HOLAAAAAA... VOLVI...SII..VOLVI...MUAJAJJAJAJA (RISA MALULA)...OK..EL JUGO ME SUPERA....

CAPITULO 16: OUTSIDE WORLD

Pasaron un par de días, donde los chicos estuvieron felices por sus amigos, aunque ellos no eran muy demostrativos en publico, o no aún, como lo había pedido Celeste.

Ese día el desayuno se realizaba como siempre. Cuando el salón estuvo bastante lleno, Dumbledore llamó a los prefectos de cada casa, los cuales unos minutos después caminaron por sus mesas, volvieron donde el director y luego a sus respectivos asientos mientras Albus Dumbledore se colocaba de pie con el rostro muy serio.

- Alumnos, las clases de hoy serán suspendidas. Los prefectos los guiaran a sus respectivas casas, las cuales no podrán abandonar hasta que su jefe de casa les avise. Señorita Ashford, Señor Malfoy y Anne, acérquense por favor.

Los comentarios en voz baja no se hicieron esperar. Todos los alumnos se retiraron muy confundidos del salón. Anne, Draco y Celeste rápidamente se acercaron a la mesa de los profesores.

- ¿Qué pasa tío?- dijo Anne.

- Muchachos, tenemos un problema bastante grave.

- ¿ Tiene que ver con Voldemort? – Preguntó Draco, acercándose disimuladamente a Anne.

- Sí, señor Malfoy.

- Entonces, ¿qué está haciendo él aquí?- preguntó Celeste recelosa.

- Chicas, el señor Malfoy es uno de nuestros infiltrados dentro de las filas de Voldemort.

Draco miró a Anne y le dirigió una pequeña sonrisa. Ella soltó un suspiro de alivio disimulado y le sonrió.

- El asunto es – continuó Dumbledore- que me han informado que Hogsmeade ha sido atacado por un grupo de mortífagos, así que vamos a necesitar de su ayuda. Profesora Tonks, Profesora Vector, recorran el lado este de los jardines. Anne, tu y el señor Malfoy, el lado oeste. Profesora McGonagall, Celeste, Síganme. Ahh!, Anne, cuando las cosas estén más tranquilas tendremos una charla los dos. Tal vez invitemos al señor Malfoy.

- Sí, tío. – respondió Anne un tanto avergonzada, mientras el resto de los presentes se retiraba a cumplir las funciones asignadas.

Cuando Anne y Draco salieron del castillo, ella se lanzó a sus brazos.

- ¡¡Por que no me habías contado que no eras un mortífago!!

- Lo soy, pero no fiel a Voldemort.

- No sabes lo feliz que me haces. Era uno de los más grandes miedos que tenía. No quería pensar que íbamos a estar en bandos opuestos. Por eso en un principio no quería involucrarme contigo.

- Pero las cosas no van a ser así. – y Draco la besó tiernamente.

Ambos comenzaron a caminar vigilando atentamente. Luego de un rato, Anne rompió el silencio que se había producido

- Ayer Ron le pidió a Celeste que fuera su novia.

Draco se puso un tanto nervioso. ¿Acaso Anne quería lo mismo?

- Mira tu, Weasley al fin se decidió a actuar.- fue el comentario que logro emitir

- Jeje... oye Draco, una pregunta...

- Dime

- ¿Qué somos nosotros?

- ¿Nosotros?... emm... – Draco tragó saliva- en realidad somos algo. No quiero que seas mi novia, por que no le encuentro la gracia a eso. Pero si quiero que estés conmigo.

- Menos mal- respondió Anne

- ¿Qué?¿ Por qué menos mal?- la respuesta que dio ella era lo que Malfoy menos se esperaba.

- Porque yo tampoco quiero que seas mi novio

- Me encanta que seas así- respiró aliviado Draco.

- Es que no me gusta eso del noviazgo. Es como ponerle nombre a un... perro.

- De verdad me encantas- él la besó, le sonrió y luego siguieron con la misión que Dumbledore les dio.

Adentro del castillo, en el despacho de Dumbledore, el director, la profesora McGonagall y Celeste estaban en silencio. La puerta se abrió y entró Remus Lupin

- Te estábamos esperando Remus- pronunció el director.

El licántropo se acercó.

- ¡Remus!- Celeste se abalanzó sobre él y lo abrazó.

- Celeste, mi niña. Me alegro que estés bien. Todo este asunto me tenía preocupado.

- Bueno- interrumpió Dumbledore- el asunto por el que los llamé es lo sucedido en Hogsmeade. Honestamente me extraña que Voldemort se haya demorado tanto, pensé que iba a atacar antes. Él está buscando un objeto, según nos han informado. Nuestra misión es recuperarlo antes que él.

- ¿El relicario?- Preguntó Lupin

- Si.

- ¿Ese relicario?- preguntó Celeste

- Si. Profesora McGonagall, ¿me haría el favor de ir a buscar a Harry?

- Por supuesto- Y salió del despacho

Harry se encontraba en la sala común interrogando a Hermione, pero ni ella ni otro prefecto sabían por que se habían suspendido las clases. La profesora McGonagall entró.

- Potter, venga conmigo

Y sin más que decir lo condujo al despacho del director. Cuando llegaron Harry vio que en su interior estaba Dumbledore, Celeste y Remus Lupin.

- Pasa Harry, siéntate- el chico obedeció y se sentó junto a Celeste - Bien, como iba diciendo, Voldemort está en busca de ese relicario. Por eso atacó Hogsmeade. Con el relicario en su poder podría cumplir todos sus propósitos. Pero la ubicación de este es desconocida tanto para él como para nosotros. Sólo había una persona que conocía su ubicación.

- Sirius- Completó Remus

Harry escuchaba atentamente

- Pero Sirius esta... bueno... muerto.- dijo Celeste con un tono triste.

- Si, pero por eso los llamé a los tres. Sirius cayó tras el velo. Esa muerte no fue total, pues no fue física. Hay remotas posibilidades de que reviva, pero para eso se necesita un tipo de magia muy poderosa y que la persona en cuestión quiera volver. Pero es un ritual mágico muy antiguo, por lo que muchos de nuestros aliados están buscando la manera de hacerlo. Creí pertinente avisarle a ustedes tres.

- ¿Nosotros tres? - preguntó Harry

- Creo que Harry debería enterarse de la verdad. ¿ No crees, Celeste?- dijo Dumbledore.

- Creo que si.- respondió ella.

- ¿Ahora?- preguntó Remus

- Si. Es una explicación que se le debe hace mucho. – argumento la chica.

- ¿Qué explicación? ¿De qué hablan?- Harry no entendía absolutamente nada

- Pero no en este mismo instante. El ministerio necesita que vayas a Hogsmeade, Celeste. Supondré que Remus querrá ir contigo.

- Así es- afirmó este

- Entonces, ¿qué esperan?- los incitó el director

Ambos se levantaron, pero Harry preguntó de golpe.

- ¿ Qué es lo que tienes que explicarme, Celeste, y cuando me lo vas a decir?

- Hablaremos cuando vuelva. ¿ De acuerdo?

- Esta bien.- se resignó Harry

- Celeste, te recomiendo que lleves a Harry a la torre Gryffindor antes de irte, así aprovecha de informarle a su novio que no va a estar en el castillo- comentó Dumbledore

- ¿¿¿QUE QUE??? ¿QUÉ NOVIO? Celeste... – Remus estaba impactado. A estas alturas, la conversación se había relajado un poco.

- Ya te iba a contar, pero "alguien"- le dirigió una mirada severa a Dumbledore, quien reía frente a la escena.- se me acaba de adelantar.

Harry no pudo evitar sonreír, tal vez hubiera estallado en carcajadas si no estuviera preocupado por lo que le habían dicho minutos antes acerca de Sirius y por que no entendía por qué Remus Lupin le exigía explicaciones a Celeste como si fuera su padre. Ya estaba más que claro que se conocían, pero él no sabía de donde.

- ¡¡ Quién diría que ya tienes novio!! Si aún eres mi pequeña niña- Lupin la abrazó tiernamente.

Harry estaba extrañado. Nunca había visto al profesor Lupin actuar así con alguien, podía ser cariñoso, pero jamás lo había visto en una actitud tan paternal.

- ¿ Y me vas a contar quién es tu novio?- pregunto el hombre lobo.

- Ronald Weasley.

- ¿Ronald Weasley? Bueno, mejor él que algún otro que yo no conozca

Celeste sonrió.

- Bueno, llevo a Harry a la torre y nos encontramos en la puerta. ¿De acuerdo?- y diciendo esto Harry y Celeste abandonaron el despacho.

Camino a la torre Harry miró a la chica y sintió que no la conocía, que, a pesar de ese vínculo misterioso que tenían, no sabía nada acerca de ella.

- ¿Cómo conoces tu al profesor Lupin?- el muchacho no se resisti

- Harry, ahora no puedo hablar, pero hoy en la noche conversaremos los dos seriamente. Tengo algo que contarte, pero hoy en la noche. Lo que viste y escuchaste hoy no se lo comentes a los chicos. Nos vemos más rato mi niño.- y rápidamente se fue, dejando a Harry en la entrada de la torre, con muchas preguntas sin responder.