Culpa, arrepentimiento... y amor.

Por Lena Hiyasaki.

Capítulo 7.-

Era de noche y observaba la ventana, tenía frío y se sentía melancólico. Generalmente él odiaba esas fechas, por el simple hecho que se acercaba la luna llena, solamente faltaba un día y estaría encerrado en aquella casa abandonada que Dumbledore había implementado para él... y le dolía intensamente tener que saltarse las reglas porque sus amigos querían acompañarlo en esos momentos.

Era un gesto muy hermoso, y le hacía sentir que finalmente tenía amigos que se preocupaban por él y no lo despreciaban por su condición de licántropo, sino que veían todo aquello de forma divertida. Le encontraban provecho a su situación y así los cuatro salían bien pagados de sus escapadas.

Pero el quería que esa siguiente noche fuera la excepción, si James, Sirius y Peter lo acompañaban una vez más, sentía que explotaría, porque aunque fueran animales lo suficientemente grandes como para detenerlo, sabía que por el más mínimo descuido, él podía cometer una atrocidad y lastimar a alguien en los jardines del castillo.

Cerró los ojos fuertemente viendo el cielo oscuro, las estrellas brillaban de forma especial esa noche, y él se sentía identificado con la tristeza que matizaba el cielo, aquel manto oscuro. Odiaba sentirse tan volátil, porque él no lo era, solamente cuando aquella maldita noche se presentaba.

Él sólo quería volver a ser feliz, encontrar una cura de todo aquello y volver a empezar; empezar de cero, con sus amigos, porque no podría, jamás, dejar a Sirius, a James y a Peter, eran las personas que más lo apoyaban. Él sólo esperaba que, cuando les comunicara su deseo de estar solo aquella noche siguiente, ellos aceptaran.

No quería ni imaginarse cómo podría tomárselo Sirius, y le dolía pensar que quizá se enfadara, porque pensara que eran ellos quienes ponían en peligro todo.

La culpa lo estaba matando a él, no era necesario compartirla con nadie más, era mejor detenerse a pensar que había una forma, sí, una manera suave y gentil de comunicárselos sin que lo tomaran personal o pudieran enfadarse, principalmente Padfoot, quien siempre armaba una tormenta en un vaso de agua.

Remus sonrió, solamente su amigo tenía aquella capacidad extraordinaria de exagerar de una forma sobreactuada las cosas, y a él le encantaba, porque disfrutaba viendo las comiquísimas actuaciones del joven de ojos azules, con el joven de lentes, y no era el único, todos en la sala común disfrutaban de los comentario de los jóvenes, y esperaban, ansiosos, las bromas a los Slytherins en el comedor.

Vio el bosque, amplio y frondoso, tan salvaje y agreste, rústicamente hermoso, y tan terrorífico para algunos alumnos de Hogwarts, que veían aquel amplio lugar con respeto, y que siempre lo evitaban.

Era su lugar, pensó tristemente.

Él no pertenecía al castillo, sería mejor, y mucho más fácil para Dumbledore y él mismo, si de una vez decidía que no formaba parte de la civilización; su intrepidez, o más bien estupidez, le había regalado aquella maldición, y ahora tendría que acostumbrarse a ella.

No era necesario pensarlo demasiado.

¿Quién podría interesarse en alguien que cada luna llena se convertía en aquella criatura?

Lanzó un suspiro mientras se cubría el rostro con las manos, conteniendo las lágrimas. En verdad odiaba los días anteriores a la luna llena, porque pasaba por todos los humores posibles, y ahora estaba en el peor, estaba deprimido, deprimido por nada, simplemente porque al lobo dentro de él le gustaba estar deprimido en ese momento. Era mejor a estar agresivo, se dijo, no quería atacar a nadie, como lo había hecho unos días antes, que había agredido a media sala común por un enojo fugaz con Sirius.

Pero es que seguía sin entender porque su amigo seguía sin soportar la presencia de Snape, el joven no era tan malo como pretendía ser, es más, podía llegar a ser muy amable, y él por eso no lo despedía de la forma brusca en que los demás Gryffindor habían hecho, que se habían tomado demasiado en serio el hecho de admirar a los "Marauders", pero él, aunque fuera uno de ellos, no iba a caer en el mismo error que sus tres amigos.

Y aunque sabía que Sirius y James no lo soportaba y que para Snape el sentimiento era mutuo, él no podía juzgarlo, porque el chico, aunque cien por ciento antipático, no había actuado directamente en su contra.

Había algo en todo el lugar que le hacía sentirse extrañamente bien, triste pero bien, como si a pesar del vacío en su interior, algo le hiciera sentir protegido, seguro, consciente que nada podría pasarle.

Era un aroma especial, aquel perfume que a él siempre le había gustado, una fragancia natural y sencilla, que viajaba con el aire a su sentido súper desarrollado del olfato y le hacía saber quién era.

No pudo evitar la sonrisa que alumbró su rostro hermoso, sus ojos dorados brillaron más, reflejando parte de la palidez plateada de la luna, que bañaba su expresión del más etéreo y sutil color, haciéndolo ver como un ser angelical, un ángel con lacios cabellos castaños, casi rubios.

Se limpió una lágrima que traicionó su autocontrol y corrió, libre, por su suave mejilla.

Y es que no quería que aquella persona le viera triste, porque sabía que se sentiría mal al verlo en una situación así, porque le apreciaba, como él mismo apreciaba en igual forma a su amigo.

"Sirius." Pensó, sus ojos brillaron y se limpió cualquier rastro que el otro joven pudiera distinguir en la oscuridad de la habitación, apenas iluminada por la luz de la luna, su rostro pálido bañado de un brillo anti natural que lo hacía lucir más hermoso que nunca, a los ojos de cualquiera.

Rió suavemente, sintiéndose demasiado especial al saber que su amigo lo encontraría allí, y que, como siempre, al verlo tan desolado y solitario, querría abrazarlo y compartir un momento con él... ¡Sirius podía llegar a ser tan dulce como el mejor de los chocolates de Hogsmeade!

Pensó que con aquella comparación su amigo ya se había ganado todo su apoyo, porque Remus no comparaba a cualquiera con la mejor barra de chocolate que solamente se podía encontrar en Hogsmeade, solamente una persona realmente especial, con un lugar único e incompartible, en su corazón, sería capaz de obtener esa comparación.

Por eso mismo estaba feliz de habérselo adjudicado al animago de ojos azules, porque le quería mucho.

Se peinó los cabellos claros, dejando despejado su rostro.

Y aunque seguía sintiéndose un poco triste, debido a los problemas de su licantropía, no podía demostrárselo abiertamente a su amigo, porque pegaría un grito y haría lo posible, de forma ruidosa, por animarlo, mientras que él, en ese momento, contemplaba un momento calmado, tranquilo y a solas con su amigo.

Donde ni Snape, ni James y sus problemas con Lily tuvieran importancia alguna, donde solamente ellos dos importaran.

Suspiró.

Cada vez se acercaba más y más el perfume de Sirius, estaba sintiéndose desesperado, pero tenía que hacer uso de su autocontrol (¡¿Cuál?!) y no ir por él y llevarlo de una buena vez a la habitación.

Tenía que ser el ojiazul quien mostrara su interés en llegar a él.

Oyó los pasos, supo que finalmente estaba allí, frente a la puerta, justamente donde lo necesitaba, por eso mismo le miró fijamente, dedicándole una mirada al cabello largo e intensamente negro del joven, que se apoyó en el marco de la puerta, mirándole suavemente.

"¿Puedo encender alguna de las velas?"

Remus negó con la cabeza, no queriendo romper el mágico momento, en la oscuridad sería mejor compartir un momento a solas con el animago, sin temor a confundirse y cometer errores.

Sin temor a sonrojarse.

"Así está bien, Padfoot. Puedo ver la luna más blanca." Quiso explicar, para que su amigo no sospechara que sólo quería estar a solas un momento con él, porque disfrutaba mucho de su compañía.

No quería que Sirius malentendiera todo y luego lo viera raro.

Como, de hecho, ya lo hacía.

Se abrazó fuertemente, porque estaba triste, no hay que olvidar que debido a su licantropía sus emociones se alteraban demasiado y el lobo interior estaba torturándole mediante la depresión; era necesaria, ya había pasado por todos los estados de ánimo habidos y por haber, en el transcurso de una semana.

Mal humor, con Sirius, cuando habían discutido, él había usado de pretexto a Snape para descargar toda aquella energía acumulada con Sirius; la comprensión, cuando le perdonó, igualmente la había superado con su amigo de cabellos negros, y ahora la depresión, y lo más probable era que, igual, la superara con él, porque allí estaba Sirius, acercándose a él.

"Te ves cansado, ¿ocurre algo?" Fue la pregunta del animago, y llegó a su lado, abrazó fuertemente a Remus, quien se abandonó al abrazo del ojiazul, que le presionaba con firmeza a su pecho, queriendo fundirse con el licántropo, borrar todo rastro de tristeza en su mirada. "Sé que no estás bien, así que no hay razón para mentirme, Moony..." Le tomó el rostro con las manos, levantándolo con delicadeza, haciendo que sus miradas se encontraran. "¿Qué es lo que está pasando contigo?"

Remus se sorprendió, porque jamás había esperado una pregunta tan directa por parte de Sirius, mucho menos la única pregunta que nunca sería respondida por sus labios, por qué, porque simplemente no quería compartir su culpa, porque sabía que desde el momento que dijera lo que pensaba, Sirius se culparía y culparía a los otros dos, cuando él también era culpable de lo que estaba pasando.

Aquella era su historia, lo que los demás hicieran lo afectaba directamente, por eso mismo, todo lo que sucedía, él lo había permitido, quien tenía la culpa más grande, por mucho que su amigo quisiera insistir, era él, y no quería ser el causante de que su amigo sufriera.

"Sólo me siento mal." Contestó.

Vio que Sirius negaba y le tomaba el rostro entre ambas manos, sosteniéndole la mirada, dulce y gentilmente.

"Confía en mí." Pidió, se inclinó un poco y apoyó su frente en el hombro de Moony, sintiendo como los latidos de su corazón comenzaban a acelerarse, haciéndole sentir en el mismo cielo, mientras respiraba el aroma dulce de su Remus, un perfume natural, que siempre le había percibido, aún sin la presencia de los característicos dulces que siempre andaba consumiendo. "Por favor, Moony, ¡confía en mí!"

Remus tembló ante la ansiedad en la voz de su amigo, y no lo pudo controlar, un par de lágrimas corrió por su mejilla, y un sollozo escapó de sus labios, tomando por sorpresa al animago, que alzó el rostro, para encontrarse con una visión dolorosamente hermosa, el rostro pálido del licántropo bañado por la luz de la luna, que hacía brillar las lágrimas de tristeza que ensuciaban las mejillas tersas de su amigo.

Sintió su pecho encogerse ante aquella visión. Quiso beberse la tristeza del joven en un abrazo reconfortante, pero sabía que no podía hacerlo tan fácilmente, era imposible.

"¿Remus?"

Y su amigo no contestó, pero le abrazó con fuerza, escondiéndose en su cuello, sabiendo que Sirius querría conocer el motivo de su tristeza, y era lo que él había estado guardando dentro de sí, tan celosamente.

"Lo siento, Sirius. Perdóname." Suplicó en un susurro ahogado en un llanto acumulado, alzó su rostro y sus ojos dorados brillaban por las lágrimas que no caían, mientras su rostro húmedo se acercó un poco al rostro de Sirius.

"¿Qué demonios pides?" Preguntó duramente, limpiando las mejillas de su amigo. "Yo no tengo nada que perdonarte... ¡Maldición, Remus!"

Moony alzó sus ojos y le sonrió a su amigo.

Los ojos azules le miraron con obvia sorpresa ante el gesto tan gentil del joven, y se inclinó sobre él un poco, para besarle cálidamente la mejilla, el beso sorprendió a Remus, pero no se negó a éste, porque lo necesitaba, estaba sintiéndose mal, triste, completamente abatido y hundido en la peor de las depresiones, y quería sobrevivir.

Sonrió, suavemente, sintiendo los labios suaves de su amigo, aún apoyados en su mejilla.

"Te quiero mucho, Padfoot." Afirmó, dejó que un suspiro de Remus soplara en su oído.

Y no pudo apartarlo cuando lo vio venir...

Estaba demasiado cómodo en los brazos de su amigo, completamente abandonado a la calidez de éstos, cuando sintió como los labios de Sirius se posaron, lenta y dulcemente sobre los suyos, en un beso que rompió todas sus defensas, haciéndole sentirse aún más vulnerable.

Y a la luz de la luna, la explosión de sentimientos le hizo abrazar al joven, rodeando el cuello del animago con sus brazos y perdiéndose sus manos en el abundante cabello negro.

Estaba completo.

~ * ~

Continuará...

Notas de Lena:

Siento que el fic está muy cursi, ¿sí o no? Sirius ya necesitaba de un momento así, algo romántico con su Moony. Pobre Moony, ¿no? Le hice sentirse completamente miserable ;___; Pero lo bueno es que llegó el ojiazul a salvar el momento.

Fafa_yaoi.- Malfoy x Snape? Sí, ya me había cruzado por la mente dejarlos juntos, quizá sí lo haga... ¿Quieren más? ¿Y pronto? Lamento no poder actualizar muy a menudo, pero los profesores últimamente se están poniendo muy pesaditos. Haré todo lo que esté en mis manos por complacerlas.

Jeuny.- ^_^ Haré lo que pueda por continuarle rápido, como ya decía, tendré que dejar de hacer unas cuantas tareas para que esté listo el siguiente capítulo ¬.¬ Pero a nadie le molesta eso, ¿no? Creo que ni a mí misma XD Preferible eso a matarme escribiendo horas y horas para hacer la tarea. Gracias!!!

D.Mo.- Lanzarse uno sobre otro, ¡Que cool! Ya quisiera yo llegar al momento en que, de sólo verse, se lancen uno sobre otro, pero creo que aún les falta un poco más para eso, aunque sí, es obvio para todos lo que está sucediendo con esos dos... Y no te preocupes, el momento en que esos dos lleguen a necesitarse con locura llegará pronto... ^_~ Sólo pido un poco de paciencia, una pizquita, ¡No pienso dejarlas abandonadas! Haré lo que esté en mis manos para no perder mi buen promedio y al mismo tiempo seguir actualizando n_n

Karla ('Mione.- Pues yo no sé qué tanto me tardo, porque generalmente los subo uno por semana, pero cuando hay mucha tarea, me tengo que esperar un poquito más. Ganas e inspiración? Gracias a mi Remsie, hasta ahora no me ha fallado, por eso no me quejo. ¿Abandonarlo? ¡No! Jamás haría eso, este fic es un regalo, y ahora una preciosa posesión, y no pienso dejarlo abandonado.

¿Remus lindo? Es lo que quería proyectar, me gusta que sí sea de esa forma como lo veas tú... Sirius sí es un poco celoso y posesivo, pero es que lleva años con los ojos fijos en el 'lobito', y éste no le hace caso. Severus, ni yo misma sé que hacer con él, pero ahí veremos, y bueno, te diste cuenta, a Severus no le sabe tan mal Lucius, y sí, ya hay algo preparado. Tendré en cuenta el comentario a favor de Snape, ^_~ Muchas gracias por leer el fic, y aún más por dejar reviews... ¡Gracias!