestro, bueno, después de todas aquellas ideas que salieron de la cafetería de Bellas Artes... era algo un poco más sensato que la marca en cierta parte del cuerpo y ... A Ron, si, yo en los libros quisiera que se quedara con Hermione, pero me gusta más la pareja Draco/Hermione, así que... lo siento mi querido pelirrojo. Supongo que Ron no quedará tan mal parado como parece, cada cosa a su tiempo. Y los Anhelos, bueno, el titulo hace un poco referencia a los anhelos que todos tenemos cuando estamos en el colegio, todo aquello que queremos conseguir. Unas veces se puede, otras no y hay que saber amoldarse a las circunstancias. Pero no te preocupes, a lo largo del fic se explicarán los anhelos que tienen cada personaje. La verdad es que no se si hay paro en el mundo mágico, pero seguro que Snape no ha decidido jubilarse ni mucho menos va a engrosar las listas de desempleados. Simplemente no es hora de que salga. Hay que ser paciente, la paciencia es la madre de la ciencia. Y por cierto, has conseguido tu propósito, si que sonreí al leer tu review. Y esto no me lo podía aguantar, HA SUBIDO MI PROPIO SUEÑO, MI PROPIO SUEÑO HA TERMINADO, y según me he percatado tú también has pensado que lo que debe de hacer Dumbledore es jubilarse, no si ya decía yo, ¿a que edad es obligada la jubilación para los magos? Y otra cosa no te preocupes, yo seré la última en sorprenderme que la dirección de Hogwarts cambie por jubilación de su director.
Shiro2: corazón, gracias por tus ánimos. En este Cáp. no has tenido la exclusiva, así que... tengo ganas ya de saber que opinas, ya sabes, se cruel. Aunque si que sabías más o menos algunos de los diálogos y algunas de las escenas, solo te faltaba el orden. Ya volvimos de Londres, solo nos falta planear el de la cuarta peli, me prometiste que iríamos a la premier. Espero que te guste este Cáp., ya ves que poco a poco nuestro dragoncito va teniendo más frases, pero ninguna llegará a lo de "y tu cinco puntos menos por ser una sangre sucia" OH como me gusta ese trozo, se podía respirar el amor en el ambiente, jajajaj.
Viajera: Me alegró mucho tu review, lamento lo del ordenador. Mi disco duro del ordenador se estropeó hace unas semanas y tuve que cambiarlo, perdiendo el fic y muchas cosas más, pero ya que estás devuelta espero que este cap te haya gustado. Un beso y gracias por los reviews, son un gran regalo.
Sólo volver a decir que lamento mucho la tardanza, espero que no vuelva a ocurrir.
Ahora y sin que sirva de precedente he colocado una poesía dedicada a mi tío, te queremos, nos has enseñado mucho más de lo que hemos sido capaces de decirte.
Enhorabuena
Busco una explicación
Quiero una razón
Cómo de entre chino
Le viene esa afición
Analfabeto donde los haya
Culto de tradición
Intelectual por sí solo
Gracias a la locomoción
Se hizo como las pirámides
Chino a chino Piedra a piedra
Se llenó los bolsillos
De chinos, piedras, olivos
Viña, higueras y emigr
Se fue a las Alemanias
Como buen emprendedor
Sólo y aburrido regres
Buscando su patria chica
La que siempre añor
Se colocó en la RENFE
Esa era su ilusión
Tenía mucho tiempo muerto
Eso lo mat
Se refugió en los libros
Su gran salvación
Se metió en las letras
Despertó su pasión.
Salió su doble, nació su pasión
La que siempre ha llevado dentro
la que tenía muy adentro
Floreci
De golpe y zumbio
Se encontró, una profesión
Un tiempo muerto
Que él aprovech
Hoy nos sentimos contentos
Hoy sabemos la razón
Con mucho afán y dedicación
Hasta los más analfabetos
Llegan a la gobernación
No es ministro
No es alcalde
No es vocal
Pero tiene una pluma
Que se expresa sin igual
Perdonen las molestias
Disculpen las vueltas
Para demostrar a mi tío
Frasquito, mi admiración.
Y eso es todo, por ahora, un beso a todas y que el gran arquitecto
del universo permita que cumpláis vuestros más locos anhelos.
Besos Thurisaz
