Elian: Ya estoy de vuelta, bueno quiero agradecerles a las personas que me han enviado reviews que son Anny Pervert Snape y Presea Lancelot, tambien quiero agradecerles a Jill-chan por ayudarme a subir mi historia sin ella no lo habria conseguido y a Uliawen por ayudarme a subir el segundo chap y con el problema de los reviews, una vez mas gracias a todas.

AVISO: Hace poco me di cuenta de que hay otra historia con el mismo nombre que la mía, ahora no recuerdo quien es la escritora pero si lee esto o si alguien que la conozca lo lee quiero PEDIRLE DISCULPAS, yo no lo sabia y me entere hace poco cuando vagaba por la web así que en cuanto sepa como cambiarle el titulo a la historia lo pienso cambiar, vuelvo a pedirle disculpas a la escritora y disculparme si le e causado algún problema y le puedo asegurar que no fue intencionadamente, si después de esto alguien sigue resentido pos podéis enviarme un e-mail o un review.

Elian: Ahora si sin mas cosas que decir al fic

Sirius fue mas allá y comenzó a desabrochar los botones de la camisa de Remus. Ante esta acción Remus reaccionó y se separo bruscamente de Sirius. -¡¡¡¡Pero que estas haciendo!!!! ¡¡¡¡Te has vuelto loco o que!!!! Ni se te ocurra contarle esto a nadie y ni te me acerques.

Sirius bajo la vista apenado y se levanto, para después ir a buscar las dos cestas con las rosas.

Los chicos decidieron que era mejor volver, durante el camino no se dirigieron la palabra, al llegar al cruce Hagrid ya los esperaba y se les quedo mirando algo sorprendido.

Sirius venia cabizbajo y Remus molesto y los dos sucios, con las ropas desarregladas y sonrojados. Hagrid decidió mejor no decir nada. Al llegar a los dormitorios, cada uno se fue a dormir (Remus y Sirius: ¿No nos tendríamos que duchar? Eili: Quien escribe vosotros o yo ¬¬ Remus y Sirius: -)

Los días siguientes pasaron igual por la mañana asistían a sus clases y Remus ignoraba olímpicamente a Sirius, mientras que este había dejado de molestarlo. Por las noches iban al Bosque Prohibido, cuidaban del huerto de Hagrid o ayudaban a curar a los animales que acudían a la cabaña.

Esta era la última semana de su castigo y Remus estaba pensativo, al principio pensó que le alegraría cuando llegase la última semana, pero no era así un sentimiento que no podía definir rondaba día y noche por su mente y el nombre de Sirius parecía que había sido tatuado en su corazón.

Remus estaba en clase de Historia de la Magia y por increíble que parezca no estaba prestando atención a la clase (Harry: Eso no es increíble es normal Aparece Eili con traje de sargento: La manía que tenéis de interrumpirme ya os la podéis ir quitando, porque el próximo que lo haga se va a ganar un viaje gratis a Siberia de acuerdo ¬-¬ Todos: Bruja) si no que estaba observando a Sirius y eso no le gustaba nada, desde cuando el miraba a su peor enemigo. -Desde que te gusta. Otra vez esa molesta vocecilla en su cabeza apareció. -Cállate, nadie te a dado vela en este entierro. -Hay perdón señor gruñón se ha enfadado. Haber cuando dejamos de ocultarnos la verdad y decidimos ser sinceros con nosotros mismo. -¡¡¡Que te calles y te largues!!! Llevas semanas atormentándome, porque no te vas a tomar unas vacaciones y me dejas en paz. -Pero bueno, que te crees que estoy aquí por gusto, a mi ya me gustaría coger un avión y irme a las Islas Canarias y no tener que volver a ver tu horrible cara, pero el trabajo es el trabajo y me aguanto, y mira si no te gusta te aguantas, niñato, mocoso, enano... -Oye déjame de insultarme que te escucho. La vocecilla en su cabeza lo ignoro completamente y lo siguió insultando. Remus desistió en su empeño de que aquella vocecilla dejara de insultarlo y siguio con sus pensamientos.

La verdad es que desde el incidente del Bosque no habían hablado y Remus estaba confundido, por un lado su corazón y la vocecilla sin nombre (Vocecilla: Laia me llamo Laia Eili: oo Vale Laia, nadie me hace caso ) y Laia le reprendían por haber tratado así a Sirius y por otra parte su mente le decía que había echo lo correcto ¿a quien creer? Ese era su dilema.

De pronto una estrofa de una canción muggle le vino a la mente. Como vas a prohibirle al corazón enamorarse Su cara obtuvo un color rojizo intenso. Como podía ser, negaba rotundamente que estuviera enamorado de Sirius. Ay no, le había llamado por su nombre, algo le estaba afectando.

Una mano agitando su hombro le devolvió a la realidad, al lado suyo estaba Sirius. Remus lo miro con cara de pocos amigos, pero esto no lo intimido. -¿Que quieres?-su tono no salió tan frió como hubiera deseado -Hace diez minutos que la clase a terminado y tu todavía sigues aquí, además necesito hablar contigo. -No creo que haya nada de que hablar Remus estaba a punto de marcharse pero un hechizo por parte de Sirius le cerro la puerta. -Black abre inmediatamente esa puerta -Me estas suplicando-una sonrisa burlona estaba a punto de aparecer en su rostro. -No te lo estoy ordenando Remus saco su varita pero antes de poder conjurar ningún hechizo Sirius se la había quitado y lo había acorralado entre la pared y su cuerpo, sujetando sus muñecas por encima de su cabeza.

Tener el cuerpo de Sirius tan pegado al suyo lo ponía nervioso y su cuerpo estaba reaccionando involuntariamente al contacto. Sirius al darse cuenta sonrió, lo que provoco que Remus se pusiera más rojo de lo que estaba. Black empezó a besar el cuello de Remus sacándole a este pequeños gemidos. Sirius soltó las muñecas de Lupin para poder acariciar ese cuerpo que tanto había deseado desde ese día en el Bosque. Lupin pensó aprovechar esta oportunidad para escapar, pero no se podía engañar a si mismo, se había enamorado de ese bastardo que tenía enfrente y le encantaba todo lo que le estaba haciendo.

Así que bajo sus manos y las enredo en el cabello de Sirius. Las caricias y los besos empezaron a subir de tono, poco después los dos se quedaron como los habían traído al mundo, pero Remus recobro la compostura y se separo unos centímetros de Sirius, no quería perder contacto con esa suave y tersa piel. Pero Black no se daba por vencido y seguía acariciando su pecho y besando su cuello. -Sirius aquí no, estamos en un aula, cualquiera podría entrar y vernos -Tranquilo le he echado un hechizo, es como si no existiera esta aula, nosotros podemos salir pero nadie puede entrar, así nadie nos puede interrumpir. -Pero... -Nada de peros la otra vez te escapaste pero esta vez no será así no te dejare marchar. Remus vio que sería imposible convencerlo así que decidió que lo mejor era disfrutar al máximo y se rindió a las caricias y a los besos.

Sirius y Remus salían discretamente del aula de Historia de la Magia, rojos, sudorosos y con la ropa arrugada, cualquiera que los viera podría imaginarse sin problemas que es lo que estaban haciendo minutos antes en esa aula.

Después de entregarse el uno al otro los dos chicos habían quedado agotados y se habían dormido, por consecuencia faltando a las clases que les quedaban. Ahora se dirigían al Gran Comedor para cenar.

Al entrar fueron el centro de las miradas, eso produjo que Remus se pusiera como un tomate y que Sirius sonriera a mas no poder. Dumbledore se levanto y el silencio se hizo en la sala.

-Alumnos me alegro de presentarles a los dos últimos integrantes de la banda de música que por problemas personales no han podido asistir a clases y han llegado algo tarde a la cena.

Sirius y Remsu miraron al Director con cara de no entender nada.

-Muchachos los espero en mi despacho después de la cena, para hablar de los últimos arreglos.

Los chicos solo pudieron asentir y dirigirse a la mesa de Gryffindor.

El Chap a sido un poco corto pero bueno en el siguiente ya salen las demás parejas. Por la canción ni me preguntéis porque la verdad yo no se si es una canción o no pero mientras escribía el fic tenía la frase rondándome por la cabeza y me pareció bien ponerla ahí, si alguien sabe que la frase si es una canción y sabe cual canción es y quien la canta le agradecería que me lo dijera.