05/10/03

Notas de la autora: _UUUU lo sé!!!! ¡_¡ me he tardado eternidades... soy una desvergonzada! ^^U lo cierto es que no había podido.... la escuela me ha asfixiado... y mi computadora ha estado muerta por 3 ocasiones... imaginen como pude vivir... T-T oh dios..!

Bueno... como decía por aquí ya me tendrán mas seguido!, afortunadamente no he perdido el hilo de la historia... aunque de mi pc borraron los archivos ¬¬U ^^U pero bueno tengo una nueva fuente de inspiración,.. por ahí Dorian Gray...  Es lindísima la fascinación que siente Basil por Dorian! *_*.... xDDD

Tengo mucha tarea el día de hoy... pero.... va!!! No hago nada xDDD

No las o los ( si hay un chico que lea esto) entretengo mas ^^ sin mas!

MI FIC.

Atte. Hika ( la nina de la selva.. o del bosque... no se sophita xD)

P.D . Se aceptan tomatazos, demandas, cartas bombas, vociferadores xD, ^^U maldiciones imperdonables... lo que gusten... xD

P.P.D ^^ aquí ta ya Perita! xDD perdón por la tardanza (eso va tmb para ustedes lectores mios amados xD)

P.P.P.D. Este capítulo está dedicado a dos ninas muy feas que quelo mucho xDD a la Perita Asesina (dictadora de las frutas) y a la peke Shophita xD disfrútenlo chicas.

Capítulo 7 "La obstinación de Lucius"

La oscilante luz de las velas dibujo sus trémulos y delirantes trazos de sombras en las paredes de la habitación y el dulce sentir de la amargura se apoderó del silencio por escasos momentos. Los minutos pareciéronle siglos, un dolor punzante acusó sus sienes.

-¡¿ Qué es lo que crees que haces?!-  Gritó poniéndose de pié y apartándose de golpe, retrocediendo como una fiera que ha sido acorralada y herido gravemente por sus férreos cazadores. - ¡¿por qué?!- volvió a vociferar el efebo ahora entre sollozos en tanto su infantil rostro se contorsionaba en una mueca de infinito dolor y hastío, los ojos de mirares muertos le contemplaron con furia mientras que de estos dos lágrimas dichosas marchaban raudamente hacia su mentón.  - ¿qué es este insulto, Malfoy? – Exclamó luego oprimiendo con furor sus puños por un segundo, al punto de unos instantes les aflojó y su rostro perdió sentido, su mirada se extravió tristemente en el gracioso y fascinante mover de las deflagraciones en la cera del cirio que iluminaba pobremente un ángulo de la cámara.

- ¿Por qué?- indagó dirigiéndose al lánguido mutismo imperioso - un insulto... – susurro Snape asiendo su túnica.

Lucius que en tanto le observaba embelesado y  a la par expectante se mordió el labio  inferior  y no pudo retener un suspiro angustioso, parecía haber perdido el habla. Al fin, después de haber callado musitó:

-No, no; no quiero insultarte yo... te lo suplico... -  pidió extendiendo su delicada mano. Sus pupilas  vibraron enérgicas. Y su voz quebró en un casi inaudible gemido.

Severus mirole carente de sentimiento, simuló intentar decir algo pero guardó palabra inmediatamente. Sentíase extraño, parecía que las cosas estaban privadas de sentido, de realidad, de verdad. Su mente, sus ideas, su percepción de lo sucedido, todo, habían tornádose en finos hilillos de plata y habíanse enredado. Permaneció in albis. Parecía todo una clásica y barata novela francesa y él un actor mediocre que hacíase partícipe de un drama mal planteado que seguramente culminaría en un final patético e insulso.

Lucius estaba de pié, cierto era que sentíase derrotado, muerto sin desgarrarse, ¿como era posible, que siendo apenas un niño, pudiera concebir tanto sufrimiento en un corazón que apenas comprende que la vida siempre es una paradoja de lo que se desea? ¿puedes amar a alguien quien te profesa odio? ¿ era odio de lo que el alma de Snape había sido embriagada?. El mancebo de rostro hermoso se dirigió hacia el pequeño niño de cabellos oscuros con expresión de honda tristeza y desesperanza e, inesperadamente se dejó caer a los pies Severus con el rostro hundido entre sus manos, luego, dirigiéndole una mirada suplicante, sonriole lastimeramente. Con un movimiento frugal atrajo al adolescente contra él y le abrazó rodeándole por la cintura, éste le miró con despreció  y tomándole por las sienes le separó de su vientre y sus ojos  severos se incrustaron en el espíritu de Malfoy; le abofeteo uno o dos veces sin obtener satisfacción, luego, empujó  a Lucius lejos de él.

EL rubio de ojos de hielo se arrastró hacia el sillón y dejose caer pesadamente en él, cerrando sus párpados cansadamente murmuró con voz ronca y moribunda "perdón..."

Un aguijón perforó el estupor de Severus y una rabia creciente carcomiole las entrañas.

-¿Cómo puedes pedir perdón? – dijo Snape frunciendo el entrecejo -  , de todas las ofensas que me has hecho, ésta es la peor. Crees acaso que yo puedo... – su voz calló  al tanto cerraba sus ojos como si un dolor que no pudiera identificar le acogiere de pronto. -  ¡me asqueas Lucius! – gritó entonces con todas sus fuerzas y haciendo uso de todo sentimiento de odio y desprecio hacia su compañero.

Lucius se deshizo en un sobresalto y agitose vivamente en su lugar tratando de gesticular fonía alguna.

Severus camino lentamente hacia la puerta y deteniéndose para volver el rostro un instante giró el picaporte, su mano había rechazado la orden e intentaba con fuerza impedirle abrir, algo dentro del él gritábale que retrocediera, pero, moviendo con una sacudida sus pensamientos salió corriendo de la pequeña cámara a todo lo que sus piernas se lo permitieron,  corrió huyendo. Cuando alcanzó uno de los pasillos mas iluminados y detuvo su galopar frenético, se recargó agitadamente cabe una de las estatuas que custodiaban el sendero similares a como las viejas armaduras cuentan su historia de antepasados y ancestros por caminos de gloria o deshonra.  Sus pasos retumbaban en su cabeza como un incesante y doloroso martilleo que haciendo eco, con ondas sordas desmoronaba su mente, a punto de una locura mortífera.

-¿habré alucinando? ¿estaba soñando? ¿acaso estoy envenenado? ¿ o abre muerto? – se preguntó el niño pasando su mano por su pálida y empapada frente de sudor, un sudor helado, consecuente al terror. Su cuerpo yacía tullido ya y sin respuesta, sus pupilas dilatadas y su mente en un viaje letárgico de ensimismamiento y perdición Estaba en  completo shock , Lucius le había besado.

Sentíase tan sucio como el que se ha sufrido Edipo y ha recaído en la asqueante realidad de  su "pecado" . Su estómago se había revuelto vivamente y un calofrío lamió su nuca, erizando sus sentidos.

La habitación se encontraba en silencio y la mirada de Lucius paseaba por los recónditos espacios de la pieza sin pensar uno, sus delicados labios se torcieron en una mueca caprichosa y las esquinas de su boca crispáronse. Su respiración entrecortada y su mente sumergíase en desvaríos a la sazón de un péndulo rechinante. Al cabo de un rato parose  lentamente asimilando la actitud de un militar que ha sido condenado al paredón por traidor o cual hombre que no le ha quedado mas resolución por vivir que hacerlo simplemente por inercia.

Apartó la puerta con un ademán brusco y desconsiderado de su mano y salió a paso lento hacia la zona dedicada a los Slytherin en el colegio de magia y y hechicería, Hogwarts. Paso sus frías manos por su cabellera sedosa y la despeino sensualmente mientras caminaba con los ojos cerrados, conocía a la perfección el camino que tandas veces atrás había recorrido,  meditabundo se sonrió con ironía de su tortuosa situación.

Habiendo llegado a su habitación y cerrado bajo lave – dado que era una habitación privada-  rompió en un llanto descontrolado que le nubló la vista y dejándose atraer por la gravedad golpeó el suelo con las rodillas, meneo la cabeza  y de un salto estuvo parado recargando la frente contra una de las columnas que sostenía el dosel de su lecho mirando con ojos desorbitados los tallados finos de la madera. Luego  dándose media vuelta acertó un puntapié contra un cajoncillo de estar, que permanecía colocado sobre la alfombrilla persa de color purpúreo, que azotó con un sonido estruendoso contra el lateral de un peinador de espejos finos que vibraron peligrosamente.

-Maldito!, ¡maldito seas niño estúpido! – grito Lucius arrancando de su cama las sábanas de seda blanca y tomando un cojincillo le destrozó con ambas manos – ¡como te odio! – vociferó a todo pulmón, en verdad mentíase a si mismo. – ¿por que?... – dijo entonces quedamente.

Se levantó precipitadamente y comenzó a desordenar  su habitación, haciendo añicos, con el puño,  uno de los espejos en que su rostro distorsionado fue reflejado por los trozos que había caído al suelo y los cuales pisó con ira al ver la imagen que estos le devolvían. Rasgó en grotescos jirones el cortinaje de finas telas entre sus dedos. Barrió con los brazos los objetos que yacían sobre un escritorio de trabajo provocando con un frasquito de tinta quebrárase y su contenido viscoso fue derramado sobro el piso en una enorme mancha de color  escarlata. Todo a su paso fue derribado, batido y destruido. Bajo  su enojo destrozó la habitación entera entre sollozos reprimidos y gritos de ira.

Dejose caer  suavemente deslizándose por la pared luego de haber saciado su enfado contra los objetos inanimados de los que era dueño y haber derramado lágrimas de frustración, miró el techo con aspecto curioso, hasta este había sufrido la inclemencia  de su ira, pequeñas manchas habían salpicado en el tapiz.

Enredándose en una de las sábanas que aun permanecían casi intactas permaneció hecho un ovillo, contemplando exhorto el carmesí que brotaba incesantemente de sus nudillos heridos a causa de los cristales contra los que habría de ser golpeado; no habíase percatado de que aún algunos de estos vidrios todavía permanecían incrustados en su piel, que habíase tornado roja e hinchada y un espantoso dolor le  estremeció de un instante a otro. No tenía importancia. En el silencio que precede a la tempestad sus pensamientos vertíeronse en el como gotas gélidas de agua.

Él debía ser suyo, a toda costa realizaría este... capricho.

-Lo serás Severus, lo desees o no – murmuró para sus adentros y una torva sonrisa se dibujó en sus labios.

Severus no deseaba regresar a la sala de Slytherin sabía que seguramente Lucius regresaría ahí y odiaría encontrarle, por lo que caminó por largo rato por los pasillos del colegio.

Había, sin embargo, en él un dejo de agrado por lo sucedido, había disfrutado lo sucedido. En una vaga retrospectiva la remembranza de los hechos se le antojó que fuera una sensación de placentera la que le enervó al pensar en Lucius, en sus manos, en sus labios. ¿Era acaso que no le era indiferente o una ofensa lo que Malfoy le había hecho? Asqueose de sus propias ideas , ¿cómo era posible pensar de tal forma?, debía odiar a Lucius por lo hecho y cobrar una venganza por la humillación, por como había osado vilipendiarle de aquella manera tan vil.

La luz del sol penetraba por las ventanas iluminando la habitación oblicuamente, las sombras huían, apartándose hacía los rincones como criaturas de la noche que son carcomidas por el frío crepúsculo del amanecer.

Era un sábado esplendoroso, una mañana despejada mostrábase verde y llena de vida. Perfecto para pasear o descansar tranquilamente. Severus despertó sobresaltado en su cama, estaba empapado de sudor, ¡cuántas pesadillas  habíale acorralado por la noche! Que torturante habían sido sus sueños...  ¡sueños! Hubiera deseado que fueran sueños... pero todo lamentosamente era verdad, una repugnante verdad...

Luego de haberse vestido apropiadamente subió las escaleras que le llevaría al Hall, con pasos lentos y arrastrando los pies. Había decido estar en la biblioteca, uno de sus lugares favoritos, debido a que Lucius Malfoy siempre se negara a entrar en él, y pasar ahí, escrutando libros librándose talvez un poco de la realidad. En el camino encontró sus pasos  con dos de los compinches del rubio y  uno de estos le saludó con una maliciosa sonrisa y susurrándole al otro adolescente le señaló con el dedo índice de manera grosera e indiscreta; Severus les ignoró y prosiguió, pensando que tal vez sería prudente volver en sus pisadas y seguir ante la expectante idea de toparse con Lucius, pero continuó andando sin prestarle atención a esta posibilidad. Sin embargo, al doblar en una de las esquinas del corredor su mirada se clavó en los fríos ojos grisáceos de Malfoy, inmediatamente les evadió, y esperando hasta que éste pasara junto al y dijese algo permaneció de pie junto a la puerta del una de las aulas, pero Lucius  rodeado de muchos jovencitos ( que trataban de imitarle en muchos aspectos) le ignoró  como se ignora comúnmente el fondo y trasfondo de los paisajes y lugares. Quizá había sido la causa de esto la gran cantidad de personas que se encontraban cerca, tales quizá pudieron haber encontrado curioso o interesante la manera en que el mancebo mirara tan deseosamente al otro, lo que impidió que lo realizara.

Pero Lucius no se atrevía siquiera a mirar a Snape aunque lo deseaba. Y Severus, aterrándose de si y con un estremecimiento, sintió el deseo de que el rubio le dedicara acaso un fugaz vistazo.

Fin del cap. 7

Notas de la autora: Oh si! Yo se que seguramente ustedes esperaban  un poco mas de escrito pero... bueno... ^^ esta linda niña se le acabó la inspiración!! Espero que me llegué para el otro capítulo que ojalá y suba el próximo viernes xDD espero que si ^^UU

Bueno por otro lado gracias por seguir leyendo este fic xD en verdad que me tardé mucho! Pero bueno fue todo culpa de la escuela ¬¬ me traía como loca haciendo tareas y aun tengo un ENORME montón de trabajo pero ya era suficiente tiempo el que los había hecho esperar! Ejejej bueno espero que les haya gustado, si! También se que les hubiera gustado mas acción pero esperar! Esperar! Que ya leerá luego Muahahahahahahahaha!!! ^^U err...

Bueno sin mas que decir me despido.

Se cuidan

Sean Hobbits

Se portan mal

Sueñan con Lestat y Jack Sparrow! xD

Kissitos y abrazos.

Atte.

HIKA.

P.D. Dejen rev xDD todos los comentarios, cartas bomba, maldiciones imperdonables, vociferadores, cosas malolientes y explosivas tmb xD, flores!, alabanzas!, y demás en ya saben REVIEW xDDDD.