= Culpa, arrepentimiento... y amor. =
Por Lena Hiyasaki.
Capítulo 12.-
Dumbledore estaba sentado tras su escritorio de elegante madera, mientras apoyaba la barbilla sobre su mano, recargando sus codos en la lisa y suave superficie del escritorio. Podía decir que estaba enojado, pero no lo estaba, y sabía que aunque lo fingiera, no había motivo... aquellos jóvenes estaban, o al menos uno de ellos, arrepentidos.
Los otros dos, parecían en shock, Sirius seguía sin creer cómo era que Dumbledore se enteró que llevaría a Snape a la casa de los Gritos, y el Slytherin seguía sorprendido por el hecho de la maldición que caía sobre Remus.
James, por su parte, le sonrió al director al momento de entrar a su oficina, él no tenía la culpa de nada, pero no podía tampoco fingir demencia y decir que todo había sido idea de Sirius, él no era tan torpe como su amigo allí presente, quien, apenado, en ese momento bajó la mirada.
Los 'Marauders' eran muy amigos del director, y éste sabía que ellos estaban enterados del secreto de Moony... Una cosa era estar enterado, él director no sabía lo que ellos hacían en las noches de luna llena.
Si Dumbledore se enteraba, probablemente los expulsaran de Hogwarts o lo hicieran con Lupin, y ellos no podían permitirse ser tan torpes por culpa de algo tan estúpido y ridículamente infantil como Sirius podía llegar a ser, especialmente tomando en cuenta el hecho que Moony no había hecho nada malo, sino todo lo contrario; al menos esta vez, no estaba rompiendo regla alguna.
Pero no era suficiente, pensó James.
Minerva McGonagall estaba allí, viendo fijamente a los tres jóvenes sentados frente al director.
Ya quería saber la sentencia del director, pero sabía que éste no sería muy duro, era una persona muy accesible y amable, lo más duro que haría sería bajarle algunos puntos y pedirles que se retiraran a sus respectivas salas comunes.
Ella, de eso, estaba segura.
Dumbledore se aclaró la garganta.
"Debo decirles que jamás esperé de ustedes dos," Miró a Sirius y a James. "que hicieran lo que acaban de hacer. Y de usted muchísimo menos, Sr. Snape. Especialmente, tomando en cuenta que esto involucra a una cuarta persona que en este momento está indispuesta; me parece una total falta de respeto para su compañero y amigo."
Minerva asintió.
"¡Black fue quien me llamó!" Gruñó Snape, confundido.
"Pero ni siquiera te quejaste." Se alteró Sirius. "Corriste tras de mí, porque querías saber dónde estaba Moony."
"Y tú te ofreciste a llevarme, Black, que no se te olvide ese insignificante detalle..." Empezó el joven, cuando una sola mirada de McGonagall sirvió para hacerlos callar a ambos.
James ahogó una risa burlona ante el comportamiento de su compañero, sin poder creer lo que estaba sucediendo.
"Bien, Sres. lamento decirles que habrá algunos puntos menos." Confesó el Director. "Creo que sé que ustedes dos están sintiéndose lo suficientemente mal por la situación que estamos enfrentando, ¿no es así?" Preguntó, dirigiéndose a los jóvenes de Gryffindor.
James asintió.
Sirius bufó.
Snape se burló.
McGonagall lanzó otra mirada de advertencia.
El director sonrió calmadamente, demostrando, una vez más, su siempre sonriente y amable carácter.
"Bueno, queda decidido que habrá una disminución de 10 puntos menos para cada uno de ustedes, con lo que Gryffindor baja por 20 puntos y -10 para Slyhterin por el Sr. Snape, eso es todo." Sonrió. "Bueno, James, Sirius, deberían subir a su sala común, y aún tengo que intercambiar algunas palabras con el Sr. Snape."
James asintió y jaló de la manga de la túnica a su amigo, quien miró desafiante a Snape antes de salir de la habitación, en completo silencio, sintiendo como el odio se incrementaba en él.
"Vamos, Sirius."
Salieron de la oficina de Dumbledore.
"Bueno, supongo que eso fue culpa tuya... ¡qué ocurre contigo!" Gruñó el joven, era comprensible que Moony muchas veces terminara enfadado con Sirius, siendo el licántropo la dulce persona que era.
"¿De qué hablas?" Preguntó el animago de ojos azules.
"Lo que le hiciste a Moony." Aclaró el de lentes, caminando lentamente, ya que Sirius estaba estático. "¡Camina!"
"No lo sé. Lo de Moony sólo pasó; además, él también no dejó que lo acompañáramos, ¿sabes por qué? Porque él no siente lo que dice sentir." Confesó el ojiazul sus pensamientos... estaba sintiéndose completamente triste, lleno de dolor y confundido. Si Moony lo era todo para él, ¿qué podía hacer sin éste?
James sonrió.
"Es bueno ver que, después de todo, sí te preocupas por él." Comentó el de despeinados cabellos azabache.
"¿Qué voy a hacer con él?" Gimió, desesperado.
"Lo mismo que haces siempre." Comentó su amigo, queriendo servir de ayuda en un momento tan desesperante como ése.
"Hm." Lanzó un suspiro mientras se peinaba el cabello negro; acababa de entender lo que hizo con el secreto de su amado y se culpaba de lo que pasaba en esos momentos, especialmente de la pérdida de puntos para su Casa, probablemente muchos los vieran con odio.
Frunció el entrecejo.
"Las cosas están muy complicadas con Moony." Aceptó. "Y es mi culpa."
Empezaba a comprender la culpabilidad que asfixiaba a su Moony, la misma que llegaba a ser molesta para él, porque lo separaba, lentamente, de su querido amigo, a la única persona importante para él.
"Habla con Lily." Aconsejó James, la pelirroja era muy amiga de Remus, seguramente sabría de una forma de ayudarle.
Sirius asintió levemente.
"Supongo que no tengo otra opción, ¿no es así?" Preguntó, resignándose a tener una larga conversación con la pelirroja, quien, quizá, terminaría perjudicándolo a él con su alto concepto moral, o quizá su nuevo espíritu bromista y tolerante (Gracias a James) la ayudara.
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"Minerva, ¿podrías dejarme solo con el Sr. Snape?" Ella frunció el cejo, pero no pudo más que aceptar.
Salió de la oficina del director.
"Bien, sabes lo que voy a pedirte, ¿no es así?" Preguntó él.
Snape asintió mientras bajaba la cabeza.
"Todo esto es un secreto para todo el alumnado, ¿no es así?" Preguntó él, siempre había sido amable con el Director, porque se llevaba con él.
"Sí, nadie más sabe de esto." Aceptó el director. "Por eso mismo quiero que esto quede solamente entre quienes estuvieron involucrados en el problema, yo, y por supuesto, el Sr. Lupin. Creo que tiene derecho de conocer lo que ocurrió, porque es el más afectado dentro de todo esto."
"¡Pero fue culpa de Black y Potter!" Exclamó, indignado, Snape.
No entendía por qué el director siempre estaba de lado de Potter y su banda de matoncitos magos, pero no quería que la culpabilidad cayera sobre él, él ni siquiera sabía lo de Lupin y ahora resultaba que a él lo venían a condicionar. Sí, siempre sería así.
Gryffindor era el favorito del director.
James Potter, con su sentido de la amistad y la valentía, y con aquel temple que a él le ocasionaba náuseas, era el prototipo perfecto de lo que Gryffindor debía llegar a ser para ser completamente perfecto.
Hizo una mueca.
"Yo sé que fue idea de Sirius, pero no tienes porque inculpar a James cuando él no estuvo involucrado en este asunto; él sólo fue gentil e intentó ayudarte. Seas quien seas, ¿sabes que él es un buen chico? No quiero más discusiones, Severus. Ve a tu sala común, descansa un poco y mañana procura no pronunciar nada de lo que hablamos aquí ni de lo que sucedió."
Snape asintió, un poco molesto.
Se levantó de su asiento y con un asentimiento de cabeza y tras un 'Buenas Noches' salió de la oficina del director.
Gruñó, visiblemente molesto.
"Maldito Sirius." Maldijo mentalmente, aquello no terminaba allí, porque él, como Slytherin, tenía que ver por sí mismo, y no se detendría por nada del mundo. Porque odiaba a James y a Sirius, y ahora, Lupin, ya no era más que el recuerdo de algo que nunca pudo llegar a ser.
Alguien hermoso que nunca pudo entrar a su vida.
Como Lucius dijo una vez: 'Tan bello, no es para ti.'
Y quizá era verdad.
Ahora, él no quería comprobarlo.
Sólo quería llegar a su sala común y dormir largo rato, quizá el descanso le hiciera olvidar toda aquella comedia y pudiera empezar a pensar más claramente.
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El día llegó rápidamente, abrió sus ojos dorados y se descubrió a sí mismo tirado en el suelo, con la túnica rasgada y algunas heridas recién hechas en su piel. La sonrisa que en ese momento esbozó, era completamente falsa.
"Eres un monstruo, Remus. No mereces a Sirius." Pensó.
¡Cuán equivocado estaba! Al menos en ese momento, al pensar en Sirius de esa forma.
Pasó una mano por sus despeinados cabellos, queriendo aplacarlos, debido al agitación de la noche, pasó una mano por su mejilla, descubriendo un raspón y sonrió otra vez, él mismo se estaba destruyendo.
Cogió otra túnica que llevó y se cambió rápidamente, revelando más heridas en su cuerpo semidesnudo.
"Sirius." Sonrió.
Iría a su hermoso Animago.
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Estaba en la enfermería, Madame Pomfrey lo fue a buscar y lo encontró yaciendo inconsciente en el pecho, debido a la falta de energía, por el previo plenilunio, ya que había hecho un esfuerzo sobrenatural en la transformación.
Abrió lentamente los ojos, y descubrió una mirada amable sobre su rostro, esbozó él, una sonrisa.
El director de Hogwarts, Dumbledore, estaba allí.
"Buenos días, profesor." Sonrió el de ojos dorados, intentando sentarse, pero no logrando su propósito debido a un mareo que le obligo a permanecer recostado en la cama. "Lo siento." Se disculpó.
"No hay problema, Remus." Indicó el director. "Pero tengo que hablar contigo de algo muy serio. Algo que no puede esperar más."
Remus borró su sonrisa, adoptando una mueca de seriedad.
"Adelante, Director."
El director se aclaró la garganta.
"Esto es un poco complicado." Empezó. "Bien, ayer, cuando tú partiste a la Casa de los Gritos, tu amigo Sirius tuvo una 'brillante' idea, según él. Tengo motivos para creer que tú y él habían discutido, especialmente por sus acciones. Salió de su habitación a media noche y encontró a Severus en la biblioteca. De allí, partieron al Sauce Boxeador, con un destino en especial." Dijo Dumbledore.
"Buscaban llegar a mí." Terminó.
Dumbledore se sintió mal al encontrar dolor en aquella mirada tan transparente, era una persona tan agradable, qué estaba pensando Sirius, ¿no decía que eran amigos? ¿No eran los Marauders?
Pero Remus no solamente estaba destrozado por dentro, sino que a punto de explotar, la furia se acumuló en él de la misma forma en que se va inflando un globo, lenta y suavemente, pero cuando hubiera demasiado, explotaría... y él no quería que fuera mientras Dumbledore estuviera allí.
Asintió.
"Continúe, Profesor."
"Ellos llegaron al lugar, pero James llegó a tiempo para evitar que Severus entrara a la sala principal y ambos salieron de allí, Sirius ya venía rumbo al Castillo." Explicó al ver una mueca de comprensión.
"¿Tanto le odia?" Pensó.
"¿Qué pasó después?" Preguntó, nervioso.
"Sólo les bajamos algunos puntos, además, hablé con Severus, él no dirá nada ahora que conoce tu secreto."
Lupin cerró los ojos.
'Ahora que conoce tu secreto.'
Unas lágrimas silenciosas rodaron por las pálidas mejillas, sintiéndose calientes y un nudo se formó en su garganta mientras con fuerza, se aferraba a las sábanas. Si antes se sintió destrozado, ahora ya no quedaba nada de él, su espíritu se reducía a meras cenizas que el mismo viento sería capaz de desaparecer.
"Te dejaré solo." Dijo el director, levantándose.
Remus no contestó.
Los sollozos lo ahogaban.
Ahora estaba descubierto, y aunque Snape no hablara, ya no era lo mismo... No era lo mismo.
Abrió los ojos al sentir su olor.
Allí, en la puerta, Sirius Black lo observaba con una flor entre los dedos y una mirada cargada de arrepentimiento.
"Vete, Sirius." Pidió en un susurro.
"Moony, yo..."
Moony se puso de pie y caminó a Sirius, se lanzó sobre él y lo empujó fuera de la enfermería.
"Dije: ¡VETE! Quiero estar solo." Exclamó.
"Merlín, Remus." Suplicó el animago. "Yo lo siento tanto."
"Una disculpa no arreglará las cosas, Sirius. Nada será capaz de devolverte mi confianza... y lo que nosotros tenemos, ha llegado a su fin."
Sirius abrió mucho los ojos y caminó rápidamente a Moony, lo tomó de la cintura y lo besó.
"Adiós." Y dejó la flor en su mano.
El licántropo cerró los ojos, culpable. No importaba lo que Sirius hiciera de ahora en adelante, porque para él ya no había sentido en el simple hecho de permanecer con alguien en quien no confiaba... Miró la flor en su mano, una rosa blanca y pura. Su corazón se quebró.
Y la imagen mental de Sirius Black enamorado de él, le hizo sentirse peor aún.
¡Amaba a su amigo! Pero la confianza estaba perdida, y ¿qué sentido había? En realidad, ya no había nada que le hiciera permanecer allí, quebrándose la cabeza y pensando una forma de empezar sin Sirius.
Porque él lo amaba, y cuando él entregaba su corazón, sólo esperaba una cosa a cambio: que fuera eterno.
Las lágrimas que brotaban de sus dorados ojos cesaron cuando limpió con el envés de la manga sus mejillas y aspiró aire, queriendo controlarse, suplicando poder hacerlo. Él estaba arrepentido del arranque de ira contra Sirius, pero eso no cambiaba que su amigo rompió el pacto hecho con ellos.
Pensó en James.
Sí, lo mejor sería esperar a que su amigo James fuera a visitarlo.
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La imagen de Sirius Black entrando derrotado a la Sala Común, le hizo sentirse mal, pero no había opción, él mismo aún no superaba la pequeña fase de 'ignoremos un par de horas a Sirius Black para que aprenda la lección' que él planeó después de su corta charla en el trayecto a su dormitorio, luego de ser descubiertos.
Miró a Lily de reojo, quien entendió lo que pensaba su novio y se encaminó a él, sentándose a su lado, con una mirada llena de tristeza.
"Sirius me dijo lo que hizo." Empezó, sabía que no fue acto digno de alguien que dice estar enamorado, pero también le explicó la parte de los celos, y era un poco más comprensible. "Aunque dudo que, de buenas a primeras, Remus le dé el perdón que necesita."
James asintió.
"No seas tan duro con él, James." Pidió ella. "Hay veces que como personas hacemos cosas incorrectas y bla, bla, bla, pero aquí lo importante es el arrepentimiento, y que éste venga del corazón. La humildad es lo primero, James Potter. Ponla en práctica." Le dio un beso en la mejilla a su novio.
El animago lanzó un suspiro. Ésa era su novia, la chica más moral de todo el mundo, pero con un enorme corazón y capaz de perdonar la barbaridad de Sirius, porque analizaba las cosas con el corazón y no solamente con la cabeza... usaba a ambos.
Volvió a asentir, preguntándose si no se veía como un idiota, haciendo eso en un momento que requería seriedad.
Lily pensó algo similar.
"¿Y bien?" Dijo, luego de apartar los pensamientos anteriores de su cabeza. "¿Hablarás con él?"
"¡Pero no sé qué decirle!" Admitió.
Ella rodó los ojos.
"Mira, James, hay veces en que no demuestras ser tan inteligente. ¿Qué puedes decirle? Empieza con Remus, él seguramente querrá hablar sobre lo que acaba de sucederle."
"Merlín, Lily, no me digas que lo mandaste, así de rápido, con Remus." Habló, atónito, nuestro amigo de lentes.
La chica sólo se encogió de hombros.
"Bien, chico listo, así no tendré que decírtelo. ¡Ve con él! Sinceramente necesita tu ayuda, ¿entendiste? A mí me toca la parte difícil de todo, James, así que no arruines mi plan..." Miró a su novio fijamente, con la mirada entrecerrada, ¿sería James capaz de manejar la situación? El corazón de James era de oro, así que podía confiar en él, se dijo.
"¿Parte difícil?" Curioseó James.
"Sí: Remus. Ahora tú ocúpate de la otra." Le dio un beso fugaz y sonrió. "Rápido, James."
Y salió, así, ella de la Sala Común, dejando a un confundido James sentado en uno de los sillones forrados de rojo.
"¿Qué más da?" Pronunció, antes de levantarse y caminar a las escaleras.
"Ahí te voy, Sirius Black. Estés listo o no."
Y sabía que la conversación sería inmensamente larga.
Pero suplicó a todos los dioses que su novia estuviera a salvo de la furia del licántropo, no fuera a morderla del coraje. Y así, siguió caminando, hasta estar frente a la puerta, abrió y vio a su amigo tirado en la cama, con la mirada perdida en el techo.
"¿Podemos hablar?" Preguntó.
Sirius solamente sonrió.
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Continúa...
Notas de Lena:
Actualicé antes, ¿por qué? Porque en el examen de hoy me fue súper bien, porque me lo sabía todo y como ya salí de vacaciones me dieron permiso de estar en Internet tiempo suficiente como para actualizar esto. Jeje.
Reviews.-
remsie.- Sirius no es malo, sólo es tonto XD Remus está enfadado, y no sólo él sino que James también se enfadó, y con razón!! Sí, Sirius va a disculparse, veamos qué barbaridad les pongo luego. De exámenes y leyendo fics... jeje, eso no es bueno, ojalá te haya ido bien. Y gracias por el apoyo con mis examenes.
D.Mo.- Gracias por el review, fue muy amable de tu parte. La teoría del 'descubrimiento' fue la única que pensé, me alegra que te haya gustado. Y sobre Sirius, bueno debemos tomar en cuenta que su relación con Snape ni de broma es agradable. Bueno, ojalá la espera no haya sido tan dura... no tardé tanto.
Karla ('Mione.- No importa por lo del review; créeme, con la escuela, y todo lo demás que tú dices, comprendo perfectamente, y te repito: No hay nada que disculpar!! ¿Crees que ésa fue una buena forma de descubrir el secreto de Remus? No se me ocurrió otra, jeje, y fue la que dejé. Oh, espero que veas que Moony sí está enfadado con Sirius. Y no te preocupes, el enojo no les durará mucho. Severus disfrutó MUCHO la noche con Lucius, pero no te preocupes, eso ya vendrá saliendo... me enfocaré en ellos un poquito más. Bueno, yo seguiré el fic, siempre rápido y de forma constante, y ojalá siga saliéndome bien, como ustedes dicen. Besos y cuídate mucho.... Suerte en la escuela.
Jeuny.- Hola!! Me agrada que les gusten mis capítulos, eso es muy bonito y cada comentario hace que me esfuerze más y más. Sí, admito que Sirius es muy tonto, pero un amor!! ¿Por qué escribo lindo? Oh! Gracias, para mí aún estoy aprendiendo. Y claro, chica, en mi profile siempre lo digo: Son libres de agregarme a su messinger... mi mail es Tai[guión bajo]yamada[arroba]hotmail.com Bueno, puse arroba y guión bajo en letras porque ff.net no lee ni esos signo. Un beso y cuídate.
