= Culpa, arrepentimiento... y amor. =

Por Lena Hiyasaki.

Capítulo 14.-

Oyó unos pasos suaves lejos de él, acababa de abandonar la enfermería y estaba descansando en su habitación, por orden de la enfermera y de Lily, quien estuvo molestando al decir que se veía excesivamente pálido y que parecía demasiado delgado... etcétera.

Caminó por toda la extensión de su habitación, la misma que compartía con Sirius, James y Peter, y miró, preocupado, su reflejo en aquel enorme espejo que Sirius solía acaparar para sí mismo.

Hizo un pucherito y lanzó un suspiro al aire, empezando a preocuparse severamente por su salud mental... que parecía descuidada últimamente y quizá Sirius se aprovechara de esto para conseguir su disculpa de Remus, aunque éste planeaba dársela rápido... así aclararía los puntos de su relación, aquella que él mismo truncó por el hecho que reveló su secreto a un Slytherin, y no a cualquier Slytherin, ¡no! A Severus Snape.

Juntó sus manos en su pecho y gruñó prolongadamente, repitiendo ese gesto alrededor de tres o cuatro veces, antes de perder cualquier vestigio de cordura y lanzarse de un salto a su cama.

Juró y perjuró que esa actitud no era propia en él, sino que se la contagió su ex-novio, aquel a quien estaba esperando y por quien estaba actuando de aquella forma tan paranoica.

Lo bueno era que estaba en clases, con Peter y Lily, quien dejó abandonado a James en su habitación, ya que roncaba, profundamente dormido, mientras Remus gruñía y ocasionaba más ruido que ellos.

Quiso hablar con su animago amigo, pero éste en verdad parecía cansado, y según le contó Lily, Sirius consiguió con McGonagall, un permiso para su amigo, que se veía en exceso cansado, y habiendo sido su culpa ese accidente que se propició la noche anterior, pedía indulgencia para James.

Y para sorpresa de Evans, Peter y el mismo Sirius, lo consiguió.

Odió estar en su cama, esperando el momento exacto en que Sirius hiciera acto de aparición allí, cuando se diera un receso en las clases... ¡estaba deseando verlo más que nunca! Y eso que se suponía, estaba enojado con él porque aún no le pedía perdón de forma apropiada. Tragándose su propio orgullo y aceptando que no siempre las cosas deben hacerse porque uno no está consiguiendo lo que quiere.

Remus supo que eran motivos de celos, y comprendió el sentimiento de su amigo, él mismo lo vivió día a día antes que Sirius empezara con su flirteo con él. El ojiazul era muy codiciado entre las chicas y los chicos y no ayudaba mucho que Sirius fuera un egocéntrico coqueto hedonista narcisista sin remedio.

¡Qué más da! Pensó.

Aún así, ahora era su turno de esperar, y sufrir, como el perrito ojiazul lo tuvo esa mañana, cuando terminó toda relación amorosa que pudiera tener con él... su vínculo estaba acabado.

Golpeó el colchón con fuerza, y desmedida violencia, refugiando su sufrimiento en el natural sentimiento de defensa que se levantó a su alrededor... no permitiría que Sirius lo hiriera más, y si sus intenciones eran arreglar el problema, lo harían...

"¿Remus?"

El licántropo casi cae de la cama del salto que pegó debido al susto... No pensó que James fuera a despertar de buenas a primeras y le hablara al escuchar sus golpes contenidos por el colchón.

"¿James?"

"¡No! Merlín aquí presente." Bromeó su amigo saliendo de la cama de Sirius, que era donde estuvo durmiendo todo ese tiempo. Se pasó una mano por el cabello negro, desarreglándolo un poco, para tener ese mismo look que a él siempre le agradó proyectar. "¿Estás bien?"

Moony casi rió ante la pregunta de su amigo.

Se estaba volviendo costumbre que preguntaran eso, pero bueno, a él la pregunta le tenía sin cuidado, la respuesta sin embargo, estaba consumiendo su alma y acabando con lo que él llamaba nervios de acero.

Sabía que si Padfoot se presentaba en ese momento, él se derretiría ante el simple hecho de tener contacto visual con él. Porque era demasiado intenso lo que estaba sintiendo, y saber los motivos de su animago predilecto le hicieron darse cuenta de algo, él nunca tuvo el tacto para aclarar lo de Snape con él.

"Y pensar que todo empezó por un tonto castigo." Recordó.

"Sí, James, ¿o debería decir Merlín?" Continuó el juego de James con una sonrisa amable.

Desconfiaba de lo que Snape pudiera decir de ahora en adelante, pero era lo de menos, mientras estuviera a gusto con sus amigos, él estaría feliz y lleno, completo, sin dudar del sentimiento que cubriría su alma de calidez y confort, como sólo Sirius sabía hacer, contagiarlo de alegría, confundirlo y hacerlo un ser tembloroso y nervioso... que no sabía cómo reaccionar ante los sentimientos demasiado intensos en su pecho.

"¿Hablaste con Sirius?"

"No desde la mañana." Hundió su rostro entre sus manos, porque su amigo no lo veía, así que aquellas muestras de debilidad quedaban entre él y el dosel que cubría la cama, si al caso, sus sábanas también lo sabrían.

James se levantó de su asiento y caminó hasta estar frente a la cama de Remus y descuidadamente se dejó caer sentado en el suelo. Vio de frente a Remus, que se llevó una sorpresa cuando descubrió la mirada oscura viéndolo fijamente.

"Bueno, yo hablé con él... largo y tendido." Explicó con suavidad, demostrando comprensión en una sonrisa. "Lo que hizo fue sólo por un momento de celos, estupidez suya que no seremos capaces de borrar por nada del mundo. Ya sabes como se pone cuando está contigo." Habló, dándole un aire tétrico a sus palabras. "Te llevas a mi Sirius Black -el bromista de Hogwarts- y lo conviertes en Sirius Black -el idiota enamorado de Moony-."

Pensó que eso, en parte era cierto, pero por otra parte era completamente falso, y que él vivía una situación similar.

"¿Cómo? ¿Lo mismo que tú y Lily?" Preguntó cautelosamente, sus ojos brillaron divertidos ante lo que estaba planteando.

James se sonrojó a las palabras que su amigo pronunció con un tono un poco divertido.

"¡Oye! Juro por Merlín que si sigues así..." Se detuvo al oír una risa de su amigo. "¡Eres desesperante, Moony!"

Moony jugándole una broma.

Y esas pequeñas cosas eran las que le decían que Sirius sí cambió algo de Remus, antes el de ojos dorados no hubiera hecho esa broma, sino que se hubiera quedado callado, sonrojado por aquello... aunque eso sucedió, se percató más tarde de ello, su amigo tenía las mejillas teñidas de un leve tono rojizo.

Hubo un momento en que pensó que Moony estaría roto por lo sucedido en la noche anterior, pero no se vio así para nada, más bien parecía mejor, recuperado de su debilidad y dispuesto a dirimir los conflictos con Sirius en ese momento, ¿qué sentido tendría no hacerlo si lo deseaba intensamente?"

James sintió el entusiasmo de Moony en su sonrisa, en sus rasgos relajados, en sus movimientos naturales y el hecho que no estaba comportándose de forma molesta.

Su amigo debía estar muy desesperado de lo que sucedió con él y Sirius.

Si era obvio el hecho que Moony esperaba el momento en que éste apareciera por la puerta para aclarar todo aquello... Sirius miró el reloj que Evans le regaló después de formalizar su relación y vio que faltaba poco para que terminaran las clases y así, pronto se reencontrarían Sirius y Remus.

"Se acerca la hora del almuerzo, Moony." Habló James, sus ojos negros se fijaron en el cuerpo esbelto de su amigo, quien le sonrió asintiendo. "¿Planeas bajar o te quedarás esperando a Sirius eternamente?"

"Creo que me quedó con la segunda opción... Si lo ves dilo que estaré esperándolo aquí." Se sonrojó cuando terminó de hablar y su amigo sólo asintió tras una sonrisa.

Se levantó de su asiento, y se limpió el trasero con las manos, bostezó largamente, aún un poco cansado pero con muchos deseos de encontrarse con su hermosa novia de ojos verdes... que probablemente le reñiría por haber faltado a clases.

Miró a su amigo una vez más, y sintió una punzada de dolor al verlo allí, abrazándose a sí mismo, entre triste y entusiasmado. Con una mezcla de sentimientos que nunca él experimentó antes. Y que no tenía en su agenda experimentar jamás.

Se acercó al de ojos dorados y le levantó el rostro del mentón.

"¿Seguro que no vas?" Quiso asegurarse y con una sonrisa descubrió que él apreciaba mucho la felicidad de sus amigos... Incluido Peter, porque el hecho que fuera despistado, torpe y muuuy desconfiado de sí mismo, era uno de sus más cercanos amigos.

"Oh sí, estoy seguro, Prongs." Levantó su mano y tomó entre las suyas una de las manos de James fuertemente, en un apretón de amigos que requería el sentimiento de seguridad que se le escapaba en cada respiro, en cada parpadeo y cada palabra pronunciada por él. "Antes que nada, quiero agradecerte por haber estado con Sirius y por comprender lo que sentimos y no juzgarlo a él."

Vio que una lágrima brilló, atrapada en las pestañas abundantes y largas de su amigo, quien parecía demasiado frágil y quebradizo en ese momento... como siempre fue, ya no más la sombra regia del lobo tras esa mirada, ya no más.

Sólo la mirada necesitada de afecto y comprensión, del cariño que nunca recibió abiertamente debido a la condición que lo afectó desde su infancia... la infancia que tuvo que abandonar a la mitad, porque no tenía derecho de seguir viviendo una mentira... ¡estaba destinado a madurar antes de tiempo!

Su maldición estaba escrita en cada poro de su piel, así mismo como en cada estrella brillante del cielo, que con el paso de los años iría consumiéndose, lo mismo que él, terminaría pereciendo debido a su enfermedad, a aquella causa ilógica que terminó afectándole a él... su licantropía.

"¿Sabes que Lily y yo siempre estaremos para ti?" Quiso saber y vio el cabeceo afirmativo de su amigo.

"Es bueno contar con amigos como ustedes..." Limpió sus ojos de los rastros de lágrimas y adquirió un tono rojizo en sus mejillas cuando James le ayudó con esa tarea con una sonrisa en los labios. "Gracias, James."

James sonrió una vez más y besó la frente del muchacho antes de girarse y caminar a la puerta.

"Y a ti gracias por volver a Sirius un ser más sensato." Guiñó un ojo infantilmente y terminó por salir de la habitación, dejando a un Moony mucho más calmado, aunque no menos vulnerable y débil ante los futuros temas que podía abordar en una conversación larga y completamente honesta sobre los sentimientos, pensamientos y planes de aquel a quien en esos momentos estaba planeando aceptar como a su futuro novio.

Esgrimió una sonrisa honesta y se dedicó a esperar a Sirius, sabía que éste haría acto de aparición de un momento a otro, y ya esperaba el momento en que se encontraran para aclararlo todo de una buena vez.

¡Estaba demasiado impaciente!

Y supo que eso en su relación sería bueno, porque estaban empezando y el amor debía ser chispeante y lleno de flashes, de colores brillantes y sonrisas hermosas compartidas... y un sentimiento de querer estar todo el tiempo con él y no perderlo de vista... Y estaba feliz porque por primera vez estaba amando sin limitaciones, sin pensar en nada más... dejando de lado el sentimiento de culpa que siempre le agobiaba y encontraba hogar en su pecho.

Se sintió bien amar por primera vez, y él lo experimentó en todo el cuerpo, cuando el escalofrío lo recorrió por completo, haciéndolo sonreír en entendimiento... Su Sirius estaba cerca, y con él, una maravillosa reconciliación.

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Estaba demasiado cálido en ese momento como para prestar atención al hecho que estaba siendo cobijado por unos fuertes brazos que se cerraban alrededor de su cintura, o para notar el rostro escondido en su cuello y los mechones rubios que cosquilleaban en su rostro, pero cuando abrió los ojos lentamente, debido al cansancio, no pudo evitar lanzar una exclamación al descubrir que aquel calor que le brindaban era propiedad de Lucius.

Y que éste despertó de un sobresalto por el escándalo ocasionado por Snape ante la sorpresa que, de un momento a otro, se llevó.

Lucius supo mostrar una sonrisa amable en ese momento, dejando su lado su actitud de Casanova y mostrándose espiritualmente a un sonrojado Severus que miró incrédulo al joven a su lado.

"¿Estás enfermo?" Preguntó Lucius con diversión ya que el sonrojo no sólo persistía en el rostro de aquel que en una ocasión fue su amante, sino que se incrementaba conforme el estrechaba el abrazo.

Severus se apartó y empujó aparte el cuerpo de quien lo acosaba en esos momentos, su rostro sonrojado, su corazón latiendo acelerado y su cerebro bloqueado en esa situación.

"¿Por qué no me dejas en paz?" Quiso saber, apartando unos mechones de su rostro pálido y mirando fijamente a su interlocutor, quien le sonrió seductoramente en ese momento, aprovechando la confusión de Snape. "Ya tienes a Narcissa, conseguiste lo que querías de mí... ¡Déjame en paz!"

Y la orden ocasionó un ataque de risa en el Malfoy allí presente, quien se estiró un poco, tomando entre sus manos el rostro confundido de Severus.

"¿Y crees sinceramente que Narcissa me importa tanto como tú me importas?" Preguntó en un susurro suave que sopló aire en su rostro de forma gentil. "Si no sabías, yo siempre terminó desechando a los que han estado en mi cama, aunque sea una vez... Pero contigo no es lo mismo, Sev, porque tú sí me atraes, no sólo de forma física." Contestó, su mano trazó una caricia desde el mentón de Snape hasta su cuello, atrayéndolo hacia él, encontrándose de esa forma, sus labios en un beso poderoso.

Las manos hábiles de Lucius recorrieron el rostro del Slytherin nervioso y sus dedos se introdujeron entre las hebras de cabello oscuro... despeinándolo mientras el beso se volvía más furioso.

Consiguió un gemido suave de parte de Snape, un gemido que consiguió encender todo el deseo contenido en su cuerpo.

Y alzó el rostro, encontrando los ojos de Snape, que brillaron de un sentimiento indefinido, mientras sus labios húmedos de saliva soplaban aire con firmeza, de forma desesperada.

"Ámame, Snape." Jaló el cuerpo de Snape y de un brusco movimiento se encontraron ambos en el suelo, Lucius sobre Severus. "¿Qué dices?"

Y su respuesta fue el brusco empujón hacía sí, de parte de un sediento Snape que besó los labios que se le presentaban con una avidez que Lucius jamás esperó encontrar en una criatura como el pálido Slytherin gruñón, pero lo aprovechó, y mientras despojaba a Snape de sus ropas, la luz de la chimenea iluminó sutilmente el cuerpo semidesnudo de quien sería, una vez más, su amante.

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Abrió la puerta con la seguridad que sólo él podía poseer en una situación de ese tipo. Estaba acostumbrado a ir por la vida con el deseo de conseguir lo que siempre se proponía: reconquistar a Moony, aún y cuando Peter la clasificó como Misión Imposible, era la principal misión que llevaría a cabo.

Un suspiro fue su único acompañante mientras decidía si seguir avanzando y despertar a Moony, quien parecía tranquilamente dormido, o salir, huyendo como el cobarde que no quería ser, dejando que su amado decidiera mejor el momento adecuado para aclarar la situación pendiente.

Pensó que la primera era una mejor opción, y le daba la oportunidad de disculparse correctamente y demostrarle a Remus cuanto se preocupaba por él en ese tipo de momentos, después de haber caído en una serie de errores que desencadenó el peor rompimiento de su vida (Los demás los ocasionó él).

Ostentó una sonrisa hermosa en ese momento de la cual siempre se sintió orgulloso portar.

Lanzó un tosido fingido, que llamó la atención del licántropo, que no estaba dormido, sino estaba simplemente recostado en la cama, boca abajo, leyendo un libro que Lily le prestó un día.

"¿Sirius?" Preguntó y vio el rostro de su ojiazul, sintió alegría en el pecho cuando éste asintió.

"Creí que estabas dormido." Comentó el de cabellos negros con un tono de voz suave, queriendo mantener una intimidad entre ellos dos.

Remus le sonrió, indicándole el lugar a su lado, para que lo acompañara y pudieran tener, de esa forma, una mejor conversación, que resultaría sumamente complaciente para ambos lados.

"Lo mismo pensaste aquella noche, ¿te acuerdas? Cuando bajaste a la sala común y creíste que estaba dormido en uno de los sillones... La primera noche que estuvimos juntos." Rió Remus, rememorando la noche que precedió este flujo de sentimientos que ellos ya no podían detener tan fácilmente.

Sirius afirmó con un movimiento de cabeza, tomando asiento en el lugar que Moony le asignó.

"Quería disculparme por la estupidez que cometí, Remus." Inició su disculpa y apartó la mirada, no siendo capaz de soportar el sentimiento tan fuerte que se fundía en aquellos ojos de oro puro. Mismos ojos que estaban cargados de un sentimiento intenso que latía en su pecho sólo por Sirius. "Sé que tú estás en todo tu derecho de odiarme, pero no deberías ensuciarte con ese tipo de sentimientos... especialmente por mí."

El licántropo sonrió abiertamente.

"Y tú eres demasiado inseguro para ser cierto, Sirius." Sus labios rozaron la mejilla de Sirius cuando se acercó más a él, lo suficiente como para murmurar en su oído... "Yo te quiero, Padfoot."

Y el estremecimiento que lo recorrió fue nada comparado al que embistió el cuerpo de Remus.

"¿Cómo habrías de arriesgarte a quererme si somos tan distintos, Remus?" Preguntó, sonando un poco inseguro debido a todo lo sucedido en torno a ellos.

Él no era muy dado a entregar su amor a cualquiera, y cuando lo hacía tenía la intención de no dar vuelta atrás y no arrepentirse de sus decisiones, fueran buenas o malas, pero esta vez tenía que arrepentirse, y estaba arrepentido, seriamente deseando que el perdón fuera otorgado de una vez.

"¡Vaya, Sirius!" Exclamó con sorpresa, tomando entre las suyas la mano del animago a su lado. "Me pregunto, ¿qué le pasó a tu orgullo de mil galeones?" Una sonrisa suya animó a Sirius a sonreír.

"Entonces, ¿me perdonas?"

Remus asintió calmadamente.

"¡Eres tan bueno, Moony!" Besó su frente y lo abrazó, presionándolo contra su cuerpo con el afecto de un amante cuidadoso y cariñoso, que se encarga de proteger a su amado siempre.

"Bueno, Sirius..." Dijo, tornándose la piel de sus mejillas de un rosa intenso. "Tu disculpa requería de más... 'énfasis'." Y empujó el cuerpo del animago en la cama, posicionándose sobre él dulcemente.

Lo miró a los ojos íntimamente, compartiendo un vínculo único entre ellos dos y sujetó el rostro de su novio, aunque no se habían vuelto novios formalmente. Besó su nariz suavemente.

"¿Sabías que te amo, Sirius?" Preguntó tímidamente, con las mejillas ardiendo de forma furiosa.

Sirius asintió.

Un beso de parte de su hermoso licántropo le hizo callar cualquier posible palabra que fuera a decir.

Sentado a horcajadas sobre él, Moony acarició su mentón insistentemente.

"Quiero que me ames por completo, Sirius." Y se dejó caer sobre él, quien giró su cuerpo sobre la cama, quedando sobre el frágil cuerpo de su futuro amante y le besó el cuello con amor.

"¿Seguro, Moony?"

"Tanto como lo estoy de amarte, Sirius." Y cerró los ojos con fuerza, cuando sintió como lentamente Sirius iba removiendo las túnicas.

El etéreo regalo del amor sería una lazo que los uniría para siempre.

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Continúa...

Notas de Lena:

¡Casi no lo acabo! Bueno, este es el final del fic, en sí como fic, el próximo capítulo será el lime prometido, así que quedan advertidas todas, explico que no será nada explícito, puesto que no quiero que me veten en , así que será sólo un lime y habrá advertencia para quienes no lo querían. Y para que no se confundan, después del Capítulo 15 habrá un Epílogo muy chiquito y que nadie se espera cómo es, que estaré subiendo [espero] una semana después del Capítulo 15.

Disfrútenlo, chicas, que esto está terminando.

Reviews.-

remsie.- Hola! Es que Lily es muy inteligente y sabe realmente que es lo que busca, en ese momento era hacer entender a Remus. Y seguirán siendo una linda pareja, como todos quisimos desde el principio del fic, cuando no había sucedido nada de eso. Para hacer posible la conversación de James tuve que recurrir a un chico, porque no quería que quedara demasiado elaborada y que pareciera falsa... pero tienes razón, los chicos son menos sensibles y jamás sabrían qué decir para mejorar las cosas... James fue un poco rústico en ese aspecto, pero sirvió para levantarle los ánimos a Sirius y ésa era la intención. Y allí tienes ya el capítulo. Ese final apunta a más... Jaja, en el siguiente capítulo juro que escribiré algo por lo que la espera valdrá la pena °sonrisa pervertida°

lizzyblack.- Gracias por el comentario, que bueno que te gustó el capítulo anterior, y sí, Lily le lavó el cerebro a James y las cosas están rumbo a arreglarse... Cuídate.

Lil-Evans.- Me hace sentir incluso mejor tu mensaje que muchos otros, porque si te gusta mi fic pero no la pareja, eso ya es decir mucho -nunca creí que eso pudiera suceder- Bueno, ojalá te haya gustado. Un beso y cuídate.

D.Mo.- No importa lo del review, igual y yo actualicé antes de costumbre, eso es lo de menos, el caso es que mi fic les esté gustando, que si no, no tiene sentido que lo escriba. Y bueno, lo de Sirius no tiene mucho remedio, así es él, lo bueno es que Lily sí lo hizo pensar un poco[a Remus]. Lamentablemente, tengo que acabar el fic... mi única neurona está siendo demasiado exprimida con esto. Aún hay muchos buenos fics que puedes leer, y bueno, siempre puedo hacer otro fic de ellos dos... en el que escriba un poquito más... Y para ser honesta, en realidad no lo quiero terminar así de rápido, pero no hay más inspiración.