Hola a todos y mil dsiculpás por la tardanza, pero estas semanas, han estdo llenas de examenes, trabajos y bueno un sinfin de cosas} Espero qeu este capitulo les guste.
Silvert Moonlight-81
Mil gracais por tu review, y disculpa la tardanza, espero que esta capitulo te gusta, ya falta poco para el fin, un beso.
Ferio Tsukino
Bueno no te preocupes ya se sabra el por que lo extraño, digamos que era necesario, para aunir algunos cabos, y lamento mucho la tardanza. Y Mil gracias por tu review
Lul
Lamento mucho no haber actualizado antes, espero que este capitulo te guste y si digamos que las cosas empiezan a volvera la normalidad aun que aun falta la verdadera batalla, mil gracias por tu review.
Las pupilas verdes y rojas se cruzaban en cuestión de segundos, la pelea era verdaderamente atroz, muchos edificios habían sido derrumbado por la fuerza de los genios.
Pero a ninguna de las dos chicas parecía importarle, una se encontraba cegada por la rabia y el rencor, la otra disfrutaba del momento.
En el pasado estas chicas, habían trabajo hombro con hombro para salir con vida de un lejano lugar llamado Céfiro, ambas habrían dado la vida por la otra, ambas compartían un lazo especial, pero eso había sido en el pasado esto es ahora.
Un rayo cruzo por el oscuro cielo, golpeando con su luz unas pupilas verdes llenas de rabia, esa era Anais, la más noble de las guerreras, la de mejor carácter, la que ahora mandaba un huracán verde a su amiga Lucy. Lucy sonreía de lado, disfrutando con la rabia de la otra, con sus pupilas rojas, llenas de diversión, sin reconocer en las pupilas verdes a su antigua aliada y amiga, si Lucy la hubiera reconocido solo probablemente el desenlace habría sido menos doloroso, tal vez, solo talvez si Lucy tuviera poderes de premonición se abría dado cuenta que al momento de darle la mano a Sakura Kinomoto y Serena Tsukino empezaba a escribir una nueva historia que modificaba su destino.
Pero eso ahora no importaba, Lucy no recordaba nada que tuviera que ver con Céfiro, con Marina o Anais y era por eso que disfrutaba verla sufriendo.
Ver en aquellas pupilas verdes, la rabia y la frustración era algo que todo guerrero disfrutaba, Lucy era un guerrero en toda la extensión de la palabra y un guerrero no solo atacaba el cuerpo sino también la mente de su enemigo, esa era una lección que Anais nunca aprendió.
las espadas chocaron una vez más en el aire en un golpe seco y metálico que resonó por las calles vacías de la ciudad de Tokio, solo tapizadas por los cuerpos ahora sin vida de los que estaban más cerca de la torre.
Los sobrevivientes si es que los había, tenían que estar en algún lugar a kilómetros de ellas, pero ahora a ellas no les importaba, Lucy había juntado energía en sus manos y la había lanzado contra el genio del viento, quien lo había detenido con un escudo.
Pero lejos de enfurecerla, Lucy estaba aun más divertida, Anais era ahora más fuerte y rápida que momentos atrás, Lucy embistió en su espada y pero Anais fue más rápida y logro hacer un corte en su brazo derecho.
Lucy se alejo rápidamente contemplando la sangre que goteaba de su brazo, no sabia por que pero aquella imagen le era conocida como si ya la hubiera vivido, hacia mucho tiempo, enfoco la vista al frente y por un instante en ves del genio verde pudo ver uno negro con rojo, pero solo fueron unos instantes, el cabello de la pelirroja siempre bien sujeto en una trenza, ahora caía sobre sus hombros, al parecer la cinta que sujetaba su cabello había sucumbido ante una ataque de su enemiga.
Anais ya no podía más, había llegado al limite, pero haría su ultimo esfuerzo, apretó con fuerza el regalo que años atrás Paris le hiciera, la única prueba que tenia de que el chico existía y no era obra de su imaginación, lo apretó con fuerza por que sabia que iba a morir y quería sentirlo cerca de ella, en el ultimo momento.
Ambos genios estaban frente a frente, los ojos de las convatientes volvían a estar frente a frente, y entonces Anais noto un pequeño resplandor en el cuello de la guerrera del fuego, lo reconoció como el colgante que años atrás Latís le diera a Lucy, talvez no todo estaba perdido.
-"Te rindes?"- Pregunto con una sonrisa la pelirroja
-"Nunca"- dijo la rubia sin apartar la mirada de los ojos de la otra
-"Entonces morirás?"- Pregunto Lucy
-"No pienso morir"- fue la respuesta de la ojiverde
Los ojos cafes-rojisos se clavaban en ella con furia, y con algo parecido a la melancolía, Sakura no sabia donde pero estaba segura que había visto unos ojos iguales antes.
Sakura Kinomoto maestra de las cartas, también había olvidado su vida anterior, y era por eso que no recordaba que el chico que ahora la miraba duramente era el mismo que años atrás, había jurado regresar a su lado.
La dulce Sakura había olvidado aquella promesa y muchas cosas más, ella aun con sus poderes de premonición no había visto la filosa navaja de la guillotina acercándose a ella, no había visto lo que le deparaba el futuro cuando había decidido dar la mano a Lucy Shido y Serena Tsukino, cambiando así su destino y el de mucha gente más.
Pero eso no le importaba, lo único que sabia era que solo quedaba uno de sus enemigos de pie y que ella tenia que derrotarlo y cuando lo hiciera todo estaría bien.
Kerberos a su lado, se encontraba dispuesto a atacar y deshacerse de una vez y para siempre de aquel chico que molestaba a su ama, Shaoran apretaba contra si un mazo de cartas, cartas que había creado hacia algunos años, y que había creado para proteger a su mundo, pero jamas había llegado a pensar que las ocuparía para atacarla a ella.
No le quedo otra opción, las invoco, a comparación de las Sakura Cards estas eran menos, solo 27 cartas pero no menos poderosas, Li las observo con melancolía, solo uno de ellos podía ganar la batalla y el perdedor solo lo estaría si estaba muerto esa era la prueba más dura que el destino le había puesto.
Las cartas de un fondo verde profundo comenzaron a brillar, el símbolo del clan se dibujo bajo sus pies, dos figuras aparecieron junto a él, dos guardianes dispuestos a protejerlo contra lo que fuera que se enfrentaran.
Sakura los observo en silencio, la chica era muy bonita con el cabello castaño- rojizo que se sujetaba en una coleta alta mientras el flequillo caía sobre sus ojos enmarcando una pupila con destellos rojizos, la larga coleta brillaba con algunos destellos plateados dejando ver el origen de la guardiana, el vestido de la chica era estilo oriental con los bordes en color oro, y con una inscripción en la parte media, era el lema de la familia Li, la chica también usaba como accesorios unos aretes y una esclava que simbolizaban al Yin/Yang, en el hombro derecho tenia una especie de esfera de cristal que brillaba tenuemente.
La otra figura a su lado, era una especie de Drago negro con los ojos azules, con poderosas garras y amenazadoras alas que agitaba lentamente, Shaoran Li tras ellos miro desafiante a la chica, la verdadera pelea estaba apunto de empezar.
Pero ella lejos de tener miedo solo sonrío, como si todo eso, no le preocupara, aun que había algo en su mente que le informaba que ya había vivido algo muy parecido, por un momento vio frente a ella a un chico con uniforme intentándole arrebatar algo pero tan rápido como había llegado se había ido.
-"Este será tu fin"- dijo ella con voz fría lanzándose al ataque con la carta de la espada en sus manos y la de salto en sus pies, Shaoran solo la miraba, mientras tanto Tsuki Moon la guardiana de Shaoran había sacado de aquellas esfera roja una espada que era la copia exacta de la de su amo y creador y se dispuso a atacar a Kerberos la bestia del sello con los poderes del sol.
-"AHHHHH"- El grito de la guerrera mágica del fuego lleno por completo la quietud de la ciudad, Lucy no lo podía creer, observaba la sangre que emanaba por su costado, donde Anais había abierto una herida con un golpe limpio y certero.
La guerrera mágica del viento miraba todo con las pupilas dilatadas y el miedo reflejado en ellas, tiro la espada que cayo produciendo un sonido ensordecedor, la hoja llena de la sangre de su amiga, relucía ante la luz de la luna.
Levo sus manos a su boca para ahogar su propio grito de horror, observo a la pelirroja con suplica y se sorprendió al notar en aquellas pupilas rencor, ahora si que había hecho enojar a la guerrera del fuego, Anais trago saliva lentamente.
-"Valla así que la niña si sabe jugar?"- dijo imprimiendo rencor en sus palabras
-"Lucy por favor"-
-"NO DIGAS MI NOMBRE"-
-"Tienes que escucharme"-
-"Aun estamos en medio de una pelea"- grito la pelirroja lanzando un ataque rápido Anais no pudo evitarlo y tampoco quería hacerlo sintió el acero frío atravesar rápidamente su estomago, al mismo tiempo que algo frío pasaba por su columna y en su garganta se instalaba un vacío que no la dejaba respirar.
-"Duele?"- Pregunto la pelirroja, sintiendo ya los efectos de la hemorragia
-"Yo se quien te dio eso"- dijo la guerrera del viento observando aquel colgante que la pelirroja tenia en su cuello
-"De que hablas"-
"Te lo dio Latís"-
Latís, latís, Latís, el nombre se repetía una y otra vez en mente, golpeándola con fuerza y lastimándola, como no recordaba que nadie lo hubiera hecho jamas, entonces lo recordó.
Miles de imágenes a una velocidad vertiginosa pasaron por su mente, Céfiro, Gurufuclef, Caldina, Ráfaga, Zagato, la princesa esmeralda, Nicona, Ascot, Paris, Marina, Anais, Latís, Primavera, Devoner, Luz, Serena, Sakura, el hombre de cabellos plateados.
-"Anais"- grito mientras las lagrimas corrían por sus mejillas
-"Me alegra verte de nuevo lucy"- dijo Anais con voz cansada y lenta
"Resiste"-
"Solo cuídate Lucy"- dijo la Guerra Mágica del viento antes de que sus ojos se pusieran vidriosos
-"ANAIS"-
Para Sakura, la pelea se había tornada mucho más difícil, cada carta que utilizaba era neutralizada sin problema aparente por Shaoran, y Kerberos tenia serios problemas para exterminar a la creación del jefe del clan Li.
Pero tenia algo a su favor, el chico no parecía querer hacerle daño , y eso era algo que la ojiverde no desaprovecharía, en un giro rápido se coloco tras el chico quien sostenía la espada, las cosas sucedieron muy rápidas en un movimiento rápido la espada se encajo lentamente en un costado de la maestra de las cartas, no demasiado pero lo suficiente como para que la sangre emanara rápidamente, Shaoran la miro con la culpa reflejada en sus ojos.
y se acerco para sostenerla cuando Sakura parecía estar apunto de caer
-"Nunca debes confiar en tu enemigo"- dijo ella señalando algo a la espalda del joven,. Shaoran se giro solo para encontrarse con la carta del disparo a escasos centímetros de él, el dolor lo hizo gritar y desplomarse sobre el cuerpo de la chica manchándola de sangre, sus ojos se veían opacos, sus creaciones se empezaron a desvanecer lentamente, de la nada apareció un libro donde todo se sello rápidamente.
Pero el no estaba muerto, aun no aun podía decir sus ultimas palabras a aquella chica que lo miraba sin ninguna expresión en su juvenil rostro.
-"To te amo Sakura"- dijo el chico antes de que su cuerpo se quedara inerte, las palabras golpearon a Sakura con fuerza.
-"SHAORAN!!!!!!!!!!!!!!"- grito con fuerza con las lagrimas corriendo por sus mejillas.
Las pupilas azules se cruzaron con fuerza, unos llenos de dudas y sin entender otros llenos de desprecio, Darién observo a la chica que amaba observarlo con rencor, ira odio, y recordó lo que le había dicho "Suéltame", ¿Como esperaba ella que la soltara?, que era lo que le habían hecho a su princesa, su niña.
Como era posible que esa chica fría fuera la misma chica llorona que el había conocido años atrás, como podía ella comportarse así, como podía ella odiarlo tanto, y no la soltó la abrazo con más fuerza y aspiro su aroma, aquel aroma que siempre lo tranquilizaba aun que ahora no lo hacia, por que ella estaba tensa.
-"No lo repetiré nuevamente, SUÉLTAME "- Grito ella con odio
-"No lo har"
-"Suéltame maldita sea"-
-"No"-
-"Devuélveme mi broche"
-"No"-
-"Entonces suéltame"- Grito ella revolviéndose pero era inútil el era mucho más fuerte, los ojos de Serena se habían fijado entonces en la espada que Sailor Urano había usado, estaba a escasos metros de ellos, entre serró los ojos, maquinando, ideando, abrazo a el chico de vuelta y el relajo el abrazo.
Dejándola moverse suavemente, lo suficiente como para estirar la mano y tomar la espada, pero no era suficiente aun faltaba más.
-"Yo hice eso?"- Pregunto la chica con voz quebrada, sollozando suavemente, el chico la abrazo aun más fuerte -"Déjame ir con ellas"- pidió y el hombre la dejo escapar de sus brazos, primero se acerco a Neptuno, la miro fríamente de espaldas al chico, y después camino decidida hacia la espada de Urano, Darién no sospechaba nada y aun que lo hubiera hecho, no se habría quitado de su camino.
Ella se lanzó contra el con la espada en lo alto el simplemente cerro los ojos, estaba cansado y quería que todo terminara, talvez entonces si encontraría a su amada Serena, el frío acero lo golpeo en el pecho, la sangre salió también por su boca, pero antes menciono unas cuantas palabras.
-"Yo te amo"-
Serena lo observo un momento antes de desplomarse en el suelo sollozando lentamente, acababa de recordarlo todo y dolía, dolía mucho saber que ella había exterminado a sus amigas y al hombre de su vida, la puerta del salón se abrió y ella se giro lentamente, ahí en la puerta Lucy y Sakura la observaban las dos se veían verdaderamente mal, aun lloraban y lucy sangraba, ella se levanto y las abrazo fuertemente.
-"El culpable debe pagar" dijo la guerrera del fuego, Serena observo la puerta negra que había al final del salón, ahí estaba el verdadero culpable.
Notas de la autora
Pues no tengo nada más que agregar, espero que les gustara y una enorme disculpa por la tardanza.
