Parte V – Una visita inesperada
Esa noche con Sirius nos quedamos en la sala común hasta que terminó el baile y comenzaron a entrar los alumnos. Estuvimos de novios durante 4°, 5°, 6° y 7° año – Obviamente con miles de peleas en el medio, al igual que Lily y James, aunque ellos se llevaban mejor - Sirius y yo éramos muy diferentes, el, demasiado bromista, siempre metido en problemas, yo, siempre por el lado mas cuidadoso... pero si no había más remedio que infligir alguna que otra regla...
Al terminar el colegio y comenzar a especializarnos en el trabajo que queríamos seguir, fuimos a estudiar a la Universidad Sherald para Magos y Brujas Universitarios donde estuvimos 5 años, Lily, James, Sirius y yo, estudiábamos juntos. Queríamos ser Aurors, especializándonos en defensa contra las artes oscuras y los magos tenebrosos, así que los cuatro seguimos por ese camino. Peter, seguía solo el profesorado de Historia de la Magia, una materia muy aburrida, pensábamos, pero lo único que el pequeño Peter quería hacer. Remus, no pudo entrar en la Universidad, allí no estaba Dumbledore para cerciorarse de que no hiciera daño a los alumnos en una de sus transformaciones, así que, al enterarse de su posición, no dejaron que entrara.
Al terminar la universidad – ya con 24 años - Lily y James fueron a vivir juntos, al Valle de Godric, donde también lo hicimos Sirius y yo, mientras que Remus vivía en Hogsmeade y Peter, en Gran Hangleton, dos pueblos que quedaban cerca del Valle.
Poco después, Lily y James decidieron casarse. La fiesta fue maravillosa, asistieron todos nuestros amigos y profesores de Hogwarts, más los familiares. Los únicos que no lo hicieron fueron la hermana de Lily, Petunia y su esposo, dos muggles especialmente desagradables.
Justo un año después del casamiento, James y Lily nos anunciaron que iban a ser padres, y que nosotros dos seríamos los padrinos. Sirius y yo decidimos que al año de que naciera el bebé, nos casaríamos.
Todo siguió así hasta que...
-----¡¡¡¡¡¡RING!!!!!!----
El sonido del timbre hizo que Ana se apartara de la lectura
Sorprendida, ya que no solía recibir visitas, se acercó a la puerta.
- ¿Quién es? – preguntó, a lo que le siguió absoluto silencio... - ¿Quién está ahí? – Volvió a preguntar. Silencio nuevamente... Asustada, se asomó a la ventana que daba al exterior para poder ver si quien hubiese tocado el timbre, estaba todavía allí.
Al mirar hacia fuera, ahogó un grito. Corrió a abrir la puerta.
- Mi pequeña Ana... hola amiga...
- Re... ¡Remus! – Sollozó lanzándose en los brazos del hombre, quien ahogó su voz en un fuerte abrazo. – Remus... tú... tú no sabes cuánto...
- Lo sé Ani, lo sé... ven aquí, tenemos mucho de que hablar – La calmó Remus mientras entraban.
La casa era pequeña, pero estaba muy bien arreglada y, a pesar del estilo apagado y de la poca luz, el ambiente era acogedor. Ni bien entraron, Remus se sentó en uno de los dos pequeños sillones enfrentados que estaban en el living.
- Lo lamento, pero no tenemos mucho tiempo – Comenzó – Necesito hablar de muchas cosas contigo Ana, pero lo primero, es la razón por la que estoy aquí. – Su voz sonaba cansada, como si cada palabra le costara demasiado.
- No... no te entiendo...
- En principio, fui enviado aquí por Dumbledore. – Ana iba a decir algo pero Remus la silenció con la mirada. – Sabrás que cuando Voldemort desapareció, luego de que tú... te marcharas, sus mortífagos comenzaron a caer uno a uno en Azkaban, aunque algunos quedaron libres fingiendo arrepentimiento. Bueno, hubo uno, que fue visto por ultima vez hace dos años, eh... uno muy conocido por ti... y por mí.
Ana sintió un gran odio recorrer su cuerpo - ¿Porqué tuvo que hacerlo, Remus? – Preguntó con un tono de acero en la voz - ¿Cuándo fue que decidió dejarlo todo para pasarse al lado oscuro?
- Si... rata traidora... había estado pasando información al lado oscuro desde un año antes de que... de que todo pasara...
En realidad en esa conversación, ninguno de los dos había entendido de quién hablaba el otro. Remus se refería a Pettigrew, inconsciente de que Anabell en ese momento pensaba en Sirius. ¿Cómo podría Remus imaginar que Ana, la mejor amiga de Lily tampoco había sabido nunca del cambio de planes con respecto a quien sería guardián del secreto?
- El hecho es, Ana, que después de 14 años, Lord Voldemort ha vuelto.
- El... el innombrable... ¿Se ha alzado nuevamente?
- No sabemos hasta qué punto. Sólo estamos al tanto de que reunió a la mayoría de sus mortífagos y de que ha conseguido volver a su cuerpo y apariencia física por medio de uno de sus vasallos.
- ¿Cómo? ¿Cómo pueden estar seguros de eso?
- Harry.
- ¿¡Harry!? ¿El hij...?
- Sí – La interrumpió Remus – Harry el hijo de Lily y James. La última vez que estuvo cara a cara con Voldemort fue hace un par de semanas, antes de que terminara el año escolar.
- ¿Cara a cara? ¿Nuevamente Remus? ¿Cómo está…?
- Está bien, ha salido sin nada más grave que un rasguño.
- Ese niño... es maravilloso...
- Eso es verdad Ana, pero sin descontar que la suerte lo ha ayudado mucho, cosa que no puede dejarnos demasiado tranquilos... no podemos permitir que Harry vuelva a enfrentarse con Voldemort. Ése es el motivo por el cual estoy aquí. La Orden del Fénix ha vuelto a unirse.
- ¿El antiguo grupo? ¿Todos?
- Bueno... hay gente nueva y... faltan cuatro del antiguo grupo: James... Lily, Tú y... y Pettigrew.
- Y Sir… - Se apresuró a decir Ana, pero Remus no le prestó atención y continuó hablando.
- ...Entre los nuevos... bueno, no te gustará saber que Severus se ha unido a nosotros.
- ¿Severus? ¿¡Snape!?
- Sí, sí... Snape, nuestro antiguo compañerito de clases. Está enseñando Pociones en Hogwarts – Añadió con expresión de haber recordado algo horrible– Y Dumbledore confía mucho en él.
- Pero… ¡Él fue uno de los mortífagos!
- Lo sé, pero al parecer está arrepentido… Es un espía a favor de la Orden.
- Me gustaría ver eso… Snape entre nosotros… Realmente me gustaría poder verlo.
- A eso vengo Ani… Como te decía, no podemos permitir que Harry vuelva a enfrentarse con Lord Voldemort. Necesitamos reunir a la Orden lo más entera posible y para eso, nos faltas tú.
- No, Remus… lo siento, pero no puedo hacerlo. Juré que no volvería a acercarme. Menos en la Orden, donde volveré a tener contacto con los mortífagos... incluido quien nos traicionó... Seguramente volveré a ver a Black, y no quiero.
Ahora los ojos claros de Anabell estaban cubiertos de lágrimas.
- ¿Black? ¿Sirius? ¿Traic…, pero qué dices Ana?
- Remus, ¡no quiero hablar de él! ¡Nunca perdonaré el día en que ayudé a James para convencer a Sirius de que lo usaran como guardián del secreto! Él no quería, ¿Porqué tuve que insistir?
- No puede ser… Ana, creo que ahora más que nunca debes acompañarme… hay muchas cosas que debes saber. Te arrepentirás si no lo haces
- Remus… no pue… - Comenzó Ana, pero se retractó - …¿Cuáles son las cosas que tengo que saber?
- No soy el más indicado para contártelas Ana, pero si vienes, las sabrás mañana a primera hora.
Anabell se quedó callada, pensativa, por unos segundos. No podía creer que estaba "considerando" la posibilidad de volver después de todos esos años.
- Está bien – Dijo finalmente – Iré. Pero sólo si me prometes algo…
- Dime
- No quiero que nadie me hable de Black
- Prometido – Dijo Remus - ¿Nos vamos ya?
Ana se puso de pie – Iré por mis cosas.
Remus se quedó mirándola mientras ella se alejaba – Nadie te hablará de Sirius – Dijo bajando la voz – Me temo que no hará falta… hablarás… con él – Dijo estas últimas palabras en un leve susurro, y en su cara se dibujó una pícara sonrisa.
