Condena de Muerte

"Nuestra felicidad o infelicidad dependen mas de la manera por la cual percibimos y nos enfrentamos con los acontecimientos, que de la propia naturaleza de éstos. Si no te está gustando tu vida, hay algo radicalmente erróneo en ti"

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Pasaron doce días desde ese incidente, la princesa seguía desaparecida y los soldados negros estaban en todo el reino, buscando a su princesa. Otro grupo de soldados reales se dirigió al sur, tratando de encontrar al peligroso Ninja. Xiaolang estuvo los tres primeros días en un estado de semi-inconciencia, pero gracias a los remedios naturales de Siu mui fa kuen, se recuperó bastante rápido. Misuki se encargaba de la princesa, que había vuelto a su actitud grosera y cruel, por lo tanto la tenían escondida en el establo, el próximo paso ahora era llevarla donde el maestro de Siu mui fa kuen, porque él conocía el método de sacar a esos molestos espíritus malignos del cuerpo de la princesa.

Tomoyo a menudo iba a visitar el pueblo, donde era muy bien recibida por los obreros. La querían mucho, porque controlaba las maldades que los soldados negros realizaban en las villas. El palacio se llenó de flores, de un ambiente cálido y aunque el cambio no fue radical, la gente estaba agradecida. Eriol también lo estaba, ya que Tomoyo había devuelto al reino la sensación de paz.

-No trates de levantarte, todavía estas convaleciente- le dijo Siu mui fa kuen a Xiaolang, que trataba de incorporarse.

-Debo llevar a la princesa donde tú maestro.

-Mi maestro vive lejos de aquí.-Como a dos días a  Caballo.

-¿Cómo se llama el maestro?-dijo él, adolorido aun.

-Mi maestro de llama Lang Zhaodao, y vive en las villas del noreste.

-Debo llevarla pronto, el tiempo se acaba, los soldados reales nos encontrarán antes de que la hayan curado de su mal.

Misuki entró a la cabaña y se sorprendió e ver a Xiaolang mucho mejor.

-¡que bueno que ya te has recuperado!-dijo Misuki- Eso quiere decir que podemos continuar el viaje, ¿verdad Siu mui fa kuen?

-La verdad yo no se los aconsejaría, él todavía está muy débil y ante cualquier ataque de esa princesa él podría desfallecerse.

-¿y donde está la princesa ahora?-preguntó Xiaolang.

-Está encerrada en el establo. Desde que llegamos aquí, comenzó a comportarse mala otra vez.

-¿otra vez?

-Si, porque cuando tu estabas inconsciente, ella por un momento, volvió a ser la de antes.

-Eso quiere decir que aun podemos curarla, que no todo está perdido.- Xiaolang se levantó, a pesar de las advertencias de Siu mui fa kuen .

-No seas testarudo, espera un par de días mas- le dijo la mujer.

-No puedo esperar mas.- Los soldados nos atraparán.- Miró levemente a Misuki- ¿vendrás con nosotros?

-No, Xiaolang, siento el aura de Tomoyo, ella me necesita, pero aquí tienes un mapa para guiarte por el bosque.

-Gracias-dijo él saliendo de la cabaña- Gracias Siu mui fa kuen, por ti estoy vivo.

-No hay de que. No desates a la princesa, por nada del mundo.

-No lo haré-dijo él sonriendo y dirigiéndose al establo. Allí vio a la princesa. Ya no traía sus reales ropas, estaba vestida como una simple campesina. Eso era muy bueno, así no llamarían la atención. Buscó el Caballo café de Misuki, preparó unos víveres y agua para el camino. Se subió al animal, a pesar de que la herida de causaba dolor aún.

Sin nada de delicadeza, subió a la princesa a la fuerza. Misuki y Siu mui fa kuen lo miraban.

-No pierdas el rumbo, mi maestro vive a las afueras de la villa del noreste, espero que les vaya muy bien.

-Cuida mucho a la princesa-le dijo Misuki.

La princesa Sakura permanecía en silencio, no había dicho palabra desde que la encerraron en el establo. Su rostro se notaba enfadado, pero con algo de melancolía. Miró al cielo, y entre las cerradas hojas de los árboles pudo ver los radiantes rayos del sol, que bañaban su reino en esos momentos.

-Muchas gracias por todo otra vez-dijo Xiaolang, ya arriba del Caballo con la princesa en sus brazos- Me han salvado la vida. Cuando necesitéis algo, no duden en pedírmelo.

-Está bien-dijo Siu mui fa kuen, sólo ten mucho cuidado.

-Si- dijo él, haciendo partir el caballo a toda velocidad.

-¿Y como te devolverás ahora Misuki?-

-Con el Caballo negro que tienes en tu establo.

-¿Y quien dijo que te lo prestaría?

 Xiaolang en tanto, iba a toda velocidad, hacia la villa del noreste. Debía encontrar al maestro de Siu mui fa kuen, para que salvar a la princesa. Ella estaba muy callada, lo que le sorprendió, pero en cierta forma era bueno, porque así no lo insultaba ni le dedicaba una de sus adorables groserías.

Después de varias horas de cabalgar en un mismo rumbo, se detuvo para mirar el mapa. Sintió como la princesa apoyaba su frente en su pecho. Eso lo desconcertó un poco.

-Perdóname-murmuró ella-Perdóname por causarte esa herida.

-¿Qué?-Él no lo creía. ¿La princesa pidiéndole perdón?-La miró, incrédulo.

Bajó del caballo, para descansar del agotador viaje. Se sentaron en un pequeño prado de había en medio del bosque. Ella seguía en silencio, a Xiaolang le daba un poco de lástima tenerla atada, pero Siu mui fa kuen le advirtió que por nada la liberara.

-¿Porqué me has secuestrado?-preguntó ella después de un largo silencio.

-era una única forma de sanarla y de salvar a mi pueblo- le dijo él.

-Por favor, desátame.

-No.

-Las amarras me duelen.

-Tendrá que soportarlo, después de todo es mi rehén.

-¡No puedes tratar así a una dama de mi clase!

-aquí todos somos iguales.

-Tengo hambre. ¿Como voy a comer si tengo las manos atadas?

-Le tendré que dar de comer en la boca- rió.

-¡no lo permitiré!

-Entonces muérase de hambre.

-Eres un insolente, un mal educado.

Él le dio de beber un poco de agua, de una cantimplora. Cuando ella la tomó, se la escupió en la cara y después rió divertida ante su hazaña. Él la tomó en brazos y la subió al caballo.

- nooo ¡pero que hace!-gritó ella.

-Nos vamos, entienda princesa, no puede desperdiciar agua de esa manera.

-¡pero si soy una princesa!

-Princesa o no, la próxima vez que paremos, se quedará sin agua.

-Nooo, no es justo-dijo ella.

El comenzó el galope, no podían perder mucho tiempo, los soldados les pisaban los talones y cuando llegaran a la villa sería mucho mas difícil, porque habita mas gente, que puede reconocer a la princesa fácilmente, auque esté disfrazada de harapos. Ella no pasaba desapercibida, por su exuberante belleza. Se alegró un poco, de verla a ella con una sonrisa en su rostro y con esa nueva luminosidad que brillaba en sus ojos.

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Mientras tanto, muy lejos de allí, en las Indias, un hombre se levantaba para poner en marcha el funcionamiento de esa gran casa, al estilo Indio. Los empleados ya estaban despiertos, listos para recibir las órdenes de su capataz. Caminó hacia la sala principal, saludando a una bella mujer, pintada en un cuadro. Una sirvienta se acercó a él.

-Señor Kinomoto, ha llegado una carta, desde la China.

-¿Desde China? ¿Será acaso?

Trataba de abrir impaciente la carta, la curiosidad refrena la impaciencia de sus dedos. Finalmente logra abrirla y en esta decía:

"Representando al concejo Real, envío la presente carta, al señor Touya Kinomoto."

"...Es nuestra obligación informarle sobre el estado del reino Chino. Tenemos malas noticias. La princesa ha sido secuestrada hace trece días aproximadamente y no ha dado señales de vida, incluso corre el rumor de que está muerta, a manos de un ninja fanático.- Por el momento, en el actual puesto se encuentra la señorita Tomoyo Daidouji, reemplazando a la princesa Sakura Kinomoto. Le aconsejamos de que arribe en el reino lo mas pronto posible, su presencia es muy importante..."

atte., concejo Real, China.

El joven leyó una y otra vez la carta. Su hermana secuestrada o quizás muerta. Debía viajar de inmediato al reino, para enterarse de todo lo sucedido.

-Kalindee- Dijo dirigiéndose a la sirvienta- Prepara todo, voy a viajar a China- decidido.

-Si señor- dijo ella saliendo del salón principal.

-"Sakura"-pensó- tengo que avisarle a mi Padre.

Así, Touya y Fujitaka Kinomoto, se dirigieron al temido reino Chino, para averiguar lo que le sucedió a la princesa, para asegurarse si los rumores eran ciertos. Ojalá no lo fueran, porque ellos sabían que en el fondo Sakura no era la que demostraba ser.

-Mi hija- dijo melancólico Fujitaka- Espero que nada malo le haya sucedido y que esté con bien.

-Padre, al llegar allá me pedirán que tome nuevamente el puesto de rey.

-Es imposible, eso sólo se puede hacer cuando la misma princesa abdique al puesto.

-Creo que esa regla no se cuenta, cuando el rey o la reina tomó el poder por la fuerza.

-Ese es el caso de Sakura-

-Si.-

Un silencio muy extenso acompañó a los dos viajeros. Iban a una velocidad normal, dentro de un carruaje, guiado por cuatro caballos.

-¿Y piensas aceptar?

-La carta decía que Tomoyo estaba en el puesto- sonrió sutilmente- Pero creo que si, no puedo abandonar el pueblo.

-Ellos serán los más favorecidos, ya que tú quitarás el régimen de terror que impuso Sakura.

-Si, pero en ninguna forma de gobierno, los cambios deben ser bruscos. Será muy difícil lograr controlar el ejército negro de Sakura.

-Es un ejército sumamente poderoso-agregó Fujitaka.

-Dudo mucho que con los soldados reales logremos dominarlos-dedujo Touya.- necesitaré reunir mas gente, para derrotar a ese numeroso ejercito.

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Tomoyo bajó del carruaje, seguida por dos guardias reales. Venia exhausta, estuvo toda la mañana en el pueblo y ahora quería descansar en palacio. Iba caminando segura y firme por el palacio, pero dos soldados negros le cerraron el paso abruptamente.

-¿Qué desean soldados?-preguntó ella firme pero sorprendida. Esos soldados le causaban cierto temor.

-Dama Daudoiji, desde que usted está a cargo del reino no nos ha mandado a ninguna misión.-habló el primero.

-Nos gustaría saber en qué podemos serle útiles. -

-Por el momento en nada, si sale alguna misión enseguida se los comunicaré

-¿y que pasa con los asesinos y los ladrones en el pueblo dama Daidouji? ¿Piensa dejarlos sin castigo?

-No hablen eso conmigo, consúltenlo con Eriol Hiraguisawa.-Pero descarten por completo las torturas y las condenas a muerte.

Los soldados se miraron extrañados. A la princesa Sakura lo que mas le gustaba eran las torturas y las condenas a muerte. La Dama Daidouji era muy compasiva. Eso no les gustaba en absoluto, porque restringía cada una de las atrocidades que ellos hacían en el pueblo, y que les encantaba cometer. Se retiraron, dejándole libre el camino para que ella pudiese pasar. Luego de eso salieron del palacio y se unieron a la búsqueda de la princesa Sakura. Ya la echaban de menos, echaban de menos su adorable carácter y su crueldad con los obreros y los pobres.

Tomoyo estaba entrando al enorme salón principal, cuando salió Nakuru y alegremente la recibió.

- ¡Dama Daidouji! ¿Cómo le fue en el pueblo? ¿Está agotada?

-Buenas tardes señorita Akisuki- dijo Tomoyo- La verdad si, estoy algo cansada, pero la gente del pueblo siempre me recibe muy bien.

-Yo también quiero conocer el pueblo. ¿Puedo acompañarla la próxima vez?

-Claro que si, me alegrará mucho tu compañía.

Entró Eriol al salón y le dio una mirada certera a su hermana. Ella comprendió y se retiró, dejándolos solos. Eriol se paró a frente a Tomoyo y por unos momentos admiró su pura belleza, su porte, la forma en que caían sus brazos, juntándose en su regazo.

-¿Qué sucede soldado Eriol?

-Debo informarle de algo muy importante, Dama daidouji- El Rey Touya estará aquí, en China en un mes aproximadamente.

-Vaya, eso no lo sabía-Ella lo miró fijamente a los ojos. - ¿Vendrá para ocupar formalmente el puesto que desde siempre le correspondió?

-Así es- pero dudo mucho que tome el poder tan rápidamente.

-¿Porqué lo dice?

-Porque lo mas seguro es que los soldados negros se junten y se lo impidan.

-¿Los soldados negros?

-Ellos son el ejército oficial de la princesa Sakura- explicó Eriol- a ellos no les conviene que todo China vuelva a ser como antes, porque perderían poder.

-Por eso la buscan tan frenéticamente- concluyó ella.

-Si.-

-Me alegro mucho que mi primo al fin se haya dignado a venir- dijo Tomoyo- aunque estuviera en el exilio.

-Él tiene prohibido entrar al país-Si los soldados negros lo descubren, lo matarán, por eso quiero pedirle que los controle muy bien.

-Eso intentaré- Por ahora me siento muy cansada, así que me retiraré a mis aposentos.- Hizo una leve reverencia- Con su permiso.

-Adelante Dama Daidouji-dijo Eriol respondiéndole la reverencia.

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Dos días seguidos, cabalgaron, sin casi detenerse. Nada sabían de lo que estaba ocurriendo en el reino, no sabían que movimientos y a donde se dirigían los soldados negros. Por eso Xiaolang estaba temeroso, temía a que lo capturaran antes de sanar a la princesa, ya que todo el dificultoso viaje habría sido en vano. Él iba seguro, montado en su caballo, junto con la princesa, que dormía placidamente. A ratos sentía como la energía cálida de ella se ennegrecía, cambiando totalmente su aura. Xiaolang poseía la habilidad de ver y sentir las auras de las demás personas. Podía también ver fantasmas, era una habilidad hereditaria, ya que su madre también la tenía.

A lo lejos divisó un camino. Miró el mapa y siguió por ese viejo camino abandonado. Pasaron algunas horas y finalmente llegó a la villa del noreste. Desconfiadamente escondió el caballo entre los árboles y siguió el resto del viaje que quedaba a pie. Para su desgracia, la princesa se estaba comportando como siempre. No le quedó otra opción que amordazarla para que se callara y disfrazarla bien, con una gorra que tapara parte de su rostro.

Entró a la villa, era mucha gente. Ese sector del reino era principalmente agrícola, por lo tanto no era extraño ver a los hombres acarreando los frutos de su cosecha en grandes carrozas, guiadas por bueyes. Para su suerte, pasó desapercibido. ¿Como encontraría ahora a Lang Zhaodao? Siquiera sabia como era de apariencia, ni la dirección exacta donde vivía.

Se detuvo en medio de toda la gente, buscándolo con la mirada. Podría guiarse por su aura. Pero tampoco la sentía. La princesa intentaba zafarse del hombre y él, aparte de buscar al supuesto maestro, tenía que estar controlándola, para no levantar sospechas. Un viejo que caminaba en la misma dirección de Xiaolang, resbaló y él lo ayudó a levantarse amablemente. El viejo lo miró agradecido, y sin decir nada, le indicó una choza con su dedo. Él caminó hasta la choza, algo intrigado. Tocó dos veces y la puerta se abrió.

-Permiso ¿señor Lang Zhaodao?- Xiaolang entró a medias a la choza.

-Él mismo- respondió una voz entre la oscuridad.

La choza era como un pequeño refugio de brujería. Estaba lleno de frascos con diferentes objetos y animales, incluso partes humanas. Olor a incienso se expandía por todo el lugar y los amuletos Chinos colgaban desde el techo. Entró tratando de no topar con nada, porque estaba lleno de cosas extravagantes, elementos que se usaban para hechicería. Sintió como el aura de Sakura nuevamente se volvió cálida. ¿Sería por la extraña presencia que emanaba en ese lugar?

Siguió entrando, buscando al dichoso Lang Zhaodao, pero ni rastro de él.

-Pueden sentarse en aquel sillón- dijo el hombre saliendo de las sombras.

Era un hombre bajo de estatura, de larga barba blanca, vestía de harapos y llevaba un sin número de amuletos al cuello. Sus manos eran huesudas y sus dedos largos, arrugados. Sus ojos casi no se veían por las largas cejas blancas.

Lentamente se acercó a Sakura y la desató.

-No, no lo haga- le advirtió Xiaolang- De repente reacciona agresiva.

-No lo hará contra mi- el hombre estaba muy tranquilo. Miró al muchacho y sonrió sutilmente.

-¿Que?-Xiaolang estaba atónito.

-Muchas gracias por desatarme- dijo Sakura

-No te preocupes por los frascos, su contenido ya está vencido- dijo el anciano. Sakura y Xiaolang se miraron extrañados. Xiaolang retrocedió un poco y botó una repisa llena de frascos.

-Esos frascos- dijo mirando a Sakura.-- Necesito que te acuestes en el suelo-

Ella así lo hizo. Ese anciano le inspiraba confianza.

-Xiaolang, debes salir de la choza. Nadie tiene interrumpir el ritual que le realizaré. Ve a dar una vuelta por el pueblo, vuelve al anochecer.

-Si señor- Un poco desconfiado salió del lugar.

El anciano se dirigió hacia otra de sus repisas y buscó hierbas que comenzó a quemar lentamente. El olor de esas hierbas comenzó a dormir lentamente a Sakura. Luego puso diversos objetos alrededor de ella, incluyendo esos extraños amuletos.

De repente hizo un conjuro y abruptamente del cuerpo de Sakura escapó una sombra negra, tan negra como la misma noche. El anciano comenzó a tirar mas hierbas al fuego mientras que recitaba el conjuro con más fuerza, sus manos las pasaba sobre la cabeza de Sakura. . Lang Zhaodao cayó exhausto, después del enorme esfuerzo. Rápidamente puso en el cuello de ella el extraño amuleto. El anciano colocó sus manos en su cabeza, supuestamente le estaba mandando un mensaje telepático a Xiaolang, pero éste no aparecía por ninguna parte.

-Pero que rayos... -dijo Lang Zhaodao, ese sistema nunca fallaba.- pero que torpe, está perdido en el pueblo.

-¿perdido?-preguntó la princesa.

-Así es, tu raptor tiene un pésimo sentido de orientación, no sé como puede ser ladrón en esas condiciones.-de pronto entró Xiaolang en la choza, un poco cansado.

-¿Que quiere ahora?-preguntó de mala gana.

-Yo te llamé- Lang Zhaodao se puso  de pie.-

-¿Está sanada?- él estaba ilusionado.

-No del todo. La verdad ella nunca estuvo poseída. No existe ningún espíritu viviendo dentro de ella.

-Eso nos dijo su discípula.- Xiaolang estaba extrañado... si no eran espíritus ¿que era?

-A mi discípula le falta mucho que aprender, la  verdad siempre fue una tarada.

-¿pero entonces que es lo que le sucede?

-Ella vivió una desilusión muy grande hace un tiempo. Lo que tiene que hacer es volver a creer en ella misma, debe creer en el amor, la comprensión, la empatía.- el anciano estaba algo preocupado.

-¿Y que debo hacer yo?

-Debes llevarla a las montañas.- En las montañas existe un pozo de agua termal. Sus aguas son curativas y le ayudarán a reforzar su cuerpo y su alma.

Sakura solo miraba y oía la conversación, atónita.

-Esas aguas quedan en el sector de Changbai*

-Está bien, si es necesario llevaré a la princesa hasta allá.

-Si, jovencita, pueden quedarse aquí esta noche.-el anciano la miró sonriente.

-¿Cómo supo que yo...?

-Es lógico, ya que está muy oscuro y no encontrarán a nadie que quiera alojarlos.

-Pero...-Xiaolang trató de hablar.

-Tu caballo está bien, mañana en la mañana debes darle de comer.-Lang Zhaodao  los miraba sonriente a los dos.- Que pasen buenas noches.... Y si, son tuyas, es mi regalo para ti.- El anciano se retiró, dejándolos solos. Ellos se miraron.

-Duerma  en el sillón- dijo Xiaolang- Yo dormiré en el suelo.

-Gracias- dijo la princesa.-Su voz sonaba dulce. Era casi irreconocible.

Durante la noche, Sakura sujetó el amuleto que Lang Zhaodao le había obsequiado. Se levantó bruscamente, como si alguien la llamara. Comenzó a seguir la voz, y se dio cuenta que venia desde uno de los cajones. Buscó y buscó, todo estaba lleno de papeles, libros antiquísimos, amuletos, un tablero muy extraño. Siguió buscando y encontró unas cartas. Las tomó entre sus manos y éstas comenzaron a brillar. Ella se sintió muy feliz, un calor, una sensación extraña invadió su corazón. Eran exactamente diecinueve misteriosas cartas, con diferentes nombres en la parte de abajo- Volteó y vio a Lang Zhaodao  apoyado en una pared, observándola, atisbándola. Ella se incorporó con las cartas en sus manos.

-Como antes te dije, son tuyas-

-Pero no sé para que sirven -dijo ella mirando las cartas.

-Son cartas mágicas, te ayudarán a salir de problemas. Debes usarlas con la ayuda de tu amuleto.

Ella acercó la mano a su cuello y se encontró con un extraño amuleto en forma de estrella.

-¿este amuleto?

-Si, ese amuleto- Las diecinueve cartas mágicas las puedes usar sólo una vez. Después se convertirá en una carta común y corriente, sin magia. Debes pensar muy bien el momento para usarla.

-Pero ¿como lo hago?

-Tu misma deberás descubrir el conjuro.

Miró detenidamente las cartas : viento, bosque, salto, vuelo, agua, ilusión, flor, espada, trueno, sombra, espejo, escudo, laberinto, borrar, resplandor, oscuridad, luz, fuego, tierra.

-Esas son las cartas, y esos son los poderes que poseen. Si invocas al viento, una ráfaga aparecerá y derribará todo a su paso-explicó Lang Zhaodao.- De ahora en delante son todas tuyas.

-Muchas gracias Lang Zhaodao -dijo ella. -Aún no se como utilizarlas, pero el echo de tenerlas en mis manos me hace muy feliz.

-Recuerda que una vez que uses una carta, no podrás volver a invocarla.

-Si, entiendo-dijo ella.- muchas gracias.

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Continuará-

¿que sucederá ahora que Sakura tiene las clow cards?¿ que pasará durante el viaje? ¿que pretenderán los soldados negros?

no se pierdan los proximos capítulos.

Changbai*= Montaña al noreste de China , donde abundan los manantiales de aguas termales y el alerce.

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No se olviden de dejar reviews y disculpen por la tardanza, pero tuve unos problemas con este fic, que se demoraron en solucionar... ¡nos vemos en los próximos capítulos!^^